“Los judíos controlan el mundo”, ¿mito injustificado?

Los judíos controlan la Reserva Federal americana (demostrado por Eustace Mullins), la industria petrolífera (a través de compañías como Genie Energy, de los Rothschild), así como los principales cenáculos plutocráticos (Club Bilderberg, Comisión Trilateral, Consejo de Relaciones Exteriores, Instituto Real de Asuntos Exteriores, y sobre todo la B’nai B’rith), firmas como Booz Allen Hamilton, lobbies e instituciones altamente cuestionables como el United Jewish Appeal, el National Jewish Fund o el Congreso Judío Mundial, comités de sabios como el Grupo de los 30, y Hollywood (no es ningún secreto que lo crearon ellos y que ellos lo han dominado siempre). El Comité de Investigación Escéptica, órgano destinado a desacreditar la ciencia esotérica, fue fundado por el judío Paul Kurtz. Los judíos desarrollaron la bomba atómica (el contubernio Rothschild, Einstein y Oppenheimer). La Fundación y los Premios Nobel fueron creados por el judío Ragnar Sohlman, y un anómalo porcentaje de los que han recibido el Premio Nobel han sido judíos (según algunos por tráfico de influencias), entre ellos el genocida judío Henry Kissinger, Premio Nobel de la Paz. ¿Crees que USA le envía a Israel 3000 millones de dólares anuales por casualidad? Las cifras en asistencia militar y económica a Israel son desproporcionadas. ¿Es eso un accidente? El AIPAC, el lobby israelí americano, está detrás de la política exterior estadounidense; los Rothschild, maestros de explotadores de diamantes de conflicto, son los padrinos económicos de Israel (algo reconocido por el presidente Shimon Peres). Los Warburg, otra familia judía, asistieron financieramente al mismísimo Hitler. George Soros, megalómano judío promulgador del “redistribucionismo de la riqueza”, estuvo detrás de la quiebra de países como Japón o Rusia de manera intencionada y se enriqueció especulando contra la libra esterlina (y para colmo le parece divertido). Soros ha financiado las campañas presidenciales de Bush (que ganó por tongo electoral) y Obama, y es el padre del think tank que está detrás de este último.

El Consejo Sionista Americano financiaba las campañas de los candidatos políticos a pesar de recibir fondos del gobierno de Israel. Judíos como Alan Greenspan y Ben Bernanke han dinamitado a propósito la economía americana para beneficio de sus colegas y de sí mismos. Judíos son responsables de la crisis a través de las entidades de su poder como Goldman Sachs, Lehman Brothers, etc, y en USA, primera potencia mundial, donde están claramente sobrerrepresentados, ejercen una innegable influencia (una investigación dio fe de que la cúpula de la inteligencia americana está colonizada por el Mosad), soliendo estar vinculados a los peores escándalos de su gobierno (Kissinger con Camboya, Chile, Cóndor, y Watergate). Sin ir más lejos, los principales responsables de la trama delictiva Irán-Contra, que benefició al mismo tiempo al Ayatolá y a Saddam Hussein (al último con armas genocidas), al narcotráfico, y a los asesinos de Centroamérica en la era Reagan, fueron los judíos Elliott Abrams (quien tras ser condenado por su papel en el caso fue reciclado por la administración Bush), el Secretario de Defensa Caspar Weinberger, el traficante de armas israelí Amiram Nir (a quien su gobierno le prohibió hablar con las autoridades americanas sobre el tema), y David Kimche, padre del Mosad y Director del Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel acusado de ser el cerebro de todo. Durante el gobierno de Bush, los personajes clave de su oscura agenda también fueron judíos: Douglas Feith, principal asesor del Departamento de Defensa y sionista que ya trabajó para Reagan; Dov Zakheim, antiguo militante del grupo terrorista Betar e hijo de un rabino sionista pariente de Karl Marx con doble nacionalidad (y por ende doble lealtad) americana/israelí que le regaló toda una flota de aviones a Israel en los tiempos de Reagan y que malversó la friolera de 2300 millones de dólares en el periodo Bush; Michael Chertoff, Fiscal General y posterior Director del Departamento de Seguridad, un fascista organismo de vigilancia ciudadana creado tras el autoatentado o Bandera Falsa del 11-S; Philip Zelikow, quien firmó la versión oficial que encubrió la misma; Paul Wolfowitz, responsable de la campaña contra Irak; y por último, Richard Perle, artífice de la farsa de las Armas de Destrucción Masiva.

Hablando del 11-S, en 2009, Francesco Cossiga, expresidente de Italia y uno de los principales nombres de la Operación Gladio de Banderas Falsas de la OTAN, declaró en unos comentarios supuestamente irónicos pero jactanciosos en realidad que los servicios de inteligencia occidentales sabían que aquello fue cosa del Mosad y los sionistas para culpar a los países árabes y conseguir apoyo para la invasión de Irak y Afganistán. ¿Todavía no es suficiente? Jordan Belfort, “el lobo de Wall Street”, Monsanto como todos sus amigos estafadores de Stratton Oakmont, es judío. Bernard Madoff, arquitecto del mayor fraude financiero de la historia de USA, también lo es. Los judíos se han inventado la filfa del “cambio climático” para engañar a la sociedad, puesto que los que controlan el “comercio del carbono” son precisamente los Rothschild. Finalmente, cabe destacar el hecho de que banqueros judíos como Jacob Schiff y Olof Aschberg, financiaron a los revolucionarios bolcheviques, la mayoría de cuyos líderes eran igualmente judíos, entre ellos el infame León Trotsky (Lev Bronstein). La obra del primer ministro británico Benjamin Disraeli (único judío en ostentar dicho puesto) revela que los Rothschild estaban detrás del propio Marx (otro judío, discípulo del también judío Moses Hess y alumno del judío Bruno Bauer), cuya obra es un plagio de la de Adam Weishaupt (de nuevo, de origen judío), el fundador de los Illuminati, responsables de la Revolución Francesa según documentos interceptados por las autoridades bávaras que, tal como salió a la luz, fueron una vez más financiados por los Rothschild. Incluso Stalin, supuestamente antisemita, sería según algunos autores un bastardo del comerciante judío Yakov Egnatashvili, quien le pagó los estudios.