Consecuencias y causas del 13-N

Tras los recientes atentados de París, el presidente francés, François Hollande, en una oportunista e irresponsable búsqueda de protagonismo y poder, ha intentado involucrar nada menos que a todos los aliados del tratado atlántico en el conflicto de Siria, y lo llamo irresponsable por las potenciales consecuencias que esto tendría, pues dicho conflicto sería contra un enemigo llamado Islamic State of Irak and Siria (ISIS), lo que para cualquier persona que sepa leer, incluso si no sabe inglés, implicaría una guerra total que nos llevaría, una vez más, al dichoso Irak, y el problema, para los que pudieran andar despistados mientras otros seguíamos de cerca la evolución del embrollo, es que la mayor oposición a este pretendido Estado Islámico en ese país son Irán y las milicias chiítas con la complicidad por conveniencia de Hezbolá, el verdadero archienemigo de Israel, que con esto se vería beneficiado. Lo más interesante, en cambio, es que donde más lo serían estos terroristas de los que no se está hablando sería en Líbano, lugar en el que nos dijeron poco antes de lo de París que recibieron un duro golpe por parte de un ISIS cuyo destino tras la demandada acometida de los aliados sería la extinción. Esto, sumado a la insurgencia en curso de los palestinos contra los israelíes y la consecuencia que ello tendría en la parte de Hamás (el movimiento islámico palestino) con la respuesta de Israel, que en teoría cuenta con el respeto de un Egipto desde donde también se nos acaba de decir que el ISIS ha atentado contra Rusia, cuya intervención allí podría suscitar una coalición de éstos con los elementos más radicalmente anti-israelíes que participaron en los recientes cambios del país, haría que la contienda se desplegase de tal manera que una mayor lo hiciera entre una coalición irakí-iraní y una árabe al ser inaceptable para saudíes y compañía la expansión de la influencia del Irán chií, lo cual arrastraría por supuesto a las dos grandes potencias, Estados Unidos y Rusia, a una especie de Armagedón que finalmente pudiera resultar en un status quo consistente en un Oriente Medio generalmente desolado y en el que sólo quedarían frente a frente las fuerzas opuestas a Israel y el inmenso potencial militar de éste (tal vez tras la destrucción de los corroídos despojos de la vapuleada comunidad palestina en acciones de represalia acometidas por dicho estado que hubieran podido tener lugar entremedias de todo este tinglado). El resultado podría y posiblemente busca ser la expansión sionista en toda la región.

La versión oficial nos contó que el ISIS recibió muchas de sus armas por la retirada del ejército iraquí de Mosul, pero eso es, como de costumbre, falso, puesto que ya disponían de gran cantidad antes de la toma de la ciudad, la mayoría de EE.UU, quienes les armaron y apoyaron para derrocar a Al-Assad en Siria. El Premio Pulitzer Seymour Hersh explicó cómo tras el derrocamiento de Gadaffi en Libia un acuerdo secreto alcanzado a principios de 2012 entre las administraciones americana y turca establecían la financiación desde Turquía, Arabia Saudí, y Qatar de los insurgentes sirios, los cuales serían armados por la CIA y el MI6 con los arsenales de Gaddafi. En abril del año pasado se informó de que EE.UU proporcionaba armas a Al-Nusra y otros grupos terroristas en Siria a través de mercenarios “moderados”. Jamal Maarouf, dirigente del Frente Revolucionario Sirio (SRF), creado por la CIA, Arabia Saudí y la inteligencia qatarí, dijo que si las personas que les apoyaban les ordenaban enviar armas a otro grupo, ellos las enviaban. “Hacemos lo que nos piden”, dijeron textualmente, con lo que debemos entender que si de acuerdo con Barak Barfi (de la Fundación Nueva América), Al-Nusra, el grupo vinculado a Al Qaeda conocido por decapitar cristianos (en cuya creación resultó clave Abu Bakr al-Baghdadi, líder del ISIS que lo anexionó a éste) recibía armas indirectamente del SRF, esto se estaba haciendo bajo mandato de EE.UU, lo que también significa que el vigente proceso de división de Irak en zonas religiosas y sectarias está siendo ejecutado por éstos, algo que en realidad fue el plan desde el principio, concebido en un primer momento por los neoconservadores de Bush en un escrito del israelí Instituto para Estudios Políticos y Estratégicos Avanzados que pedía derrocar a Saddam Hussein y librar una guerra en Siria. Antes de eso, Oded Yinon escribió El plan sionista para Oriente Medio, donde proponía la disgregación de todos los estados árabes por Israel en unidades pequeñas y la disolución de Siria e Irak en partes étnica y religiosamente diferentes. Los estados árabes y musulmanes serían destruidos desde dentro mediante la explotación de sus propias diferencias. Resulta que no sólo no es ningún error pensar que Israel está interesado en que pase exactamente lo que ha venido sucediendo, sino que está claro que ellos han sido los arquitectos. Esto explica por qué recientemente se ha incluido a los niños palestinos sublevados contra la ocupación israelí en discursos sobre la escalada de terrorismo en Oriente Medio.

Sobre esto último, únicamente cabe aclarar, para la refutación de las falsas creencias que se están construyendo (como siempre) en torno a los palestinos, lo que decía el 16 de octubre un artículo de Robert Fantina para Counterpunch:

«¿No ha oído hablar la Sra. Clinton de los continuos ataques contra los palestinos por terroristas del ejército israelí y los colonos ilegales? Hay que recordarle la muerte de la pequeña que murió hace unas semanas, quemada por un colono ilegal que todavía no ha sido acusado de ningún crimen. O tal vez hay que llamar su atención sobre los más de 10 palestinos, jóvenes de hasta 13 años, desarmados y asesinados a tiros a quemarropa. El vídeo de una joven mujer palestina, con sus manos en el aire, rodeada por terroristas del ejército y muerta a tiros se encuentra fácilmente en la red. ¿No tiene nada que decir la señora Clinton al respecto?

[…]

¿Es más trágico que hayan muerto siete israelíes que 28 palestinos desde el 1 de octubre? Tal vez haya que recordar a la Clinton que los colonos israelíes, que viven en Cisjordania desafiando el derecho internacional, tienen la protección absoluta de los soldados del ejército cuando atacan a los palestinos. También, los israelíes tienen todas las ventajas que les suministra la ayuda militar de EE.UU. Se ha informado de que un ataque palestino a un israelí fue realizado con un mondador de vegetales. Cualquier persona pensante reconocería la desesperación que indica este caso. Los palestinos utilizan generalmente cualquier medio a su disposición, normalmente solo piedras, para oponerse a sus brutales ocupantes. Y ahora los israelíes pueden matar a tiros a cualquiera que les lance una piedra.»

Se podría seguir, pero con esto se obtiene una muestra de la hipocresía de nuestras fuentes “más respetables” sobre este asunto al que los timoratos califican de “espinoso” y “delicado” y los valientes de “indignante” y “desproporcionado”.

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No es un delirio: la muerte de Chávez sí fue un complot

Tras la muerte de Hugo Chávez resulta que han comenzado a surgir rumores que tal como se venía sabiendo por lo filtrado por los propios cenáculos occidentales, dado que el opositor Henrique Capriles Radonski es el candidato conveniente para éstos y que las operaciones comerciales convenientes para los mismos dependen del cambio de régimen en Venezuela en favor del paradigma de las naciones occidentalizadas (con Capriles o por cualquier otro medio) así como por el hecho de que desde hace tiempo se viene deduciendo por los investigadores críticos la vinculación del ejército venezolano con los intereses de EE.UU por la capacidad de influencia de éstos, llaman a la sospecha de que los norteamericanos pudieran comprar al ejército de Venezuela para instituir a Capriles en el poder. El Consejo de Relaciones Exteriores (CFR) de los Rockefeller elaboró un artículo antes de las últimas elecciones diciendo que Capriles (del interés americano) no ganaría, y que deberían esperar a un empeoramiento de Chávez, o sea, a que éste muriese. Lo inquietante es que supieron calcular con sorprendente precisión la época en la que habrían de elaborar sus operaciones político-comerciales favorecidas por la muerte del presidente. ¡Prácticamente sabían cuándo moriría! También andaban tramando desde tan atrás lo que debían hacer para instaurar su propio régimen en Venezuela a su muerte. ¡Lo tenían todo calculado! En contra de lo que digan los medios divulgativos occidentales, esto incrimina claramente al aparato de la administración americana, que como se sabe está al servicio del CFR. El artículo de dicho organismo era como sigue:

»Opciones de mitigación

En el caso de que el gobierno orqueste o se aproveche de una violenta reacción popular a la derrota de Chávez, su muerte o su incapacitación, para suspender las libertades civiles y gobernar bajo un estado renovable de excepción, EE.UU podría tomar o promover varias medidas con el fin de acelerar el retorno a la democracia. La probabilidad de éxito de los esfuerzos unilaterales de EE.UU es baja, las actividades multilaterales que incluyen otros actores regionales importantes tienen muchas más probabilidades de influir en el comportamiento de Venezuela.

Opciones diplomáticas

Junto con naciones afines a sus ideales, EE.UU podría exigir a la OEA que declare a Venezuela en incumplimiento de sus obligaciones como signatario de la Carta Democrática Interamericana y fomentar una misión del secretario general dirigida a Caracas. (Nota: Sería difícil generar el consenso para una condena de Venezuela en la OEA, pero el secretario general puede llevar a cabo tal misión por su propia autoridad, y aún así una misión liderada por el secretario general requeriría la aquiescencia de Venezuela para entrar en el país) Venezuela podría entender que si las organizaciones regionales y subregionales determinan que el país ya no es una democracia que funciona, el gobierno deba ser suspendido como ha ocurrido recientemente con Honduras y Paraguay.

EE.UU podría llevar el tema de la democracia en Venezuela ante las Naciones Unidas y desde el Consejo de Seguridad instan a la ONU a aprobar una misión de determinación de hechos, o que apoyen explícitamente los esfuerzos regionales para restaurar la democracia. Junto con otros socios internacionales, incluida la Unión Europea, EE.UU podría apoyar las ofertas de mediación.

Si resulta difícil conseguir que la OEA o la ONU se involucren en los esfuerzos de mitigación, los EE.UU podrían proponer una delegación de ministros de Relaciones Exteriores para viajar a Caracas con el fin de actuar sobre las autoridades venezolanas.

USA podría suspender los visados para todos los individuos (funcionarios y no oficiales, el gobierno y la oposición) que sean tomados por partícipes en el desencadenamiento de la violencia o el menoscabo de la democracia, o suspender los servicios normales de adjudicación de visas en la embajada de EE.UU en espera de una resolución de la crisis.

Opciones de Economía y Finanzas

En el caso de violencia o interrupción de la democracia, EE.UU podría congelar las cuentas bancarias individuales de las figuras clave involucradas o responsables y embargar bienes en USA. También podría disponer del producto de propiedad del gobierno venezolano entidades corporativas como CITGO, que se celebrará en las cuentas de depósito en garantía hasta que se restaure la democracia y alentar a otros socios comerciales importantes (por ejemplo, Canadá, España, Francia, Brasil) para hacer lo mismo.

Si otras formas de presión no pueden tener un efecto, EE.UU podría bloquear el acceso a las instalaciones de refinamiento de CITGO en EE.UU y considerar prohibir la venta de petróleo de PDVSA a EE.UU, mientras que el estado del gobierno es incierto.

Opciones militares

USA podría alentar a otros militares latinoamericanos, así como tal vez los españoles, a comunicar al ejército venezolano la importancia de cumplir con los mandatos constitucionales, respetando los derechos humanos y la preservación de la democracia. Mientras que los partidarios de Chávez dominan el alto mando de Venezuela, no está claro hasta qué punto controlan los mandos medios. Tampoco está claro en qué medida la lealtad de los militares al movimiento bolivariano de Chávez triunfaría sobre otras consideraciones. En el fallido golpe militar de 2002, Chávez se retiró temporalmente, pero también le fue devuelto el poder.

La participación militar directa parece inapropiada. EE.UU nunca ha intervenido unilateralmente en un conflicto interno de América del Sur a través del ejército (a pesar de las críticas al Plan Colombia), y de hacerlo ahora  posiblemente la mayor parte de Sudamérica se pondría de parte de Chávez y /o su sucesor. Muchos países latinoamericanos son profundamente reacios a intervenir o incluso comentar los asuntos internos de sus vecinos hemisféricos. A pesar de la intervención militar multilateral incluso en las peores circunstancias (Haití) es casi impensable.«

Por todo esto, el posible colapso de la situación venezolana que fácilmente se puede deducir de las consecuencias de la muerte de Chávez, tal como es visible, beneficia a los intereses de los poderes fácticos que buscan aumentar su influencia y poder empleando como instrumento el aparato del estado americano que se encuentra bajo su control, dado que tanto el conflicto y el ascenso de su candidato (Capriles) como la otra opción, la siembra del caos, supondrían la implantación de su paradigma en Venezuela, bien por vías “legítimas”, por la justificación de una invasión producida por un oportuno estado de emergencia, o incluso también por una conspiración a través de la infiltración en el propio ejército venezolano (como ya se contempló antes). De este modo, ha de tenerse de nuevo en cuenta las afirmaciones del CFR, que disparan la sospecha sobre la verdadera autoría de todos estos hechos, en este informe donde estudia previamente todas las herramientas a disposición de EE.UU para tomar el control de Venezuela en caso de que se vulnerase la su dudosa democracia a partir de la muerte del Jefe del Estado, tal como antes se ha expuesto, puesto que así parece inevitable que surja la sensación de que todo esto beneficia sospechosamente a los intereses de dichos poderes. Igualmente, cabe añadir que ante la posibilidad de la muerte de Chávez, a finales del pasado año un asociado veterano en el Centro Nacional Australiano de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Nacional de Australia llamado Sean Burges se refirió a un artículo de la Constitución venezolana que explica lo que debe suceder cuando un presidente muere. Según Burges, el artículo 232 de la Constitución venezolana se dirige a dos escenarios directamente relacionadas con la enfermedad de Chávez. En primer lugar, si un presidente electo no pudiera tomar posesión de su cargo para iniciar su mandato, la Constitución exige una nueva elección presidencial. En segundo lugar, deben llevarse a cabo nuevas elecciones presidenciales si un presidente muere, renuncia, o es despedido de la presidencia dentro de los primeros cuatro años de su mandato. Mientras Chávez estaba al parecer muy enfermo para rendir su juramento, la cúpula de Venezuela dictaminó que podía sobrevivir, descartando las elecciones a principios de este año. Sin embargo, si Chávez muriese pronto (decía Burges antes de la efectiva muerte de éste), la Constitución dice que las elecciones deben realizarse dentro de los 30 días consiguientes, lo que significa que su heredero, Maduro, sería el presidente durante menos de un mes antes de las elecciones, de modo que de decidir competir por la elección se enfrentaría al líder opositor Henrique Capriles, un político joven y carismático receptor del 46% de los votos cuando compitió contra Chávez en octubre que, como ya se sabe, es el famoso testaferro de los poderes americanos. Muchos han sospechado, sin embargo, que Diosdado Cabello, ponente en el Congreso de Venezuela y aliado de la línea dura chavista, pudiera iniciar una pugna por la presidencia, lo que forzaría a un conflicto interno (y posible desintegración) al Partido Socialista Unido en Venezuela.

La preocupación es que sin el culto a la personalidad de Chávez la política venezolana podría caer en el descontrol. En un país con una corrupción generalizada, un ejército con demasiado poder, y vinculado con el tráfico de drogas, esto es especialmente aterrador. Incluso antes de las elecciones de octubre se postulaba la posibilidad de un conflicto armado generalizado si Chávez no fuera elegido, algo a lo que ha de añadirse el crecimiento de producción monetaria del país y el déficit que cualquier nuevo líder puede encontrar imposible de manejar. La teoría de la conspiración golpista occidental vino a ser precisamente avalada en la televisión estatal venezolana cuando, en una actualización sobre la salud del presidente Hugo Chávez que se realizó en ella, el vicepresidente Nicolás Maduro aseguró al país que Chávez todavía estaba vivo pero se enfrentaba a serias complicaciones en su batalla contra el cáncer, si bien gran parte de la declaración se centró en su alegación de una hipotética conspiración encabezada por EE.UU contra el país. Maduro dijo que el gobierno había descubierto que un funcionario de la embajada norteamericana estaba actuando en perjuicio de las Fuerzas Armadas de Venezuela, para así ponerse en contacto con los oficiales y proponer un plan para desestabilizar el país. Este hombre del que se trataba en el comunicado era un afiliado a las Fuerzas Aéreas llamado David del Mónaco y se le dio 24 horas para salir del país. Maduro dijo que se tomarían “medidas especiales” para evitar conspiraciones de la derecha. Vale la pena señalar que el gobierno venezolano acusó a EE.UU de un complot similar en 2008, cuando expulsó al entonces embajador Patrick Duddy. El vicepresidente también dijo previamente a la prensa que él mismo ha sido objeto de un plan de asesinato. Sin embargo, a muchos les “sonará extraño” lo que hasta este momento se ha venido tratando de una manera tangencial, que es la posibilidad de que la muerte de Hugo Chávez haya sido premeditada ¿cómo se puede provocar una muerte tan aparentemente natural como la de un cáncer? De entrada, sí que existen pruebas circunstanciales de que desde luego ha habido un esfuerzo por atentar contra su vida, a pesar de que éste pueda por el momento ser considerado a posteriori de la aparición de la propia enfermedad. Fue cuando a Chávez le conectaron a respiración asistida mecánicamente en su última etapa de vida (lo cual indica que uno ya está estancado en la inutilidad, que es irrecuperable) que comenzaron a aplicarle un tratamiento tan sumamente agresivo como la quimioterapia, la cual lleva al borde de la muerte. ¿Para qué llevarle al umbral de la vida cuando ya se sabe que no podrá ser recuperado? Parece que alguien intentaba acelerar el proceso. Pero esto no es todo, porque en la famosa comparecencia de la “actualización sobre la salud” Maduro también aprovechó para decir que los enemigos de Chávez le habían perjudicado con intrigas estableciendo un paralelismo con la muerte de Arafat. Aún así, Maduro va aún más lejos de la teoría de la “aceleración del proceso natural de muerte” y dice que una “comisión científica” hallará a la larga pruebas de que la propia enfermedad de Chávez fue causada por una especie de “contaminación”. Curiosamente, poco después se ha declarado el Estado de Emergencia en Venezuela, y el ejército se ha hecho con el control, tal como la teoría de la conspiración aseguraba que podría suceder y habían previsto desde el CFR. Ningún lugarteniente de Chávez goza del suficiente apoyo público, y el movimiento chavista está empezando a desvertebrarse, tal como se desea.

A parte de esto, existe también un artículo por parte de un tal Francis Quartararo, de la prensa de investigación independiente, que acredita que la “atmósfera circunstancial” mencionada por Maduro efectivamente tuvo lugar y que, haya o no habido de hecho un complot para acabar con la vida de Chávez, el ambiente de infiltración de la inteligencia americana en Venezuela desde luego lo favorecía idóneamente (además, según los archivos clasificados filtrados por Wikileaks, la línea de la actuación americana apuntaba en esa dirección):

»Wikileaks apunta hacia la tesis del homicidio de Chávez

Aprovechando los documentos de Wikileaks, somos capaces de reconstruir los movimientos de inteligencia ocurridos en Venezuela antes del empeoramiento de la salud de Chávez.

En este caso, hay dos aspectos que se destacan. El primero se refiere a Stratfor, una compañía que se ocupa de asuntos de inteligencia, así como de ser cooperadora de EE.UU. Por su parte, el Departamento de Seguridad Nacional, la Infantería de Marina y las agencias de inteligencia de EE.UU, son clientes de una serie de empresas privadas vinculadas al sector militar como Bhopal Dow Chemical Co., Lockheed Martin, Northrop Grumman, o Raytheon.

El segundo aspecto se refiere a LONA, un nuevo sector de inteligencia de USA, instalado en Serbia, que se ha convertido en el protagonista de una serie de procesos relacionados con la aplicación de técnicas especiales explotadas a fondo después de los traumáticos cambios generados por la Primavera Árabe de 2011.

El LONA, o Centro para la Aplicación de Estrategias y Acciones No Violentas, ha estado activo en Venezuela, exigiendo el apoyo logístico de Stratfor, como lo demuestra un mensaje a través de uno de los cables de Wikileaks:

“Cuando alguien pide ayuda, como en el caso de Venezuela, nos preguntamos ‘¿y cómo lo harías?’. Lo que eso significa es que antes se hace un análisis de la situación (archivo ‘.doc’ que te envié) y luego viene la ‘Misión’ (aún por implementar) y el ‘concepto operacional’, que es el plan para el país. En este caso tenemos tres campañas: unificar a la oposición, una campaña para las elecciones de septiembre de 2010 y una campaña paralela para ‘salir a votar'”.

Pero en los archivos de inteligencia que Wikileaks interceptó en Venezuela, se encuentra que el contratista elegido para seguir de cerca el gobierno de Chávez fue la Phoenix Worldwide Industries, que pertenece a una estructura de inteligencia con sede en Miami, Florida [o sea, que dado que como ya sabemos ésta es la filial de la misma red que se describió antes, entonces ni siquiera podemos hablar de una operación “gubernamental” americana, sino que más bien nos encontramos a una operación clandestina totalmente diseñada y realizada por el intra-aparato, pues se trata directamente de los poderes fácticos empleando a sus testaferros privados], para tratar de “pinchar” las transmisiones telefónicas del ex mandatario venezolano a través de estaciones de satélite, interceptores de llamadas telefónicas, camiones y furgonetas de cobertura, cámaras espía en miniatura y cientos de otros dispositivos, para que los funcionarios de la inteligencia en Miami se infiltraran en Venezuela.«

Aún así, a pesar de todo, muchos seguirán cuestionándose la verosimilitud de las acusaciones de que EE.UU le haya de hecho provocado un cáncer a Hugo Chávez. Bien, pues es ahora cuando llegamos al clímax de la redacción y aportamos las fuentes que garantizan la existencia de este tipo de ciencia y tecnología. Desde los medios oficiales se nos intenta hacer creer que sugerir que un cáncer puede ser inducido deliberadamente es un disparate sin sentido, pero eso es, tal como voy a demostrar, pura defensa sesgada del paradigma materialista y, sobre todo, de los intereses del poder, ya que resulta que no sólo es posible sino que es una realidad constatada y reiterada hasta la saciedad mas omitida en los medios manipulados. Se puede provocar cáncer en las personas a distancia. La abogada y escritora Eva Golinger, corresponsal de RT en el continente americano, aseguró:

«Hay información de que desde los años 70 intentaban asesinar por ejemplo al presidente cubano en ese momento, Fidel Castro, con radiación además de otros métodos. Eso no es ningún secreto, todo eso ha sido revelado en miles de documentos desclasificados. Podemos imaginar ahora la capacidad de estas armas que posee hoy en día EE.UU. EE.UU ha empleado diferentes armas biológicas contra sus adversarios (…) (Washington) tiene alta capacidad científica y biológica. Ha habido también otros intentos de atentado contra la vida de Chávez en los últimos años. Muchos medios de comunicación, figuras políticas de EE.UU, y sus aliados, han intentado desfigurar esta información, manipularla y distorsionarla, y hacer parecer que quienes lo denuncian están diciendo una locura o como si se tratara de ciencia-ficción. Sin embargo es una realidad, hay evidencias de que esta capacidad existe.»

Golinger recordó también que el propio vicepresidente venezolano, Nicolás Maduro, indicó que ya tienen pistas sobre esa posibilidad. De hecho, dijo que no hay duda de que se ha producido un ataque contra el mandatario bolivariano, pues hay mucha evidencia circunstancial que indica que se trata de una posibilidad muy plausible. Según Golinger:

«El hecho de no poder confrontarlo y derrocarlo, habría sido la razón para emplear el uso de un arma biológica para atacar al presidente Chávez.»

En cuanto a lo de los archivos desclasificados, no se trata de un bulo ni de una fantasía. Durante los años 60, la embajada americana en Moscú fue testigo de un evento inusual. Muchos de sus miembros comenzaron a padecer náuseas, escalofríos, falta de concentración, ofuscación mental, e interferencias en sus pensamientos. Tres de ellos llegaron a padecer cáncer, siendo esto algo que se salía por completo de toda estadística, por lo cual cabía argüir que realmente hubiera alguna causa que pudiera haber inducido artificialmente dicha dolencia (las referencias son comprobables en el trabajo de Sheila Ostrander). Resulta que lo que no se nos dijo entonces ha acabado siendo corroborado definitivamente por la aparición muy posterior de un archivo desclasificado por la Agencia de Libertad de Información donde se habla de un proyecto llamado “Operación Pandora”. Según parece, tras los eventos de Moscú, la CIA comenzó a realizar investigaciones al respecto y descubrió para su sorpresa que realmente había una señal (a la que las autoridades del gobierno llegaron a denominar “la Señal de Moscú”) siendo emitida desde un edificio situado justo en la calle de enfrente, delante de la embajada, bajo cuya influencia se producía el notorio cambio en la salud de los afectados, siendo por tanto ésta obviamente la causa de aquellos tumores. Se trataba de todo un hallazgo: el cáncer puede ser inducido a distancia con determinadas radiaciones. Los americanos descubrieron que era el gobierno soviético el que había logrado desarrollar en secreto nada menos que, por muy extraordinario que suene un arma capaz de provocar cánceres. A partir de entonces, su propio gobierno tomó el relevo y comenzó a hacer lo posible para desarrollar tecnología semejante con la ayuda del Departamento de Defensa en los proyectos Pandora y Bizarre. La investigación retratada en ese archivo concluyó con resultados insuficientes, a pesar de que el informante final del mismo reconoce que los datos fueron traspasados a otras autoridades, además de que aún quedaba material por desclasificar así como nuevas investigaciones en otros centros a los que el material había sido enviado. Evidentemente, aquella tecnología hubo de ser desarrollada mucho más allá posteriormente, puesto que lo que sí estaba confirmado, tal como se puede ver en determinadas correspondencias de los archivos mencionados, es que la Señal de Moscú existió y que, por lo tanto, sí que lo hace de hecho la capacidad tecnológica de inducir tumores a distancia y afectar a la salud en general, lo que descalifica a los descalificadores. Esto es la enésima prueba de que si hay una prensa especialmente manipulada y tergiversada por el poder de manera artificiosa y enmascarada, ésa es la nuestra. Nótese cómo tras el fracaso electoral de Capriles, el testaferro sionista en Venezuela, éste ha hecho algo que diversas fuentes de la CIA ya han identificado como una forma de golpismo encubierto conspirativo americano: alegar que las elecciones están amañadas para así incendiar las calles y tomar el control. De esta forma, Norteamérica, tal como sabemos por material desclasificado y numerosas filtraciones, ha manipulado países como Georgia, Pakistán, Irán, Egipto, Armenia, o Afganistán en el pasado. Parece increíble que después de tanta información que ha visto la luz sigamos creyendo lo que cuentan.