Lo que no te han contado de la crisis palestina-israelí

«Nunca he visto a un presidente- no me importa quién- encarárseles. Simplemente me perturba. Siempre consiguen lo que quieren. Los israelíes lo tienen todo controlado. Llegó un momento en el que yo no pintaba nada. Si el pueblo americano comprendiese cómo han echado la zarpa a nuestro gobierno, habría un levantamiento. Nuestros ciudadanos ciertamente no tienen ni idea de lo que está pasando».- Thomas H. Moorer, Presidente del Estado Mayor Conjunto de los USA, a 24 de agosto de 1983.

A mediados de junio descubríamos la “noticia” de la desaparición de 3 “inocentes” jóvenes israelíes cuando hacían autostop para volver a casa en Hebrón. Esto ha dado lugar el mayor despliegue militar de Israel en 10 años, que ha acusado de ello sin prueba alguna al Movimiento de Resistencia Islámica Palestina (Hamás). El día 30, las autoridades israelíes afirmaron haber encontrado los cuerpos de los chicos muertos. Sin embargo, voy a retratar ahora todo esto como una treta fundada en una oleada de desinformación que pretende justificar lo injustificable. A continuación mostraré un repaso tanto de la historia y el verdadero carácter de Israel como de una lista de sucesos acontecidos en los últimos años que hacen que la balanza se incline en esta situación de una manera muy distinta a la que la mayoría del público creería en su ignorancia agenciada por los medios comunicativos de la corriente dominante de occidente antes de revelar el auténtico trasfondo del supuesto crimen y demás atentados aducidos por el gobierno israelí como razones de sus actuaciones en curso y exponer fielmente éstas. Pareciera ser que todos debiésemos llorar otra vez por las víctimas judías, pero, ¿qué hay de las palestinas? Sí, las víctimas palestinas. ¿Quién se lleva la peor parte en lo concerniente a la arbitraria, constante, e impune comisión de crímenes inaceptables? Sin duda, el estado de Israel.

Hay que saber realmente muy poco para negar esto, pues cada vez hay más emplazamientos ilegítimos en Cisjordania, las expulsiones son incesantes, las casas de los palestinos son derribadas sistemáticamente, organizaciones financiadas por los sionistas construyen asentamientos que sustituyen los hogares destruidos, y la violencia contra los que reclaman justicia es constante. Violando la ley internacional, Israel ha estado vendiendo la tierra robada a los palestinos cuando se fundó en 1948 impidiéndoles volver a los más de 400 pueblos destruidos en la famosa “Nakba” (“Desastre”). Hace años se empezó a construir una gigantesca muralla que roba cantidad de tierra palestina e ilegal a ojos del Tribunal Internacional. Desde la guerra del 67, el llamado régimen de Tel Aviv ha arrestado a miles de niños palestinos a los que esposa, veja, maltrata, e incluso encierra en cárceles para adultos. Actualmente, apenas queda un rescoldo de población palestina en la región, la cual es forzada a vivir hacinada en Cisjordania y, sobre todo, en la Franja de Gaza (uno de los lugares más densamente poblados de la tierra), que es gestionada a modo de prisión por el ejército israelí (que controla el tráfico de población y los suministros) y a cuyo antojo éste abre y cierra sus fronteras. Desde 2007, Israel mantiene un bloqueo contra la región que impide a los ciudadanos ejercer derechos como el del trabajo, la salud, la educación, y la libertad de circulación. Gaza ha sido considerada irónicamente como “el mayor campo de concentración de la historia”.

En este campo se llevan a cabo ejecuciones sistemáticas y arbitrarias. ¿No? En el transcurso de la invasión del 2008 al 2009, iniciada por el primer ministro de Israel Ehud Olmert y justificada con las típicas falacias sionistas, su millón y medio de habitantes sufrió gratuitamente un infierno. Aviones y tanques israelíes asaltaron la región y se dedicaron a bombardear deliberadamente las viviendas. Los ataques aéreos se dirigieron intencionadamente a áreas civiles matando e hiriendo a cientos. La estimación de daños colaterales producidos por la campaña israelí fue de un 400%. No cabría aquí hablar de conflicto sino de exterminio. He de destacar que soldados israelíes han formado un grupo de protesta llamado “Rompiendo el Silencio” que ha confirmado que la política de los sionistas es el asesinato y la barbarie. Uno reconoció que les ordenaban disparar al acercarse a las casas sin detenerse en el caso de que hubiera alguien. Otros informaron de que cundió el vandalismo y de que se utilizó a civiles a modo de escudo humano durante las incursiones. También se sabe que el ejército utilizó ilegalmente fósforo blanco (que hace que las personas ardan vivas). Un informe para la ONU del juez judío Richard Goldstone habló de que Israel había cometido crímenes de guerra y posiblemente crímenes contra la humanidad en su invasión de Gaza de 2008 a 2009 (aunque después le presionaron para que se detractase). Por su parte, el representante judío de la ONU Richard Falk dijo que los ataques aéreos sobre Gaza suponían una grave violación del Derecho Internacional Humanitario. Pese a todo, el presente primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, dijo que jamás consentiría que ningún soldado o líder israelí fuera a juicio por tales acciones. En el 2010 se emitió una orden judicial en Gran Bretaña para arrestar a Tzipi Livni, ministra de Asuntos Exteriores israelí cuando tuvo lugar la invasión, por crímenes de guerra, por lo que ésta tuvo que abstenerse de ir. Como bien dijera el vilipendiado catedrático judío hijo de un superviviente de Auschwitz, Norman Finklestein:

«La única diferencia entre el terrorismo de Israel y el de Hamás es que el primero es el triple de letal».

El martes 13 de noviembre de 2012, el ejército israelí, supuestamente en respuesta a los presuntos ataques de dicho grupo, inició una salvaje operación en Gaza. La semana siguiente, los medios informaron de que la Fuerza Aérea de Israel había bombardeado la casa de una familia palestina matando a 10 de sus miembros (entre ellos 4 niños), y 2 vecinos. Además, una manifestación contra la campaña fue violentamente reprimida, con los israelíes disparando sobre los manifestantes y matando a 2 de ellos. Ese día murieron 30 palestinos. El día después se decía que las bajas causadas por los bombardeos israelíes sobre Gaza llegaban a 100, 24 de las cuales correspondían a menores, 10 a mujeres, y 12 a ancianos (la mitad de los muertos eran civiles). La cifra de heridos era de 900, la mayor parte de ellos niños y mujeres (el 70% civiles). Un caso destacado fue el de un transportista de periodistas que falleció al ser alcanzado por un proyectil israelí a pesar (o a causa) de que su taxi venía identificado con un distintivo de prensa. Ese mismo día, la aviación bombardeó una torre de 14 plantas en el centro de la ciudad de Gaza que albergaba la sede de varias cadenas de televisión (entre ellas dos de Arabia Saudí). El ataque también alcanzó a una planta donde diversas televisiones internacionales realizaban sus conexiones, y en él murió al menos un periodista. Tras un par de días, cesaron las hostilidades y se firmó un alto el fuego mediado por Egipto. El balance de víctimas superó los 162 palestinos muertos y 1300 heridos. A lo largo de esa semana se produjeron numerosos choques entre las fuerzas israelíes y los palestinos que protestaban en Cisjordania por la sangrienta ofensiva de Israel; pero justo el mismo día que se aprobaba el alto el fuego, el ejército israelí detuvo a 55 personas, incluyendo funcionarios de movimientos palestinos y algunos legisladores, bajo la engañosa acusación de pertenecer al aparato terrorista. El 13 de diciembre supimos que una policía de fronteras israelí mató en Hebrón a un adolescente palestino de 16 años llamado Muhamad Ziad Awad Salaymah. Los medios israelíes dijeron al principio que se había tratado de un intento de atentado frustrado, pero luego se confirmó que el arma que llevaba el chico era de juguete.

El 16 de enero del año siguiente leíamos que otro adolescente palestino, Samir Awad Ahmed, de 17 años, murió tiroteado tras zafarse de los soldados israelíes que habían intentado capturarlo. De acuerdo con el alcalde de su localidad, se trató de un crimen alevoso. Igualmente, apenas unos días antes, un joven de 21 años había muerto en Gaza también como consecuencia de los disparos del ejército israelí según los médicos. Meses más adelante nos enterábamos a 4 de abril de que, en los últimos dos días, una vez más dos adolescentes palestinos habían muerto a tiros a manos de los soldados israelíes durante las protestas por la muerte del dirigente de Fatá de Hebrón Maisarah Abu Hamdiyeh. Los dos murieron luego de que las tropas ocupantes decidiesen abrir fuego a discreción contra los manifestantes un mes después de que se les autorizase a utilizar munición de guerra posteriormente a las revueltas por el fallecimiento del preso administrativo palestino Arafat Jaradat debido a las torturas a las que fue sometido. De acuerdo con un decreto israelí, cualquier persona que sea siquiera sospechosa de activismo contra la ocupación puede, bajo el arbitrario criterio de su autoridad, ser indefinidamente encarcelada, aislada, y privada del derecho a un abogado, algo que va en contra de los Derechos Humanos. En las cárceles israelíes hay 4500 presos administrativos (sin juicio ni cargos) palestinos, 1800 de los cuales han sido diagnosticados con enfermedades y dolencias que requieren una atención que no reciben. En la misma línea, dos días más tarde el ministro de Asuntos Sociales de la Autoridad Palestina Kamal Sharafi anunciaba que, desde el año 2000, hasta 1500 niños palestinos habían sido asesinados a manos de los israelíes, 6000 habían sido heridos, y más de 10.000 detenidos (200 de ellos aún estaban en cárceles israelíes). El 2 de julio, un vehículo del ejército israelí atropelló a propósito al joven Muatazz Idreis Sharawnah, de 19 años, tras lo cual, tal como apuntaban los testigos, las fuerzas israelíes cerraron el paso al servicio de emergencias para facilitar que el muchacho muriera. El chico, que estudiaba en Jericó, fue declarado muerto en el hospital. Decenas de demandas se han presentado por incidentes similares, pero nunca ha habido reacción alguna.

El 22 de noviembre las tropas de Israel atacaron en 7 ciudades palestinas a aquellos que protestaban por la expropiación forzosa de terreno para la construcción de asentamientos sionistas y el reciente aumento de las demoliciones de olivares de los palestinos. Un día después, la militar israelí Elena “Gluzman” Zakusilo admitió en una entrevista en la TV ucraniana haber matado a un número determinado de ellos, incluyendo niños, cuando se manifestaban contra la ocupación, algo por lo que la ascendieron al rango de Mayor. Al día siguiente se publicaba que los residentes de un asentamiento sionista venían atacando a los automóviles en los que se transportaban los refugiados de Jalamun que transitaban por la carretera que une la ciudad con Nablus. Entonces éstos decidieron manifestarse y comenzó su enfrentamiento con aquéllos. En ese momento, las tropas israelíes intervinieron y lanzaron gases lacrimógenos que produjeron asfixia a decenas de personas, de igual modo que 15 resultaron heridas. Las fuerzas israelíes emplearon al parecer munición letal. Semanas antes, las conversaciones de paz se habían visto quebradas por la construcción de edificaciones en la Cisjordania ocupada. El 7 de diciembre se informaba de que un niño de 14 años residente en el campo de refugiados de Al-Jalazun (cerca de Ramala), cuyo nombre era Wajih Wajdi al-Ramahi, fue tiroteado por la espalda en frente de su escuela. Murió en el hospital. El padre dijo que se trató de un crimen a sangre fría, pues su hijo no estaba haciendo nada más que jugar al fútbol. El francotirador que le disparó desde una torre en Bet El lo habría hecho por diversión. Los medios israelíes lo negaron diciendo que había sido un enfrentamiento, pero los vecinos dijeron que no había habido ningún choque por aquel entonces en la zona. La noche del sábado 14, los israelíes abrieron fuego y abatieron a un palestino que se acercaba a una zona de seguridad prohibida al este de Jan Yunis. El 24 de diciembre, los medios reportaban que, con motivo del asesinato de un israelí en la frontera con Gaza, el ejército de Israel, contraviniendo el armisticio firmado tras la guerra del 2012, mandó tanques e infantería a atacar 6 lugares en Gaza además de incursiones aéreas sobre 2 campamentos (una sobre la ciudad ya citada) y 3 ataques más sobre la capital. Un par de civiles, un adulto y una niña, murieron a causa de los bombardeos. El total de civiles palestinos muertos en todo el año se elevaba a más de 30 (la mayoría de Cisjordania).

A principios de este año, testigos apuntaban que, para reprimir una manifestación de los alrededores del campo de Al-Jalazun, las fuerzas israelíes emplearon munición real en respuesta a las piedras y botellas arrojadas por los palestinos atacando sin previo aviso. Los militares interrogaron y registraron a un joven llamado Mohamed Mubarak, lo liquidaron y aludieron que era un agente armado. El disparo a otro joven en Gaza, que resultó herido, desde el lado israelí, provocó la manifestación de cientos de personas cerca de la frontera contra el bloqueo. La acometida del ejército de Israel había sido repelida por los palestinos sin dejar víctimas, a lo que Tel Aviv tuvo a bien responder con bombardeos aéreos sobre Gaza. En este contexto, el pasado 20 de marzo, la OLP (Organización para la Liberación de Palestina) denunció en un comunicado el incremento de los asesinatos por parte de las tropas de Israel en los territorios palestinos desde el inicio de las negociaciones con el gobierno israelí. El texto decía que desde julio del 2013 sus soldados habían matado a 56 palestinos y herido a 897. Eso sin contar la muerte de un adolescente de 15 años, Youssef Nayif Youssef Shawanrah, justo antes de que el informe viese la luz. Shawanrah fue acribillado cuando buscaba plantas medicinales. Los medios palestinos comentaron que los israelíes tienen como pasatiempo tirar contra los refugiados de los campamentos de Gaza y Cisjordania. El informe de la OLP también sostenía que se habían registrado más de 500 ataques de los pobladores de los asentamientos sionistas a civiles palestinos y que se habían efectuado más de 3000 arrestos “con el fin de descarrilar el proceso de paz”. La publicación remarcó que las violaciones de la ley internacional y los Derechos Humanos por Israel habían proseguido mientras se ponía en marcha la construcción de 10.500 viviendas ilegales para colonos sionistas y que 146 casas de palestinos habían sido demolidas. El documento se quejaba de la construcción de asentamientos tanto en Cisjordania como en Jerusalem Este.

El 15 de mayo, dos adolescentes palestinos (Nadim Nuwara, de 17 años, y Muhammad Abu al-Thahir, de 16), fueron una vez más acribillados en una manifestación en los territorios ocupados de Cisjordania que buscaba expresar solidaridad con los presos administrativos que en su interior hacían huelga de hambre en la prisión militar de Ofer. Unos días después, el portal palestino Defence for Children International-Palestine publicó las imágenes de unas cámaras de seguridad que había instaladas en el área. En el vídeo se veía que los chicos estaban andando tranquilamente a un paso natural cuando de pronto los agentes israelíes abrieron fuego (incluso la prensa israelí se llegó a hacer eco de la noticia declarando que los jóvenes estaban lejos del tumulto que se provocó como consecuencia de la manifestación y que no estaban en confrontación directa con los soldados). Sin embargo, tras salir éste a la luz, el comerciante que instaló las cámaras fue ordenado por el ejército israelí a desmantelarlas en 24 horas. Después de confiscar ese mismo mes el equipo de grabación, el 13 de junio los israelíes incautaron el resto de aparatos de grabación instalados en la zona junto con el de los encargados de los demás negocios. Incluso llegaron a exigir a este hombre que retirase también una cámara que no hace grabaciones. La ONG que hizo públicas las imágenes demandó a las autoridades israelíes una investigación de lo sucedido y un castigo apropiado para los culpables, pero nada sucedió. Amnistía Internacional censuró enérgicamente el doble crimen acusando a las fuerzas israelíes de recurrir a la fuerza extrema. Otro organismo que ha denunciado a Israel ha sido UNICEF, que lo ha acusado de “maltrato sistemático” de los niños palestinos. UNICEF dijo que cada año 700 niños palestinos de entre 12 y 17 años (principalmente varones) son arrestados, interrogados, y detenidos por el ejército, la policía, y agentes de seguridad de Israel, así como que los niños son amenazados con violencia física, la muerte, o incluso con el asalto sexual a ellos o a sus familiares para obligarles a confesar crímenes inexistentes.

En marzo del 2013 la ONU publicó un informe titulado Niños en Detención Militar Israelí afirmando que Israel juzga sistemáticamente a menores en tribunales militares y en el cual demostraba un “tratamiento o castigo cruel, inhumano, y degradante”. También describía los malos tratos a los adolescentes palestinos como “extendidos, sistemáticos, e institucionalizados” dentro del sistema de detención militar israelí. Medio año después, UNICEF volvió a asegurar que el maltrato de niños palestinos detenidos seguía siendo sistemático y que “las violaciones siguen en marcha”. Y así continúa siendo. El International Middle East Media Center informó en marzo de este año de que los tribunales militares israelíes habían sentenciado a un chico de 14 años (Laith Husseini) a una pena de 9 meses de prisión y a otro de 16 (Mohammad Abu Rammouz) a una de 6. El Comité Publicó Contra la Tortura acusó a Israel de torturar a niños palestinos para obtener confesiones. Podemos decir pues que Israel es, sin duda, un estado criminal. La lista de leyes incumplidas por éste es sorprendente. En primer lugar, en cuanto que se dedica a anexionar territorios y a trasladar población a un estado bajo ocupación militar, comete crímenes de guerra a los ojos del Acuerdo de Ginebra. En segundo lugar, dado que utiliza su autoridad y su fuerza con el propósito de que un grupo étnico domine y oprima sistemáticamente a otro u otros, viola el Artículo 2 de la Convención Internacional para la Supresión y Penalización del Delito de Apartheid (véase la obra del judío israelí convertido al islam Uri Davis, Israel: Un Estado de Apartheid). Sin ir más lejos, el crítico de Israel antes citado, Goldstone, es uno de los famosos campeones anti-Apartheid. Asimismo, ya que tras su fundación Israel llevó a cabo la despoblación y la destrucción de las comunidades palestinas a través de la expulsión y masacre de miles y miles de personas (La limpieza étnica de palestina, Ilan Pappe), volviendo a perpetrar éstos u otros actos similares más adelante (véase el “Naksé”, el “Retroceso” del 67), incluyendo la deportación y el secuestro, al igual que varias acciones graves más, también el Estatuto del Tribunal Militar Internacional de Nuremberg, la Cuarta Convención de Ginebra, y el Estatuto de Roma del Tribunal Criminal Internacional. Eso sin contar sus numerosos atentados contra los Derechos Humanos denunciados por toda clase de organismos, activistas, y observadores internacionales. No exageramos entonces cuando decimos que Israel es un régimen terrorista. Ahora pues, una vez iniciados en el verdadero conocimiento de dicho régimen, procedemos a desenmascarar la vigente crisis palestina-israelí.

Empecemos por subrayar que el supuesto rapto y asesinato de los jóvenes Eyal Ifrach, Gilad Shaer y Naftali Frankel han sido utilizados por Israel como disculpa para incurrir en toda clase de tropelías. El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu ha acusado de estos actos a Hamás sin fundamento alguno. El hallazgo de los jóvenes sin vida fue “confirmado” por el número 2 del Ministerio de Defensa, que dijo que las casas de los terroristas debían ser demolidas y sus escondrijos de armas destruidos. Evidentemente, estas palabras buscan que la gente malinterprete las imágenes de casas demolidas pensando en “terroristas” en vez de en “limpieza étnica”. La doble moral de Israel se comprueba en el hecho de que sus fuerzas matasen impunemente a un adolescente de 15 años durante las redadas antes de que se “supiese” la muerte de los “rehenes” (la noticia salió el 20 de junio). Hamás, al contrario de como acostumbra a hacer cuando es responsable de algo, ha negado tener nada que ver con los crímenes. La unión entre ellos y Fatá en abril hizo que Netanyahu suspendiese las conversaciones de paz con los palestinos. El movimiento ha asegurado que las acusaciones de los israelíes van destinadas a sabotear la reciente reconciliación. Los medios occidentales han procurado tergiversar lo que está pasando diciendo absurdamente que éste se jacta de los crímenes al sacar de contexto las palabras beligerantes de sus representantes, cuya auténtica motivación es la frustración. Declaraciones como la de que Israel se arrepentiría si cumplía sus amenazas por parte de su líder (Ezza al-Rashq), la de que si no cesaban los ataques contra los palestinos en Gaza y Cisjordania ellos emprenderían una respuesta abrumadora, la de que estaban dispuestos a “abrir las puertas del infierno”, o la de que si los israelíes continuaban las agresiones habría humillación y sufrimiento, deberían ser entendidas como producto de la propia humillación y el propio sufrimiento de los palestinos. Pero el bloqueo y la redada de Israel (ambos ilegítimos) sobre Cisjordania vinieron acompañados de gran cantidad de detenciones arbitrarias al igual que por diversos crímenes, en la primera semana de la cual (según el ejército israelí) 1150 “ubicaciones” (incluyendo casas, oficinas, universidades, y lugares benéficos) fueron asaltadas.

El 21 de junio, el ejército de Israel, esgrimiendo la falsa acusación de colaboración con Hamás, irrumpió en la sede en Ramala (capital de Palestina) de Palmedia, una empresa proveedora de servicios de producción y difusión en Oriente Medio para múltiples compañías del mundo mediático con clientes como Russia Today, France24, y anteriormente la BBC. Según una corresponsal en la ciudad, los militares israelíes derribaron las puertas del edificio, destruyeron las oficinas arrendadas y confiscaron los datos del archivo. Debido a ello se perdió la señal de Internet. El archivo de vídeos y otros materiales fueron totalmente destruidos, y el inmobiliario y los ordenadores, destrozados. La mujer señalaba la barbarie de los israelíes al requisar los discos duros y las computadoras. Es tan sólo un ejemplo más de lo que ha estado sucediendo, pues Israel ha atacado organizaciones de asistencia social como la Sociedad Islámica de Beneficencia en Hebrón o Socorro Islámico Mundial (con base en Reino Unido), a las que también acusa de colaborar con Hamás y con el terrorismo. Aunque no sólo se ha cargado contra la mentada facción (y aquí tenemos otra contradicción), pues se ha capturado igualmente a miembros de Fatá y de la Yijad Islámica. El presidente del Parlamento palestino, Aziz Dweik, se halla entre los apresados. Eso por no contar a los niños, a los que han estado abduciendo en la madrugada. Otros soldados han allanado instituciones y escuelas, y se han creado nuevos puestos de control para obstaculizar aún más la libre circulación. La operación militar se ha saldado con más de 500 detenidos, la mayor parte afiliados a Hamás, incluyendo funcionarios, jóvenes civiles, menores de edad, y numerosos manifestantes, así como con muchos heridos y varios muertos. Medios de ambos bandos han afirmado que se prepara una fuerte y extendida ofensiva contra la población en Gaza.

Todo esto ha sido justificado, como ya se dijera, por el presunto secuestro y muerte de los célebres chicos israelíes. La prensa oficial nos ha vendido el idilio de que se trataba de unos sencillos estudiantes religiosos, induciéndonos a proyectar la manida figura del mártir judío. Nuestros medios de masas han divulgado esta historia de epistemología engañosa de acuerdo con lo que a Israel le conviene que se crea presumiendo de manera inaceptable la credibilidad de su versión prefabricada presentándola como “hechos establecidos”. Por supuesto, habrá quien se pregunte cómo puedo atreverme a desafiar lo que dice el gobierno de un país “democrático”. ¿Democrático? Las fuerzas existentes conformaron un gobierno de facto no electo con la Declaración de Independencia y designaron un Tribunal Supremo con una base partidista que fue el que aprobó los partidos que se presentaron a las siguientes elecciones, y, aunque el sistema cambió después, su tramposo origen permitió la continuidad que de hecho se ha mantenido. Poder ejecutivo y legislativo están incorporados, y el poder judicial está, desde su misma fundación, de su lado en lo general (sumemos a esto la sonada falta de independencia del cuerpo jurídico). Los que presumen de la democracia israelí deberían citarme el primer artículo de su constitución… ¿alguna pista? No tiene. Lo que tiene en lugar de ésta es una asamblea constituyente (la Knesset) que legisla de acuerdo con la falacia del positivismo ético, es decir, de acuerdo con lo que vaya entendiendo mejor. No hay constitución, no hay separación de poderes, hay sufragismo optativo pero no elecciones reales (a pesar de que se disfrace para desahogar a la gente con sucedáneos).

La democracia sin Derecho, suelen alardear por aquí, no es sino demagogia… ¿se lo dirán a Israel? Además, la ley que rige la distribución de los votos hace que, dado que la mayor parte del territorio es adquirido y, por tanto, colonizado, pese más el voto sionista en sus diferentes modalidades. Sólo en un lugar como Israel, por cierto, puede ser legal un partido como el Shas (cuyo líder espiritual, el rabino Ovadia Yosef, pidió el exterminio de los árabes por ser aberraciones de Dios). Pero la pregunta realmente legítima es ésta: ¿Cómo es posible que nos traguemos sin más lo que sostiene un régimen de Apartheid? A la acusación de nazismo en versión judía responden con acaloramiento. ¿No fue la propia ONU la que dijo que el sionismo es una forma de racismo? ¿Y qué me pueden decir de la generosa afluencia de diamantes de sangre de De Beers a Tel Aviv? Cabe cuestionar con este asunto de los niños, algo muy sensato teniendo en cuenta lo que ya he sacado a relucir, si no estaremos ante una bandera falsa (ataque simulado) orquestado por un estado a través de medios encubiertos con el fin de acusar a algún grupo o país del mismo y así justificar una guerra. Las pruebas atestiguan que Israel siempre ha estado vinculado a esta práctica. En primer lugar, está el famoso atentado del Hotel Rey David por sionistas del Irgún disfrazados de árabes en el 46. Después empezaría la guerra civil en el 47 con el anuncio de los británicos de su marcha y del insatisfactorio plan de partición de Naciones Unidas. En ella, los primeros en disparar serían los árabes contra autobuses judíos, pero, ¿qué árabes? Recomiendo revisar el caso de la tramposa desacreditación y misteriosa muerte del Secretario de Defensa de Estados Unidos James Forrestal, que se opuso al sionismo y recomendó un plan de federalización, algo a lo que el presidente Truman, que se reunió en secreto con la B’nai B’rith (el frente supremacista judío mundial) para acordar el reconocimiento y respaldo de Israel, hizo caso omiso. A continuación tenemos la famosa Operación Susannah, ya del dominio público, que planeó la deposición y activación de bombas en cines, escuelas, y bibliotecas, para culpar de ello a la Hermandad Musulmana. El gobierno de Israel negó por décadas tener nada que ver, pero al final su presidente premió a los participantes.

Igualmente, en la Guerra de los Seis Días del 67, aviones y torpederos israelíes atacaron un buque americano, el USS Liberty, tratando de hundirlo. Al no conseguirlo, el incidente se convirtió en un escándalo e Israel afirmó haberlo hecho por error. EE.UU aceptó la explicación oficial, pero especialistas de la inteligencia americana que vieron transcripciones de comunicaciones israelíes dijeron que había sido hecho a propósito. El objetivo era claramente no dejar supervivientes para poder imputárselo a los egipcios. El brazo asesino del Mosad (el Kidón) fue, al igual que el GSG 9 alemán, justificado por la masacre de las olimpiadas de Munich de 1972, la cual sucedió con conocimiento de Alemania y después de que los policías que iban a detener a los secuestradores se fugaran del avión en el que debían hacerlo (una investigación policial afirmó que los alemanes pudieron disparar a los judíos “sin querer”). Tras un secuestro aéreo que incluso fuentes convencionales han considerado simulado por Alemania, los implicados que sobrevivieron se dirigieron a Líbano, lo que permitió a Israel atacarlo. También está el conocido escándalo internacional de la Operación Gladio, trama terrorista de la OTAN cuyo implicado Vincenzo Vinciguerra perpetró el atentado de Fiumicino, que le fue imputado a palestinos, así como el testimonio de la agente especial del FBI Sibel Edmonds, que afirma que el 11-S pudo formar parte de Gladio B, una nueva operación de terrorismo amañado. Ambos atentados convienen a la agenda sionista.

Bien, pues resulta que esto también sería una bandera falsa. ¿Estoy acusando a Israel de matar a sus propios muchachos? No, estoy diciendo que dichos muchachos tal vez ni siquiera existan. “¿Cómo?”. Calma, voy a aclararlo. La desclasificada Operación Northwoods de EE.UU ilustra cómo se pueden crear identidades de víctimas de atentados inexistentes. Éste es el caso de los israelíes “capturados y ejecutados”. Tan sólo nos han dado unas fotos, unos nombres, una historia cuya única fuente son las fuerzas armadas de Israel (que tienen derecho a mentir), unos muertos que nadie ha visto, y el relato oficial de una defunción de papel. ¿Madres desesperadas o pura ficción? Se ha dicho que es posible que el secuestro haya sido fingido por Israel para poder contar con una excusa con la que cargar contra los palestinos después de la unión entre Fatá y Hamás, que se supone que los fortalece. Sólo oímos la noticia, basada en la palabra del ejército israelí, de un rapto que no parecería tener propósito alguno (¿no se reclama nada y de pronto se mata a las rehenes?). Ya se ha comentado que el evento ha acontecido en el momento más propicio para Israel y no aporta nada a Hamás. Además, los eventos han resultado tener lugar en medio del debate sobre una nueva ley para impedir el intercambio de presos por rehenes, a la cual se ha opuesto públicamente el jefe del Mosad (Tamir Pardo), quien el 5 de junio puso como ejemplo de argumento en contra al ministro Neftali Bennett la posibilidad de que la semana siguiente tres menores de las colonias sufrieran un secuestro (¡exactamente una semana antes de que pasase justo eso tras la aprobación del día 8!).

El 18 de junio se escribió que personal de la ONU y de las autoridades palestinas habían observado que la historia podría tratarse de otra bandera falsa. Los militares afirmaron haber encontrado las pruebas de la masacre, pero ellos tienen derecho a mentir, de modo que no hay por qué creerlo, y también hay quien ha afirmado que el funeral podría haber sido escenificado, pues según habrían comentado testigos, daba la sensación de que los ataúdes iban vacíos y no se veían lágrimas, aunque la base de la crónica oficial sería la famosa llamada de socorro de uno de los jóvenes a la policía, que, de acuerdo con la habría ignorado al sonarle falsa. Se ha hablado igualmente de que existe un patrón: cada vez que la comunidad internacional o Estados Unidos presiona a Israel, un oportuno atentado le permite volver a ponerse la piel de cordero y explotar el complejo de culpa a su favor. Se pone como ejemplo Argentina, que ha sufrido ataques a la embajada israelí y al Centro de la Comunidad Judía en Buenos Aires tras el auge de las protestas antisionistas. Hace poco, el Dr. Elias Akleh (americano de origen palestino) ha sacado a la luz lo que sería una fotografía inédita del supuesto estudiante religioso americano-israelí Naftali Frankel en la que se ve a éste vestido con uniforme militar riéndose de dos palestinos detenidos y con los ojos vendados. Para mí está claro que “Naftali Frankel” es un personaje ficticio, pues su nombre coincide precisamente con el de uno de los judíos que fundaron el sistema de campos de concentración soviético, algo que está claramente hecho a propósito, ya que ahora, cuando busquemos su nombre, en lugar de encontrar a un psicópata judío encontraremos a una víctima judía. El portavoz de Hamás, Abu Zuhri, dio en el clavo cuando dijo:

«La desaparición y el asesinato de los tres israelíes se basa sólo en las palabras de Israel, y los ocupantes tratan de utilizar este acontecimiento para justificar su guerra contra nuestro pueblo».

En España, el diario El Mundo ha dicho que Hamás ha aplaudido el asesinato. Como hemos podido ver, eso no es cierto, toda vez que Hamás no sólo ha negado su implicación, sino también el suceso en sí mismo. Aun así, incluso de ser verdad la historia, Hamás seguiría sin tener por qué estar implicada, en tanto que, según los medios israelíes, el ISIS, el grupo del que nos dicen que ha asolado Irak, ya se atribuyó la autoría. Su división operativa en Hebrón (si es que existe), Dawlat Al-Islam, habría llamado a la oficina de Reuters en Jerusalem para “confirmarlo”. Hasta hubo folletos aparentemente firmados por el grupo reclamando el atentado. El carácter falaz de los argumentos israelíes es tan llamativo que produce sonrojo. El 30 de junio el ministro de Asuntos Exteriores de Israel Avigdor Lieberman declaró que no debían limitarse a bombardear sino que debían conquistar totalmente la Franja de Gaza. A este respecto, el Jeque Titular de la Casa Islámica en Argentina, Mohsen Ali, dijo que los sionistas buscan una excusa para ganar territorio mediante la violencia, cosa que vienen haciendo desde 1948. Según Ali, el hecho de que Hamás, a diferencia de lo acostumbrado, haya negado tener parte en el crimen, nos obliga a formular la pregunta de a quién le conviene todo esto. La respuesta es “a Israel”. Mientras, a modo de corroboración, su primer ministro afirmaba que la ofensiva en Palestina podría ser más intensa. Parece que no basta con el fuerte ataque por tierra, mar, y aire con artillería pesada, misiles mar-tierra, aviones F16 y helicópteros contra un pueblo sin estado y sin ejército. Los políticos de Israel se expresan como gánsteres que utilizan las más de doscientas resoluciones condenatorias de la ONU como papel higiénico en una indignante exhibición de impunidad más que como estadistas. Su cinismo al alegar que sus últimas acciones son en represalia al terrorismo no puede ser mayor, pues ya en febrero de este año proclamaron abiertamente su intención de entrar en Gaza fuera como fuese y que lo harían en el momento más oportuno. De pronto, esa oportunidad les ha caído del cielo.

Es típico, pues en el 67 llevaron a cabo redadas aéreas sobre Siria que masacraron a gente de poblados del sur tras las represalias contra sus propios poblados en el norte por las provocaciones escenificadas por su ejército en la zona desmilitarizada (cuenta el historiador Zeev Maoz), lo que aumentó la escalada de tensión entre acusaciones de respaldo a la OLP, y fue esto, aún cuando se acuse de ello a un fraudulento informe soviético manejado por Nasser (pues su decisión de desplegarse en Sinaí fue independiente de eso), lo que condujo al presidente de Egipto a hacer lo que hizo en medio de un aumento de la agresividad israelí claramente apreciado por observadores internacionales (siendo la alianza entre Siria, Egipto, y Jordania, la clave del conflicto a tres bandas, algo buscado por la destructiva incursión de Israel en el poblado de as-Samu cuando el Lado Oeste del Jordán era todavía de los jordanos), y recordemos que el propio gobierno israelí ha reconocido que ellos (a pesar de lo que dijeron antes) atacaron primero. Los atentados terroristas de Israel en cualquier lugar del mundo árabe como parte de su campaña de asesinatos selectivos inaugurada por la infame Golda Meir tras Munich fueron la clave de que se abalanzasen contra ellos en la Guerra del Ramadán o del Yom Kippur de 1973, algo que probablemente estuviera calculado para que su genocida socio de la Secretaría de Estado de Estados Unidos, el judío sionista Henry Kissinger, se encargase de que por primera vez se brindase el máximo apoyo militar a Israel desde allí tras enredar con los árabes en secreto, con lo que la guerra fue acabada por quien la provocó, y por fin se lograba implicar del todo a los americanos. Ya vemos que lo del bárbaro acoso a los indefensos israelíes es un mito. Luego vino lo de Líbano (desde que soltaron el Sinaí con lo de Camp David hasta el fin de la década de los 80).

Se habla cantidad del terrorismo suicida de los palestinos, aunque omitiendo (cosa que no hace el hijo del general israelí Matti Peled) el hecho de que muchos de éstos son originados por la desesperación a la que el gobierno de Israel somete a los árabes. Con frecuencia se olvidan atrocidades sionistas como la masacre de Deir Yassin de las milicias colonialistas, la de Sabra y Shatila de los falangistas libaneses facilitada por los israelíes, o las dos de Qana. Se criminaliza la Intifada (el Alzamiento) mientras se respalda la represión, asfixia, y agresión invasora de los cobardes militares a los que se enfrenta este movimiento popular masivo. Más de lo mismo con los lanzamientos de misiles Qassam que se han venido sucediendo desde hace años, tema con el que Israel se comporta hipócritamente, pues mantiene dobles criterios, ya que culpa a Hamás de cualquier ataque al mismo tiempo que denuncia que algunos son realizados por grupos más pequeños, como los Comités de Resistencia Popular. En cualquier caso, recordemos que Hamás fue (según el autor Robert Dreyfuss) nutrido por el gobierno de Israel, con lo que cabe decir que ellos crearon a su enemigo y ahora lo usan como excusa para imponerse. Una prueba de que EE.UU es su pelele la tenemos en el hecho de que en 2012 éstos bloquearan la declaración del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sobre la crítica situación en Gaza arguyendo que no contemplaba el tema de los misiles. Finalmente, llamo a tener presente la beligerancia de los judíos que hoy pedían en Jerusalem “muerte a los árabes”.

Aquí las imágenes del secuestrador y de la supuesta víctima. ¿Son el mismo?

TEEN (1)

 

Fuentes:

  • AFP
  • Reuters
  • PressTV
  • Israel Today
  • Rebelión
  • BreakingIsraelNews
  • Palestine Today
  • Haaretz
  • ElectronicIntifada
  • Yedioth Ahronoth
  • Intifada-Palestine
  • Jerusalem Post
  • Algemeiner
  • RT
  • WND
  • Prensa Latina
  • The Jewish Daily Forward
  • Contrainjerencia
  • Maan
  • LibreRed
  • HispanTV
  • Al Jazeera
  • TeleSUR

No es un delirio: la muerte de Chávez sí fue un complot

Tras la muerte de Hugo Chávez resulta que han comenzado a surgir rumores que tal como se venía sabiendo por lo filtrado por los propios cenáculos occidentales, dado que el opositor Henrique Capriles Radonski es el candidato conveniente para éstos y que las operaciones comerciales convenientes para los mismos dependen del cambio de régimen en Venezuela en favor del paradigma de las naciones occidentalizadas (con Capriles o por cualquier otro medio) así como por el hecho de que desde hace tiempo se viene deduciendo por los investigadores críticos la vinculación del ejército venezolano con los intereses de EE.UU por la capacidad de influencia de éstos, llaman a la sospecha de que los norteamericanos pudieran comprar al ejército de Venezuela para instituir a Capriles en el poder. El Consejo de Relaciones Exteriores (CFR) de los Rockefeller elaboró un artículo antes de las últimas elecciones diciendo que Capriles (del interés americano) no ganaría, y que deberían esperar a un empeoramiento de Chávez, o sea, a que éste muriese. Lo inquietante es que supieron calcular con sorprendente precisión la época en la que habrían de elaborar sus operaciones político-comerciales favorecidas por la muerte del presidente. ¡Prácticamente sabían cuándo moriría! También andaban tramando desde tan atrás lo que debían hacer para instaurar su propio régimen en Venezuela a su muerte. ¡Lo tenían todo calculado! En contra de lo que digan los medios divulgativos occidentales, esto incrimina claramente al aparato de la administración americana, que como se sabe está al servicio del CFR. El artículo de dicho organismo era como sigue:

»Opciones de mitigación

En el caso de que el gobierno orqueste o se aproveche de una violenta reacción popular a la derrota de Chávez, su muerte o su incapacitación, para suspender las libertades civiles y gobernar bajo un estado renovable de excepción, EE.UU podría tomar o promover varias medidas con el fin de acelerar el retorno a la democracia. La probabilidad de éxito de los esfuerzos unilaterales de EE.UU es baja, las actividades multilaterales que incluyen otros actores regionales importantes tienen muchas más probabilidades de influir en el comportamiento de Venezuela.

Opciones diplomáticas

Junto con naciones afines a sus ideales, EE.UU podría exigir a la OEA que declare a Venezuela en incumplimiento de sus obligaciones como signatario de la Carta Democrática Interamericana y fomentar una misión del secretario general dirigida a Caracas. (Nota: Sería difícil generar el consenso para una condena de Venezuela en la OEA, pero el secretario general puede llevar a cabo tal misión por su propia autoridad, y aún así una misión liderada por el secretario general requeriría la aquiescencia de Venezuela para entrar en el país) Venezuela podría entender que si las organizaciones regionales y subregionales determinan que el país ya no es una democracia que funciona, el gobierno deba ser suspendido como ha ocurrido recientemente con Honduras y Paraguay.

EE.UU podría llevar el tema de la democracia en Venezuela ante las Naciones Unidas y desde el Consejo de Seguridad instan a la ONU a aprobar una misión de determinación de hechos, o que apoyen explícitamente los esfuerzos regionales para restaurar la democracia. Junto con otros socios internacionales, incluida la Unión Europea, EE.UU podría apoyar las ofertas de mediación.

Si resulta difícil conseguir que la OEA o la ONU se involucren en los esfuerzos de mitigación, los EE.UU podrían proponer una delegación de ministros de Relaciones Exteriores para viajar a Caracas con el fin de actuar sobre las autoridades venezolanas.

USA podría suspender los visados para todos los individuos (funcionarios y no oficiales, el gobierno y la oposición) que sean tomados por partícipes en el desencadenamiento de la violencia o el menoscabo de la democracia, o suspender los servicios normales de adjudicación de visas en la embajada de EE.UU en espera de una resolución de la crisis.

Opciones de Economía y Finanzas

En el caso de violencia o interrupción de la democracia, EE.UU podría congelar las cuentas bancarias individuales de las figuras clave involucradas o responsables y embargar bienes en USA. También podría disponer del producto de propiedad del gobierno venezolano entidades corporativas como CITGO, que se celebrará en las cuentas de depósito en garantía hasta que se restaure la democracia y alentar a otros socios comerciales importantes (por ejemplo, Canadá, España, Francia, Brasil) para hacer lo mismo.

Si otras formas de presión no pueden tener un efecto, EE.UU podría bloquear el acceso a las instalaciones de refinamiento de CITGO en EE.UU y considerar prohibir la venta de petróleo de PDVSA a EE.UU, mientras que el estado del gobierno es incierto.

Opciones militares

USA podría alentar a otros militares latinoamericanos, así como tal vez los españoles, a comunicar al ejército venezolano la importancia de cumplir con los mandatos constitucionales, respetando los derechos humanos y la preservación de la democracia. Mientras que los partidarios de Chávez dominan el alto mando de Venezuela, no está claro hasta qué punto controlan los mandos medios. Tampoco está claro en qué medida la lealtad de los militares al movimiento bolivariano de Chávez triunfaría sobre otras consideraciones. En el fallido golpe militar de 2002, Chávez se retiró temporalmente, pero también le fue devuelto el poder.

La participación militar directa parece inapropiada. EE.UU nunca ha intervenido unilateralmente en un conflicto interno de América del Sur a través del ejército (a pesar de las críticas al Plan Colombia), y de hacerlo ahora  posiblemente la mayor parte de Sudamérica se pondría de parte de Chávez y /o su sucesor. Muchos países latinoamericanos son profundamente reacios a intervenir o incluso comentar los asuntos internos de sus vecinos hemisféricos. A pesar de la intervención militar multilateral incluso en las peores circunstancias (Haití) es casi impensable.«

Por todo esto, el posible colapso de la situación venezolana que fácilmente se puede deducir de las consecuencias de la muerte de Chávez, tal como es visible, beneficia a los intereses de los poderes fácticos que buscan aumentar su influencia y poder empleando como instrumento el aparato del estado americano que se encuentra bajo su control, dado que tanto el conflicto y el ascenso de su candidato (Capriles) como la otra opción, la siembra del caos, supondrían la implantación de su paradigma en Venezuela, bien por vías “legítimas”, por la justificación de una invasión producida por un oportuno estado de emergencia, o incluso también por una conspiración a través de la infiltración en el propio ejército venezolano (como ya se contempló antes). De este modo, ha de tenerse de nuevo en cuenta las afirmaciones del CFR, que disparan la sospecha sobre la verdadera autoría de todos estos hechos, en este informe donde estudia previamente todas las herramientas a disposición de EE.UU para tomar el control de Venezuela en caso de que se vulnerase la su dudosa democracia a partir de la muerte del Jefe del Estado, tal como antes se ha expuesto, puesto que así parece inevitable que surja la sensación de que todo esto beneficia sospechosamente a los intereses de dichos poderes. Igualmente, cabe añadir que ante la posibilidad de la muerte de Chávez, a finales del pasado año un asociado veterano en el Centro Nacional Australiano de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Nacional de Australia llamado Sean Burges se refirió a un artículo de la Constitución venezolana que explica lo que debe suceder cuando un presidente muere. Según Burges, el artículo 232 de la Constitución venezolana se dirige a dos escenarios directamente relacionadas con la enfermedad de Chávez. En primer lugar, si un presidente electo no pudiera tomar posesión de su cargo para iniciar su mandato, la Constitución exige una nueva elección presidencial. En segundo lugar, deben llevarse a cabo nuevas elecciones presidenciales si un presidente muere, renuncia, o es despedido de la presidencia dentro de los primeros cuatro años de su mandato. Mientras Chávez estaba al parecer muy enfermo para rendir su juramento, la cúpula de Venezuela dictaminó que podía sobrevivir, descartando las elecciones a principios de este año. Sin embargo, si Chávez muriese pronto (decía Burges antes de la efectiva muerte de éste), la Constitución dice que las elecciones deben realizarse dentro de los 30 días consiguientes, lo que significa que su heredero, Maduro, sería el presidente durante menos de un mes antes de las elecciones, de modo que de decidir competir por la elección se enfrentaría al líder opositor Henrique Capriles, un político joven y carismático receptor del 46% de los votos cuando compitió contra Chávez en octubre que, como ya se sabe, es el famoso testaferro de los poderes americanos. Muchos han sospechado, sin embargo, que Diosdado Cabello, ponente en el Congreso de Venezuela y aliado de la línea dura chavista, pudiera iniciar una pugna por la presidencia, lo que forzaría a un conflicto interno (y posible desintegración) al Partido Socialista Unido en Venezuela.

La preocupación es que sin el culto a la personalidad de Chávez la política venezolana podría caer en el descontrol. En un país con una corrupción generalizada, un ejército con demasiado poder, y vinculado con el tráfico de drogas, esto es especialmente aterrador. Incluso antes de las elecciones de octubre se postulaba la posibilidad de un conflicto armado generalizado si Chávez no fuera elegido, algo a lo que ha de añadirse el crecimiento de producción monetaria del país y el déficit que cualquier nuevo líder puede encontrar imposible de manejar. La teoría de la conspiración golpista occidental vino a ser precisamente avalada en la televisión estatal venezolana cuando, en una actualización sobre la salud del presidente Hugo Chávez que se realizó en ella, el vicepresidente Nicolás Maduro aseguró al país que Chávez todavía estaba vivo pero se enfrentaba a serias complicaciones en su batalla contra el cáncer, si bien gran parte de la declaración se centró en su alegación de una hipotética conspiración encabezada por EE.UU contra el país. Maduro dijo que el gobierno había descubierto que un funcionario de la embajada norteamericana estaba actuando en perjuicio de las Fuerzas Armadas de Venezuela, para así ponerse en contacto con los oficiales y proponer un plan para desestabilizar el país. Este hombre del que se trataba en el comunicado era un afiliado a las Fuerzas Aéreas llamado David del Mónaco y se le dio 24 horas para salir del país. Maduro dijo que se tomarían “medidas especiales” para evitar conspiraciones de la derecha. Vale la pena señalar que el gobierno venezolano acusó a EE.UU de un complot similar en 2008, cuando expulsó al entonces embajador Patrick Duddy. El vicepresidente también dijo previamente a la prensa que él mismo ha sido objeto de un plan de asesinato. Sin embargo, a muchos les “sonará extraño” lo que hasta este momento se ha venido tratando de una manera tangencial, que es la posibilidad de que la muerte de Hugo Chávez haya sido premeditada ¿cómo se puede provocar una muerte tan aparentemente natural como la de un cáncer? De entrada, sí que existen pruebas circunstanciales de que desde luego ha habido un esfuerzo por atentar contra su vida, a pesar de que éste pueda por el momento ser considerado a posteriori de la aparición de la propia enfermedad. Fue cuando a Chávez le conectaron a respiración asistida mecánicamente en su última etapa de vida (lo cual indica que uno ya está estancado en la inutilidad, que es irrecuperable) que comenzaron a aplicarle un tratamiento tan sumamente agresivo como la quimioterapia, la cual lleva al borde de la muerte. ¿Para qué llevarle al umbral de la vida cuando ya se sabe que no podrá ser recuperado? Parece que alguien intentaba acelerar el proceso. Pero esto no es todo, porque en la famosa comparecencia de la “actualización sobre la salud” Maduro también aprovechó para decir que los enemigos de Chávez le habían perjudicado con intrigas estableciendo un paralelismo con la muerte de Arafat. Aún así, Maduro va aún más lejos de la teoría de la “aceleración del proceso natural de muerte” y dice que una “comisión científica” hallará a la larga pruebas de que la propia enfermedad de Chávez fue causada por una especie de “contaminación”. Curiosamente, poco después se ha declarado el Estado de Emergencia en Venezuela, y el ejército se ha hecho con el control, tal como la teoría de la conspiración aseguraba que podría suceder y habían previsto desde el CFR. Ningún lugarteniente de Chávez goza del suficiente apoyo público, y el movimiento chavista está empezando a desvertebrarse, tal como se desea.

A parte de esto, existe también un artículo por parte de un tal Francis Quartararo, de la prensa de investigación independiente, que acredita que la “atmósfera circunstancial” mencionada por Maduro efectivamente tuvo lugar y que, haya o no habido de hecho un complot para acabar con la vida de Chávez, el ambiente de infiltración de la inteligencia americana en Venezuela desde luego lo favorecía idóneamente (además, según los archivos clasificados filtrados por Wikileaks, la línea de la actuación americana apuntaba en esa dirección):

»Wikileaks apunta hacia la tesis del homicidio de Chávez

Aprovechando los documentos de Wikileaks, somos capaces de reconstruir los movimientos de inteligencia ocurridos en Venezuela antes del empeoramiento de la salud de Chávez.

En este caso, hay dos aspectos que se destacan. El primero se refiere a Stratfor, una compañía que se ocupa de asuntos de inteligencia, así como de ser cooperadora de EE.UU. Por su parte, el Departamento de Seguridad Nacional, la Infantería de Marina y las agencias de inteligencia de EE.UU, son clientes de una serie de empresas privadas vinculadas al sector militar como Bhopal Dow Chemical Co., Lockheed Martin, Northrop Grumman, o Raytheon.

El segundo aspecto se refiere a LONA, un nuevo sector de inteligencia de USA, instalado en Serbia, que se ha convertido en el protagonista de una serie de procesos relacionados con la aplicación de técnicas especiales explotadas a fondo después de los traumáticos cambios generados por la Primavera Árabe de 2011.

El LONA, o Centro para la Aplicación de Estrategias y Acciones No Violentas, ha estado activo en Venezuela, exigiendo el apoyo logístico de Stratfor, como lo demuestra un mensaje a través de uno de los cables de Wikileaks:

“Cuando alguien pide ayuda, como en el caso de Venezuela, nos preguntamos ‘¿y cómo lo harías?’. Lo que eso significa es que antes se hace un análisis de la situación (archivo ‘.doc’ que te envié) y luego viene la ‘Misión’ (aún por implementar) y el ‘concepto operacional’, que es el plan para el país. En este caso tenemos tres campañas: unificar a la oposición, una campaña para las elecciones de septiembre de 2010 y una campaña paralela para ‘salir a votar'”.

Pero en los archivos de inteligencia que Wikileaks interceptó en Venezuela, se encuentra que el contratista elegido para seguir de cerca el gobierno de Chávez fue la Phoenix Worldwide Industries, que pertenece a una estructura de inteligencia con sede en Miami, Florida [o sea, que dado que como ya sabemos ésta es la filial de la misma red que se describió antes, entonces ni siquiera podemos hablar de una operación “gubernamental” americana, sino que más bien nos encontramos a una operación clandestina totalmente diseñada y realizada por el intra-aparato, pues se trata directamente de los poderes fácticos empleando a sus testaferros privados], para tratar de “pinchar” las transmisiones telefónicas del ex mandatario venezolano a través de estaciones de satélite, interceptores de llamadas telefónicas, camiones y furgonetas de cobertura, cámaras espía en miniatura y cientos de otros dispositivos, para que los funcionarios de la inteligencia en Miami se infiltraran en Venezuela.«

Aún así, a pesar de todo, muchos seguirán cuestionándose la verosimilitud de las acusaciones de que EE.UU le haya de hecho provocado un cáncer a Hugo Chávez. Bien, pues es ahora cuando llegamos al clímax de la redacción y aportamos las fuentes que garantizan la existencia de este tipo de ciencia y tecnología. Desde los medios oficiales se nos intenta hacer creer que sugerir que un cáncer puede ser inducido deliberadamente es un disparate sin sentido, pero eso es, tal como voy a demostrar, pura defensa sesgada del paradigma materialista y, sobre todo, de los intereses del poder, ya que resulta que no sólo es posible sino que es una realidad constatada y reiterada hasta la saciedad mas omitida en los medios manipulados. Se puede provocar cáncer en las personas a distancia. La abogada y escritora Eva Golinger, corresponsal de RT en el continente americano, aseguró:

«Hay información de que desde los años 70 intentaban asesinar por ejemplo al presidente cubano en ese momento, Fidel Castro, con radiación además de otros métodos. Eso no es ningún secreto, todo eso ha sido revelado en miles de documentos desclasificados. Podemos imaginar ahora la capacidad de estas armas que posee hoy en día EE.UU. EE.UU ha empleado diferentes armas biológicas contra sus adversarios (…) (Washington) tiene alta capacidad científica y biológica. Ha habido también otros intentos de atentado contra la vida de Chávez en los últimos años. Muchos medios de comunicación, figuras políticas de EE.UU, y sus aliados, han intentado desfigurar esta información, manipularla y distorsionarla, y hacer parecer que quienes lo denuncian están diciendo una locura o como si se tratara de ciencia-ficción. Sin embargo es una realidad, hay evidencias de que esta capacidad existe.»

Golinger recordó también que el propio vicepresidente venezolano, Nicolás Maduro, indicó que ya tienen pistas sobre esa posibilidad. De hecho, dijo que no hay duda de que se ha producido un ataque contra el mandatario bolivariano, pues hay mucha evidencia circunstancial que indica que se trata de una posibilidad muy plausible. Según Golinger:

«El hecho de no poder confrontarlo y derrocarlo, habría sido la razón para emplear el uso de un arma biológica para atacar al presidente Chávez.»

En cuanto a lo de los archivos desclasificados, no se trata de un bulo ni de una fantasía. Durante los años 60, la embajada americana en Moscú fue testigo de un evento inusual. Muchos de sus miembros comenzaron a padecer náuseas, escalofríos, falta de concentración, ofuscación mental, e interferencias en sus pensamientos. Tres de ellos llegaron a padecer cáncer, siendo esto algo que se salía por completo de toda estadística, por lo cual cabía argüir que realmente hubiera alguna causa que pudiera haber inducido artificialmente dicha dolencia (las referencias son comprobables en el trabajo de Sheila Ostrander). Resulta que lo que no se nos dijo entonces ha acabado siendo corroborado definitivamente por la aparición muy posterior de un archivo desclasificado por la Agencia de Libertad de Información donde se habla de un proyecto llamado “Operación Pandora”. Según parece, tras los eventos de Moscú, la CIA comenzó a realizar investigaciones al respecto y descubrió para su sorpresa que realmente había una señal (a la que las autoridades del gobierno llegaron a denominar “la Señal de Moscú”) siendo emitida desde un edificio situado justo en la calle de enfrente, delante de la embajada, bajo cuya influencia se producía el notorio cambio en la salud de los afectados, siendo por tanto ésta obviamente la causa de aquellos tumores. Se trataba de todo un hallazgo: el cáncer puede ser inducido a distancia con determinadas radiaciones. Los americanos descubrieron que era el gobierno soviético el que había logrado desarrollar en secreto nada menos que, por muy extraordinario que suene un arma capaz de provocar cánceres. A partir de entonces, su propio gobierno tomó el relevo y comenzó a hacer lo posible para desarrollar tecnología semejante con la ayuda del Departamento de Defensa en los proyectos Pandora y Bizarre. La investigación retratada en ese archivo concluyó con resultados insuficientes, a pesar de que el informante final del mismo reconoce que los datos fueron traspasados a otras autoridades, además de que aún quedaba material por desclasificar así como nuevas investigaciones en otros centros a los que el material había sido enviado. Evidentemente, aquella tecnología hubo de ser desarrollada mucho más allá posteriormente, puesto que lo que sí estaba confirmado, tal como se puede ver en determinadas correspondencias de los archivos mencionados, es que la Señal de Moscú existió y que, por lo tanto, sí que lo hace de hecho la capacidad tecnológica de inducir tumores a distancia y afectar a la salud en general, lo que descalifica a los descalificadores. Esto es la enésima prueba de que si hay una prensa especialmente manipulada y tergiversada por el poder de manera artificiosa y enmascarada, ésa es la nuestra. Nótese cómo tras el fracaso electoral de Capriles, el testaferro sionista en Venezuela, éste ha hecho algo que diversas fuentes de la CIA ya han identificado como una forma de golpismo encubierto conspirativo americano: alegar que las elecciones están amañadas para así incendiar las calles y tomar el control. De esta forma, Norteamérica, tal como sabemos por material desclasificado y numerosas filtraciones, ha manipulado países como Georgia, Pakistán, Irán, Egipto, Armenia, o Afganistán, en el pasado. Parece increíble que después de tanta información que ha visto la luz sigamos creyendo lo que cuentan.