No es un delirio: la muerte de Chávez sí fue un complot

Tras la muerte de Hugo Chávez resulta que han comenzado a surgir rumores que tal como se venía sabiendo por lo filtrado por los propios cenáculos occidentales, dado que el opositor Henrique Capriles Radonski es el candidato conveniente para éstos y que las operaciones comerciales convenientes para los mismos dependen del cambio de régimen en Venezuela en favor del paradigma de las naciones occidentalizadas (con Capriles o por cualquier otro medio) así como por el hecho de que desde hace tiempo se viene deduciendo por los investigadores críticos la vinculación del ejército venezolano con los intereses de EE.UU por la capacidad de influencia de éstos, llaman a la sospecha de que los norteamericanos pudieran comprar al ejército de Venezuela para instituir a Capriles en el poder. El Consejo de Relaciones Exteriores (CFR) de los Rockefeller elaboró un artículo antes de las últimas elecciones diciendo que Capriles (del interés americano) no ganaría, y que deberían esperar a un empeoramiento de Chávez, o sea, a que éste muriese. Lo inquietante es que supieron calcular con sorprendente precisión la época en la que habrían de elaborar sus operaciones político-comerciales favorecidas por la muerte del presidente. ¡Prácticamente sabían cuándo moriría! También andaban tramando desde tan atrás lo que debían hacer para instaurar su propio régimen en Venezuela a su muerte. ¡Lo tenían todo calculado! En contra de lo que digan los medios divulgativos occidentales, esto incrimina claramente al aparato de la administración americana, que como se sabe está al servicio del CFR. El artículo de dicho organismo era como sigue:

»Opciones de mitigación

En el caso de que el gobierno orqueste o se aproveche de una violenta reacción popular a la derrota de Chávez, su muerte o su incapacitación, para suspender las libertades civiles y gobernar bajo un estado renovable de excepción, EE.UU podría tomar o promover varias medidas con el fin de acelerar el retorno a la democracia. La probabilidad de éxito de los esfuerzos unilaterales de EE.UU es baja, las actividades multilaterales que incluyen otros actores regionales importantes tienen muchas más probabilidades de influir en el comportamiento de Venezuela.

Opciones diplomáticas

Junto con naciones afines a sus ideales, EE.UU podría exigir a la OEA que declare a Venezuela en incumplimiento de sus obligaciones como signatario de la Carta Democrática Interamericana y fomentar una misión del secretario general dirigida a Caracas. (Nota: Sería difícil generar el consenso para una condena de Venezuela en la OEA, pero el secretario general puede llevar a cabo tal misión por su propia autoridad, y aún así una misión liderada por el secretario general requeriría la aquiescencia de Venezuela para entrar en el país) Venezuela podría entender que si las organizaciones regionales y subregionales determinan que el país ya no es una democracia que funciona, el gobierno deba ser suspendido como ha ocurrido recientemente con Honduras y Paraguay.

EE.UU podría llevar el tema de la democracia en Venezuela ante las Naciones Unidas y desde el Consejo de Seguridad instan a la ONU a aprobar una misión de determinación de hechos, o que apoyen explícitamente los esfuerzos regionales para restaurar la democracia. Junto con otros socios internacionales, incluida la Unión Europea, EE.UU podría apoyar las ofertas de mediación.

Si resulta difícil conseguir que la OEA o la ONU se involucren en los esfuerzos de mitigación, los EE.UU podrían proponer una delegación de ministros de Relaciones Exteriores para viajar a Caracas con el fin de actuar sobre las autoridades venezolanas.

USA podría suspender los visados para todos los individuos (funcionarios y no oficiales, el gobierno y la oposición) que sean tomados por partícipes en el desencadenamiento de la violencia o el menoscabo de la democracia, o suspender los servicios normales de adjudicación de visas en la embajada de EE.UU en espera de una resolución de la crisis.

Opciones de Economía y Finanzas

En el caso de violencia o interrupción de la democracia, EE.UU podría congelar las cuentas bancarias individuales de las figuras clave involucradas o responsables y embargar bienes en USA. También podría disponer del producto de propiedad del gobierno venezolano entidades corporativas como CITGO, que se celebrará en las cuentas de depósito en garantía hasta que se restaure la democracia y alentar a otros socios comerciales importantes (por ejemplo, Canadá, España, Francia, Brasil) para hacer lo mismo.

Si otras formas de presión no pueden tener un efecto, EE.UU podría bloquear el acceso a las instalaciones de refinamiento de CITGO en EE.UU y considerar prohibir la venta de petróleo de PDVSA a EE.UU, mientras que el estado del gobierno es incierto.

Opciones militares

USA podría alentar a otros militares latinoamericanos, así como tal vez los españoles, a comunicar al ejército venezolano la importancia de cumplir con los mandatos constitucionales, respetando los derechos humanos y la preservación de la democracia. Mientras que los partidarios de Chávez dominan el alto mando de Venezuela, no está claro hasta qué punto controlan los mandos medios. Tampoco está claro en qué medida la lealtad de los militares al movimiento bolivariano de Chávez triunfaría sobre otras consideraciones. En el fallido golpe militar de 2002, Chávez se retiró temporalmente, pero también le fue devuelto el poder.

La participación militar directa parece inapropiada. EE.UU nunca ha intervenido unilateralmente en un conflicto interno de América del Sur a través del ejército (a pesar de las críticas al Plan Colombia), y de hacerlo ahora  posiblemente la mayor parte de Sudamérica se pondría de parte de Chávez y /o su sucesor. Muchos países latinoamericanos son profundamente reacios a intervenir o incluso comentar los asuntos internos de sus vecinos hemisféricos. A pesar de la intervención militar multilateral incluso en las peores circunstancias (Haití) es casi impensable.«

Por todo esto, el posible colapso de la situación venezolana que fácilmente se puede deducir de las consecuencias de la muerte de Chávez, tal como es visible, beneficia a los intereses de los poderes fácticos que buscan aumentar su influencia y poder empleando como instrumento el aparato del estado americano que se encuentra bajo su control, dado que tanto el conflicto y el ascenso de su candidato (Capriles) como la otra opción, la siembra del caos, supondrían la implantación de su paradigma en Venezuela, bien por vías “legítimas”, por la justificación de una invasión producida por un oportuno estado de emergencia, o incluso también por una conspiración a través de la infiltración en el propio ejército venezolano (como ya se contempló antes). De este modo, ha de tenerse de nuevo en cuenta las afirmaciones del CFR, que disparan la sospecha sobre la verdadera autoría de todos estos hechos, en este informe donde estudia previamente todas las herramientas a disposición de EE.UU para tomar el control de Venezuela en caso de que se vulnerase la su dudosa democracia a partir de la muerte del Jefe del Estado, tal como antes se ha expuesto, puesto que así parece inevitable que surja la sensación de que todo esto beneficia sospechosamente a los intereses de dichos poderes. Igualmente, cabe añadir que ante la posibilidad de la muerte de Chávez, a finales del pasado año un asociado veterano en el Centro Nacional Australiano de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Nacional de Australia llamado Sean Burges se refirió a un artículo de la Constitución venezolana que explica lo que debe suceder cuando un presidente muere. Según Burges, el artículo 232 de la Constitución venezolana se dirige a dos escenarios directamente relacionadas con la enfermedad de Chávez. En primer lugar, si un presidente electo no pudiera tomar posesión de su cargo para iniciar su mandato, la Constitución exige una nueva elección presidencial. En segundo lugar, deben llevarse a cabo nuevas elecciones presidenciales si un presidente muere, renuncia, o es despedido de la presidencia dentro de los primeros cuatro años de su mandato. Mientras Chávez estaba al parecer muy enfermo para rendir su juramento, la cúpula de Venezuela dictaminó que podía sobrevivir, descartando las elecciones a principios de este año. Sin embargo, si Chávez muriese pronto (decía Burges antes de la efectiva muerte de éste), la Constitución dice que las elecciones deben realizarse dentro de los 30 días consiguientes, lo que significa que su heredero, Maduro, sería el presidente durante menos de un mes antes de las elecciones, de modo que de decidir competir por la elección se enfrentaría al líder opositor Henrique Capriles, un político joven y carismático receptor del 46% de los votos cuando compitió contra Chávez en octubre que, como ya se sabe, es el famoso testaferro de los poderes americanos. Muchos han sospechado, sin embargo, que Diosdado Cabello, ponente en el Congreso de Venezuela y aliado de la línea dura chavista, pudiera iniciar una pugna por la presidencia, lo que forzaría a un conflicto interno (y posible desintegración) al Partido Socialista Unido en Venezuela.

La preocupación es que sin el culto a la personalidad de Chávez la política venezolana podría caer en el descontrol. En un país con una corrupción generalizada, un ejército con demasiado poder, y vinculado con el tráfico de drogas, esto es especialmente aterrador. Incluso antes de las elecciones de octubre se postulaba la posibilidad de un conflicto armado generalizado si Chávez no fuera elegido, algo a lo que ha de añadirse el crecimiento de producción monetaria del país y el déficit que cualquier nuevo líder puede encontrar imposible de manejar. La teoría de la conspiración golpista occidental vino a ser precisamente avalada en la televisión estatal venezolana cuando, en una actualización sobre la salud del presidente Hugo Chávez que se realizó en ella, el vicepresidente Nicolás Maduro aseguró al país que Chávez todavía estaba vivo pero se enfrentaba a serias complicaciones en su batalla contra el cáncer, si bien gran parte de la declaración se centró en su alegación de una hipotética conspiración encabezada por EE.UU contra el país. Maduro dijo que el gobierno había descubierto que un funcionario de la embajada norteamericana estaba actuando en perjuicio de las Fuerzas Armadas de Venezuela, para así ponerse en contacto con los oficiales y proponer un plan para desestabilizar el país. Este hombre del que se trataba en el comunicado era un afiliado a las Fuerzas Aéreas llamado David del Mónaco y se le dio 24 horas para salir del país. Maduro dijo que se tomarían “medidas especiales” para evitar conspiraciones de la derecha. Vale la pena señalar que el gobierno venezolano acusó a EE.UU de un complot similar en 2008, cuando expulsó al entonces embajador Patrick Duddy. El vicepresidente también dijo previamente a la prensa que él mismo ha sido objeto de un plan de asesinato. Sin embargo, a muchos les “sonará extraño” lo que hasta este momento se ha venido tratando de una manera tangencial, que es la posibilidad de que la muerte de Hugo Chávez haya sido premeditada ¿cómo se puede provocar una muerte tan aparentemente natural como la de un cáncer? De entrada, sí que existen pruebas circunstanciales de que desde luego ha habido un esfuerzo por atentar contra su vida, a pesar de que éste pueda por el momento ser considerado a posteriori de la aparición de la propia enfermedad. Fue cuando a Chávez le conectaron a respiración asistida mecánicamente en su última etapa de vida (lo cual indica que uno ya está estancado en la inutilidad, que es irrecuperable) que comenzaron a aplicarle un tratamiento tan sumamente agresivo como la quimioterapia, la cual lleva al borde de la muerte. ¿Para qué llevarle al umbral de la vida cuando ya se sabe que no podrá ser recuperado? Parece que alguien intentaba acelerar el proceso. Pero esto no es todo, porque en la famosa comparecencia de la “actualización sobre la salud” Maduro también aprovechó para decir que los enemigos de Chávez le habían perjudicado con intrigas estableciendo un paralelismo con la muerte de Arafat. Aún así, Maduro va aún más lejos de la teoría de la “aceleración del proceso natural de muerte” y dice que una “comisión científica” hallará a la larga pruebas de que la propia enfermedad de Chávez fue causada por una especie de “contaminación”. Curiosamente, poco después se ha declarado el Estado de Emergencia en Venezuela, y el ejército se ha hecho con el control, tal como la teoría de la conspiración aseguraba que podría suceder y habían previsto desde el CFR. Ningún lugarteniente de Chávez goza del suficiente apoyo público, y el movimiento chavista está empezando a desvertebrarse, tal como se desea.

A parte de esto, existe también un artículo por parte de un tal Francis Quartararo, de la prensa de investigación independiente, que acredita que la “atmósfera circunstancial” mencionada por Maduro efectivamente tuvo lugar y que, haya o no habido de hecho un complot para acabar con la vida de Chávez, el ambiente de infiltración de la inteligencia americana en Venezuela desde luego lo favorecía idóneamente (además, según los archivos clasificados filtrados por Wikileaks, la línea de la actuación americana apuntaba en esa dirección):

»Wikileaks apunta hacia la tesis del homicidio de Chávez

Aprovechando los documentos de Wikileaks, somos capaces de reconstruir los movimientos de inteligencia ocurridos en Venezuela antes del empeoramiento de la salud de Chávez.

En este caso, hay dos aspectos que se destacan. El primero se refiere a Stratfor, una compañía que se ocupa de asuntos de inteligencia, así como de ser cooperadora de EE.UU. Por su parte, el Departamento de Seguridad Nacional, la Infantería de Marina y las agencias de inteligencia de EE.UU, son clientes de una serie de empresas privadas vinculadas al sector militar como Bhopal Dow Chemical Co., Lockheed Martin, Northrop Grumman, o Raytheon.

El segundo aspecto se refiere a LONA, un nuevo sector de inteligencia de USA, instalado en Serbia, que se ha convertido en el protagonista de una serie de procesos relacionados con la aplicación de técnicas especiales explotadas a fondo después de los traumáticos cambios generados por la Primavera Árabe de 2011.

El LONA, o Centro para la Aplicación de Estrategias y Acciones No Violentas, ha estado activo en Venezuela, exigiendo el apoyo logístico de Stratfor, como lo demuestra un mensaje a través de uno de los cables de Wikileaks:

“Cuando alguien pide ayuda, como en el caso de Venezuela, nos preguntamos ‘¿y cómo lo harías?’. Lo que eso significa es que antes se hace un análisis de la situación (archivo ‘.doc’ que te envié) y luego viene la ‘Misión’ (aún por implementar) y el ‘concepto operacional’, que es el plan para el país. En este caso tenemos tres campañas: unificar a la oposición, una campaña para las elecciones de septiembre de 2010 y una campaña paralela para ‘salir a votar'”.

Pero en los archivos de inteligencia que Wikileaks interceptó en Venezuela, se encuentra que el contratista elegido para seguir de cerca el gobierno de Chávez fue la Phoenix Worldwide Industries, que pertenece a una estructura de inteligencia con sede en Miami, Florida [o sea, que dado que como ya sabemos ésta es la filial de la misma red que se describió antes, entonces ni siquiera podemos hablar de una operación “gubernamental” americana, sino que más bien nos encontramos a una operación clandestina totalmente diseñada y realizada por el intra-aparato, pues se trata directamente de los poderes fácticos empleando a sus testaferros privados], para tratar de “pinchar” las transmisiones telefónicas del ex mandatario venezolano a través de estaciones de satélite, interceptores de llamadas telefónicas, camiones y furgonetas de cobertura, cámaras espía en miniatura y cientos de otros dispositivos, para que los funcionarios de la inteligencia en Miami se infiltraran en Venezuela.«

Aún así, a pesar de todo, muchos seguirán cuestionándose la verosimilitud de las acusaciones de que EE.UU le haya de hecho provocado un cáncer a Hugo Chávez. Bien, pues es ahora cuando llegamos al clímax de la redacción y aportamos las fuentes que garantizan la existencia de este tipo de ciencia y tecnología. Desde los medios oficiales se nos intenta hacer creer que sugerir que un cáncer puede ser inducido deliberadamente es un disparate sin sentido, pero eso es, tal como voy a demostrar, pura defensa sesgada del paradigma materialista y, sobre todo, de los intereses del poder, ya que resulta que no sólo es posible sino que es una realidad constatada y reiterada hasta la saciedad mas omitida en los medios manipulados. Se puede provocar cáncer en las personas a distancia. La abogada y escritora Eva Golinger, corresponsal de RT en el continente americano, aseguró:

«Hay información de que desde los años 70 intentaban asesinar por ejemplo al presidente cubano en ese momento, Fidel Castro, con radiación además de otros métodos. Eso no es ningún secreto, todo eso ha sido revelado en miles de documentos desclasificados. Podemos imaginar ahora la capacidad de estas armas que posee hoy en día EE.UU. EE.UU ha empleado diferentes armas biológicas contra sus adversarios (…) (Washington) tiene alta capacidad científica y biológica. Ha habido también otros intentos de atentado contra la vida de Chávez en los últimos años. Muchos medios de comunicación, figuras políticas de EE.UU, y sus aliados, han intentado desfigurar esta información, manipularla y distorsionarla, y hacer parecer que quienes lo denuncian están diciendo una locura o como si se tratara de ciencia-ficción. Sin embargo es una realidad, hay evidencias de que esta capacidad existe.»

Golinger recordó también que el propio vicepresidente venezolano, Nicolás Maduro, indicó que ya tienen pistas sobre esa posibilidad. De hecho, dijo que no hay duda de que se ha producido un ataque contra el mandatario bolivariano, pues hay mucha evidencia circunstancial que indica que se trata de una posibilidad muy plausible. Según Golinger:

«El hecho de no poder confrontarlo y derrocarlo, habría sido la razón para emplear el uso de un arma biológica para atacar al presidente Chávez.»

En cuanto a lo de los archivos desclasificados, no se trata de un bulo ni de una fantasía. Durante los años 60, la embajada americana en Moscú fue testigo de un evento inusual. Muchos de sus miembros comenzaron a padecer náuseas, escalofríos, falta de concentración, ofuscación mental, e interferencias en sus pensamientos. Tres de ellos llegaron a padecer cáncer, siendo esto algo que se salía por completo de toda estadística, por lo cual cabía argüir que realmente hubiera alguna causa que pudiera haber inducido artificialmente dicha dolencia (las referencias son comprobables en el trabajo de Sheila Ostrander). Resulta que lo que no se nos dijo entonces ha acabado siendo corroborado definitivamente por la aparición muy posterior de un archivo desclasificado por la Agencia de Libertad de Información donde se habla de un proyecto llamado “Operación Pandora”. Según parece, tras los eventos de Moscú, la CIA comenzó a realizar investigaciones al respecto y descubrió para su sorpresa que realmente había una señal (a la que las autoridades del gobierno llegaron a denominar “la Señal de Moscú”) siendo emitida desde un edificio situado justo en la calle de enfrente, delante de la embajada, bajo cuya influencia se producía el notorio cambio en la salud de los afectados, siendo por tanto ésta obviamente la causa de aquellos tumores. Se trataba de todo un hallazgo: el cáncer puede ser inducido a distancia con determinadas radiaciones. Los americanos descubrieron que era el gobierno soviético el que había logrado desarrollar en secreto nada menos que, por muy extraordinario que suene un arma capaz de provocar cánceres. A partir de entonces, su propio gobierno tomó el relevo y comenzó a hacer lo posible para desarrollar tecnología semejante con la ayuda del Departamento de Defensa en los proyectos Pandora y Bizarre. La investigación retratada en ese archivo concluyó con resultados insuficientes, a pesar de que el informante final del mismo reconoce que los datos fueron traspasados a otras autoridades, además de que aún quedaba material por desclasificar así como nuevas investigaciones en otros centros a los que el material había sido enviado. Evidentemente, aquella tecnología hubo de ser desarrollada mucho más allá posteriormente, puesto que lo que sí estaba confirmado, tal como se puede ver en determinadas correspondencias de los archivos mencionados, es que la Señal de Moscú existió y que, por lo tanto, sí que lo hace de hecho la capacidad tecnológica de inducir tumores a distancia y afectar a la salud en general, lo que descalifica a los descalificadores. Esto es la enésima prueba de que si hay una prensa especialmente manipulada y tergiversada por el poder de manera artificiosa y enmascarada, ésa es la nuestra. Nótese cómo tras el fracaso electoral de Capriles, el testaferro sionista en Venezuela, éste ha hecho algo que diversas fuentes de la CIA ya han identificado como una forma de golpismo encubierto conspirativo americano: alegar que las elecciones están amañadas para así incendiar las calles y tomar el control. De esta forma, Norteamérica, tal como sabemos por material desclasificado y numerosas filtraciones, ha manipulado países como Georgia, Pakistán, Irán, Egipto, Armenia, o Afganistán en el pasado. Parece increíble que después de tanta información que ha visto la luz sigamos creyendo lo que cuentan.

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El Aura

Introducción

Desde hace mucho tiempo se ha dado testimonio de la supuesta presencia en torno a todo ser vivo de una misteriosa capa brillante de diodos radiantes, una especie de campo destellante invisible para el ojo corriente, el cual sería a su vez el vehículo del flujo de la vida en la materia, el verdadero origen de la actividad biológica como manifestación de lo que sería llamado “fuerza vital” por Posidonio (para quien, como para los hindúes, venía del sol), concepto tratado también por Samuel Hahnemann, padre de la homeopatía. Dicho campo contendría la información constitutiva del ser vivo en cuestión y de su salud reflejando además su condición emocional, siendo su función la de soportar la conciencia así como proyectar ésta en el interfaz corporal. Este “cuerpo luminoso” es más frecuentemente denominado “halo”, “corona”, “aureola”, o sobre todo, “aura”, y la mentada fuerza vital que lo concibe ha sido mencionada por un gran número de gentes, tales como los griegos (que la llamaron Neuma), los egipcios (que la conocieron como Ka), los persas (que la denominaron Farr), los sumerios (para quienes sería el Napishtu), los hindúes (que la nombraron Prana), los tibetanos (que la expresaron como Tsal), los chinos (quienes la bautizaron como Qi), o los japoneses (que la designaron Ki); mientras que en la filosofía ha sido identificada como el “impulso vital” (élan vital) de Henri Bergson (tanto como el susodicho cuerpo luminoso en sí mismo lo ha sido como la “entelequia” de Hans Driesch) y en el ocultismo como la “luz astral” del mago Eliphas Lévi (el padre del esoterismo moderno). Habitualmente, el aura sería visible sólo para los ojos de unos cuantos privilegiados o videntes, al ser tan sólo perceptible (por lo menos casi siempre) en un espectro ulterior al de la sensorialidad común. Sin embargo, existe también la posibilidad (y una notable cantidad de relatos de este caso teniendo lugar) de que se dé en ciertos individuos de manera sobresaliente a causa de un gran desarrollo espiritual de manera que pudiera llegar a ser visible incluso por gente sin ningún tipo de facultad especial, lo que significa que su visibilidad aumentaría en función de la evolución personal del que la posee. En teoría, ésta se presumiría rodeando a los seres vivos, principalmente y con mayor afluencia en torno a la cabeza, y sería lo que rige y de lo cual depende el sistema nervioso humano.

Algunas autoridades rastrean el aura hasta la Biblia. Por ejemplo, en el pasaje donde se habla de la luz brillante desprendida por Moisés al bajar del Sinaí o en el que se hace mención de la incomparable intensidad con la que brillaban los vestidos de Jesucristo tras la transfiguración. Se dice igualmente de muchos de los santos que llegaron a estar rodeados de una nube de luz, y se cuenta que cuando San Juan de la Cruz se arrodilló ante el altar de oración, una cierta brillantez brotó en su rostro, mientras que San Felipe Neri fue visto constantemente envuelto en luz, por ejemplo. Esto se debería al hecho de que cuando una persona se dedica a la vida más noble los colores áuricos se tornarían más brillantes y fácilmente discernibles por la gente común. Ya los místicos medievales distinguieron cuatro tipos diferentes de aura:

  1. El Nimbo.
  2. El Halo.
  3. La Aureola.
  4. La Gloria.

Existen por otra parte referencias en Grecia, donde se da por ejemplo el caso de Pitágoras, de quien se decía que no sólo poseía una sorprendente variedad de poderes mentales sino también que había llegado a emitir halos de luz, tal como retrata Aristóteles en una serie de comentarios sobre la vida del maestro. En Oriente Próximo se dijo que el famoso filósofo neoplatonista Jámblico llegó a ser visto iluminado por una potente luz surgida de la nada mientras levitaba orando a solas. En la literatura ocultista éste es un tema muy viejo. Los esoteristas y místicos han venido refiriéndose al aura como Cuerpo Etérico o Astral, que en numerosas ocasiones es referido por el nombre de una de sus partes, a veces de manera mezclada, aunque cantidad de personas lo han descrito como un fluido sutil y complejo, un grupo de bandas circulares o capas de colores que permanece en suspensión bordeando los cuerpos vivos. Dichas bandas o capas pueden alcanzar hasta un metro de longitud para luego desvanecerse al instante, como bengalas o estrellas fugaces. Los clarividentes y metafísicos que conocen este cuerpo aseveran que la luz emana desde el interior del que es visible por los que no están dotados para verlo al tiempo que penetra en la materia desde otras dimensiones, y añaden que sus cambios de color se deben tanto a los del nivel de evolución espiritual de cada individuo como a los de su salud, su estado psicológico, y su temperamento. Cabe continuar con algunos ejemplos de literatura del aura. Por ejemplo, en torno al siglo XVI, el célebre alquimista renacentista Paracelso escribió al respecto basándose en sus propias experiencias:

«La fuerza vital no está encerrada en el hombre, sino que irradia a su alrededor como una esfera luminosa, y puede llegar a conseguirse que actúe a distancia mediante estos rayos seminaturales de su imaginación, pudiendo producir así efectos saludables o perjudiciales. Pueden envenenar la esencia de la vida y causar enfermedades, o pueden purificarla después de haber obrado impuramente, y restablecer la salud.»

También dijo:

«Nuestros pensamientos son simplemente emanaciones magnéticas, que, al escapar de nuestro cerebro, penetran en las cabezas de nuestros semejantes llevando allá, cual espejo de nuestros secretos, el reflejo de nuestra vida.»

Más adelante (en el siglo XVII), el místico Jacob Böhme fue uno de sus principales videntes, describiendo una serie de “fuegos fatuos” procedentes de los seres vivos en determinadas condiciones así como llamaradas de colores bajo una serie de factores concretos, tales como el estado emocional y el entorno. A finales del mismo siglo, Johann Georg Gichtel, discípulo de Böhme, publicó su clásico tratado distribuyéndola en tres agrupaciones asociadas a lo físico, lo mental, y lo espiritual. En el siglo XVIII, el científico y también místico Emanuel Swedenborg describió el famoso Cuerpo Etérico o Astral como una “esfera espiritual”. Desde principios del XIX se atestigua que los psíquicos pueden discernir el aura utilizando un sentido análogo pero no idéntico al de la visión. Muchos de ellos aseguran que sus colores cambiantes revelan la personalidad y el estado físico del individuo. Estas tendencias se pusieron especialmente de moda entre este siglo y el que vendría por el auge de traducciones de textos esotéricos y el afloramiento de toda clase de movimientos y sociedades de carácter ocultista o místico. Dos figuras clave de este fenómeno son los miembros fundadores de la Sociedad Teosófica Annie Bessant y Charles W. Leadbeater, cuya aportación sentaría las bases de las concepciones modernas del psiquismo. De esta manera, apoyada por la colaboración especial de Leadbeater, Bessant explicaba en su famosa publicación especial internacional algo ocasionalmente equiparado al aura pero que no sería en realidad sino una de sus partes fundamentales (el “Cuerpo Mental”, que es de hecho la más característica), diciendo:

«El cuerpo mental es un objeto de gran belleza, delicadeza y al que el rápido movimiento de sus partículas le da un aspecto de luz viviente iridiscente, […]. Cada pensamiento da lugar a un conjunto de vibraciones correlacionadas con la materia de este cuerpo, acompañándose de un maravilloso despliegue de color, […]. Tenemos entonces una forma de pensamiento puro y simple, y que es una entidad viviente de intensa actividad, animada por la idea que la generó. […] Cada pensamiento definido produce un efecto doble de vibración radiante y de una forma flotante. […] Si el pensamiento de un hombre o su sentimiento está directamente conectado con otra persona, la resultante forma de pensamiento se mueve hacia esa persona y se descarga a sí misma en sus cuerpos astral y mental. […] Cada hombre viaja a través del espacio encerrado dentro de una cápsula construida por él mismo, rodeado por una masa de formas creadas por su pensamiento corriente.

[…]

Si la forma de pensamiento personal y genuino no es especialmente dirigida a otra persona, simplemente flota desprendida en la atmósfera, al mismo tiempo que irradia vibraciones similares a las originalmente enviadas por su creador. Si no entra en contacto con cualquier otro cuerpo mental, esta radiación gradualmente agota su carga de energía, y en ese caso, la forma se desmorona.»

Éstos y muchos trabajos posteriores más de Leadbeater pasarían a ser más adelante desarrollados por gente como el ocultista Tommaso Palamidessi y otros tantos. Otros testimonios descriptivos del aura serían el del psíquico polaco Stephan Ossowiecki, quien alegaba poder ver de vez en cuando una especie de nube oscura en torno a las personas que pronosticaba la llegada de una muerte inesperada; el del también ocultista W. E. Butler, que estableció mediante clarividencia una conexión teórica entre las auras y las diversas y normalmente reportadas emanaciones etéricas, mentales y emocionales (además de clasificar el aura en dos tipos principales: etérico y espiritual); o el de la reconocida médium Eileen J. Garrett, mayormente recordada como la madre de la Sociedad Parapsicológica Americana, quien afirmó verla como una nube de tonos tenues que cambiaba de acuerdo con ciertos estados de ánimo y otros factores de salud. Garrett la describió diciendo lo siguiente:

«Se ven líneas y colores, y símbolos. Éstos se mueven, y uno se ve totalmente concentrado en ellos y su movimiento. Digo “símbolos” aquí por falta de una palabra mejor. Con frecuencia veo líneas curvas de luz y color que fluyen hacia adelante en estratos, y en estas tiras o cintas de movimiento no dejan de aparecer líneas brusca y angulosamente, formándose, y maleándose, para así desvanecerse como cabezas de flechas rectas en todas las direcciones.

[…]

La existencia del mundo mental implica una visión de la naturaleza que incorpore, además de significado, mecanismo. No tratamos aquí con fuerzas inescrutables reverberando sin sentido por todo el universo. La sustancia del mundo mental está impregnada de propósito. Las mentes, o mónadas, están constantemente emitiendo radiación de una naturaleza inteligente. Cada pensamiento puede ser entendido como una fuerza espiritual activa.»

Por su parte, el gurú Meher Baba la caracterizó en siete colores asociados con la variedad de impresiones mentales y emocionales del cuerpo sutil. Para él, la práctica meditativa transforma gradualmente el aura en un halo espiritual. En lo que al célebre médium Edgar Cayce (“El Profeta Durmiente”) se refiere, éste percibía un arco iris de múltiples colores del cual comentaba que era indicativo del progreso espiritual. En palabras de Cayce, la primera aura (la de la salud) es prácticamente incolora, pero se hace perceptible por poseer un curioso sistema de estriación radial, es decir, porque se compone de un gran número de líneas rectas que son irradiadas uniformemente en todas las direcciones desde el cuerpo. La segunda aura, o aura vital, estaría en cierta medida bajo el control de la voluntad cuando circula dentro del Charira Linga (el Cuerpo Astral), revelándose de un tinte rosado delicado, que se pierde, tornando a azul, a medida que se irradia hacia el exterior. La tercera aura es el campo de la manifestación, o el espejo en el que cada sentimiento, cada deseo, se refleja. En esa aura los colores parecerían cambiar constantemente. La cuarta aura es la de carácter permanente, y contendría el registro de las vidas terrestres pasadas en la personalidad. La quinta no es vista demasiado a menudo, siéndolo sólo en los casos en los que la naturaleza espiritual es el factor más poderoso, ya que eclipsaría el resto de las auras con brillo sorprendente. Los colores del aura no podrían ser adecuadamente descritos en términos de colores ordinarios discernibles para la visión física, siendo mucho más brillante y de colores más variados y sombras más profusas. Con todo, el significado simbólico de estos colores sería más o menos el siguiente:

  • Rosa: amor puro.
  • Rojo brillante: ira y fuerza.
  • Rojo sucio: pasión y sensualidad.
  • Amarillo del tono más puro: el tipo más elevado de la actividad intelectual.
  • Anaranjado: el intelecto utilizado con fines egoístas, tanto como el orgullo y la ambición.
  • Marrón: la avaricia.
  • Verde: engaño y envidia pero también capacidad de adaptación.
  • Azul: religiosidad y devoción.
  • Violeta: la facultad psíquica, espiritualidad, soberanía, poder espiritual que surge del conocimiento, preeminencia de lo oculto.[1]

Por otro lado, el maestro de ninjitsu Glenn Morris, quien incluye la percepción del aura en sus entrenamientos de artes marciales avanzadas, describe la más visible de ellas como ligera pero más densa que el aire en el que se sumerge el cuerpo, por lo general de espesor mitad y cuarto de pulgada en correlación con el etérico de un individuo. Alrededor de este nivel se hallaría una gruesa capa en forma de huevo (el cuerpo emocional), y más allá otras capas apenas perceptibles correspondientes al cuerpo mental y demás.[2] Un ejemplo más lo hallamos en el vidente Robert Bruce, que clasifica las auras en tres tipos: etérico, principal y espiritual. De acuerdo con Bruce, las auras no tienen colores reales, sino una gama basada en la traducción de lecturas sensoriales desconocidas que se añaden a nuestro procesamiento visual, con lo que éstos no se verían en la oscuridad total y no podrían ser vistos a menos que alguna parte de la persona o el objeto que emitiese el aura también pudiese serlo. De acuerdo con él se trataba de capas múltiples. Una fuente clásica es William Walker Atkinson, quien escribía como Yogi Ramacharaka y también como Swami Panchadasi y declaraba poder ver claramente el aura y sacar conclusiones sobre el estado emocional de una persona a partir de los colores de ésta. Ramacharaka estipuló en su detallado estudio comparativo entre las fuentes de la tradición y sus propias visiones que la clasificación y correspondencia de los colores del aura vendría a ser la siguiente[3]:

  • Rojo intenso: ira y fuerza.
  • Rojo oscuro: pasión y sensualidad.
  • Marrón: avaricia.
  • Rosa: afecto, actividad.
  • Amarillo: intelectualidad, espiritualidad.
  • Púrpura o azul: devoción religiosa.
  • Verde: engaños y celos (más oscuro: simpatía).[4]

Finalmente, la definición teórica común del aura según la Sociedad Teosófica es la que sigue:

«El aura es una manifestación muy complicada y enredada, que consta de muchas influencias que operan en la misma área. Algunos de los elementos que componen el aura se proyectan desde el cuerpo, otros desde los principios astrales, y otros de nuevo desde los principios más espirituales conectados con el “Ser Superior” o Ego sempiterno. Además, las diferentes auras no se hallan unas envolviendo a las otras, sino que están todas mezcladas juntas y ocupando el mismo lugar simultáneamente. Guiado por el entrenamiento oculto, un facultado clarividente puede hacer un análisis completo de los diversos elementos del aura pudiéndose estimar así los sutiles matices de las partes que la componen, a pesar de que todas ellas anden entremezcladas, como si cada una fuera vista por separado.»

Y, clasificadas con más exactitud, sus divisiones serían las siguientes:

  1. La de la salud (una capa finísima, casi pegada a la piel del cuerpo biológico, tanto, de hecho, que en muchas ocasiones puede pasar desapercibida a los propios videntes), llamada también “Doble Etérico”.
  2. La vital (una especie de película algo difícil de detectar compuesta por efluvios dinámicos confundidos entre las dos capas adyacentes).
  3. La kármica, el alma animal del hombre, más frecuentemente conocida como “Cuerpo Astral” o “Bajo Astral”.
  4. La del carácter o la personalidad (correspondiente a las aspiraciones intelectuales elevadas, las habilidades meditativas y visionarias, y la sintonía con los principios de la naturaleza), principalmente conocida como “Campo Mental” o “Alto Astral”.
  5. La espiritual (una especie de esfera luminosa o de gran foco brillante sobre la cabeza de las personas normalmente obviado en las diferentes lecturas del aura), más conocida como “Campo Causal”.
Aura

Representación del aura y sus tipos según los niveles de evolución interior.

Historia de su estudio científico

No se puede empezar este apartado sin hacer una mención especial a tres casos que bien merecerían un estudio individualizado en profundidad cada uno por separado. En primer lugar tenemos al médico Franz Anton Mesmer, quien en 1779 escribió un libro[5] en el que hablaba de haber descubierto una energía propia de la cual depende la salud, el magnetismo animal, que ha sido comparado con el qi, del mismo modo que la técnica curativa basada en él (mesmerismo) lo ha sido con el tratamiento de éste en la medicina china tradicional (MCT), el Chi Kung (“Trabajo de la Energía Vital”, también Qigong). De acuerdo con su discípulo, Mesmer entendía la salud como el libre flujo del magnetismo animal a través de miles de canales en nuestros cuerpos (que en el mundo oriental ya eran conocidos como jingmai o “meridianos” en la MCT y como nadis o “tubos” en el Ayurveda, la medicina tradicional hindú), siendo la obstaculización de este flujo el origen de la enfermedad. Una investigación de una comisión de la Facultad de Medicina y otra de la Real Academia de Ciencias (tres de los cuatro de cuyos miembros eran masones) mandada por el Rey Luis XVI de Francia investigó la realidad del descubrimiento del magnetismo animal como un nuevo fluido físico basándose en la práctica del discípulo de Mesmer y no de él mismo dando resultados negativos según informes oficiales a los que uno de los comisionados se opuso escribiendo que la teoría seguía siendo creíble y era digna de más investigación. El mesmerismo continuó ejerciendo su influencia hasta finales del siglo XIX. En segundo lugar tenemos a aquel que investigó entre “personas sensibles a las auras en la oscuridad” para sus experimentos, nada menos que el gran científico demostrador de la común identidad de planetas y meteoritos Carl Reichenbach, quien a mediados de dicho siglo concibió una fuerza asociada a la electricidad, el magnetismo, y el calor como un “principio de vida” que permearía y conectaría a todos los seres vivos: la Fuerza ódica, semejante al prana y al qi pero entendida como un campo electromagnético biológico. Según Reichenbach, existen dos lados de esta fuerza, uno luminoso y otro oscuro[6]. Por último nos encontramos con el Dr. Wilhelm Reich, el supuestamente enloquecido mejor alumno de Sigmund Freud, quien ya en el siglo XX tomó el concepto de la líbido de su maestro desde un punto de vista bioenergético, de modo que especulando acerca del desarrollo biológico llegó a la concepción de una entidad electrodinámica que sería una vesícula subcelular y subprotozoica autoluminiscente de presencia universal: el bion[7], la microscópica unidad mínima de la vida. Esta forma a medio camino entre la vida y la no vida estaría formada por el principio vital universal previo a ella y a la vez inseparable de toda otra a partir de ahí por ser resultado de su incorporación: la energía específica de la vida u orgón, el cual habría visto con un microscopio especial cuando inyectaba biones a ratones. El reclamo de las capacidades sanativas de los aparatos de Reich, los “acumuladores de orgón”, fue el motivo oficial de que este hombre, de quien sus proponentes piensan que fue desacreditado por motivos políticos, se viese envuelto en un proceso que acabó con él muriendo en prisión.

Pero una vez dicho esto, destacaré que desde hace mucho se han ido acumulando numerosos experimentos bien controlados demostrando la existencia universalmente confirmable del aura a través de aparatos, métodos de observación objetiva, y sofisticadas técnicas que enmarcan el estudio en las premisas del método científico. Este fenómeno ha sido definido por los que lo han estudiado como un campo que se percibe alrededor de los cuerpos vivos en forma de óvalos de diferentes colores y múltiples matices. En el mundo académico, reticente a asociarse con una semántica frecuentemente considerada como “supersticiosa”, apelativos más modernos le han sido asignados, tales como:

  • Campo Psicoenergético
  • Campo Bioenergético
  • Campo Bioelectromagnético (o Biomagnético)
  • Campo Bioplasmático (o Bioplásmico)

Después de muchos años de investigación se ha llegado a la conclusión de que el aura es un campo de energía electromagnética de densidad variable que, según se dice, suele ser percibido al parecer como un conjunto de emanaciones luminosas que se desprenden de los cuerpos de los seres vivos, las cuales son causa a la vez que indicador de los procesos fisiológicos de los mismos. El cuerpo humano posee diferentes sistemas encargados de regular sus funciones, como el aparato digestivo, el respiratorio, el circulatorio, el sistema nervioso, el endocrino, etc. Dichos sistemas se comunican entre sí y, además, cada uno de ellos produce comunicación dentro de sí mismo. En el aparato circulatorio, específicamente dentro del corazón, la comunicación se efectúa mediante la transmisión de ondas eléctricas. El sistema endocrino está formado por glándulas que vierten hormonas sobre el torrente sanguíneo, con lo que dentro de este sistema la comunicación se produce por medios químicos. Bien, pues cabe decir entonces que en 1852, el Dr. Benjamin Richardson postuló la teoría de la “atmósfera del nervio”, que proponía precisamente la existencia de un supersistema de comunicación total e inmediata para los diferentes niveles del cuerpo en un modelo eléctrico basado en gas iónico circundante en torno a los epicentros neuronales, siendo dicho sistema el que transmitiría la información fundamental de éstos mediante un campo lumínico. En base a esto, el Dr. Joseph Rhodes Buchanan fue el primer explorador del misterioso ámbito de la llamada “psicometría”, llegando a obtener resultados positivos a la hora de estipular la existencia objetiva de dicho campo. Por su parte, el Dr. Hereward Carrington llegó a citar en su trabajo un libro olvidado que era un compendio de investigaciones científicas independientes de carácter parapsicológico publicado en su día por un Dr. Gerry Francis Fairfield en 1874 en Estados Unidos en el que el autor concluía que las extraordinarias coincidencias del testimonio de los médiums con los diagnósticos clínicos así como con el resultado de sus propios e indagadores análisis científicos apuntaban al hecho de la efectiva existencia del famoso halo. El Dr. Fairfield afirmó que todas las estructuras orgánicas tienen una forma especial de aura neural, tal y como él mismo expresase:

«Constantemente he observado que los epilépticos, (…) parecen estar envueltos en una delicada neuroatmósfera muy excitada, que anuncia el ataque […]. Aunque (…) los experimentos parecen indicar que la neuroaura es de una materia etérica neural imponderable, […]. Por tanto, es a la vez una fuerza y un medio, susceptible de ser controlado por parte de la voluntad del operador, y capaz de producir una impresión sensorial […]»

Como muestra el extracto, Fairfield trató de explicar en términos de “neuroaura” las manifestaciones captadas por los médiums. De esta manera alcanzó la definitiva configuración de la hipótesis de que, para poder ser considerado operativo y estar completo así como para poder ser explicada satisfactoriamente su funcionalidad, el sistema nervioso debía estar dotado de una especie de red extrafisiológica propia con un programa independiente intrínseco autorregulado y autoconstituido. Ésta sería esencialmente la misma hipótesis que muchos otros investigadores pioneros en las áreas más oscuras de la biología (tales como Enrico Morselli, Theodore Flournoy, o Geley Gustav) llegaran a formular (al igual que lo hiciera más adelante el propio Carrington), en relación a la expresión de energía nerviosa, en el famoso caso de la psíquica Eusapia Palladino, de quien se documentase un debatido y atípico caso de una alegada levitación. En el mismo ámbito, el Dr. Paul Joire realizó una considerable sucesión de experimentos en lo referente al sensitivismo que también apoyan la teoría del aura, del mismo modo que, análogamente, una serie de observaciones médicas llevadas a cabo en esas sesiones cuyos resultados se correspondieron directamente con el testimonio mediúmnico. Mucho tiempo después, el Dr. Charles Féré del Asilo Bicêtre citaría en la publicación correspondiente dos casos de su propia experiencia en los que él había visto halos neuropáticos en torno a la década de 1880. El primero fue el caso de una mujer de 28 años de edad de una familia de neuroartríticos víctima de diversos síntomas histéricos:

«Fue durante un ataque muy doloroso, acompañado de una sensación de contusión frontal, y por el frío en las extremidades, que me llamó la atención, hacia las cuatro de la tarde del 23 de febrero de 1883, la visión de una luz que poseía un radio de unos 20 cm rodeando su cabeza. La luz, que era de un color anaranjado, disminuía en intensidad cerca de la periferia. El mismo fenómeno se manifestaba alrededor de sus manos. La piel, que era generalmente de color blanco y mate, presentaba un tinte naranja de un tono más oscuro que los halos. La coloración de la piel había precedido, por unos pocos segundos, a las luces que rodearon la cabeza y las manos que habían aparecido unas dos horas antes de mi observación. La coloración de la piel y las luces se fueron dos horas más tarde, en el momento en que comenzaron los habituales vómitos.»

El segundo caso fue similar al primero, a excepción de que, salvo algunos dolores de cabeza mensuales, nada indicaba problemas. Cabe destacar además el papel de otro teórico del aura, E. N. Santini, quien se dedicó igualmente al análisis de esta energía como el sustento del cuerpo biológico y de los óvalos de la misma junto con sus estados y su relación con la salud en base al escrutinio dedicado al cotejo de los testimonios mediúmnicos[8]. Pero finalmente, el más relevante es el del afortunado Dr. Kilner. En cuanto a este último, deberá empezarse recordando que, como se venía diciendo, uno de los miembros fundadores de la Sociedad Teosófica fue Charles Leadbeater. Leadbeater fue reconocido como el primer autor en ocuparse plenamente y a fondo del tema, siendo responsable de hecho de dar a conocer basándose en sus alegadas facultades extrasensoriales la descripción más concisa y completa jamás realizada hasta entonces del aura humana, la cual describió en forma, tamaño, capas, patrones, dinamismo, comportamiento, rayos, y colores, tal como ésta supuestamente habría de ser. En su descripción diferenció las siguientes partes fundamentales:

  • El Doble Etérico: una capa muy fina casi pegada a la piel.
  • El Cuerpo Astral: aura interna que se extendería con diodos rectilíneos y paralelos en todas direcciones radiando como una serie de alfileres a modo de estrella, de mayor brillo, y en una distancia de alrededor de medio metro.
  • El Campo Mental: aura externa que vendría a representar lo inconsciente, el campo más salvaje y abstracto, nebuloso, informe y extenso, como una especie de torbellino de constante dinamismo o una emanación humeante tendente a elevarse y esfumarse pero en periódico surgimiento, envolviendo a las demás como una cápsula llameante (correspondiéndose con las “Formas de Pensamiento” descritas por Annie Bessant y la “Bola de Fuego” de Paracelso).
  • El Campo Causal: un foco especialmente potente y luminoso congregado en torno a la cabeza, rodeando la coronilla, pero también resplandeciendo alrededor de todo el cráneo, el cual supondría el campo más importante de todos.

Se hace relevante destacar cómo las auras más finas (las intermedias mencionadas por Ramacharaka) no son omitidas por negación de su existencia ni desconocimiento sino de manera deliberada por razones puramente prácticas, debido a su casi imperceptibilidad corriente incluso para videntes entrenados. Ninguna de las auras sería consecuente ni dependiente de las otras, por cierto. El trabajo de Leadbeater fue publicado originalmente en 1902.[9]

De acuerdo, ya que en 1911, una década después de la publicación del estudio de Leadbeater, el médico especializado en electroterapia del St. Thomas Hospital Walter John Kilner, miembro del Royal College of Physicians, quien nunca tuvo nada que ver con este ámbito y así se esforzó en confirmarlo[10], publicó su trabajo científico, en el cual dio a conocer una serie de hallazgos[11]:

  1. En cierta ocasión, obtuvo un extraño resultado en un accidente de laboratorio al emitir una descarga eléctrica sobre la piel de un paciente, pudiendo visualizar de esa forma una especie de halo luminoso de baja intensidad en torno a él. En teoría, no hay en principio motivo para pensar que esto sea debido a nada extraordinario, pues esto se explica por el exceso de carga eléctrica que no es absorbida por el cuerpo. Sin embargo, esto llevó a Kilner a interesarse en investigar más y experimentar con tecnología semiconductora sobre el cuerpo humano.
  2. Kilner llevó a cabo una larga serie de experimentos efectuados durante cuatro años en diversos hospitales cuyo objetivo fue demostrar la existencia del aura. En esta fase, el doctor descubrió que ésta era visible como luz ultravioleta. En este punto es donde Kilner retrata cómo proyectó unos vidrios tratados especialmente para poder visualizar el campo sin necesidad de aplicar ninguna descarga externa. Dio con el hecho de que un conocido elemento químico resultaba ser sensible a la luz ultravioleta, lo que le llevó a diseñar unas pantallas tratadas con disoluciones alcohólicas del componente dicianina-A en una solución tintada con diferentes colores. Las pantallas de Kilner facilitan ver el campo electromagnético que rodea los sistemas biológicos y dieron lugar a unas populares gafas (homenajeadas en la serie Fringe). Mediante este sistema se delata un halo que sigue el contorno del cuerpo hasta una distancia de 60 cm. Tras esto, Kilner pudo establecer una serie de criterios de interpretación de los rasgos de la bioenergía humana para un útil diagnóstico terapéutico. Pero lo más impactante es que la descripción objetiva, a través del método científico, que Kilner registró de este campo, coincide en forma, extensión, y capas (los colores dependen aquí de los tintes empleados) con la descripción que Leadbeater había ofrecido una década antes a través de la clarividencia. Esta equiparación queda expuesta de modo evidente mediante la comparación de los retratos de la obra de Leadbeater con los dibujos de Kilner, lo que ya fuera hecho por Arthur E. Powell en su obra[12].
  3. Finalmente, Kilner también reclamó el descubrimiento de que el aura puede verse afectada por un esfuerzo de la voluntad, siendo proyectable a una distancia más larga que la de su alcance original en torno al cuerpo, así como cambiar sus colores (algo que se corresponde directamente con lo declarado por Bessant acerca de las Formas de Pensamiento). También declaró que las auras de las personas diferentes pueden mostrar atracción y así mezclarse y volverse más intensas unas con otras. De todo esto, debido al hallazgo de un gran foco luminoso ocasionalmente formulado en torno al cráneo (fácilmente asociable con el nimbo del mundo cristiano y el Campo Causal teosófico), Kilner extrajo la conclusión de que los centros superiores del cerebro están íntimamente relacionados con la expedición de fuerza áurica.
Kilnerfig

Figura del aura del Dr. Kilner.

El legado de Kilner fructiferó a pesar de las afirmaciones negativas del British Medical Journal, pues su método fue optimado[13] obteniendo el éxito de la aceptación y siendo respaldado por el mismísimo Sir Oliver Lodge, codescubridor de la contracción longitudinal de Lorentz y desarrollador matemático de la teoría ondulatoria de Maxwell. El Dr. Jonson de Brooklyn siguió sus pasos y basó sus diagnósticos médicos en el cambio del color áurico, mientras que, por su parte, el Dr. O’Donnell, neurólogo del Hospital de la Misericordia de Chicago, reprodujo controladamente sus experimentos (los cuales fueron, según una nota del célebre investigador parapsicológico Harry Price, repetidos también por el Dr. Drysdale Anderson en África Occidental[14] y por el biólogo Oscar Bagnall[15]). Prevalece en cambio el mito escéptico de que los mismos carecen de valor pese a los frutos que han brindado, lo que hace que uno se pregunte cómo va a ser el efecto un artefacto de los propios procesos ópticos del observador y no algo natural al observado siendo la misma técnica empleada para la cromatografía astronómica en la observación telescópica de las estelas de los campos de los planetas. Después, sin embargo, fue el profesor de neuroanatomía e investigador de la Universidad de Yale Harold Saxton Burr quien llegó a postular la “Teoría Electrodinámica de la Vida”, tras lo que aportaría evidencia de potencial eléctrico en los seres vivos mediante voltímetros, lo que le llevó a proponer la existencia del “campo de vida”, demostrada por la presencia de un campo electromagnético en embriones mediante cuyo estudio pudo predecirse su futuro crecimiento logrando saberse de esta forma que en él están configurados nuestros procesos vitales (dicho campo controla el desarrollo, la salud, y los estados de ánimo de cada organismo[16]), con lo que estamos envueltos en uno que es de energía vital y por tanto inmersos en una fuerza unificadora y organizadora (así como por ello dotados de alma[17]). Aunque, paralelamente, el Premio Nobel Albert Szent-Gyorgy, que había dedicado gran parte de su carrera a investigar la relación entre la actividad vital y la excitación eléctrica sobre las moléculas, células, y tejidos del organismo, manifestó que todo aquel que está vivo es penetrado por un flujo invisible de partículas (con toda probabilidad electrones) con energía, carga, e información determinada y de cuya combinación resultan los mentados procesos vitales.

Biocampo

Modelo del campo vital de una salamandra del Dr. Burr.

En 1965, los científicos rusos del Instituto A. S. Popov de Bioinformación de la Sociedad Científica y Técnica de Tecnología de Radio y Telecomunicaciones Eléctricas de la Unión Soviética iniciaron un programa intensivo sobre percepción extrasensorial. Los investigadores comenzaron a usar los métodos de la física en experimentos de telepatía. De este modo descubrieron que los organismos vivos emiten vibraciones en un rango de espectro de 300 a 2000 nanómetros. Esta energía llegaría a ser denominada “biocampo” o “bioplasma”. Los estudiosos descubrirían que ésta tendía a tornarse más fuerte en relación a la capacidad de los sujetos para transferir tal bioenergía, algo que fue confirmado por la Academia de Ciencias Médicas de Moscú y la investigación internacional de nada menos que Alemania, Polonia, Países Bajos y Gran Bretaña.[18] El Dr. Víctor Inyushin sugirió la existencia de un “Campo Bioplasmático” (concepto propuesto por primera vez por el Dr. V. S. Grischenko en 1944), el cual estaría compuesto de iones, protones y elementos libres, y propuso que dicho campo fuera un quinto estado de la materia más allá de los cuatro conocidos (el sólido, el líquido, el gas y el plasma).

En 1972, una investigación demostró que existe una matriz coherente de energía emanada por los tejidos vivos, la cual es detectada como ondas electromagnéticas y posee la configuración bioinformática del cuerpo.[19] En 1976, en un trabajo sobre qigong[20], el Dr. Zheng Rongliang de la Universidad de Lanzhou de la República Popular de China logró medir la energía irradiada por el cuerpo humano por medio de un dispositivo fotobioelectrónico construido a partir de una hoja de árbol y una placa ultrasensible conectada a un cable para medir los niveles de reacción clorofílica, encontrando una emanación de luz de baja intensidad que rodea casi de manera homogénea a los organismos activos.[21] Más adelante, la Dra. Valerie Hunt, de la Universidad de California de Los Ángeles (UCLA), realizó experimentos revisados de sesiones con personas durante el ejercicio de disciplinas tales como el susodicho qigong. En el vídeo de laboratorio presentado a los jueces académicos designados según los procedimientos de supervisión de la universidad se reveló que las lecturas gráficas tomadas mediante electrodos especiales de cloruro de plata (altamente sensibles para frecuencias extremadamente bajas y su impedancia) sobre los individuos fueron simultáneas a las descripciones aportadas por una reputada vidente llamada Rosalyn Bruyere[22] de los colores y los flujos de las nubes de los famosos nodos de esta energía conocidos como chakras o “ruedas” en varias religiones indias (los centros psíquicos del cuerpo sutil). Más adelante, el análisis de dichas lecturas demostró una equivalencia con los colores y el flujo mencionados. Definitivamente, se concluyó que un total de hasta siete videntes distintos a parte de la primera pudieron confirmar estos datos.[23] . Hunt publicó su descubrimiento de que existen señales de bajo milivoltaje emitidas por el cuerpo humano durante sesiones de tratamiento bioenergético de masaje profundo que, al ser analizadas para encontrar pautas descriptivas, muestran correlaciones entre sus espectros de frecuencia eléctrica y espectros de color visual, constatándose que las diversas áreas estructurales del Campo de Energía Humano (HEF) son descriptibles de acuerdo con modelos provistos por la literatura metafísica (se observaron vórtices de energía sobre puntos precisos con la forma, frecuencia, tamaño y dinamismo interno de los chakras). La Dra. tomó medidas del campo bioplasmático de la gente, el cual fue denominado “bioenergía humana” por ella, encontrando que contiene información relacionada con condiciones y enfermedades fisiológicas, emocionales y mentales de la persona en cuestión[24]. Los resultados de estas observaciones, que combinan los métodos psicoterapéuticos con los corporales, han conducido al surgimiento de una nueva ciencia, pues existe la necesidad de cuantificar estas emisiones lumínicas con instrumentos fiables y estandarizados para poner a disposición de los médicos los necesarios para el diagnóstico clínico y tratamiento de múltiples desordenes y enfermedades.

Pero el mismo año que Hunt nos sorprendía con Bruyere, el investigador John Pierrakos publicaba su propio trabajo, en el que se muestra cómo consiguió desarrollar un sistema de diagnóstico y tratamiento de trastornos psicológicos basado en apreciaciones derivadas de las oscilaciones y mutaciones del HEF.[25] Al año siguiente, Pierrakos colaboró con la Dra. Barbara Ann Brennan para medir físicamente el aura humana. Esto consistió básicamente en la grabación de un cuarto oscuro por medio de aparatos de detección de ondas infrarrojas para la captación de variaciones de luminosidad a una longitud de onda de 350 nanómetros en relación a la presencia de seres humanos, experimento exitoso que confirma la presencia de un campo de energía que rodea y atraviesa el cuerpo biológico. De esta forma se demostró que los seres vivos están sumergidos en un campo energético propio que produce una radiación de magnitud a muchos puntos de lo necesario para encajar con una explicación de relación calor-luz. Además de todo se pudo comprobar que cuando alguien agotado y lleno de desesperación estaba en la sala, los valores de la luz mostraron de hecho una ostensible cadencia. También se logró, con la ayuda de un colorante, mostrar parte del campo áurico en la televisión mediante una escala de grises.[26] En 1979, el Dr. Robert Becker del Upstate Medical Center de Syracuse (Nueva York) confirmó la existencia de partículas en excitación similares a los electrones en un complejo campo eléctrico en el cuerpo con cambios de forma y de potencia dependientes de los de la salud fisiológica y psicológica[27] que había concebido en 1962[28] y bautizado “Sistema de Control de Corriente Continua”. El profesor se figuró que los campos eléctricos de corriente continua se deben poder ver afectados por partículas de Frecuencias Extremadamente Bajas (ELF). De este modo, Becker llegó a postular que todos los campos electromagnéticos producen efectos biológicos e incluso alteraciones psíquicas. Mas, por su lado, la Dra. Shafica Karagulla, quien entre los años 60 y 80 publicase y diera a conocer el resultado del conjunto de trabajos científicos que desarrolló en torno al humano[29], presentó su análisis de las observaciones llevadas a cabo por individuos capaces de percibir directamente semejante campo de “energía sutil” que forma una matriz vital, en el cual encontraba que las personas facultadas para reconocerlo lo describen como una trama destellante de rayos luminosos que interpenetran el cuerpo físico denso. De tal manera, ante estos estudios arriba mencionados, podemos afirmar que esta matriz energética es la pauta básica en la que cobra forma y a lo que está anclada la materia tisular, cuyos tejidos sólo existen como tales merced al susodicho campo que los sustenta. La colaboradora de Karagulla, Dora Kunz[30] (célebre discípula de Leadbeater y líder de la Sociedad Teosófica en América), quien efectuó investigaciones en los años 80[31], encontró que el campo vital humano, estando en un estado de salud determinado, ostenta un ritmo autónomo natural en su interior, teniendo cada órgano del cuerpo uno energético referencial en la matriz del mismo campo de energía, lo que llevó a Kunz a determinar que los distintos ritmos interactúan expresando un complejo y armonioso proceso de transferencia, y que de esa forma, en un estado saludable, estos ritmos son transferidos de un órgano a otro sin dificultad alguna, descubriendo también, por tanto, que en un estado patológico, dichos ritmos presentarían cambios, alteraciones, pues debían de encontrarse fuera de las frecuencias correspondientes a su naturaleza, con lo que la salud de un organismo podría asemejarse a una equiparación de la impedancia entre los tejidos adyacentes, si bien en un estado insano se hallaría una gran falta de equiparación en la impedancia intrínseca al tejido orgánico, de suerte que al existir una equiparación de la impedancia tisular, la energía fluye fácilmente por todo el tejido, siendo el bloqueo del libre flujo de la energía orgánica lo que genera la enfermedad.[32]

Sin embargo, antes del último libro en su especialidad de quien esto estatuye[33] y después de presentar un estudio científico analizando el bagaje de la investigación en el ámbito del qigong en el 5º Simposio Internacional sobre Qigong de Shanghai en 1994[34], el Dr. Kenneth M. Sancier publicó un trabajo científico estudiando terapias alternativas que describe diferentes aplicaciones médicas de esta técnica en 1996[35]. En esa década, el Dr. James Zimmerman utilizó un SQUID (Instrumento Superconductor de Interferencia Cuántica), aparato de su invención cuya utilidad consiste en medir campos magnéticos muy sutiles y que había detectado el biomagnetismo humano, para registrar la radiación magnética en forma de campos pulsantes de energía de la mano de un practicante del toque terapéutico (codesarrollado por Kunz y equivalente al reiki japonés) pudiendo comprobar que esta energía operaba en un rango de frecuencias magnéticas que favorece y estimula la regeneración de distintos tejidos (las diferencias de densidad del flujo magnético emitido desde la mano fueron aproximadamente cien veces mayores que la actividad magnética normal del cuerpo y sus efectos fisiológicos sólo se podían igualar mediante el uso de campos magnéticos artificiales de muy alta intensidad).[36][37] Otra investigación a considerar es el trabajo del microbiólogo francés Gustave Naessens. En sus estudios de hematología, Naessens llegó a observar partículas demasiado pequeñas para identificar con ningún tipo de equipo microscópico convencional en la sangre. Por esta razón inventó un microscopio al que él se refiere como somatoscopio, que cuenta con una capacidad de ampliación de 30.000 aumentos y una resolución de 150 ángstrom para estudiar detallada, objetivamente, las frecuencias vibratorias de estas partículas de luz danzantes.[38] Naessens es responsable de una teoría según la cual éstas, a las que él llama “somatides”, son imprescindibles para la división celular (tal como implicase sobre el biofotón de Fritz Popp al referirse a éste como radiación mitogenética Alexander Gurvich, padre de la Teoría del Campo Morfogenético con cuyo trabajo se ha comparado el de Wilhelm Reich), siendo tanto “la chispa original de la vida, el punto en el que la energía se condensa en materia” como “la manifestación de la energía cósmica en un diminuto punto físico en movimiento”, lo que recuerda a la predicción del gurú Baba Anandamurti sobre el pronto hallazgo de la teórica partícula de la vida a la que él se referiría como “microvitum”[39]. Aunque, en el mismo año del trabajo de Sancier, los investigadores Dejan Rakovic y Gordiana Vitaliano llevaron a cabo extensos experimentos en Yugoslavia estudiando la naturaleza biofísica de la conciencia (la Dra. Vitaliano se mudó posteriormente a Boston, donde fundó el Instituto de Ondas Mentales). Estos investigadores discutieron la posibilidad de que el HEF pudiera estar asociado con una estructura dieléctrica iónica de niveles bajos como soporte de un campo electromagnético de ELF. Igualmente, discutieron el desarrollo de un nuevo modelo científico para la conciencia en el que se entendiese el cerebro como una suerte de ordenador biológico capaz de albergar de modo similar una misma red energética neural de naturaleza iónica.[40][41]

 

Su controvertida cámara Kirlian

Pero el tema más sensacional de todo esto es la controvertida “cámara Kirlian” (referida en la serie Entre Fantasmas). En 1939, Semyon Kirlian y su esposa Valentina desarrollaron una técnica de impresión en papel fotosensible del efecto provocado por un mecanismo de inducción de descargas eléctricas para plasmar sobre el papel una luminiscencia alrededor de los objetos tras emitir sobre éstos una descarga de energía de alta frecuencia y baja intensidad.[42] Muchos han visto esta tecnología como la que permite “fotografiar el aura”, si bien, los escépticos (o mejor dicho, los pseudo o falsos escépticos) usan para deslegitimar el efecto de visionado con la técnica Kirlian el hecho de que éste sucede igualmente con seres inertes[43], a pesar de que esto es algo que los investigadores soviéticos comprendieron desde la más temprana fase de su trabajo, siendo el verdadero descubrimiento el de que en el cuerpo humano se dan variaciones y comportamientos del halo visualizado (movilidad, dinamismo y mutabilidad) que no se dan en aquello que no alberga vida. En cualquier caso, quien critica que no sólo se pueden ver halos en torno a la materia viva ignora que la teoría áurica no descarta radiaciones especiales envolviendo absolutamente todas las cosas. En cambio, para los pseudoescépticos, el “efecto Kirlian” se trata de un artefacto, el conocido “efecto corona”, que no es otra cosa que la ionización del gas circundante de un sistema físico por la descarga eléctrica que sufre (única causa de acuerdo con ellos del efecto). También han alegado que el hallazgo no es original, algo a lo que sólo se puede rebatir con el punto común nihil sub sole novum (“nada es nuevo bajo el sol”). Pero el peor engaño que han empleado es el de aparentar haber demostrado que todas las diferencias entre los halos observados mediante esta técnica pueden ser explicadas por la compleja interacción de factores físicos y químicos convencionales utilizando para ello ciertos trabajos[44] [45] [46] [47] que usan como prueba (cuando en el mejor de los casos nos encontramos ante meros argumentos) contra la hipótesis para ellos refutada de que el efecto Kirlian comporta una visualización del alma (pues niegan la alegada relación del mismo con la salud más allá de dichos factores, lo cual sería lo que demostraría la naturaleza especial del fenómeno) y sentencian que no es más que resultado de la propia descarga, dado que lo cierto es, sin embargo, que los Kirlian ya habían demostrado en su estudio cómo el campo revela cuándo el sujeto padece una enfermedad cuando la misma no ha manifestado todavía síntoma alguno en él. Ya de antemano había dicho el Dr. Inyushin:

«La bioluminiscencia visible en las fotografías Kirlian es causada por el bioplasma, no por el estado eléctrico del organismo…».[48]

LlaveHumano

Fotografía Kirlian de una llave.

Aunque por otra parte se encuentran las arduas y recientes investigaciones del experto en física cuántica brasileño Newton Milhomens, las cuales demuestran, después de más de veinte años de trabajo propio con su modelo de cámara Kirlian mejorada (la cual corrige posibles errores de versiones más burdas para establecer una serie de reglas analíticas[49]) que existe una casi total correlación estadística entre la composición del aura Kirlian y la salud física y mental[50]. Además de todo, también conviene tener en cuenta el hecho de que, en base a sus propios experimentos, los soviéticos (según sugieren las experimentadas plumas en el desarrollo de la parapsicología allá de Lynn Schroeder y Sheila Ostrander) anduvieron elaborando una forma de conectar la metodología Kirlian con la electrónica avanzada para conseguir analizar de una manera más rigurosa los halos especiales diferentes de los de los citados seres inertes correspondientes a entidades biológicas. Si bien, en los años 60 la Dra. Thelma Moss de la UCLA viajó a Kazajstán y redactó informes que luego permitieron que en EE.UU, con el respaldo del Dr. Kendall Johnson, se obtuviese la primera fotografía Kirlian occidental.[51] Más adelante, con la ayuda del director del Centro de Estudio de Sueños (el Dr. Stanley Krippner), se hicieron grandes conferencias para explicar el “fenómeno Kirlian”, de manera que en la primera, celebrada en 1972 y a la cual asistieron 500 personas (entre ellos biólogos, físicos, psicólogos, ingenieros eléctricos, médicos, y fotógrafos), se expusieron los siguientes hechos:

  1. En 1964, tras veinticinco años de investigación, los Kirlian habían establecido una serie detallada de pautas que demuestran la diferencia del fenómeno entre seres inertes y seres vivos y la relación del mismo con la salud en los últimos, si bien no sólo la física, sino también la emocional, habiendo formulado una serie de leyes que daban a conocer los estados eléctricos de la materia.
  2. Debido a esto, en 1968, cuatro años tras el primer anuncio, se celebró la Primera Conferencia de Bioenergía en Almaty (capital de Kazajstán), donde se reunieron los más avanzados investigadores soviéticos (quienes presentaron los resultados de muchas más investigaciones por parte de diferentes científicos pertenecientes a los grupos de investigación de la Universidad Nacional de Rusia) y se dieron a conocer las sorprendentes conclusiones de cuatro años de experimentos en los que se advirtió que el tipo de descarga condiciona el halo y que la respuesta galvánica, la temperatura de la piel, y la capilaridad, no afectan al fenómeno. El Dr. Víctor Adamenko, de la Academia de Ciencias de Moscú, afirmó que el efecto Kirlian se debe a la existencia de un campo electromagnético intrínseco que emite una fuerte descarga de alta frecuencia especial al ser excitado en el aire por el campo eléctrico generado, siendo arrancado durante la muestra sin ser destruido.
  3. Los soviéticos descubrieron que el patrón de la configuración energética en torno al cuerpo difiere del de la materia inerte en tanto que en éste lo es de partículas excitadas no caóticamente (es decir, un cuerpo energético).
  4. Se halló que los niveles cerebrales de psicopulso se evidencian en los síntomas apreciables en el halo (pero el cambio en éste no refleja la respuesta biológica, sino a la inversa[52]), y éste está a su vez sujeto a nuestros estados mentales, con lo que la psique no es producto del cerebro, sino al revés, siendo errado el mecanicismo y acertado el vitalismo.
  5. Las alteraciones de las radiaciones del sol afectan inmediatemante al aura humana correspondiéndose las de ambos en composición, radiación, y cambios de modo simultáneo, con lo que estamos inmediatamente conectados al cosmos y éste unido (confirmando tanto el mensaje yóguico de que el prana procede del sol y conecta todos los elementos del universo como el famoso “Principio de Sincronicidad” enunciado por Carl Jung).

Esto fue calificado como el descubrimiento del “campo psicoenergético” por el Dr. William Tiller. Posteriormente, el éxito de los descubrimientos soviéticos demostrados y expuestos ese año por los investigadores americanos produjo toda una revolución, logrando así que científicos se dedicasen durante uno entero a investigar en cantidad de academias sobre este efecto haciendo que en 1973 se concertase una nueva conferencia a la que asistieron el doble de personas (hasta un millar). Finalmente, los científicos llegaron a la conclusión de que existe un campo de energía que rodea los organismos, compuesto probablemente de electrones, protones, e iones en estado de excitación conformando una estructura coherente en una unidad autosuficiente.[53]

ManoKirlian

Fotografía Kirlian de una mano.

Luego está el célebre caso de la “hoja fantasma” (la permanencia de la silueta Kirlian de la parte de una hoja de árbol una vez cortada, cosa que de ser tal cual evidenciaría la sustentación de la materia viva en el bioplasma). Los pseudoescépticos afirman que no es más que un truco debido a la remanencia de humedad sobre la placa fotográfica, algo que pareció ser definitivamente refutado por el Dr. Keith Wagner, quien introdujo un bloque de plexiglás impermeable que preservaba totalmente de cualquier prevalencia de humedad sobre la plancha hallando que, incluso tomando esta precaución, pudo verse cómo tras seccionarse la hoja el cuerpo energético proseguía intacto.[54] Además, se realizaron dos tomas en que se pudo apreciar el anverso y el reverso de la hoja respectivamente. Sin embargo, existen críticas surgidas en este caso desde la propia comunidad parapsicológica, que para escapar del desprestigio que se comenzaba a atisbar que sufriría la kirliangrafía prefirió curarse en salud mostrando también una actitud escéptica, postura que liderara el Dr. William Joines, quien llegó a demostrar que un efecto de pandeo en el papel fotográfico podía provocar la ilusión de una “parte fantasma” que en realidad no estaría ahí (Joines consiguió de esta forma una “roca fantasma”), lo que le llevó a declarar en los 70 que la fotografía Kirlian no era fiable[55]. Está igualmente el Dr.  Jeffrey Mishlove, quien realizó un informe sobre sus propios intentos de obtener una “hoja fantasma” y apelaba a la cautela, no siendo para él tan fácil descartar la interferencia de humedad al ser el electrodo al que la hoja se ha de conectar un lugar donde parte de dicha humedad puede quedar de todos modos impregnada.[56] En cualquier caso, esto ya ha sido corroborado por técnicas más modernas incapaces de error (más tarde hablaré de la infalible cámara GDV). Aún así, más adelante, otro investigador científico, el Dr. Iván Dumitrescu (de Rumanía), obtendría resultados incluso más consternadores para las teorías materialistas cuando realizó una sección circular en una hoja para fotografiarla posteriormente con Kirlian: en el círculo se veía la hoja seccionada con otra idéntica en su sección[57], respaldándose así la teoría de la naturaleza holográfica, es decir, un universo que se contiene a sí mismo hasta el infinito (parece entonces que Leibniz estaría en lo cierto).

HojasKirlian

A la izquierda, una fotografía Kirlian de una “hoja fantasma”. A la derecha, una ilustración del “efecto Dumitrescu”.

Asimismo, con la publicación en 1970 de su reputado libro de investigación parapsicológica anteriormente citado (el propio gobierno americano lo empleó como fuente complementaria en sus investigaciones[58]), Lynn Schroeder y Sheila Ostrander comentaron en alusión a un sanador psíquico soviético, el Coronel Alexei Krivorotov, que de él se alegó que cuando parecía estar causando una sensación de calor intenso en un paciente, el brillo general total en sus manos disminuyó y se formalizó un estrecho chorro de brillo intenso, casi como si la energía que brotaba de sus manos visualizable con la cámara Kirlian pudiera ser concentrada y enfocada cual rayo láser. Los investigadores occidentales se mostraron por su lado resueltos a investigar el fenómeno, como E. Douglas Dean, de la Facultad de Ingeniería de Newark (Nueva Jersey), que tuvo la oportunidad de llevar a cabo experimentos similares con una sanadora mental cuyo nombre era Ethel E. De Loach. Dean tomó varios planos de los dedos de ésta cuando estaba en reposo y cuando se hallaba meditando en la curación, dando parte en todos los casos de que las chispas y las emanaciones eran mucho más grandes en las fotos correspondientes a cuando ella ejercía la sanación que cuando reposaba.[59] Además de esto, Dean reportó cómo la habilidad de la mentalista resultó ir incluso más allá de lo esperado al sorprenderle ésta siendo capaz de emitir los destellos en diversos colores a voluntad. Adicionalmente, la investigación que fuera llevada a cabo en este sentido por la Dra. Moss y sus colegas en el Centro para las Ciencias de la Salud de la UCLA aportó también pruebas altamente estimables y notorias, como que por medio de la utilización de fotografía de alta tensión se llegase a observar una transferencia de energía aparente desde un sanador psíquico a su paciente (siempre se veía después de que el sanador terminase el tratamiento disminuida la corona alrededor de la yema de su dedo, mientras que un aumento en el brillo y la anchura de la corona de la paciente era observado después del tratamiento). Los voluntarios sin experiencia en las técnicas de sanación no se vieron en disposición de reproducir el efecto, descartándose así algún tipo de fallo en la investigación mediante el empleo de un grupo de control. De este modo, los experimentos de Moss, tal como paralelamente los de Dean, revelan que los famosos sanadores psíquicos emiten potentes rayos de energía visibles con kirliangrafía desde sus manos cuando canalizan su poder a través de sus dedos, algo absolutamente inexplicable por cualquier teoría escéptica.

ManosCurativas

A un lado, mano de un sanador psíquico en reposo, al otro, concentrando energía.

Pero aún así, las objeciones a la cámara Kirlian siguen sonando lo suficientemente convincentes como para engañar a los ingenuos, si bien éstas son válidas únicamente para un método analógico basado en el efecto corona, no para uno digital basado en captura electrofotónica como lo es la cámara GDV (Visualización de Descarga de Gas), inventada en 1996 por el Dr. Konstantin Korotkov[60], catedrático de física de la Universidad de San Petersburgo. La GDV es una sofisticada versión digital de la cámara Kirlian preservada de cualquier posible artefacto, es decir, una reinvención del aparato para cumplir con los requisitos del método científico, o sea, una evolución del original que demuestra definitivamente, mediante un detallado procedimiento físico electrónico, que lo que capta en los seres vivos es el ya mencionado campo bioplasmático. Este dispositivo ha sido reconocido oficialmente tanto por el Ministerio de Sanidad de la Federación Rusa (quienes han firmado un convenio con los proveedores de esta tecnología por el cual se aplica ahora en todos los Centros de Entrenamiento Olímpico de Rusia) como por el de EE.UU por su valía en diagnósticos físicos y psicológicos, siendo también homologado y aprobado por la Comisión Interna de Revisión del mentado ministerio del último país tras una conferencia internacional y reconocido como método opcional de diagnóstico por su Instituto Nacional de Salud[61]. Esta máquina se ha convertido en una técnica usada en innumerables facultades de medicina de todo el mundo (Canadá, Francia, RU, Alemania, Australia, Japón…) causando con ello una revolución como la de los rayos X. La susodicha máquina acelera con un campo electromagnético electrones y fotones emitidos por el objeto a analizar para excitar las moléculas del gas circundante y de este modo provocar un brillo que es el que será medido. El inventor ha publicado varios artículos revisados donde se da parte de la existencia del HEF y de la utilidad de su creación para elaborar diagnósticos[62]. Además, ha ingresado sus comprobaciones en la base de datos Med-Line[63], que contiene el compendio de información científica sobre medicina más importante y fiable del mundo, y ha demostrado tanto que el efecto de la famosa hoja fantasma sigue existiendo como que hay un 99% de correlación entre la salud psicoemocional y fisiológica y las características del halo, razón por la que es posible emitir diagnósticos de alta precisión con ella, que permite igualmente determinar el estado de los chakras.

33- GDV

Imagen GDV del bioplasma de una mujer.

Final

Para acabar, habré de comentar que de entre todas las tradiciones que han reportado el fenómeno de la fuerza vital en el cuerpo, dos sobresalen particularmente: la hindú y la china. Ambas nos hablan prácticamente de lo mismo: de un principio en el interior de los seres humanos del que depende su salud y de una red que lo transmite (el prana y los nadis en la hindú y el qi y los meridianos de la acupuntura en la china). La acupuntura es una técnica de la MCT basada en el conocimiento de los lugares por los que discurren los meridianos así como las funciones vitales asignadas a cada uno, que contaría con una serie de “acupuntos”, junto con las dolencias, desordenes, y degeneraciones correspondientes en caso de asintonía en los mismos una vez catalogados los diversos tipos de este posible problema (cada uno en su caso y zona) y consiste en la aplicación de agujas en esos puntos para responder a males sufridos por las personas como método de sanación. Por otro lado, debe decirse que los hindúes se dedicaron a un estudio muy particularizado del campo energético de fuerza vital. Sin embargo, en su caso, la mayor peculiaridad la vemos en la identificación de sus nodos principales, vórtices que estarían alineados en el eje vertical del cuerpo y son conocidos como chakras, alojados en zonas que han resultado ser clave para la biología convencional, pues están relacionados con plexos nerviosos, sistemas fisiológicos, y componentes del sistema endocrino.[64] Por ejemplo: el Manipura Chakra se encuentra en el plexo solar, en el lugar donde se concentran los sistemas linfático, nervioso central, y parasimpático; el Anahata Chakra lo hace en el plexo cardíaco, entre el corazón, los pulmones, el diafragma, la glándula torácica espinal, el sistema circulatorio, y el sistema nervioso; y el Ajna Chakra, más conocido como “Tercer Ojo”, se aloja entre la glándula pituitaria, esencial para el equilibrio bioquímico del cuerpo, y la glándula pineal, básica para ordenar nuestras nociones del espacio y el tiempo. Pero lo verdaderamente increíble es, sin embargo, que la ciencia moderna nos ha brindado una impresionante sucesión de investigaciones que han demostrado sobradamente la realidad de estos testimonios tradicionales sobre la naturaleza biológica. En primer lugar, empezaremos con cómo en 1950 el Dr. Yoshio Nakatani de Japón demostró que con determinadas enfermedades de los órganos una serie de puntos a lo largo del meridiano de ese órgano disminuían notablemente su resistencia eléctrica[65] en comparación con la piel circundante (por ejemplo en enfermedades del riñón), así como de que, igualmente, se comprobó que los valores de la resistencia varían con la hora, la temperatura ambiental, y el estado emocional del sujeto. A continuación se deberá tratar los estudios llevados a cabo durante los años 60 por el profesor Kim Bong-han, quien lideró un equipo dedicado a examinar la naturaleza anatómica del sistema de tales meridianos en animales en Corea, en los que se logró por primera vez en la historia de la histología confirmar científicamente, mediante la elaboración de nuevos sistemas, la existencia del de meridianos de la acupuntura. El profesor logró según parece extraerlos y analizarlos a través de sofisticados métodos de observación y quirúrgicos. Así pues, sus estudios histológicos del sistema tubular meridiano mostraron cómo éste parecía hallarse dividido en dos partes: un sistema superficial y uno profundo. Según parecía, el profundo se veía a su vez dividido en varios subsistemas. De este modo se apreció que todos los conductos estaban interconectados (desde los sistemas superficiales hasta los profundos), de tal forma que la continuidad del sistema entero era constante. Los diversos sistemas se mostraron entrelazados por medio de la conexión a las terminales entre ellos. El profesor halló por otra parte que éstas llegaban de hecho a alcanzar el núcleo de la células de los múltiples tejidos físicos y, asimismo, una serie de pequeños corpúsculos espaciales distribuidos a intervalos a lo largo de los susodichos meridianos. El líquido extraído de esos túbulos reveló altas concentraciones de ADN, ARN, aminoácidos, ácido hialurónico, dieciséis tipos de nucleótidos libres, adrenalina, córtico-esteroides, estrógenos, y otras sustancias hormonales en niveles muy diferentes a lo ordinariamente encontrado en el torrente sanguíneo. Según parecía en base a estos hallazgos, había una relación importante entre el sistema meridiano de acupuntura y la regulación endocrina del cuerpo físico. De esta manera se llegó a saber durante los experimentos que cuando los meridianos son separados entre sí o de su alojamiento original en el cuerpo tiene lugar una seria degeneración vascular, lo que también devino en un cambio en el tiempo reflejo, el cual fue prolongado más de un 500%. Además, con electrografía se descubrió que cambios en los acupuntos pudieran preceder a los cambios de la enfermedad física en el cuerpo en cuestión de horas, días, e incluso semanas.[66] [67]

Acupuntos

Maniquí de acupuntura.

Mas fue en los años 70 cuando el Dr. Robert Becker y su equipo, experimentando con los meridianos del intestino grueso y del pericardio, descubrieron que los valores de resistencia se redujeron más del 50% que en los acupuntos de los meridianos. De esta forma Becker postuló que éstos actúan como amplificadores de un sistema semiconductivo de corriente continua que viaja a lo largo de las células perineurales que envuelven a cada nervio del cuerpo. Este sistema de corriente continua, estipuló, se vuelve cada vez más negativo al discurrir hacia los extremos y más positivo al regresar, correspondiéndose exactamente con el cauce de energía intracorporal descrita por la MCT, que le asigna un proceso de transcurso denominado Yin-Yang en base al célebre concepto para expresar la complementación de los opuestos. En 1975, el Dr. Liu de China investigó la ubicación de acupuntos presentes en los nervios motrices constatando que aquéllos corresponden a regiones donde éstos entran en el músculo esquelético así como a grandes concentraciones de terminales de ellos en la superficie. Además, había densos grupos de nervios autónomos mecánico-receptores encapsulados en estos puntos.[68] En 1978, el Dr. Domingo Luciani de Venezuela consiguió reproducir el trabajo del Dr. Mikhail Gelkin de la URSS con la toma de fotografías Kirlian de los acupuntos a lo largo de los meridianos. Mediante este experimento se logró comprobar que existe un flujo de energía eléctrica que discurre a lo largo de este sistema de corriente continua antes citado hacia el cerebro de manera semejante al qi. Durante esa década, el Dr. Bruce Pomeranz, experto en medicina de la Universidad de Toronto, realizó por su parte una serie de investigaciones de la acupuntura como método analgésico[69]. Así, su laborioso esfuerzo culminó en la determinación de que, al activar las pequeñas fibras nerviosas mielinizadas por medio de la aplicación de la acupuntura, se consigue enviar una serie de impulsos a la médula espinal, el cerebro medio, y la pituitaria-hipotálamo en el diencéfalo de forma altamente eficiente.[70] De modo subsiguiente, la investigación neurológica dio con que el cuerpo produce una serie de sustancias químicas y endorfinas que operan sobre los receptores de opiáceos que se encuentran en todo el sistema nervioso consiguiéndose con ello el consecuente detenimiento del dolor. Parejamente se pudo apreciar que el hipotálamo libera beta-endorfinas en la sangre y en el líquido cefalorraquídeo creando un efecto analgésico. Este hallazgo sugiere el hecho de que las endorfinas liberadas a través del estímulo producido por la acupuntura supone una importante justificación de sus efectos en el alivio del dolor. Junto con todo esto, el Dr. Pomeranz llegó a desentrañar también la diferencia correlativa entre la generación de corrientes de alta frecuencia y baja intensidad y la de las de baja frecuencia y alta intensidad mediante la aplicación de tal método, consiguiendo probar por tanto que la baja frecuencia y la alta intensidad producen un efecto analgésico inicialmente lento pero con mayor duración en un largo periodo posterior y con efecto acumulativo, mientras que la alta frecuencia y la baja intensidad producen en cambio un rápido efecto analgésico muy útil para el tratamiento de dolores agudos pero de menor duración y carácter no acumulativo.[71] En el año 1984, los doctores en medicina Pierre de Vernejoul y Claude Darras, desde el Departamento de Urología y el Departamento de Acupuntura del Laboratorio de Biofísica y Medicina Nuclear del prestigioso Hospital Necker de París, demostraron científicamente la existencia del sistema de meridianos.[72] Los investigadores buscaban contrastar las afirmaciones de Kim. La técnica consistió en la inyección de de isótopos radiactivos en los acupuntos de los seres humanos monitorizando el posterior comportamiento y movimiento de los mismos con instrumental especial de laboratorio. En el experimento llegaron a participar 330 sujetos, de los cuales 250 fueron pacientes de control (sanos) y 80 enfermos. Los rastreadores isotópicos fueron inyectados igualmente en zonas no contempladas por la acupuntura con el fin de confirmar o desmentir la veracidad del efecto ejerciendo el mismo experimento aleatoriamente en zonas neutrales sin éxito a la hora de falsear los resultados y por ende respaldándolos. Fue de esta manera como se atestiguó la existencia de los meridianos, pues sólo en ellos los isótopos tendieron a esparcirse hacia el exterior desde el lugar de la inyección, discurriendo por los lugares asignados por la literatura.

Acupuntura

Antigua pintura china de un manual de acupuntura.

En 1986, el científico alemán y Premio Nobel Fritz Albert Popp, junto con el biólogo chino Chang Lin Zhang, de la Universidad de Kaiserslautem de Alemania, hizo su propia contribución a la investigación de la acupuntura al aportar una concepción científica que dotó de un sentido coherente a la justificación razonada de dicha técnica consolidando una base fundamentada para la correcta comprensión de los hechos observados y comprobados en relación a la misma mediante la confección de la influyente “Hipótesis de Superposición de Ondas Estacionarias”[73]. Este revolucionario e innovador modelo teórico concibe una naturaleza holográfica de la acupuntura (que representaría todo el cuerpo en miniatura en oídos, pies, manos, paladar, etcétera) a la par que explica la anómala propiedad de resistencia de la piel comprobada en los acupuntos así como la conexión entre ellos y su sorprendente comunicación instantánea que excede con creces lo previsible por teorías de propagación de resonancias neurales. Pero el trabajo de los científicos no se limitó simplemente a lo teórico, puesto que también recurrieron a la experimentación para la confirmación de esto. Fue así como demostraron que el cuerpo está compuesto de sodio, potasio y otros iones inorgánicos cargados eléctricamente que entre sí configuran los patrones codificados de proteínas y ADN que al experimentar una aceleración resultan emitir un tipo concreto de radiación electromagnética (llamada “biofotón” por Popp), lo que, por otro lado, es coherente con la física conocida. Se comprobaría pues cómo tantos tipos de cargas oscilando en el cuerpo producen un patrón de interferencia formado por las diversas ondas generadas de variadas longitudes, dándose la mayor combinación de amplitudes de onda en los acupuntos, estando por esto la piel en ellos en el nivel más alto de conductividad eléctrica, la cual depende del tipo de campo eléctrico interno, determinado por el patrón de interferencia de la superposición de dichas numerosas ondas, que quedan en su entramado vibracional, entre sí, estacionarias. El patrón de ondas estacionarias de una persona enferma tendrá por ello una pauta diferente al de una persona saludable. El tratamiento de acupuntura con agujas en los acupuntos causaría una perturbación en el patrón de onda estándar causado por las nuevas fronteras formadas por la aguja, que activa así la respuesta conocida como corriente de lesión permitiendo un cambio en el campo electromagnético al reconstituir el correcto patrón comunicativo y sustentador, lo cual estimularía consecuentemente la respuesta biológica acelerando por ende la cura. Lo anterior establece un paradigma confirmado por la mencionada teoría en conjunción con los hechos, resulta de suma importancia, pues implica la presencia de electromagnetismo en todo el cuerpo. Un año después de que se propusiera la teoría de las ondas estacionarias, el Dr. Watari publicó un informe en Beijing en el cual narró su descubrimiento de que el volumen de densidad de los acupuntos correspondientes a los vasos sanguíneos se elevaba hasta cuatro veces, y en el caso de los nervios, 1.4 veces más que en otros tejidos. A esto se le habría de sumar el sucesivo descubrimiento de ello derivado de cómo estos vasos y fibras se mezclan formando estructuras glomerulares, lo que determinaría el hecho de que los acupuntos tengan una densidad de volumen determinada que aumenta con la estimulación (tal como éste pudo esclarecer y demostrar experimentalmente).[74] La acupuntura cuenta con una eficacia estadística de un 80% enormemente superior al 20% del placebo en grupos de control y ha sido empleada satisfactoriamente en animales, incapaces de responder a la sugestión. La Organización Mundial de la Salud (OMS) la ha considerado “Patrimonio Inmaterial de la Humanidad”. El hecho de que la acupuntura haya recibido tamaño espaldarazo en el área bioenergética y de que los meridianos de los acupuntos guarden relación con los nadis hindúes, los cuales conectarían en intensos puntos destacados (los nadichakras), nos conduce a continuar tratando este tema ahora por el lado de los chakras. Éstos, que vendrían a ser siete ruedas de luz en la tradición tántrica conmutadoras de la energía de la zona interna del cuerpo (llamada Kundalini y ascendente desde la base de la columna formando una hélice), solían ser descritos como una “flor de loto”.

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Esquema de los meridianos y los acupuntos.

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Modelo de los nadis.

 

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Representación de la Kundalini.

En cambio, en cuanto a la apreciación de este concepto, surgen inmediatamente matizaciones en sus implicaciones polarizadas entre la interpretación literal e idealista y la alegórica o psicológica. Así pues, existe en primer lugar un testimonio de tipo pragmatista en torno a la temática de los chakras y su significado por parte del Dr. Ramamurti S. Mishra (más conocido por su nombre espiritual Sri Brahmananda Sarasvati), endocrinólogo, erudito en sánscrito, y yogui que redactó su propia postura personal en un comentario adjuntado en su traducción de los sutras de Patanjali (el principal recopilador de la sabiduría yóguica) en 1973, donde afirma que los siete chakras de la tradición no han de ser confundidos con ningún órgano físico del cuerpo sino que son simplemente una suerte de clasificación puramente psicológica y están destinados a ser asumidos simplemente como focos de concentración durante la actividad del yoga, añadiendo así que en clave puramente sugestiva y psicodramática los chakras son capaces, a través de la sustanciación del pensamiento, de operar sobre las partes anatómicas y actividades fisiológicas asignadas a estos susodichos focos de concentración a modo de una especie de placebo esotérico.[75] Frente a esta postura de carácter metafórico y en cierta medida escéptica, en cambio, ya había sido establecida en 1971 una concepción teórica opuesta representada por el Dr. William Tiller. Tiller se sintió impresionado por la aparente relación entre la ubicación y la función de los chakras y las glándulas endocrinas más relevantes del cuerpo. En base a esto se preguntó si quizá una suerte de entidades frecuentemente reconocidas como “órganos etéreos” podrían interactuar con dichas glándulas a tal distancia y de una manera tan (en principio) aparentemente genérica. Es por ello que, a partir de los conceptos utilizados por los ingenieros eléctricos, sugirió cómo esta interacción podría ser análoga a un proceso de transducción. Para ello convendría figurarse una serie de grandes corrientes de energía que fluyesen a través del espacio para así pasar a través de nuestros cuerpos sin ser absorbidas quedando completamente desapercibidas. Tiller sugiere entonces cómo tal vez los chakras pudiesen presentar la capacidad de ser ajustados para corresponderse con esta fuente de energía y así transducir parte desde ese plano tradicionalmente conocido como “astral” o “etéreo” hacia las glándulas. De esta forma, según él, cabría pensar en aquéllos y éstas como las cargas eléctricas de un transformador que alcanzaría su máximo rendimiento y potencia en el caso de haber un balance equilibrado[76] (de ahí vendría entonces la representación de los chakras como flores de loto, pues éstos actúan como transformadores). No obstante, todo ello se vería sintetizado en el aspecto teórico por un nuevo investigador que aportaría con sus descubrimientos una síntesis paradójicamente favorable a su vez a la tesis idealista. Durante la década siguiente, el Dr. Lee Sannella se percató de cómo la literatura yóguica describe el célebre proceso del despertar espiritual conocido como el ascenso de la Kundalini, que estipula que a medida que la energía interna se eleva son activados cada uno de los centros vorticiales de energía psíquica o chakras.[77] Sannella declaró en una serie de entrevistas grabadas en vídeo que, en un principio, sin estar familiarizado con este tipo de mitología, comenzó a encontrarse en su carrera con muchos casos de personas que reportaron síntomas muy similares a las descripciones clásicas del apogeo de tal energía con dicho despertar. Estas experiencias incluían muchas extrañas sensaciones corporales de vibración y calor junto con diversas visiones y la adquisición de una elevada clarividencia, por lo que, tras cotejar los anales, Sannella llegó a sugerir que las descripciones del yoga seguramente resultaban ser más apropiadas que la tendencia a etiquetar las mismas como “alucinaciones psicóticas”. A esto se lo conoce como el “Síndrome de la Kundalini”. Pero las investigaciones le darían la razón a Tiller, pues desde mucho antes de todo esto, éstas habían comenzado ya a demostrar la efectiva existencia de los chakras en sus términos. A este respecto contamos con un reputado científico japonés graduado en filosofía y psicología fisiológica en la Universidad de Tokyo de Literatura y Ciencias, el Dr. Hiroshi Motoyama, Profesor Emérito de la Universidad de California de Los Ángeles, fundador del Instituto de California de Ciencias Humanas, sacerdote sintoísta, y yogui que ha presentado hallazgos que confirman la presencia del sistema de chakras en los seres humanos. Motoyama inventó en 1971 una máquina denominada AMI (Aparato para la Identificación de Meridianos)[78], cuya utilidad es controlar los niveles de capacidad y conductividad eléctrica en ciertos acupuntos de tal manera que logra medir la transferencia de energía a través de los meridianos. También ha detectado con ella los chakras[79].

Chakras

Representación de los chakras.

Paralelamente a éste se encuentra el caso de Itzhak Bentov, ingeniero mecánico especializado en ingeniería biomédica de origen checoslovaco y nacionalizado israelí que en su día formara parte de los Cuerpos de Ciencias para las FDI (Fuerzas de Defensa Israelíes), grupo conocido por el acrónimo HEMED (donde destacara por diseñar para ellos el primer cohete empleado para la Guerra de Independencia), después de lo cual emigró para profesar su vocación de inventor a América, donde fuera acreditado por la invención del famoso catéter de control remoto. Bentov, investigador de cambios psicológicos asociados con la meditación, produjo los mismos hallazgos que Motoyama con referencia a los chakras.[80] Todo esto fue igualmente corroborado por la Dra. Hunt al descubrir por su parte la correspondencia de las visiones de la médium Bruyere con las lecturas sonográficas que atestiguaron la existencia objetiva de los chakras que ésta veía. Pero quien merece la palma es sin duda la Dra. Esther del Río, catedrática de bioquímica de la Universidad de México que desde 1968 se vio fascinada por las asombrosas características que las más pioneras investigaciones que coetáneamente estaban siendo realizadas alumbraron que presentaba el cuerpo humano, sobre todo la de cómo desde el nivel celular éste parece mostrar, tal como ya se había aceptado comúnmente, una patente e inquietante continuidad. Si bien, resulta que del Río, en base a sus propios resultados, llegó a estipular cómo ahora no sólo se sabe que la célula en su totalidad está interconectada de forma mecánica y eléctrica con el organismo sino que todas las del cuerpo lo están a su vez inmediatamente. Esto sucedió cuando trató de encontrar respuesta a la pregunta por la misteriosa manera en que en el interior de los organismos (como bien se sabe convencionalmente) pueden producirse intercambios de señales eléctricas en millonésimas de segundo cuando la estructura del agua corriente (de la que en teoría estaría constituida la mayor parte del cuerpo) no posibilita semejantes velocidades en las respuestas biológicas. Es en base a lo dicho que ella afirmó que la composición del protoplasma, el líquido del cual se ve formado casi todo el cuerpo, ha de resultar ser en realidad diferente del agua convencional, puesto que la conductividad es mucho mayor de lo normal, llegándose a producir respuestas de tipo instantáneo en el interior de dicho cuerpo.

Biochakras

Representación de los chakras en un modelo moderno.

Mas, todo comenzó con un accidente de laboratorio ocurrido cuando, trabajando como asistente de laboratorio encargada de manejar los cortes de tejidos de animales, del Río advirtió la extrañeza de que, a pesar del cuidado de su manejo de éstos, ellos siempre tendían a contaminarse, razón por la que se dedicó a intentar resolver la incógnita recogiendo para ello cuidadosamente el material de las impurezas con tal de analizarlo posteriormente por microscopio en lugar de lavar las muestras y continuar. Bajo la lente atisbó óxido ferroso y óxido férrico, con lo que, de manera sorprendente, los intersticios de los seres vivos resultaban contener elevadas proporciones de mineral magnético. Al parecer, la explicación para el extraño hecho de que nadie lo hubiera descubierto antes es que cuando un asistente ve la muestra contaminarse la lava directamente sin examinarla haciendo que el fierro se vea arrastrado por el agua dado que éste resulta estar rodeado de macromoléculas mucho más pesadas. Así pues, la Dra. del Río desarrolló su modelo a partir de los trabajos sobre la estructura del agua realizados en los años 50 con un difractor de rayos X por el Dr. Linus Pauling, quien formuló la teoría de que las moléculas de agua podían presentarse unidas conformando un dodeicosaedro, un tipo de estructuración molecular correspondiente a la esfera de Fuller, en una forma especial de cristalización que pasaría a ser conocida como “clatratos”.[81] En su definición física específica, un clatrato es una sustancia en la que un componente cristaliza en una estructura muy abierta que contiene huecos o túneles en los que pueden hallarse atrapados los átomos o moléculas pequeñas de un segundo componente. Satisfactoriamente para el caso ocupado, las características de la forma líquida de éstos resultan muy diferentes de las del agua normal, debido a cualidades como su alta tensión superficial, su mayor densidad, y el hecho de que ésta resulta ser más pesada que la propia agua. En este punto nacería la teoría de la Dra. más importante y que determinaría el curso de su trabajo de entonces en adelante, ya que, según ella expondría, la idea de la presencia del cristal líquido en el interior de los tejidos supondría la explicación perfecta para la transmisión de la información de todo ser vivo. Aunque, ¿qué tiene que ver esto con los chakras? Como se verá a continuación, todo.

Clatratos

Clatratos

La clave que habría de suponer todo un espaldarazo para del Río llegaría en el año 1992, cuando el investigador J. L. Kirschvink anunció el descubrimiento de magnetitas en el cerebro humano en forma de cristales de tamaño mayor que el de una célula demostrando a su vez junto con ello que toda la información de los procesos vitales es guardada en el cerebro a través de un sistema de cristales líquidos, lo cual demuestra la principal propuesta de la científica: que el organismo vivo es una gran computadora que se comunica mediante un cableado o pantalla de cristal líquido. Por tanto, de aquí se devendría el descubrimiento experimental de que el agua de nuestros tejidos es en su mayor parte cristal líquido en forma de clatratos en estado mesomórfico que resulta estable y conserva las propiedades de los líquidos al mismo tiempo que aquellas comunicativas e informativas de los cristales ópticos siendo de esta manera el organismo vivo capaz de almacenar memoria y responder a diferentes longitudes de onda vibratoria, lo que le permite codificar y recodificar información en millonésimas de segundo. Así toda célula se comunica a través de una pantalla de cristal liquido capturando y mandando hologramas que pueden ser codificados, de modo que las moléculas de dicho cristal líquido son el vehículo ideal para transmitir a enorme velocidad la información electromagnética. El cristal líquido permite que las ondas lumínicas del citado patrón de superposición de ondas estacionarias constituyan “canales biofotónicos” dentro del cuerpo humano de manera que la luz corre por nuestras “venas electromagnéticas” llevando la información vital.[82] El análisis explicativo de la Dra. aclara que las magnetitas reaccionan entonces oxidándose y reduciéndose, formando entre ellas una serie de diferencias de potencial y, por ende, una corriente electromagnética, de tal manera que todo nuestro cuerpo está nutrido de éstas, que protegen el organismo contra cualquier desequilibrio bioquímico. Todos estos datos han podido ser comprobados, dado que esta red compuesta de microcampos magnéticos de esferas de miles de magnetitas ha logrado ser vista gracias a la invención de un innovador dispositivo tecnológico, el de detección del “Sistema Cofactor Extracelular de Reducción de Óxido” (SECOR). Se trata de un artilugio que indica que existe una compleja geografía especial dentro del cuerpo, donde se ubican campos magnéticos. La máquina se constituye por un aparato de rayos X modificado con electroimanes. Ésta muestra que hay un sistema de canalización de energía ambiental, donde la red corpórea sirve meramente como antena transpondedora de una energía vital de origen cósmico. Mediante este método se ha podido observar que en el interior del cuerpo las corrientes son más densas mientras que hacia el exterior se vuelven más aisladas, así como que las macromoléculas se aglomeran en el centro formando un eje que corre frente a la columna vertebral donde existen esferas compuestas de ellas cuya energía producida tiene movimientos de hélice hacia arriba y hacia abajo del mismo (la Kundalini), el cual ha sido visualizado lleno de luces fluorescentes e intermitentes con densidades de magnetitas abundantes allá donde se encuentran algunas de las glándulas más importantes del organismo. Estas formaciones se cuentan en siete y resultan coincidir exactamente con los famosos chakras. Asimismo, en base a todas estas observaciones y mediciones, se ha demostrado además que nuestro sistema magnético trabaja como el de una bobina, con el centro más denso (con producción de energía helicoidal) y menor densidad hacia el exterior (con energía conformando una serie de canales que se corresponden con los meridianos). Todo esto dota de base científica a las terapias alternativas energéticas. Igualmente, de ello se deriva que el orden magnético interno protege al bioquímico a través de los cristales líquidos, protegiendo el cuerpo magnético la bioquímica celular, ya que esta red produce energía electromagnética que atrapa tales cristales líquidos que guardan y codifican la información entre las hélices del ADN o entre los aminoácidos del tejido conjuntivo (que es el que contiene más cristal líquido, un 80%). Dicha red de información está influida por las partículas canalizadas que nuestros acumuladores-chakras transforman en impulsos electromagnéticos de biofotones. De esta manera llega a haber cabida también para un trabajo de enlace entre la energía electromagnética de los seres vivos y el exterior, debido al intercambio de información de las moléculas de cristal líquido con éste a través del sistema férrico, como una gran antena parabólica que recibe ésta y emite longitudes de onda fuera del cuerpo en pulsos intermitentes y diferentes niveles de energía reflejando la del interior de nuestro organismo en el campo externo circundante conformado por el patrón ordenado y autoorganizado de estas partículas al ser expedidas al exterior, lo cual constituiría nada menos que la justificación del aura electromagnética.

Chakras demostrados

Radiografía alterada con electroimanes que acredita la existencia de la red ferroso-férrica. Obsérvense las mayormente abundantes concentraciones de magnetitas en forma de manchas oscuras en el eje central del tronco coincidiendo justo con los lugares asignados a los chakras.

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