La cábala satánica de los últimos acontecimientos importantes

Comprobemos cómo todo es una OPSI (operación psicológica) ocultista, como en el subproyecto MKOFTEN del proyecto MKSEARCH (la continuación de MKUltra, el programa de control mental de la CIA), que incluyó investigaciones en Magia Negra (no es una teoría conspirativa, es un hecho del dominio público). La continuación y el alcance de estos proyectos han sido objeto de debate debido a la perdida de información, pero Victor Marchetti (consejero del subdirector de la CIA) dijo que MK continuaba, y el coronel Michael Aquino, fundador del Templo de Set (un grupo satánico, no satanista, cismado de la supuestamente inofensiva Iglesia de Satán de Anton LaVey) fue especialista de guerra psicológica del ejército americano en los 60, con lo que cabe, como mínimo, planteárselo. Echemos un vistazo:

  1. El número 11 es uno relevante en la religión de los Illuminati de la Orden del Templo Oriental. También es los diez aspectos de la cábala más aquel que es invisible y los Ojos de la Serpiente en los dados. Además, 11 países europeos se reunieron con 11 representantes americanos en el Club Bilderberg, y 11 es el número de una controvertida cláusula norteamericana que permite no entrar en bancarrota a los que quiebran sus negocios. Finalmente, 11 es el primer Número Maestro de la numerología.
  2. El 11 de junio del 2001, Timothy McVeigh, el presunto terrorista de Oklahoma City, moría de inyección letal en una apresurada ejecución tras ser condenado por 11 cargos.
  3. Tres meses después acontece el primer atentado islámico relevante del siglo XXI, el del 11 de septiembre del 2001 (el famoso 11-S), cuando el vuelo 11 de American Airlines fue estrellado en el Estado Nº 11 de Estados Unidos (Nueva York) contra una de las imponentes Torres Gemelas del World Trade Center (emblema de su capital), las cuales se derrumbaron tras sendos ataques aéreos. Tres onces es “KKK”, aunque la tripulación del vuelo 11 constaba también de 11 personas. Los aviones que habrían sido secuestrados serían 4, mientras que los secuestradores habrían sido 19. El suceso es conocido como 9/11 en el mundo angloparlante, y el número de emergencias es el 911 en Estados Unidos. El Edificio 7 del mismo complejo también se derrumbó. El suceso tuvo lugar en el 27º aniversario (2-7) del final de las olimpiadas de Munich del 72 (7-2), en las que, según nos dijeron, el grupo terrorista Septiembre Negro mató a 11 israelíes (la masacre se completó una noche a las 11). En respuesta, el Mosad planeó matar a 11 personas). El 11-S también fue el 28º aniversario (2-8) del Golpe de Estado en Chile (11-S = Golpe de Estado americano). La Noche de los Cristales Rotos (pógromo antisemita del Tercer Reich) fue la del 9 de noviembre (11/9). Este ataque masivo contra los judíos era el comienzo de un proceso que contribuiría a fundar Israel (el 11-S podría ser el de la fundación del Gran Israel). El 11 de septiembre es el Día Nacional de Cataluña, en cuya capital, Barcelona, se encuentra un complejo llamado World Trade Center. También es el día en el que el Puente de Quebec se derrumbó matando a 11 personas, aquel en el que comenzó la construcción del Pentágono (que también fue atacado el 11-S), el día en el que el colaborador de inteligencia Lucky Luciano estableció su liderazgo en la mafia matando a Salvatore Maranzano, el del primer moshav sionista en Palestina, el de la retención de unos rehenes judíos por secuestradores palestinos tras un rapto aéreo, el del abandono de Naciones Unidas de los refugiados palestinos en Beirut que sufrieron después la masacre de Sabra y Shatila por cortesía de Israel, el de la sospechosa detención de William Morgan tras revelar los secretos de la francmasonería, el del discurso ante el congreso en el que George Bush Sr. habló de mandar tropas a Oriente Medio y de un Nuevo Orden Mundial 11 años antes de los atentados, y el del cumpleaños del abogado de George Bush Jr. (Theodore Olson). Una semana después, el 18 de septiembre (aniversario de la fundación de la CIA), comenzaban los ataques a medios y políticos con cartas infectadas con carbunco (ántrax). Unos meses después se estrenaba Ocean’s 11, remake de una película del Rat Pack (grupo al que perteneció Sammy Davis Jr., de la religión satanista de Anton LaVey, derivada de la religión de los Illuminati de la OTO).
  4.  En mayo del año siguiente (2002), un nuevo organismo de inteligencia (el CNI), con autonomía de acción e identidad jurídica propia (a semejanza de la CIA americana), fue fundado en España para coordinarse con Estados Unidos en vigor de la Ley 11 de ese año.
  5. Dos meses después, el 11 de julio (mes 7) tuvo lugar el incidente de la Isla de Perejil, que enfrentó a España con Marruecos (que fue aplacado por Estados Unidos).
  6. Tres meses más tarde, el 12 de octubre (mes 8) de ese año 2002, 202 personas (atención al doble dos) murieron en Bali, Indonesia, como parte de otro supuesto atentado de Al Qaida.
  7. Exactamente 7 meses después (ojo al 7), el 12 de mayo del 2003, tiene lugar un nuevo atentado en Riyad, Arabia Saudí, que será completado más adelante ese mismo año el día 8 (otro 8) del mes… claro, el 11. En este último murieron 17 personas (como en Munich).
  8. Ese año, en el mes de marzo, España entró con los americanos y los británicos en la Guerra de Irak.
  9. Un año después (en el 2004), el día 11 del mismo mes (marzo), España sufrió un atentado equivalentemente devastador al 11-S (el 11-M… 3/11 para los angloparlantes) 11 días después de que la tercera parte (3) de El Señor de los Anillos ganase 11 Óscar (la primera parte de la trilogía se estrenó en el albor del Euro y se llamaba La Comunidad del Anillo, es decir, la comunidad europea con su círculo de estrellas, la segunda Las Dos Torres, las Torres Gemelas, y la tercera El Retorno del Rey… ¿el merovingio con la controversia del Código Da Vinci?). 11 vagones de 4 trenes (uno sin gente dentro) de una línea de 11 estaciones sufrieron cada uno una explosión 911 días después del 9/11. El ataque más famoso fue en Atocha, mismo lugar donde, en el Nº 55, 5 personas fueron asesinadas y 7 heridas en el 77. El número oficial provisional de víctimas del 11-M fue 190 (el número de emergencias al revés). El supuesto vídeo de Al Qaida reclamando la autoría apareció junto a la carretera M-30 (el 11-M tuvo lugar en el mes 30 del 11-S). 23 días después del atentado (el 23 de febrero es el aniversario del Golpe de Estado de 1981 en España), supuestos terroristas islámicos morían (o eso pareció que sucedía) en una explosión de Leganés en el mes 4.
  10. 5 días después del 11-M estallaba la guerra en Pakistán (en el aniversario del nacimiento de Josef Mengele en 1911).
  11. 56 días después de Leganés (56 personas murieron en los atentados de Riyad), el 29 de mayo, 22 personas (vuelve el doble dos) murieron en la masacre de Khobar del 2004.
  12. El 11 de noviembre del 2004 (11-11, Día de los Veteranos, aniversario del armisticio del 19 a las once) moría Yasser Arafat a las 03:30 (las tres y media, y tres años y medio exactos pasaron entre el 11-S y el 11-M).
  13.  Otro atentado tuvo lugar el 7 de julio del 2005 (7/7 o J-7 en el mundo angloparlante), cuando tres trenes del metro londinense y un autobús sufrieron un ataque (uno de los trenes tenía el número 311, otra vez el 3/11). 6 estaciones recibieron víctimas (6 estaciones + 1 autobús = 7).
  14. El 16 de abril del 2007 (2-7) tuvo lugar la masacre de Virginia Tech, en la que murieron 33 personas (número de grados de iniciación del rito escocés de la masonería, fraternidad que buscaba controlar la Orden Illuminati de Baviera).
  15. En 2008 se declaró la crisis financiera mundial (otra vez, 2-8).
  16. Durante 4 días de noviembre (mes 11 otra vez) de ese año (del 26 al 29) tuvo lugar en Bombay un ataque islamista.
  17. El 11 de marzo del 2011 (7 años tras el 11-M), un terremoto tuvo lugar en Japón provocando la fuga de la central nuclear de Fukushima.
  18. Ese mismo año, el presidente de España, Zapatero, que ganó las elecciones gracias al 11-M en la primera ocasión (cuando obtuvo la victoria en el Día de Karl Marx) y al hecho de que el rostro del portavoz de la oposición recordaba la controversia del suceso en la segunda, anunció que adelantaría las elecciones al mes de noviembre (11). Su gobierno duró 7 años. La fecha en inglés del anuncio de su retirada se corresponde con el número de Óscar que ganó cada entrega de El Señor de los Anillos (4-2-11).
  19. Un mes después tienen lugar en España las concentraciones del 15 de mayo (15-M), una especie de supuesta revolución antisistema, en el aniversario del comienzo de la Guerra Española de Sucesión (que acabó el 11 de septiembre de su 13º año).
  20.  El 17 de septiembre de ese mismo 2011 (4 meses y 2 días después y, por tanto, el 4-2-11 de nuevo), tiene lugar la concentración Ocupa Wall Street, inspirada en el 15-M.
  21. Al año siguiente, el 20 de julio del 2012, matan a 12 personas (atención al 12) en el estreno de la última película de Batman (oscura saga asociada a la tragedia). El 20 de julio (mes 7, te echábamos de menos) es el aniversario del alucinaje (sí, lo he escrito bien) del Apollo… por supuesto, tenía que ser el 11.
  22.  11 años después del 11-S (el 11 de septiembre del 2012) un ataque tiene lugar en Benghazi (Libia) contra personal americano supuestamente por parte de Al Qaida.
  23. En diciembre (mes 12) de ese año, mueren el día 14 en la masacre de Sandy Hook 26 personas, además de su asesino (27) y la madre de éste (28). Apréciese la referencia al 11/26 de la India así como al 2-7 y al 2-8 una vez más.
  24. El 11 de febrero del 2013 (en el aniversario del Tratado Lateranense que reconoció el Estado Pontificio) el Papa abdicó su cátedra.
  25. El 15 de abril (mes 4 una vez más) del 2013 tuvieron lugar las explosiones de la maratón de Boston (las bombas se encontraban a 190 metros la una de la otra… volvemos al 190), presuntamente perpetradas por islamistas radicales.
  26. Justo un año después, 219 estudiantes son secuestradas en Nigeria supuestamente por un grupo procedente de Al Qaida. Este día es el aniversario de la muerte de Lincoln y del marxista Sartre.
  27. Dos años después (diez tras el J-7), fueron asesinadas en París el 7 de enero (“7 janvier”, 7-J, o sea, J-7 al revés) 11 personas (otras 11 fueron heridas) por presuntos terroristas yijadistas. Más sucesos tuvieron lugar los días siguientes en la región. En total murieron 17 personas (una vez más, igual que en Munich). Los sucesos empezaron en torno a las 11.
  28. Recordemos que la religión Illuminati de la que hemos hablado es la de la de los templarios orientales, porque diez meses después, el viernes 13 de noviembre (mes 11 y fecha de la mala suerte por la traición a los templarios, precisamente) tiene lugar en Francia (donde los templarios fueron traicionados) un ataque cuya peor parte la sufre un local del distrito 11 de París en el cual tocaba una banda de metal tipo muerte cuyo vocal se hace llamar “El Diablo” (apropiado, sin duda). En otro local (La Pequeña Camboya) murieron 11 personas. Los dueños previos del anterior (judíos descaradamente sionistas) lo habían vendido el 11 de septiembre. Este atentado fue precedido por uno contra un avión ruso en Sinaí el día de Halloween (fiesta satanista) y la Declaración de Independencia de Cataluña del 9 de noviembre (9/11 en español). Recordemos que Barcelona alberga a la Orden Illuminati de Gabriel López de Rojas.

Los Protocolos de los Sabios de Sion

Demiurgo

Informe de los hechos reconocidos:

Introducción:

Los Protocolos de los Sabios de Sion son un tratado aparecido en la prensa de Rusia a principios del siglo XX que en teoría expone una conspiración judeomasónica de la que el sionismo y el comunismo han sido considerados frentes. El estallido de la revolución roja años después en ese país, en cuyo gobierno resultante se percibió que los judíos tuvieron una excesiva representación, disparó las alarmas (los contrarrevolucionarios consideraron a los bolcheviques “una pandilla de judíos asesinos”). La tesis aceptada y aparentemente demostrada es, sin embargo, que los Protocolos fueron un fraude destinado a estigmatizar a los judíos.

El comienzo:

Los Protocolos de los Sabios de Sion fueron impresos por primera vez en el año 1903 por la prensa del imperio ruso. Su publicación fue sobre todo en forma de una serie de artículos en el periódico Znamya (de Pavel Krushevan) en ese año y en una reedición de Lo Grande en lo Pequeño y el Anticristo (de Sergei Nilus) en 1905. En 1920, con el miedo a la I Amenaza Roja, se publicaría en El peligro judío (varios autores, Morning Post) inspirando un célebre libro (La conspiración oculta para provocar la revolución). Es destacable que uno de los elementos fundamentales de las críticas a los Protocolos es que las diferentes copias publicadas revelan claras diferencias, lo que ha llevado a muchos a pensar que éstos han de ser claramente una manipulación.

Desacreditación:

En realidad, es bien sabido que los contenidos de los Protocolos se pueden trazar a fuentes muy anteriores, tales como las obras José Bálsamo y El Collar de la Reina de Alejandro Dumas (1848 y 1859), La Iglesia romana frente a la Revolución de Jacques Crétineau-Joly (también del 59), Diálogo en el infierno entre Maquiavelo y Montesquieu de Maurice Joly (1864), Biarritz de John Retcliffe (1868), o El Estado Judío del padre del sionismo moderno Theodor Herzl (1896), por lo cual se cree que los Protocolos no fueron sino una burda falsificación. Los judíos Lucien Wolf (de la Junta de Representantes de los Judíos Británicos) e Israel Zangwill (socio de Herzl) escribieron en contra de su autenticidad y hubo quien hizo ridiculizaciones. En 1921, la princesa Catalina Radziwill (cuyo antepasado Nicolás Cristóbal fue el protector del “Rey Judío de Polonia”) dio una conferencia privada en Nueva York afirmando que éstos habían sido creados por el escritor ruso Mathieu Golovinski y los periodistas Matvei y Manasevich Manuilov, siendo éstos dirigidos por el jefe del servicio secreto ruso (la Ojrana) Pyotr Rachkovsky. Siguiendo esta pista, el escritor alemán Conrad Hayden identificó en un estudio a Golovinski como el autor al haber localizado muestras del estilo del mismo en el texto. El relato de Radziwill se vio también apoyado por el trabajo del historiador ruso Mikhail Lepekhine, quien hubo de presentar sus conclusiones en el semanario francés L’Express. Por su parte, el erudito Vadim Skuratovsky ofrece un amplio análisis del texto de los Protocolos, pudiendo ubicar en ellos influencias del estilo de Fiódor Dostoyevski (en particular de Los hermanos Karamázov y Los endemoniados), algo que según asegura puede apreciarse igualmente en los escritos de Golovinski, por lo que a su parecer éstos debieron ser efectivamente obra suya.

El mayor respaldo para la tesis de la fraudulencia de los Protocolos aparecería en cambio en The Times (también en 1921)[1] y procedería en teoría de un antiguo miembro de la Ojrana. Esto no sería otra cosa que el pretendido hallazgo de Allen Dulles (futuro director de la CIA que fue foco de las sospechas del Caso JFK), quien en teoría dio con un exiliado ruso de la contrarrevolución[2] que prefirió mantenerse en el anonimato y proporcionó el material literario de publicación previa y contenidos semejantes que habría sido usado como fuente de inspiración por los falsificadores para elaborarlos. Un libro completo acreditando la supuesta falsificación sería publicado en Estados Unidos por el activista judío Herman Bernstein, quien denunció sin éxito a uno de sus máximos difundidores, Henry Ford[3], por aseverar que él fue la fuente de la mayoría de las cosas que había publicado (luego Ford se disculparía a los judíos). El profesor de Historia Económica de la Universidad de Sheffield Colin Holmes identificó tentativamente al emigrante con el nombre de Michael Raslovleff. Hasta ahora, las principales y más famosas pruebas de la alegada falsedad de los Protocolos las han sentado el relato y las aportaciones de la “fuente” de Dulles y el comentario del conde Alexandre du Chayla de que Nilus le confesó en 1909 que éstos eran fraudulentos y que le habían sido enviados por Rachkovsky. Otras de las afirmaciones más populares sobre ellos son la de Jacob Schiff (magnate judío que financió a los bolcheviques), que proclamó que los confeccionaron propagandistas alemanes (algo falso para la propia versión oficial), la del juez judío sionista Louis Brandeis (que de acuerdo con el influyente hombre de negocios judío y activista antisionista Benjamin Freedman formó parte del complot para arrastrar a Estados Unidos a la I Guerra Mundial), según la cual fueron obra de un fanático antisemita ruso (algo que entra en conflicto con lo que se ha dicho), o la de que fueron escritos en parte por Ilya Tsion (teoría no demostrada), en cuya villa de Territet (Suiza) irrumpió Rachkovsky en 1897.

La edición de Sergei Nilus:

Como ya se ha dicho, en 1905 el autor ruso Sergei Nilus publicó una versión del contenido de los Protocolos en una reedición de su libro Lo Grande en lo Pequeño (concretamente en el capítulo XII). Nilus editaría otra supuestamente completa en 1917. Éstas resultan tan distintas, no obstante, que muchos las han desechado, aunque esto resulta irrelevante a la hora de determinar su genuinidad. En cualquier caso, Nilus afirmó que los Protocolos fueron recitados durante el Primer Congreso Sionista (1897) en Basilea (Suiza), si bien después los vinculó a reuniones celebradas entre 1902 y 1903, afirmaciones que parecían entrar en contradicción entre sí y con su propio relato de cómo consiguió los documentos, pues según él, éstos habían llegado a sus manos en 1901:

«En 1901, conseguí a través de un conocido mío (el difunto mariscal Alexei Nikolayevich, de la Corte de Sukotin en Chernigov) un manuscrito que expone con claridad y perfección inusual el curso y desarrollo de la conspiración judeomasónica[4], la cual traería a este mundo malvado su inevitable final. La persona que me dio este manuscrito garantiza que se trata de una traducción fiel de los documentos originales que fueron robados por una mujer a uno de los líderes masónicos más influyentes de una reunión secreta celebrada en algún lugar de Francia, el nido de la amada conspiración masónica».

1912ed_TheProtocols_by_Nilus

Mi versión

Desmentido:

Debo denunciar una falacia difamatoria que se suele emplear para rebajar a cualquiera que defienda la validez de los Protocolos, que es la de acusarle de ser antisemita por hacerlo, cosa que no tiene por qué ser el caso, pues lo uno no implica necesariamente lo otro. Yo no soy antisemita, sino antisionista (para mí, sionismo no es sólo el nacionalismo sino también el supremacismo judío). Que uno crea en una conspiración judía no tiene por qué significar que odie a los judíos (a todos ellos, por el mero hecho de serlo), ni siquiera que odie a nadie. En realidad, tampoco es correcto ni preciso hablar de una “conspiración judía” o una “conspiración de los judíos”, sino más bien de una “conspiración con carácter judío” o una “conspiración de judíos”. Por otra parte añadiré que el hecho de que baraje numerosas teorías no quiere decir que esté de acuerdo con todas ellas y con sus fuentes (soy consciente del sesgo y el peligro potenciales, y vaya por delante que no soy ni de extrema derecha, ni fascista, ni nacionalista, ni nazi, ni racista, ni fanático, así como que, por supuesto, estoy en contra de la violencia, aunque soy vehementemente anticomunista y antisocialista).

Con todo, pervive aún la sensación de que los Protocolos han venido siendo demasiado premonitorios como para pensar que son falsos (si son una falsificación, ésta es una visionaria), lo cual aviva la idea de que su deslegitimación podría ser parte de la conspiración que describen. Es cierto que se puede apreciar rasgos en sus versiones publicadas que delatan una edición fluctuante, pero eso no ha de significar que debieran ser producidos desde cero por la inteligencia rusa. En realidad, los Protocolos ya habían sido mencionados por primera vez en abril de 1902 (un año antes de su publicación) en un artículo escrito por un famoso publicista conservador llamado Mikhail Menshikov como parte de su serie Cartas a los Vecinos en un diario de San Petersburgo llamado Novoye Vremya (“Nuevos Tiempos”). En él, el autor describe su encuentro con una mujer que le instó a echar un vistazo a unos textos que según ella eran de origen masónico, los cuales serían los Protocolos (la presunta fuente era un hombre francés). Tras haber leído algunos extractos, Menshikov comenzó a alumbrar dudas acerca de su origen, optando por no publicarlos. Las formas que sí lo fueron son posteriores a la mentada entrevista, pudiendo la inicial, fuera cual y como fuese, haber sufrido alteraciones. Es decir, que de no ser los Protocolos ninguna invención, eso seguiría sin quitar en cualquier caso para que pudiesen haber sido distorsionados. Considero presumible que el testimonio de esta mujer, que era hija del general Dmitri Glinka y trabajó para Rachkovsky, fuera legítimo. La lógica aplicada para refutar la legitimidad de los Protocolos es que como hay obras con fecha previa a la época de su difusión no describen una agenda secreta. Pensado fríamente, esto es sumamente tramposo.

Los Protocolos toman supuestamente de múltiples textos publicados con anterioridad, pero he de aclarar por el contrario que cabe una explicación para este aparente plagio que no se quiere aceptar. En primer lugar, respecto al parecido de éstos con la Instrucción Permanente publicada por Crétineau-Joly, debo decir que no es impensable que dos documentos sobre una conspiración judeomasónica sean compatibles; y en segundo lugar, tiene bastante sentido que los Protocolos de Sion (según la versión en inglés el título podría no ser original sino añadido en el proceso de traducción) se parezcan a los Protocolos Sionistas (título inicial en francés y ruso de El Estado Judío).[5] En cuanto a la apropiación intelectual, se puede argumentar que tal vez fueran las demás obras las que estuviesen basadas en los Protocolos y no viceversa, en tanto que se ignora cuándo habrían sido producidos por primera vez (nótese en añadidura que los principales eruditos que los niegan admiten que sigue echándose en falta un original, y un autor referido a continuación propone que son unas directrices evolutivas más que unas actas puntuales, lo que justificaría el barullo). Esto no es imposible, dado que las fuentes más tempranas donde se localizan contenidos semejantes son Alejandro Dumas y Maurice Joly, siendo Dumas amigo del fundador de la más temprana orden rosacruz americana (Paschal Beverly Randolph)[6] y Joly un judío masón según Leslie Fry[7], cuya obra en defensa de la legitimidad de los Protocolos contra su desacreditación en The Times (La guerra contra el Reinado de Cristo) ha sido desprestigiada como engañosa propaganda antisemita[8] (si bien el académico judío Henry Makow se ha pronunciado a favor de las afirmaciones que en ella respaldan la teoría conspirativa). Otra fuente que continuó defendiéndolos tras ser desmitificados fue Monseñor Ernest Jouin con la reedición de El peligro judeomasónico (él propuso la teoría de un plan que fluye).

Fry escribe que Joly, de quien se ha reconocido que copió Los misterios de París de Eugène Sue (cosa que haría viable que también lo hiciese con los Protocolos), perteneció (escribe Fry) a la misma logia que Joseph Schorst, el judío que habría sido contratado por Madame Glinka en 1884 para obtener información sensible y que le habría proporcionado a ésta la incendiaria documentación. Muchos consideran que Fry ha “documentado y autentificado” los Protocolos, si bien sus afirmaciones han sido consideradas como falsas por ciertos autores simplemente por que algunas serían imposibles de confirmar (negar algo por eso es una falacia) o porque se puede argumentar (aún cuando eso no tiene por qué ser definitivo) contra otras (argumentos es lo único que hay también a favor de la versión de la filosemita Radziwill). En esta línea encontramos a los italianos Cesare G. De Michelis (primo del político socialista Gianni De Michelis) y Umberto Eco (sionista que admitió ser judaizante en Haaretz[9]), al francés Pierre-André Taguieff (sionista y miembro del think tank Círculo Oratorio, el cual apoyó la Guerra de Irak y está liderado por el vicepresidente de Amistad Judeocristiana), a los americanos Michael Barkun (que encubrió la criminal política de Bush en su libro anticonspirativo) y Chip Berlet (que fue vicepresidente del subversivo y comunista National Lawyers Guild), al británico Damian Thompson (hijo de la fabiana London School of Echonomics), y compañía. Frente a ellos se encuentran testimonios como el de Makow (que tras un análisis afirma tener claro que Joly plagió los Protocolos y no al revés), el de los difuntos académicos Michael Baigent y Richard Leigh (que reconocieron que su original no era fraudulento sino masónico), o el del erudito Johan Galtung. Cabe destacar además que no ayuda a sofocar la teoría de la conspiración el hecho de que los testimonios que niegan la autenticidad de los Protocolos guarden contradicciones entre sí y con la versión oficial.

Por ejemplo, se sostiene la versión de Radziwill de que eran una falsificación de funcionarios y prensa rusos (aunque también se rumoreó que la falsificación era alemana) mientras se pretende que fueran una sátira convertida en bulo y originalmente obra del judío Tsion al mismo tiempo. Despierta suspicacia asimismo que la fuente de The Times se mantuviese en el anonimato en una época sin riesgo de represalias, tanto como que nos digan que era un opositor de los bolcheviques, ya que no parece verosímil que uno estuviese interesado en desbaratarlos. Lo que no se cuenta de este diario, cuyo empleado Douglas Reed (principal corresponsal británico de la II Guerra Mundial que también continuó dando crédito a los Protocolos tras su desacreditación) escribió en los años 50 el libro La Controversia de Sion, es que aquel que fuera copropietario suyo, Alfred Harmsworth (Lord Northcliffe), quien había publicado otro artículo a favor de que se tomaran en serio el año anterior, murió al siguiente de causas declaradas naturales después de quejarse de estar siendo envenenado tras ser infamado como un demente. Sin embargo, la contradicción, precisamente, es supuestamente el punto más fuerte a favor de los que proclaman su falsedad, pues sus divulgadores (sobre todo el principal, Nilus) incurrieron en ella en sus explicaciones del origen del tratado. Resulta, en cambio, que el gobierno ruso abrió una investigación secreta sobre esto bajo la supervisión de Pyotr Stolypin, presidente del Consejo de Ministros, que en su informe afirmaba que los Protocolos procedían en realidad de una serie de rumores que se dieron a partir de 1897 (año de la celebración del Primer Congreso Sionista en Basilea, Suiza), por lo que los descartaba. En mi opinión, ésta pudo ser la base de la declaración de Nilus de que fueron recitados en dicho congreso (la cual entraría en conflicto con la de que eran genuinamente masónicos), con lo que no tenía que estar mintiendo. Luego diría otra cosa menos controvertible, pero eso no tiene por qué hacer de él un mentiroso, ya que quizá sólo fuera torpe.[10]

Pero la publicación de The Times continúa siendo el principal baluarte de la versión oficial, aunque yo me pregunto si realmente no podía Allen Dulles formar parte de un truco para proteger otra conspiración. Tradicionalmente se había sugerido que la desacreditación pudo ser uno de los bolcheviques para encubrir la existencia de las instrucciones que obedecían (a quien no le suene plausible que este plan guiase la Unión Soviética le recomiendo leer La Sinfonía Roja). El jefe de contrainteligencia de la CIA James Angleton creyó a principios de la Guerra Fría que había un topo en lo más alto… ¿no pudo ser el propio Dulles? Al fin y al cabo, él les hizo un gran favor desacreditando los Protocolos. Sabiendo que la base de los antisemitas fascismo y nazismo no fue sino el falso Nietzsche, que para justificarse utilizaron los Protocolos, los cuales hablan precisamente de que a los Sabios de Sion les conviene el antisemitismo y de que ellos crearon el nietzschismo (¿no prueba eso que su contenido es auténtico, por cierto?), me resulta personalmente inaceptable que traten de hacernos creer que fueron desautorizados limpiamente por quien se ganó la vida representando a IG Farben (la industria de Auschwitz)[11] cuando trabajaba para Sullivan and Cromwell incluso tras hablar contra los alemanes y preparar el camino para la guerra (a eso se lo llama “manipulación”) y a clientes que hicieron grandes inversiones en la Alemania de Hitler, que fue clave en la creación de la subsidiaria americana de la IG y que, sobre todo, fue miembro de la junta del nazi Banco Schroder. Su otro arruinador más célebre, la princesa Radziwill, es más de lo mismo, pues dijo ser amante de Rhodes. Mas, ¿quiénes serían los Sabios de Sion? En la obra de Retcliffe[12] se propone la centenaria reunión de un grupo de rabinos en el Cementerio Judío de Praga para evaluar los avances de su conjura y proyectando nuevos planes para cumplirla: el Consejo de las Doce Tribus de Israel. ¿Será verdad?

Quizá, pues cien años después de la imaginada reunión (para cuando sus celebradores habían planeado dominar el mundo) Israel conquistaba parte de Egipto. Esta parte del libro de Retcliffe sería reproducida en un panfleto de 1872 en Rusia con un prólogo que afirmaba que aunque el relato era ficticio, también revelador. En 1881 se publicaría en Francia con el título “Discurso del Rabino” una versión en la que se alegaba que el contenido era real y el supuesto nombre del autor era citado como el del testigo. En la obra de François Bournand Los judíos y nuestros contemporáneos (1896) dicho nombre se convertía en el del orador. Antes, en cambio, el discurso fue publicado en 1891 en un diario de Odessa en el que se dijo que procedía de un concilio secreto realizado ocho años atrás (poco antes de que Schorst le diera los Protocolos a Glinka según Fry). Me interesaría saber si una fantasía se transformó en leyenda urbana o si se llegó a novelar un evento verdadero. El relato de Retcliffe podría haber estado basado en algo auténtico que pudo hacer eco en más ocasiones fuera del círculo interno de la conspiración. El esoterista neonazi Miguel Serrano concibió ésta por el contrario como metafísica, lo que tiene más sentido de lo que parece, puesto que Glinka era médium y Fry aseguró que la masonería de los Protocolos sería la de Mizraim, la cual tenía tres grados honorarios dedicados a los “Jefes Secretos”, sobre los que la postura más popular es la de que son entidades astrales. Pero vamos a seguir pensando que realmente hubiera habido un cenáculo judío dirigiendo este rito masónico, toda vez que su hermano, el de Memphis, fue suprimido por la policía francesa como una sociedad secreta subversiva tras la sublevación blanquista de 1839, de la que uno de los participantes fue la precursora de tipo carbonario de la Liga Comunista de Karl Marx.

Me pregunto si era el judío levita (aristocracia sacerdotal) y totalitarista Marx (cuyo verdadero nombre según el historiador Richard Laufner era Moses Mordecai Levi) un máximo iniciado en este tipo de masonería, y si los Jefes Secretos fueron los arquitectos de la Revolución Bolchevique, lo cual seguramente sea cierto, ya que los Illuminati están vinculados a todo el esoterismo especulativo y los Rothschild, de quienes la madre de Marx era sobrina segunda por Cohen (véase la opinión del padre del anarquismo Mikhail Bakunin sobre la estrecha relación de ambos en su Polémica contra los judíos de 1868), fueron sus mayores financiadores, algo que podemos comprobar en el hecho de que tanto el conde de Hesse (emancipador de los judíos de Frankfurt) como el barón de Dalberg (Gran Maestre de la Orden de los Hermanos Asiáticos, que incluía judíos e instruía en cábala) como el mismísimo Metternich (acerca de quien hiciera su tesis el infame judío sionista Henry Kissinger, también conocido como Abraham ben Elazar) fueron Illuminati históricos vinculados con ellos, a quienes fueron dirigidos El Estado Judío y la Declaración Balfour (semilla del apoderamiento judío de Palestina), y sí, la conspiración sionista sería de la mentada secta, pues Herder, célebre autor y otro de sus adeptos históricos, fue pionero en hablar de que los judíos debían volver a tener Israel, mientras que la Hermandad Asiática (que ha sido considerada la fuente de la Hermandad de la Luz, sobrenombre de la Rosacruz y raíz a su vez de la Hermandad Hermética de la Luz, a la cual perteneció el ya citado Paschal Beverly Randolph) fue el principal grupo en el que se reabsorbieron sus elementos, y los Rothschild son sin duda la mayor familia sionista, ya que sus miembros Nathan Mayer, Alphonse, Walter, Edmond James, James Armand, Dorothy y Edmond Adolphe han sido prominentes patrones del sionismo. El concilio secreto del que hablaba el diario de Odessa habría tenido lugar el año de la muerte de Marx.

El presente misterio fue tratado en un inquietante informe secreto de 1919 confeccionado para la División de Inteligencia Militar de Estados Unidos y se titula “El Poder y las Metas de la Judería Internacional”. El informe, obtenible por los Archivos Nacionales de Estados Unidos en Washington DC (número 245-1), examinaba en su primera parte el asunto de los Protocolos (sobre los que cita que podrían haber sido presentados al círculo interno del Primer Congreso Sionista) para esclarecer qué valor podían tener, reconociendo que algunos de los eventos importantes ocurridos desde 1897 habían cumplido de una manera impactante sus predicciones y objetivos. Cabe destacar del documento del que hablo que en él se contempla con gran respeto la obra más conspicua de Sergei Nilus y de las conspirativas ligadas al tratado (la que fue publicada en 1917 en un monasterio ruso cerca de Moscú pero pronto suprimida tras la revolución) y la testificación de George A. Simons ante el Comité del Senado, en la que este último afirma que un capitán del ejército le reveló que esto se temía incluso en su despacho de inteligencia. Cuando el senador Nelson quiso saber si el gobierno bolchevique estaba apoyando directa o indirectamente los Protocolos, el interrogado respondió que generales rusos le habían confesado que los consideraban auténticos así como que casi todo lo que proclaman estaba siendo llevado a cabo por los bolcheviques. El informe da testimonio de que otras personas que estuvieron en Rusia en el tiempo abarcado por la declaración de Simons fueron incapaces de criticar su historia, se lamenta de que la prensa no mencione el asunto afirmando que es porque la americana está en gran parte poseída por judíos, y reporta que el Departamento de Guerra ha estado examinando una copia del libro de Nilus. ¿Por qué la inteligencia se tomó tan en serio los Protocolos?

Puede que lo del Consejo de las Doce Tribus guarde relación con la B’nai B’rith, una orden de tipo masónico fundada en Nueva York por doce judíos alemanes (algunos masones) en 1843. Esta versión encajaría con la de Ulrich Fleischhauer, el experto empleado por la defensa en el Juicio de Berna de los años 30 (una de cuyas principales autoridades es el judío Henryk Baran) tras la denuncia de la Federación Suiza de Comunidades Israelitas y la Comunidad Israelita de Berna al Frente Nacional por divulgar los Protocolos (un ardid para apuntalar su desacreditación, a mi parecer). Dicha versión sería la de que eran auténticos pero de autoría incierta, habiendo sido transmitidos en un encuentro de la B’nai B’rith durante el Primer Congreso Sionista de Basilea. Si esto es de esta forma, entonces la supuesta sociedad secreta de la que hablaban Baigent y Leigh, el Priorato de Sion, podría estar, como sugirieron ellos, relacionada con éstos, ya que según su trabajo, el Priorato fundó la Orden del Temple pero después tramó su traición, en cuyo aniversario se fundó esta fraternidad judía. Baigent y Leigh comentaron la mentada sociedad en su libro con el periodista de la BBC Henry Lincoln (durante la lectura del cual intuí que uno de ellos era un desinformador), con quien dejaron de trabajar tras su secuela. Leigh murió a los 64 años, y Baigent también (menuda coincidencia), si bien Lincoln sigue vivo a pesar de haber nacido una década antes que ambos (su verdadero apellido es Soskin… judío). Gerard de Sède, el autor que habría colaborado con Pierre Plantard en el supuesto fraude del Priorato de Sion, pudo haber sido, junto a éste y aquél, otro agente en la trama para manipular la teoría de la conspiración y reinventarla como propaganda del nuevo mesías descendiente de Jesucristo en la novela El Código Da Vinci.

Así sería como la gran amenaza se convertiría en la gran sorpresa, y el gran miedo en la gran esperanza, parte del plan para brindar una falsa salvación a la humanidad a través de la figura del rey de Israel, creo yo. La adaptación cinematográfica de la novela de Dan Brown por el oportunamente judío Akiva Goldsman sería un paso más en la promoción de la farsa. En los Protocolos se dice que a dicho rey Europa le ofrecerá coronarle, algo que se correspondería con el derecho del heredero del linaje merovingio del Priorato sobre los tronos de Francia y de Jerusalem. Supongo que sería Soskin/Lincoln el que manipuló el libro El Enigma Sagrado que coescribió con Baigent y Leigh tanto para desmentir que los susodichos Protocolos fueran judíos como para patrocinar la idea del vástago de Cristo y promover a un futuro Anticristo rey de los judíos, de los cristianos, de los musulmanes, y por extensión, del mundo (la burla definitiva). Se cree que la historia del Priorato es una fábula y/o que no tiene nada que ver con los Protocolos. Me pregunto en ese caso por qué mató Israel a Mathieu Paoli, su primer investigador serio.[13] Ha de recordarse que existen refritos como el angloisraelismo o el ariocristianismo, con lo que las tornas podrían invertirse, cabiendo preguntarse entonces si sería posible que la de los Sabios de Sion fuera una conspiración de aristócratas europeos (no sin poder colaborar en ella judíos, pues las obras que originalmente ensalzaban la raza aria también lo hicieron con ellos y el Israelismo Británico es filosemita)… ¿la Sangreal? En mi opinión, los supremacismos blanco y judío son las dos caras de la misma falacia metafísica, una trampa espiritual. Los nazis esotéricos son el demiurgo oscuro (directamente satánicos) y los sionistas religiosos el demiurgo claro (hipócritamente entrañables)[14]; ambos encarnan sendos lados del dibujo del mago Eliphas Levi del Viejo de los Días, el falso Dios del Antiguo Testamento… Satán, “el Enemigo” (o de tal modo lo ve un gnóstico cátaro como yo[15]).

La visión más lúcida en cualquier caso parece ser la de que los culpables son usurpadores del judaísmo y herejes[16] (adviértase el movimiento Neturei Karta de religiosos judíos que condenan el sionismo por intentar suplantar el papel del mesías). Eso explicaría por qué se abusa de los judíos y al mismo tiempo ellos también abusan, porque un grupo fantomático se mimetizaría con ellos y los traicionaría indistintamente. Los judíos se defienden de lo de los Sabios de Sion alegando que eso no tiene nada que ver con el judaísmo, siendo una fantasía de gentiles iletrados. Yo digo, a riesgo de parecer contradecirme, que siempre han existido, pues, ¿no puede al fin y al cabo la corrupción del judaísmo estar orquestada por sus corruptos, pretendidamente legítimos, líderes? Me compadezco de los justos que puedan creer en esa religión, pues la considero una vil estafa, apóstata y materialista a la par que dogmática y supersticiosa, farsante y traicionera en su verdadero trasfondo. Pero, ¿por qué creo que existen? Porque Retcliffe afirma que los rabinos perversos del Cementerio Judío de Praga serían los representantes de las doce tribus israelitas, algo que hace adquirir un nuevo trasfondo al hecho de que en la Biblia se narre cómo el rey David asignó a los veinticuatro clanes sacerdotales (los kohanim) mantener las ofrendas del Templo y que veintitrés sacerdotes, que sumados al Sumo Sacerdote (el Kohen Gadol) hacían veinticuatro, compusiesen el Tribunal Sacerdotal (Beit Din shel Kohanim, el círculo interno del Sanedrín), puesto que resulta que los Protocolos son veinticuatro. Los kohanim siguen existiendo, aunque sin el estatus de antes, si bien recuperarían sus competencias de reconstruirse el Templo de Salomón, algo por lo que rezan los judaicos.

El 13 de octubre de 2004, aniversario de la fundación de la B’nai B’rith y, una vez más, de la traición a la Orden del Templo (precisamente), fue fundado un nuevo Sanedrín (el Gran Sanedrín era la asamblea autocrática de Israel), a pesar de que de momento sólo es simbólico. Sus funciones se restablecerían también en caso de regresar el Templo. Se piensa que surgiría entonces la pregunta de si los judíos creyentes deberían ser regidos por una autocracia religiosa y no por un régimen sufragista laico. Un gobierno de ideología ultra podría proclamar a Israel un estado fundado en la religión y así habilitar la transición a una teocracia, bien que primero se necesitaría un evento dramático que justificase la sustitución del Domo de la Roca. Por cierto, el grupo que controlaba a la Hermandad Asiática, permeada por el sabateanismo, era el “Sanedrín”. Tiene sentido el apocalipticismo cristiano de los Protocolos (verdaderos o no), en cualquier caso, ya que el Sionismo Religioso busca habilitar la venida del mesías mediante la acción humana consintiendo de manera transitoria el secularismo, y eso es algo que, si pensamos que los judíos rechazarían desde este punto de vista al que habría de ser el auténtico mesías según los cristianos, puede implicar de acuerdo con el de ellos un plan diabólico para instaurar al Anticristo. Está además, no obstante, la teoría de que los Protocolos tal vez sean un “arenque rojo”, es decir, una treta para despistar de su propia conspiración.[17] Para algunos será verdad, pues en 1993 fueron declarados una falsificación por la justicia rusa, gran herramienta a favor de la versión oficial, al igual que la sentencia de Berna (la cual habría sido arruinada en una reedición de la obra de Fry), pero honestamente, no me importa lo que haya dictaminado un tribunal de la Rusia antifa de Yeltsin (no así al sionista Centro Simon Wiesenthal, que apoyó a los ganadores del pleito).

Una prueba de la perfidia de esta sociedad y que de alguna manera respalda el contenido de los Protocolos es que hasta hace poco Eco era considerado una especie de ídolo, pero después de dar argumentos demasiado convincentes para el “contubernio judío” en su novela El Cementerio de Praga se le ha anatemizado y procurado desmontar. Resulta irónico que el sistema que le encumbró busque ahora presentarle como un personaje dudoso, pues, ¿no desprestigia eso al propio sistema? El mismo que niega la existencia del plan para imponer al Anticristo expuesto en 1903 cuando cien años después, en el 2003, se nos vende una novela en la que nos intentan colar que el heredero de Jesús vive entre nosotros. Por último, he de decir que guardo mis sospechas acerca del responsable del informe secreto que hizo que el Zar desechase la idea de que los Protocolos eran veraces. Pienso que quizá el autor, Stolypin, estaba realmente al servicio del complot pretendiendo engañar a su propio monarca, puesto que él anduvo tras muchas de las políticas que condujeron a Rusia a una desastrosa situación que hundió el régimen precipitando el auge del comunismo. Curiosamente, Stolypin acabó siendo asesinado, aún cuando se dice que antes de morir dijo estar orgulloso de hacerlo por su rey (quizá un sublime acto de hipocresía). Leí que después éste se le acercó en el hospital y le susurró “perdóname”, lo que se vuelve más inquietante cuando se atiende al hecho de que paralizó la investigación judicial en torno al asesinato, con lo cual se ha sospechado que en realidad pudiera haber sido él mismo quien se encargara de vengarse de Stolypin por alguna razón. Yo creo que tal vez el Zar se enteró de para quién trabajaba realmente. Esto pasó en 1911, poco antes de que se instaurase el régimen bolchevique. Me despido aclarando que oponerse a la aristocracia sacerdotal judaica no es antisemitismo sino heroísmo (¿no sería ése acaso el espíritu de los profetas, precisamente?).

Jewstika

Notas:

[1] El periodista responsable fue Philip Graves.

[2] Escribe Peter Grose, fuente del Consejo de Relaciones Exteriores, el cual está asociado (tal como se verá más adelante) a los Illuminati, una secta secreta fundada por Adam Weishaupt que buscaba manipular la masonería y fue prohibida en el siglo XVIII de la cual se cree que sobrevivió y ha usurpado el mundo. Los primeros autores en denunciarlo fueron John Robison (de la Royal Society de Edimburgo) y el abate Augustin Barruel, entre los siglos XVIII y XIX.

[3] Véase El judío internacional. Un ejemplo de cómo manipula la masonería lo tenemos en el hecho de que uno de los principales divulgadores de propaganda antimasónica así como financiadores de los nazis (que se supone que eran enemigos de los masones) fuera precisamente Ford, ya que, según la Gran Logia de Masones Libres y Aceptados del Estado de Nueva York, él había sido reclutado antes en la Logia Palestina número 357 de Detroit y recibido el 33º grado en 1940. Otro ejemplo lo tenemos en Winston Churchill (quien también fue masón de 33º grado), que habló con respeto de Nesta Webster (coautora de El peligro judío). Esto es parecido al caso del general Franco, supuesto azotador de la francmasonería que fue rechazado en ella por su hermano (lo que no se dice es que para que eso suceda tienes que haber sido iniciado en ella jurando lealtad, con lo que puedes ser un “masón durmiente”). Rudolf Glauer (fundador de la Sociedad Thule, de la cual surgió el partido nazi) también era masón.

[4] La idea del contubernio judeomasónico surge de la atribución a Oliver Cromwell (responsable de la readmisión de los judíos en Inglaterra) de la invención de la francmasonería por parte de un exposé anónimo atribuido al abate Larudan. A esto se suma la Carta Simonini producida en 1806 por Barruel (pretendidamente falsa pero ya confirmada como histórica), en la que se denuncia la conspiración de una secta judaica. Barruel podría ser un desinformador (lo que no significa que no pueda tener razón en lo general), pues es un jesuita que culpa a los judíos de la conspiración después de que el primero en sacar el tema, Robison, acusase a su orden de manipular la masonería (aunque esto suene contradictorio, pero los jesuitas fueron tan controvertidos en el siglo XVIII que el propio Papa les suprimió). Ambas teorías son compatibles, sin embargo, dado que Weishaupt era de origen judío y educación jesuita. Diez años después surgiría el panfleto del masón alemán Johann Christian Ehrmann denunciando la influencia de los judíos en la fraternidad. Más tarde se presentaría en la obra de Crétineau-Joly la Instrucción Permanente de la Alta Vendita, un supuesto plan para asaltar la Iglesia Católica del que se culpa al susodicho contubernio, acusación que haría eco una década más adelante en El judaísmo y la judaización de los pueblos cristianos de Roger Gougenot des Mousseaux. A principios de la siguiente saldrían el clásico sobre la conspiración judía del oficial Millingen (quien será mencionado más adelante) y la Historia de las Sociedades Secretas del catedrático Vicente de la Fuente, que servirían para ampliar la idea, de la cual se adueñó Édouard Drumont, fundador de la Liga Antisemita de Francia (motivo de que se le cuelgue el sambenito de antisemita a todo aquel que piense esto) que jugase un papel decisivo en el Caso Dreyfus (que, tal como se verá, fue un engaño sionista), en La Francia judía (188-) y que fue posteriormente popularizada por gran cantidad de libros, destacando La Gran Conspiración Judía (siglo XX, autoría debatida).

[5] Se ha dicho que los Protocolos no abogan por el sionismo, pero en la versión que adjunto más adelante se habla del rey de Israel (supongo que eso vale).

[6] Los rosacruz guardan relación directa con los Illuminati, tal como se verá más adelante.

[7] Leslie Fry fue la activista fascista Paquita Deshishmaref, caso comparable al del notorio antisemita Eustace Mullins, autor de Los secretos de la Reserva Federal (donde da en el clavo sobre el control financiero sionista de América). He aquí un ejemplo de cómo nos dicen la verdad por fuentes contaminadas para que no la creamos: Mullins era discípulo de Ezra Pound, quien estaba circunstancialmente vinculado a Bernard Shaw, uno de los más destacados miembros de la secreta Sociedad Fabiana, a la cual perteneció el ya citado negador de los Protocolos Israel Zangwill según el cineasta Myron C. Fagan (socio de Senior Kennedy y propagandista de la II Amenaza Roja). Por cierto, se cree de la fabiana que es otro frente del contubernio, ya que sus socios Sidney Webb y Ramsay MacDonald fueron, al igual que Cecil Rhodes, testaferro de los Rothschild (quienes, como ya se verá, son la clave del mismo) y fundador de la sociedad secreta de la que surgió el Consejo de Relaciones Exteriores, inspirados por John Rushkin.

[8] Es curioso que se utilice el recurso de acusar de propagandistas antisemitas a todos los que defienden la veracidad de los Protocolos, puesto que podríamos señalar a la mayoría de sus principales detractores como desinformadores sionistas. Algunos ejemplos serían el católico hebreo Norman Cohn (que trabajó para la inteligencia militar británica), la judía sionista Hadassa Ben-Itto (que fue oficial del detestable ejército israelí), el profesor judío Richard S. Levy de la Universidad de Illinois de Chicago (esa ciudad controlada por el Sindicato Criminal judío-italiano), Daniel Keren (judío cuyo comentario contra los Protocolos se encuentra en los archivos del Proyecto Nizkor de la polémica fraternidad sionista B’nai B’rith, de la cual surge la Liga Antidifamación, que irónicamente se dedica a difamar a gente como yo), y el judío polaco Daniel Pipes (miembro de la junta del Instituto de la Paz de Estados Unidos por imposición de la administración Bush). Ben-Itto escribió una de las dos obras más famosas contra los Protocolos (junto a El mito de la conspiración judía mundial de Cohn), La mentira que no ha querido morir, que es presentada en español por el judío sionista Jon Juaristi, hijo de la jesuita Universidad de Deusto (jesuita es también José A. Ferrer Benimeli, autor de El contubernio judeo-masónico-comunista y otro desinformador sobre los Protocolos).

[9] En el artículo de Maya Sela se citaba a Eco afirmando haber sospechado ser de origen judío y referirse al profesor israelí Moshe Idel como su “cabalista personal”.

[10] Debo destacar que, según Fry, Nilus fue apresado y torturado en 1924 por el régimen soviético. El Presidente del Tribunal habría confesado que éste les había hecho un daño incalculable publicando los Protocolos.

[11] La firma judía Kuhn, Loeb & Co. (nombre anterior de la infame Lehman Brothers), en cuya junta se hallaban los Warburg (parientes de los Rothschild, de quienes Hansjurgen Koehler escribió que el padre de Hitler era bastardo, algo aparentemente contradictorio que se aclarará al final), impulsó a los Rockefeller, que financiaron los experimentos de O. F. von Verschuer (maestro de Mengele) y Ernst Rüdin (el experto racial nazi) y a los Harriman, quienes comerciaron con Thyssen (promotor de los nazis) durante la guerra. En la junta de la IG (la cual promovió el auge de los nazis y fue cómplice de sus planes de guerra según el Comité Kilgore) y de su división americana se encontraron respectivamente Max (que fue asesor financiero de Hitler) y Paul Warburg, cuyo primo Otto fue presidente de la Organización Sionista Mundial. Esto de judíos corruptos manipulando el antisemitismo para favorecer el sionismo es típico, pues Victor Rothschild, cuya familia creó Israel, se negó a acoger a los refugiados judíos. Un ejemplo más lo tenemos en Ernst Wachler y Moritz Altschüler, que fueron miembros de la antisemita Sociedad List, con Wachler escribiendo contra los judíos y Altschüler siendo editor de Adolf Lanz, inspiración del Führer. También está el de la Sarfatti, amante y principal propagandista de Mussolini. El propio Marx, otro testaferro de los Rothschild como se comprobará, escribió contra los judíos. Lo de que Hitler era familia de éstos suena absurdo, dado que su casa fue expoliada por su gente, pero de acuerdo con el periodista Valery Gerasimov, el barón le escribió en su cautiverio reclamando la devolución de su riqueza y su exilio en Suiza, el cual le fue otorgado (sospechoso, ¿no?). No soy yo, sino la judía superviviente de los nazis Hedy Epstein, quien compara a los sionistas con aquéllos.

[12] Retcliffe fue el falsificador prusiano Hermann Goedsche, pero podemos encontrar aquí igualmente un argumento a favor de la posibilidad de que este autor contase con información privilegiada, y es que Goedsche trabajaba para la policía secreta prusiana. De todos modos, su obra queda muy cercana en el tiempo al verdadero clásico omitido sobre la conspiración judía, que es La Conquista del Mundo por los Judíos (1873), del oficial turco de origen británico Frederick Millingen.

[13] Véase su obra Nuevas revelaciones sobre los tesoros de Razes y de Gisors.

[14] Para mí, ODESSA (la supuesta organización de antiguos SS) y el MOSSAD (la agencia de inteligencia israelí) son dos frentes de una sola entidad (digamos irónicamente, “MODESSA”), pues según John Loftus (presidente del Museo del Holocausto de Florida), la segunda, con quien la propia historia convencional reconoce que compartió información Otto Skorzeny (líder de la primera), fue entrenado por Reinhard Gehlen (socio de éste según crónicas). Además, de acuerdo con un confidente israelí asesinado citado por el célebre investigador Mark Lane, para la susodicha agencia trabajaron ciertos judíos criminales implicados con los nazis. Por otro lado, debo decir que la periodista de investigación Gaby Weber, que ha obtenido mucha información inédita del BND (la inteligencia alemana), ha afirmado que el secuestro de Eichmann por Israel fue una farsa.

[15] No creo que el gnosticismo fuese un invento judío para contrarrestar el cristianismo, como han dicho algunos a quienes considero puros desinformadores religiosamente sesgados.

[16] Véase el concepto de la Sinagoga de Satanás en las versiones del macartista Will J. G. Carr y el ariocristiano Andrew Carrington Hitchcock, así como lo escrito por el cristiano hebreo O. J. Graham y el proscrito experto en conspiración Fritz Springmeier, además de la biografía del barón de Offenbach (fundador de una secta sabateana criptopseudojudía) escrita por el rabino reformista Gunther Plaut, donde éste le acusa de ser el padre del antisemitismo moderno.

[17] Véase al problemático erudito revisionista del Holocausto Michael Hoffman (asociado al infame Liberty Lobby), que ha criticado que religiosos judíos hayan participado en su divulgación. De ser cierto, esto explicaría el hecho de que Hamás (la obra de Robert Dreyfuss, autor vinculado al controvertido LaRouche, reporta el presunto respaldo del movimiento palestino por parte del gobierno israelí) hablase a favor de ellos en su declaración fundacional. La utilización del antisemitismo en favor del sionismo no es ninguna novedad, pues la Organización Sionista Mundial se fundó en 1897 como salvación para los judíos de una hostil sociedad después de que en 1896 saliesen pruebas de que el judío Alfred Dreyfus, capitán del ejército francés, había sido condenado ilegalmente por espionaje como parte de un complot antisemita, mientras que lo que no se dice es lo que escribe el biografista de los Rothschild Herbert Lottman, y es que ellos pagaron al verdadero espía, Ferdinand Esterhazy.

Traducción de V. E. Marsden

 

Protocolo I: La Doctrina Básica

Dejemos de lado toda fraseología; estudiemos en sí misma cada idea e ilustremos la situación por medio de comparaciones y deducciones. Voy, pues, a formular nuestro sistema desde el punto de vista nuestro y desde el punto de vista de los Gentiles (Goyim).

Hay que hacer notar ante todo que los hombres dotados de malos instintos abundan más que los de buenos sentimientos. Por esta razón hay que esperar mejores resultados cuando se gobierna a los hombres por medio de la violencia y el terror, que cuando se trata de gobernarles por medio de las discusiones académicas. Todo hombre aspira al poder; cada uno quisiera convertirse en dictador; si esto fuera posible al mismo tiempo, muy poco faltaría para que no estuvieran todos prontos a sacrificar el bien de los demás, a trueque de conseguir cada uno su propio provecho.

¿Qué es, pues, lo que ha reprimido hasta ahora a esa bestia feroz que se llama hombre? ¿Qué es lo que ha podido dirigirle hasta el presente? Al iniciarse el orden social, el hombre se ha sometido a la fuerza bruta y ciega; más tarde, a la Ley, que no es más que esa misma fuerza, pero disfrazada. De donde yo saco la conclusión que, según la Ley Natural, el derecho radica en la fuerza. La Libertad Política es una idea y no un hecho. Se necesita saber aplicar esta idea cuando es necesario atraer las masas populares a un partido con el cebo de una idea, si ese partido ha resuelto aplastar al contrario que se halla en el poder.

Este problema resulta de fácil solución si el adversario se mantiene en el poder en virtud de la idea de libertad, de eso que se llama Liberalismo, y sacrifica un poco de su fuerza en obsequio de esa idea: Libertad. Y he aquí por dónde ha de llegar el triunfo de nuestra teoría: una vez que se aflojan las riendas del poder, inmediatamente son recogidas por otras manos, en virtud del instinto de conservación, porque la fuerza ciega del pueblo no puede quedar un solo día sin tener quien la dirija, y el nuevo poder no hace otra cosa sino reemplazar al anterior debilitado por el Liberalismo.

En nuestros días, el poder del oro ha reemplazado al poder de los gobiernos liberales. Hubo un tiempo en que la fe gobernaba. La idea de libertad es irrealizable, porque nadie hay que sepa usar de ella en su justa medida. Basta dejar al pueblo que por algún tiempo se gobierne a sí mismo, para que inmediatamente esta autonomía degenere en libertinaje. Surgen al punto las discusiones, que se transforman luego en luchas sociales, en las que los Estados se destruyen, quedando su grandeza reducida a cenizas.

Sea que el Estado se debilite en virtud de sus propios trastornos, sea que sus disensiones interiores lo ponen a merced de sus enemigos de fuera, desde ese momento, ya puede considerarse como irremediablemente perdido; ha caído bajo nuestro poder. El despotismo del Capital, tal como está en nuestras manos, se le presenta como una tabla de salvación y a la que, de grado o por fuerza, tiene que asirse, si no quiere naufragar.

A quien su alma noble y generosa induzca a considerar estos discursos como inmorales, yo le preguntaría: Si todo Estado tiene dos enemigos y contra el enemigo exterior le es permitido, sin tacharlo de inmoral, usar todos los ardides de guerra, como ocultarle sus planes, tanto de ataque como de defensa; sorprenderlo de noche o con fuerzas superiores, ¿por qué estos mismos ardides empleados contra un enemigo más peligroso que arruinaría el orden social y la propiedad, han de reputarse como ilícitos e inmorales? ¿Puede un espíritu equilibrado esperar dirigir con éxito las turbas por medio de prudentes exhortaciones o por la persuasión, cuando el camino queda expedito a la réplica, aun la más irracional, si se tiene en cuenta que ésta parece reducir al pueblo que todo lo entiende superficialmente?

Los hombres, sean de la plebe o no, se guían casi exclusivamente por sus pasiones, por sus supersticiones, por sus costumbres, sus tradiciones y sus teorías sentimentales; son esclavos de la división de partidos que se oponen aun a la más razonable avenencia. Toda decisión de las multitudes depende, en su mayor parte, de la casualidad, y cualquier resolución suya es superficial y adoptada con ligereza.

En su ignorancia de los secretos políticos, las multitudes toman resoluciones absurdas y la anarquía arruina a los gobiernos.

La política nada tiene que ver con la moral. El gobierno que toma por guía la moral no es político, y en consecuencia es débil. El que quiera dominar debe recurrir a la astucia y a la hipocresía. Esas grandes cualidades populares, franqueza y honradez, son vicios en política, porque derriban de sus tronos a los reyes mejor que el más poderoso enemigo. Estas virtudes deben ser atributos de los príncipes Gentiles; pero nunca debemos tomarlas por guías de nuestra política.

Nuestro objeto es apoderarse de la fuerza. La palabra Derecho es un concepto abstracto, al que nada corresponde en el orden real y con nada se justifica. Esta palabra simplemente significa: Dame esto que yo quiero, para probar que yo soy más fuerte que tú… ¿Dónde empieza y dónde acaba el derecho?

En un estado en el que el poder está mal organizado, en el que las leyes y el gobierno se han convertido en algo impersonal, como efectivamente sucede con los innumerables derechos que el Liberalismo ha creado, yo veo un nuevo derecho: el de echarme en virtud de la ley del más fuerte, sobre el orden, sobre todos los reglamentos y leyes establecidos, y trastornarlos; el de poner mano sobre la ley, el de reconstruir a mi antojo todas las instituciones y constituirme amo y señor de los que nos abandonan los derechos que su propia fuerza les había dado, y a los que han renunciado voluntariamente, liberalmente…

Gracias a la debilidad actual de todos los gobiernos, el nuestro será más duradero que cualquier otro, porque será invencible hasta el último momento, y quedará tan profundamente arraigado que no habrá astucia que pueda causar su ruina…

De todos los males más o menos transitorios que hasta hoy nos hemos visto obligados a causar, nacerá el bien de un gobierno inconmovible que restablecerá la marcha normal del mecanismo de la existencia nacional, perturbada por el Liberalismo. El éxito justifica los medios. Pongamos la atención en nuestros proyectos, pero fijándonos menos en lo bueno y lo moral que en lo necesario y en lo útil.

Tenemos delante de nosotros un plan en el que están estratégicamente expuestos los lineamientos de los que no podemos desviarnos sin peligro de ver destruidos el trabajo de muchos siglos. Para encontrar los medios que conducen a este fin, debemos tomar en cuenta la cobardía, la volubilidad, la inconstancia de las multitudes; su incapacidad para comprender y valorizar las condiciones de su vida y de su bienestar. Es necesario no perder de vista que la fuerza de las multitudes es ciega e insensata; que no discurren, que oyen lo mismo de un lado que del otro. Un ciego no puede guiar a otro sin caer ambos al precipicio.

Pues de igual manera los hombres de las turbas, salidos del pueblo, aunque estén dotados de un genio singular, les hace falta comprender la política y no pueden intentar con éxito dirigir a los demás sin causar la ruina de una nación. Sólo un individuo preparado desde su niñez a la autocracia puede conocer el lenguaje y la realidad políticas. Un pueblo abandonado a sí mismo, es decir, puesto en manos de un advenedizo, se arruina por las discordias de los partidos que excitan la sed del mando y por los desórdenes que de esto se originan.

¿Pueden por ventura las turbas populares razonar serenamente, sin rivalidades intestinas y dirigir los asuntos del Estado, que no pueden ni deben confundirse con los intereses personales? ¿Pueden defenderse contra los enemigos de fuera?. Esto es imposible. Cualquier plan dividido entre tantas cabezas como son las de las multitudes, resulta ininteligible e irrealizable.

Sólo un autócrata puede elaborar planes vastos y claros; dar a cada cosa el lugar que le corresponde en el mecanismo de la máquina del gobierno. Digamos, pues, en conclusión, que para que un gobierno pueda ser útil al pueblo y alcanzar el fin que se propone, debe estar centralizado en las manos de un individuo responsable. Sin el despotismo absoluto, la civilización es. imposible; la civilización no es obra de las masas, sino del que las dirige, sea éste el que fuere. La multitud es un bárbaro que en todas las ocasiones demuestra su barbarie. Tan pronto como las turbas arrebatan su libertad, ésta degenera en anarquía, que es el más alto grado de barbarie.

¡Ved esos animales ebrios de aguardiente, embrutecidos por el vino, esos hombres a quienes al mismo tiempo que se les ha dado la libertad se les ha concedido el derecho de beber hasta ahogarse! Nosotros no podemos permitir que los

Los pueblos Gentiles están idiotizados por el alcohol y los licores; su juventud embrutecida por los estudios clásicos y el libertinaje precoz al que la han empujado nuestros agentes-maestros, criados, gobernantes, en las casas ricas; otros agentes nuestros, nuestras mujeres, en los centros de diversión de los Gentiles. A estas últimas hay que sumar las que se llaman mujeres de mundo, imitadoras voluntarias del libertinaje de aquéllas y de su lujo.

Nuestra palabra de orden es la fuerza y la hipocresía. Sólo la fuerza puede triunfar en política, principalmente si permanece velada por el talento y demás cualidades necesarias a los hombres de Estado.

La violencia ha de ser un principio: la hipocresía y la astucia una regla para los gobernantes que no quieran dejar caer su corona en las manos de una fuerza nueva. Este mal es el medio único de llegar al fin: el bien.

Por lo mismo, no debemos detenernos como espantados delante de la corrupción, del engaño, de la traición, siempre que ellos sean medios para llegar a nuestros fines. En política se necesita saber echarse sin vacilaciones sobre la propiedad ajena, si por este medio podemos obtener la sumisión de los pueblos y el poder.

Nuestro Estado, en esta conquista pacífica, tiene el derecho de reemplazar y sustituir los horrores de la guerra por las sentencias de muerte, menos ostensibles, pero más provechosas para mantener vivo este terror que hace a los pueblos que obedezcan ciegamente. Una severidad justa, pero inflexible, es el principal factor de la fuerza de un Estado, y esto constituye no sólo una ventaja nuestra, sino también un deber, el deber que tenemos de adaptarnos a este programa de violencia y de hipocresía, para alcanzar el triunfo.

Tal doctrina basada sobre el cálculo es tan eficaz como los medios de que se sirve. No es, pues, solamente por estos medios, sino también por esta doctrina de la severidad como someteremos todos los gobiernos a nuestro Super-Gobierno. Bastará que se sepa que somos inflexibles para reprimir todo conato de insubordinación.

Somos los primeros que en los tiempos que se llaman antiguos echamos a volar entre el pueblo las palabras: LIBERTAD, IGUALDAD, FRATERNIDAD; palabras tantas veces repetidas en el correr de los años por cotorras inconscientes que, atraídas de todas partes por este cebo, no han hecho uso de él sino para destruir la prosperidad del mundo, la verdadera libertad del individuo, en otras épocas tan bien garantizada contra las violencias de las turbas.

Hombres que se juzgan inteligentes, no han sido capaces de desentrañar el sentido oculto de estas palabras, ni han visto la contradicción que ellas encierran, ni han comprendido que no puede haber igualdad en la naturaleza, ni puede haber libertad, y que la naturaleza misma ha establecido la desigualdad de espíritus, de caracteres, de inteligencias tan estrictamente sometidos a sus leyes; tampoco han comprendido que las turbas, son una fuerza ciega; que los advenedizos que ellas escogen para que las gobiernen no son menos ciegos ni más entendidos en política que ellas mismas; que el iniciado en estos secretos, así sea un ignorante, será apto para el gobierno, mientras que las multitudes de los no iniciados, aunque sean grandes talentos, nada entienden de política.

Todas estas consideraciones no están al alcance de las inteligencias de los Gentiles; sin embargo, en ellas descansa el principio de los gobiernos dinásticos: el padre transmitía a su hijo los secretos de la política, desconocidos a cualquier otro que no fuera de la familia reinante, a fin de que esos secretos no fueran traicionados. Más tarde, el sentido de la transmisión hereditaria y de los verdaderos principios de la política se perdió. El éxito de la obra fue en aumento.

Sin embargo, en el mundo las palabras Igualdad, Libertad y Fraternidad, con la intervención de nuestros agentes incondicionales, incorporaron a nuestras filas verdaderas legiones de hombres que tremolaron con entusiasmo nuestras banderas. Pero estas palabras son la carcoma que roe y destruye la prosperidad de todos los Gentiles, destruyendo por completo la paz, la tranquilidad, la unión,- minando todos los fundamentos de sus Estados.

Vosotros veréis en seguida que esto contribuye a vuestro triunfo: nos da, entre otras cosas, la posibilidad de obtener la victoria más importante: es decir, la abolición de los privilegios de la aristocracia de los Gentiles y del único medio de defensa que tenían contra nosotros los pueblos y las naciones. Sobre las ruinas de la aristocracia natural y hereditaria, hemos alzado nuestra aristocracia de la inteligencia y del dinero. Hemos tomado por criterio de esta aristocracia la riqueza, que depende de nosotros, y la ciencia que está dirigida por nuestros sabios.

Nuestra victoria ha sido tanto más fácil cuanto que nosotros, en las relaciones que tenemos con los hombres de que necesitamos para nuestro fin, sabemos siempre herir las fibras más sensibles del espíritu humano: el cálculo, la codicia, la insaciabilidad de las necesidades materiales de los hombres; cada una de estas debilidades explotada separadamente es capaz de ahogar el espíritu de iniciativa, poniendo la voluntad de los hombres a la disposición del que compra su actividad.

El concepto abstracto de la libertad ha hecho posible el persuadir a las multitudes de que un gobierno no es más que un gerente del propietario del país, es decir, del pueblo, y que se le puede cambiar como se cambia un par de guantes usados. La amovilidad de los representantes del pueblo los pone a nuestro arbitrio; ellos dependen de nuestra elección.

 

Protocolo II: Guerras Económicas

Nos es de todo punto necesario que las guerras, a ser posible, no confieran ninguna ventaja territorial a los beligerantes. La guerra queda así transportada al terreno económico, con lo que las naciones verán la fuerza de nuestra supremacía y esta situación pondrá a los dos adversarios a la disposición de nuestros agentes internacionales que tienen millares de ojos, a cuya mirada no sirve de obstáculo frontera alguna.

Entonces nuestros derechos internacionales crearán los derechos nacionales, en el verdadero sentido de la palabra, y gobernarán a los pueblos de la misma manera que el derecho civil de los Estados normaliza las relaciones de sus súbditos entre sí.

Los gobernantes, elegidos de entre el pueblo por nosotros mismos, en razón de sus aptitudes serviles, serán individuos no preparados para el gobierno del país. Así, por este camino, vendrán a ser los peones de nuestro juego de ajedrez fácilmente manejables por las manos de nuestros sabios y geniales consejeros, de nuestros especialistas educados y formados desde su tierna edad para el manejo de los negocios de todo el mundo. No ignoráis que estos nuestros especialistas han sacado sus conocimientos de gobierno de nuestros planes políticos, de las experiencias de la historia y del estudio de todos los acontecimientos notables.

Los Gentiles no se guían en la práctica de observaciones imparciales sacadas de la historia sino por una rutina meramente teórica insuficiente para poder esperar de ella un resultado práctico. Por eso nosotros no hemos de tomarlo en cuenta. Dejadlos que se diviertan todavía por algún tiempo; que vivan de esperanzas o de nuevas diversiones o del recuerdo de las que ya pasaron.

Dejémoslos creer en la importancia que nosotros mismos les hemos inspirado de las leyes científicas y sus teorías. Precisamente con ese designio hemos fomentado constantemente por medio de nuestra prensa su confianza ciega en esas leyes. La clase pensante de los Gentiles se ufanará orgullosa de sus conocimientos, y sin examinarlos a la luz de la lógica pondrá en acción todas las enseñanzas de la ciencia acumuladas por nuestros agentes para guiar sus inteligencias en el sentido que a nosotros nos conviene.

No penséis que carecen de fundamento nuestras afirmaciones. Fijaos solamente en el éxito que hemos obtenido creando el darwinismo o el marxismo o el nietzchismo. Para nosotros, al menos, la influencia deletérea de esas doctrinas debe ser del todo evidente.

Es necesario que tengamos en cuenta las ideas, los caracteres, las tendencias modernas de los pueblos, para no incurrir en errores en política y en el manejo de los negocios. Nuestro sistema, cuyas partes pueden estar dispuestas diferentemente, según son los pueblos con que tropezamos en nuestro camino, no puede tener éxito, si su aplicación práctica no está fundada en los resultados obtenidos en el tiempo pasado comparado con el presente.

Los Estados modernos tienen en sus manos una gran fuerza creadora: la Prensa. Su papel es el de expresar las reivindicaciones que se dicen necesarias, indispensables; hacer conocer las quejas de los pueblos; crear el descontento y darle una voz con que expresarlo.

En la Prensa está encarnada la libertad de palabra. Pero los Estados no han sabido utilizar esta fuerza que ha caído ya en nuestras manos. Por la Prensa hemos conquistado toda la influencia, quedando nosotros ocultos en la sombra, y gracias a ella hemos podido amasar el oro con nuestras manos como precio de los torrentes de lágrimas y de sangre, en medio de los cuales hemos podido arrebatarlo… Pero nos hemos rescatado a nosotros mismos mediante el sacrificio de muchísimos de los nuestros.

CADA UNO DE LOS NUESTROS QUE HA SIDO SACRIFICADO VALE DELANTE DE DIOS POR MILLARES DE GENTILES.

 

Protocolo III: Métodos de Conquista

Hoy puedo anunciaros que nos encontramos ya cerca del fin. Nos queda por recorrer un poco de camino y el círculo de la Serpiente Simbólica, representación de nuestro pueblo, quedará cerrado. Cuando esto se verifique, los Estados de Europa quedarán aprisionados como con un fuerte tornillo. Muy pronto quedará destruido el equilibrio constitucional, pues lo hemos falseado para que no cese de inclinarse ya a un lado, ya al otro hasta que por fin la balanza se desgaste.

Los Gentiles creían haber establecido ese equilibrio sólidamente y siempre estaban esperando que los platillos de la balanza se igualaran. Pero los gobernantes, es decir, el fiel de la balanza, están protegidos por sus representantes que hacen mil tonterías y se dejan arrastrar por su poder sin control y sin responsabilidad. Este poder lo deben al terror que reina en los palacios. Los gobernantes no pueden siquiera acercarse a su pueblo, ni ponerse de acuerdo con él para defenderse contra los que aspiran al poder.

La fuerza clarividente de los gobernantes y la fuerza ciega del pueblo divididas por nosotros, han perdido toda su importancia; separadas como están, son tan impotentes como el ciego sin su bastón.

Para azuzar a los ambiciosos a abusar del poder, hemos enfrentado todas las fuerzas desarrollando sus tendencias liberales hacia la independencia. Hemos estimulado todo instinto tendente a este objeto; hemos armado a todos los partidos; hemos hecho del poder el blanco de todas las ambiciones. Hemos transformado todos los Estados en arenas en que se desarrollan todas las luchas. Un poco más de tiempo, y los des órdenes y las bancarrotas aparecerán por dondequiera.

Charlatanes inagotables han transformado las sesiones de los parlamentos y las asambleas gubernativas en torneos oratorios. Periodistas audaces, panfletistas sin pizca de vergüenza, atacan todos los días a los gobernantes. Los abusos del poder prepararán finalmente el derrumbamiento de todas las instituciones y todo caerá destruido a los golpes de las turbas enloquecidas. Los pueblos están encadenados a un rudo trabajo, más fuertemente de lo que podrían encadenarlos la servidumbre y la esclavitud.

Sería posible entrar en arreglos con ellos; pero de su miseria nadie puede librarlos. Los derechos que hemos consignado en las Constituciones son ficticios para las masas, no son reales. Todos estos llamados Derechos del pueblo no pueden existir sino en la imaginación, pero nunca en la realidad. ¿Qué puede significar para el proletario, para el obrero que vive encorvado sobre su rudo trabajo, agobiado por su miseria, el derecho que se concede al charlatán incansable, al periodista que escribe toda clase de necedades aun de asuntos serios que no conoce, desde el momento que el proletario no saca otra ventaja de la Constitución que las miserables migajas que dejamos caer de nuestra mesa como precio de un voto emitido conforme nuestra consigna en favor de nuestros agentes e intermediarios?.

Los derechos republicanos, para el pobre diablo no son sino una amarga ironía; la necesidad de un trabajo diario no le permite gozar; pero en cambio, esos derechos le privan de la garantía de una ganancia constante y segura, y lo entregan atado de pies y manos a las huelgas, a los patronos o a los compañeros.

Bajo nuestra dirección ha destruido el pueblo la aristocracia, que era su protectora, su bienhechora natural, porque sus intereses estaban inseparablemente unidos a la prosperidad del pueblo. Una vez destruida la aristocracia, el pueblo ha caído bajo el yugo de los acaparadores, de los ladrones enriquecidos que lo oprimen de manera despiadada y cruel. Nosotros debemos aparecer como libertadores del obrero de ese yugo que lo oprime, proponiéndole que se aliste en las filas de ese ejército de Socialistas, Anarquistas y Comunistas, que siempre mantenemos en pie, con el pretexto de solidaridad entre los miembros de nuestra Francmasonería social.

La Aristocracia que disfrutaba, antes, enteramente del derecho al trabajo de los obreros, tenía interés en que éstos vivieran bien alimentados, sanos y fuertes. A nosotros, por lo contrario, lo que nos interesa es que los Gentiles degeneren. Nuestra fuerza radica en el hambre crónica, en la debilidad del obrero, porque éstas lo subyugan a nuestro capricho, y porque así carecerá en su impotencia de la energía y la fuerza necesarias para oponerse a ese capricho. El hambre dará al Capital más derechos sobre el obrero que los que jamás otorgaron a la Aristocracia la ley y el poder de los monarcas.

Mediante la miseria, el odio y la envidia que ella produce, manejaremos y utilizaremos sus manos para aplastar a los que se oponen a nuestros designios. Cuando llegue el tiempo de que nuestro rey universal sea coronado, esas mismas manos barrerán todo obstáculo que pudiera atravesarse en el camino a nuestro soberano. Los Gentiles han perdido la costumbre de pensar por sí mismos algo que sea distinto de lo que nuestros consejeros científicos les inspiran.

Esta es la razón de que no vean la necesidad urgente de hacer ahora lo que nosotros haremos al advenimiento de nuestro reinado, esto es, enseñar en las escuelas primarias la única ciencia verdadera y la primera de todas, la ciencia del orden social, de la vida humana, de la existencia de las sociedades, que exige imperiosamente la división del trabajo, y por consecuencia la distinción de los hombres en clases y condiciones.

Es preciso que todos sepan que en virtud de las diferentes actividades a que cada uno está destinado, la igualdad es imposible, pues no todos pueden ser igualmente responsables ante la ley. No es la misma, por ejemplo, la responsabilidad del que con sus actos puede comprometer a toda una clase, que la del que solamente compromete su propio honor. La verdadera ciencia del orden social, en cuyos secretos no tenemos costumbre de iniciar a los Gentiles, enseñará a todos que el lugar y el trabajo de cada uno deben ser diferentes, como una consecuencia de la necesidad de relación que hay entre la educación y el mismo trabajo.

Una vez que los pueblos estudien y aprendan esta ciencia, obedecerán gustosos a los gobiernos y al orden establecido por ellos en los Estados, y al contrario, en el actual estado de la ciencia, tal como nosotros la hemos hecho, el pueblo, creyendo ciegamente la palabra impresa, se alimenta de los errores que en su ignorancia, se le van insinuando por los iniciados en nuestros secretos, contra las otras clases sociales, que él cree superiores, porque no comprende la importancia de cada una de ellas.

Cuando el pueblo ve que en nombre de la libertad, se le hacen tantas concesiones, y se tienen con él tantas complacencias, se imagina que es dueño y señor, y se echa sobre el poder; pero, naturalmente, tropieza como un ciego con una multitud de obstáculos; entonces se echa a buscar quien lo conduzca a través de esos obstáculos, y no encontrándolo, acoge la idea de volver a lo pasado y depone todos sus poderes a nuestros pies.

Acordaos, si no, de la Revolución Francesa, a la que nosotros hemos dado el calificativo de grande; los secretos de su preparación no son demasiado conocidos, porque esa revolución, tal como fue, es obra de nuestras manos.

Desde entonces vamos llevando al pueblo de un desengaño a otro, para que, al fin, abdique en nosotros su poder, en provecho del Rey Déspota de la sangre de Israel, que venimos preparando al mundo. En la actualidad, como fuerza internacional, somos invulnerables, porque, cuando se nos ataca en un Estado, en otros se nos defiende. Es la cobardía inmensa de los pueblos Gentiles, que se arrastran ante la fuerza, que no tienen piedad para con la debilidad, ni misericordia para las faltas ligeras, pero sí indulgencia para el crimen; que no quisieran tolerar las contradicciones de la libertad, pero son sufridos hasta el martirio, ante la violencia de un audaz déspota; todo esto, favorece nuestra independencia.

Toleran y sufren a los primeros ministros de estos tiempos con abusos, por el menor de los cuales harían rodar ensangrentadas las cabezas de veinte reyes. ¿Cómo explicar este fenómeno, esta inconsecuencia de las masas populares en presencia de hechos que parecen de la misma naturaleza? Este fenómeno se explica por el hecho de que estos dictadores- los primeros ministros- hacen, por medio de sus agentes, decir a sotto voce al pueblo, que si ellos causan tantos males a los Estados, es con el fin inmediato y último de alcanzar la felicidad de los pueblos, la fraternidad internacional, la solidaridad, la igualdad de derechos para todos.

Naturalmente que no se les dice que esta unidad debe hacerse bajo nuestra autoridad. Y aquí tenéis al pueblo condenando a los justos y absolviendo a los culpables y cada vez más persuadido de que puede hacer cuanto le plazca. En estas condiciones, el pueblo destruye toda cosa estable y crea el desorden a cada paso.

La palabra Libertad conduce a las sociedades humanas a la lucha constante contra toda fuerza, contra todo poder, aunque sea el de Dios y el de la Naturaleza. Aquí tenéis también por qué a nuestro advenimiento será necesario suprimir del vocabulario humano esta palabra, como principio de la brutalidad que transforma a las multitudes en bestias feroces. Es verdad que las fieras se adormecen cuando se las harta de sangre y que así puede encadenárselas fácilmente.

Pero si no se les da sangre, no se adormecen y sus instintos de lucha se despiertan.

 

Protocolo IV: El Materialismo Reemplaza la Religión

Toda República pasa por distintas etapas. La primera comprende los primeros días de locura de un ciego que va dando tumbos a diestra y siniestra. La segunda es la de la demagogia que da origen a la anarquía; después viene infaliblemente el despotismo; pero no un despotismo legal y declarado, y por consiguiente, responsable; sino desconocido, invisible, que, sin embargo, se hace sentir; un despotismo ejercido por una organización secreta que obra con tanto menor escrúpulo cuanto que lo hace amparado y cubierto por distintos agentes, cuyo cambio, lejos de perjudicarlo, lo sostiene más, dispensándole de gastar sus recursos, en recompensar largos servicios.

¿Quién puede destruir una fuerza invisible? Pues tal es la nuestra. La Franc-Masonería exterior no sirve más que para encubrir nuestros designios; el plan de acción de esta fuerza, el punto mismo en que se apoya, quedarán siempre para el pueblo en el más absoluto misterio. Aun la libertad podría ser inofensiva y existir en el Estado, sin dañar a la prosperidad de los pueblos, siempre que descansara sobre el principio de la creencia de Dios, y de la verdadera fraternidad humana, excluyendo la idea de igualdad, a la que aun las leyes mismas de la creación son contrarias, supuesto que éstas establecen la subordinación necesaria.

Con esa fe, el pueblo se dejaría gobernar bajo la tutela de sus pastores espirituales, y caminaría sumiso y tranquilo bajo la mano de su párroco, resignado con la distribución que Dios ha hecho de los bienes de la tierra. He aquí por qué es necesario que nosotros arruinemos la fe y arranquemos de los espíritus Gentiles el principio mismo de la Divinidad sustituyéndolo por los cálculos y las necesidades materiales.

Así, pues, para que los espíritus Gentiles no tengan tiempo para pensar y reflexionar, es necesario distraerlos por medio de la industria y del comercio. De esta suerte todos los pueblos buscarán su provecho material, y luchando cada uno por sus propias ventajas, no darán ninguna importancia al enemigo común.

Pero para que la libertad pueda de esa manera disolver y destruir completamente las Sociedades Cristianas, se necesita hacer de la especulación la base de la industria, de tal manera que toda la riqueza que la industria extraiga de la tierra, no quede en manos de los industriales, que se emplee en especulaciones, es decir, venga a parar a nuestras cajas. La lucha encarnizada por la supremacía, los choques de la vida económica crearán, mejor dicho, han creado ya, sociedades sin ideales, frías y carentes de sentimientos.

Estas sociedades sentirán repugnancia por la política noble y elevada y por la Religión. Su único culto, su única guía será el cálculo, o lo que es lo mismo, el oro, al que se tributará una verdadera adoración, por razón de los bienes materiales que proporciona.

Entonces, las clases humildes de los Gentiles nos seguirán en nuestra lucha contra las clases elevadas y pensantes que están en el poder y son nuestros competidores, y nos seguirán, no ya para hacer el bien, ni aun siquiera por adquirir riquezas, sino solamente para satisfacer su odio a los privilegiados.

 

Protocolo V: Despotismo y Progreso Modeno

¿Qué forma de gobierno puede dárseles a sociedades en las que la corrupción ha penetrado hasta lo más íntimo, en las que no se llega a la riqueza sino por medio de sorprendentes y hábiles combinaciones que pueden ser juzgadas como fraudes o robos disimulados; en las que reina la licencia de costumbres, en las que la moralidad sólo se mantiene por medio de penas y severos reglamentos y no por principios voluntariamente aceptados, en las que los sentimientos de Religión y Patria apenas viven, ahogados por las creencias cosmopolitas?

¿Qué forma de gobierno dar a esas sociedades sino la forma despótica que describiré más adelante?.

Nosotros arreglaremos mecánicamente todos los actos de la vida política de nuestros súbditos por medio de leyes nuevas. Esta leyes reprimirán una por una todas las complacencias y las más grandes libertades que fueron decretadas por los Gentiles, y nuestra dominación se distinguirá por un despotismo tan manifiesto y tan grandioso que estará en condiciones en cualquier tiempo y lugar de hacer callar a los Gentiles que intenten oponérsenos y vivan descontentos de nuestro gobierno.

Pero se nos podrá objetar que este despotismo de que hablo no está en armonía con los progresos modernos. Yo demostraré lo contrario. Cuando los pueblos veían las personas de los reyes y gobernantes como una verdadera emanación de la Voluntad Divina, se sometían sin murmuraciones al absolutismo de los reyes; pero hoy, que nosotros les hemos sugerido la idea de sus propios derechos, los gobernantes son considerados como unos simples mortales.

La unción divina ha caído de la frente de los reyes, después que nosotros arrebatamos al pueblo su creencia en Dios; su autoridad ha rodado por las calles, esto es, por los lugares que son de pública propiedad, y nosotros la hemos recogido y nos hemos adueñado de ella. Además, el arte de gobernar a las masas y a los individuos, por medio de una teoría, de una fraseología hábilmente combinada, por reglamentaciones de la vida social y por toda clase de medios ingeniosos, de los que los Gentiles no entienden una palabra, forma también parte de nuestro talento de gobierno, educado por el análisis, en la observación, en tales sutilezas de conceptos en los que nadie puede igualarnos, así como tampoco en concebir planes de acción política y de solidaridad.

Únicamente los jesuitas podrían igualarnos en este respecto, pero ya hemos tenido buen cuidado de desacreditarlos a los ojos de las multitudes estúpidas; porque ellos forman una organización visible, en tanto que nosotros permanecemos en la sombra con nuestra organización secreta. Por lo demás, ¿qué importa al mundo quién será su amo? ¿Qué le importa que sea el Jefe del Catolicismo o nuestro Déspota de la sangre de Sión?. Pero para nosotros, que formamos el pueblo elegido, la cuestión está muy lejos de sernos indiferente.

Una alianza universal de los Gentiles podría, tal vez, dominarnos por algún tiempo; pero nos hemos precavido contra este peligro por medio de los gérmenes de profunda discordia que hemos procurado sembrar en sus corazones y que nadie puede ya desarraigar. Hemos enfrentado unos a otros los cálculos individuales y nacionales de los Gentiles; sus odios religiosos y radicales que venimos fomentando y cultivando desde hace veinte siglos. Por esto, ningún gobierno encontrará auxilio en parte alguna.

Cada uno pensará que una alianza contra nosotros es desfavorable a sus intereses.

Somos muy fuertes. Es necesario que se nos tome en cuenta. Las Potencias no pueden concluir el más insignificante tratado sin que nosotros también tomemos parte en él.

Per me reges regnant, “por mí reinan los reyes”, han dicho nuestros profetas, y que somos los elegidos por Dios mismo, para dominar toda la tierra. Dios nos ha dado el genio para que podamos llegar hasta el fin de este problema. Hubo un caudillo y guía que hubiera podido luchar contra nosotros con éxito; pero el recién llegado siguió un camino distinto del que llevaba el viejo habitante; la lucha contra nosotros habría sido a muerte y tal como el mundo jamás la habría visto. Luego… esos hombres de genio llegarían demasiado tarde.

Todas las ruedas del mecanismo de los gobiernos dependen de un motor que está en nuestras manos: este motor es el oro.

La ciencia de la Economía Política, inventada por nuestros Sabios, nos ha dado a conocer, después de mucho tiempo, el prestigio y valor del oro. El capital, para tener libertad de acción necesita obtener el monopolio de la industria y del comercio, lo que ya está en vías de realizarse, mediante una mano que opera en todo el mundo, pero que es invisible. Esta libertad dará más importante desarmar a los pueblos, que empujarlos a la guerra; utilizar sus pasiones enardecidas para nuestro provecho mejor que calmarlas; importa más adueñarse de las ideas de otros y comentarlas, mejor que suprimirlas.

El problema capital de nuestro gobierno está en debilitar el espíritu público por la crítica; en hacerle perder la costumbre de pensar, pues la reflexión da origen muchas veces a la oposición; en distraer las actividades de los espíritus con banales escaramuzas y torneos de oratoria. Los pueblos, lo mismo que los individuos, siempre han tomado como hechos las palabras, pues, contentándose con la apariencia de las cosas, raras veces se toman el trabajo de examinar si las promesas que se les hacen, relativas a la vida social, sigue su cumplimiento efectivo.

Por esta razón nuestras instituciones deberán presentar una hermosa fachada que demuestre elocuentemente los beneficios que puede reportar el progreso a todos los hombres. Debemos apropiarnos la fisonomía de todos los partidos, de todas las distintas tendencias y enseñar a nuestros oradores a hablar tanto, que el mundo se canse de oírlos.

Para adueñarse de la opinión pública es necesario tenerla siempre suspensa y vacilante, expresando por todos lados y por largo tiempo tantas opiniones contradictorias, que los Gentiles acaben por perderse en este laberinto de ideas y por persuadirse que es mejor para ellos no tener opinión ninguna en política.

Cuestiones son éstas que la Sociedad no debe conocer. Este es el primer secreto. El segundo, necesario también para gobernar con éxito, consiste en multiplicar de tal manera los defectos del pueblo, las malas costumbres, las pasiones, los reglamentos de la vida común, que no haya nadie capaz de desenmarañar este caos y que los hombres acaben por no entenderse entre sí. Esta táctica nos dará también por resultado sembrar la discordia en todas partes y disgregar todas las fuerzas colectivas que no hayan querido sometérsenos; desalentará toda iniciativa personal, aun la más ingeniosa, y será más poderosa y eficaz que los mismos millones de hombres en cuyo seno hemos sembrado la discordia.

Necesitamos dirigir la educación de las sociedades cristianas en tal forma, que sus manos caigan abatidas en un gesto de desesperada impotencia ante cualquier negocio que exija iniciativa.

El esfuerzo que se ejerce sobre el régimen de una libertad sin límites es impotente, porque tropieza con los esfuerzos libres de otros. De aquí se originan molestos y enojosos conflictos morales, decepciones y fracasos.

NOSOTROS CANSAREMOS DE TAL MANERA A LOS GENTILES CON ESTA LIBERTAD, QUE LES OBLIGAREMOS A QUE NOS OFREZCAN UN PODER INTERNACIONAL CUYA DISPOSICIÓN SERÁ TAL QUE SIN ROMPERLAS, PUEDA ENGLOBAR LAS FUERZAS DE TODAS LAS NACIONES DEL MUNDO Y FORMAR EL SUPER-GOBIERNO UNIVERSAL. En lugar de los actuales Gobiernos, estableceremos uno verdaderamente terrible que se llamará ADMINISTRACIÓN DEL SUPER-GOBIERNO.

Sus manos alcanzarán a todas partes, a manera de unas enormes tenazas, y su organización será tan colosal que ningún pueblo podrá dejar de sometérsenos.

 

Protocolo VI: Técnica de Apoderamiento

Muy pronto constituiremos enormes monopolios, verdaderos almacenes de riquezas colosales, a los que los capitales de los Gentiles, aun los más grandes, defenderán de tal manera que al final serán absorbidos, así como el crédito de los Estados en vísperas de una catástrofe política. Señores economistas que estáis aquí presentes, ¡Considerad la importancia de esta combinación!…. Necesitamos por todos los medios posibles tratar de explicar y desarrollar la importancia de nuestro Super-Gobierno, representándolo como el protector y remunerador de todos los que voluntariamente se le sometan.

La aristocracia de los Gentiles como fuerza política ha desaparecido y ya no tenemos que tomarla en cuenta; pero como propietaria de bienes territoriales, puede perjudicarnos en proporción de la independencia que pueden proporcionarle esos recursos. Es, pues, absolutamente necesario despojarla totalmente de sus tierras. El medio más eficaz para conseguirlo es el de aumentar los impuestos sobre la propiedad territorial a fin de gravar la tierra. Esta medida mantendrá la propiedad territorial en una dependencia absoluta. Los aristócratas Gentiles, al pasar la propiedad de padres a hijos, no sabiendo contentarse con menos de lo que tenían, quedarán arruinados. Al mismo tiempo hay que proteger eficazmente el comercio y la industria, y más todavía, la especulación, cuyo papel es servir de contrapeso a la industria.

Sin la especulación, la industria aumentaría los capitales particulares, mejoraría la agricultura, librando las tierras de los gravámenes asignados por los préstamos de los bancos hipotecarios de crédito territorial.

Es necesario que la industria prive a la tierra del fruto, tanto del capital como del trabajo, y que ponga en nuestras manos para la especulación todo el oro del mundo, obligados en fuerza de estas combinaciones a quedar relegados a las filas del proletariado, todos los Gentiles se inclinarán ante nosotros para tener como único derecho el de existir. Para arruinar la industria de los Gentiles daremos un gran impulso a la especulación y al gusto por el lujo, ese lujo que todo lo devora.

Haremos subir los salarios, pero de tal manera que esta alza no reporte ningún provecho a los obreros, porque al mismo tiempo habremos provocado el encarecimiento de todos los artículos de primera necesidad, haciendo creer que ese encarecimiento es debido a la decadencia y postración de la agricultura y a la misma elevación de los jornales, y minaremos además profundamente las fuentes de producción habituando al obrero a la anarquía y a la embriaguez, y tomaremos también todas las medidas posibles para quitar la tierra de las manos de los Gentiles inteligentes.

Para impedir que esta situación sea conocida antes de tiempo bajo su verdadero aspecto, disfrazaremos nuestros verdaderos designios con el aparente deseo de servir y ser útiles a los obreros y de propagar los grandes principios económicos que enseñamos en los tiempos actuales.

 

Protocolo VII: Guerras Mundiales

El aumento de los Ejércitos y de la Policía es complemento necesario del plan que hemos expuesto. Es necesario que en todos los Estados no queden fuera de nosotros sino las masas de proletarios, algunos millonarios que nos sean adictos, policías y sol dados. En toda Europa, lo mismo que en los otros continentes, tenemos que suscitar la discordia, el odio y el desorden.

El provecho de estos disturbios es doble.

Por un lado, el respeto de todos los países que así sabrán que podemos, cuando queramos, provocar el desorden o restablecer el orden, por otro, todos los Estados se acostumbrarán de este modo a considerarnos como una carga necesaria.

En segundo lugar, nuestras intrigas enredarán todos los hilos que tenemos tendidos en los Gabinetes de las Naciones, y esto por medio de la política, de convenios económicos y arreglos financieros. Para llegar a nuestros fines necesitaremos desplegar una astucia muy grande en el curso de los arreglos y conferencias; pero, en lo que se llama lenguaje oficial, seguiremos una táctica opuesta apareciendo siempre como honrados y conciliadores.

De esta suerte, los pueblos y los gobiernos de los Gentiles, a quienes tenemos ya acostumbrados a no ser más que la apariencia de las cosas que les presentamos, nos tendrán una vez más por los bienhechores y salvadores del género humano.

A cualquier oposición que surja deberemos estar en aptitud de hacer declarar la guerra por la Nación vecina a los que se atreven a enfrentársenos; y si esta Nación vecina tuviera el atrevimiento de formar una alianza contra nosotros, deberemos rechazarla por una guerra general. El camino que más seguramente lleva al éxito en política es el secreto en todo lo que se emprende: la palabra del diplomático nunca debe estar de acuerdo con sus actos.

Debemos obligar con eficacia a los gobiernos Gentiles a obrar según el plan que hemos concebido con amplitud y que toca ya a su fin. La opinión pública nos ayudará; esta opinión pública, que es la gran potencia, la prensa, secretamente ha venido también a caer en nuestras manos.

Con pocas excepciones, sin importancia que es inútil tener en cuenta, la prensa toda depende de nosotros.

En una palabra, para abreviar: he aquí nuestro sistema de coerción de los gobiernos Gentiles en Europa. A uno, le haremos ver nuestra fuerza por medio de los atentados, esto es, del terror; a todos, si es que todos se revuelven contra nosotros, contestaremos con los cañones americanos, chinos o japoneses.

 

Protocolo VIII: Gobierno Provisional

Debemos apropiarnos todos los instrumentos que nuestros contrarios pudieran utilizar contra nosotros. Debemos encontrar en las sutilezas y minucias del lenguaje jurídico una justificación para aquellos casos en que nos veamos en la necesidad de pronunciar sentencias que pudieran parecer demasiado atrevidas o injustas; pues importa mucho al formular tales sentencias hacerlo en términos que revistan la apariencia de máximas morales muy elevadas y un aspecto netamente legal.

Nuestro gobierno debe rodearse de todas las fuerzas de la civilización, en medio de la que tiene que operar. Conforme a esto, se rodeará de publicistas, de jurisconsultos experimentados, de hacendistas, de diplomáticos, en una palabra, de hombres preparados por una educación superior especial en es cuelas también especiales.

Estos hombres deberán conocer los secretos de la existencia social, todos los idiomas formados de letras y de palabras políticas; deberán tener conocimiento de las inclinaciones y costumbres de la naturaleza humana, de sus cuerdas sensibles que deben saber tocar con acierto. Estas cuerdas son: la ternura del alma de los Gentiles, sus inclinaciones, sus debilidades, sus vicios y sus cualidades, sus particularidades de clase y condición.

Ya se sobreentiende que esos colaboradores de nuestro gobierno no serán sacados de entre los Gentiles acostumbrados a desempeñar el trabajo administrativo sin preocuparse del resultado feliz.

Los gobernantes Gentiles firman los papeles sin leerlos; sirven por interés personal o por ambición. Rodearemos asimismo nuestro gobierno de todo un mundo de economistas. He aquí por qué las ciencias económicas son las más útiles y por qué importa tanto que se enseñen a los judíos.

Estaremos rodeados de una pléyade de banqueros, industriales, capitalistas y más que todo esto, de millonarios, supuesto que, en último término los guarismos son los que todo lo deciden.

Por algún tiempo, mientras llega el momento de confiar sin peligro los puestos de responsabilidad en los gobiernos de las naciones a nuestros hermanos judíos, los encomendaremos a individuos cuyo pasado y carácter sean tales que en caso de desobediencia a nuestros mandatos no les quede otra cosa que esperar sino el destierro o la muerte; así ellos defenderán nuestros intereses hasta el último aliento.

 

Protocolo IX: Reeducación

En la aplicación de nuestros principios debéis atender al carácter del pueblo en medio del que vivís y tenéis que operar: Una aplicación general y uniforme de estos principios, antes que hayamos reeducado al pueblo, no puede dar buenos resultados. Pero aplicándolos prudentemente veréis que no pasarán diez años sin que el carácter más obstinado no haya sufrido transformación y que no contemos con un pueblo más, bajo nuestra dependencia.

Cuando llegue nuestro reinado, sustituiremos nuestras palabras de orden liberal LIBERTAD, IGUALDAD, FRATERNIDAD no por otras palabras de orden, sino por las mismas trasladadas a su rango de meros conceptos abstractos; nosotros diremos: el derecho a la libertad; el deber de la igualdad; el ideal de la fraternidad.

Cogeremos al toro por los cuernos, sin tapujos ni reticencias: hemos destruido ya todos los gobiernos excepto el nuestro; más aún, en muchas partes el nuestro es ya un gobierno de jure. En la actualidad, si hay algunas naciones que levantan protestas contra nosotros, es por mera fórmula, u obedeciendo a nuestros deseos o mandatos, porque el Antisemitismo nos es en cierto modo necesario para gobernar a nuestros hermanos menores.

No os explicaré esto con mayor claridad, pues es punto que más de una vez ha sido tratado en nuestras reuniones.

En realidad, no hay ya más obstáculos que nos detengan en nuestro camino. Nuestro Super-Gobierno se halla en las condiciones extralegales que se ha convenido en llamar con una palabra demasiado enérgica: DICTADURA.

En conciencia, puedo afirmar que actualmente somos los legisladores los que dictamos sentencias en materia de justicia, los que condenamos a muerte y otorgamos gracia: Somos como el jefe de un gran ejército y marchamos a su frente, jinetes en el brioso corcel de su general supremo.

Gobernaremos con mano firme, pues tenemos en ella las riendas de un partido que fue fuerte en otro tiempo, hoy sometido a nosotros. Tenemos en nuestras manos ambiciones desmedidas, avideces ardientes, venganzas despiadadas, odios rencorosos. De nosotros proviene ese terror que todo lo ha invadido. Bajo nuestras órdenes militan hombres de todas las opiniones, de todas las creencias; restauradores de la monarquía, demagogos, socialistas, comunistas, y todo género de utopías; a todo el mundo hemos enganchado en nuestra empresa, y cada uno de ellos va minando las ruinas de poder y se afana por acabar de derribar lo que aún queda en pie.

Todas las naciones experimentan convulsiones y reclaman tranquilidad; están prontas a sacrificarlo todo a cambio de un poco de paz; pero esa paz anhelada no se la daremos mientras no reconozcan nuestro Super-Gobierno abiertamente y con completa sumisión. El pueblo todos los días está gritando que es necesario dar una solución a la cuestión social por medio de un acuerdo internacional en la materia. La división del pueblo en partidos lo ha puesto en nuestras manos, pues para sostener una lucha es indispensable dinero, y el dinero somos nosotros los que lo tenemos en nuestro poder.

Podríamos temer una alianza de la fuerza inteligente de los gobernantes con la fuerza ciega de los pueblos, pero hemos tomado todas las medidas que dicta la prudencia para conjurar este peligro: entre esas dos fuerzas hemos levantado una muralla, esto es un terror recíproco. De esta suerte la fuerza ciega del pueblo nos sirve de apoyo y sólo nosotros la podremos dirigir con toda precisión hacia nuestros fines. Y para que las manos de ese ciego, el pueblo, no puedan rechazar nuestra dirección, necesitamos de tiempo en tiempo ponernos en contacto directo con él, si no personalmente, al menos con la intervención de nuestros hermanos más fieles.

Cuando ya seamos un gobierno reconocido, conversaremos nosotros mismos con el pueblo en las plazas públicas; lo instruiremos respecto de las cuestiones políticas en el sentido que nosotros necesitamos.

¿Cómo verificar lo que se enseña en las escuelas del pueblo?. Lo que diga el comisionado del gobierno o el mismo gobernante, no puede dejar de conocerse luego en todo el Estado, porque se difundirá inmediatamente por la voz del pueblo.

Para no destruir prematuramente las instituciones de los Gentiles, hemos movido por medio de una mano inteligente todos los resortes de su mecanismo. Estos resortes estaban dispuestos en un orden severo, pero justo; nosotros los hemos reemplazado por una arbitrariedad desordenada. Hemos desarreglado la jurisdicción, las elecciones, la prensa, la libertad individual, y más que nada, la educación y la instrucción, que son las piedras angulares en las que la existencia libre debe descansar.

Hemos corrompido, embrutecido y prostituido la juventud cristiana por una educación cimentada en principios y teorías que sabemos son falsos y que no obstante han sido inspirados por nosotros. A más de esto, las leyes existentes, sin mudarlas en su esencia, las hemos desfigurado con interpretaciones contradictorias, obteniendo resultados admirables.

Estos se manifiestan desde luego en esas glosas y comentarios, disfrazando las leyes, han sido ocultadas discretamente a los ojos de los gobernantes y las han dejado imposibles de reconocer en medio de una legislación por demás embrollada. De aquí procede la teoría del tribunal de la conciencia.

Y vosotros diréis que si los pueblos se dan cuenta antes de tiempo de estas maniobras, se revolverán contra nosotros con las armas en la mano; pero si llegara este caso, en todos los países de Occidente tenemos preparada una maniobra tan terrible, que aún los ánimos más esforzados temblarán: en todas las grandes capitales se irán estableciendo los metropolitanos (tranvías subterráneos) y nosotros los volaremos por medio de la dinamita con todas las organizaciones y todos los documentos del país.

 

Protocolo X: Preparando para el poder

Empiezo hoy por repetir lo que ya os he dicho, rogándoos recordéis que los gobiernos y los pueblos no ven sino la apariencia de las cosas, y ¿cómo podrían desentrañar su sentido íntimo cuando sus representantes no sueñan sino en divertirse? Mucho importa para nuestra plática conocer este detalle, pues, nos servirá de mucho cuando lleguemos a tratar y discutir sobre la división del poder, la libertad de palabra, de prensa, de conciencia, el derecho de asociación, de la igualdad ante la ley, la inviolabilidad de la propiedad y domicilio, los impuestos y la retroactividad.

Todas estas cuestiones son tales que nunca es necesario tratarlas ante el pueblo directamente y abiertamente.

En los casos en que sea preciso tocarlas, no hay que enumerarlas, sino declarar en globo que los principios del derecho moderno son reconocidos por nosotros. La importancia de esta reticencia consiste en que un principio que no se nombre, nos deja en libertad de excluir esto o aquello, sin que nadie lo advierta, mientras que si los enumeramos tenemos que aceptarlos sin reservas.

El pueblo siente un amor particular y una grande estimación por los genios políticos y responde a todos sus actos de violencia con estas o parecidas palabras: “Es un canalla, pero qué listo!…;Esto es el colmo de la habilidad!. Qué golpe más bien dado. ¡Pero qué bribón!”.

Nosotros contamos con atraer a todas las naciones para la construcción de un nuevo edificio fundamental del que tenemos ya proyectado el plan. He aquí por qué, ante todo, tenemos necesidad de hacer provisión de esta audacia y fuerza de espíritu que en la persona de nuestros actores han de destruir todos los obstáculos que se oponen a nuestro paso.

Una vez dado nuestro golpe de estado diremos a los pueblos: Todo iba horriblemente mal; todos hemos tenido que sufrir por una causa o por otra; esto era ya insoportable. Hemos destruido las causas de vuestros sufrimientos, las nacionalidades, las fronteras, la diversidad de monedas. Indudablemente que sois muy libres de jurarnos obediencia o no; ¿pero podéis hacerlo con justicia si lo hacéis antes de experimentar lo que os hemos dado?… Entonces nos exaltarán y llevarán en triunfo con un entusiasmo unánime, y lleno de esperanzas.

El sufragio universal, del que hemos hecho el instrumento de nuestra entronización, y al que hemos acostumbrado a los más insignificantes iniciados que forman parte de la colectividad humana, por medio de reuniones, de grupos y de alianzas, representará por última vez su papel expresando el voto unánime de la humanidad de conocernos antes de juzgarnos. Para esto es necesario arrastrar a todo el mundo hacia el sufragio universal, sin distinción de clases y sin censos electorales, para establecer así el absolutismo de las mayorías que no se puede obtener de las clases de contribuyentes y pensantes.

Una vez acostumbrado el mundo de esta manera a la idea de su propio valer, queda destruida la importancia de la familia cristiana y las trascendencias que tiene en la educación y no permitiremos que surjan personalidades a las que las turbas, dirigidas por nosotros, no permitirán que se destaquen ni siquiera que levanten la voz; las multitudes están acostumbradas a no escuchar sino a nosotros, que les pagamos su obediencia y su atención.

De esta suerte haremos del pueblo una fuerza tan ciega, que no habrá en el Estado ninguno que esté dispuesto a hacer cualquier movimiento sino bajo la dirección de los agentes que nosotros pongamos para que los dirijan como jefes.

El pueblo se someterá a esta dirección, pues sabe bien que de esos nuevos jefes dependen las ganancias, las gratuitas recompensas y toda clase de bienes. Un plan de gobierno debe ser proyectado por un solo hombre, pues resultaría incoherente si muchos talentos se distribuyen la tarea de formarlo. Así, nosotros podemos conocer un plan de acción; pero no debemos discutirlo para no romper su carácter peculiar, la trabazón de sus partes, la fuerza práctica y la significación oculta de cada uno de sus puntos.

Que el sufragio universal lo discuta y lo manosee, por decirlo así, y esto sólo bastará para que adquiera el carácter de todas las falsas concepciones de inteligencias que no penetran la profundidad y el enlace de los pensamientos.

Sean nuestros planes sólidos y bien concebidos como es necesario. Por eso no debemos arrojar las producciones de talento de nuestros jefes a los pies de las multitudes, ni abandonarlas tampoco en manos de sociedades de cortos alcances. Estos planes no destruirán por lo pronto las instituciones modernas. Solamente modificarán su economía, y en consecuencia, todo su desarrollo que se orientará de conformidad con nuestros proyectos. Casi en todas las naciones existen las mismas cosas, aunque tal vez con distintos nombres: la Representación, los Ministerios, el Senado, el Consejo de Estado, el Cuerpo Legislativo v el Cuerpo Ejecutivo.

No tengo necesidad de explicaros el mecanismo de las relaciones de estas instituciones entre sí, porque os es bien conocido; notad solamente que cada una de estas instituciones corresponde a una función importante del Estado, y os ruego que toméis también en consideración que es la función y no la institución la que yo llamo importante, no son, pues, las instituciones las que son de importancia, sino sus funciones. Las instituciones se han distribuido entre sí todas las funciones del gobierno: funciones administrativas, legislativas y ejecutivas.

De esta manera, las instituciones desempeñan en el organismo del Estado un papel semejante al de los órganos en el cuerpo humano.
Si nosotros trastornamos una parte de la máquina del Estado, éste caerá enfermo como el cuerpo humano, y morirá. Después de haber inoculado en el organismo del Estado el veneno del Liberalismo, toda su constitución se ha trastornado; los estados están enfermos de una enfermedad mortal, la descomposición de la sangre; no queda ya más que esperar que el término de su agonía.

Del Liberalismo han nacido los gobiernos constitucionales que han reemplazado entre los Gentiles a una saludable autocracia, y la constitución, como sabéis vosotros, no es más que una escuela de desórdenes, de malas inteligencias, de discusiones, de disputas, de agitaciones estériles de partidos; en una palabra, es la escuela de todo aquello que hace a un Estado perder su personalidad e individualidad.

La tribuna lo mismo que la prensa, ha condenado a los gobiernos a la inacción y a la debilidad y los han hecho poco necesarios, inútiles, lo que fácilmente explica que sean derribados.

La era republicana ha llegado así a ser posible; hemos reemplazado el gobierno por una caricatura de gobierno, por un presidente que sacamos de la multitud, de entre los miles de hechuras y esclavos nuestros. Allí está el fondo de la mina cavada por nosotros bajo el suelo de los pueblos Gentiles.

En porvenir no lejano, crearemos la responsabilidad de los presidentes. Entonces, sin molestarnos, provocaremos acontecimientos de los que nuestra creación impersonal tendrá que responder. ¿Qué nos importa si las filas de los que aspiran al poder se van aclarando, si surgen dificultades capaces de desorganizar completamente una nación?.. En previsión de este resultado, fraguaremos la elección de presidentes que tengan en su pasado alguna mancha infamante oculta, algún Panamá.

El temor a las revelaciones y al escándalo y el deseo de todo hombre que llega al poder de conservar sus privilegios y los honores que consigo lleva el puesto, los convertirán en fieles ejecutores de nuestras órdenes.

La Cámara de Diputados encubrirá, defenderá, elegirá a los presidentes; pero le quitaremos el derecho de iniciar leyes y de modificarlas: este derecho se le adjudicará al presidente, que no será sino un juguete en nuestras manos. El poder del gobierno vendrá a ser blanco de todos los ataques. Nosotros le daremos el derecho de apelar a la decisión del pueblo, sin tener que acudir a la intervención de sus representantes, la Cámara; es decir: el derecho de recurrir a nuestro servidor ciego e incondicional: la mayoría. Además, daremos al presidente el derecho de declarar la guerra.

Fundaremos este último derecho alegando que el presidente, como jefe de todo el ejército de la nación, debe tenerlo a su disposición para defender la nueva constitución republicana, de la que él, el presidente, es el representante responsable. En estas condiciones el Jefe del Santuario (la llave de la situación) estará en nuestras manos y nadie, excepto nosotros, podrá encauzar la fuerza legislativa. Retiraremos además a la Cámara, al implantar la nueva Constitución, el derecho de interpelación, bajo el pretexto de que ese derecho es contrario a la salvaguardia del secreto político. Igualmente restringiremos por la nueva Constitución el número de representantes al mínimum, lo que producirá el efecto de disminuir un tanto las pasiones políticas y la pasión por la política.

Si, contra lo que esperamos, esas pasiones políticas se despertaran aún en ese corto número de representantes, lo reduciremos a nada, por medio de un llamamiento a la mayoría del pueblo. Dependerán del Presidente los nombramientos de presidente y vicepresidente de la Cámara y del Senado.

En lugar de sesiones parlamentarias permanentes, limitaremos las sesiones a unos meses. Además el Presidente, como jefe del poder ejecutivo, tendrá el derecho de convocar o disolver el parlamento, y en este último caso, el de aplazar el momento para una nueva convocación.

Pero, para que las consecuencias de todos estos actos, realmente ilegales, no recaigan sobre la responsabilidad establecida por nosotros del presidente, en lo relativo a nuestros planes, sugeriremos a los ministros y demás funcionarios que rodean al Presidente la idea de sobrepasar las disposiciones de éste, con sus propias medidas, de tal manera que ellos (los ministros) vengan a resultar los responsables.

Aconsejamos encomendar esta actuación, principalmente, al Senado o al Consejo de Estado o de Ministros, más bien que a un solo individuo. El Presidente interpretará conforme a nuestros deseos las leyes existentes que sean susceptibles de distintas interpretaciones; las anulará cuando le demostremos la necesidad de hacerlo; tendrá derecho de proponer leyes provisionales, y aun nuevo cambio de Constitución, con pretexto del bien supremo del Estado.

Estas medidas nos darían el medio de destruir poco a poco y paso a paso todo aquello que en el momento de posesionarnos del poder nos hayamos visto obligados a incluir en las Constituciones de los pueblos; por este medio pasaremos insensiblemente a la supresión de toda Constitución cuando llegue la ocasión y el momento de agrupar todos los gobiernos bajo nuestra autocracia.

El reconocimiento de ella puede llegar antes de la supresión de la Constitución, si los pueblos, cansados de tantos desórdenes y de la frivolidad de sus gobernantes dan engrifar. Echadlos y dadnos un rey universal que pueda unirnos y acabar con las causas de nuestras discordias: las fronteras internacionales, las religiones, los cálculos e intereses de Estado: un rey que nos dé esta paz, esta tranquilidad que no podemos alcanzar con nuestros gobernantes y representantes.

Sabéis muy bien vosotros que para que estos deseos se realicen es necesario perturbar constantemente en todos los pueblos las relaciones entre ellos y sus gobiernos, con el propósito de cansar a todo el mundo con la desunión, la enemistad, el odio, y aun con el martirio, el hambre, la propagación de enfermedades y la miseria para que los Gentiles no encuentren otra salvación que la de recurrir a nuestra plena y absoluta soberanía.

Si damos a los pueblos una tregua para respirar, tal vez el momento favorable no llegará jamás.

 

Protocolo XI: El Estado Totalitario

El Consejo de Estado tiene por objeto hacer destacar el poder del gobierno: bajo la apariencia de un cuerpo legislativo, será en realidad un comité de redacción de las leyes y de los decretos del gobierno.

He aquí el Programa de la nueva Constitución que preparamos: Crearemos la Ley, el derecho y el tribunal…

bajo la forma de proposiciones al Cuerpo Legislativo

por medio de decretos presidenciales, por actas del Senado y por resoluciones del Consejo de Estado, bajo la forma de órdenes ministeriales

en caso de que se juzgue oportuno, por medio del golpe de estado

Una vez que de manera aproximada dejamos establecido este modus vivendi, tratemos algo más detalladamente de las medidas que nos servirán para acabar la transformación del Estado en el sentido de que ya hemos hablado. Pretendo hablar de la libertad de la prensa, del derecho de asociación, de la libertad de conciencia, del principio electivo, y de otras muchas cosas que deberán desaparecer del repertorio humano, o al menos alterarse radicalmente, tan luego como la nueva Constitución se haya promulgado.

Entonces será cuando nos sea posible promulgar todas nuestras leyes al mismo tiempo.

Después, cualquier cambio sensible sería perjudicial por esta razón: si la modificación se opera en el sentido de la severidad y del rigor, puede causar la desesperación provocada por el temor de nuevos cambios en el mismo sentido; si, por el contrario, es en el sentido de mayores complacencias, se dirá que hemos reconocido nuestros errores, y esto debilitará el prestigio de la infalibilidad de nuestro gobierno, o bien se dirá que hemos tenido temor y nos vimos obligados a hacer concesiones, que nadie nos agradecerá ni a nadie obligarán con nosotros. Ambas cosas perjudican el prestigio de la nueva Constitución.

Queremos que desde el día de su promulgación, cuando los pueblos estén aún estupefactos por el golpe de estado que hemos de dar, cuando estén aún invadidos por el terror y perplejos, en ese preciso momento reconozcan que somos tan fuertes, tan invulnerables, tan poderosos, que no contaremos con ellos para nada; que no solamente no atenderemos sus opiniones y pareceres, sino que estamos dispuestos y a punto de reprimir toda expresión, toda manifestación de estos deseos y de estas opiniones, con una autoridad indiscutible; que de un solo golpe nos hemos adueñado de todo lo que nos era necesario y que en ningún caso estamos dispuestos a compartir nuestro poder con ellos…

Entonces cerrarán los ojos y dejarán venir los acontecimientos…

Los Gentiles son un rebaño de carneros y nosotros somos para ellos los lobos. Y ¿ya sabéis lo que sucede a los corderos cuando el lobo llega a penetrar en el redil? Cerrarán aún los ojos, sobre todo, por las promesas que les haremos de volverles todas las libertades que les hemos arrebatado, cuando los enemigos de la paz se hayan calmado y los partidos queden reducidos a la impotencia. ¡Por supuesto que los Gentiles podrán esperar sentados la vuelta del pasado!…

¿Para qué habíamos de inventar e inspirar a los Gentiles toda esta política sin darles los medios de conocerla a fondo, sino para poder emprender en secreto lo que nuestra raza dispersa no podía intentar directa y abiertamente?. Esto nos ha servido de base para nuestra organización de la Francmasonería secreta, que no es conocida y cuyos designios ni aun siquiera sospechan los imbéciles Gentiles, alistados por nosotros en el ejército visible de las logias para distraer las miradas de los hermanos.

Dios nos ha dado a nosotros, su pueblo elegido, la dispersión, y en esta debilidad de nuestra raza radica nuestra fuerza que hoy nos conduce al solio de un reino universal.

Poco es lo que nos falta edificar sobre estos cimientos.

 

Protocolo XII: Control de la Prensa

La palabra Libertad, que se puede definir de distintas maneras, nosotros la definiremos así: Libertad es el derecho que cada uno tiene de hacer lo que permite la ley. Tal interpretación de esta palabra en estos tiempos hará que toda la libertad esté en nuestras manos, porque las leyes destruirán o crearán lo que nos agrade, conforme al programa expuesto más arriba.

Con la prensa obraremos de la manera siguiente: ¿Qué papel desempeña la prensa en la actualidad?. Ella sirve para encender las pasiones o mantener el egoísmo de los partidos. La prensa es banal, injusta, aduladora, y los hombres, en su gran mayoría, no comprenden bien para qué sirve. Nosotros la domaremos y la enfrenaremos con fuertes riendas, y otro tanto haremos con las demás obras impresas, porque ¿de qué nos serviría desembarazarnos de la prensa y del periódico si hemos de ser el blanco de los ataques del libro y del folleto?

Transformaremos la publicidad, que bastante caro nos ha costado hasta ahora, censurando los periódicos y convirtiéndolos en una fuente de ingresos para el Estado.

Crearemos un impuesto especial para la prensa. Al fundarse un periódico, o al establecerse una imprenta, exigiremos una participación. Con esta medida quedará garantizado nuestro gobierno de todo ataque por parte de la prensa. En ocasiones, aun sin mérito para ello, impondremos multas.

Estampillas, participaciones y multas producirán un buen ingreso al Estado.

Es verdad que los periódicos de los partidos podrían soportar estas pérdidas pecuniarias, pero los suprimiremos a la segunda vez que nos ataquen. Nadie osará tocar impunemente la aureola de nuestra infalibilidad gubernamental. El pretexto para suprimir un periódico podrá ser, por ejemplo, que el órgano en cuestión agita los ánimos sin razón ni motivo. Fijaos bien, os ruego, en que entre aquellos periódicos que nos atacarán, habrá algunos creados por nosotros mismos; pero éstos dirigirán sus tiros exclusivamente a aquellos puntos en los que nosotros deseamos algún cambio.

Nada se dará a conocer a las sociedades fuera de nuestro control. Ya desde ahora hemos obtenido este resultado por el hecho de que todas las noticias se reciben por nuestras agencias, en las que esas noticias de todo el mundo vienen a centralizarse. Estas agencias entonces serán exclusivamente nuestras y no publicarán sino lo que nosotros les ordenemos.

Si ya desde ahora nos hemos podido adueñar de las inteligencias en las sociedades cristianas, a tal grado que casi todos los hombres ven los acontecimientos mundiales solamente a través de las lentes de color que ponemos delante de los ojos; si desde ahora no hay ya para nosotros cerradura que nos impida apoderarnos de lo que los Gentiles torpemente llaman Secreto de estado, ¿qué será cuando seamos los dueños reconocidos como tales del mundo, en la persona de nuestro rey universal?.

Cualquiera que desee ser editor, librero, bibliotecario, publicista o impresor, tendrá la obligación de obtener un diploma o credencial que, en caso de que su dueño llegara a hacerse reo de cualquier delito, será inmediatamente recogida. Con estas medidas, el instrumento del pensamiento y de las ideas vendrá a ser un medio educativo en manos de nuestro gobierno, que no permitirá a las masas populares fantasear acerca de los beneficios del progreso. ¿Quién de nosotros ignora que estos beneficios ilusorios conducen a absurdos desvaríos?.

Estos desvaríos han dado origen a las relaciones anárquicas de los hombres entre sí y con el poder, porque el progreso ha traído las ideas de toda clase de libertades desenfrenadas-Todos aquellos a quienes damos el nombre de libera les son anarquistas, si no de hecho, a lo menos de pensamiento. Todos y cada uno de ellos van persiguiendo la libertad y caen en la anarquía, protestando por el simple placer de protestar.

Volvamos a la prensa. La abrumaremos, lo mismo que a los demás impresos, con impuestos en sellos o estampillas a tanto por hoja, y con fianzas: los libros que tengan menos de treinta hojas, pagarán doble impuesto. A éstos, los registraremos en la categoría de folletos; por una parte, a fin de reducir el número de revistas, que son el veneno más peligroso, y por otra, porque esta medida obligará a los escritores a producir obras extensas que serán poco leídas, principalmente por su alto precio. Por el contrario, lo que nosotros editemos para el bien moral, dentro de las tendencias que estableceremos, se venderá barato y será leído por todos.

Los impuestos acallarán el vano deseo de escribir, y el temor del castigo someterá a los literatos bajo nuestra autoridad. Si hay personas que intenten escribir contra nosotros, no se encontrará quien quiera imprimir sus obras. Antes de aceptar alguna para su impresión, el editor o impresor tendrá que dirigirse a las autoridades para obtener el permiso respectivo.

De este modo nosotros conoceremos anticipadamente los lazos que se nos tiendan y los destruiremos con las explicaciones previas que hagan el caso. La literatura y el periodismo son dos fuerzas educadoras de la mayor importancia; por esto nuestro gobierno será el propietario del mayor número de periódicos. Por esta misma razón, también, la influencia nociva de la prensa privada será neutralizada y adquiriremos una influencia moral enorme. Si autorizamos diez periódicos privados, fundaremos treinta de los nuestros.

Todos los periódicos editados por nosotros serán aparentemente de tendencias y opiniones las más opuestas, lo que despertará la confianza en ellos y les atraerá a nuestros adversarios sin recelos ; caerán en el lazo y resultarán inofensivos.

Los órganos de carácter oficial estarán en primera línea. Vigilarán siempre nuestros intereses y esta razón hace que su influencia sea casi nula.
En la segunda fila estarán los oficiosos, cuyo papel será atraer a los indiferentes y a los tibios.

En tercera fila colocaremos a nuestra pretendida oposición.

Un órgano, cuando menos, será el antípoda de nuestras ideas. Nuestros contrarios tomarán en este pseudo opositor por un aliado suyo y nos descubrirá su juego. Representarán nuestros periódicos todas las tendencias: las aristocráticas unos, las republicanas otros, igualmente las revolucionarias y aun las anarquistas; pero esto, naturalmente se entiende, mientras esté en vigor la Constitución.

Como el dios Vishnu de cien manos, cada una de ellas acelerará el cambio de la sociedad; esas manos guiarán la opinión en el sentido que convenga a nuestros intereses, porque un hombre que vive en un medio demasiado agitado, pierde la facultad de razonar y se abandona fácilmente a la sugestión. Los imbéciles que creerán repetir la opinión del periódico de su partido, no harán otra cosa que repetir y expresar nuestra opinión o aquello que nos agrade. Se harán la ilusión de seguir las opiniones del periódico de su partido, y en realidad seguirán la bandera que nosotros enarbolaremos para que vayan tras ella.

Para dirigir en este sentido nuestro ejército de periodistas desarrollaremos un cuidado especial en la organización de esta obra. Bajo el nombre de Oficina central de la prensa organizaremos reuniones literarias en las que nuestros agentes, sin dejarlo conocer, darán la palabra de orden y las señales.

Discutiendo y objetando nuestras iniciativas de una manera superficial, y sin llegar al fondo de las cuestiones, nuestros órganos entablarán polémica con los periódicos oficiales para proporcionarnos el medio de hacer declaraciones más francas sobre puntos en los que no hayamos podido ser más explícitos en nuestras primeras declaraciones oficiales.

Estos ataques tendrán, además, otro fin muy importante: nuestros súbditos se creerán con las necesarias garantías para poder hablar libremente y esto, por otra parte, dará a nuestros agentes ocasión para afirmar que los órganos que se declaran contra nosotros no hacen otra cosa que charlar, supuesto que no pueden presentar razones de peso para refutar seriamente nuestras medidas y disposiciones. Estos procedimientos inadvertidos por la opinión pública, pero seguros, nos atraerán seguramente la atención y la confianza del público.

Merced a ellos encenderemos o calmaremos los ánimos en las cuestiones políticas; los persuadiremos o los desconcertaremos publicando unas veces la verdad, otras la mentira; ya confirmando los hechos o rectificándolos, según la impresión que sea necesario provocar en el público, pero siempre tanteando el terreno antes de asentar en él el pie-Venceremos a nuestros adversarios infaliblemente, porque ellos no tendrán a su disposición periódicos en los que puedan emitir sus ideas hasta llegar al fin de una polémica, en virtud de las providencias tomadas por nosotros, de las que ya antes tratamos.

En cambio, nosotros no tendremos necesidad de refutarlos seriamente. En nuestros periódicos oficiales refutaremos enérgicamente los artículos que, como globos exploradores, lanzaremos en nuestros órganos clasificados en la tercera categoría, cuando sea necesario.

Ya desde ahora, en las filas del periodismo francés, por lo menos, existe una solidaridad Francmasónica. Todos los órganos de la prensa están ligados entre sí por el secreto profesional: a semejanza de los antiguos augures, ninguno de sus miembros dejará escapar el secreto de sus conocimientos, a menos que reciba la orden de quien puede dársela.

Ningún periodista se resolverá a traicionar este secreto, porque nadie es admitido a este gremio si no tiene en su vida pasada alguna tacha vergonzosa e infamante; y estas notas infamantes, al punto que se cometa la traición, serían reveladas. Mientras que esas infamias ocultas son el secreto de algunos, la aureola del periodista atrae la opinión de la mayoría del pueblo, que los sigue con entusiasmo.

Nuestros cálculos y proyectos se extienden no sólo a las grandes capitales, sino también a las provincias. Es necesario que también en ellas excitemos esperanzas y aspiraciones opuestas a las que excitemos en la capital, a la que inspiraremos las esperanzas y aspiraciones espontáneas de las provincias. Claro es que la fuente de unas y de otras será siempre la misma, es decir, nosotros.

Mientras no tengamos por completo el poder en nuestras manos, muchas veces tendremos necesidad de que las capitales sean arrolladas por la opinión de las provincias, esto es, de las mayorías manejadas por nuestros agentes.

Es preciso que las capitales, en el momento psicológico, no discutan los acontecimientos por el solo hecho de haberlos aceptado la mayoría de las provincias. Al entrar en el nuevo régimen que preparará nuestro reinado, no podemos admitir que la prensa haga pública la criminalidad: precisa hacer creer que el nuevo régimen tiene a todos de tal manera satisfechos, que aun los crímenes han desaparecido.

Los casos que puedan poner de manifiesto esa criminalidad, quedarán ignorados de todos, si no es de sus víctimas, de sus autores y de los testigos accidentales.

 

Protocolo XIII: Distracciones

La necesidad del pan de cada día hace a los Goim (los Gentiles) callar, y los convierte en nuestros humildes servidores. Los agentes, sacados de entre ellos por nuestra prensa, discutirán bajo nuestras órdenes todo aquello que nos sería molesto publicar directamente en documentos oficiales, y nosotros, entretanto, aprovechando el ruido provocado por estas discusiones, tomaremos las medidas que juzguemos convenientes y las presentaremos al público como un hecho consumado.

Nadie tendrá el atrevimiento de reclamar la anulación de lo que se haya decidido, tanto más que esto será presentado como un progreso. La prensa, por otra parte, llamará la atención hacia otras nuevas cuestiones; ya hemos acostumbrado a los hombres a esto, como sabéis, a buscar siempre novedades.

Algunos imbéciles, creyéndose instrumentos del DESTINO, se lanzarán sobre estas nuevas cuestiones, en las que no entienden palabra de lo que intentan discutir.

Las cuestiones políticas no son asequibles a nadie, sino a los que han creado la misma política y desde hace siglos la vienen dirigiendo. Por aquí veréis que sondeando la opinión de las multitudes no hacemos más que facilitar la realización de nuestros designios y podéis notar que simulamos buscar la aprobación no de nuestras acciones, sino de nuestras palabras pronunciadas en tal o cual ocasión.

Continuamente estamos proclamando que en todas nuestras providencias y disposiciones no tenemos más norte ni más guía que la esperanza unida a la certeza de ser útiles al bien común. Para distraer a los hombres demasiado inquietos de las cuestiones políticas les pondremos delante las pretendidas nuevas cuestiones industriales. Que desahoguen sus furias sobre estos nuevos temas.

Las masas consentirán en permanecer inactivas y en descansar de su pretendida actividad política (a que nosotros mismos las hemos acostumbrado para luchar por medio de sus intermediarios con los gobiernos de los Gentiles) bajo la condición de tener nueva ocupación; nosotros les señalaremos casi la misma dirección política. Con el objeto de que no lleguen a nada por medio de la reflexión, les distraeremos de pensar en cosas serias por medio de las diversiones, de los juegos, de los pasatiempos, de las satisfacciones de las pasiones, de las casas públicas…

Muy pronto propondremos por medio de la prensa concursos de arte, de belleza, de deportes…, de todo. Estas futilezas alejarán definitivamente los ánimos de ciertas cuestiones en las que nos sería molesto entrar en lucha con ellas.

Los hombres cada día pierden más la costumbre de pensar por sí mismos y acabarán por hablar haciendo coro a nuestras ideas, porque seremos los únicos que fijemos rumbos al pensamiento…, por mediación de personas tales que, ya se comprende, no se creerá que somos solidarios de ellas.

El papel de los utopistas liberales acabará definitivamente cuando nuestro gobierno sea reconocido. Hasta entonces nos prestarán un buen servicio.

Por eso todavía ahora seguimos impulsando y estimulando a las inteligencias a inventar toda clase de teorías fantásticas, nuevas y que dan en llamar progresistas, porque hemos trastornado la cabeza a esos imbéciles Gentiles con éxito completo por medio de esa palabreja: PROGRESO, y no existe entre ellos uno solo que vea que tras de esta palabra se oculta un error en todos los casos en que se trate de inventos materiales, pues LA VERDAD ES UNA Y NO SABE NI PUEDE PROGRESAR EL PROGRESO, COMO UNA IDEA FALSA, SIRVE PARA OSCURECER LA VERDAD A FIN DE QUE NADIE LA CONOZCA FUERA DE NOSOTROS, LOS ELEGIDOS POR DIOS, LOS DEPOSITARIOS DE LA VERDAD.

Cuando llegue nuestro reinado, nuestros oradores disertarán acerca de los grandes problemas que han conmovido a la humanidad para traerla finalmente bajo nuestro dominio.

¿Quién podrá entonces poner en duda que todos esos grandes problemas fueron planteados por nosotros, siguiendo un plan político que nadie pudo adivinar ni sospechar siquiera en el transcurso de tantos siglos?.

 

Protocolo XIV: Asalto de la Religión

Al advenimiento de nuestro reinado no reconoceremos la existencia de ninguna religión fuera de la de nuestro Dios único, con el que nuestros destinos están ligados íntimamente, porque somos el Pueblo Escogido, por el cual este mismo destino está unido a los de todo el mundo. Por esto tenemos que destruir todas las creencias. Si éstas han podido dar origen al Ateísmo contemporáneo, este estado transitorio no perjudica nuestros objetivos, sino que servirá de ejemplo a las generaciones que oirán nuestras predicaciones sobre la Religión Mosaica, cuyo sistema estoico y perfectamente concebido nos ha dado por resultado la conquista de todos los pueblos de la tierra.

Haremos ver así su verdad mística en la que podemos decir descansa toda su fuerza educadora. Publicaremos entonces en todas las ocasiones artículos en los que haremos comparación de nuestro benéfico gobierno con los del pasado. Los errores de los gobiernos de los Gentiles serán pintados con los más vivos colores. Tanto horror y repugnancia hacia ellos provocaremos, que los pueblos preferirán el descanso de la esclavitud a los famosos derechos de la Libertad que por tanto tiempo los trajeron atormentados y los privaron hasta de los medios necesarios de subsistencia; que los hicieron ser explotados por una turba de aventureros, sin poder siquiera saber qué era lo que hacían…

Los cambios inútiles de gobierno, a los que continuamente empujábamos a los Gentiles, mientras minábamos sus instituciones, dejarán de tal manera cansados a los pueblos en esta época, que más querrán soportar cualquier cosa de nuestra parte que correr de nuevo el riesgo de nuevas agitaciones.

Haremos notar especialmente los errores de los gobernantes que figuran en la historia, que sin haber producido un verdadero bien a la humanidad, torturaron durante tantos siglos a los pueblos para correr en pos de ilusorios bienes sociales, sin darse cuenta de que sus proyectos en vez de mejorar las relaciones de la vida humana las empeoraban.

Nuestros filósofos discutirán todas las deficiencias de las creencias cristianas; pero nadie jamás podrá discutir nuestra religión desde su verdadero punto de vista, porque nadie la conocerá en su fondo, a excepción de nuestros sabios, que nunca ni por nada osarán revelar sus secretos. En los pueblos que se tienen por adelantados, crearemos una literatura obscena, lúbrica, abominable. La fomentaremos todavía por algún tiempo antes de nuestra llegada al poder, para hacer resaltar el contraste entre nuestros discursos y programas y aquellas torpezas y obscenidades.

Nuestros sabios, educados para gobernar a los Gentiles, compondrán discursos, memorias, proyectos que nos darán el necesario influjo sobre las inteligencias y nos permitirán encauzar sus actividades hacia las ideas y conocimientos que queramos imponerles.

 

Protocolo XV: Supresión Despiadada

Cuando al fin comencemos a reinar con la ayuda de golpes de estado preparados en todas partes para el mismo día, después de la confesión definitiva de la nulidad de todos los gobiernos existentes (y para que esto llegue pasará todavía algún tiempo, tal vez un siglo), impediremos que se conspire contra nosotros. Para ello condenaremos a muerte a todos aquellos que acojan nuestro advenimiento al poder con las armas en la mano.

Toda creación de una nueva sociedad secreta, sea la que fuere, será castigada con la pena de muerte. Las que existen ahora y que nos son conocidas, quedarán igualmente abolidas, no obstante que nos han servido y tienen aún que servirnos, y serán desterradas a los continentes más lejanos de Europa. Esta es la conducta que habremos de seguir con los Francmasones Gentiles que saben demasiado; a los que perdonemos por cualquier razón, los mantendremos bajo un perpetuo terror del destierro.

Promulgaremos una ley, según la cual, todos los antiguos miembros de sociedades secretas deberán abandonar a Europa, centro de nuestro gobierno. Las resoluciones de nuestro gobierno serán definitivas y sin que quepa apelación contra ellas. En las sociedades cristianas en las que hemos sembrado tan profundas raíces de discusiones y protestas, no se puede restablecer el orden, sino por medidas muy severas y que manifiesten un poder inflexible; es inútil tomar en cuenta el número de víctimas que caigan en vista del bien que de tales castigos ha de resultar.

El deber de todo gobierno que tiene conciencia de su personalidad y de su ser es no solamente gozar de los privilegios, sino cumplir los deberes que como gobierno tiene y procurar el bien común, aunque sea a costa de enormes sacrificios. Para que un gobierno sea verdaderamente fuerte, inconmovible, es necesario que haga brillar el prestigio de su poder, lo que no se obtiene sino por la inflexibilidad majestuosa de su fuerza, que ha de llevar consigo las señales de la inviolabilidad mística de la elección divina.

Tal era hasta hace poco tiempo la autocracia rusa, que constituía nuestro único enemigo serio en el mundo con el Pontificado de la Iglesia Católica. Recordad el ejemplo de Italia inundada de sangre, que no tocó, sin embargo, un solo cabello de la cabeza de Sila que tanta de esa sangre había derramado. Sila, a los ojos del pueblo, era como un Dios por su poder; y, a su audaz regreso a Italia, ese pueblo martirizado por él, lo deificó, lo hizo intocable… Así el pueblo no se atreve a tocar a quien ha sabido hipnotizarlo por su valor y su fuerza de voluntad.

Mientras llega el tiempo de nuestra dominación, crearemos y multiplicaremos las logias masónicas en todos los países del mundo, atraeremos a ellas a todos los que son y pueden ser agentes aptos. Estas logias formarán nuestro principal centro de enseñanzas y el medio mejor de nuestra influencia y difusión de nuestras actividades. Concentraremos todas esas logias en un gobierno solamente conocido por nuestros sabios. Las logias tendrán su representante, detrás del cual quedará oculto el gobierno de que hablamos, y ese representante será el que dé la palabra de orden y el programa. Formaremos en esas logias el núcleo de todos los elementos revolucionarios y liberales.

En su composición caben como elementos todas las clases sociales. Los proyectos políticos más secretos nos serán conocidos y caerán bajo nuestra dirección aun antes que aparezcan. En el número de miembros de esas logias estarán casi todos los agentes de policía nacional e internacional (como sucedió en el asunto Azeff), pues sus servicios son insustituibles para nosotros; la policía puede no solamente tomar providencias contra los recalcitrantes, sino también encubrir y solapar nuestros actos, crear pretextos de descontento, etc.. Los que ingresan en las sociedades secretas, de ordinario son los ambiciosos, los aventureros, y en general, hombres ligeros en su mayor parte, con los cuales no tendremos dificultad para ponernos de acuerdo para la realización de nuestros proyectos.

Si se producen desórdenes, esto será indicio de que tenemos necesidad de provocarlos para destruir una solidaridad excesiva. Si surge algún complot en su seno, al que hay que señalar como verdadero autor no hay que ir a buscarlo sino entre nuestros más fieles servidores. Es natural que sea alguno de nosotros, pues nadie más que nosotros manejamos los asuntos de la masonería, porque sabemos a dónde vamos, conocemos el objetivo final de toda acción, mientras que los Gentiles nada saben, ni aun del resultado inmediato; ordinariamente se contentan con un éxito momentáneo de amor propio en la ejecución de sus planes, sin fijarse siquiera en que esos planes no se deben a su iniciativa, sino que les fueron sugeridos por nosotros.

Los Gentiles entran en las logias por curiosidad, o si no, con la esperanza de que ello les sirva para poder obtener un puesto en el banquete del presupuesto público; algunos, para tener oportunidad de poder expresar públicamente sus sueños irrealizables que no pasan de desvaríos; están sedientos de la emoción que produce el éxito, y acarrean los aplausos, cosas de que nunca nos mostramos parcos ni avaros. También les proporcionamos éxitos, para aprovecharnos de la satisfacción que sienten de sí mismos, la que a la vez nos proporciona la facilidad de que estos hombres acepten nuestras sugestiones sin recelo ni precaución alguna y enteramente convencidos de que expresan sus propias ideas y de que son incapaces de apropiarse las de otros…

No podéis imaginaros cómo se puede llevar a los Gentiles más inteligentes hasta la más inconsciente simplicidad a condición de dejarlos satisfechos de sí mismos y al mismo tiempo, cuan fácil es desanimarlos con el más insignificante fracaso, aunque no sea sino negándoles el aplauso, y lo fácil que es someterlos a la más servil obediencia a fin de obtener un nuevo éxito…

Mientras los nuestros tienen en poco el éxito con tal que logren realizar sus designios, los Gentiles están prontos a sacrificar todos sus proyectos a cambio de un éxito ruidoso. Esta psicología nos facilita notablemente el trabajo de dirigirlos. Tigres en apariencia, tienen almas de cordero y sus cabezas están completamente vacías.

Les hemos dado como distintivo bufonesco el sueño o desvarío de la absorción de la individualidad humana por la unidad simbólica del colectivismo; y ellos no han comprendido, ni comprenderán en mucho tiempo, que esta bufonada es una violación evidente de la más importante de las leyes de la naturaleza, que creó después del primer día de la creación, cada ser distinto de los demás, precisamente para que su distinción afirmara su individualidad.

El que nosotros hayamos podido inducirlos a aceptar ciegamente esta necedad ¿no prueba con evidencia palpable hasta qué punto su inteligencia es inferior a la nuestra? Esta circunstancia es la principal garantía de nuestros éxitos. ¡Con qué claridad vieron las cosas nuestros sabios al decir que para llegar a nuestro fin no debíamos detenernos ante los medios ni contar el número de víctimas sacrificadas!

¡NOSOTROS NO HEMOS CONTADO A LOS IMBÉCILES GENTILES Y AUNQUE HAYAMOS SACRIFICADO A MUCHOS DE LOS NUESTROS, HEMOS DADO SOBRE ESTA TIERRA A NUESTRO PUEBLO UN PODER QUE JAMÁS SE HABRÍA ATREVIDO A SOÑAR!

Las víctimas, relativamente pocas de los nuestros, lo han salvado de su ruina. La muerte es el fin inevitable de todos. Mejor es acelerar el fin de aquellos que ponen obstáculos a nuestra obra, que no el de nosotros que somos los que a esa obra hemos dado el ser.

A los Francmasones les damos muerte de manera que nadie, excepto sus hermanos, ni aun las mismas víctimas, pueden sospechar de su condenación; todos mueren, cuando es necesario, como de una enfermedad natural… Sabiendo esto, ni la hermandad misma se atreve a protestar. Estas medidas han desterrado y extirpado de la masonería todo germen de protesta.

A pesar de que a los Gentiles predicamos el liberalismo, a nuestro pueblo y a nuestros agentes los tenemos bajo una obediencia absoluta. Gracias a nuestra influencia, la ejecución de las leyes de los Gentiles ha quedado reducida al mínimum. El prestigio de la ley está minado por las interpretaciones liberales que nosotros hemos introducido. En las causas y cuestiones políticas v de principios, los tribunales deciden como nosotros les ordenamos; ven las cosas a la luz que nosotros les presentamos. Para todo esto nos servimos, como intermediarios, de personas con las que nadie cree que tenemos nada de común; nos servimos de la opinión, de la prensa y de otros medios.

Los senadores mismos y la administración superior aceptan ciegamente nuestros consejos. La inteligencia netamente animal de los Gentiles es incapaz de análisis y observación, y más todavía, de prever hasta dónde puede llegar una cierta manera de presentar las cuestiones. En esta diferencia de aptitudes que hay entre nosotros y los Gentiles para pensar, se puede ver claramente el sello de nuestra elección y la marca de nuestra humanidad.

La inteligencia de los Gentiles es instintiva, animal. Ellos ven, mas no prevén ni inventan (excepto cosas materiales). Por aquí se ve claramente que la naturaleza misma nos tiene destinados a dirigir y gobernar el mundo. Llegado el tiempo que gobernemos abiertamente y que mostremos al pueblo los beneficios de nuestro gobierno, compraremos todas las legislaciones: nuestras leyes serán breves, claras, sólidas, sin comentarios y tales que todos las pueden conocer. La nota sobresaliente de ellas será la obediencia a las autoridades llevada a un grado sumo.

Entonces desaparecerán todos los abusos como consecuencia de la responsabilidad de todos, hasta el último, ante la autoridad superior del representante del poder. Los abusos de autoridad de los funcionarios inferiores serán castigados con tal severidad, que a nadie le quedarán deseos de ensayar sus propias fuerzas.

Seguiremos con ojo vigilante cada acto de la administración de que depende el mecanismo de la máquina de gobierno, pues el libertinaje en el gobierno produce el libertinaje en todas las clases. Todo caso de ilegalidad y todo abuso será castigado de manera ejemplar. El encubrimiento, la complicidad solidaria entre los funcionarios, desaparecerán con los primeros ejemplos de un castigo riguroso.

El prestigio de nuestro gobierno exige castigos eficaces, es decir, crueles, por la menor infracción de las leyes, pues toda infracción es un atentado al alto prestigio de la autoridad. El que resulte condenado será indefectiblemente castigado por su delito; será como el soldado caído en el campo de batalla gubernativo, por la autoridad, los principios y las leyes que no toleran que los intereses privados especulen con los cargos públicos, ni aun tratándose de los que guían el carro de la Sociedad.

Nuestros jueces sabrán que si buscan el elogio de una imprudente blandura, violan la ley de la Justicia que ha sido instituida para ordenar a los hombres por medio del castigo de los delitos, y no para que el juez haga ostentación de la bondad de su alma.

Es permitido hacer esas manifestaciones de bondad y de estas cualidades en la vida privada, pero no en el campo de la vida pública, que es como la base y fundamento de la educación de la vida humana. Nuestro personal judicial no prestará servicios pasados los cincuenta años de edad, pues los ancianos son más obstinados en sostener sus opiniones preconcebidas y están menos dispuestos a obedecer las nuevas ordenanzas, y en segundo lugar, porque esto nos permitirá más fácilmente renovar el personal, que así nos será más sumiso: quien quiera conservar su empleo, deberá obedecer ciegamente para merecer este favor.

Generalmente, nuestros jueces serán escogidos exclusivamente por nosotros entre aquellos que comprendan que su papel es el de castigar y aplicar leyes; no el de hacer ostentación de liberalismo con detrimento del Estado, como lo hacen al presente los Gentiles. Los cambios de personal servirán también para afirmar la solidaridad de los colegas y los tendrán a todos más estrechamente ligados a los intereses del gobierno del que depende su suerte. La nueva generación de jueces será educada de tal manera que considerará inadmisibles los abusos que puedan atacar el orden establecido en las relaciones de nuestros súbditos entre sí.

Hoy, los jueces Gentiles, no teniendo una idea exacta de su deber, se manifiestan indulgentes con todos los crímenes, porque los actuales gobernantes, al nombrar para este cargo a los jueces, no tienen cuidado de inspirarles el sentimiento de ese deber y la conciencia de la labor que su cargo exige.

Así como los animales hacen salir a su prole en busca de la presa, los Gentiles confían a sus súbditos estos puestos proporcionándoles una buena renta, sin preocuparse de hacerles comprender el fin para que tales cargos han sido establecidos. Por eso los gobiernos se destruyen a sí mismos con sus propias fuerzas y con los actos de su administración. Saquemos, pues, del resultado ya conocido de estos actos una lección más para nuestro gobierno.

Desterraremos el liberalismo de todos los cargos importantes de nuestra administración; de esto dependerá la educación de nuestros subordinados con relación al orden social. A esos cargos serán admitidos solamente los que hayan sido educados para ellos por nosotros. Se nos podrá objetar que el retiro de los funcionarios ocasionará fuertes gastos al Erario. Respondemos desde luego que previamente se les proporcionará un empleo particular para compensarlos del que se les quita en la administración pública; y en segundo lugar, que estando en manos de nuestro gobierno todo el dinero del mundo, éste no teme los gastos excesivos.

Nuestro absolutismo será consecuente en todo. Por esta razón nuestra poderosa voluntad será respetada y ejecutada sin objeción alguna siempre que ordenemos. No tendrá ella en cuenta murmuraciones ni descontentos; cualquier rebeldía será reprimida con castigos ejemplares. El derecho de casación quedará abolido, sin que nadie, sino nosotros, los gobernantes, pueda recurrir a él, porque no debemos permitir que nazca en el pueblo la idea de que haya podido dictarse una sentencia injusta por jueces que han sido nombrados por nosotros. Si algo de esto llegase alguna vez a suceder, nosotros mismos casaremos la sentencia; pero aplicando al mismo tiempo al juez un castigo tan ejemplar, por no haber sabido comprender su deber y su cargo, que semejantes casos no se repetirán.

Una vez más insisto en que nosotros tendremos conocimiento de todos los pasos de nuestra administración, que basta vigilar para que el pueblo esté contento de nosotros, porque hay derecho de exigir a un buen gobierno buenos funcionarios. Nuestro gobierno tendrá, por su parte, cierta semejanza con una tutela patriarcal o paternal. Nuestro pueblo y nuestros súbditos verán en él un padre que conoce a fondo todas las necesidades, todos los actos, todas las relaciones de sus súbditos entre sí y con el gobierno.

Con esto, los súbditos se penetrarán de tal manera del pensamiento de que es imposible evadir esta tutela y dirección, si quieren gozar de paz y de tranquilidad, que reconocerán la autocracia de nuestro gobierno con un respeto que toque en adoración, principalmente cuando se convenzan de que nuestros funcionarios no deben al pueblo el cargo que desempeñan y en desempeñarlo no hacen más que cumplir ciegamente las leyes.

Quedarán contentos nuestros súbditos de que hayamos reglamentado todo en su vida social, como lo hacen los padres prudentes que quieren educar a sus hijos en el sentimiento del deber y de la obediencia. Pues, los pueblos con relación a nuestra política, y sus secretos, son hijos menores eternamente, como ahora lo son los actuales gobiernos.

Como veis, yo establezco como base de nuestro despotismo el derecho y el deber: el derecho de exigir el cumplimiento del deber, es el primer deber de un gobierno, que es un padre para sus súbditos. El tiene el derecho del más fuerte, y debe usar de él para dirigir a la humanidad hacia el orden establecido por la naturaleza, hacia la obediencia. En el mundo todo obedece, excepto el hombre, a lo menos a las circunstancias, o a su propia naturaleza, o al más fuerte en todo caso.

Seamos, pues, EL MAS FUERTE en atención al bien.

Debemos saber sacrificar sin vacilaciones a los individuos aislados, violadores del orden establecido, porque hay una gran fuerza educadora en el castigo ejemplar del mal. Si el rey de Israel pone sobre su frente la corona que le ofrecerá Europa, él será el patriarca del mundo. Las víctimas necesariamente sacrificadas por él para que pudiera llegar a este trono, no igualarán jamás en número, a los sacrificados durante tantos siglos de locura y de grandezas por la rivalidad de los príncipes y gobiernos Gentiles.

Nuestro rey estará en contacto constante con el pueblo; le dirigirá la palabra desde la tribuna, y la ya citada oficina central de noticias difundirá simultáneamente su palabra por todo el mundo.

 

Protocolo XVI: Lavado de Cerebro

Con el fin de destruir todas las fuerzas colectivas, excepto las nuestras, suprimiremos las universidades, primera etapa del colectivismo, y fundaremos otras con un espíritu nuevo. Sus jefes y profesores serán preparados secretamente en su labor, por programas de acción secretos y minuciosos, sin poder apartarse de ellos en ningún punto. Serán nombrados con especial prudencia y en todo dependerán del gobierno. Excluiremos de la enseñanza el Derecho Cívico, así como todo lo demás que tenga relación con las cuestiones políticas.

Estas materias serán enseñadas a unas cuantas decenas de individuos seleccionados en virtud de sus aptitudes sobresalientes. Las universidades no deben dejar salir de sus aulas a esos picos de oro forjadores de constituciones como si compusieran comedias o tragedias y que se ocupan en cuestiones políticas de las que ni sus padres comprendieron jamás una palabra. El falso conocimiento que tienen los hombres de esta materia, las más veces ha dado origen a los utopistas y a los malos ciudadanos: a vuestra vista está lo que la educación general de hoy ha hecho de los Gentiles.

Hemos tenido necesidad de inyectar en su educación todos esos principios que tan brillantemente nos han servido para debilitar su orden social. Pero una vez que nos hayamos adueñado del poder, proscribiremos de la educación todas las materias de enseñanza que pueden traer el desorden, y haremos de los jóvenes, niños obedientes a las autoridades y amantes de los que gobiernan, como un apoyo y una esperanza de paz y de tranquilidad.

Reemplazaremos el Clasicismo, haciendo otro tanto con el estudio de la historia antigua que presenta más ejemplos malos que buenos para el estudio del programa del porvenir. Borraremos de la memoria de los hombres todos los acontecimientos de los siglos pasados que no nos son gratos, no conservando sino los que dan a conocer las faltas de los gobiernos Gentiles.

La vida práctica, el orden social natural, las relaciones de los hombres entre sí, la obligación de evitar los malos ejemplos del egoísmo, que siembran la semilla del mal, y otras cuestiones semejantes de carácter pedagógico quedarán en la primera línea del programa del porvenir, en la enseñanza de cada profesión, que según ella sea, será distinto, y que no generalizará la enseñanza bajo cualquier pretexto.

Esta forma de plantear la cuestión tiene una importancia particular. Cada clase social debe ser educada dentro de los límites precisos, de conformidad con el destino y el trabajo que le son propios. Los genios potentes siempre han sabido y sabrán deslizarse entre las otras clases; pero dejar entrar en clase extraña a los que pueden considerarse como valores negativos, permitirles usurpar el lugar que correspondería a otros por el nacimiento y la profesión al igual que a esos mismos genios excepcionales, es una verdadera locura.

Vosotros sabéis qué consecuencias ha tenido para los Gentiles este absurdo manifiesto. Para que el gobierno tenga el lugar que le corresponde en los corazones y el ánimo de sus súbditos, es necesario que mientras dure se le enseñe al pueblo en las escuelas y en las plazas públicas la importancia del gobierno y cuáles son sus deberes, y en qué cosas su actividad puede contribuir al bienestar del mismo pueblo. Aboliremos toda enseñanza libre.

Los estudiantes tendrán el derecho de unirse con sus padres en los establecimientos escolares, como se acostumbra hacerlo en los clubs y en los días de fiesta, los profesores darán conferencias, de las llamadas libres, acerca de las relaciones de los hombres entre sí; sobre las leyes de la imitación; sobre los malos resultados de la competencia ilimitada; en fin, sobre filosofía de las nuevas teorías que el mundo todavía no conoce.

Haremos de estas teorías un dogma y nos serviremos de ellas para atraer a los hombres a nuestra fe.

Al terminar la exposición de nuestro programa de acción en el presente y en lo futuro, os expondré las bases de esas teorías. En una palabra, sabiendo por la experiencia de muchos siglos, que los hombres viven y se dirigen por las ideas; que éstas no les son inculcadas sino por la educación impartida con igual resultado a todas las edades con procedimientos diferentes, entiéndase bien: nosotros adoptaremos y nos asimilaremos en provecho nuestro los últimos resplandores o destellos del pensamiento independiente que desde tiempo atrás venimos dirigiendo hacia las materias e ideas que nos son necesarias.

El sistema de represión del pensamiento ya está en vigor en el método llamado Enseñanza por medio de la imagen, que debe transformar a los Gentiles en animales dóciles, que no piensen, que necesiten la representación por las imágenes para comprenderlas…

En Francia, uno de nuestros mejores agentes, Bourgeois, ha divulgado el nuevo programa de educación por medio de la imagen.

 

Protocolo XVII: Abuso de Autoridad

El Foro ha producido hombres crueles, fríos, testarudos, sin principios, que se colocan siempre en un terreno impersonal netamente legal. Se proponen a todo trance la defensa y no el bien social. De ordinario no rehúsan defensa alguna tratando de obtener la más alta recompensa por su labor y aferrándose a las argucias de la jurisprudencia: esto es, lo que ha desmoralizado a los tribunales. Por todo esto, permitiendo esta profesión dentro de ciertos límites, haremos a sus miembros funcionarios ejecutivos.

A los abogados, lo mismo que a los jueces, se les privará del derecho de comunicarse con los litigantes: recibirán las causas del tribunal; las estudiarán según las memorias y los documentos de los relatos judiciales, defendiendo a sus clientes conforme a los interrogatorios del tribunal, una vez que esté terminado el esclarecimiento de los hechos. Los honorarios que percibirán serán independientes de la calidad de la defensa. De esta manera tendremos un defensa honesta e imparcial, dirigida no por el interés, sino por la convicción.

Esto suprimirá también la corrupción actual de los asesores, a los que no consentiremos más que en el caso que aquel que pague sea el que gane una causa. Hemos tenido buen cuidado de desacreditar la clase de los sacerdotes Gentiles y de desorganizar por este medio su ministerio, que mucho podría en la actualidad perjudicarnos.

Su influencia sobre los pueblos decrece más cada día. La libertad de conciencia está hoy proclamada en todas partes. Por lo tanto, sólo algunos años tendremos que esperar para ver la ruina completa de la religión Cristiana; lograremos aún más fácilmente la completa extinción de las demás religiones; pero es demasiado pronto para hablar de ello.

Al clericalismo y a los clericales los meteremos dentro de marcos tan estrechos, que su influencia será casi nula en relación con la que tuvieron en épocas pasadas. Pero, cuando los pueblos se echen encima de ellos asumiremos el papel de defensores para evitar el derramamiento de sangre. Por esta línea curva, penetraremos dentro de la fortaleza, y por nada la abandonaremos hasta arruinarla completamente.

El rey de los judíos será el verdadero papa del universo, el patriarca de la Iglesia internacional. Pero mientras no hayamos educado a la juventud en las nuevas creencias de transición, y después en las nuestras, no tocaremos de una manera manifiesta a las iglesias cristianas existentes; pero lucharemos contra ellas por medio de la crítica, provocando las disensiones.

En general, nuestra prensa contemporánea revelará los negocios de estado, las religiones, la ineptitud de los Gentiles, todo ello en términos los más indecentes para infamarlos de todas maneras, COMO EXCLUSIVAMENTE SABE HACERLO EL GENIO DE NUESTRA RAZA.

Nuestro reinado será la apología del reinado de Vichnou, que es su símbolo: de nuestras cien manos cada una tendrá un resorte de la máquina social. Todo lo veremos sin la ayuda de la policía oficial, que tal como la hemos formado, en la actualidad no deja a los gobiernos Gentiles que vean todo lo que sería necesario.

Conforme a nuestro programa un grupo de terceras personas vigilará a los demás, y esto no por otro móvil que el sentimiento del deber y por servir al Estado voluntariamente. Entonces no se considerará deshonroso servir de espía y delator, sino algo digno de alabanza y premio; pero las delaciones mal fundadas serán cruelmente castigadas, para que no haya abusos en este sentido. Nuestros agentes serán sacados lo mismo de las altas clases sociales que de las bajas; de la burocracia que se divierte; de entre los editores, libreros, impresores, dependientes de comercio, obreros, cocheros, lacayos, etc.

Esta policía desprovista de derechos, sin autorización para obrar por sí misma, y por lo tanto, sin poderes, no hará otra cosa sino servir de testigo y presentar sus denuncias: la comprobación de las denuncias y las aprehensiones dependerán de un grupo de Directores de los asuntos policíacos, las aprehensiones serán efectuadas por el cuerpo de gendarmes y por la policía municipal. El que no presente su informe o denuncia de lo que haya visto u oído, sobre cuestiones políticas, será considerado igualmente como culpable del delito de encubridor o como cómplice, lo mismo que si hubiera cometido ambos delitos.

Del mismo modo que hoy nuestros hermanos están obligados bajo su responsabilidad, a denunciar ante la comunidad a los renegados o a toda persona que emprenda cualquier acción contraria a esa misma comunidad, así en nuestro reino universal será obligatorio para todos nuestros súbditos servir al Estado en esa misma forma. Esta organización destruirá los abusos de la fuerza, de la corrupción y todo aquello que nuestros consejos y nuestras teorías de los derechos del hombre han introducido en las costumbres de los Gentiles.

Pero ¿cómo si no hubiéramos podido obtener que se multiplicaran los motivos de desorden en sus gobiernos? ¿Por qué otros medios más aptos? Ciertamente, uno de los más importantes son los agentes a cuyo cargo está la conservación y el restablecimiento del orden.

A éstos hay que dejarlos en condiciones de que puedan manifestar y desarrollar sus malas inclinaciones y caprichos, de que abusen, en fin, de sus poderes, y al primer Jefe, aún de que pueda aceptar de vez en cuando sus vasos de vino.

 

Protocolo XVIII: Detención de los Oponentes

Cuando sea necesario aumentar las medidas de precaución por medio de la policía (que tanto desprestigian a los gobiernos), simularemos desórdenes y manifestaciones de descontento valiéndonos para ello de buenos oradores.

Las personas que efectivamente alimenten sentimientos contrarios a nosotros, se unirán a aquellos que van desempeñando el papel que nosotros les hemos encomendado. Esto nos dará pie para autorizar pesquisas, cacheos y vigilancias especiales, para las que nos valdremos, como agentes, de los servidores que hayamos entresacado de la policía de los Gentiles. Como la mayoría de los conspiradores lo son por amor al arte, y por fanfarronada, no les causa remos daño alguno mientras no lleguen a vías de hecho; lo único que haremos será tenerlos bien vigilados.

No hay que olvidar que el prestigio del poder se menoscaba si con frecuencia se descubren conspiraciones; esto implica una confesión de la impotencia del gobierno, o lo que es todavía peor, de la injusticia de su propia causa. Vosotros no ignoráis que el prestigio de los reyes y gobernantes Gentiles lo hemos destruido nosotros por medio de frecuentes atentados cometidos por nuestros agentes, que no son sino estúpidos borregos de nuestro rebaño; es cosa agradable impulsar al crimen por medio de unas cuantas fraséenlas de sabor liberal, con un tinte político.

Obligaremos a los gobernantes a reconocer su impotencia por las medidas de seguridad que se verán obligados a tomar manifiestamente, y por este medio, aminoraremos el prestigio.

Nuestro gobierno será custodiado por una guardia secreta, que casi nadie advertirá, porque no admitimos ni siquiera la idea de que pueda existir un partido o facción contrarios, que no esté en condiciones de combatir y que tuviera que cuidarse de ellos. Si admitimos esta idea, como lo hacen todavía los Gentiles, habríamos firmado una sentencia de muerte, si no la del soberano mismo, la de su dinastía en un porvenir no lejano.

Según las apariencias rigurosamente observadas, nuestro gobierno no se servirá del poder sino para bien del pueblo, y no para provecho personal ni de su dinastía. Así, guardando esta conducta honrada y decorosa, su poder será honrado y respetado y defendido por sus mismos súbditos; se le adorará bajo la idea de que el bienestar de cada uno de los súbditos depende del orden y de la economía social…

Cuidar al rey de una manera manifiesta y visible sería reconocer la debilidad de la organización del gobierno. Nuestro rey, cuando se encuentre en medio de sus súbditos, estará siempre rodeado de una multitud de hombres y mujeres que parecerán curiosos que ocupan las primeras filas cerca de él, por mera casualidad, y que detendrán las filas de los demás, como para evitar el desorden.

Esto será un ejemplo de moderación. Si entre la multitud hubiere algún pretendiente que se empeñe en hacer llegar al soberano su petición, esforzándose por abrirse paso a través del pueblo, los que se encuentren en las primeras filas deberán tomar la solicitud del peticionario de sus manos y a su vista hacerlo llegar a las del soberano, para que todos sepan que llegó a su destino y para que al mismo tiempo comprendan que hay un control, algo que impide que cualquiera pueda llegar hasta él.

Con la institución de una guardia oficial desaparece el prestigio místico del poder. Cualquier hombre dotado de cierta audacia se cree dueño del poder, el faccioso no desconoce su fuerza y acecha la ocasión de acometer cualquier atentado contra el poder. Cosa muy distinta decimos a los Gentiles en nuestro discurso.

Pero bien vemos cuáles han sido las consecuencias de las precauciones manifiestas y visibles. Arrestaremos a los criminales a la primera sospecha más o menos fundada: el temor de padecer un error, no debe ser motivo para darles facilidades de huida a individuos sospechosos de un delito o de un crimen político, crímenes y delitos para los que no tendremos consideración y debemos ser despiadados.

Si se puede, forzando un poco el sentido de las cosas, aceptar el examen de motivos en los crímenes ordinarios, no puede haber excusa ninguna para tolerar que alguien se ocupe en cuestiones políticas que nadie, fuera del gobierno, puede entender.

Ni aun todos los gobiernos actuales son capaces de entender la verdadera política.

 

Protocolo XIX: Gobernantes y Pueblo

Si no admitimos que nadie se ocupe directamente en política, en cambio, estimularemos todo informe o toda iniciativa que invite al gobierno a mejorar la condición del pueblo; lo que nos dará oportunidad de ver los defectos o fantasías e ilusiones de nuestros súbditos, a los que responderemos o con la ejecución del proyecto de que se trate, o con una refutación sensata que ponga de manifiesto la capacidad de sus autores.

Los partidos no son otra cosa que el ladrido de un perrito contra un elefante.

Para un gobierno bien organizado, no desde el punto de vista policial, sino social, el perrillo ladra al elefante porque ignora el lugar que le corresponde y su valor. Basta demostrar con un buen ejemplo la importancia de cada uno, para que los perrillos dejen de ladrar y se dediquen a menear el rabo tan pronto como ven a los elefantes.

Para despojar al crimen político del prestigio y la aureola del valor, llevaremos a los acusados por estos delitos al banquillo de los delincuentes vulgares, lo mismo que se lleva al ladrón, al asesino y a cualquier criminal despreciable. Entonces la opinión pública confundirá en su interior esta categoría de criminales políticos en la ignominia y vergüenza de los demás, y los castigará con igual menosprecio y repugnancia.

Nos hemos propuesto, y creo que lo conseguiremos, impedir a los Gentiles el que puedan ellos combatir los crímenes políticos de esta manera. Con este propósito, por medio de la prensa, en discursos públicos y por los manuales de historia escritos conforme a nuestras miras, hemos hecho LA PUBLICIDAD DEL MARTIRIO, lo que será aceptado por los facciosos a causa del bien común.

Tal reclamo ha aumentado los contingentes de liberales y a miles de Gentiles los ha alistado en nuestro ejército.

 

Protocolo XX: Programa Financiero

Hablaremos hoy del programa financiero, que he reservado para final de mi informe como el punto más difícil, culminante y decisivo de nuestros planes. Al tratar este punto, os recordaré lo que ya se dijo en otra ocasión: que el conjunto de nuestros actos se resuelve por una cuestión de cifras.

Llegado el tiempo de nuestra dominación, nuestro gobierno, por su propia seguridad y conservación, evitará a toda costa sobrecargar a las masas populares con impuestos y no olvidará que su papel es el de padre y protector del pueblo. Pero, como la organización de un gobierno tiene un costo elevado, es necesario encontrar los medios adecuados para sostenerlo.

Para esto es preciso ir buscando con todo cuidado el equilibrio financiero. En nuestro gobierno el rey tendrá el goce aparente de la propiedad legal de todo cuanto hay en su Estado (lo que es fácil ejecutar) y podrá, por lo tanto, recurrir a la confiscación de cualquier suma de dinero que juzgue necesaria para regularizar la circulación de moneda en su Estado. Por donde se ve que las contribuciones deberán consistir principalmente en un impuesto progresivo sobre la propiedad. De esta suerte, los impuestos serán aumentados sin molestia y sin arruinar, en una proporción de tanto por ciento en relación a la propiedad, y a lo que cada cual posea.

Los ricos tendrán que comprender que su deber es poner a la disposición del Estado una parte de sus sobrantes, ya que él les da garantías y seguridades sobre el resto y el derecho de una ganancia honesta, y digo ganancia honesta, porque el control de la propiedad suprimirá todo robo legal. Esta reforma social debe venir de arriba y su tiempo ha llegado ya, pues se necesita como garantía de paz.

La contribución que se exige a un pobre diablo es una semilla de revolución y es perjudicial para el Estado que pierde un provecho de consideración por ir en pos de ruines ingresos y beneficios. Sin tener esto en cuenta, todavía hay algo más: el impuesto a los capitalistas disminuirá el acrecentamiento de riquezas en manos de particulares, en las que han estado concentradas actualmente por nosotros, para contrarrestar la fuerza de los gobiernos de los Gentiles, a saber, las finanzas del Estado.

Un impuesto progresivo producirá una renta mejor que el impuesto proporcional de la actualidad, que no nos sirve sino para provocar agitaciones y descontento entre los pueblos Gentiles. La fuerza que debe servir de base a nuestro rey ha de ser el equilibrio y estabilidad de la paz.

Es necesario que los capitalistas sacrifiquen una pequeña parte de sus rentas para asegurar el funcionamiento de la máquina del gobierno. Las necesidades del Estado, ellos son los que deben cubrirlas, pues sus riquezas les permiten hacerlo sin grave molestia. Esta medida destruirá el odio del pobre contra el rico, en el que aquél verá una fuerza financiera Útil al Estado, sostén de la paz y prosperidad, porque no podrá menos de ver que es el rico el que sufraga los gastos necesarios para obtener estos bienes.

Para que los contribuyentes de la clase pensante no reciban mayor disgusto por estos impuestos, se les dará cuenta del destino de esas sumas, exceptuando las que se distribuyan para las necesidades del trono y de las instituciones administrativas. La persona reinante no tendrá propiedad personal, puesto que todo lo que es del reino es de él, y habría una contradicción entre una y otra cosa: los recursos personales anularían el derecho de propiedad sobre las posesiones de todos.

Los parientes de la persona real, excepto sus herederos, a quienes sostendrá el Estado, deben colocarse como servidores del mismo o trabajar para adquirir el derecho de propiedad: el privilegio de pertenecer a la familia real no debe servirles de pretexto para saquear el Tesoro público.

La adquisición de una propiedad, la aceptación de una herencia, serán gravadas con un derecho progresivo de sellos o estampillas. La transmisión de una propiedad en dinero o de otra manera no declarada necesariamente nominal, será afectada de un impuesto de tanto por ciento, a cargo del anterior propietario desde el día de la transmisión hasta el día en que el fraude sea descubierto. Los títulos de traslación de dominio deberán ser presentados cada semana al fisco del lugar donde radique la propiedad, con la designación del nombre y apellidos de la familia y de los domicilios del nuevo y antiguo propietario.

Este registro no se exigirá sino cuando se trate de excedentes de una determinada cantidad: los gastos ordinarios de compraventa de artículos necesarios, no serán gravados más que con un derecho mínimo por cada unidad.

¡Calculad cuánto sobrepasarán los productos de estas impuestos a las actuales rentas de los estados Gentiles!. La caja de fondo del Estado deberá guardar cierto capital de reserva, y todo el sobrante de este capital deberá ser puesto en circulación. Con las reservas se organizarán trabajos públicos.

Como éstos son pagados de los recursos del Estado, de allí provendrá que la clase obrera se sentirá fuertemente adherida a los intereses del Estado y a las personas reinantes. Una parte de esas reservas también se destinará al pago de primas por inventos y producción de artículos.

Entonces, sobre esas cantidades fijadas y determinadas, ya no es necesario guardar una sola moneda en las cajas del Estado, pues el dinero se ha hecho para circular y todo estancamiento de dinero repercute en forma perjudicial sobre el funcionamiento del mecanismo del Estado; la falta de lubricación puede entorpecer la marcha normal de ese mecanismo. La situación de una parte del dinero en valores en papel ha producido justamente tal estancamiento.

Las consecuencias de este hecho se han dejado sentir bastante.

Tendremos también un tribunal de cuentas, en el que el gobierno, en cualquier tiempo, tendrá a su disposición el estado detallado de los ingresos y pagos de la nación, excepto el correspondiente al mes en curso no terminado y el del mes precedente, no expedido aún. El único individuo que no tiene interés en saquear las cajas del Estado es su dueño, el gobernante. Por esto su control hará imposibles las pérdidas, las filtraciones y los desfalcos.

La representación que roba un tiempo precioso a los gobernantes en recepciones y otros actos que exige la etiqueta, será suprimida, para que tenga tiempo para otros asuntos a fin de reflexionar sobre ellos y dominarlos. Su poder no quedará a merced de los favoritos que rodean el trono para darle mayor pompa y esplendor, pero que atienden más a sus propios intereses que a los del Estado. Las crisis económicas entre los Gentiles han sido promovidas por nosotros con el único fin de retirar la moneda de la circulación.

Capitales enormes quedaban estancados sustrayendo la plata y el oro de los Estados, que se veían obligados a dirigirse a estos mismos que sustraían esos capitales para obtener oro y plata. Estos empréstitos gravaban las finanzas de las naciones por el pago de los intereses, los que esclavizaban al capital.

La concentración de la industria en manos de los capitalistas que han dado muerte a la pequeña industria ha absorbido todas las fuerzas del pueblo y al mismo tiempo las del Estado. La emisión de moneda actualmente no está en general en proporción con el consumo por cabeza, y no puede, por lo mismo, satisfacer todas las necesidades de los obreros. La emisión de moneda debe estar en relación con el aumento de población, y es necesario que se tome en consideración a los niños, que consumen y cuestan desde que nacen.

La revisión de la acuñación de moneda es una cuestión esencial para el mundo entero. Vosotros sabéis que el patrón oro fue perjudicial para los Estados que lo adoptaron, pues éste no puede dar abasto al consumo o gasto de moneda de plata, mucho menos, cuando nosotros retiramos de la circulación la mayor cantidad posible de oro. Debemos introducir una moneda creada sobre el trabajo, que sea de papel o de madera.

Haremos una emisión de plata de acuerdo con las necesidades normales de cada individuo, aumentando esta cantidad a cada nacimiento y disminuyéndola a cada defunción. Todo departamento, todo distrito llevará sus cuentas con este objeto. Y para que no haya demoras en este envío de moneda argentífera para las necesidades del Estado, las cantidades y la fecha de su remisión deberán fijarse por medio de un decreto del gobierno, con lo que quedará anulada la protección del Ministerio de Hacienda, que no podrá favorecer a una región con perjuicio de otras.

Estas reformas que proyectamos, las presentaremos de manera que no provoquen alarma. Demostraremos la necesidad que hay de ellas como consecuencia del fango en que han caído los desórdenes de los Gentiles en materia hacendaría.

El primer desorden, diremos, consiste en que empiezan por establecer un simple presupuesto que va aumentando año por año; por esta sencilla razón se formula el presupuesto hasta la mitad del año; después se pide un presupuesto reformado que en tres meses es derrochado y todo acaba con un presupuesto de liquidación, y como el presupuesto del año siguiente es votado con arreglo al total del presupuesto general, y el déficit normal anual es de 50 por 100, el presupuesto anual se triplica cada diez años.

Merced a estos procedimientos aceptados por la inconsciencia de los Estados Gentiles, sus cajas se encuentran siempre vacías. Los empréstitos subsiguientes devoran el resto y llevan esos gobiernos a la bancarrota. Todo empréstito demuestra la debilidad del Estado y la incomprensión de sus derechos. Los empréstitos, como la espada de Damocles, están amenazando sobre la cabeza de los gobiernos, que en vez de tomar los que son únicamente necesarios de entre sus propios súbditos, mediante un impuesto provisional, acuden como mendigos con la mano extendida a implorar limosna a nuestros banqueros.

Los empréstitos exteriores son las sanguijuelas que nunca pueden ya despegarse del cuerpo del Estado y que están chupando, si no caen por sí solas o si el Estado no las arroja radicalmente. Pero los Estados Gentiles, lejos de arrancárselas, siguen aplicándoselas, aunque tengan que perecer a consecuencia de estas sangrías voluntarias.

En realidad, ¿qué es por otra parte lo que representa un empréstito, especialmente si éste es exterior? El empréstito es la emisión de letras de cambio del gobierno conteniendo una obligación a cierto interés proporcional al monto del capital por el que se hace el empréstito. Si el empréstito está tasado al 50 por 100, en veinte años el Estado ha pagado sin utilidad ninguna un interés igual al empréstito; en cuarenta años, una suma doble; a los setenta, una triple, y la deuda queda siempre sin amortizar.

Por aquí se verá que bajo la forma de un empréstito individual, el Estado toma hasta los últimos céntimos del pobre, invirtiéndolos en pagar a los ricos extranjeros de los que ha tomado prestado el dinero, en vez de ir acumulando sus riquezas para sus necesidades, sin pagar intereses. Si los empréstitos son interiores, los Gentiles no hacen otra cosa que traspasar el dinero de la bolsa del pobre a la caja de los ricos. Pero una vez que nosotros nos hemos ganado a las personas que nos eran necesarias para hacer que los empréstitos se traspasaran al exterior, todas las riquezas de los Estados pasaron a nuestras capas y todos los Gentiles quedaron reducidos a pagarnos este tributo de vasallaje.

Si la ligereza de los gobernantes Gentiles, en lo relativo a los negocios de Estado, si la corrupción de los ministros, o la ignorancia en materia hacendaría de otros gobiernos han abrumado a sus pueblos de deudas que no pueden reembolsar a nuestras cajas, debéis saber que esto también nos ha costado mucho dinero y grandes esfuerzos…

Nosotros no permitiremos el estancamiento de la moneda, y así no habrá obligaciones sobre el Estado a excepción de una serie de obligaciones al 1 por 100, a fin de que el pago de intereses no entregue el poder del Estado a las sanguijuelas que lo chupan. El derecho de emisión de valores quedará reservado exclusivamente a las compañías industriales que pagarán sin dificultad los intereses con sus utilidades; mientras que el Estado no saca ningún provecho del dinero que se le presta, aunque el préstamo sea para gastar y no para hacer inversión alguna con él.

Los papeles industriales serán comprados por el mismo gobierno, transformándose así de recaudador de impuestos en prestamista por cálculo. Esta providencia hará cesar el estancamiento del dinero, el parasitismo y la prensa que nos eran útiles, mientras los Gentiles eran independientes; pero que no son deseables una vez establecido nuestro gobierno.

¡Es evidente qué escasos de reflexión son los cerebros puramente animales de los Gentiles! Nos tomaban empréstitos con interés, sin reflexionar que debieran haber tomado ese dinero, aun con mayor interés, de las cajas de sus Estados para pagarnos a nosotros. ¿Qué cosa había más fácil que tomar el dinero que necesitaban de sus contribuyentes? Esto demuestra la absoluta superioridad de nuestra inteligencia que supo presentarles el negocio de los empréstitos bajo el aspecto de que eran ventajosos para ellos.

Los cálculos que nosotros presentamos, esclarecidos a su tiempo con la enseñanza de la experiencia de muchos siglos, que los estados Gentiles nos han dado en la materia, se distinguirán por su claridad y certeza, y demostrarán a todos hasta la evidencia la utilidad de nuestras reformas e innovaciones. Pondrán fin a los abusos, merced a los que hemos tenido bajo nuestro poder a los Gentiles, abusos que ya no podrán admitirse en nuestro gobierno.

Estableceremos también nuestro sistema de contabilidad, por el que ni el más insignificante funcionario podrá distraer de su objeto la más pequeña suma, sin que ello sea advertido, ni aun darle siquiera otro destino del que tiene indicado siempre en nuestro plan de acción.

Es imposible gobernar sin un plan definido. Hasta los héroes, que siguen un camino determinado pero sin ciertas reservas, al fin perecen en él. Los gobernantes Gentiles, a los que en otras ocasiones hemos aconsejado que se distrajeran de los negocios de Estado, por medio de las recepciones diplomáticas y de etiqueta y demás diversiones, no eran más que biombos y pantallas tras de los cuales actuaba nuestro gobierno.

Los informes de los favoritos que los reemplazaban en el despacho de los negocios les eran suministrados por nuestros agentes y dejaban siempre satisfechas sus obtusas inteligencias con las promesas para el porvenir de economías y mejoramientos. Pero, economías ¿de qué?, ¿de nuevos empréstitos?. Esto hubieran podido preguntar y no lo preguntaban a aquellos que leían nuestras cuentas y nuestros proyectos.

Bien sabéis hasta dónde los ha conducido semejante apatía y a qué desbarajuste económico han llegado, a cambio de la admirable actividad de sus pueblos.

 

Protocolo XXI: Préstamos y Crédito

Agregaremos a lo que tratamos en la reunión precedente una explicación detallada de los empréstitos interiores. Sobre el empréstito interior nada nos queda por decir, sino que ellos llenaron nuestras arcas con el dinero de las naciones cristianas; pero para nuestro gobierno ya no habrá ningún extranjero, supuesto que todo el mundo será nuestro dominio, y por lo tanto, nada habrá que sea extraño a nuestro gobierno.

La corrupción de los administradores y la desidia de los gobernantes las hemos aprovechado para recibir sumas dobles, triples y aun mayores, prestando a los gobiernos Gentiles más de lo que sus Estados necesitan. ¿Quién podría decir cosa igual respecto de nosotros? Por esto voy a exponer detalladamente el punto relativo a los empréstitos interiores.

Cuando se lanza un empréstito, los Estados abren una suscripción para la compra de las obligaciones o bonos del mismo. Para que estas obligaciones estén al alcance de todas las fortunas, se emiten cupones de 100 a 1.000 monedas; al mismo tiempo se hace una rebaja a los primeros suscriptores. Al día siguiente hay un alza de precio artificial, motivada, según dicen, por el exceso de demanda de los bonos, pues todo el mundo se echa a buscarlos.

Pocos días después se corre la voz de que las cajas del tesoro están atestadas de dinero y no se sabe ya dónde guardarlo (¿por qué, pues, seguir tomándolo?). La suscripción excede muchas veces la emisión del empréstito: ¡tan grande es la confianza que hay en las letras de cambio del gobierno! Pero cuando la comedia ha terminado, nos encontramos delante de un pasivo que acaba de contraerse, pasivo demasiado gravoso.

Para el pago de los intereses es necesario recurrir a nuevos empréstitos que no absorben sino que aumentan la deuda principal. Una vez agotado el crédito, se necesita recurrir a nuevos impuestos, y éstos sirven no para cubrir el empréstito, es decir la deuda contraída, sino sólo para pagar los intereses del mismo. Resultando que estos impuestos son un pasivo empleado en cubrir el pasivo anterior…

Viene después el tiempo de las conversiones que disminuyen solamente el pago de (o mejor dicho el monto) los intereses, pero sin amortizar la deuda, conversiones que, además, no pueden hacerse sin el consentimiento de los que cubrieron el empréstito, o sea los prestamistas. Al anunciarse una conversión, se ofrece devolver el dinero a los que no estén dispuestos a aceptarla. Si todos expresan su deseo de recobrar su dinero, el gobierno queda preso en sus propias redes y se encuentra imposibilitado de cumplir su oferta.

Afortunadamente, los súbditos de los gobiernos Gentiles, poco versados en negocios financieros, siempre han optado por sufrir la pérdida consiguiente a la baja de interés mejor que correr el riesgo de nuevas inversiones de su dinero, con lo que muchas veces han dado a los gobiernos las facilidades necesarias para poder descargarse de un pasivo de muchos millones.

En la actualidad, con las deudas exteriores, los Gentiles no piensan en hacer nada semejante, sabiendo, como saben, que nosotros exigiremos todo nuestro dinero. Así una bancarrota manifiesta demostrará a las naciones la falta absoluta de unión entre los intereses de los pueblos y los gobiernos.

Reclamo toda vuestra atención sobre este hecho y los que a continuación mencionaré. Hoy todos los empréstitos interiores están consolidados por las deudas llamadas flotantes, esto es, por deudas cuyo pago es más o menos cercano. Estas deudas están constituidas por el dinero colocado en las cajas de ahorro y en las cajas de reserva. Como estos fondos quedan por largo tiempo en manos de los gobiernos, se evaporan en el pago de intereses de los empréstitos exteriores, y en su lugar entra en las cajas una suma equivalente de depósito de la renta. Estos últimos son los que tapan los agujeros de las cajas del Estado entre los Gentiles.

Cuando nosotros lleguemos al poder, ocupando el trono del mundo, todos estos agujeros en la hacienda y las finanzas quedarán cubiertos, sin que quede de ellos ni el recuerdo, pues no es cosa que convenga a nuestros intereses; suprimiremos igualmente las Bolsas de Fondos Públicos, pues no consentiremos que el prestigio de nuestro poder se resienta por la fluctuación de precios de nuestros valores. Estos serán declarados por ley al precio de su valor completo sin fluctuación posible (el alza trae consigo la baja y así es como desde el principio de nuestra campaña hemos jugado nosotros con los valores de los Gentiles).

Sustituiremos las Bolsas por grandes establecimientos de crédito especial cuyo objeto será tasar o cotizar los valores industriales según las miras del gobierno. Estos establecimientos estarán en condiciones de lanzar sobre el mercado quinientos millones de valores industriales por día. De esta manera todas las empresas industriales quedarán bajo nuestra dependencia.

¡Ya podéis imaginar el poder que conquistaremos por este medio!.

 

Protocolo XXII: El Poder del Oro

Con todo lo que hasta hoy llevo expuesto me he esforzado para mostraros el secreto de los acontecimientos pasados y presentes: ellos anuncian un porvenir próximo ya a realizarse. Os mostré el secreto de nuestras relaciones con los Gentiles y el de nuestras operaciones financieras. Poco queda que decir sobre este particular.

Tenemos en nuestras manos la más grande fuerza moderna: el oro; podemos en dos días retirar nuestros depósitos en la proporción y cantidad que sea de nuestro agrado. ¿Será, pues, necesario todavía demostrar que nuestro gobierno está predestinado por Dios? Lo que no podremos probar por medio de esta enorme riqueza es que todo el mal que nos hemos visto obligados a causar durante tantos siglos ha servido finalmente al verdadero bien, a poner todo en orden… ¡He aquí la confusión de nociones de bien y de mal! El orden se restablecerá, en parte, por medio de la violencia, pero se restablecerá al fin.

Sabemos probar que somos bienhechores de la humanidad; nosotros que hemos hecho al mundo torturado el verdadero bien de darle la libertad al individuo, que podrá gozar de descanso; la paz, la dignidad en las relaciones, a condición, entiéndase bien, de observar las leyes establecidas por nosotros.

Explicaremos de paso que la libertad no es el libertinaje ni el derecho a la licencia; ni tampoco consiste la dignidad ni la fuerza, en el derecho de cada uno a proclamar principios subversivos y destructores, como el derecho de libertad de conciencia, de igualdad y otros semejantes, ni en modo alguno tampoco el derecho del individuo consiste en excitarse a sí mismo o excitar a otros haciendo alarde de talentos oratorios en asambleas tumultuosas.

La verdadera libertad consiste en la inviolabilidad de la persona que observa honrada y exactamente todas las leyes de la vida en común; la dignidad en la conciencia de sus derechos y juntamente de sus deberes y de los derechos de que carece, y no sólo en el desarrollo ilusorio y fantástico del tema de su YO.

Nuestro poder será glorioso porque será pujante; porque gobernará y dirigirá y no irá remolcado, por decirlo así, por líderes y oradores de los que a gritos lanzan palabras huecas y carentes de sentido que enfáticamente llaman grandes principios, y que no son otra cosa en realidad sino utopías.

Nuestro poder será el arbitro del orden, que es el único que hace la felicidad de los pueblos, y de los hombres.

 

Protocolo XXIII: Inculcando la Obediencia

Para que los pueblos se acostumbren a la obediencia es necesario que se acostumbren a la modestia y disminuir, por consiguiente, los objetos de lujo disminuyendo su producción. Restableceremos la pequeña industria que dará el golpe a los capitales particulares de los fabricantes. Esto es aún necesario, porque los grandes industriales dirigen todavía, muchas veces sin saberlo, es cierto, el espíritu de las masas contra el gobierno.

Un pueblo que fomenta las pequeñas industrias no sabe de huelgas; sino que vive apegado al orden establecido, y por lo mismo, también a la fuerza del poder. La huelga es algo muy perjudicial para un gobierno. Para nosotros su papel terminará tan pronto como el poder esté en nuestras manos. La embriaguez será igualmente prohibida por la ley y castigada como un crimen de lesa humanidad, pues los hombres que se embriagan se transforman en brutos bajo la influencia del alcohol.

Los súbditos, lo repito una vez más, no obedecen ciegamente sino a una mano firme, completamente independiente de ellos en la que ven una espada para defenderlos y una defensa contra las calamidades sociales.

¿Qué necesidad tienen los súbditos de ver en su soberano un alma angelical? Lo que importa que vean en él es la personificación de la fuerza y del poder.

El soberano que sustituya a los Gobiernos actuales que han venido arrastrando su existencia en medio de sociedades desmoralizadas por nosotros y que han arruinado aun el mismo poder de origen divino, y en cuyo seno.

Por todos lados se levanta el fuego de la anarquía; este soberano, antes que nada, tendrá que extinguir esta llama devoradora. He aquí la razón que le obligará a condenar a muerte esas sociedades: tendrá que ahogarlas en sangre para hacerlas luego resucitar bajo la forma de un ejército bien organizado que sepa luchar y combatir conscientemente contra toda infección que pudiera invadir el organismo del Estado.

Este elegido de Dios es nombrado de lo alto para sujetar las fuerzas locas y desatinadas movidas por el instinto, no por la razón, por la bestialidad y no por la parte noble de la humanidad. Esas fuerzas triunfan ahora, roban, cometen toda clase de atentados, toda suerte de violencias, bajo el pretexto de la libertad y de los derechos. Ellas han destruido todo orden en la sociedad para levantar sobre estas ruinas el trono del rey de Israel; pero su papel terminará en el momento en que ese rey ascienda a su trono.

Entonces hay que alejarlas de su camino en el que no debe quedar el menor obstáculo. Entonces podremos decir a los pueblos: Dad gracias a Dios y prosternaos delante del que lleva en su frente el sello de la predestinación hacia la que Dios mismo ha guiado su estrella para que nadie, excepto ese predestinado, pueda libraros de todas las fuerzas y de todos los males.

 

Protocolo XXIV: Cualidades del Gobernante

Pasaremos ahora a tratar de los medios de asegurar las raíces dinásticas del rey.

En esta obra nos guiarán los mismos principios que hasta ahora nos han suministrado nuestros sabios para la dirección de todos los negocios mundiales. Dirigiremos el pensamiento de toda la humanidad. Muchos miembros de la estirpe de David prepararán los reyes y sus herederos, escogiendo estos últimos, no según el derecho hereditario, sino teniendo en consideración sus cualidades sobresalientes; los iniciarán en los más ocultos secretos de la política; en los planes de gobierno, siempre bajo la condición de que nadie llegue a penetrar esos secretos.

El objeto de esta manera de proceder es que todo el mundo sepa que el gobierno no puede ser puesto en otras manos sino en las de aquellos que están iniciados en los misterios del arte de gobernar. Sólo a estas personas se les enseñará la aplicación de los planes políticos, las enseñanzas de la experiencia de los siglos; todas nuestras observaciones sobre las leyes político-económicas y sobre ciencias sociales ; en una palabra, todo el espíritu de estas leyes que la naturaleza misma ha establecido como infalible para normalizar por ellas las relaciones de los hombres.

Muchas veces los herederos directos serán excluidos del trono, si en el tiempo de sus estudios dan pruebas de ligereza, de dulzura de carácter y de otras de esas cualidades o defectos que son perjudiciales en el poder y que hacen ineptos a los hombres para gobernar y dañan la actuación propia de un jefe de Estado. Sólo a estas personas se les enseñará la aplicación de los fines firme e inflexiblemente, hasta cruelmente, si es necesario, y recibirán de manos de nuestros sabios las riendas del poder.

En caso de alguna enfermedad que pudiera ser causa del debilitamiento de la voluntad, los reyes deberán, conforme a la ley, abdicar en otras manos que sean capaces de sostener con la firmeza necesaria las riendas del gobierno. Los planes de acción del rey, planes inmediatos que haya de trazar por razones imperativas de inmediata necesidad, sus planes más remotos todos quedarán ignorados aun de aquellos que se le asignen como primeros consejeros.

Sólo el rey y sus tres mentores conocerán lo por venir. En la persona del rey, dueño de sí mismo y de la humanidad, gracias a una voluntad inquebrantable, todos creerán ver el destino con sus caminos desconocidos. Nadie sabrá qué es lo que el rey pretende como objeto de sus mandatos, y así tampoco nadie se atreverá a atravesársele en un camino que es para todos desconocido.

Es necesario sobreentender que la inteligencia del soberano ha de corresponder al plan de gobierno que tiene encomendado. Por esto es que no subirá al trono sino después de haber dado pruebas satisfactorias de su capacidad a nuestros sabios de que ya hemos hablado. Para que el pueblo conozca y ame a su soberano, es necesario que trate al pueblo y se comunique con él en los lugares públicos.

Esto producirá la unión necesaria entre las dos fuerzas que hasta hoy nosotros hemos conservado distanciadas por el mutuo terror. Este terror nos era absolutamente necesario en otro tiempo, para que estas dos fuerzas, separadamente, cayeran bajo nuestro poder e influencia. El rey de Israel no debe estar bajo el dominio de sus pasiones, especialmente bajo el de la voluptuosidad, ni debe, por alguna flaqueza de su carácter, dar lugar a que sus instintos animales se sobrepongan a su razón.

La sensualidad obra de manera demasiado nociva sobre las facultades intelectuales y la clarividencia de las cosas, inclinándose hacia el lado peor y más bestial de la actividad humana. La columna de la humanidad en la persona de la semilla santa de David, debe sacrificar a su pueblo y por su bien, todos sus gustos personales. Nuestro soberano tiene que ser de una irreprochabilidad ejemplar. La fuerza ciega del pueblo no puede quedar un solo día sin tener quien la dirija, y el nuevo poder no hace otra cosa sino reemplazar al anterior debilitado por el Liberalismo.

En nuestros días, el poder del oro ha reemplazado al poder de los gobiernos liberales. Hubo un tiempo en que la fe gobernaba. La idea de libertad es irrealizable, porque nadie hay que sepa usar de ella en su justa medida. Basta dejar al pueblo que por algún tiempo se gobierne a sí mismo, para que inmediatamente esta autonomía degenere en libertinaje.

Surgen al punto las discusiones, que se transforman luego en lujos de buenos sentimientos. Por esta razón hay que esperar mejores resultados cuando se gobierna a los hombres por medio de la violencia y el terror, que cuando se trata de gobernarles por medio de las discusiones académicas. Todo hombre aspira al poder; cada uno quisiera convertirse en dictador; si esto fuera posible al mismo tiempo, muy poco faltaría para que no estuvieran todos prontos a sacrificar el bien de los demás, a trueque de conseguir cada uno su propio provecho.

¿Qué es, pues, lo que ha reprimido hasta ahora a esa bestia feroz que se llama hombre? ¿Qué es lo que ha podido dirigirle hasta el presente? Al iniciarse el orden social, el hombre se ha sometido a la fuerza bruta y ciega; más tarde, a la Ley, que no es más que esa misma fuerza, pero disfrazada.

De donde yo saco la conclusión que, según la Ley Natural, el derecho radica en la fuerza. La Libertad Política es una idea y no un hecho. Se necesita saber aplicar esta idea cuando es necesario atraer las masas populares a un partido con el cebo de una idea, si ese partido ha resuelto aplastar al contrario que se halla en el poder. Este problema resulta de fácil solución si el adversario se mantiene en el poder en virtud de la idea de libertad, de eso que se llama Liberalismo, y sacrifica un poco de su fuerza en obsequio de esa idea: Libertad.

Y he aquí por dónde ha de llegar el triunfo de nuestra teoría: una vez que se aflojan las riendas del poder, inmediatamente son recogidas por otras manos, en virtud del instinto de conservación, porque la fuerza ciega del pueblo no puede quedar un solo día sin tener quien la dirija, y el nuevo poder no hace otra cosa sino reemplazar al anterior debilitado por el Liberalismo. En nuestros días, el poder del oro ha reemplazado al poder de los gobiernos liberales.

Hubo un tiempo en que la fe gobernaba. La idea de libertad es irrealizable, porque nadie hay que sepa usar de ella en su justa medida. Basta dejar al pueblo que por algún tiempo se gobierne a sí mismo, para que inmediatamente esta autonomía degenere en libertinaje. Surgen al punto las discusiones, que se transforman luego en luce pararán los reyes y sus herederos, escogiendo estos últimos, no según el derecho hereditario, sino teniendo en consideración sus cualidades sobresalientes; los iniciarán en los más ocultos secretos de la política; en los planes de gobierno, siempre bajo la condición de que nadie llegue a penetrar esos secretos.

El objeto de esta manera de proceder es que todo el mundo sepa que el gobierno no puede ser puesto en otras manos sino en las de aquellos que están iniciados en los misterios del arte de gobernar. Sólo a estas personas se les enseñará la aplicación de los planes políticos, las enseñanzas de la experiencia de los siglos; todas nuestras observaciones sobre las leyes político-económicas y sobre ciencias sociales ; en una palabra, todo el espíritu de estas leyes que la naturaleza misma ha establecido como infalible para normalizar por ellas las relaciones de los hombres.

Muchas veces los herederos directos serán excluidos del trono, si en el tiempo de sus estudios dan pruebas de ligereza, de dulzura de carácter y de otras de esas cualidades o defectos que son perjudiciales en el poder y que hacen ineptos a los hombres para gobernar y dañan la actuación propia de un jefe de Estado.

Sólo a estas personas se les enseñará la aplicación de los fines firme e inflexiblemente, hasta cruelmente, si es necesario, y recibirán de manos de nuestros sabios las riendas del poder. En caso de alguna enfermedad que pudiera ser causa del debilitamiento de la voluntad, los reyes deberán, conforme a la ley, abdicar en otras manos que sean capaces de sostener con la firmeza necesaria las riendas del gobierno.

Los planes de acción del rey, planes inmediatos que haya de trazar por razones imperativas de inmediata necesidad, sus planes más remotos todos quedarán ignorados aun de aquellos que se le asignen como primeros consejeros. Sólo el rey y sus tres mentores conocerán lo por venir.

En la persona del rey, dueño de sí mismo y de la humanidad, gracias a una voluntad inquebrantable, todos creerán ver el destino con sus caminos desconocidos. Nadie sabrá qué es lo que el rey pretende como objeto de sus mandatos, y así tampoco nadie se atreverá a atravesársele en un camino que es para todos desconocido. Es necesario sobreentender que la inteligencia del soberano ha de corresponder al plan de gobierno que tiene encomendado.

Por esto es que no subirá al trono sino después de haber dado pruebas satisfactorias de su capacidad a nuestros sabios de que ya hemos hablado. Para que el pueblo conozca y ame a su soberano, es necesario que trate al pueblo y se comunique con él en los lugares públicos. Esto producirá la unión necesaria entre las dos fuerzas que hasta hoy nosotros hemos conservado distanciadas por el mutuo terror. Este terror nos era absolutamente necesario en otro tiempo, para que estas dos fuerzas, separadamente, cayeran bajo nuestro poder e influencia.

El rey de Israel no debe estar bajo el dominio de sus pasiones, especialmente bajo el de la voluptuosidad, ni debe, por alguna flaqueza de su carácter, dar lugar a que sus instintos animales se sobrepongan a su razón.

La sensualidad obra de manera demasiado nociva sobre las facultades intelectuales y la clarividencia de las cosas, inclinándose hacia el lado peor y más bestial de la actividad humana. La columna de la humanidad en la persona de la semilla santa de David, debe sacrificar a su pueblo y por su bien, todos sus gustos personales.

Nuestro soberano tiene que ser de una irreprochabilidad ejemplar.

Lamas y Nazis

BUDAMALO

En el centro de la izquierda, el Rey de Tibet en los años 30 y 40.

Jamphel Yeshe Gyaltsen fue el descubridor y adoctrinador del actual Dalai Lama. En esta imagen aparece disfrutando de una buena comida con sus colegas emisarios del régimen nazi de Hitler en plena Segunda Guerra Mundial. A la mesa se sientan los expedicionarios del Dr. Schaeffer junto con miembros destacados de las SS. Muy poca gente conoce la diferencia entre budismo y lamaísmo, tanto como que este último es en realidad un coladero de la antigua tradición Bön, ocultismo tibetano, lo cual es perfectamente demostrable evidenciando la encriptación de sus claves en su tradición. Pinturas y códices, versos y representaciones, así como enseñanzas sincretizadas de manera deliberada con su doctrina, al igual que su simbología y ceremonias, dan parte de esto. Las enseñanzas atribuidas al príncipe indio Siddharta Gautama han sido meros pretextos de estos usurpadores de la espiritualidad, auténticos brujos, para justificarse. Por supuesto, no se trata de demonizar el budismo en sí, sino de denunciar su acaparación por estos farsantes. La propaganda occidental moderna nos ha pretendido presentar a los representantes del gobierno de Tibet como unos sufridos mártires inocentes, pero se trata de artimañas publicitarias para hacer un lavado de cara a estos alimentadores de gran parte de la filosofía de los nazis.

Las visitas de éstos al Himalaya buscaban según literatura apócrifa el contacto con los miembros de la Gran Hermandad que controlarían los acontecimientos sociales y políticos del mundo desde el principio de la historia de la humanidad. Alimentados por la mitología ocultista, los agentes del Tercer Reich decidieron encaminarse a las montañas de Asia Central para encontrar el legendario reino intraterreno perdido de Agartha y su capital (Shambala). Allí esperaban dar con la original y auténtica “Raza Aria”. El gobierno tibetano, por su parte, no se dedicó meramente a ser “diplomático” y “asépticamente cortés”, como pudieran sugerir algunos desinformados, ¡todo lo contrario! Aparte de ser, según nos cuentan las fuentes alternativas, sus maestros y guías a través de los jefes secretos de la Hermandad comandados por el misterioso amo referido como “Rey del Miedo”, su líder en las sombras, existen en cualquier caso evidencias incontestables de esta amistad. De tal manera, debe decirse que tras la invasión alemana de la región de Renania y el establecimiento del campo de concentración de Dachau dieron comienzo las expediciones y el reafianzamiento de los vínculos políticos entre Alemania y Tibet. Esto queda probado a la vez que ejemplarizado con el hecho de que, en 1936, el rey tibetano inició una inquietante correspondencia con el mismísimo Führer, Adolf Hitler. En su primera carta, el maestro del actual Dalai Lama le dedicaba las siguientes palabras:

«Para el Rey alemán, el sublime Herr Hitler (…) que ha adquirido poder en el mundo entero. Me complace que goce usted de buena salud y de que sus buenas acciones sean coronadas con el éxito. (…) Albergo grandemente el deseo de que la buena relación previa entre nuestras dos regiones se intensificará. Creo que usted, sublime Rey, Herr Hitler, está de acuerdo conmigo en este asunto y lo considera importante y no es indiferente a ello. Deseo buena salud para usted y noticias de sus deseos».

Posteriormente, el año que tuvo lugar la expedición del Dr. Schaeffer a Lasa, el rey emitió una nueva carta, aún más explícita, el 10 de Enero de 1939, donde expresaba su común deseo de “un imperio duradero de paz fundado en bases raciales”, añadiendo también que el Tibet compartía ese objetivo. Los detalles de esta impactante correspondencia se encuentran en el Deutsche Dokumente des Bundesarchivs, Koblenz, R135/30, y es mencionado por Reinhard Greve en “Lebenslust und Fremdenfurcht” (ed. Th. Hauschild; Frankfurt, 1995), pp. 175-176. Éste es el tipo que escogió y adoctrinó al Dalai Lama cuando apenas era un niño, y el responsable de la mitad de lo que el Dalai Lama tiene en la cabeza.

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El Dalai Lama junto a Heinrich Harrer, antigo SS.

El responsable de la otra mitad de lo que el Dalai Lama tiene en la cabeza es este hombre, el célebre alpinista Heinrich Harrer. Los medios de comunicación y divulgación convencionales han pasado las últimas décadas vendiendo la romántica historia de Harrer y su místico viaje al Tibet tras el fracaso de su intento de coronar el Himalaya basada en su propia crónica. Desde siempre se nos ha presentado a este hombre como un joven arrogante que con el encuentro de esta figura santa y las sencillas gentes de aquel reino renació y descubrió su lado más humanitario, llegando a convertirse en el mentor de Tenzin Gyatso, o como algunos lo han llamado, su “gurú occidental”. Juntos veían películas, charlaban sobre la vida y la muerte, el destino, y experiencias espirituales… o eso es lo que quieren que creamos. La versión oficial se hizo tan famosa que hasta se llegó a rodar una película de Hollywood protagonizada por Brad Pitt, “Siete Años en el Tibet”, inspirada en el libro homónimo de Harrer, la cual narraba la aventura. Qué bonito… recuérdese que, como ya sabemos los que no nos conformamos con lo establecido, cuando se produce un peliculón acerca de algo célebre la cosa huele a chamusquina. La realidad, sin embargo, es mucho más oscura. Resulta que recientes investigaciones han dado con material anteriormente clasificado como secreto y que ahora ha visto la luz gracias al cual sabemos que Harrer fue en su juventud… ¡nada menos que un miembro de las SS de Hitler! Éste fue el buen instructor del Dalai Lama: un nazi que ha ocultado su verdadera cara presentándose a sí mismo como un simple ciudadano suizo arrepentido del vitoreo al régimen alemán por parte de su gobierno. El autor H. G. Bissinger escribió para la famosa revista “Vanity Fair”:

«Harrer … se convirtió en el gurú occidental del joven decimocuarto Dalai Lama del Tibet … El austriaco de 85 años ha tenido que enfrentarse a un terrible secreto de su pasado: que él era un miembro de las SS de Hitler».

Gerald Lehner, un investigador independiente, ha indagado a fondo en el asunto en su documentado libro “Zwischen Hitler und Himalaya: die Gedächtnislücken des Heinrich Harrer”, descubriendo que:

«En su currículo vital para las SS, Harrer menciona su afiliación a las SA en dos ocasiones, de su puño y letra. Además era amigo y cuñado del Gauleiter de Estiria, el asesino en masa Siegfried Uiberreither. Ambos se casaron con las hijas del explorador polar alemán Alfred Wegener, que en ese momento había impartido clases en Graz.

Además, durante su tiempo en el campo de internamiento de la India, Harrer se jactó de haber estado allí cuando la sinagoga de Graz fue incendiada en la noche de los Cristales Rotos. Su contacto con las tropas de las SA se produjo a través del ‘Club de Gimnasia de Graz’, que encabezaba los en ese entonces ilegales nazis en Austria. Continuó siendo miembro de este club hasta su muerte».

El Dalai Lama es tan responsable de ocultar la verdadera historia de Harrer como él mismo. Desde mi punto de vista, es absolutamente impensable que  el líder de un poder político en la diáspora tan influyente como el tibetano no conociera los verdaderos orígenes de alguien con quien prácticamente compartió la cama.

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Harrer, mentor del Dalai Lama, Premio Nobel de la Paz, a la derecha de Hitler.

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El Dalai Lama estrechando su mano con Bruno Beger, condenado nazi.

Bruno Beger, el hombre al que el Dalai Lama estrecha su mano arriba, fue condenado en 1970 por su participación en un asesinato en masa en el campo de concentración de Natzweiler-Struthof como parte del programa “Ahnenerbe” (“Herencia Ancestral”) emprendido por August Hirt. Beger fue responsable de instar a sus colegas a proporcionarle “material de estudio” dado que “necesitaban cráneos judíos”. Tras esto, 86 de los internos habrían sido asesinados, un grupo constituido por 29 mujeres y 57 hombres trasladados desde Auschwitz reportadamente gaseados en agosto de 1943 en una cámara especial de unos sesenta kilómetros al sudoeste de Estrasburgo, en los Vosgos, cerca de la sede de Hirt. Beger es considerado el responsable de la cruel y despiadada matanza. Él fue quien radiografió los 86 cráneos de sus víctimas y determinó sus tipos de sangre y, después de su muerte, realizó experimentos con sus esqueletos. En la fotografía de antes puede apreciarse al Premio Nobel de la paz estrechándole risueño la mano de manera efusiva a este individuo. En su libro, Lehner realizó una entrevista a Beger en la que le preguntó si conocía personalmente al Dalai Lama, a lo que él respondió:

«Sí, me he visto con él en varias ocasiones en años recientes. La última vez fue en Londres junto con Heinrich Harrer, pues era una invitación suya».

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Jamphel Yeshe Gyaltsen, Rey de Tibet. Obsérvese el mano bajo sus pies con las esvásticas.

Tal como asegura el periodista Tilman Muller para la revista Stern:

«La corte tibetana solía tener estrechos vínculos con el régimen nazi. Las expediciones de las SS fueron recibidas en Lhasa con muestras de profundo respeto. A día de hoy, Su Santidad [el Dalai Lama] nunca se ha distanciado de estas relaciones vergonzosas».

Para rubricar este asunto, cabe destacar que, de acuerdo con lo que se ha escrito, desde el budismo se habría llegado a condecorar oficialmente a altos cargos del nazismo.

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El Dalai Lama y Miguel Serrano, líder del Partido Nazi chileno.

Miguel Serrano, el hombre al que saluda en esta foto el Dalai Lama, fue líder del Partido Nazi chileno y autor de varios libros donde expresa su visión de Adolf Hitler como un dios en la Tierra. Cuando trabajaba como embajador de Chile en la India entre 1959 y 1962, Serrano, aunque abiertamente partidario de los nazis, mantuvo en silencio estas ideas acerca de Hitler. Sin embargo, a partir de 1978 comenzó a publicar una serie de libros donde realiza tales afirmaciones en un contexto de ensalzamiento del nazismo. También afirmó estar totalmente imbuido en el budismo tántrico, pero él habló de magia sexual consistente en rituales de fornicación para la obtención de un éxtasis pagano y de artes marciales en un contexto de misticismo fascista. Si bien, incluso después de publicar libros con semejantes contenidos, Gyatso mantuvo una estrecha amistad personal con este individuo llegando a invitarlo a una serie de reuniones privadas en 1984 y 1992. En una entrevista, Serrano declaró:

«[El Dalai Lama] me invitó a ir a Dharmasala, donde vive ahora. Tuvimos una charla muy interesante. Es bueno saber que antes de que se introdujera el budismo en el Tibet, los tibetanos eran una raza guerrera y su religión, el Bön, utilizaba también el mismo símbolo de la esvástica del hitlerismo. Hasta ahora los servicios de inteligencia de Inglaterra y Estados Unidos han sido incapaces de descubrir los verdaderos vínculos misteriosos que existían entre el Tibet y la Alemania hitlerista».

Resulta sumamente inquietante descubrir este tipo de relaciones. Existe incluso un movimiento dedicado a desmitificar al Dalai Lama por su relación tanto con los nazis como con los revisionistas apólogos del régimen sinófobo japonés o Shoko Asahara. Algunos creen que nos encontramos ante uno de esos líderes territoriales-religiosos que caen muy simpáticos en el exilio pero luego se convierten en auténticos monstruos en el poder, como el Ayatolá Jomeini. Convendría echar un vistazo a la documentación gráfica que ilustra el régimen de esclavitud del Tibet lamaísta cuando aún existía.

Los textos herméticos, el verdadero Libro de Thot

En el Renacimiento se redescubrió un conjunto de textos aclamados por su importancia espiritual que contribuirían a formar el pensamiento esotérico occidental: el célebre Corpus Hermeticum, parte central de la colección hermética y el cual habría procedido de la escuela del fundador del neoplatonismo Amonio Sacas. Considerados como escritos por un sabio y antiguo rey, sacerdote, y filósofo egipcio, ya que aparecen atribuidos a una misteriosa figura llamada Hermes Trismegistos (Hermes, el tres veces grande) de la cual se afirman tales cosas en el texto, éstos fueron recibidos, al saberse de los viajes de los clásicos de la filosofía griega a Egipto, como la fuente de la que realmente debió venir su sabiduría. Sin embargo, en 1614, el hombre considerado como el más cultivado de Europa, Isaac Casaubon, mostró mediante un análisis del lenguaje usado en ellos que la mayoría de su parte filosófica podía ser datada en torno al año 300 d.C., considerándolos por tanto una falsificación[1] (aunque modernamente se ha trazado parte suya al siglo III a.C.[2]). No obstante, el académico Ralph Cudworth refutó décadas después sus argumentos explicando que la traducción con la que nosotros contamos pudo haber venido de seguidores de Hermes de época posterior familiarizados con la filosofía helénica que no estuvieran sino plasmando una tradición anterior en un lenguaje embellecido, argumentando además que la semejanza con tal filosofía no tenía por qué atribuirse a una copia de ella por estos textos, sino más bien a su derivación de la misma fuente desconocida de la que procederían.[3] Con todo, durante siglos se los ha considerado primero como un artificio[4] y después como muestra de un culto sincrético tardío sintetizador de la antigua religión egipcia[5] pero no relacionado con el Egipto clásico[6] (si bien se descubriría que los egipcios comenzaron a filosofizar su mitología tiempo antes de que lo hicieran los griegos[7]), habiendo incluso quien ha negado su conexión con la cultura egipcia[8], algo refutado por el análisis de los textos herméticos posteriormente hallados entre los gnósticos[9]. En cambio, recientes trabajos apuntan a una mayor relación con la tradición egipcia de lo que se había admitido. Clemente de Alejandría lista en Stromata los libros egipcios de Hermes, que en total serían cuarenta y dos (como los cuarenta y dos nomos en los que se dividía Egipto). Se ha dicho que los libros serían un mito, pero un catálogo inscrito en la pared interior del Templo de Edfu que data del siglo II a.C. mostraría considerables semejanzas con elementos de la lista. Hay inventarios similares en lugares como el Templo de Esna.[10] Pero para colmo, tenemos el hallazgo de papiros en demótico que muestran literatura hermética originalmente egipcia antes de la época atribuida a sus escritos.[11]

El Hermes griego tiene su equivalente egipcio en el dios Thot, llamado grande tres veces en el mentado Templo de Esna[12], de donde vendría lo de “Hermes Trismegistos”. Personalmente, considero que las enseñanzas son anteriores a Platón, a pesar de su enorme parecido, dado que en realidad las de éste vendrían de aquéllas y no viceversa, ya que según cierto estudioso, los dos primeros Ptolomeos, fundadores de la dinastía del Egipto helenístico posterior a Alejandro Magno, prometieron traducir la literatura secreta de los tres grupos de ciudadanos de Egipto (griegos, judíos, y egipcios), uno de cuyos productos sería la Septuaginta, la primera Biblia escrita en griego, de modo que (de acuerdo con su obra, que por alguna razón no llegó a publicarse) el Corpus Hermeticum sería la doctrina esotérica del sacerdocio egipcio en forma griega.[13] De hecho, se han trazado algunos pasajes en él al periodo persa de Egipto, en el siglo VI a.C.[14], y el mismísimo Champollion lo rastreó al faraónico[15]. Ambos Champollion afirmaron de hecho que los libros de Hermes “contienen gran copia de tradiciones egipcias, corroboradas por auténticos recuerdos y monumentos de la más remota antigüedad”.[16] De acuerdo con la escuela de la cual se supone que nos han llegado (la de Amonio), tanto Pitágoras como Platón sacaron gran parte de sus conocimientos y filosofías de ellos.[17] Un detallado estudio comparativo entre la filosofía hermética y los legajos de la tradición del Egipto antiguo muestra unas semejanzas considerables entre los dos.[18] Pero además del Corpus griego, la colección hermética se compone de otros textos en sirio, arameo, árabe, copto, latín, e incluso inglés. A mi parecer, ésta, también considerada como la trasunción de un arcano compendio conocido como el Libro de Thot, es la sabiduría perdida de la Atlántida, ya que, coincidiendo con la fecha que da Platón para el hundimiento de la supuestamente mítica gran isla, la cual habría sido gobernada por diez reyes, los egipcios dan el reinado original de diez dioses sobre su civilización[19], la cual algunos consideran que estuvo en contacto o se solapa con la de los atlantes[20]. Me parece que esto es así, ya que uno de estos reyes divinos que dan los egipcios en su mitología del origen es Thot, que equivale a Hermes Trismegistos. Pero todo lo referente a la Atlántida es una excentricidad personal mía. Lo que sí creo que está objetivamente claro es que, en contra de lo que dictan erróneamente los cánones, la literatura hermética no es una falsificación ni producto de un culto postplatónico, sino la sabiduría espiritual del Antiguo Egipto (como mínimo). De ser así, sería real la leyenda de Zósimo el panopolitano (el reconocido como el primer alquimista) de que la alquimia empezó entre los sacerdotes de allá, pues la filosofía hermética es su corazón.

 

Referencias

[1] I. Casaubon, De Rebus Sacris et Ecclesiasticis Exercitationes, 1614

[2] J. Zandee, Het Hermetisme en het Oude Egypte Het Hermetisme en het Oude Egypte

[3] R. Cudworth, The True Intellectual System of the Universe, 1678

[4] J.J. Brucker, Historia Critica Philosophiae, 1744

[5] Gustav Parthey, Hermetis Trismegisti Poemander, 1854

[6] Walter Scott, Hermetica: The Ancient Greek and Latin Writings Which Contain Religious and Philosophical Teachings Ascribed to Hermes Trismegistus, 1924

[7] J.H. Breasted, Development in Religion and Thought in Ancient Egypt, 1912

[8] A.D. Nock & A.-J. Festugière, La Révélation d’Hermès Trismégiste, 1946

[9] J.-P. Mahé, Hermès en Haute-Égypte, 1982

[10] G. Fowden, The Egyptian Hermes: A Hystorical Approach to the Late Pagan Mind, 1986

[11] R.L. Jasnow & K.-T. Zauzich, The Ancient Egyptian Book of Thoth: A Demotic Discourse on Knowledge & Pendant to Classical Hermetica

[12] G. Hart, The Routledge Dictionary of Egyptian Gods and Goddesses, 2005

[13] B.H. Stricker, The Corpus Hermeticum, 1949

[14] W.F. Petrie, Personal Religion in Egypt before Christianity, 1909

[15] J.-F. Champollion, Panthéon égyptien, collection des personnages mythologiques de l’Ancienne Égypte, d’après les monuments, 1823

[16] J.J. Champollion-Figeac, L’Egypt ancienne et moderne, 1840

[17] Jámblico, De Mysteriis Aegyptiorum, S. IV d.C.

[18] W. van den Dungen, Ancient Egypt: The Ten Keys of  Hermes Trismegistus, 2011

[19] R.C. Leonard, Pre-Platonic Writings Pertinent to Atlantis, 2001

[20] J. Bergier, Los Libros Condenados, 1973

CORPUS HERMETICUM

 I. El Divino Poimandrés.

1 Cierta vez que me había puesto a pensar en los seres, absorta la imaginación en las alturas del pensamiento, ausentes los sentidos como quien duerme profundamente después de una copiosa comida o de un agotador ejercicio corporal, me pareció que un ser inmenso aparecía, de talla incomparable, que me llamó por el nombre y me dijo:

– ¿Qué quieres oír y ver, qué quieres entender y conocer en tu mente?

2 – ¿Y tú quién eres?- le dije.

– Yo soy Poimandrés [Peime-nte-rê, el Conocimiento de Ra], respondió, la Mente del Poder Supremo: sé lo que buscas, y en todas partes estoy contigo.

3 – Quiero aprender sobre los seres- le dije- y entender su naturaleza, y conocer al Dios. ¡Oh, cuánto quisiera que alguien me enseñara sobre estos temas!

– Guarda en tu mente lo que quieres aprender que yo te enseñaré.

4 Y habiendo dicho estas cosas, cambió de forma, y en un instante el espacio entero se abrió ante mí, y vi un panorama infinito, y todo se transformó en Luz, una Luz tan serena y alegre que al verla la adoré. Al poco tiempo, fue bajando y mostrándose una Tiniebla espantosa y sombría, enroscada como espiral tortuosa, semejante a una serpiente. Después la Tiniebla se fue transformando en una cierta naturaleza húmeda que se agitaba indescriptiblemente, que arrojaba humo como lo hace el fuego y emitía un clamor, un gemido inenarrable. De allí brotó un grito inarticulado de socorro que parecía lo voz de un ser humano. 5 Fue entonces cuando, saliendo de la Luz, un Nombre santo cayó sobre la cosa, y un fuego puro emergió de esa natura húmeda hacia los celestes espacios, un fuego ligero y sutil, y enérgico a la vez. El ágil aire se dejó arrastrar por el espíritu, y de la tierra y el agua se izó a sí mismo hasta alcanzar el fuego, de forma que parecía colgar de él. Por su parte, la tierra y el agua quedaron entremezclados tan íntimamente que no era posible distinguir a uno del otro: el Nombre espiritual que se cernía sobre ellos los mantenía en movimiento, a lo que parecía oírse. 6 Entonces Poimandrés me dijo:

– ¿Entiendes lo que esta visión significa?

– Lo sabré- le contesté.

– Yo soy aquella Luz- me dijo-. Yo, la Mente, tu Dios, que preexisto a la naturaleza húmeda que surgió de la Tiniebla. En cambio el Nombre luminoso que procede de la Mente es hijo de Dios.

– ¿Y entonces?- exclamé.

– Entiéndelo así: lo que en ti ve y oye es nombre del señor, tu mente en cambio es Dios Padre, ya que no están mutuamente separados, pues su unidad es la Vida.

Le di las gracias y me dijo:

– Entiende la Luz y discierne estas cosas.

7 Habiendo dicho estas cosas, me clavó la mirada por tan largo tiempo que su aspecto me hacía temblar; cuando se irguió después, quedé en mi mente contemplando la Luz de poderes innumerables, transformada en un cosmos infinito que, con inmenso poder, rodeaba y abrazaba al fuego forzándolo a aquietarse. Estas cosas comprendí por el Nombre de Poimandrés. 8 Estaba yo todavía atónito, cuando me habló de nuevo y me dijo:

– Has visto mentalmente la forma arquetípica, el principio anterior al principio ilimitado.

Esto me dijo Poimandrés y yo le pregunté:

– ¿De dónde salieron los elementos de la naturaleza?

Y él a su vez me dijo:

– De la Voluntad de Dios que habiendo acogido al Nombre y contemplado el bello cosmos, lo imitó cosmocreando para sí a partir de sus propios elementos y de las almas hechas por ella. 9 La Mente del Dios, que es a la vez macho y hembra, y contiene en sí Luz y Vida, dio a luz por Nombre a una segunda Mente Creadora, la cual, siendo dios del fuego y del espíritu, creó a su vez siete gobernadores dueños contenedores del cosmos sensible, cuyo gobierno se llama Destino. 10 De inmediato, el Nombre del Dios, arrancándose de los elementos inferiores del Dios, se lanzó hacia la región pura de la naturaleza creada y se unió a la Mente creadora (puesto que son de igual naturaleza), dejando desamparados a los elementos inferiores de la naturaleza, los irracionales, que consisten de sólo materia. 11 Entonces la Mente Creadora junto con el Nombre envolvieron los círculos y los hicieron girar bramando, pusieron en movimiento circular a sus propias criaturas para que rodaran, a partir de un principio indefinido, hasta un término sin fin, que comienza donde acaba. Esta circulación de todo, como lo quiso la Mente, produjo animales irracionales a partir de elementos inferiores (ya no estaba el Nombre con ellos), el aire produjo aves y el agua peces. La tierra y el agua, como lo quiso la Mente, fueron separadas una de otra, y la tierra hizo salir de sí a los animales que tenía adentro, cuadrúpedos y reptiles, fieras y animales domésticos. 12 La Mente, el Padre de todas las cosas, siendo Vida y Luz, parió un Hombre igual a ella, a quién amó como hijo propio: porque siendo imagen del Padre era hermosísimo; porque realmente tanto amó el Dios a su propia figura que le entregó la creación entera. 13 Y vio el Hombre la creación en el fuego del Creador, y quiso también crear, y con permiso del Padre entró en la esfera de la creación y, poseedor futuro de plenos poderes, tomó conocimiento de las obras de su hermano, las que lo amaron y le hicieron partícipe de su propia jerarquía. Habiendo así explorado su constitución y participado de sus naturalezas, fue su voluntad desgarrar hacia arriba la periferia de los círculos y contemplar el poderío de aquel que reina sobre el fuego. 14 Entonces, poseedor ya de plenos poderes sobre el cosmos de los seres mortales y de los animales irracionales, se inclinó sobre la estructura, y desgarrando el velo mostró a la naturaleza inferior la bella figura del Dios. Y al ver la naturaleza que la figura del Dios poseía una belleza inagotable y las energías todas de los gobernadores, sonrió de amor, pues ya había visto la bellísima figura del Hombre reflejada en el agua, y su sombra sobre la tierra. En cuanto a él, viendo su propia figura en la naturaleza reflejada en el agua la amó, y quiso habitar en ella. Y al punto que lo quiso se realizó, y vino a habitar la forma irracional. Y la naturaleza a su vez acogiendo a su amado se entrelazó entera con él y copularon juntos, porque eran amantes. 15 Por eso es que, a diferencia de todos los demás seres vivos de la tierra, sólo el Hombre es doble: mortal por el cuerpo, inmortal por el Hombre esencial. Por consiguiente, a pesar de ser inmortal y poseedor de plenos poderes sobre todas las cosas, está sujeto a la muerte y sometido al Destino. Siendo superior a la estructura se volvió esclavo dentro de la estructura. Siendo andrógino, de padre andrógino, y no sometido al sueño porque viene del que nunca duerme, sin embargo es vencido…

16 Entonces le interrumpí:

-¿Y ahora? ¡Oh, Mente mía! ¡Porque yo también amo al Nombre!

Y continuó Poimandrés:

– Este es el misterio que ha estado oculto hasta el día de hoy. Al copular la naturaleza con el Hombre provocó un prodigio prodigiosísimo: como te había dicho, el Hombre tiene la naturaleza de la estructura de los siete, de fuego y espíritu, y la naturaleza, no sufriendo la espera, parió enseguida siete hombres en correspondencia a la naturaleza de los siete gobernadores, andróginos y erguidos hacia el cielo.

Exclamé entonces:

– Y ahora… ¡Oh Poimandrés! ¡Ardo en un deseo inmenso y me muero por seguir oyéndote! ¡No te apartes del tema!

– Cállate, todavía no he terminado de desarrollar el primer asunto, me respondió Poimandrés.

– Me quedaré callado- le contesté.

– Como te decía, la generación de estos siete ocurrió de la siguiente manera: la tierra fue la hembra y el agua el ardiente macho, del fuego la naturaleza recibió el madurar y del aire el espíritu, y produjo los cuerpos según la imagen del Hombre. Y así el Hombre, de vida y luz que era vino a ser con alma y mente, la Vida se hizo alma, y la Luz mente, y todas las cosas del cosmos sensible permanecieron así hasta el fin de un ciclo, hasta el comienzo de las especies. 18 Escucha lo que viene ahora y que ardes en deseos de oír. Cumplido el ciclo, por voluntad de dios se rompió el lazo que unía todas las cosas: en consecuencia todos los seres vivos que hasta entonces eran andróginos fueron separados al mismo tiempo que el Hombre, y fueron por un lado machos y por otro hembras. Y enseguida el Dios dijo una palabra santa: “Creced en crecimiento y multiplicaos en muchedumbres, vosotras las criaturas todas y las cosas que han sido hechas, y que el que tiene intelecto se reconozca inmortal y sepa que la causa de la muerte es el amor y que conozca todas las cosas.”19 Y habiendo hablado así el Dios, la providencia por medio del Destino y de la estructura produjo las uniones y estableció las generaciones, y todas las cosas se multiplicaron según sus especies, y el que se reconoció a sí mismo llegó al bien superelegido, pero el que se aficionó al cuerpo producto de un extravío de amor quedó extraviado en la tiniebla padeciendo en los sentidos las cosas de la muerte.

20 – ¿Porqué cometen tan grande falta los ignorantes- le dije- de tal manera que vienen a ser despojados de la inmortalidad?

– Parece que no has reflexionado mucho en lo que oíste, y sin embargo te dije que estuvieras atento.

– Estoy atento y recordando, y también te doy gracias.

– Dime, pues, si atendiste, ¿porqué merecen la muerte los que están en la muerte?

– Porque la fuente original de nuestro cuerpo es la sombría tiniebla de donde procede la naturaleza húmeda, de la que se constituye en el cosmos sensible el cuerpo, del cual se abreva la muerte.

21 – Bien lo entendiste. Pero dime ahora: ¿Por qué “el que se entiende a sí mismo va hacia sí mismo” como dice la palabra de Dios?

– Porque el Padre de la totalidad, de quién nació el Hombre, consiste de Luz y Vida.

– Has hablado muy bien. Luz y Vida es el Dios y el Padre, del que nació el Hombre. Por consiguiente, cuando entiendas que estás hecho de Vida y Luz y que procedes de ellas, volverás de nuevo a la Vida.

Así me habló Poimandrés.

– Háblame aún- le dije-. ¿Cómo volveré yo a la Vida? ¡Oh Mente mía! Porque el Dios dice “el que tiene intelecto se reconoce a sí mismo”. 22 ¿Es que no todos los hombres tienen intelecto?

– Cállate parlanchín. Yo mismo, la Mente, estoy al lado de los honestos y buenos, de los puros y compasivos, junto a los piadosos: mi presencia los auxilia y pronto descubren todas las cosas y amorosamente apaciguan al Padre, y le dan gracias con alabanzas y tiernos himnos ceremoniales. Y, antes de entregar el cuerpo a la justa muerte, llegan a detestar los sentidos, pues ya saben cuales son sus obras. Más aún, Yo, la Mente, no consentiré que triunfen las obras del cuerpo y su violencia: como guardián de las puertas impediré el ingreso de los actos malos y disolutos, cortaré las fantasías. 23 En cuanto a los insensatos, malos, perversos, envidiosos, arrogantes, asesinos e impíos, me quedaré lejos de ellos y daré paso al genio vengador, el que aplica al hombre la parte más viva del fuego y cae sobre él por los sentidos, y lo fortalece aún más para que realice obras impías, de forma que le quepa en suerte un castigo íntegro, pues no deja de apetecer sin fin y de guerrear insaciable, y lo tortura y le aumenta el fuego hasta la máxima plenitud.

24 – Qué bien me has enseñado todas las cosas como yo quería, ¡Oh, Mente! Pero dime ahora, ¿cómo es el regreso hacia arriba?

– Primero- me dijo Poimandrés-, al descomponerse el cuerpo material lo entregas a la transformación, y tu figura humana deja de manifestarse. Entregas al genio tu personalidad ya inactiva, y los sentidos corporales remontan a sus fuentes en cuyas partes se transforman y de nuevo vuelven a confundirse con las energías. La agresividad y el deseo van a la naturaleza irracional. 25 Y así, de ahora en más, el hombre comienza a subir por la estructura: en la primera esfera deja la energía de aumentar y decrecer; en la segunda la industriosidad para el mal, dolo ya inactivo; en la tercera, el deseo, fraude ya inactivo; en la cuarta la ostentación del mando, ya sin ambición; en la quinta la osadía profana y la presuntuosa temeridad; en la sexta las ansias perversas de la riqueza, ya sin actividad; y en la séptima esfera la tramposa mentira. 26 Entonces, desnudo de las obras de la estructura, entra en la naturaleza ogdoádica, dueño de su propia fuerza, y canta himnos con los seres al Padre. Entonces todos los que presencian su llegada se regocijan con él, y, ya igual a sus compañeros, alcanza a oír a las potencias superiores a la naturaleza ogdoádica que con voz dulce y peregrina cantan himnos al Dios. Entonces, en buen orden, suben hacia el Padre y, entregados a las potencias y ellos mismos hechos potencias, se transforman en dios. Porque tal es el buen fin de los que poseen el conocimiento: divinizarse.

– ¿Qué esperas pues? Como heredero de todas estas cosas ¿no te harás conductor de los dignos de forma que por ti sean liberados por Dios?

27 Habiendo dicho estas cosas, ante mis ojos, Poimandrés se mezcló con las potencias. Y mientras yo daba gracias y dirigía mis alabanzas al Padre del Todo, me dejó Poimandrés cargado de poder e instruido sobre la naturaleza y la visión divina del Todo. Y comencé a anunciar a los hombres la hermosura de la piedad y del conocimiento:

– ¡Oh pueblos! ¡Vosotros, hombres nacidos de la tierra, entregados a la embriaguez, al sueño y a la ignorancia del Dios: volved a la sobriedad, suspended la borrachera, pues estáis hechizados de un sueño irracional!

28 Los que habiéndome oído vinieron a mí, y les dije:

– ¿Qué pasa con vosotros, oh hombres nacidos de la tierra? ¿Os habéis entregado a la muerte cuando se os ha concedido el poder de la inmortalidad? ¡Reflexionad, vosotros, que hacéis camino con el error y habéis llegado a convivir con la ignorancia! ¡Alejaos de la luz tenebrosa, y abandonando la ruina, compartid la inmortalidad!

29 Entonces unos se marcharon, después de chancearse a mis costas, estando como estaban entregados al sendero de la muerte, pero otros me pedían que los instruyera arrojándose a mis pies: pero hice que se levantaran y, puesto en conductor de la raza, enseñaba la palabra, cómo y de qué manera serían liberados, y sembraba en ellos las palabras de la sabiduría, y los alimentaba con el agua de ambrosía. Llegada la tarde, cuando la luz del sol comenzaba a desvanecerse por completo, los llamé a dar gracias al Dios, y cumplida la acción de gracias, cada uno se fue a dormir a su lecho. 30 Por mi parte, grabé en mi alma los beneficios que me hiciera Poimandres, y lleno de la plenitud que había deseado, me sentí colmado de alegría, porque el sueño del cuerpo se había transformado en vigilia del alma, la ceguera de la vista en visión auténtica, el silencio en preñez del bien y la palabra en divulgación de bienes. Cosas que realmente ocurrieron porque acepté recibir de mi Mente, es decir, de Poimandrés, el Nombre del Poder Supremo . Llegué a ser soplo divino de la verdad. Por eso, con toda mi alma y con todas mis fuerzas ofrezco este elogio al Padre Dios:

31 Santo es el Dios y Padre de la totalidad.

Santo es el Dios cuya Voluntad se cumple en sus propias Potencias.

Santo es el Dios que quiso que lo conocieran y que es conocido por los suyos.

Eres santo, Tú, fundador de todas las creaturas por el Nombre.

Eres santo, Tú, cuya imagen la entera Naturaleza ofrece.

Eres santo, Tú, de quién la Naturaleza no pudo reproducir la forma.

Eres santo, poderosísimo más que todas las Potencias.

Eres santo, superior a cualquier superexcelencia.

Eres santo, mejor que todas las alabanzas.

Recibe las puras ofrendas racionales del alma y del corazón tendidos hacia Ti, inefable, impronunciable, Tú, que sólo puedes ser nombrado por el silencio.

32 Te suplico que no decaiga el conocimiento que corresponde a nuestra naturaleza humana: acuérdame lo que pido y lléname de fortaleza, y con esta gracia iluminaré a los de mi raza que están en la ignorancia, a mis hermanos, tus hijos. Sí, acepto y soy testigo: voy a Vida y Luz. Bendito seas, Padre. Tu hombre quiere colaborar en tu obra santificadora, puesto que le concediste todos los poderes.

II. (B)

1- Todo lo que se mueve, oh Asclepio, ¿No es verdad que se mueve en algo y es movido por algo?

– Mas bien que sí.

– ¿Y no es necesario también que aquello en lo que se mueve el móvil sea más grande que él?

– Necesario, sí.

– ¿Y el motor, o sea lo que lo mueve, es más fuerte que lo movido? 6

– Más fuerte, claro.

– ¿Y no es necesario que sean de naturalezas opuestas aquello en lo que se mueve el móvil y el móvil mismo?

– Absolutamente sí.

2- ¿Y este universo no es más grande que cualquier cuerpo?

– De acuerdo.

– ¿Y es pleno y compacto? porque está lleno de muchos otros grandes cuerpos o, mas bien, de todos los cuerpos que existen.

– Así es.

– El universo ¿es un cuerpo?

– Sí.

– ¿Y se mueve?

3- Mas bien que sí.

– ¿Y de qué tamaño ha de ser el lugar en donde se mueve y de qué naturaleza? ¿No ha de ser mucho más grande a fin de que puede contener su continuo movimiento y no sea oprimido el móvil por la estrechez del espacio y se detenga?

– Debe ser algo inmensísimo, ¡oh Trismegisto!.

4- ¿Y cuál será su naturaleza? La opuesta ¿no es así Asclepio? Ahora bien, la naturaleza opuesta al cuerpo es lo incorporal.

– De acuerdo.

– El lugar pues será incorporal, pero lo incorporal o es algo divino o es el Dios. Por “algo divino” no quiero decir aquí algo que haya pasado por la generación sino algo nunca engendrado.5 Si decimos algo divino, tendrá que ser de la naturaleza de un ser, pero si ponemos el Dios será trascendental al ser. Y además será inteligible de la siguiente manera: El Dios es lo primero que nosotros entendemos, bien que no lo sea en sí mismo. (Pues lo que puede entenderse pasa por los sentidos del que entiende, por donde el Dios en sí mismo no es objeto de pensamiento. En el Dios, el pensamiento coincide con lo pensado. 6 Pero en nosotros no es así, por eso sólo pensamos en él, pero no lo alcanzamos en sí mismo.) Por lo tanto, si pensamos en el lugar, no lo hacemos en cuanto es un dios, sino en cuanto lo pensamos como lugar. Pero si lo pensamos como un dios, no lo pensamos como un lugar, sino como la energía capaz de contener al Todo. Todo lo que se mueve no lo hace en algo que se mueve sino en lo que está quieto: y también lo que mueve está quieto, porque es imposible que el motor se mueva juntamente con lo que mueve.

– Pero entonces, oh Trismegisto, ¿cómo es posible que aquí abajo los cosas que se mueven lo hacen juntamente con sus motores? Porque se dice que las esferas de las estrellas errantes son movidas por las esferas de las estrellas fijas.

– No se trata allí, oh Asclepio, de un movimiento conjunto, sino de un movimiento opuesto: no se mueven en forma similar sino en forma contraria. Y esta oposición tiene como apoyo un punto fijo que equilibra los movimientos.7 En consecuencia, la resistencia de ese punto es quietud. Por tanto las estrellas errantes se mueven en forma contraria a las fijas …. Y no es posible de otra manera. Porque ¿acaso las dos Osas que tu ves que giran siempre en torno de un mismo punto y no tienen ocaso ni levante, piensas que se mueven o están quietas?

– ¡Se mueven, oh Trismegisto!

– Y ¿con qué movimiento, oh Asclepio?

– Girando alrededor del mismo punto.

– Ahora bien, orbitar sobre un centro es moverse alrededor de un punto firmemente inmóvil. Por consiguiente “alrededor de un punto” excluye … De allí que el movimiento contrario se detiene en un punto fijo permaneciendo estacionario por la contrariedad del movimiento.8 Te daré un ejemplo de la Tierra palpable a simple vista: Observa cómo nadan los animales mortales, por ejemplo el hombre. El agua lo arrastra en dirección de la corriente, pero por la resistencia de piés y manos el hombre logra quedarse quieto y no ser arrastrado por la corriente.

– ¡Este ejemplo es muy claro, Trismegisto!

– Todo movimiento pues se mueve en algo inmóvil y es movido por algo inmóvil. Así pues el movimiento del mundo y de todo ser vivo material no se realiza a partir de algo exterior al cuerpo, sino por causa interior y hacia afuera, es decir por los elementos inteligibles, sea que se trate del alma, del espíritu u otro elemento incorporal. Porque un cuerpo no mueve a un cuerpo animado, ni tampoco a ningún cuerpo, ni siquiera animado.

9- ¿Qué dices, Trismegisto? ¿No son cuerpos lo que mueven los maderas, las piedras y todas las demás cosas inanimadas?

– De ninguna manera, Asclepio: Lo que está dentro del cuerpo motor es lo inanimado, el cuerpo mismo no mueve a ambos, ni al que transporta y ni al transportado. Por donde lo inanimado no mueve a lo inanimado. Mira entonces cuán sobrecargada está el alma que tiene que mover sola a dos cuerpos. Es evidente pues que lo que se mueve, se mueve en otra cosa y es movido por otra cosa.

10- ¿Y es en el vacío que tiene que moverse lo que se mueve, oh Trismegisto?

– Corrígete, Asclepio. No es vacío ninguno de los seres que existen en razón misma de su realidad: pues lo que es no podría ser lo que es si no estuviera lleno de realidad. Lo real pues nunca puede llegar a ser vacío.

– Pero ¿no hay cosas vacías, oh Trismegisto, como una jarra, un frasco, un tonel y otras cosas semejantes?

– ¡Ay! ¡Qué error terrible! Asclepio, creer que está vacío lo que está totalmente lleno y repleto!

11- ¿Qué dices Trismegisto?

– ¿No es un cuerpo el aire?

– Lo es.

– ¿Y este cuerpo no pasa a través de todos los seres y no los deja completamente llenos? ¿Acaso los cuerpos no están compuestos por los cuatro elementos? Todas las cosas, que tu llamas vacías, están llenas de aire: si de aire, también lo están de los cuatro elementos, y así llegamos a lo contrario de lo que tú decías, pues las cosas que tu llamas llenas todas están vacías de aire, pues su espacio está ocupado por otros cuerpos que no dejan lugar al aire. Las cosas que tu llamas vacías deberían llamarse huecas no vacías: llenas están de aire y espíritu.

12 – Lo que tu dices es innegable, Trismegisto. Dime ahora, ¿qué decimos del lugar en donde se mueve el Todo?

– Que es incorporal, Asclepio.

– Pero lo incorporal, ¿qué es?

– Una Inteligencia entera que enteramente se contiene, libre de todo cuerpo, infalible, impasible, inmóvil en sí misma, que contiene todos los seres y los conserva en su ser, cuyos rayos son el Bien, la Verdad, el arquetipo del Espíritu, el arquetipo del Alma.

– Pero entonces el Dios ¿qué es?

– El que no es ninguna de estas cosas, y además es la causa del ser de todas ellas y de cada uno de los seres en particular.

13 Porque no dejó ningún espacio al no ser, y todas las cosas provienen de los seres que existen y no de los que no existen: porque lo inexistente no tiene naturaleza como para llegar a la existencia ni para llegar a ser nada, y a su vez lo seres que existen no tienen naturaleza para dejar nunca de ser.

– ¿Qué quieres decir con “nunca dejar de ser”?

– El Dios no es inteligencia, sino la causa de que la inteligencia exista. No es espíritu sino causa de la existencia del espíritu. No es luz, sino causa de la existencia de la luz. Por donde el Dios debe ser venerado con esos dos nombres, que sólo a El le pertenecen y a ningún otro. Porque ninguno de los demás que se llaman dioses, ni ninguno de los hombres ni demonio alguno puede de manera alguna ser el Bien, sino sólo el Dios, que sólo es el Bien y no es ninguna otra cosa. Todos los demás seres son incapaces de contener la naturaleza del Bien: cuerpo son y alma, y no tienen lugar que pueda contener el Bien.15 Tan grande es la grandeza del Bien como la realidad de todos los seres, corporales e incorporales, sensibles e inteligibles. He aquí el Bien, he aquí el Dios. No llames bueno a nadie ni a nada, porque es impío, ni des al Dios ningún otro nombre sino el único del Bien, lo contrario también es impío.16 Ciertamente todos pronuncian el nombre del “Bien” pero no todos saben lo que es. Por eso tampoco saben lo que es el Dios, pero por ignorancia llaman buenos a los dioses y también a los hombres, cuando ni pueden ser buenos ni pueden jamás llegar a serlo: el Bien es lo que nunca se puede quitar al Dios y es inseparable de Él, porque es el Dios mismo. Todos los demás dioses son honrados con el nombre de “dios”: pero el Dios es el Bien, no porque así se lo honre, sino por naturaleza. Pues una es la naturaleza del Dios, el Bien, y ambos no son sino una sola y única especie, de la que proceden las demás. Porque el Bien es el dador de todo y el que nada recibe. Y el Dios todo lo da y nada recibe. Por tanto el Dios es el Bien, y el Bien es el Dios.17 El otro nombre del Dios es el de “el Padre”, ahora a causa de que creó todas las cosas: el padre es el que crea. Así la gente sensata considera a la procreación de los hijos como la mayor función y la más sagrada, y piensa que es un gran infortunio e impiedad dejar la vida y no dejar hijos, y justamente un tal es entregado a los genios después de la muerte. Y ved cuál es el castigo: el alma del que no ha tenido hijos está condenada a entrar en el cuerpo de un ser que no tiene la naturaleza del varón ni de la mujer, lo que es execrable a los ojos del Sol. Por eso, Asclepio, guárdate de congratular al hombres sin hijos, más bien tenle piedad sabiendo el castigo que le espera. Pues bien, basta por ahora, Asclepio, por lo que respecta a las enseñanzas preliminares sobre la naturaleza de las cosas.

 

III. Discurso sagrado de Hermes.

1 Gloria de todas las cosas es el Dios, y su ser divino, y su naturaleza divina. Principio de todos los entes es el Dios, y de ellos es inteligencia, naturaleza y materia, sabiduría que muestra lo que todas las cosas y cada una son. Principio es lo divino, y es naturaleza, energía, necesidad, fin y renovación. Había pues en el abismo una Tiniebla inconmensurable, y un agua y un espíritu sutil inteligente: el poder divino los mantenía en el Caos. Emergió entonces una Luz pura que condensó a los elementos bajo la arena extrayéndolos de la substancia húmeda,… y todos los dioses se separaron de la naturaleza plena de semillas. 2 Cuando todas las cosas eran indefinidas y no formadas, las livianas se separaron hacia arriba, las pesadas reposaron sobre el fondo de arena húmeda, y por la acción del fuego todas y cada una de las cosas se iban definiendo, y quedaban suspendidas a fin de que el espíritu las condujera. El Cielo se dejó ver en siete círculos, y se mostraron los dioses en forma de astros con todas sus constelaciones, y … (¿la estructura?) … quedó organizada con los dioses que había en ella; y el orbe, en su periferia, giró en redondo en el aire, conducido en su curso circular por el espíritu divino. 3 Cada dios pues realizó lo que era de su competencia, con su propio poder, y así nacieron las bestias cuadrúpedas y las que reptan, los animales del agua, las aves, y toda semilla que germina, y los tiernos brotes de todas las flores (pues contenían en sí la razón seminal del germen que renace), … y las generaciones de los hombres, para que conozcan las obras divinas y den testimonio de la Naturaleza proveedora de energía, para que la muchedumbre humana tome conocimiento de las cosas buenas y domine sobre todas las cosas bajo el cielo, para que crezcan en crecimiento y se multipliquen en multitudes, y se obren los portentos de los que toda alma en la carne es capaz, por el curso de los dioses cíclicos… Para que se investigue en el cielo y por el curso de los dioses celestes las obras de los dioses, y las obras de la energía de la Naturaleza…, a fin de que descubran las señales de los bienes, y conozcan el poder divino, y que los agitados individuos sepan lo bueno y lo malo, y descubran el hermoso arte de fabricar cosas buenas… 4 Comienza entonces para ellos el vivir y el sutilizar, según el destino que les fuera asignado por los dioses cíclicos, y el disolverse en lo que quedará, después de dejar en la tierra grandes obras en recuerdo de su industria. Obras que se consumen, sí, con el fluir del tiempo, como todo ser de carne animada y de semilla que da fruto y como toda obra de arte; … pero lo que decrece se renovará, porque los dioses imponen la Necesidad del Renacer, y por causa del retorno cíclico de la Naturaleza, que está regido por un número. Porque lo divino es el conjunto cósmico total renovado por la Naturaleza: porque la misma Naturaleza reposa en lo divino.

IV. La Crátera y la Mónada.

1 – Dado que el Creador hizo el mundo todo, no con las manos sino por palabra, así pues piénsalo presente y siempre existente, hacedor de todas las cosas, Uno Único, como habiendo por propia voluntad creado los seres. Porque de verdad son ellos su Cuerpo, intangible, invisible, inconmensurable, más allá de la dimensión, incomparable con cualquier otro cuerpo; porque no es fuego, ni agua, ni aire, ni espíritu, sino todas las cosas a partir de él. Ahora pues, siendo bueno, no sólo para sí quiso ofrecerse este cuerpo y embellecer la tierra, 2 antes bien envió aquí abajo al Hombre como ornamento de este cuerpo divino: ser vivo mortal ornamento del ser vivo inmortal. Y si bien el Universo aventaja a los seres vivos en que vive eternamente, el Hombre a su vez le aventaja por la razón y por la inteligencia. Contemplador de la obra del Dios vino a ser pues el hombre, y se admiró, y aprendió a conocer al creador. 3 De la razón ¡oh Tat! el Dios hizo partícipes a todos los hombres, pero no así de la inteligencia: y no lo ha hecho porque cele del hombre, pues los celos no vienen de lo alto, nacen aquí abajo en las almas de los hombres que no tienen inteligencia.

– ¿Y porqué, pues, ¡oh Padre!, el Dios no ha dado a todos la inteligencia?

– Porque, hijito mío, quiso ponerla ante las almas como premio del combate.

– ¿Y dónde la puso?

– Envió a la tierra una crátera enorme de inteligencia, apostó un heraldo y le mandó proclamar al corazón de los hombres lo siguiente: “¡Báñate en esta crátera de la inteligencia tú que eres capaz, tú que crees que retornarás al que lo envió, tú que sabes para qué has nacido!”. Por consiguiente, todos cuantos aceptaron el mensaje y se bañaron en la inteligencia, todos se hicieron partícipes del conocimiento y llegaron a hombres perfectos, acogedores de la inteligencia. En cambio todos los que se negaron al mensaje, estos tales son los “racionales”, los que no se procuraron la inteligencia, los que ignoran por qué nacieron y de quién provienen. 5 Las sensaciones de estos hombres son semejantes a los de los animales irracionales, y como su temperamento es pasión y cólera, son incapaces de admirar las cosas dignas de ver, y antes se dedican a los placeres y a los apetitos corporales, y piensan que para eso han nacido los hombres. Por el contrario, los que se hicieron partícipes del don del Dios, ¡oh Tat!, éstos, por comparación de conductas, son inmortales en oposición a aquéllos, mortales: abarcan en su propia inteligencia todas las cosas, las que están en la tierra, las que están en el cielo, y lo que se puede encontrar más allá del cielo.

Tanto se han elevado a sí mismos que vieron el Bien, y viéndolo consideraron la vida de aquí abajo como un simple pasatiempo, y, menospreciando todas las cosas corporales e incorporales, se apresuran hacia el Uno y Único. 6 Ésta es, ¡oh Tat! toda la ciencia de la inteligencia, abundancia de cosas divinas y comprensión del Dios, pues la crátera de la que hablamos es divina.

– ¡Oh Padre! ¡Yo también quiero bañarme en ella!

– Pero si primero no odias al cuerpo, ¡oh hijito!, no te puedes bienacrátera: amándote tendrás la inteligencia, y poseyéndola participarás también de la ciencia.

– Pero Padre, ¿qué dices?

– Que es imposible, hijito, adherirse a ambas cosas, a las mortales y a las divinas: porque como hay dos clases de seres, unos corpóreos y otros incorpóreos, en los que reside lo perecedero y lo divino, al que quiera elegir no le queda sino optar por uno u otro, porque es imposible hacerlo por los dos, y no quedando sino que elegir, el desechar del uno manifiesta la energía del otro. 7 Ahora bien, el hecho de elegir lo mejor no sólo deifica al hombre que ha optado por la hermosura sino que además testifica de su religiosidad. En cambio al escoger lo peor, el hombre se autodestruye, y aunque no sea en sí un falta contra el Dios, hay una cosa cierta y es que, dejándose arrastrar por la sensualidad física, se pasea por el mundo a como esos agrupaciones que avanzan en medio de las manifestaciones, y que sin hacer nada útil no dejan de molestar a los demás. 8 Estando las cosas así, ¡oh Tat!, hemos gozado y siempre gozaremos de las cosas que vienen del Dios; pero de las cosas que resultan de nosotros que tengan sus consecuencias: la causa de nuestros males no es el Dios sino nosotros mismos, porque las preferimos a los bienes. ¿Ves pues, hijito mío, cuántos cuerpos necesitamos atravesar, y cuántos coros de genios, y la sólida cadena de las estructuras y los caminos de los astros, a fin de que nos apresuremos hacia el Uno y Único? Porque inagotable es el Bien, ilimitado e interminable, porque tampoco tiene un comienzo, bien que para nosotros parece comenzar cuando empezamos a conocerlo. 9 El conocimiento del bien no es causa de su principio, pero el empezar a conocerlo nos sugiere que recién comienza. Tomémonos de su comienzo y caminémoslo entero a prisa. Porque es un camino lleno de obstáculos el de abandonar lo acostumbrado y lo presente para regresar a lo antiguo y original. Lo que vemos nos complace y desconfiamos de lo que no vemos. Pues lo pernicioso es lo más conspicuo, el Bien, en cambio, es invisible a los ojos. Porque no tiene aspecto ni nada que lo pueda representar, y en consecuencia, sólo se parece a sí mismo y es distinto de todo lo demás: es imposible que lo corpóreo pueda representar lo incorpóreo. 10 Esta es la diferencia entre lo semejante y lo distinto, y lo que le falta a lo distinto para llegar a lo semejante.

(… laguna del texto …)

Por consiguiente, la Unidad, que es principio y raíz de todas las cosas, está en todas las cosas como raíz y principio. Nada existe sin principio, y el principio no proviene de nadie sino de sí mismo, porque en efecto es principio de todo lo que existe. Siendo la Unidad un principio, abarca a todos los números y no es abarcada por ninguno, y engendra a todos los números y no es engendrada por ninguno de ellos. 11 En efecto, todo lo que ha sido engendrado es imperfecto y divisible, capaz de crecer y disminuir. Pero nada parecido ocurre con lo perfecto. Lo que aumenta, aumenta gracias a la Unidad, pues está condenado por su propia debilidad a no poder prescindir de la Unidad.

Esta es, pues, ¡oh Tat!, la imagen del Dios que dibujé para ti de acuerdo a mis posibilidades. Si con rigor la contemplas y la observas con los ojos del corazón, créeme hijito, encontrarás el camino hacia las cosas superiores. Digamos mejor, será la misma imagen la que te mostrará el camino. La contemplación tiene una virtud propia: se apodera de los que han contemplado una vez y se los atrae a sí, como el imán atrae al hierro.

V. Que Dios, no siendo manifiesto, es lo que más manifestado está.

1 Voy a desarrollar este tema para ti, ¡oh Tat!, para que no te falte la iniciación al Dios que es superior a todo nombre. Debes saber que lo que a la mayoría parece inmanifiesto será para ti lo más manifiesto. No podría ser lo que es si no fuera inmanifiesto: porque todo lo que se ve ha sido engendrado: hubo un día en que comenzó a manifestarse. En cambio lo inaparente es eterno, y no necesita de la manifestación. Porque eternamente existe y provoca que todas las demás cosas se manifiesten, es no manifestado, y lo es desde siempre. Siendo el manifestador de todo, él mismo no se manifiesta, engendra, y no es engendrado, hace que las cosas se vean, pero no se deja percibir por los sentidos. Pues la representación sensible es cosa de los seres que han sido engendrados: ya que nacer no es otra cosa sino ser perceptible en la representación sensible. 2 Por tanto es evidente que el Único no engendrado es a la vez inimaginable e inmanifiesto, y el que hace que todas las cosas pasen por la fantasía, él mismo se muestra a través de todas las cosas y en todas las cosas, y mucho más a aquellos de los cuales quiso dejarse ver. Tú, pues, ¡hijito mío Tat!, ruega primero al Señor, Padre y Sólo, y no Uno sino por el cual el uno existe, que te conceda entender al Dios tan inmenso y que permita que sus rayos, aunque no sea más que uno, ilumine tu inteligencia. Solo la inteligencia ve lo invisible porque ella misma es invisible. Cuando seas capaz, se aparecerá, ¡oh Tat! a los ojos de tu inteligencia: no es celoso el Señor y se deja ver a través de todo el mundo. ¿Acaso puedes ver la inteligencia y tomarla con las manos y contemplar la imagen del Dios? Y si no puedes ver lo que está en ti ¿cómo podría El, en ti mismo, dejarse ver a tus ojos? 3 Si lo quieres ver, considera al Sol, piensa en el curso de la Luna, considera el orden de los astros ¿quién conserva el orden? (Todo orden implica un principio determinante respecto del número y del lugar). El Sol, dios supremo de los dioses del cielo, al cual todos los dioses del cielo reverencian como rey y dinasta, ese mismo Sol, tan inmenso, más grande que la Tierra y el mar, admite encima de él a sus menores, los orbitantes astros. ¿A quién reverencia, hijo mío, a quién teme? Cada uno de estos astros que están en el cielo ¿no realizan un curso similar o equivalente? ¿Quién fijó para cada uno la manera y el tamaño de su giro? 4 Mira la Osa que gira sobre sí misma y que arrastra en su girar a todo el estrellado cielo. ¿Quién es el dueño de esta máquina? ¿Quién circunscribe al mar en sus límites? ¿Quién asentó la Tierra? Porque hay alguien, ¡oh Tat!, amo y creador de todas estas cosas. No se conservaría lugar o número o medida ninguna si no existiera un creador. Porque todo lo que es desorden, vacío y falta de medida no supone un creador, y aún esto mismo no carece de amo, hijito, porque si lo que carece de orden es incompleto, todavía posee, esto es, la manera del orden, porque aún así está bajo el dominio del amo que todavía no le impuso el orden. 5 ¡Ojalá se te concediera tener alas y alzarte por el aire, y allí, en medio del Cielo y de la Tierra, pudieras ver el corazón de la Tierra, el fluir de las olas del mar, las corrientes de los ríos, el libre flotar del aire, la agudeza del fuego, la carrera de los astros, la rapidez del Cielo, su girar siempre sobre el mismo punto! ¡Oh qué panorama feliz, hijo mío, contemplar de una sola vez todas estas cosas, lo inmóvil en movimiento, y lo inmanifestado manifiesto en su creación! Tal es el orden del cielo y tal la belleza del orden. 6 Si quieres por otro lado mirar por los seres perecederos que habitan sobre la tierra y en las profundidades, considera, hijo mío, cómo el hombre es creado en el vientre, examina con atención la técnica de tal creación y aprende a conocer quién es el creador de esta bella y divina figura que es el hombre. ¿Quién cinceló la órbita de los ojos? ¿Quién perforó los orificios de la nariz y de los oídos? ¿Quién abrió la boca? ¿Quién tendió los tendones y los ató? ¿Quién canaliza por las venas? ¿Quién solidificó los huesos? ¿Quién cubrió la carne de piel? ¿Quién separó los dedos? ¿Quién aplanó la planta del pié? ¿Quién abrió los conductos? ¿Quién alargó el bazo? ¿Quién hizo al corazón en forma de pirámide? ¿Quién adaptó el … ? ¿Quién expandió el hígado? ¿Quién cavó las concavidades del pulmón? ¿Quién creó el ancho espacio del vientre? ¿Quién puso en evidencia las partes más nobles y quién ocultó las vergonzosas? 7 ¡Mira cuántas técnicas para un mismo material y cuántas pinceladas para un mismo diseño, y todas admirablemente bellas y exactamente conmensuradas, tan diversas unas de otras! ¿Quién pues ha creado tantas maravillas? ¿Cuál madre y cuál padre sino el Dios inmanifiesto que por su propia voluntad creó todas las cosas? 8 A nadie se le ocurre que una pintura o una escultura hayan sido hechas sin pintor o sin escultor. Y esta Creación ¿acaso nació sin Creador? ¡Oh colmo de ceguera, colmo de impiedad, colmo de irreflexión! No se te ocurra nunca, oh, hijo, separar la criatura del Creador … mas bien y aún más es más grande que cuanto puede estar implicado en la palabra Dios! Tal es la grandeza del Padre de todas las cosas: porque El es el único que es Padre y, ser padre, ésa es la actividad que le es propia. 9 Y si me fuerzas a que diga algo más audaz te diré que la naturaleza del Dios no es otra cosa que dar a luz y crear todas las cosas, y dado que nada puede venir a la existencia sin el Hacedor, no puede El existir eternamente si no es creando siempre todas las cosas: las del Cielo, las del aire, las de la tierra, las que están en las profundidades, en todas las partes del mundo, en la totalidad del Todo, en lo que respecta al ser y en lo que hace al no ser. En esta Totalidad nada hay que Él no sea. Él mismo es las cosas que son y también las cosas que no son, porque de las cosas que son Él hizo que aparecieran, pero a las que no son las conserva dentro de Él. 10 Él es el Dios superior a todo nombre, Él, el inmanifestado, Él, el más manifiesto. Que ve por la Inteligencia, que es visible a los ojos, que es incorporal, que es muchos cuerpos, o mejor, que es todos los cuerpos. Nada es que Él no sea: todo lo que es, todo lo es Él también, y por eso es nombrado con el nombre de todas las cosas, porque, por ser el Padre del Todo, no tiene un nombre que le sea propio. ¿Quién podría bendecirte más de cuanto Tú mereces o Te corresponda? ¿A dónde miraré para bendecirte? ¿Arriba, abajo, adentro, fuera? No hay ninguna forma, ningún lugar en derredor Tuyo, ni ninguno en absoluto de todos los seres: todo está en Ti, todo existe por Ti. Todo das y nada recibes, porque todo lo tienes y nada hay que Tú no poseas. 11 ¿Cuándo te cantaré himnos? No hay época ni tiempo conveniente para Ti. ¿Y sobre qué asunto Te cantaré? ¿Por las cosas que has hecho o por las que todavía no hiciste? ¿Por las que has manifestado o por las que tienes ocultas? ¿En razón de qué Te cantaré? ¿Como siendo mi propio dueño, como teniendo algo propio, como siendo otra cosa? Porque Tú eres lo que soy, lo que hago, lo que digo. Porque Tú eres Todo y no hay más nada: lo que no es, Tú lo eres. Tú eres todo lo que ha nacido y todo lo que no ha nacido, Pensador, eres la Inteligencia, Creador, eres el Padre, Dios en tanto que dador de la energía, Bueno en tanto que Hacedor de todo.

VI. Que sólo en Dios está el Bien y en ninguna otra parte.

1 El Bien, oh Asclepio, no está en nadie sino solamente en Dios, o mejor digamos que el Dios mismo es eternamente el Bien. Siendo así, pues, el Bien será la realidad de todo movimiento y toda evolución, pues nada ni nadie está privado de realidad – realidad que, en sí misma, posee una energía sin carencias y sin excesos, plenísima, provisora, existente además en la raíz de todas las cosas. Por consiguiente cuando digo que provee el bien entiendo que es buena en todo y siempre. Pero esto no corresponde a nadie sino a sólo el Dios, porque de nada carece, ni lo pervierte el deseo de poseer, porque no hay cosa alguna de la totalidad que El pueda perder y cuya pérdida lo entristezca – porque la tristeza es una parte del mal -, ni nada es más fuerte que Él ni puede ser su enemigo – nada puede someterlo a injuria – y nada puede excitar su aprecio ni provocar su irritación por desobediencia, ni nadie provocarle celos por ser más sabio que Él. 2 Nada de esto pertenece a la realidad: ¿qué le queda sino sólo el Bien? Y así como de esta realidad no se puede decir ninguna otra cosa, así tampoco en todas las demás cosas no se encontrará el Bien. En efecto en todas las cosas están todas las otras cosas, en las pequeñas y en las grandes, en cada una y aún en este mismo Viviente, más grande y poderoso que todas. Todo lo que ha sido engendrado padece, ya que la misma generación es un padecer. Pero allí donde hay padecer de ninguna manera está el Bien: donde está el Bien no hay lugar para un solo padecer. Donde está el día no puede estar la noche, ni cuando es de noche puede ser de día: es imposible que el Bien se halle dentro de la generación, sino sólo en lo inengendrado. Sin embargo así como a la materia le fue concedido participar de todas las cosas, así también participó del Bien. Es de esta manera que el mundo se dice bueno, porque el mundo hace todas las cosas, y es bueno por ése hacer. En cuanto a todas las demás cosas, allí no existe el bien, porque son pasibles y cambiantes y productoras de seres pasibles. 3 En cuanto al hombre, es una mezcla de bien y de mal: porque cuando el mal no es excesivamente malo, aquí abajo, es el bien, y el bien, aquí abajo, siempre tiene una parte pequeñita de mal. Por eso, es imposible que el bien, aquí abajo, esté totalmente libre del mal, pues el bien, aquí abajo, se maleficia, y si se vuelve malo, deja de ser bueno: dejando de ser bueno se vuelve malo. Por eso sólo en el Dios existe el Bien, es decir el Dios mismo es el Bien. En los hombres, ¡oh Asclepio!, sólo se conserva el nombre del Bien, pero de ninguna manera es tal. Porque es imposible, porque el Bien no cabe en un cuerpo corporal, porque de todas partes está angustiado por el mal, por penas y sufrimientos, por deseos y cóleras, por la ilusión y la opinión insensatas. Y el peor de los males, oh Asclepio, es que se confía, aquí abajo, que cada una de las cosas que hemos nombrado son el más grande bien, cuando son el mal más insoportable. La avidez es el conductor de todos los males, y la confusión es aquí abajo la falta del Bien. 4 Pero doy gracias al Dios que, en lo que respecta al conocimiento del Bien, puso en mi inteligencia el concepto de su imposibilidad en el mundo. El mundo es la plenitud del mal, el Dios es la plenitud del Bien o el Bien es la plenitud del Dios… Porque a su alrededor, como realidad, gravitan las cosas bellas, pero la suyas propias se muestran, por así decirlo, mucho más puras y auténticas. Hablando con osadía, oh Asclepio, la realidad del Dios, si tiene una, es la Belleza, y es imposible percibir la Belleza y el Bien en las cosas del mundo: todo lo que es posible de ver son imágenes ilusorias y como bosquejos, pero lo que no cae bajo la vista es la realidad … de lo Bello y de lo Bueno. Y así como el ojo no puede ver al Dios, así tampoco puede ver lo Bello y lo Bueno. Porque son partes enteras del Dios, propias sólo de Él, particulares, inseparables, amabilísimas, de las cuales hay que decir o que el Dios las ama o que ellas aman al Dios. 5 Si puedes comprender al Dios, comprenderás lo Bello y lo Bueno, lo soberanamente luminoso, lo soberanamente iluminado por el Dios. Porque esa Belleza es incomparable y ese Bien inimitable, como el mismo Dios. Por tanto en la medida que comprendas al Dios, así comprenderás lo Bello y lo Bueno. Ambos son incomunicables a los otros seres vivos, porque son inseparables del Dios. Cuando tu celo te lleve a investigar sobre el Dios, lo harás también sobre la Belleza. Porque uno es el camino que conduce allí: piedad con conocimiento. 6 De aquí resulta que los que no conocen y no están tampoco en el camino de la piedad, se atreven a decir que el hombre es bello y bueno, no habiendo contemplado, ni en sueños, lo que es el Bien, pero, poseídos como están por todos los males, creen que el mal es el bien, y así se acostumbran insaciablemente al mal, temen que les falte y luchan por todos los medios no sólo para poseerlo sino aún para acrecentarlo. Estas cosas, ¡oh Asclepio!, son bellas y buenas al sentir de los hombres, y nosotros no podemos rehuirlas ni odiarlas, porque las necesitamos y no podemos vivir sin ellas.

VII. Que la mayor desgracia es no conocer a Dios.

¿A dónde vais ebrios, oh hombres, que os bebéis tan puro el vino de la ignorancia, que ya no lo podéis soportar y estáis por vomitarlo? ¡Quedad sobrios, deteneos! ¡Alzad los ojos del corazón, si no todos al menos los que puedan! Porque el mal de la ignorancia inunda la entera Tierra, y corrompe al alma aprisionada en el cuerpo, impidiéndole anclar en el puerto de la libertad. No os dejéis arrastrar por la impetuosidad del oleaje, antes, aprovechando una creciente, los que podáis, alcanzad el puerto de la libertad, anclad allí, buscad la mano que os guíe a las puertas del conocimiento, donde está la Luz brillante, libre de toda tiniebla, donde nadie se emborracha, sino donde todos, sobrios, alzan los ojos del corazón hacia Aquel que quiere ser visto. Porque no se deja oír, ni describir, ni ver con los ojos, sino con la inteligencia y el corazón. Pero antes es necesario que desgarres la vestidura que llevas, el velo de la ignorancia, el sostén de la maldad, el cepo de la degradación, el antro tenebroso, la muerte viva, el cadáver sensible, la tumba que siempre te acompaña, el ladrón doméstico, el que por lo que ama, te odia, y por lo que odia, te cela. Este es el enemigo que revestiste como túnica, que te estrangula y te arrastra abajo, hacia él, no sea que alces la mirada y, contemplando la Belleza de la Verdad y el Bien que allí reside, comiences a odiar su maldad, comprendas las trampas que contra ti maquina: pues atonta el sentido de observación, tan despreciado, cegándolo con abundante materia, abundando en innobles voluptuosidades, para que no escuches las cosas que debes oír ni mires las cosas que tienes que ver.

VIII. Que nada se destruye, y que es un error llamar destrucción o muerte a los cambios.

1 Corresponde ahora, ¡hijo mío!, enseñarte, por un lado de qué manera el alma es inmortal, y por otro cuál es la energía que dispone y disuelve el cuerpo. Porque la muerte no tiene nada que ver con estas cosas: es un concepto elaborado sobre el término “inmortalidad”, sea por vaciamiento, sea por privación del prefijo negativo “in”, al decir mortal por inmortal. Porque la muerte es una destrucción, pero en el mundo nada se destruye. Dado que el mundo es el segundo dios y el viviente inmortal, es imposible que alguna parte del viviente inmortal venga a morir. Ahora bien, todas las cosas que están en el mundo son partes del mundo, y mucho más el hombre, el viviente racional. 2 Porque primero, antes de todos los seres, está Dios, eterno, no nacido, Creador de la Totalidad. En segundo lugar viene aquel que ha sido engendrado por Él, su imagen, por Él conservado y alimentado y dotado de inmortalidad, y que, como procedente de un padre eterno, vive siempre y es inmortal. Porque “vivir siempre” difiere de “eterno”: porque lo eterno no fue engendrado por otro, y si fue engendrado lo fue por sí mismo. Nunca fue engendrado, pero siempre engendra lo que es eterno. El Todo no es eterno, pero el Padre mismo del Todo sí. El mundo fue engendrado inmortal por el Padre 3 y todo lo que tenía materia quedó bajo su dominio. El Padre creó el Todo como un cuerpo, y al darle volumen lo hizo a semejanza de una esfera, y le concedió este atributo de la inmortalidad, siendo la misma materia inmortal, poseedora eternamente de la inmortalidad. Más aún, el Padre, diseminando la variedad de las especies en la esfera, allí las encerró como en un antro, pues quería otorgar la belleza de su propia abundancia en forma de una diversidad completa. En torno de todo el Cuerpo puso a la inmortalidad, de manera que aún si la materia quisiera abandonar la disposición del Cuerpo, no pudiera disolverse en la desorganización a la cual tiende por naturaleza. Porque la materia, hijito, era desorganización cuando todavía no estaba conformada en cuerpos. Y sin embargo, aquí abajo, conserva aún un desorden restringido a las otras variedades menores: la facultad de aumentar, y la de disminuir que los hombres llaman muerte. 4 Pues el desorden ocurre con respecto a los vivientes terrestres: los cuerpos del Cielo, en cambio, poseen un orden propio, que les fue asignado por el Padre desde el principio, orden que se conserva sin disolución por el retorno de cada uno a su punto de partida. El retorno al origen de los cuerpos terrestres es la disposición de la disolución, es decir, la disolución es un retorno a los cuerpos indisolubles, a saber, los inmortales. Y es así como se produce pérdida del sentido, pero nunca destrucción de los cuerpos. 5 El tercer Viviente es el Hombre, engendrado a imagen del Mundo, único, de acuerdo a la voluntad del Padre, de todos los vivientes terrestres, a poseer la inteligencia, y que así no sólo está unido al segundo dios por similitud y concordancia, sino también al primero, por recibir de El la inteligencia. Por eso a aquél lo percibe como cuerpo por los sentidos, a éste lo acoge por la inteligencia, aprehendiéndolo como Incorporal e inteligencia, el Bien.

– Entonces este Viviente ¿no se destruye?

– Corrígete, hijito, y entiende qué es Dios, qué es mundo, qué es viviente inmortal, qué es viviente disoluble, y comprende que el Mundo ha sido hecho por el Dios y en el Dios, el Hombre por el Mundo y en el Mundo, siendo el Dios principio y envoltura y disposición de todas las cosas.

IX. De que sólo en Dios está la Belleza y el Bien, y en ninguna otra parte.

1 Ayer, oh Asclepio, te di el “Discurso Perfecto”. Hoy considero conveniente continuar con la exposición del tema de la sensación. Sensación e inteligencia, según la opinión común, difieren en que la primera es material y la segunda esencial. Según mi opinión, ambas, y me refiero a los hombres, están unificadas sin distinción entre sí. En los demás seres vivos, la sensación está unida a la naturaleza, en los hombres lo está la inteligencia. (La inteligencia difiere de la intelección como Dios de la actividad divina, pues así como la actividad divina procede de Dios, así la intelección de la inteligencia, siendo hermana de la razón. O mejor ambas son instrumentos una de la otra: pues la razón no se expresa sin la inteligencia ni la inteligencia se manifiesta sin la razón.) 2 Así pues, la sensación y la inteligencia, entrelazadas, confluyen en el hombre, pues para poder pensar se requiere de ambas, sensación e inteligencia. Pero ¿no se podría pensar en una intelección sin el concurso de la sensación, como cuando en sueños imaginamos visiones? A mí me parece, que, nacidas ambas energías en la visión del sueño, se despiertan precisamente por la sensación, y una parte de la sensación va al cuerpo y otra al alma, y cuando ambas partes de la sensación concuerdan entre sí, se expresa nuevamente el pensamiento, parido por la inteligencia.3 Porque la inteligencia da a luz todos los pensamientos: buenos cuando es de Dios de quien recibe la semilla, y contrarios, cuando de alguno de los genios. Porque no hay lugar en el mundo que carezca de genio, genio que iluminado como lo está por Dios, acaeciendo, siembra la semilla de su propia energía, y la inteligencia da a luz lo sembrado, adulterios, homicidios, castigos a los padres, saqueos de templos, impiedades, muertes por ahorcamiento o arrojo en despeñaderos, y las otras muchas cosas que son obras de lo genios. 4 Las semillas, de Dios en cambio son pocas en número, pero grandes, bellas y buenas: virtud, prudencia, piedad. La piedad es el conocimiento de Dios, y el que descubre el conocimiento, pleno de todos los bienes, posee los pensamientos divinos, que nada tienen que ver con los de la multitud. Por eso, los que viven en el conocimiento no agradan a la multitud, ni la multitud se complace en ellos. Los tiene por locos, se mofan de ellos, se los odia y se los desprecia, y quizá tal vez los maten. Porque, como he dicho, la maldad habita aquí abajo como en su propia casa: su casa es la Tierra (no el mundo como algunos dirán por blasfemia). Pero ciertamente el hombre piadoso que tiene conciencia de su conocimiento, todo lo soporta. Para un hombre tal, todas las cosas son buenas, aún las que para otros son malas: en medio de las asechanzas, refiere todo al conocimiento, y sin ayuda de nadie transforma el mal en bien. 5 Vuelvo al tema de la sensación. Es propio del hombre pues que sensación y inteligencia estén íntimamente unidas. Pero como antes dije no todo hombre goza del entender, porque hay un hombre material y un hombre esencial. El material, está con la maldad, poseyendo, como dije, la semilla de la inteligencia de los genios, el otro, liberado por Dios, está por su esencia con el bien. Porque Dios, Creador de todas las cosas, al crearlas, hace a todas a su semejanza, pero habiendo sido hechas buenas difieren en el uso que hacen de su energía. Porque el movimiento cósmico, en su ir rozando, crea las cualidades de las criaturas, unas desfiguradas por la maldad, otras purificadas por el bien, porque el mundo, ¡oh Asclepio!, tiene también su sensación y su intelección propias, no como las humanas, ni multiformes, pero en verdad más fuertes y simples. 6 El sentir y el entender del mundo es un sólo: hacer todas las cosas y deshacerlas en ellas mismas, siendo como es instrumento de la voluntad de Dios y habiendo sido hecho verdaderamente como un instrumento, depósito de todas las semillas, crea en sí mismo todas las cosas activamente, y disolviéndolas las renueva, y, a través de la disolución, como buen agricultor de la vida, les otorga, llevándolas, la renovación por la transformación. Ninguna cosa hay que el mundo no engendre con vida, portándolas a todas, siendo a la vez el lugar y el creador de la Vida. 7 Ahora bien, todo los cuerpos están hechos de materia, pero diversamente: unos de tierra, otros de agua, unos de aire, otros de fuego: todos son compuestos, con fórmulas más o menos complejas. Los más complejos son los más pesados, los más simples los más livianos. Es la velocidad del movimiento del mundo la que obra la diversidad cualitativa de las criaturas. Porque el soplo del mundo, en rápida sucesión de tonos, ofrece la diversidad de las criaturas, y después no hay sino un solo Todo plenitud de la Vida. 8 En verdad, Dios es el Padre del mundo, el mundo los es de las cosas que están en el mundo, porque el mundo es el hijo de Dios, y las cosas que están en el mundo, del mundo salieron. Y con derecho se dice que el mundo es un cosmos, pues organiza y embellece todas las cosas en la diversidad de la creación, por la continuidad de la vida, la actividad incansable, la rapidez de la necesidad, la disposición de los elementos y el buen orden de todo lo que nace. Por eso, necesariamente y con propiedad, el mundo merece ser llamado “cosmos”. La sensación y la intelección, en todos los seres vivos, vienen y entran desde afuera, como una brisa de alrededor, pero el mundo, poseyéndolas de una sola vez al nacer, las recibió de Dios. 9 Por otro lado, Dios no carece de sensación ni de intelección, como algunos pensaron: es por superstición que blasfeman. Todas las cosas que son, oh Asclepio, están en Dios, producidas por Dios y pendientes de lo alto. Algunas actúan por el cuerpo, unas mueven por la substancia anímica, otras dan la vida por el soplo, otras acojen a lo que ha muerto, y así es verdaderamente. Más aún, afirmo que el mundo no contiene a las cosas, pero, para dejar clara la verdad, el mundo es todas las cosas, no se las agrega desde afuera, las da de sí mismo afuera, y tal es la sensación y la intelección de Dios, mover siempre todas las cosas, y nunca jamás 15 ocurrirá que nada de lo que existe pueda ser abandonado: y cuando digo “de lo que existe” quiero decir “de Dios”, porque Dios contiene todo lo que existe, y nada está fuera de El, ni El está fuera de nada. 10 Todas estas cosas, oh Asclepio, si tienes entendimiento, las tendrás por verdaderas, pero si no entiendes te serán increíbles. Porque creer es entender, descreer es no entender. Porque la razón no se acerca a la verdad, pero la inteligencia es poderosa, y, una vez conducida por la razón hasta las puertas, tiene la capacidad de acercarse a la verdad. Entonces abrazando con la intelección todas las cosas y viendo que están de acuerdo con lo que la razón explica, cree y descansa en esta bella fe. Para quienes pues, por Dios, entendieron las cosas dichas, las hallarán creíbles, pero los que no las entendieron las descreerán. Terminan aquí las cosas que queríamos decir sobre la sensación y la intelección.

 X. La Llave.

1 Asclepio, fue a ti a quien ayer dedicamos nuestra lección. La de hoy justo es dedicarla a Tat ya que no es más que un resumen de las Lecciones Generales que con él charlamos. Pues bien, Dios Padre, oh Tat, tiene la misma naturaleza, o más bien la misma acción que el Bien. Pues el término “Naturaleza” corresponde a “crecer”, “brotar”, y se aplica a las cosas que se modifican y se mueven … y no se mueven, esto es a las divinas y humanas, a las cuales pertenece. En otro lugar, aleccionamos sobre temas divinos y humanos, sobre los que hay que seguir elucubrando. 2 Ahora bien, la acción del Dios es su buen querer, y su naturaleza querer que todo exista. ¿Qué otra cosa no es el Dios y Padre y el Bien sino la existencia de todas las cosas que todavía no son y, por cierto, la realidad misma de las que son? Esto es Dios, esto es el Padre, esto es el Bien, y no le corresponde ninguna otra cosa. Aunque el Mundo mismo y el Sol mismo son también Padre de los seres participados, no son causa del bien de los seres vivos ni de la Vida de igual manera. Y si lo fueran, lo serían absolutamente por la necesidad que les impone la Voluntad Buena, sin la cual nada puede existir o nacer. 3 Un padre es la causa de la siembra y la subsistencia de sus hijos por el impulso del Bien que recibió del Sol, porque el creador es el Bien: el crear no puede hallarse en nadie sino solamente en él, que nada recibe y quiere que todo sea. Pero no quiero decir, oh Tat, “el que hace” porque un tal a veces deja de hacer, en el sentido que algunas veces hace y otras no, de cuánto hace o de qué hace, algunas veces haciendo cuantas o tales cosas, otras haciendo las contrarias: Dios es el Padre y el Bien de todas las cosas que existen. 4 Y así es en verdad para quien puede ver. Porque esto es lo que Dios quiere ser y es, y que sea su atributo, o más bien su propia realidad. Porque todas las demás cosas existen   por El, y propio del Bien es que se lo reconozca como el Bien, oh Tat.

– ¡Oh Padre, nos has dejado repletos de una buena y bella visión, y poco falta para que la mirada de mi inteligencia caiga reverente ante tal divina visión!

– Pero no como los rayos inflamados del Sol que hieren la vista con su luz y obligan a cerrar los ojos, no es así la visión del Bien: por el contrario, ilumina y tanto más cuanto más puede el que es capaz de acoger el influjo de este resplandor espiritual, que es más intenso en su amplitud que los rayos del Sol, pero que no daña, y desborda de inmortalidad de todo tipo. 5 Los que pueden beber de ella un poco más, frecuentemente se adormecen, y pasan de lo corporal a estarse gozando de esta bellísima visión, como Urano y Cronos, nuestros ancestros.

– ¡Ojalá que también nosotros pudiéramos, oh Padre!

– Ojalá, hijito. Por ahora sin embargo aún somos débiles para tal visión, y aún nos faltan las fuerzas para abrir los ojos de la inteligencia y contemplar la hermosura de aquel Bien, ¡hermosura imperecedera, incomprensible! Entonces la verás, cuando ya nada tengas que decir de ella, porque el conocerla es un silencio divino y un reposo absoluto de todos los sentidos. 6 Ni por consiguiente puede ya nada percibir el que la percibe, ni otra cosa contemplar el que la contempla, ni escuchar ninguna otra cosa, ni poder siquiera mover el cuerpo. Porque pierde conciencia de las sensaciones y aún de los movimientos del cuerpo, y así quédase quieto. Inundada de luz la inteligencia y resplandecida el alma entera la saca del cuerpo, y transforma todo el ser en la realidad. Porque es imposible, hijito mío, que, por haber contemplado la hermosura del Bien, el alma sea divinizada estando en el cuerpo de un hombre.

7 – ¿Qué quieres decir por “ser divinizado”, oh padre?

– Toda alma separada, hijito, se transforma.

– De nuevo ¿qué quieres decir por “separada”?

– ¿No escuchaste en las “Lecciones Generales” que del Alma Una del Todo salieron todas las almas que ruedan desparramadas por todo el mundo? Pues bien, estas mismas almas pasan por muchas transformaciones, unas para mejor, otras para peor. Porque las de reptiles se transforman en animales acuáticos, las acuáticas en terrestres, las terrestres en aves, las aéreas en hombres, y las de los hombres finalmente gozan del principio de inmortalidad de transformarse en genios y entrar después en el coro de los dioses. Porque hay dos coros de dioses, los errantes y los fijos. 8 ¡Tal es la gloria y el honor perfectísimos del alma! Pero si el alma que entró en un hombre se mantiene en la maldad, no goza de la inmortalidad ni participa del Bien, antes, refluye hacia atrás y retrocede por el camino que conduce hasta los reptiles: tal es la pena del alma perversa. La perversión del alma es la ignorancia: porque el alma, cuando no conoce nada de los seres, ni de su naturaleza, ni tampoco del Bien, ciega total, sufre el combate que contra ella levantan las pasiones del cuerpo, y, desgraciada, ignorándose a sí misma, sirve de esclava a cosas que le son ajenas y corruptas, y carga el cuerpo como un pesado fardo, no se gobierna sino que es gobernada. Tal es la perversión del alma. 9 Por el contrario, la fuerza del alma es el conocimiento, porque el que conoce es bueno y piadoso y ya divino.

-¿Quién es éste, oh padre?

– El que no habla mucho ni escucha a muchas cosas, pues el que disputa ambigüedades y escucha novelerías, hijito, pelea con las sombras. Porque a Dios y Padre y al Bien no se lo dice ni se lo escucha. Y siendo así las cosas, es verdad que todos tienen los sentidos, porque sin ellos no se podría vivir, pero el conocimiento difiere en mucho de los sentidos. Pues la sensación se produce a partir de lo que la influye, mas el conocimiento es la perfección de la ciencia, ciencia que es un don del Dios. 10 Pues toda ciencia es incorporal, ya que utiliza como órgano la inteligencia, como la inteligencia a su vez el cuerpo. Dos cosas pues dependen del cuerpo, las espirituales y las materiales. Todo pues tiene que consistir a partir de la oposición y la contrariedad, y es imposible que sea de otra manera.

– ¿Y entonces quién es el dios material que vemos?

– El mundo que vemos es hermoso, pero no es bueno, porque es material y fácilmente pasible, primero de todos los pasibles, segundo en los seres, incompleto. Pues ciertamente comenzó una vez, y existe para siempre, está en transformación y siempre es engendrado, y es el transformador de la cualidad y la cantidad. Porque se mueve, y todo movimiento material es transformación.

XI. La Inteligencia a Hermes.

1 – Retén la lección con firmeza, oh Hermes Trismegisto, y conserva en tu memoria lo que digo, porque no dudaré en decirte lo que hay en mí.

– A pesar de que tantos han dicho tantas y tan diferentes cosas referentes al Todo y a Dios, sin embargo no llegué a la verdad. Tú pues, Soberano Señor, esclaréceme sobre el tema, porque confío en que Tú, solo Tú, querrás manifestarme la verdad.

2 – Atiende, hijito, lo que hay de Dios y del Todo. Dios, el Siglo, el Mundo, el Tiempo, la Transformación. Dios creó al Siglo, el Siglo al Mundo, el Mundo el Tiempo, el Tiempo a la Transformación. La realidad de Dios, por así decir, es el Bien, la Hermosura, la Felicidad, la Sabiduría; la realidad del Siglo es la identidad, la del Mundo el orden, la del Tiempo el cambio, la de la Transformación la vida y la muerte. La energía de Dios es Inteligencia y Alma, la del Siglo es permanencia e inmortalidad, la del Mundo ir y volver del punto de partida a la máxima oposición , la del Tiempo crecer y menguar, la de la Transformación la cualidad. Por consiguiente, el Siglo está en Dios, el Mundo en el Siglo, el Tiempo en el Mundo, la Transformación en el Tiempo, y es así como el Siglo permanece estable alrededor del Dios, el Mundo se mueve en el Siglo, el Tiempo pasa en el Mundo, y la transformación evoluciona en el Tiempo. 3 Por consiguiente, la fuente de todas las cosas es Dios, realidad de las cosas es el Siglo, su materia es el Mundo. El Poder de Dios es el Siglo, la obra del Siglo es el Mundo, que nunca comenzó pero es engendrado eternamente por el Siglo. Por donde el Mundo no perecerá jamás (el Siglo es inmortal) ni nunca será destruido nada de lo que hay en el Mundo: el Mundo está rodeado totalmente por el Siglo.

– ¿Y qué es la sabiduría de Dios?

– El Bien y la Hermosura y Felicidad y la virtud total y el Siglo. El Siglo pues creó al mundo con orden y belleza poniendo inmortalidad y permanencia en la materia. 4 En efecto pues la generación de la materia depende del Siglo, así como el Siglo a su vez de Dios. La transformación y el tiempo están en el Cielo y en la Tierra, pero tienen naturaleza distintas: en el Cielo sin cambios e indestructibles, en la Tierra con cambio y destrucción. Y Dios es el alma del Siglo, el Siglo del Mundo, el Cielo de la Tierra, y Dios está en la inteligencia, la  inteligencia en el alma, el alma en la materia. Todas las cosas a través del Siglo. Y a todo este inmenso Cuerpo en el que están todos los cuerpos, un Alma plena de Inteligencia lo llena por adentro y lo envuelve por fuera, vivificando el Todo: por fuera a este Viviente enorme y perfecto, el Mundo, por dentro a todos los seres vivos, y arriba, en el Cielo, permanece siempre idéntica a sí misma, y abajo, en la Tierra, produce los cambios de la transformación. 5 El Siglo es quien mantiene todo unido por medio de la Necesidad o de la Providencia o por cualquier otra cosa que se pueda pensar hoy o mañana. Y todo es actividad de Dios, energía de Dios, poder insuperable, con la cual nada se puede comparar, ni humano ni divino. Por eso, Hermes, nunca pienses que algo pueda asemejarse a Dios, ni las cosas de arriba ni las de abajo, porque te alejarás de la verdad, porque nada es igual al Distinto, Único y Uno. Y no se te ocurra que pueda a compartir su Poder con nada ni con nadie. ¿Quién si no El sería creador de vida, inmortalidad o transformación? y El ¿qué otra cosa haría sino crear? Porque Dios no está inactivo, de lo contrario todo estaría inactivo, y todas las cosas están llenas de Dios. Pero nada nunca en el mundo está inactivo, ni en ninguna otra parte. Porque inactividad es una palabra vana respecto del creador y respecto de lo que viene a la existencia. Es necesario que todo llegue a la existencia, siempre y apropiadamente en cada lugar. El Creador está en todas las cosas, no determinado a alguna, no Creador para alguna, sino de todas las cosas. Siendo un poder siempre activador no está sometido a ninguna de sus criaturas, sino ellas a Él. Contempla por mí el mundo que se ofrece a tus ojos y considera atentamente su hermosura: cuerpo sin mancha, cuya vejez nadie supera, pero que en todo y siempre está en pleno vigor, joven y siempre más lozano! Mira también la jerarquía de los siete cielos, bellamente creada en un orden eterno y cumpliendo los siglos en cursos diferentes. Todo está lleno de luz sin haber fuego en ningún lado: pues la amistad y la combinación de los opuestos y de los disímiles se hizo luz, y brillan sobre nosotros por la energía de Dios generador de todo bien y jefe y conductor del orden entero de los siete cielos. Mira la Luna, precursora de todos, órgano de la Naturaleza, transformadora de la materia aquí abajo. Mira la Tierra en el medio del Todo, colocada como cimiento del bello mundo, nutricia y nodriza de todos los seres terrestres. Contempla también cuán inmensa es la multitud de los vivientes inmortales y de los mortales, y, mediadora entre ellos, inmortales y mortales, la Luna rondando su ronda! 8 Todo pues está lleno de alma y todos se mueven, unos circulando el Cielo, otros sobre la Tierra, y los que van hacia la derecha no lo hacen a la izquierda, ni los de la izquierda a la derecha, ni los superiores descienden, ni los inferiores ascienden. Y que todos estos seres hayan nacido, no necesitas, Hermes, aprenderlo de mí, porque son cuerpos y tienen alma y se mueven. Y no puede ser que todos converjan hacia uno sin un congregante. Es necesario que tal Congregador exista y que sea Uno. 9 Pues como tienen muchos movimientos y distintas direcciones y sin embargo una sola es la velocidad total que les ha sido fijada, es imposible que tengan dos o más creadores. No se mantendría un único orden entre muchos. Entre varios surgiría el celo por quién es el mejor. Y te digo: si uno fuera el creador de los seres vivos cambiantes y mortales querría también serlo de los inmortales, y el de los inmortales querría serlo de los mortales. Y supón que fueran dos: siendo como es una la materia y una el alma ¿quién sería el que lleve adelante la creación? Y si les correspondiera a ambos ¿para quién la parte mejor? 10 Piensa entonces que todo cuerpo vivo está compuesto de materia y alma, tanto el inmortal como el mortal y el irracional. Porque todos los seres vivos están animados, y los que no tienen vida a su vez son materia que existe por sí misma, y el alma igualmente, causa de la vida suplente del Creador, subsiste por sí misma. ¿Cómo pues también los otros seres vivos mortales de los mortales… ? ¿Cómo el inmortal Creador de la inmortalidad no crearía todo lo que corresponde a los seres vivos? 11 Por tanto es evidente que hay alguien creador de todo esto y manifiesto también que es Uno. Porque una es el Alma, una la Vida y una la Materia. ¿Quién es pues el creador? ¿Quién otro sino Dios Uno? ¿A quién otro convendría crear los seres vivos animados sino al Dios único? Por consiguiente, Uno es Dios. Es ridiculísimo que si has reconocido que el mundo existe desde siempre uno, y que el Sol es uno y la Luna una y la naturaleza divina una ¿ahora quieres que Dios sean muchos? 12 Por consiguiente el mismo Dios creó las cosas todas. ¿No es terriblemente ridículo que te parezca una enormidad que Dios creara la Vida, el Alma, la Inmortalidad y la Transformación cuando tú mismo puedes hacer tantas cosas diferentes? Porque tú miras, hablas, escuchas, hueles, tocas, caminas, piensas y respiras, y no es uno el que ve, otro el que escucha, otro el que habla, distinto el que toca, distinto el que huele, distinto el que camina, y en fin distinto el que piensa y distinto el que respira, sino que es uno sólo el que hace todo. Tampoco pues es posible que aquellas cosas queden excluidas de Dios. Pues así como si dejas de actuar dejas de vivir, así también si Dios dejara de hacer aquellas cosas dejaría de ser Dios, lo que es un impío decir. 13 Si ha quedado demostrado lo que no puedes dejar de ser ¿cuánto más Dios? Si hubiera alguna cosa que Él no creara, y es impío decirlo, sería imperfecto. Y si nunca está inactivo es perfecto y por tanto Creador de todo. Por poco que me concedas lo que te estoy diciendo, oh Hermes, fácilmente entenderás que la obra de Dios es una sola: que todas las cosas lleguen a la existencia, las que existen, las que una vez existieron o las que existirán. Esto es lo que es la Vida, ¡oh amadísimo!, esto es la Hermosura, esto es el Bien, esto es Dios. 14 Si quieres entender por tu propio obrar, observa lo que ocurre cuando tú quieres engendrar. Tiene poca semejanza con Aquel que ciertamente no goza ni tiene cooperador alguno. Como trabaja por sí mismo a solas, es siempre inmanente a la obra y él mismo es lo que hace. Si estuvieran fuera de El, todas las cosas se desplomarían, y necesariamente todo perecería, por ya no tener más vida. Pero como todo tiene vida y como la Vida es también una, Uno es ciertamente Dios. Y una vez más, como todo tiene vida, lo que está en el Cielo y lo que está en la Tierra, Una es en todo y por todo la Vida, que nace de Dios y ella misma es Dios. Todas las cosas pues son engendradas por Dios, y la Vida es la unión de la Inteligencia y el Alma. Con respecto a la muerte, no es destrucción de lo que estaba unido, sino pérdida de la unidad. 15 Así pues el Siglo es imagen de Dios, el Mundo del Siglo, el Sol del Mundo, el Hombre del Sol. En cuanto a la transformación, la llaman muerte porque el cuerpo se destruye, mientras que la vida se retira a lo no manifestado. Los seres se destruyen así, oh amadísimo Hermes, y el mundo los supersticiosos creen que se destruye, pero yo digo que se transforma al pasar sus partes, día a día, a lo no manifestado, pero nunca que se destruya. Y esto es la posibilidad del Mundo, transformación y ocultamiento de astros, y transformación que es rotar, y ocultamiento que es renovarse. 16 El Mundo pues posee todas las formas, no porque las contenga adentro, sino porque las transforma en sí mismo. Si decimos que el Mundo posee todas las formas ¿qué diremos del que lo ha creado? ¡No diremos por cierto que carezca de forma! Y por otro lado si poseyera todas las formas sería igual al Mundo. ¿Diremos entonces que tiene una sola forma? Entonces sería inferior al Mundo. ¿Qué diremos entonces que es para no llevar el raciocinio a un callejón sin salida? Porque nada puede quedar así en lo que entendemos acerca de Dios. Dios pues tiene una sola figura – si es que le correspondería tener figura – que no se ofrece a los ojos, incorporal, y revela todas las cosas por los cuerpos. 17 Y no te maravilles de que exista una figura incorporal. Existe sí, como la figura de la palabra, y como en las pinturas con montañas que se alzan con relieves profundos, aunque en la realidad son lisas y planas. Pero piensa ahora lo que estamos diciendo de una manera más audaz, aunque más verdadera: así como el hombre no puede vivir sin vida, así tampoco puede Dios dejar de hacer el bien. Mover y vivificar todas las cosas, eso es el vivir y el moverse de Dios. 18 Algunos de los términos dichos deben aceptarse con una interpretación especial. Considera lo siguiente: “Todos los seres están en Dios”. No significa  que estén en un lugar- porque el lugar también es un cuerpo y lo que está en un lugar no se mueve -. Hay otra forma de estar como es en la imaginación incorporal. Considera al que contiene a todos los seres y entiende que nada puede delimitar lo incorporal, ni nada es más veloz ni más potente que él. Al contrario, lo incorporal es más no delimitado, más veloz y más potente que todo lo demás. 19 Piensa por ti mismo de la siguiente manera. Manda a tu alma que se traslade a la India y antes que termines de hacerlo ya estará allí. Mándale enseguida que se traslade al Océano y en seguida, veloz, ya estará allí, y no porque haya pasado de un lugar a otro, sino como hallándose ya allí. Dile que se alce hasta el Cielo y no necesitará de alas. Nada la puede detener, ni el fuego del Sol, ni el éter, ni las revoluciones del Cielo, ni los cuerpos de los demás astros, sino que atravesando todas las cosas subirá volando hasta el último de los cuerpos del Cielo. 19 Y si quisieras, serías capaz aún de rasgar el orbe del mundo y contemplar lo que hay allí afuera (si es que hay un “afuera” del mundo), tú lo puedes. 20 ¡Mira qué poder, qué velocidad posees! Y si tú puedes todas estas cosas ¿no lo podrá Dios? Entiende a Dios de este modo, contiene en sí mismo a todas las cosas como pensamientos, al Mundo, a Sí mismo, al Todo. Por lo tanto si no te igualas a Dios no podrás entenderlo. Porque el semejante sólo conoce al semejante. Crece hasta la grandeza incomparable, de un salto pasa todos los cuerpos, supera todos los tiempos y hazte Siglo, y entenderás a Dios. Considera que para ti nada es imposible, considérate inmortal y capaz de entenderlo todo, todo arte, toda ciencia, el carácter de todo ser vivo. Sube más alto que cualquier altura, baja más hondo que cualquier profundidad. Siente y encierra en ti mismo las sensaciones de todo lo creado, del fuego, del agua, de lo seco y de lo húmedo, piensa que estás en todas partes, en la tierra, en el mar, en el cielo, que todavía no has nacido, que estás en el vientre, que eres joven, que eres viejo, que estás muerto, que estás más allá de la muerte. Si comprendes todo esto con la inteligencia al mismo tiempo, tiempos, lugares, cosas, cualidades, cantidades, podrás entender a Dios. 21 Pero si encierras el alma en el cuerpo, si te abates y dices: “No entiendo nada, no puedo nada, me asusta el mar, no puedo subir hasta el cielo, no sé lo que he sido, no sé lo que seré”, ¿qué puede haber entre ti y Dios? No podrás entender nada bello ni bueno si te enternece tu cuerpo y eres perverso. La mayor maldad es ignorar lo divino. Por el contrario ser capaz de conocer, haber querido y esperado, son el camino que en línea recta y fácilmente conduce al bien. Cuando estés en camino, vendrá a ti en cualquier lugar, se dejará ver por ti en todas partes, aún donde y cuando no lo esperes, estés despierto o estés dormido, navegando o caminado, de noche o de día, cuando estés hablando y cuando estés en silencio: nada existe que Él no sea o donde Él no esté. 22 ¿Vas a decirme ahora que “Dios es invisible”? Corrígete. ¿Qué hay más de manifiesto que Él? Por eso hizo todas las cosas, para que lo veas por ellas. Éste es el Bien de Dios, éste su maravilloso poder: manifestarse a sí mismo en todas las cosas. Porque nada es invisible, ni siquiera lo incorporal. La inteligencia se ve al pensar, y Dios cuando crea. Mis revelaciones para ti aquí terminan, oh Trismegisto. Todo lo que falta considéralo tú mismo de la misma manera y no quedarás decepcionado.

XII. Sobre la inteligencia común.

1 La Inteligencia, oh Tat, proviene de la realidad misma de Dios, si se puede hablar de una realidad divina; y en cuanto a que sólo Dios mismo se conoce exactamente. La Inteligencia pues no está separada de la realidad de Dios, sino como si se desplegara de ella, como la luz se despliega del Sol. Por otro lado, la Inteligencia en los hombres es un dios, y por eso algunos hombres son dioses, y su humanidad está muy cerca de la divinidad. Por esto el Buen Genio llamó inmortales a los dioses, y a los hombres dioses mortales. En los animales irracionales la inteligencia es la naturaleza. 2 Dondequiera hay alma hay inteligencia, como también dondequiera hay vida hay alma. En los animales irracionales el alma es vida desprovista de inteligencia, y a su vez la inteligencia es un beneficio acordado a las almas de los hombres, porque las dirige hacia el bien. En los seres irracionales la inteligencia coopera con la naturaleza particular de cada uno de ellos, mientras que en los hombres resiste a la naturaleza. Dolor y placer pervierten al alma no bien entrada en un cuerpo, y el cuerpo, compuesto, es como un caldo donde el dolor y el placer hierven juntos, y donde el alma se sumerge y ahoga. 3 Cuando las almas pues se dejan conducir por la inteligencia, ésta las ilumina con su luz y actúa en contra de sus pretensiones. Como el buen médico hace sufrir al cuerpo enfermo quemando y cortando, de igual manera la inteligencia entristece al alma arrancándola del placer del que nacen todas sus enfermedades. 20 La enfermedad mayor del alma es negarse al Dios, la siguiente es la opinabilidad, causa de todos los males y de ningún bien. La inteligencia pues, al contrariar la enfermedad, procura el bien del alma, como el médico la salud del cuerpo. 4 Por otra parte, todas las almas humanas que no lograron que la inteligencia las guíe, sufren la vida de los animales irracionales, pues la inteligencia las ayuda a que se consoliden las pasiones a las que las arrastra el ímpetu de sus antojos lanzados a lo irracional. Como animales irracionales obedecen sin razón a sus cóleras y sin razón no se cansan de desear ni se hastían de los vicios. Por eso el instinto colérico y la pasión del deseo son los vicios máximos. Éstas son las almas a las que Dios impuso la Ley como verdugo y para convencerlas del mal.

5 – Entonces, oh padre, la doctrina de la fatalidad que recientemente me enseñaste corre peligro de destruirse. Porque si el Destino manda absolutamente que éste o aquél cometan adulterio o sacrilegio u otro crimen ¿serán castigados si lo han cometido por fuerza fatal?

– Todo es obra del Destino, hijito, y sin él nada habría en el mundo corporal, nada de bueno ni de malo. Está dictado por el Destino que al que hace el bien le correspondan las consecuencias, y por eso él actúa, para recibir lo que recibe porque así actuó. 6 Es suficiente por ahora lo que hemos dicho sobre el mal y el Destino. Hemos hablado ya sobre el tema en otro lugar. Ahora estamos tratando sobre la Inteligencia, el alcance de su poder, qué distintos efectos produce en un tipo determinado de seres humanos, y de qué manera diferente obra con respecto a los animales irracionales. E insistamos que en cada uno de aquellos, los racionales, produce sus buenos efectos de maneras completamente diferentes según la forma distinta como calma la ira y el deseo, pues hay que tener en cuenta que unos obran guiados por la razón y otros como brutos: todos los hombres están sometidos al Destino, tanto al nacer como en los cambios que se suceden en la vida. 7 Y todos los hombres padecen las consecuencias que les marca el Destino a sus actos: pero en forma diferente a los demás los que obran según razón, de los que dijimos que la inteligencia los conduce, pues las sufren, bien que hayan abandonado la maldad y no sean malos.

– Pero padre, ¿qué dices ahora? ¿Es que no es malo el adúltero, el homicida y todos los demás?

– No es así, hijito, el hombre de razón, no habiendo cometido adulterio sufrirá las consecuencias del adúltero, no habiendo matado sufrirá las del asesino: es imposible sustraerse de las condiciones que impone la vida como tampoco de las del nacimiento; de la maldad, en cambio, puede salvarse el que posee la inteligencia. 8 Por eso yo siempre escuché decir al Buen Genio (que si hubiera dejado todo por escrito habría hecho un gran servicio a la humanidad, porque solamente él, hijito, en pura verdad, como dios primero engendrado y habiendo contemplado todas las cosas, profería enseñanzas divinas) cierta vez: “Todo es Uno y aún más los seres inteligibles, y vivimos por el Poder, la Energía y el Siglo, y su Inteligencia, que es también su íntimo ser, es buena”. Siendo esto así, por tanto la Inteligencia carece de dimensión espacial, y por consiguiente la Inteligencia, que comanda todas las cosas y que es el ser íntimo de Dios, tiene el poder de hacer lo que quiere y como quiere. 9 Por tu parte reflexiona y aplica esta enseñanza a la cuestión que me hacías antes, me refiero acerca del Destino de la Inteligencia. Si dejas de lado, hijito mío, el vano espíritu de controversia, descubrirás que en realidad la Inteligencia, el ser íntimo de Dios, prevalece sobre todas las cosas, sobre el Destino, la Ley y todo lo demás, y que nada le es imposible, ni poner a un alma humana más allá del Destino, ni, si ha sido negligente como suele ocurrir, someterla al Destino. Pero ya he contado suficientemente los magníficos dichos del Buen Genio.

– ¡Y son palabras divinas, oh padre, y verdaderas y útiles! Pero explícame todavía lo siguiente: dijiste que la Inteligencia en los animales irracionales opera como naturaleza colaborando con sus impulsos. Ahora bien, los impulsos de los animales irracionales, supongo, son pasiones. Por tanto, si la Inteligencia colabora con los impulsos y los impulsos son pasiones, ¿Es entonces la Inteligencia una pasión, dado que actúa con las pasiones?

– Bien dicho, hijito, digna pregunta, y es justo que la responda. 11 Todos los incorporales, hijito, que están en un cuerpo son pasibles, y, hablando con propiedad, son en sí mismos pasiones. Pues todo motor es incorporal, todo móvil es cuerpo, y los incorporales se mueven y son movidos por la Inteligencia, y el movimiento es una pasión.

Por consiguiente uno y otro padecen, el motor y el móvil, el uno porque impulsa, el otro porque es impulsado. Lo que está separado del cuerpo, se separa también de la pasión. Y más bien digamos, hijito, que nada es impasible, todo es sujeto de pasión. Difiere la pasión de ser sujeto de pasión, una es actividad, lo otro pasividad. 21 Ahora bien los cuerpos también por sí mismos son activos, porque o están quietos o se mueven, y en ambos casos hay pasión. Los incorporales a su vez están siempre activos y por ello son también sujetos de pasión. No dejes que esta terminología te confunda: acción y pasión son la misma cosa, y no hay porqué incomodarse de utilizar el término más conveniente.

– ¡Oh padre, te has manifestado soberbiamente!

– Atiende ahora a esto, hijito, porque hay dos cosas que Dios otorgó al hombre con excepción de todos los demás animales mortales: la inteligencia y la razón, que es lo mismo que decir la inmortalidad (tienen también el don de hablar). Si pues el hombre usa ambas cosas para los fines que corresponden, en nada diferirá de los inmortales. Antes bien, una vez salido del cuerpo, ambas le mostrarán el camino hacia el coro de los dioses y de los benditos.

13- Los demás seres vivos ¿no gozan de la palabra racional, oh padre? No, hijito, sólo tienen voces. Palabra y voz difieren por completo. La palabra es la misma para todos los hombres, en cambio cada raza animal tiene su grito propio.

– Pero los hombres, oh padre, de acuerdo al pueblo a que pertenecen ¿no usan palabras diferentes?

– Distintas, sí, hijito, pero uno es el Hombre y por tanto uno es también el lenguaje. Se traduce de una lengua a otra, pero al final se descubre que es lo mismo en egipcio, en persa o en griego. Me parece, hijito, que ignoras toda la fuerza y la grandeza de la palabra racional. El Buen Genio, bendito dios, ha dicho que “el alma está en el cuerpo, la inteligencia en el alma, la palabra o razón en la inteligencia, siendo Dios pues Padre de todos ellos”. 14 Por tanto, la razón es imagen y sentido de Dios, y el cuerpo lo es de la figura, y la figura lo es del alma. Lo más sutil de la materia es el aire, lo más sutil del aire es el alma, lo más sutil del alma es la inteligencia, lo más sutil de la Inteligencia es Dios. Y Dios rodea y penetra todas las cosas, la inteligencia rodea al alma, el alma al aire y el aire a la materia. La Necesidad, la Providencia y la Naturaleza son órganos del bello orden y de la organización de la materia. Y cada uno de los seres espirituales tiene su propia realidad, realidad que en ellos es la identidad. En cambio, cada uno de los seres corporales del Todo es una pluralidad: en efecto, los cuerpos compuestos también poseen la identidad que en ellos consiste en su permanente trasmutarse unos en otros, y así conservan una identidad invariable. 15 Además, de todos los cuerpos compuestos en general, cada uno posee un número propio, porque sin número es imposible que se produzca ni combinación, ni composición ni disolución: son las unidades las que engendran al número y lo acrecientan, y las que a su vez cuando se disuelve lo reciben en ellas, pero la materia permanece una. Este Mundo íntegro y total, este gran dios imagen del Dios mayor, que permanece unido a Él y conserva con Él el Orden y la Voluntad del Padre, es la Plenitud de la Vida, y no hay nada en el Mundo, a lo largo de la duración del retorno al punto de partida deseado por el Padre, ni en su totalidad ni en ninguna de sus partes, que no esté vivo. Nunca jamás ha habido, ni hay, ni habrá nada muerto en el Mundo. Vivo quiso el Padre que fuera mientras se mantenga unido, y por eso necesariamente es un dios. 16 ¿Cómo sería posible, oh hijito, que en este dios, en la imagen del Padre, en lo que es la Plenitud de la Vida hubiera algo muerto? Porque muerte es corrupción, y corrupción aniquilación. ¿Cómo sería posible que una parte del incorruptible se corrompiera o que se destruya algo de este dios?

– Entonces, padre mío, los seres vivos que están en el Mundo y son sus partes ¿no mueren?

– Corrígete, hijito, porque te confunde la terminología del tema transformación. No mueren, hijito, pero como buenos cuerpos compuestos se disuelven. La disolución no es muerte, sino disolución de la mixtura. Se disuelven pero no se aniquilan, de forma que vengan a renovarse. ¿Qué es la energía de la vida? ¿No es movimiento? Pero ¿puede haber algo inmóvil en el Mundo? Nada, hijito.

17- Pero padre ¿no te parece que al menos la Tierra está quieta?

– No, hijito, sino que ella misma, solitaria, se mueve de muchas maneras y permanece estable. ¿Hay cosa más ridícula que pretender que sea inmóvil la nodriza de todos los seres, la que los hace nacer y los engendra? Es imposible que sin movimiento el que hace nacer dé a luz lo que sea que nace. Es muy absurdo que te preguntes si es inerte el cuarto elemento, porque no moverse, para un cuerpo, equivale a ser inerte. 18 Considera con certeza, hijo mío, que todo, absolutamente todo lo que hay en el Mundo está en movimiento, sea para disminuir, sea para aumentar, y lo que se mueve está vivo, porque nada obliga a que todo ser vivo sea siempre el mismo. Por consiguiente, hijito, el Mundo, como totalidad, no sufre cambios, y al mismo tiempo, todas sus partes se transforman, sin que nada perezca o se aniquile. Los términos son los que nos desconciertan. Porque nacer no es vivir sino en nuestra percepción, y la 22 transformación no es muerte, sino en nuestro olvido. Siendo así lo que decimos y en consecuencia, todo es imperecedero, Materia, Vida, Espíritu, Alma, Inteligencia, de lo que todas las cosas consisten. 19 Por lo mismo, todo viviente es inmortal, y por encima de todos el Hombre, porque es capaz de recibir a Dios y porque es capaz de entrar en la realidad de Dios. Porque Dios sólo conversa con este ser vivo, de noche en sueños, de día por símbolos, y por todo tipo de medios le predice el porvenir, por las aves, por las entrañas, por inspiración, por la encina . Por donde el hombre se confía en interpretar el pasado, el presente y el porvenir. 20 Y observa esto, hijito, que cada animal en particular vive habitualmente en una parte del mundo: los acuáticos en el agua, los terrestres en la tierra, los volátiles en el aire. El hombre en cambio se sirve de todos, tierra, aire, agua, fuego, y al cielo mismo lo mira y con él se relaciona por la percepción. Por su parte, Dios envuelve y penetra todas las cosas, porque es Energía y Poder. Por lo demás, hijito, no es nada difícil entender al Dios. 21 Y si lo quieres ver, mira la organización del Mundo y el bello ordenamiento de la organización. Observa la Necesidad en las cosas manifiestas y la Providencia en lo que ocurrió y en lo que ocurre. Mira la materia grávida toda de vida. Considera este dios inmenso en movimiento con todas las cosas buenas y bellas que contiene, dioses, genios y hombres.

– Pero estas cosas, padre, son energías.

– Pongamos, hijito, que todo es energía, pero ¿quién es el que energiza? ¿Otro dios? ¿No ves que así como son partes del Mundo cielo, agua, tierra y aire, de la misma manera son sus miembros vida, inmortalidad, destino , necesidad, providencia, naturaleza, alma y inteligencia, y es la permanencia de todas estas cosas lo que llamamos Bien? Y no hay ninguna cosa del presente o del pasado donde Dios no esté.

22- ¿En la materia también, oh padre?

– Si la materia, hijito, estuviera separada de lo divino ¿qué lugar le asignarías? Mientras no haya recibido la energía ¿qué otra cosa crees que es sino una aglomeración confusa? Pero si es activada ¿por quién lo es? Porque hemos dicho que las energías son partes de Dios. ¿Quién les da la vida a los seres vivos? ¿Quién la inmortalidad a los inmortales? ¿Quién transforma a los que se transforman? Si tú nombras la materia o un cuerpo o una substancia, estás hablando de energías mismas de Dios, la materialidad es energía de la materia, la corporeidad de los cuerpos, la sustancialidad de la sustancia: porque eso es Dios, el Todo. 23 Y en el Todo no hay nada que El no sea. Y no se puede predicar de Dios ni tamaño, ni lugar, ni cualidad, ni figura, ni tiempo. Porque lo es todo: y el Todo en todas las cosas y rodeando todas las cosas. Reverencia esta enseñanza y adórala. Porque no hay sino un culto a Dios, y consiste en no ser malo.

 

XIII. Discurso secreto en la montaña. Del Renacer y la Regla del Silencio.

1 – En las “Lecciones Generales”, oh Padre, hablaste en enigmas y sin derramar luz al tratar de la divinidad: no revelaste, con la excusa de que nadie puede ser liberado antes de renacer. Pero cuando descendíamos la montaña después de tu conversación conmigo, me puse a suplicarte, y como insistía en aprender la doctrina del renacer, porque es lo único que todavía ignoro, me prometiste transmitírmela una vez que ya fuera extranjero del mundo. Estoy preparado: mis sentimientos han madurado y se han hecho fuertes contra la ilusión mundanal: cumple pues lo que falta de cómo se renace según prometiste, sea de viva voz sea en secreto: ¡Ignoro, oh Trismegisto, de qué matriz nace el hombre y de qué semilla!

2- Hijo mío, la matriz es la Sabiduría comprendida en el silencio, y la semilla es el Bien verdadero.

– Pero ¿quién pone la semilla, Padre? porque estoy muy confundido.

– La Voluntad de Dios, hijito.

– ¿Y cómo es lo que nace, Padre? porque será algo extraño a mí mismo y a mi inteligencia.

– Lo que nace será distinto, será un dios hijo de dios. el Todo en Todo, compuesto de todas los Poderes.

– ¡Me hablas en enigmas, Padre, y no como un padre a su hijo!

– Estas cosas no se enseñan, hijito, pero cuando el Dios quiere, lo hace recordar.

3- Padre, tu me das explicaciones imposibles y de compromiso, y por eso quiero replicarte como corresponde: “Soy un bastardo en la familia de mi padre”. ¡Padre, no tengas celos de mí, soy tu hijo legítimo! Exponme en toda claridad la forma en que ocurre el renacer.

– ¿Qué puedo decirte, hijito? No puedo decirte otra cosa sino que habiendo yo mismo contemplado una visión inmaterial, por la misericordia de Dios, salí de mí mismo y entré en un cuerpo inmortal, y ya no soy el de antes, pero he nacido en la inteligencia. Esta experiencia no se puede enseñar ni ver con este elemento material con que vemos aquí: por eso ya no me preocupo por aquella forma compuesta que fue la mía: ya no tengo color, ni toco las cosas, ni percibo el espacio, soy un extraño a todo esto. Me estás viendo ahora con los ojos, hijito mío, pero por más que me estés mirando y me observes no te darás cuenta de lo que soy realmente. No es con esos ojos que se me ve ahora, hijito.

– ¡Me enloqueces, Padre, grandemente y dejas mi alma en completa turbación, porque a esta altura ya ni yo mismo me percibo!

– Ojalá, hijito, que tú también salgas de ti mismo como los que sueñan en el sueño, pero tú sin dormir!

– Pero dime esto ahora: ¿quién es el operador que obra el renacer?

– El hijo del Dios, el mismo y simple hombre, por la voluntad divina.

– Ahora sí, finalmente, me has dejado mudo de asombro. Yo he perdido mis sentidos comunes y sin embargo te veo siempre con la misma estatura, Padre, y con la misma forma exterior.

– En eso te equivocas: pues la forma mortal es día a día diferente: cambia con el tiempo, aumenta o disminuye, y así engaña.

– Pero ¿qué es verdad entonces, oh Trismegisto?

– Lo que no está corrupto, hijito, lo que carece de límites, lo que no tiene colores, ni forma, lo inmóvil, desnudo, brillante, lo que no puede captarse sino en sí mismo, el inalterable Bien, lo Incorporal.

– Realmente, Padre, ¡estoy enloquecido! Porque creo que me has hecho sabio, pero la percepción de mi pensamiento está embotada!

– Y así es como ocurre, hijito mío. Porque el fuego sube, la tierra cae, el agua es húmeda, el aire sopla… pero ¿cómo habrías de percibir por el sentido lo que no tiene dureza, ni humedad, lo inasible, lo impenetrable, lo que sólo se puede concebir por su poder y su energía, lo que requiere la capacidad de entender lo que es nacer en Dios?

7- ¿Es que yo no la tengo, oh padre?

– Que no sea así, hijito, atráela a ti y vendrá, quiérela y será. Reprime los sentidos del cuerpo y se producirá el nacimiento de la divinidad, purifícate del castigo irracional de la materia.

– ¿Es que tengo un verdugo en mí mismo, oh padre?

– Y no pocos, hijito, sino temibles y muchos.

– Dímelo, padre.

– El primer castigo, hijito, es la ignorancia, el segundo la tristeza, el tercero la intemperancia, el cuarto el deseo, el quinto la injusticia, el sexto la ambición, el séptimo el engaño, el octavo la envidia, el noveno la traición, el décimo la cólera, el undécimo la precipitación, el duodécimo la maldad. Son doce en número, pero en cada una hay otras muchas, hijito, que a través del cuerpo prisionero obligan a sufrir, sensitivamente, en lo interior del hombre. Se alejan, aunque no todas juntas, de quién se apiada Dios, y así se funda el modo y el sentido de la regeneración. 8 Ahora, hijito, calla y mantente en piadoso silencioso, que así la misericordia de Dios no se detendrá para nosotros. Ahora alégrate, hijito, que se renuevan y purifican los Poderes de Dios para que se reunifiquen los miembros del Nombre. Viene a nosotros el conocimiento de Dios, y al venir, la ignorancia es arrojada afuera. Viene a nosotros la experiencia de la alegría, y a su llegada, huirá la tristeza hacia los que la puedan recibir. 9 Después de la alegría, llamo al poder de la moderación. ¡Oh poder delicioso! démosele, hijito, la más benevolente acogida. ¡Mira cómo desde su llegada ha rechazado a la intemperancia! En cuarto lugar llamo ahora a la constancia, el poder que se opone al deseo. El próximo escalón, hijito, es el pedestal de la justicia. Mira cómo, sin juicio, arroja a la injusticia. Y ella ausente, hijo mío, nos hallamos justos. Llamo a nosotros, en sexto lugar, a la que lucha contra la ambición, la fraternidad. Fuera la ambición, llamo entonces a la veracidad: fuera el engaño, nace la veracidad. ¡Mira cómo el Bien alcanza su plenitud cuando llega la Verdad! Porque la envidia se ha alejado de nosotros, y el Bien sucedió a la Verdad, y también Vida y Luz, y ya no estamos amenazados por ningún castigo de la Tiniebla, que se han ido volando con fragor de alas. 10 Conoces, pues, hijito, el modo de la regeneración. Cuando sobreviene la Década, hijito mío, se concluye el nacimiento intelectual, la Duodécada es expulsada y el nacimiento nos diviniza. Porque el que, por la misericordia, acepta el divino nacimiento, se percibe a sí mismo con estos poderes y se llena de alegría.

11- ¡Oh padre, el Dios me ha hecho inquebrantable! Me represento las cosas que veo, no con los ojos sino con la energía intelectual lograda por los poderes. ¡Estoy en el Cielo, en la Tierra, en el agua, en el aire; estoy en los animales, en las plantas; en el vientre, antes del vientre, después del vientre, estoy en todas partes! Pero dime algo todavía: ¿Cómo es que los castigos de la Tiniebla, siendo doce en número, son rechazados por diez poderes? ¿Cómo se realiza, oh Trismegisto?

12 -Este escenario del que hemos salido, hijito, consiste en el círculo zodiacal que está, a su vez, compuesto por el número de los doce seres, que son de una única naturaleza, y signos de todas las formas, para perdición del hombre. Entre ellos hay algunas parejas que en la práctica son como uno sólo – la cólera y la precipitación, por ejemplo, son inseparables – o imposibles de distinguir. Por donde, hablando con corrección, es bien posible que doce abandonen, que los diez poderes, es decir la Década, las expulsen. Porque la Década, hijito mío, engendra el alma: pues Vida y Luz son uno, allí nace el número de la Unidad, del Espíritu. Por consiguiente y según la razón, la Unidad contiene a la Década, y la Década a la Unidad.

13- ¡Padre, veo el Todo y a mí mismo en la Inteligencia!

14- ¡Ese es el renacer, hijito, no más percibir en forma corporal tridimensional!, logrado durante estos discursos acerca de la regeneración, que he consignado por escrito para que no induzcamos al error sobre el Todo a la multitud, hacia aquellos que el Dios mismo quiere.

– Dime, padre, este cuerpo nuevo formado por los poderes, ¿puede también sufrir la disolución?

– ¡Corrígete y no digas cosas imposibles! Porque faltarías y el ojo de tu mente cometería un sacrilegio. El cuerpo sensible de la naturaleza está lejos de esta generación esencial. Uno es disoluble, el otro indisoluble, uno es mortal, el otro inmortal. ¿Ignoras que, como yo, has nacido dios e hijo del Uno?

– Quisiera, oh padre, el himno de alabanza que tú dijiste haber oído de los Poderes cuando estuviste en la Ogdóada.

– Como la Ogdóada predijo a Poimandrés, así justamente te apresuras a destruir el escenario, porque ya estás purificado. Poimandrés, la Inteligencia Suprema, no me trasmitió nada más de lo que yo he dejado escrito, pues sabía que, por mí mismo, sería capaz de entender todas las cosas y de escuchar lo que yo quisiera, y ver todas las cosas, y me confió la misión de hacer el bien. Por eso, en todas las cosas cantan y celebran los Poderes que están en mí.

– Anhelo, padre, oírlo y quiero comprender todo.

– No digas más nada, hijo mío, escucha la alabanza armoniosa, el himno de la regeneración, que consideré que no era conveniente manifestarlo abiertamente sino a ti, al fin de todo. Porque no es algo que se enseña, sino que se oculta en silencio. Así entonces, hijito, de pie, al aire libre, vuelto reverente hacia el viento del sur, hacia la puesta del Sol en su camino, adora. Y hazlo también al amanecer, vuelto hacia el viento del Levante. En silencio, hijito mío.

HIMNODIA SECRETA – FORMULA IV

17 “Que toda la Naturaleza del Mundo preste oídos a este himno.

¡Ábrete Tierra, soltaos cerrojos de la lluvia,

Árboles, no os agitéis!

Porque voy a cantar un himno al Señor de la Creación, al Todo, al Uno.

¡Abríos Cielos, deteneos Vientos!

Que el Círculo inmortal de Dios atienda mi palabra.

Pues voy a cantar un himno al Constructor de todas las cosas,

Al que hincó la Tierra y suspendió los Cielos,

Al que ordenó al Agua dulce salir del Océano y regar la tierra habitada y deshabitada para que todos los

hombres se alimenten y vivan,

Al que ordenó al Fuego que se manifestara para toda utilidad de dioses y hombres.

Ofrezcámosle todos juntos esta alabanza, al que vuela por arriba de los Cielos, al Constructor de toda la Naturaleza.

Que Él, el Ojo de la Inteligencia, acepte la alabanza de mis poderes.

18 ¡Poderes que habitáis en mí, cantad al Uno y al Todo!

¡Conmigo todo los Poderes que están en mí!

Sublime Conocimiento, iluminado por ti, por ti celebro la Luz espiritual en espiritual alegría.

¡Poderes todos cantad conmigo!:

Ven, moderación, canta conmigo.

Ven justicia mía, canta al Justo en mí.

Ven fraternidad mía, canta al Todo en mí.

Cante la verdad, la Verdad.

Cante el bien, el Bien.

Vida y Luz, es de vosotras que viene y es a vosotras que va esta alabanza.

Gracias Padre, energía de los Poderes,

Gracias Dios, fuerza de mis energías: Tu Nombre te canta himnos en mí.

Por mí, recibe el Todo por el Nombre, como ofrenda racional.

19 Esto es lo que claman en mi los Poderes: cantan al Todo, cumplen tus deseos, tu Voluntad, que de Ti viene y a Ti retorna, Tú, el Todo.

Recibe de todas las cosas la ofrenda racional: el Todo que está en nosotros: ¡Vivifícalo, Vida, ilumínalo Luz, Espíritu, Dios!

Porque de tu Nombre, la Inteligencia es el pastor,

¡oh Creador, oh conductor del Espíritu!

20 Tú eres Dios.

Esto es lo que tu hombre, el que te pertenece, clama, por y a través del Fuego, del Aire, de la Tierra, del Agua,

del espíritu, de todas tus criaturas.

Por Tí encontré la alabanza digna del SIglo y obtuve mi deseo, por tu voluntad, el descanso, pues vi cumplida,

por tu deseo, esta alabanza.”

21- ¡Oh padre, la he depositado y la conservo en mi mundo!

– Di “en mi mundo espiritual”, hijito.

– En el espiritual, padre. Tengo poder. Con tu himno y con tu alabanza, mi mente ha quedado llena de luz. Más aún, de mis propios sentimientos, ofreceré yo también una alabanza al Dios.

– ¡Pero no improvises, hijo!.

– ¡Padre, diré lo que en la inteligencia estoy viendo! A Ti, principio generador de toda generación, yo, Tat, elevo a Dios mis ofrendas racionales. ¡Oh Dios, Tú el Padre, Tú el Señor, Tú la Inteligencia recibe de mí las ofrendas racionales que deseas, porque es por tu Voluntad que todo se cumple.”

– Hijo mío, ofrece una ofrenda agradable al Dios Padre de todas las cosas. Pero agrega siempre, hijito, “por el Nombre”.

22 – Gracias, padre mío, por tus consejos de la oración.

– Me congratulo, hijito, que por la Verdad hayas producido buenos frutos, una cosecha inmortal. Habiendo aprendido estas cosas de mí, prométeme el secreto de esta virtud, que a nadie, hijito, revelarás la forma de trasmitir la regeneración, para que no vengamos a ser divulgadores. Y ahora basta, ambos estuvimos ocupados, yo hablando, tú escuchando. Espiritualmente, ya te conoces a ti mismo y conoces al Padre, el nuestro.

 

XIV.

1 Como mi hijo Tat, en tu ausencia, quiso que lo instruyera sobre la naturaleza del universo, y como no me permitió posponerlo, y como es hijo mío y neófito iniciado de hace poco a los detalles del conocimiento, tuve que hacerlo para él en forma extensiva para que le fuera más fácil seguir la instrucción. Para ti en cambio, dada tu más avanzada edad y el conocimiento de la naturaleza, prefiero enviarte en forma de carta y resumidos los temas más importantes que tratamos, expresándome ahora en forma iniciática y secreta. 2 Si todo lo manifestado viene a la existencia y es mantenido en la existencia, y si todo lo que viene a la existencia no lo hace por sí mismo sino por otro, y si son muchas las cosas que vienen a existir o, más bien, si lo que viene a existir son todas las cosas manifiestas, y si todas son distintas y no semejantes, es que hay Alguien que las creó, y ése Alguien no fue traído a la existencia, porque es el más antiguo de todos, el Único no engendrado. Porque declaro que todas las cosas que vienen a la existencia lo hacen por otro. No puede haber nada más antiguo y previo a todas las cosas que vienen a la existencia sino el Único que nunca comenzó a ser. 3 El cual es también el más poderoso y mejor, Uno y Sólo realmente Sabio en todas las cosas, y porque no hay nada anterior a El, por consiguiente, es Primero y Principio respecto de la multitud y de la dimensión, y por su diferenciación con lo que viene al ser, y por la continuidad de la creación. Además lo que viene al ser es visible, El en cambio invisible. Y por eso es porque crea, para ser visto. Y porque siempre crea, siempre es visible. 4 Esto es lo que vale la pena entender, y entendiendo admirar, y admirando ser dichoso, porque se ha

comprendido al Padre. ¿Qué hay más dulce que tener un noble y verdadero padre? ¿Quién es y cómo conocerlo? ¿Es justo sólo a Él llamarlo Dios, o el Creador o el Padre, o las tres cosas? Dios sí por el Poder, Creador por la Energía, Padre por la Bondad. Por que es Poder, diferenciado de lo que viene al ser, es Energía en todas las cosas que vienen al ser. Dejando de lado las muchas palabras y las vanas, digamos que sólo hace falta entender dos cosas: la Criatura y el Creador, porque entre estos dos no hay nunca ninguna tercera cosa. 5 Piensa todo y escucha todo, pero retiene estos dos y considera que estos dos son Todo, no poniendo en consideración ninguna otra cosa, ni de lo alto ni de lo de abajo, ni de los dioses ni de lo que cambia, ni de lo que está en lo profundo. Dos son Todo: la Criatura y el Creador, y es imposible separar a uno del otro. Porque el Creador no puede existir sin la Criatura. Porque ambos son lo mismo, y por eso ninguno puede existir sin el otro, es decir sin sí mismo. 6 Por consiguiente, si el Creador no es otra cosa sino el hecho de crear, único, simple, sin mixtura, es necesario que crear no sea otra cosa que crear, porque el crear del Creador es traer a la existencia y todo lo 26 que viene a la existencia es imposible que lo haga por sí mismo, sino que es necesario que lo que viene a la existencia venga por otro. Lo que viene al ser, sin el Creador, no viene al ser ni continúa siendo. Separados uno del otro, ambos pierden la naturaleza propia, privados de lo otro. Si se acepta pues que estos dos son todo el ser, lo que viene a la existencia y el Hacedor, ambos son Uno por la unidad, el uno primero, el otro después, precediendo el Dios Creador y a continuación la Criatura, cualquiera que ella sea. 7 Y que no te alerte la diversidad de las criaturas ante el temor de empequeñecer a Dios y quitarle gloria, porque una es su Gloria, es decir traer todas las cosas a la existencia, lo que viene a ser como su Cuerpo, la Creación. Nada hay de defectuoso o deforme en el Creador. Deficiencia y deformidad son cosas propias de las criaturas, como la herrumbre al bronce o la inmundicia al cuerpo vivo. Y no es el artesano del bronce el que produce la herrumbre ni los padres la inmundicia, ni el mal Dios. Sino la permanente evolución, a la manera de una erupción pustulenta, y es por eso mismo que Dios creó la evolución, como purificación y restauración de lo creado. 8 Si a un mismo artista se le permite pintar cielo, dioses, tierra, mar y hombres ¿porqué Dios no podría hacer lo mismo? ¡Oh, qué tremendo extravío es la ignorancia de cómo es Dios! A los que tal opinan les ocurre algo extrañísimo: pretenden ser piadosos y honrar a Dios, pero al oponerse a que haya creado todas las cosas, a más de desconocerlo comenten una gran impiedad, pues le atribuyen el desprecio o la impotencia. Si no creó todas las cosas, lo hizo o porque es soberbio o porque no puede, lo que es una impiedad. 9 A Dios pues sólo se le puede atribuir el Bien, y el bondadoso no es soberbio o incapaz. Porque Dios no es sino el Bien, el total Poder de hacer todas las cosas, pues todo lo que viene a la existencia viene por Dios, es decir por el Bueno y por el Capaz de hacer todas las cosas. Si ahora quieres saber cómo lo hace y cómo es que las cosas vienen a la existencia, tú lo puedes: ¡Mira la bellísima y muy semejante imagen! 10 Mira cómo siembra el agricultor la semilla en el campo, aquí trigo, allá cebada, más allá otra semilla. Mira como planta viñas, allá manzanos, más allá cualquier otro frutal. Así fue como el Dios sembró la inmortalidad en el Cielo, los cambios en la Tierra, y en todas las cosas Vida y Movimiento. Y el universo no consiste de muchas cosas, sino de pocas y fáciles de enumerar: Todo son cuatro, además de Dios y de la Creación, en los que están encerrados todos los seres.

 

XVI. Sobre Dios, la materia, el mal, el destino, el sol, la entidad inteligible, la entidad divina, el hombre, el plan de la plenitud, los siete planetas, y la imagen del hombre.

1 Querido rey:

Te envío este tratado como corona y memento de todos los anteriores, compuesto no de acuerdo a la opinión vulgar, antes bien en contra de ella. Tú mismo notarás que inclusive se contradice con cosas que ya dije. Ocurre que Hermes, mi maestro, en sus frecuentes pláticas a solas conmigo o en presencia de Tat, insistía en decir que para mis ocasionales lectores mis libros serían de fácil y simple lectura, cuando por el contrario no lo son, y sus palabras tienen un sentido oculto. Más aún, decía, que cuando los Griegos los tradujeran a su lengua se oscurecerían aún más, resultando en una distorsión mayúscula del texto y una oscuridad total. 2 Expresado en la lengua patria este texto tiene un sentido claro: en efecto, la propia calidad del sonido y del poder de las palabras egipcias incluye la energía de lo que se quiere decir. Por tanto, querido rey, en cuanto te sea posible (y tú todo lo puedes) no permitas que se traduzca este texto a fin de que tan grandes misterios no lleguen a los Helenos, ni la orgullosa y floja elocución griega y, por así decir, sus falsas gracias, hagan desaparecer la venerabilidad, la solidez y la eficacia de las palabras de nuestra lengua. 27 Pues los Griegos, ¡oh rey!, no tienen más que discursos vanos, buenos para demostraciones, y eso es la filosofía griega: charlatanería vacía. Nosotros en cambio no usamos palabras simples, sino vocablos cargados de poder. 3 Comenzaré pues el discurso invocando al Dios, soberano, creador, padre y envoltura de la totalidad, que siendo todas las cosas es Uno y siendo Uno es todas las cosas: porque la Plenitud de todas las cosas es una y en Uno, no que el uno se desdoble, sino que ambos son Uno. Mantén viva esta idea en tu memoria, ¡oh rey!, a lo largo de toda la exposición de mi discurso. Porque si alguien intentara contradecir lo que se muestra como Uno y Todo y ambos lo mismo, separándolo del Uno, y tomara la palabra “Todo” como una pluralidad y no como una plenitud, lo que es imposible, desligaría el Todo del Uno y destruiría el Todo. Porque es necesario que todas las cosas sean Uno, si el Uno existe (y claro que existe y nunca deja de ser Uno) para que no se destruya la Plenitud. 4 Observa cómo, de las partes más centrales de la tierra, surgen muchas fuentes de agua y de fuego, y cómo, a las tres naturalezas, del fuego, del agua y de la tierra, se las ve saliendo de una misma raíz: por donde se ha llegado a creer que existe un único depósito de toda la materia, el cual, de abajo, provee la materia misma, y en forma simétrica, de arriba, recibe la determinación esencial. 5 Así es como el hacedor, es decir el Sol, mantiene unidos el cielo y la tierra: lanza abajo la entidad determinante, fuerza a ascender la materia, atrae a su alrededor y hacia sí mismo todas las cosas, y de su propia mismidad da todo a todos y regala generosamente la luz. El es la causa por quién las buenas energías se derraman no sólo en el cielo y en el aire, sino también sobre la misma Tierra, hasta en su fondo más profundo, y en el abismo. 6 Por otra parte, si existe una entidad determinante inteligible es la masa del Sol, y podría decirse que está contenida en la luz. Ahora bien, de qué se compone y de dónde procede, sólo el Sol lo sabe porque está cerca de sí mismo por naturaleza y lugar, y nos vemos obligados a conjeturar por que no lo podemos mirar. 7 Pero aún así ver el Sol no es una conjetura: una misma espléndida luminosidad inunda el mundo entero, en sus partes inferiores y en las superiores: porque el Sol está puesto en medio del mundo, portándolo como su corona, y, como buen conductor, sujeta firmemente el carro del mundo, bien que ceñido a sí mismo, para que no caiga en el caos. El cinturón que ciñe son la vida, el alma, el espíritu, la inmortalidad y la evolución. El Sol dejó que el mundo siguiera su curso, no alejado de sí, pero en verdad, teniéndolo consigo mismo. 8 Y es así como el Sol continúa la creación de todas las cosas: asigna la duración eterna a las cosas que no mueren, con la parte de su luz que lanza hacia arriba (que proyecta con la cara que mira al cielo) alimenta las partes inmortales del mundo, y, con la parte de su luz que está encerrada en el mundo y que inunda la entera cavidad del agua, de la tierra y del aire, vivifica y mantiene en movimiento a los seres vivos en todas las parte del mundo, a través de los nacimientos y las metamorfosis, 9 Por un movimiento en forma de espiral, el sol remodela y transforma unas partes en otras, trueca y retrueca géneros por géneros, especies por especies, en mutuas metamorfosis: en síntesis, ejerce su actividad creadora aquí abajo de la misma manera como lo hace con los cuerpos planetarios. El cambio es la duración de todo cuerpo, cambio sin disolución para los cuerpos inmortales, cambio con disolución para los mortales. Y esto es lo que diferencia al inmortal del mortal y al mortal del inmortal. 10 A semejanza de su luz, que nos llega permanentemente, así también el Sol crea la vida sin cesar, indefinidamente, en todo lugar, a través de todos los órdenes. Pues lo rodean genios en múltiples órdenes y variadísimos escuadrones, semejantes a un ejército. Moradores cercanos de los inmortales, han recibido la comisión de hacerse cargo, desde allí, del lugar de los hombres. Ejecutan lo estatuido por los dioses, y por medio de tempestades y ciclones, a través de tormentas, erupciones y terremotos, por el hambre también y por las guerras castigan la impiedad. 11 Pues la impiedad es la mayor maldad de los hombres para con los dioses: ya que a los dioses les corresponde hacer el bien, a los hombres ser piadosos, y a los genios auxiliar. Los demás atrevimientos que los hombres cometen por extravío, o por temeridad, o forzados por lo que llamamos Destino, o por ignorancia, todas esas cosas, los dioses no las tienen en cuenta. Sólo la impiedad cae bajo la ley de la justicia. 12 El Sol es tutela y alimento de todas las especies: y, así como el mundo inteligible rodea al mundo sensible para llenarlo y henchirlo de múltiples y variadísimas formas, así a su vez, el Sol, rodea a todo el mundo para henchir la masa de todos los seres que aparecen en la generación, y fortificarlos. 13 Ahora bien, bajo las órdenes del Sol está el coro de los genios, o mas bien los coros: pues son muchos y variadísimos, comandados por las categorías de los planetas, en igual número para cada planeta. Clasificados y ordenados así son servidores de cada uno de los planetas, buenos y malos genios según sus naturalezas, es decir según sus operaciones: pues todo el ser del genio es actividad, pero hay algunos de ellos en los que hay mezcla de bien y de mal. 14 Todos han recibido potestad sobre los asuntos y alborotos de la tierra, y provocan problemas de todo tipo a las ciudades y a las naciones en general, y en particular a cada individuo. Nos cambian y excitan el alma hacia ellos, metidos como están en nuestros nervios y médulas, en nuestras venas y arterias, y en el cerebro mismo, extendiéndose hasta nuestras propias entrañas. 15 Una vez nacidos y recibida el alma, quedamos a cargo de los genios que en el preciso instante del nacimiento están de guardia y al comando de los planetas: porque a cada instante los genios se substituyen unos a otros. No son siempre los mismos, sino que se van turnando. Luego pues que se han introducido entre las dos partes del alma, la atormentan por medio del cuerpo de acuerdo a la actividad que les corresponda: sólo la parte racional del alma queda fuera del dominio de los genios, digna de Dios y apta para recibirlo. 16 Por consiguiente cuando por intermedio del Sol brilla un rayo divino en la parte racional (y estos casos son pocos), los genios se apartan: nadie puede nada, ni un genio ni un dios, frente a un sólo rayo de Dios. Los demás hombres son llevados y traídos, en cuerpo y alma, por los genios, y ellos mismos aman y quieren las fuerzas de los genios que actúan en ellos. Y es la razón, no el amor, la extraviada y la causa del extravío. Así pues la administración de la tierra está entera en manos de los genios y se ejerce a través de nuestros cuerpos. Fue a esta administración a la que Hermes llamó Destino. 17 Por consiguiente el mundo inteligible depende de Dios, el mundo sensible del inteligible: el Sol suministra al mundo inteligible y al mundo sensible el influjo del bien que recibe de Dios, es decir la actividad creadora. Alrededor del Sol gravitan las ocho esferas que de él dependen: una la de las estrellas fijas, siete de las errantes, y de éstas una gira en torno de la Tierra. Estas son las esferas de que dependen los genios, y de los genios los hombres. Y así todos y todas las cosas dependen de Dios. 18 Por eso el Dios es el padre de todas las cosas, el Sol el creador, y el mundo el órgano de la creación. El cielo está gobernado por la entidad inteligible, los dioses por el cielo, y los genios, a las órdenes de los dioses , gobiernan a los hombres: es así como están dispuestos los ejércitos de los dioses y los genios. Por ellos Dios hizo todas las cosas para sí mismo, y todas las cosas son partes de Dios: si todas son partes, Dios es sin duda todas las cosas. Haciendo pues todas las cosas, se hace a sí mismo, y es imposible que se detenga porque él mismo se detendría. Así como Dios no tiene fin, así tampoco su obra no tiene ni comienzo ni fin.

XVII.

…si reflexionas, ¡oh rey!, también los incorporales entre los cuerpos.

– ¿Cuáles?- dijo el rey.

– Los cuerpos que se ven en los espejos ¿no te parecen que son incorporales?

– Así es, Tat, divinamente lo dices- dijo el rey.

– Pero hay otros incoporales, por ejemplo las figuras que se manifiestan en los cuerpos, y no sólo de los seres animados sino también de los inanimados ¿no piensas que son también incorporales?

– Está bien lo que dices, Tat.

– Así pues, hay una reflexión de los incorporales en los corporales y de los corporales en los incorporales, de manera que lo sensible se refleja en el mundo espiritual y lo espiritual en el sensible. Por eso, ¡oh rey! reverencia las estatuas porque también ellas son figuras del mundo espiritual.

– ¡Oh profeta! es hora que me ocupe de mis huéspedes- dijo el rey levantándose-. Mañana continuaremos el estudio de lo divino y el tema que nos ocupa.

 

XVIII. Sobre las trabas que ponen al alma las cosas que provienen del cuerpo.

1 Cuando en un concierto que promete a los espectadores las delicias de una melodía de armonías bellas, un instrumento desafina, el propósito de los músicos cae en ridículo. Porque cuando el instrumento no logra ejecutar lo que de él se exige, los espectadores se burlan del ejecutante. Se vitupera el error, aunque incansablemente y con buen talento ofrezca su obra de arte. En cambio el divino y auténtico músico que además de obrador de la armonía de la canción trasmite incansablemente hasta el último instrumento la cadencia de la apropiada melodía, ése es el Dios, porque la fatiga no existe para Dios. 2 Si el artista ha querido con toda su buena voluntad participar del concurso musical, si previamente el trompetista hizo gala de su ciencia y los flautistas en sus dulces instrumentos produjeron la agradable melodía y por el caramillo y el plectro dieron cumplimiento a la lírica canción, nadie atribuirá culpa alguna al soplo del músico ni al Supremo, sino que lo admirará y honrará como corresponde, y en cambio acusará de avería el instrumento que ha puesto obstáculo a la magnífica belleza, trabado la melodía del músico y privado a los oyentes del agradable canto. 3 Y así es igual respecto de nosotros, que ningún espectador por falla de nuestro cuerpo venga a acusar impíamente a nuestra raza, mas antes que admita que Dios es un Soplo incansable , que posee siempre la misma ciencia que le es propia, y que hace uso en todo y por todo de la misma prosperidad y de la misma beneficencia. 4 El cantor pues ha cumplido su parte lo mejor que pudo: no le asignemos a él la culpa, sino a la flaqueza de la cuerda que, aflojada o relajada en su tensión, desbarató la habilidad musical del canto. 5 Pues bien, dado el accidente instrumental, que a nadie se le ocurra inculpar al músico, sino que cuanto más le reprochen al instrumento, tanto más alaben al artista, y como vean que con regularidad hacía vibrar la cuerda en el tono justo, más aún se apasionen los oyentes por el músico, y a pesar de todo no le guarden rencor. ¡Oh Honorabilísimos, también vosotros a vuestra vez afinad para el Músico vuestra propia lira interior! 6 Pues yo mismo he visto artistas que aún sin apoyarse en la virtud de la lira, y cuando se ejercitaban en algún noble tema, muchas veces usaban de sí como instrumento musical, afinaban su cuerda con recursos secretos, y lograban, trastocando su habilidad en gloria, el soberbio asombro de los oyentes. Se cuenta también acerca de un cierto tañidor de cítara que habíase ganado el favor del dios de la música, que al participar de un concurso de cítara estaba impedido por la rotura de una cuerda, la ayuda del Supremo suplió la cuerda y le concedió la gracia del galardón. La providencia del Supremo substituyó la cuerda por una cigarra, que posándose en la cítara completó la melodía de la cuerda faltante, y así el tañidor, consolada su pena con la salud del instrumento, logró el galardón de la victoria. 7 Yo mismo ¡oh Honorabilísimos! siento como que a mí también me ocurre lo mismo, porque recientemente me di cuenta de mi propia flaqueza al sentirme débil por un momento, y sin embargo por el poder del Supremo lancé mi canto, como si hubiera sido llenado de lo alto para entonar el canto del rey. Por donde la culminación de mi servicio será para la gloria del rey y para su trofeo de victoria la pasión inflamada de mi palabra. “¡Vamos pues adelante!” eso es lo que quiere el cantor. “¡Vamos pues y apurémonos!”, eso es lo que desea el cantor, y por eso templa la lira, pues más hermosa será su melodía y más dulce su cantar cuanto mayor sea el compromiso al que a su canto obliga. 8 Dado pues que el artista ajusta su lira en primer lugar para el rey y su música es el panegírico y su objetivo la alabanza real, lo primero que hace es impulsar su alma hacia el altísimo Rey del universo, el buen Dios y, comenzado el camino desde lo alto, desciende después con orden hacia el que como imagen de Aquel, gobierna el cetro, pues agrada a los mismos reyes este camino descendente de lo alto a lo inferior y que de allí, de donde les fue concedida la victoria, procedan en justa consecuencia las esperanzas. 9 Que así pues el músico se vuelva hacia el Rey grandísimo, Dios del universo, que es siempre y en todo inmortal, eterno y eternamente Emperador, primer glorioso Vencedor de quién luego los herederos de la Victoria logran sus victorias. 10 Es a esa alabanza a la que ahora desciende nuestro discurso, hacia los reyes, árbitros de la común paz y seguridad, a quienes el Supremo Dios ha llevado a la cima de la autoridad máxima y absoluta desde hace largo tiempo, a quienes la diestra de Aquel condujo a las logradas victorias, para quienes fuera dispuesto el premio del combate antes de que se viera la supremacía en la guerra, cuyos trofeos estaban alzados antes de entrar en batalla, para quienes la realeza estaba preparada de antemano y más aún el predominio en todas las cosas, quienes ya antes de ponerse en marcha los ejércitos, pasmaban al bárbaro. Alabanzas al Supremo y encomio del rey. 11 Pero el discurso se apresura a concluir a la manera como había comenzado, y pasa a bendecir al Supremo, para terminar, después, con el elogio de los divinos reyes que son los árbitros de nuestra paz. Por lo tanto, así como al exordio fue la alabanza del Supremo y del Poder de lo alto, así ahora la conclusión, como un eco, se volverá de nuevo hacia el mismo Supremo. Como el Sol, que nutre los renuevos germinales de todas las plantas, es el primero que cosecha las primicias del fruto con las inmensas manos, sus rayos, que emplea para cogerlos – porque sus rayos son sus manos que recogen las primeras la dulcísima ambrosía vegetal -, así también nosotros, de quienes el Supremo es el 30 principio, que hemos recibido la sabiduría que de El emana y la consumimos como alimento de las plantas supracelestes que son nuestras almas. Así pues ejercitémonos de nuevo otra vez en bendecirlo, que Él nos retornará abundante rocío y lluvia para toda semilla. 12 Es conveniente pues que miríadas de bocas y voces alcemos una alabanza bendita al Dios íntegramente Puro y Padre de nuestras almas, aún cuando nuestras alabanzas no sean apropiadas a su dignidad, porque nada que digamos puede alcanzarla. Ni los recién nacidos pueden honrar dignamente al padre, pero cuando las fuerzas se lo permiten cumplen el deber y a cambio logran la indulgencia paterna. Y con mayor razón, eso mismo es gloria para Dios, ser mejor y más grande que su prole, y que el exordio, el principio, el medio y el final de nuestras alabanzas sea reconocer el Poder sin límites y la Infinitud ilimitada del Padre. 13 Porque a nosotros corresponde alabarlo, los hombres, que por naturaleza somos como sus descendientes, aunque nos sea preciso solicitar su indulgencia, lograda casi siempre antes de pedirla. Porque así como un padre no puede abandonar a sus pequeños recién nacidos por estar incapacitados para todo, pero se alegra al ser reconocido por ellos, así con iguales resultados, obra el conocimiento del Todo, que nos confiere a todos la vida y la alabanza de Dios, que son concesiones suyas. 14 Dios, pues, bueno y siempre resplandeciente, que sólo en Sí mismo tiene el límite de su eterna excelencia, que es inmortal, que circunscribe en Sí mismo lo perfectísimo Suyo y que es un eterno fluir hacia éste nuestro mundo de la Energía que hay Allá, que nos ofrece la promesa de una alabanza que libera. Por consiguiente Allá no hay diferencia entre unos y otros, no hay inconstancia. Allá, uno es el Sentir de todos, una es la Previsión de todos, una es para todos la Mente, el Padre, una la Conciencia por la que todos obramos, uno el Encanto mutuo del Amor, operador de la única Armonía de todas las cosas. 15 Así es pues como alabamos al Dios. Pero luego descendemos hasta los que han recibido de El el cetro. Es justo, pues, que comencemos por los reyes y de ellos nos ocupemos, que nos preparemos para el elogio y cantemos piadosos himnos al Supremo, y que el comienzo inicial de la alabanza se Le dedique, que nos ejercitemos aún más por Él, para que esté en nosotros la práctica de la piedad a Dios y la alabanza en honor del rey. 16 Porque nada hay más justo que otorgar recompensa a los que desplegaron por nosotros una tan grande paz. La virtud del rey y su sólo nombre confieren la paz. Porque al rey (basileus) se lo llama rey porque con leve paso (basei leia) ejerce el poder supremo y por la paz extiende los decretos, y porque nació para triunfar sobre el dominio bárbaro: su sólo nombre es símbolo de paz. Por eso mismo con frecuencia es suficiente nombrar al rey para contener a los enemigos de inmediato, y comúnmente las estatuas del rey son refugio de paz para los que soportan el rigor de una tempestad, y ya la sola aparición de la imagen del rey produce la victoria, y concede el asilo a los que a ella se acogen de lo inflexible y de lo que lastima.

En torno al siglo VII d.C. apareció en un libro atribuido a Apolonio de Tiana (Libro del Secreto de la Creación y el Arte de la Naturaleza) una supuesta traducción de una mítica tabla en teoría encontrada bajo un monumento a Hermes en esa ciudad de Anatolia que sería ancestral sabiduría hermética. He aquí el texto, originalmente en árabe.

TABLA DE ESMERALDA

I. Lo que digo no es ficticio, sino digno de crédito y cierto.

II. Lo que está más abajo es como lo que está arriba, y lo que está arriba es como lo que está abajo. Actúan para cumplir los prodigios del Uno.

III. Como todas las cosas fueron creadas por la Palabra del Ser, así todas las cosas fueron creadas a imagen del Uno.

IV. Su padre es el Sol y su madre la Luna. El Viento lo lleva en su vientre. Su nodriza es la Tierra.

V. Es el padre de la Perfección en el mundo entero.

VI. Su poder es fuerte si se transforma en Tierra.

VII. Separa la Tierra del Fuego, lo sutil de lo burdo, pero sé prudente y circunspecto cuando lo hagas.

VIII. Usa tu mente por completo y sube de la Tierra al Cielo, y, luego, nuevamente desciende a la Tierra y combina los poderes de lo que está arriba y de lo que está abajo. Así ganarás gloria en el mundo entero, y la oscuridad saldrá de ti de una vez.

IX. Esto tiene más virtud que la Virtud misma, porque controla todas las cosas sutiles y penetra en todas las cosas burdas.

X. Éste es el modo en que el mundo fue creado.

XI. Éste es el origen de los prodigios que se hallan aquí (¿o, que se han llevado a cabo?).

XII. Esto es por lo que soy llamado Hermes Trismegisto, porque poseo las tres partes de la filosofía cósmica [astrología, alquimia, y teurgia].

XIII. Lo que tuve que decir sobre el funcionamiento del Sol ha concluido.

A principios del siglo XX surgió una misteriosa publicación autónoma a nombre de “Los Tres Iniciados” que decía contener la esencia de la sabiduría hermética. He aquí el texto hermético central a dicha publicación.

EL KYBALIÓN

Los labios de la sabiduría permanecen cerrados, excepto para el oído capaz de comprender.

Donde quiera que estén las huellas del Maestro, allí los oídos del que está pronto para recibir sus enseñanzas se abren de par en par.

Cuando el oído es capaz de oír, entonces vienen los labios que han de llenarlos con sabiduría.

Los principios de la verdad son siete: el que comprende esto perfectamente, posee la clave mágica ante la cual todas las puertas del Templo se abrirán de par en par.

  1. El Todo es Mente; el universo es mental.
  2. Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba.
  3. Nada está inmóvil; todo se mueve; todo vibra.
  4. Todo es doble, todo tiene dos polos; todo, su par de opuestos: los semejantes y los antagónicos son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se tocan; todas las verdades son medias verdades, todas las paradojas pueden reconciliarse.
  5. Todo fluye y refluye; todo tiene sus períodos de avance y retroceso, todo asciende y desciende; todo se mueve como un péndulo; la medida de su movimiento hacia la derecha, es la misma que la de su movimiento hacia la izquierda; el ritmo es la compensación.
  6. Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo sucede de acuerdo a la ley; la suerte no es más que el nombre que se le da a la ley no reconocida; hay muchos planos de casualidad, pero nada escapa a la Ley.
  7. La generación existe por doquier; todo tiene su principio masculino y femenino; la generación se manifiesta en todos los planos.

La mente así como todos los metales y demás elementos, pueden ser transmutados, de estado en estado, de grado en grado, de condición en condición, de polo a polo, de vibración en vibración. La verdadera transmutación hermética es una práctica, un método, un arte mental.

Más allá del Kosmos, del Tiempo, del Espacio, de todo cuanto se mueve y cambia, se encuentra la realidad Substancial, la Verdad Fundamental.

Lo que constituye la Verdad fundamental, la Realidad substancial, está más allá de toda denominación, pero el sabio lo llama el Todo.

En su esencia, el Todo es incognoscible, Mas el dictamen de la razón debe ser recibido hospitalariamente, y tratado con respeto.

El universo es una creación mental sostenida en la mente del Todo.

El Todo crea en su mente infinita, innumerables universos, los que existen durante eones de tiempo, y así y todo, para Él, la creación, desarrollo, decadencia y muerte de un millón de universos no significa más que el tiempo que se emplea en un abrir y cerrar de ojos.

La mente infinita del todo es la matriz del Kosmos.

En la Mente del Padre‑Madre, los hijos están en su hogar.

No hay nadie que no tenga padre y madre en el Universo.

El sabio a medias, reconociendo la irrealidad relativa del Universo, se imagina que puede desafiar sus leyes, ése no es más que un tonto vano y presuntuoso, que se estrellará contra las rocas y será aplastado por los elementos, en razón de su locura. El verdadero sabio conociendo la naturaleza del universo, emplea la Ley contra las leyes: las superiores contra las inferiores, y por medio de la alquimia transmuta lo que no es deseable, en lo valioso y de esta manera triunfa. La maestría consiste, no en sueños anormales, visiones o imágenes fantasmagóricas, sino en el sabio empleo de las fuerzas superiores contra las inferiores vibrando en los más elevados. La transmutación (no la negación presuntuosa), es el arma del Maestro.

Si bien es cierto que todo está en el todo, no lo es menos que el todo está en todas las cosas. El que comprende esto debidamente, ha adquirido gran conocimiento.

Nada reposa; todo se mueve; todo vibra.

Todo es dual, todo tiene polos; todo su par de opuestos; los semejantes y desemejantes son los mismos; los opuestos son idénticos en naturaleza, difiriendo sólo en grado; los extremos se tocan; todas las verdades, son medias verdades, todas las paradojas pueden reconciliarse.

Todo fluye y refluye, todo asciende y desciende; la oscilación pendular se manifiesta en todas las cosas; la medida del movimiento hacia la derecha es la misma que el de la oscilación a la izquierda; el Ritmo es la compensación.

Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo ocurre de acuerdo con la ley. Azar no es más que el nombre que se le da a la ley no reconocida; hay muchos planos de causalidad, pero ninguno escapa a la ley.

El género está en todo, todo tiene su principio masculino y femenino; el género se manifiesta en todos los planos.

La posesión del conocimiento, si no va acompañada por una manifestación y expresión en la práctica y en la obra, es lo mismo que el enterrar metales preciosos: una cosa vana e inútil. El conocimiento, lo mismo que la fortuna, deben emplearse. La ley del uso es universal, y el que la viola sufre por haberse puesto en conflicto con las fuerzas naturales.

Para cambiar vuestra característica o estado mental, cambiad vuestra vibración.

Para destruir un grado de vibración no deseable, póngase en operación el principio de polaridad y concéntrese a la atención en le polo opuesto al que se desea suprimir. Lo no deseable se mata cambiando su polaridad.

La mente, así como los metales y los elementos, puede transmutarse de grado en grado, de condición en condición, de polo a polo, de vibración en vibración.

El ritmo puede neutralizarse mediante el arte de la polarización.

Nada escapa al principio de causa y efecto, pero hay muchos planos de Causalidad y uno puede emplear las leyes del plano superior para dominar a las del inferior.

El sabio sirve en lo superior, pero rige en lo inferior. Obedece a las leyes que están por encima de él, pero en su propio plano y en las que están por debajo de él, rige y ordena. Sin embargo, al hacerlo, forma parte del principio en vez de oponerse al mismo. El sabio se sumerge en la Ley, y comprendiendo sus movimientos, opera en ella en vez de ser su ciego esclavo. Semejantemente al buen nadador, va de aquí para allá, según su propia voluntad, en vez de dejarse arrastrar como el madero que flota en la corriente. Sin embargo el nadador, el sabio y el ignorante, están todos sujetos a la ley. Aquél que esto comprenda va en el buen camino que conduce a la Maestría.

El doxógrafo Juan Estobeo fue el mayor colector de textos herméticos. He aquí uno de los numerosos extractos sumamente importante.

LA VIRGEN DEL MUNDO

1 Habiendo pronunciado estas palabras, Isis, antes que nada, escancia a Horus el dulce néctar de ambrosía que las almas acostumbran recibir de los dioses, y en ese momento, Isis comienza su sacratísimo discurso.

2 “Puesto que el cielo de numerosos círculos, hijo mío, está por encima de toda la naturaleza de las cosas de abajo y en ninguna parte carece de nada de lo que actualmente contiene el mundo en su totalidad, es de todo punto necesario que por las cosas situadas en lo alto haya sido organizada en su conjunto y poblada de seres la totalidad de la naturaleza: pues las cosas inferiores son a buen seguro incapaces de organizar el mundo de arriba. Por ello es una necesidad que a los misterios más poderosos cedan los inferiores. Más poderoso entonces que las cosas de abajo es el sistema de los cuerpos celestes, y absolutamente inmutable, y no cae bajo los sentidos de la inteligencia de los seres mortales.

3 De ahí que las cosas inferiores gimieran, presas de temor, a causa de la maravillosa belleza y eterna permanencia de las cosas de arriba. Pues había allí qué contemplar y de qué estremecerse a la vez, al ver la belleza del cielo ofreciéndose como una representación del Dios aún desconocido; la suntuosa majestad de la noche, que se unía a una luz más débil que la del sol, pero aún viva, y otros misterios en movimiento cada cual a su vez en el cielo, dando orden y crecimiento según mociones y períodos regulados de tiempo, por medio de ciertos efluvios secretos, al conjunto de las cosas de abajo.

Y así el temor renacía siempre, eran búsquedas indecibles; 4 y en tanto que el Artesano del Universo persistía en su rechazo, la Ignorancia envolvía el mundo entero. Pero cuando hubo decidido revelarse tal cual es, inspiró a unos dioses impulsos de amor, y distribuyó más ampliamente en sus inteligencias la luz que tenía en su seno, para que tuviesen primero la voluntad de buscar, después el deseo de encontrar, y por último también el poder de conseguirlo.

5 Pues bien, hijo mío, Horus maravilloso, no es en un ser de raza mortal donde ello hubiera podido producirse –de hecho ni siquiera existían aún–, sino en un alma que poseyera el lazo de simpatía con los misterios del cielo: he ahí lo que era Hermes, quien todo conoció. Vio el conjunto de las cosas y, habiendo visto, comprendió; y, habiendo comprendido, tuvo el poder de revelar y enseñar. En efecto, las cosas que conoció las grabó y, habiéndolas grabado, las ocultó, prefiriendo, acerca de la mayoría de ellas, guardar firme silencio antes que hablar, a fin de que tuviera que buscarlas toda generación nacida después del mundo. 6Se disponía entonces Hermes a ascender hacia los astros para escoltar a los dioses, sus primos. No obstante, dejaba por sucesores a Tat, a la vez su hijo y heredero de sus enseñanzas, luego, poco después, a Asclepio Imuthés, según los designios de Ptah-Hefaistos, y a otros también, a todos aquellos que, por voluntad de la Providencia reina de todas las cosas, debían hacer una investigación exacta y concienzuda de la doctrina celeste. 7 Estaba pues Hermes a punto de decir en su defensa, delante del espacio circundante, que ni siquiera había entregado la doctrina íntegra a su hijo, en vista de la aún corta edad de éste, cuando, habiéndose levantado el día, como con sus ojos, que todo lo ven, contemplaba el Oriente, percibió algo todavía indistinto; y, a medida que lo examinaba, lentamente, sí, pero al fin, le llegó la decisión precisa de depositar los símbolos sagrados de los elementos cósmicos junto a los objetos secretos de Osiris, y luego, después de haber orado y pronunciando ciertas palabras, de ascender al cielo.

8 Mas no conviene, hijo mío, que deje este relato incompleto: he de referir todo cuanto Hermes dijo en el momento de depositar los libros. Habló pues así: “Oh libros sagrados que fuisteis escritos por mis manos imperecederas, vosotros sobre los que, habiéndoos ungido con el ungüento de inmortalidad, tengo todo poder, permaneced, a través de todos los tiempos, imputrescibles e incorruptibles, sin que os vea ni descubra ninguno de aquellos que habrán de recorrer las planicies de esta tierra, hasta el día en que el cielo envejecido de a luz organismos dignos de vosotros, aquellos que el Creador ha llamado Almas”. Tras haberse dirigido de este modo a los libros y efectuado una plegaria a sus propias obras, penetra en el sagrado recinto por los lugares que le pertenecen.

9 Bastante tiempo había durado sin embargo el intervalo de inactividad y encubrimiento; y la naturaleza, hijo mío, continuaba siendo estéril, hasta que aquéllos que ya desde ese momento habían recibido la orden de recorrer el círculo del cielo, habiéndose presentado por sí mismos ante el Dios Rey del universo, le expusieron la inercia de los seres, y que era preciso organizar todo el conjunto de las cosas, y que esta empresa a ningún otro pertenecía sino sólo a él: “Te suplicamos”, decían, “considera lo que actualmente existe y qué es lo que aún necesita para el futuro”. 10 Sonrió Dios ante estas palabras y dijo: “¡Que Naturaleza sea!”, y un objeto femenino de inmensa belleza brotó de su voz, –viendo lo cual los dioses quedaron estupefactos– y el Dios Primer Padre lo honró con el nombre de Naturaleza, y le ordenó ser fecunda. 11 Y he aquí aún las palabras que pronunció, fijando con la mirada el espacio circundante: “¡Que se colme el cielo de toda cosa, y el aire así como el éter!”. Dios lo dijo, y fue. 12Entonces, habiendo consultado consigo misma, la Naturaleza conoció que no debía desobedecer el mandato de su Padre, y, 13 habiéndose unido a Trabajo, concibió una hija, bella, a la que denominó Invención. A ésta le otorgó Dios el serlo y, tras ese don, separó las cosas ya producidas y las llenó de misterios, y a la Inventora de estos misterios le concedió autoridad sobre ellos.

14 Él mismo entonces, como quería que el mundo superior no fuese ya inerte, sino que había decidido saturarlo de espíritus para que, aún en el detalle, la creación no continuara siendo inmóvil ni inactiva, púsose a ejercer de artesano con esa intención, usando de sagradas substancias para la producción de su obra. En efecto, habiendo tomado de su propia hondura el aliento suficiente y habiéndolo unido al fuego mediante una mezcla inteligente, lo mezcló removiéndolo con algunas otras desconocidas. Luego, tras haber unificado este producto, cada elemento con cada uno de los demás, acompañándose de ciertas incantaciones secretas, agitó fuertemente toda la mixtura, hasta que efervesció en la superficie de la mezcla una especie de materia más sutil, más pura y transparente que los ingredientes de los que estaba hecha: era translúcida, y sólo el operador la veía. 15 Y como no se fundía con el calor, ya que había sido sacada del fuego, ni tampoco se enfriaba una vez llevada a su término, pues había sido extraída del aliento, sino que conservaba toda entera, en su naturaleza particular y apropiada, con su propio tipo y constitución, la composición de la mezcla que la formaba, inspirándose en el nombre más favorable y por el hecho de que ella actuaba de modo conforme a ese nombre, Dios denominó precisamente a esta composición Animación. De esta corteza pues, hizo nacer Dios, en número adecuado, miríadas de almas, configurando para su propósito con orden y medida, como diestro artesano, y en conveniente proporción, la espuma surgida de la mezcla misma, de suerte que no hubo 16 la menor diferencia entre las almas más allá de lo necesario, si es cierto que la espuma que esponjaba la superficie después de que Dios hubo agitado no era por todas partes la misma, sino que la primera capa era mejor y más densa que la segunda y completamente más pura, y que la segunda capa, bastante inferior a la primera, era sin embargo mucho mejor que la tercera. Y así hasta los sesenta rangos de almas a los que se elevó el número total una vez completo, con la salvedad al menos de que Dios estableció como ley que dichas almas serían todas eternas, puesto que provenían de una substancia única, a la que sólo Dios había sabido llevar a la perfección. Y les asignó por separado secciones y lugares en las alturas de la naturaleza celeste, para que hiciesen girar el cilindro según un orden determinado y una disposición conveniente, y alegraran a su Padre. 17 Y en ese momento, erguido sobre el pedestal soberanamente bello del éter, tras haber convocado a los seres ya existentes, dijo: “Oh almas, hermosas hijas de mi aliento y mi solicitud, vosotras a las que con mis propias manos he ayudado a nacer, y que desde ahora consagro a este mundo que me pertenece, seguid como a leyes éstas mis órdenes, y no os apropiéis de lugar alguno que no sea el que os atribuyó mi sentencia. Y así, si os mantenéis serenas, igualmente os aguardará el cielo de nuevo, y la constelación que os ha sido asignada, así como los tronos cargados de virtud; pero si cometéis algún acto de rebelión contra mis voluntades, os juro por mi aliento sagrado, por esta mezcla de la que os he creado y por estas manos hacedoras de almas, que no tardaré en forjaros cadenas y suplicios”.

18 Habiendo hablado así, Dios, que es también mi señor, tras haber mezclado los otros dos elementos congéneres, el agua y la tierra, e igualmente pronunciado sobre ellos ciertas fórmulas secretas, todavía poderosas, pero no semejantes a las primeras, y después de haber agitado bien la mezcla y haberle insuflado una fuerza vivificante, tomó la corteza que de modo semejante flotaba en la superficie y se había vuelto de buen color y bien coagulada, y modeló de ella los signos zodiacales que tienen forma humana. 19 En cuanto al residuo de la mezcla, lo abandonó a las almas que ya habían progresado, a esas almas que habían sido invitadas a entrar en las moradas de los dioses, en los lugares próximos a los astros, donde los sagrados démones, diciendo: “Cread, hijas mías, vástagos de mi ser, recibid estos residuos de mi industria, y que cada una elabore algo que corresponda a su naturaleza: ved, quiero ofreceros aún estos objetos que os servirán de modelos”; y, retomando de nuevo la mezcla en sus manos, 20 dispuso con orden y belleza, haciéndolo concordar con los movimientos anímicos, el ornamento del zodíaco, después de haber ajustado exactamente, como complemento a los signos antropomórficos del zodíaco, los que siguen, es decir, los signos animales, a los que otorgó asimismo las cualidades activas bien conocidas y un aliento capaz de cualquier arte, generador de todos los acontecimientos de alcance universal que debían sucederse por siempre. 21 Y Dios se fue con la promesa de unir a los productos visibles de las almas el aliento invisible y a cada uno una substancia de homogénesis, de tal manera que engendre a su vez otros seres semejantes a él mismo y que aquellas no se vieran más en la necesidad de producir otra cosa que lo que en primer lugar hubieran realizado”.

22 “¿Qué hicieron pues las almas, madre mía?”

E Isis dijo: “Habiendo tomado lo que había sido mezclado de la materia, Horus, hijo mío, primero intentaban comprenderlo, adoraban la mixtura obra del Padre y se preguntaban con qué había sido compuesta: sin embargo, no les era fácil reconocerlo. A decir verdad, tan pronto se dedicaron a esta investigación, se apoderó de ellas el terror de incurrir en la cólera del Padre, y regresaron a la ejecución de sus órdenes. 23 Entonces, de la capa superior de la materia, aquella cuya corteza era extremadamente ligera, modelaron bellamente la raza de los pájaros; y como mientras tanto ya la mezcla se había vuelto medio dura y había adquirido su consistencia sólida, modelaron la raza de los cuadrúpedos, menos ligera desde luego, y la de los peces, que tiene necesidad de un complemento húmedo para nadar: finalmente, estando frío lo restante y siendo ya arrastrado por su peso hacia abajo, las almas produjeron una nueva especie, la de los reptiles. 24Y esas almas, hijo mío, como si hubiesen realizado una proeza, se armaron desde ese momento de una indiscreta audacia y transgredían los mandatos; abandonaban ahora sus secciones y estancias propias y no consentían ya en permanecer en un solo lugar sino que no dejaban de moverse: continuar fijadas a una única residencia lo consideraban como una muerte.

25 “Pues bien, hijo mío”, dijo Hermes, como si ocupara mi lugar, “este comportamiento de las almas no escapó tampoco al Señor y Dios de todo el Universo, y buscaba para ellas un castigo y una cadena que les fueran penosos de soportar. Y de hecho, plugo al Jefe y Maestro Soberano de todas las cosas fabricar el organismo del hombre, a fin de que, en dicho organismo, sufriera la raza de las almas su castigo para siempre. 26 “Entonces pues, habiéndome convocado,” dijo Hermes, “Dios habló así: ‘Oh alma de mi alma, intelecto sagrado de mi intelecto, 27 ¿hasta cuándo la naturaleza de abajo seguirá siéndome un espectáculo afligente?, ¿hasta cuándo las cosas ya creadas permanecerán inertes y sin alabanza? Vamos, conduce hasta mí a los dioses del cielo, todos, inmediatamente’.” Así dijo Dios, hijo mío, según lo refiere Hermes, y ellos acudieron al llamamiento: “Volved la mirada”, dijo Dios, “sobre la tierra y todas las cosas de abajo”. Observaron aprisa e inmediatamente comprendieron la voluntad del Príncipe. Y apenas hubo hablado éste en favor de la creación de los hombres, que ya tomaban conciencia 28 de lo que podían proporcionar, según los recursos de cada cual, a los seres que iban a nacer.

El Sol decía: “Resplandeceré aún más”. La Luna prometía iluminar el curso que traza siguiendo al Sol; añadía que había parido por adelantado al Terror, el Silencio, el Sueño y la Memoria, que debía carecer de provecho para los hombres. Explicaba Kronos que desde ese momento se había convertido en padre de la Justicia y la Necesidad. Zeus decía: “Para que la raza de los seres que viene no se entregue completamente a la guerra, he aquí que ya para ellos he engendrado la Fortuna, la Esperanza y la Paz”. Ares, que él era ya padre de la Lucha, la Cólera y la Querella. Afrodita declaró sin dudar: “Por mi parte, Maestro, les añadiré el Deseo, la Voluptuosidad y la Risa, para que las almas emparentadas conmigo, que sufran la condena más penosa, no sean castigadas más de la cuenta”. Se regocijaba Dios, hijo mío, ante estas palabras de Afrodita. 29 “En cuanto a mí”, dijo Hermes, “no sólo crearé la naturaleza humana,” declaré, “sino que les haré don de Sabiduría, Templanza, Persuasión y Verdad, y no cesaré de unirme a Invención; es más, asistiré siempre a la vida mortal de los hombres nacidos bajo mis signos (pues los signos que me ha atribuido el Padre y Creador son al menos sensatos e inteligentes), y ello aún más cuando también el movimiento de los astros que los domine esté en acuerdo con la fuerza natural de cada cual”.

Grande fue la alegría de Dios, el Maestro del mundo, al oír tales palabras, y ordenó que la raza de los hombres viera la luz. 30 “Por mi parte,” dijo Hermes, “me preguntaba de qué materia debía servirme, y llamé en mi ayuda al Monarca. Este ordenó a las almas que me entregasen el residuo de la mixtura: y, habiéndolo tomado, lo encontré completamente seco. Empleé entonces para la mixión una cantidad de agua muy superior a la necesaria para que se refrescase la composición de la materia, de suerte que el ser modelado fue del todo lánguido, débil e impotente, para que a la ventaja de la inteligencia no añadiese también la de la fuerza. Modelé, la obra resultó bella, y me regocijé a la vista de mi labor; y, desde abajo, invité al Monarca a contemplarla. La vio y se alegró, y ordenó que las almas fuesen incorporadas”.

31 Ellas entonces, adquiriendo al principio un aire sombrío ante la noticia de su condena –32 y tuve entonces la ocasión de admirar también los discursos de las almas (presta atención, Horus, hijo mío, pues estás escuchando la doctrina secreta que mi antepasado Kamephis aprendió de Hermes, el memorialista que relata todos los hechos, <y después yo> de Kamephis, ancestro de todos nosotros, cuando me honró con el don del Negro Perfecto, y tú, ahora, de mi boca);– 33 pues bien, hijo maravilloso y lleno de gloria, cuando las almas estaban a punto de entrar en la prisión de los cuerpos, unas en verdad se contentaban con gemir y lamentarse de la misma manera que las de las bestias que nacieron salvajes, y que, libres, habrán de vivir en una desgraciada esclavitud, arrancadas a su desierto familiar y querido, y tendrán que debatirse, rebelarse y rehusar obediencia a quienes las domaron, y que, incluso, si salen airosas de su empeño, darán muerte a quienes las atacan; otras emitían agudos silbidos a la manera de viejos áspides;34 pero otra, tras lanzar un grito estridente y llorar hasta la saciedad antes de hablar, dirigiendo sin cesar lo que le servía de ojos hacia arriba y hacia abajo, exclamó: “Cielo, principio de nuestro nacimiento, éter y aire, manos y sagrado aliento del Dios Monarca, y vosotros, ojos de los dioses, astros resplandecientes, luz indefectible del sol y la luna, hermanos de leche surgidos del mismo origen, ¡vosotros todos de quienes brutalmente separadas sufrimos miserias, y más miserias aún pues, arrancadas de cosas grandes y brillantes y de la sagrada atmósfera y el firmamento magnífico y, lo que es más, de la vida bienaventurada que llevábamos con los dioses, vamos a ser aprisionadas así en tiendas innobles y viles! 35 ¿Qué cosa tan horrorosa, infelices, es la que hemos cometido? ¿Qué crimen que merece estos castigos? ¡Miserables de nosotras, cuántos pecados nos aguardan! ¡Cuántas acciones habremos de realizar bajo el malvado impulso de la esperanza, para proveer a las necesidades de un cuerpo lleno de humores y pronto a disolverse! 36 A las almas, que no pertenecerán ya a Dios, los ojos no les proporcionarán más que un pequeño espacio, y como, por esta cosa húmeda y redonda que está en ellos, no veremos sino completamente pequeño a nuestro propio ancestro el Cielo, no cesaremos de gemir, y a veces ni siquiera veremos ya más.

[Aquí Orfeo: “Es del resplandor solar que viene la mirada: los ojos por sí mismos nada ven”.]

Desgraciadas en efecto, henos aquí condenadas, y en absoluto nos ha sido concedido el don de la vista, porque, sin la luz, no nos ha sido dado el ejercerlo: no son estos pues sino emplazamientos para los ojos y no ya los ojos mismos. ¡Y qué penoso nos será también escuchar a nuestros hermanos los vientos que soplan en el aire, pues no nos mezclaremos ya a su soplo! La morada que nos espera, en lugar de este mundo sublime, es el estrecho volumen del corazón. 37 Y cuando hayamos sido separadas de las cosas de las que hemos descendido ¡a qué otras!, la pena nos hará morir. Señor, Padre, Creador, si tan aprisa te has vuelto indiferente a tus obras, fija para nosotras algunos límites, considéranos dignas todavía de algunas palabras, por breves que sean, mientras nuestras miradas aún pueden franquear todo el espacio del mundo resplandeciente de luz”.

38 Fue con éxito, Horus, hijo mío, que las almas hicieron esta plegaria, pues vino el Rey y, tomando asiento en el trono de la Verdad, dijo en respuesta a su demanda:

“Es el Amor, oh almas, y la Necesidad, quienes reinarán sobre vosotras, pues ellos son, después de mí, los jefes y capitanes de todas las cosas. En cuanto a vosotras, almas, en tanto que sirváis a mi poder real que en absoluto envejece, sabedlo, en tanto continuéis sin pecado, habitaréis las regiones del cielo. Pero, si entre vosotras llega a darse algo censurable, hay en un lugar asignado a unas entrañas mortales que, por mi sentencia de condenación, habitaríais vosotras también. 39 Si los cargos contra vosotras son mediocres, cuando hayáis abandonado el lazo perecedero de la carne, de nuevo, sin lágrimas, saludareis al cielo vuestra patria; pero si os volvéis capaces de cometer mayores faltas, lejos de obtener el fin que os conviene una vez libres de los cuerpos, no morareis ya en el cielo, ni tampoco en cuerpos humanos, sino que en adelante no cesaréis de errar de un cuerpo animal en otro”.

40 Habiendo hablado así, Horus, hijo mío, Dios a todas dio la gracia de alientos, tras lo cual, volvió a hablar: “Sin embargo, no es tampoco según el azar y la ventura como he estatuido los cambios de vuestro estado, ya que al igual que cambiaréis a peor si cometéis alguna villanía, también cambiaréis a mejor si tomáis una resolución digna de vuestro origen: porque yo mismo, y nadie más, seré vuestro vigilante y vuestro inspector. Reconoced pues que es por vuestras faltas anteriores que sufrís ahora este castigo de la incorporación. 41 Así pues, la diversidad de renacimiento consistirá para vosotras, como ya he dicho, en una diversidad de cuerpos, y, como antes, la separación del cuerpo será beneficio y felicidad. Pero vuestro entendimiento quedará cegado si juzgáis que podéis cometer alguna acción indigna de mí, de tal manera que pensaréis lo contrario, y sufriréis el castigo como un beneficio, y el paso a un estado mejor como deshonra y violencia. 42 Las más justas de entre vosotras, capaces de acoger el cambio que conduce a lo divino, entrando en cuerpos humanos serán reyes justos, verdaderos filósofos, fundadores y legisladores < …. >, adivinos por lo menos verídicos, herboristas auténticos, insignes profetas de los dioses, músicos experimentados, astrónomos de espíritu alerta, augures perspicaces, sacrificadores exactos, y toda otra función excelente de la que sean dignas; entrando en volátiles, serán águilas, pues éstas no cazarán con grandes gritos a ninguno de sus congéneres ni se hartarán de su carne, es más, en su proximidad, ningún animal de otra clase será libre de maltratar a otro más débil que él, porque el águila, más atenta a la justicia, lo perseguirá; entrando en cuadrúpedos serán leones, pues dicho animal está lleno de fuerza, ha sido dotado de una naturaleza que en cierto modo no necesita del sueño y, en un cuerpo mortal, se ejercita en la naturaleza inmortal: los leones efectivamente ni se fatigan ni duermen; entrando en reptiles serán dragones, pues es un animal vigoroso, de larga vida, sin malicia y en cierta manera amigo de los hombres: se dejará amansar, no tendrá veneno, y, cuando haya envejecido, recomenzará una nueva juventud, como la raza de los dioses; entrando en peces serán delfines, pues estos animales tendrán piedad de los náufragos del mar: a los que aún respiren, les transportarán a tierra, pero nunca tocarán a los muertos a pesar de que la raza de los seres acuáticos deba ser de todas la más voraz.” Habiendo hablado así, Dios manifiesta su naturaleza de Intelecto incorruptible.

43 En éstas, Horus, hijo mío, se eleva de la tierra un espíritu lleno de fuerza, desafiando toda aprehensión tanto por la masa de su cuerpo como por el poder de su pensamiento, el cual, aun conociendo aquello sobre lo que interrogaba –estaba revestido con un cuerpo de forma humana, y era bello y de augusta apariencia, pero excesivamente salvaje y terrorífico,– cuando hubo visto a las almas entrar en los cuerpos, dijo: “¿Con qué nombre se conoce a éstos, Hermes, memorialista de los dioses?”. 44 A la respuesta: “Hombres”, “Tú lo has dicho”, contestó, “mi querido Hermes. Obra osada es haber creado al hombre, ese ser de ojos indiscretos y lengua parlanchina, destinado a oír lo que en nada le concierne, de olfato inquisidor, y que abusará, más allá de todos los excesos, de la facultad aprehensiva del tacto. ¿Es a él a quien has decidido, oh Creador, librar de toda inquietud, a él, quien, en su audacia, debe contemplar los hermosos misterios de la naturaleza? ¿Vas a permitirle vivir sin pena, a él, que llevará sus designios hasta los propios límites de la tierra? 45 Los hombres arrancarán las raíces de las plantas y examinarán las cualidades de los jugos. Escrutarán las naturalezas de las piedras y abrirán en canal a aquellos entre los vivientes que carecen de razón, ¿qué digo?, disecarán a sus semejantes, en su deseo de examinar cómo han sido formados. Tenderán sus audaces manos hasta el mar y, abatiendo los bosques que crecen por sí mismos, se transportarán unos a otros de orilla en orilla hasta las tierras que están más allá. Investigarán incluso qué naturaleza se oculta en lo más profundo de los santuarios inaccesibles. Perseguirán la realidad hasta en lo alto, ávidos de aprender mediante sus observaciones cuál es el orden establecido del movimiento celeste. Y aun esto es poco. Sí, no queda ya nada sino el punto extremo de la tierra: pero de esto mismo, por su voluntad, irán a explorar su noche total. 46 ¡Que no haya ya pues obstáculo alguno para estas gentes, sino que iniciados en la felicidad de una vida sin pena, no constreñidos por el penoso aguijón del miedo, gocen en la arrogancia de una suerte libre de inquietudes! Y entonces, ¿no es acaso hasta el cielo, adonde armados de una indiscreta audacia van a llegar estos desgraciados? ¿No van incluso a extender hasta los astros sus almas exentas de zozobra? ¡Enséñales, por consiguiente, a consumirse de ardor por sus proyectos, para que igualmente tengan que temer la pena del fracaso, para que sean domados por la mordedura del pesar cuando sus esperanzas se vean defraudadas! ¡Que los deseos, los temores, las tristezas y vanas esperanzas burlen el ardor imprudente de sus corazones! ¡Que sus almas sean consumidas por una continua sucesión de amores, de esperanzas siempre cambiantes, de deseos tan pronto satisfechos como decepcionados, a fin de que la misma dulzura del éxito les sirva de cebo para la dolorosa experimentación de desgracias más completas! ¡Que la fiebre les abrume para que, habiendo perdido coraje, castiguen su concupiscencia!”

47 Sufres, Horus, hijo, al escuchar este lenguaje que reproduce tu Madre. ¿No estás sorprendido, no te invade el estupor, ante este peso de miseria sobre la pobre humanidad? Escucha lo más horrible.

48 A Hermes le placía escuchar estas palabras de Momo (pues le habían sido dichas en tono de familiaridad), y se disponía a hacer exactamente cuanto Momo le había dicho, añadiendo: “De acuerdo, Momo, pero el soplo divino que envuelve el mundo no se mostrará por sí mismo visible a la mirada: pues es a mí a quien el Señor del Universo ha designado como su intendente y administrador. Así pues, la diosa de ojos penetrantes, Adrastea, será establecida como vigilante del universo, y, en cuanto a mí, fabricaré un ingenio misterioso, unido a una doctrina infalible e inviolable, cuya constricción necesaria reducirá a la esclavitud las cosas terrestres, a todas desde el comienzo hasta la destrucción final, conservando la determinación de aquello que se cumple: y todo lo demás sobre la tierra obedecerá a dicho ingenio”. Así le hablé pues a Momo, dijo Hermes, y ya el ingenio se movía.

49 En esto, cuando las almas hubieron sido incorporadas y yo mismo obtenido elogios por lo que había hecho, 50 el Monarca convocó de nuevo a los dioses en asamblea plenaria. Vinieron pues éstos, y retomando la palabra dijo: “Dioses, vosotros todos que habéis recibido la naturaleza de jefes del mundo, una naturaleza, además, imperecedera; que habéis obtenido en participación regir para siempre la eternidad inmensa; vosotros por quienes todas las cosas del mundo no se cansarán nunca de entregarse en intercambio las unas a las otras, ¿hasta cuándo poseeremos esta soberana autoridad sin que se la reconozca? ¿Hasta cuando durará todo esto sin que sea visto por un sol y una luna? ¡Vamos, que cada uno de nosotros engendre según sus medios! ¡Suprimamos mediante nuestro poder la inercia de esta masa, que ya se prolonga! ¡Que parezca a la posteridad una increíble fábula el que haya existido un Caos! Empleaos en grandes obras, yo mismo comenzaré el primero.” Esto dijo, y al momento, en esa masa compacta todavía sombría se hizo una división en el sentido de un mundo; 51 el cielo apareció en lo alto, armoniosamente equipado con todos sus propios misterios; sacudida aún por temblores, la tierra se coaguló bajo los fuegos del sol, y apareció armoniosamente provista de todos los bellos ornamentos que la conciernen. Porque a los ojos de Dios son hermosas incluso las cosas tenidas por feas por los mortales, pues han sido vueltas tales que sean esclavas de las leyes divinas. Y Dios se alegró, viendo que sus obras estaban ya desde ese momento en movimiento. 52 Y cuando hubo colmado sus manos, iguales en amplitud el espacio circundante, de todo cuanto existe en la naturaleza, y cerrado fuertemente sus puños, dijo: “Toma, oh tierra sagrada, toma, honorable, tú que has de ser un día la generadora de todas las cosas, y no parezcas ya nunca inferior en nada que fuere”. Así dijo Dios y, abriendo las manos, que eran tales como convienen a un dios, repartió su contenido en la fábrica del mundo.

53 Ahora bien la Ignorancia, al comienzo, reinaba absolutamente. Porque, como las almas habían sido aprisionadas hacía poco y sufrían mal su deshonra, buscaban querella a los dioses del cielo, y asidas firmemente al noble origen que reivindicaban, ya que también ellas habían surgido del mismo Creador, se rebelaban, y sirviéndose como de instrumentos de los hombres que les quedaban, hacían que se atacaran los unos a los otros, y se opusieran y guerrearan todos entre sí. Y así la fuerza ejercía grandes violencias contra la debilidad, al punto de que los fuertes quemaban y degollaban a los débiles, y que, desde lo alto de los templos, arrojaban tanto a los vivos como incluso a los cadáveres, 54 hasta el día en que los Elementos, presos de cólera, resolvieron hacer una petición a Dios el Monarca, con respecto a la salvaje conducta de los hombres. Cuando ya el mal se hizo muy grande, los Elementos se presentaron ante Dios, que los había creado, y formularon su acusación en estos términos:

55 Fue el Fuego quien tuvo licencia de hablar el primero: “Señor”, dijo, “Artesano de este mundo nuevo, Nombre oculto en el seno de los dioses y venerable hasta el día de hoy para todos los hombres, ¿hasta cuándo, oh Divino, es tu designio dejar sin dios la vida de los mortales? 56 Revélate de una vez para siempre, da alguna respuesta al mundo e inicia en la paz el salvajismo de las costumbres. Confiere leyes a la vida humana, acuerda la noche de los oráculos. Cólmalo todo de hermosas esperanzas. Que los hombres retrocedan ante la venganza divina, y nadie perseverará en el mal. Si reciben el justo salario de sus crímenes, los demás se guardarán de ser injustos, temerán la santidad del juramento, y ya no habrá ni uno solo que medite un sacrilegio. Que aprendan a darte gracias por las bondades recibidas, para que, alegre, cumpla yo, el Fuego, mi función en las libaciones, para que, desde el hogar de los altares, haga ascender hacia ti una aromática humareda. Pues se me mancilla, oh Señor, hasta hoy; la audacia impía de los hombres que has creado me fuerza a reducir carne a cenizas, no me permiten atenerme a mi ser natural, ya que falsifican indignamente lo que es incorruptible”.

57 Después el Aire: “También yo”, dijo, “estoy contaminado, Señor, y, debido a las exhalaciones de los cadáveres, estoy pestilente y ya no soy salubre, y asisto desde lo alto a todo lo que no debería verse”.

58 Tuvo seguidamente el Agua, hijo magnánimo, licencia para hablar, y se expresó en estos términos: “Padre, Creador admirable de todas las cosas, Dios nacido de ti mismo, Autor de la naturaleza que engendra todo por ti, ¡ordena ahora por fin, oh Divino, que la corriente de los ríos fluya siempre pura! Pues, ríos y mares, o bien lavan de sus manchas a los degolladores, o reciben a los degollados”.

59 La Tierra se presentó a continuación, abrumada de tristeza, y (…), muy glorioso hijo, comenzó en estos términos: “Rey, Prítano y Señor de las bóvedas celestes, Jefe y Padre de estos Elementos aquí presentes ante ti, nosotros a partir de quienes todos los seres comienzan a crecer para decrecer a continuación, nosotros a quienes también, de nuevo, retornan necesariamente cuando alcanzan el término imprescriptible; oh Muy Honrado, una banda insensata e impía de gente inhumana se ha desecho sobre mí. Sin duda, tengo suficiente espacio para contener también toda clase de substancia (sí, yo misma, tal como lo has ordenado, no sólo soporto todas las cosas, sino que acepto incluso las bestias degolladas), 60 ahora bien, actualmente estoy deshonrada: aun cuando está colmado de todas las cosas, tu mundo terrestre carece de Dios. Porque, como los hombres no tienen nada que temer, cometen toda suerte de crímenes y sobre mis hombros, Señor, son abatidos mediante un arte perverso: heme aquí corrompida por entero, inundada del pus de los cadáveres. 61 Ahora, Señor, estoy forzada a contener también a los que no son dignos de ello. Quiero contener, junto a todo cuanto llevo, también a Dios. Otorga a la Tierra, si no tu misma persona– pues a Ti, no tengo la osadía de contenerte– al menos alguna sagrada emanación de ti mismo. Cambia mi suerte, vuelve a la Tierra más gloriosa que los demás Elementos: pues tan sólo de las cosas que vienen de Ti le conviene enorgullecerse, ya que ella es la abastecedora universal”.

62 Tales fueron los discursos de los Elementos. En cuanto a Dios, llenando, mientras hablaba, todo el universo con su voz santa, dijo: “Seguid vuestro camino, sagrados hijos, dignos de un poderoso padre, no tratéis de innovar en modo alguno, no dejéis mi universo privado en su totalidad de vuestro ministerio. Pues he aquí de alguna manera entre vosotros, ya desde ahora, un segundo efluvio de mi naturaleza, que velará con escrúpulo sobre todas las acciones humanas: para los vivos, juez al que no se puede decepcionar, déspota absoluto de los muertos, terrible, y no solamente terrible, sino vengador de sus crímenes: y cada uno de los hombres será retribuido, mientras perdure su raza, con el pago que merezca”.

63 Y así fue como, por orden del Soberano, los Elementos pusieron fin a su demanda; guardaban silencio; y cada uno de ellos mandaba en su reino y reinaba en él como señor.

64 Y, en esto, dijo Horus: “Oh Madre, ¿cómo pues tuvo la Tierra la feliz fortuna de recibir el efluvio de Dios?” E Isis respondió: “Me niego a referir este nacimiento, pues no está permitido describir el origen de tu procreación, oh poderosísimo Horus, por temor a que alguna vez, en el futuro, la generación de los dioses inmortales llegue a oídos de los hombres. No puedo decir más que esto: el Dios Monarca, el Ordenador y Artesano del universo, concedió + …… +, por un poco de tiempo, al muy grande Osiris tu padre y a la gran diosa Isis para que al mundo que de todo carecía viniesen a traer socorro.

65 Son ellos quienes llenaron de recursos la vida humana.

Quienes pusieron fin al salvajismo de las muertes recíprocas.

Quienes consagraron a los dioses ancestros templos y sacrificios.

Quienes han dado a los mortales leyes, alimentos, techo.

66 “Son ellos” dijo Hermes, “quienes conocerán a fondo todos los secretos de mis escritos y efectuarán su discernimiento; e incluso aun cuando guarden algunos para sí, en cambio los que mejor puedan ayudar al servicio que rinden a los mortales los grabarán en estelas y obeliscos”.

67 Son ellos los primeros que, habiendo dado a conocer los tribunales, han llenado el mundo de equidad y de justicia.

Ellos quienes, primeros autores del contrato solemne y de la buena fe, han introducido también en la vida humana al gran dios Juramento.

Ellos quienes enseñaron a amortajar como conviene a los que han dejado de vivir.

Quienes reconocieron, habiendo examinado el fenómeno cruel de la muerte, que el soplo procedente del exterior, al estar sujeto a retornar periódicamente a los cuerpos de los hombres, si alguna vez llega a tardar, produce un desvanecimiento sin restablecimiento.

Quienes, habiendo aprendido de Hermes que la atmósfera está llena de démones, lo grabaron en estelas ocultas.

68 Son ellos los únicos que, instruidos por Hermes en las secretas ordenanzas de Dios, se convirtieron para la humanidad en los iniciadores y legisladores de las artes, las ciencias y toda clase de ocupaciones.

Ellos son quienes, habiendo aprendido de Hermes que las cosas de abajo han recibido del Creador la orden de estar en simpatía con las de lo alto, instituyeron sobre la tierra las funciones sagradas ligadas verticalmente a los misterios del cielo.

Son ellos quienes, habiendo reconocido la corruptibilidad de los cuerpos, crearon ingeniosamente la excelencia en todo de los profetas, de suerte que nunca el profeta destinado a elevar sus manos hacia los dioses ignore a ninguno de los seres, con objeto de que la filosofía y la magia nutran el alma, y la medicina cure al cuerpo cuando está afligido de algún mal.

69 Tras haber cumplido todo esto, hijo mío, Osiris y yo, como veíamos el mundo perfectamente colmado, fuimos reclamados para siempre por los habitantes del cielo. Pero no nos era posible retornar a él antes de haber invocado al Monarca, a fin de que, también de esta doctrina, se llenase el universo entero y nosotros mismos fuésemos favorecidos con una buena acogida en nuestro ascenso: Dios en efecto se complace en los himnos.”

70 “Madre”, dijo Horus, “concédeme, a mí también, conocer ese himno, para que no sea un ignorante”. E Isis respondió: “Escucha, hijo”.

El Aura

Introducción

Desde hace mucho tiempo se ha dado testimonio de la supuesta presencia en torno a todo ser vivo de una misteriosa capa brillante de diodos radiantes, una especie de campo destellante invisible para el ojo corriente, el cual sería a su vez el vehículo del flujo de la vida en la materia, el verdadero origen de la actividad biológica como manifestación de lo que sería llamado “fuerza vital” por Posidonio (para quien, como para los hindúes, venía del sol), concepto tratado también por Samuel Hahnemann, padre de la homeopatía. Dicho campo contendría la información constitutiva del ser vivo en cuestión y de su salud reflejando además su condición emocional, siendo su función la de soportar la conciencia así como proyectar ésta en el interfaz corporal. Este “cuerpo luminoso” es más frecuentemente denominado “halo”, “corona”, “aureola”, o sobre todo, “aura”, y la mentada fuerza vital que lo concibe ha sido mencionada por un gran número de gentes, tales como los griegos (que la llamaron Neuma), los egipcios (que la conocieron como Ka), los persas (que la denominaron Farr), los sumerios (para quienes sería el Napishtu), los hindúes (que la nombraron Prana), los tibetanos (que la expresaron como Tsal), los chinos (quienes la bautizaron como Qi), o los japoneses (que la designaron Ki); mientras que en la filosofía ha sido identificada como el “impulso vital” (élan vital) de Henri Bergson (tanto como el susodicho cuerpo luminoso en sí mismo lo ha sido como la “entelequia” de Hans Driesch) y en el ocultismo como la “luz astral” del mago Eliphas Lévi (el padre del esoterismo moderno). Habitualmente, el aura sería visible sólo para los ojos de unos cuantos privilegiados o videntes, al ser tan sólo perceptible (por lo menos casi siempre) en un espectro ulterior al de la sensorialidad común. Sin embargo, existe también la posibilidad (y una notable cantidad de relatos de este caso teniendo lugar) de que se dé en ciertos individuos de manera sobresaliente a causa de un gran desarrollo espiritual de manera que pudiera llegar a ser visible incluso por gente sin ningún tipo de facultad especial, lo que significa que su visibilidad aumentaría en función de la evolución personal del que la posee. En teoría, ésta se presumiría rodeando a los seres vivos, principalmente y con mayor afluencia en torno a la cabeza, y sería lo que rige y de lo cual depende el sistema nervioso humano.

Algunas autoridades rastrean el aura hasta la Biblia. Por ejemplo, en el pasaje donde se habla de la luz brillante desprendida por Moisés al bajar del Sinaí o en el que se hace mención de la incomparable intensidad con la que brillaban los vestidos de Jesucristo tras la transfiguración. Se dice igualmente de muchos de los santos que llegaron a estar rodeados de una nube de luz, y se cuenta que cuando San Juan de la Cruz se arrodilló ante el altar de oración, una cierta brillantez brotó en su rostro, mientras que San Felipe Neri fue visto constantemente envuelto en luz, por ejemplo. Esto se debería al hecho de que cuando una persona se dedica a la vida más noble los colores áuricos se tornarían más brillantes y fácilmente discernibles por la gente común. Ya los místicos medievales distinguieron cuatro tipos diferentes de aura:

  1. El Nimbo.
  2. El Halo.
  3. La Aureola.
  4. La Gloria.

Existen por otra parte referencias en Grecia, donde se da por ejemplo el caso de Pitágoras, de quien se decía que no sólo poseía una sorprendente variedad de poderes mentales sino también que había llegado a emitir halos de luz, tal como retrata Aristóteles en una serie de comentarios sobre la vida del maestro. En Oriente Próximo se dijo que el famoso filósofo neoplatonista Jámblico llegó a ser visto iluminado por una potente luz surgida de la nada mientras levitaba orando a solas. En la literatura ocultista éste es un tema muy viejo. Los esoteristas y místicos han venido refiriéndose al aura como Cuerpo Etérico o Astral, que en numerosas ocasiones es referido por el nombre de una de sus partes, a veces de manera mezclada, aunque cantidad de personas lo han descrito como un fluido sutil y complejo, un grupo de bandas circulares o capas de colores que permanece en suspensión bordeando los cuerpos vivos. Dichas bandas o capas pueden alcanzar hasta un metro de longitud para luego desvanecerse al instante, como bengalas o estrellas fugaces. Los clarividentes y metafísicos que conocen este cuerpo aseveran que la luz emana desde el interior del que es visible por los que no están dotados para verlo al tiempo que penetra en la materia desde otras dimensiones, y añaden que sus cambios de color se deben tanto a los del nivel de evolución espiritual de cada individuo como a los de su salud, su estado psicológico, y su temperamento. Cabe continuar con algunos ejemplos de literatura del aura. Por ejemplo, en torno al siglo XVI, el célebre alquimista renacentista Paracelso escribió al respecto basándose en sus propias experiencias:

«La fuerza vital no está encerrada en el hombre, sino que irradia a su alrededor como una esfera luminosa, y puede llegar a conseguirse que actúe a distancia mediante estos rayos seminaturales de su imaginación, pudiendo producir así efectos saludables o perjudiciales. Pueden envenenar la esencia de la vida y causar enfermedades, o pueden purificarla después de haber obrado impuramente, y restablecer la salud.»

También dijo:

«Nuestros pensamientos son simplemente emanaciones magnéticas, que, al escapar de nuestro cerebro, penetran en las cabezas de nuestros semejantes llevando allá, cual espejo de nuestros secretos, el reflejo de nuestra vida.»

Más adelante (en el siglo XVII), el místico Jacob Böhme fue uno de sus principales videntes, describiendo una serie de “fuegos fatuos” procedentes de los seres vivos en determinadas condiciones así como llamaradas de colores bajo una serie de factores concretos, tales como el estado emocional y el entorno. A finales del mismo siglo, Johann Georg Gichtel, discípulo de Böhme, publicó su clásico tratado distribuyéndola en tres agrupaciones asociadas a lo físico, lo mental, y lo espiritual. En el siglo XVIII, el científico y también místico Emanuel Swedenborg describió el famoso Cuerpo Etérico o Astral como una “esfera espiritual”. Desde principios del XIX se atestigua que los psíquicos pueden discernir el aura utilizando un sentido análogo pero no idéntico al de la visión. Muchos de ellos aseguran que sus colores cambiantes revelan la personalidad y el estado físico del individuo. Estas tendencias se pusieron especialmente de moda entre este siglo y el que vendría por el auge de traducciones de textos esotéricos y el afloramiento de toda clase de movimientos y sociedades de carácter ocultista o místico. Dos figuras clave de este fenómeno son los miembros fundadores de la Sociedad Teosófica Annie Bessant y Charles W. Leadbeater, cuya aportación sentaría las bases de las concepciones modernas del psiquismo. De esta manera, apoyada por la colaboración especial de Leadbeater, Bessant explicaba en su famosa publicación especial internacional algo ocasionalmente equiparado al aura pero que no sería en realidad sino una de sus partes fundamentales (el “Cuerpo Mental”, que es de hecho la más característica), diciendo:

«El cuerpo mental es un objeto de gran belleza, delicadeza y al que el rápido movimiento de sus partículas le da un aspecto de luz viviente iridiscente, […]. Cada pensamiento da lugar a un conjunto de vibraciones correlacionadas con la materia de este cuerpo, acompañándose de un maravilloso despliegue de color, […]. Tenemos entonces una forma de pensamiento puro y simple, y que es una entidad viviente de intensa actividad, animada por la idea que la generó. […] Cada pensamiento definido produce un efecto doble de vibración radiante y de una forma flotante. […] Si el pensamiento de un hombre o su sentimiento está directamente conectado con otra persona, la resultante forma de pensamiento se mueve hacia esa persona y se descarga a sí misma en sus cuerpos astral y mental. […] Cada hombre viaja a través del espacio encerrado dentro de una cápsula construida por él mismo, rodeado por una masa de formas creadas por su pensamiento corriente.

[…]

Si la forma de pensamiento personal y genuino no es especialmente dirigida a otra persona, simplemente flota desprendida en la atmósfera, al mismo tiempo que irradia vibraciones similares a las originalmente enviadas por su creador. Si no entra en contacto con cualquier otro cuerpo mental, esta radiación gradualmente agota su carga de energía, y en ese caso, la forma se desmorona.»

Éstos y muchos trabajos posteriores más de Leadbeater pasarían a ser más adelante desarrollados por gente como el ocultista Tommaso Palamidessi y otros tantos. Otros testimonios descriptivos del aura serían el del psíquico polaco Stephan Ossowiecki, quien alegaba poder ver de vez en cuando una especie de nube oscura en torno a las personas que pronosticaba la llegada de una muerte inesperada; el del también ocultista W. E. Butler, que estableció mediante clarividencia una conexión teórica entre las auras y las diversas y normalmente reportadas emanaciones etéricas, mentales y emocionales (además de clasificar el aura en dos tipos principales: etérico y espiritual); o el de la reconocida médium Eileen J. Garrett, mayormente recordada como la madre de la Sociedad Parapsicológica Americana, quien afirmó verla como una nube de tonos tenues que cambiaba de acuerdo con ciertos estados de ánimo y otros factores de salud. Garrett la describió diciendo lo siguiente:

«Se ven líneas y colores, y símbolos. Éstos se mueven, y uno se ve totalmente concentrado en ellos y su movimiento. Digo “símbolos” aquí por falta de una palabra mejor. Con frecuencia veo líneas curvas de luz y color que fluyen hacia adelante en estratos, y en estas tiras o cintas de movimiento no dejan de aparecer líneas brusca y angulosamente, formándose, y maleándose, para así desvanecerse como cabezas de flechas rectas en todas las direcciones.

[…]

La existencia del mundo mental implica una visión de la naturaleza que incorpore, además de significado, mecanismo. No tratamos aquí con fuerzas inescrutables reverberando sin sentido por todo el universo. La sustancia del mundo mental está impregnada de propósito. Las mentes, o mónadas, están constantemente emitiendo radiación de una naturaleza inteligente. Cada pensamiento puede ser entendido como una fuerza espiritual activa.»

Por su parte, el gurú Meher Baba la caracterizó en siete colores asociados con la variedad de impresiones mentales y emocionales del cuerpo sutil. Para él, la práctica meditativa transforma gradualmente el aura en un halo espiritual. En lo que al célebre médium Edgar Cayce (“El Profeta Durmiente”) se refiere, éste percibía un arco iris de múltiples colores del cual comentaba que era indicativo del progreso espiritual. En palabras de Cayce, la primera aura (la de la salud) es prácticamente incolora, pero se hace perceptible por poseer un curioso sistema de estriación radial, es decir, porque se compone de un gran número de líneas rectas que son irradiadas uniformemente en todas las direcciones desde el cuerpo. La segunda aura, o aura vital, estaría en cierta medida bajo el control de la voluntad cuando circula dentro del Charira Linga (el Cuerpo Astral), revelándose de un tinte rosado delicado, que se pierde, tornando a azul, a medida que se irradia hacia el exterior. La tercera aura es el campo de la manifestación, o el espejo en el que cada sentimiento, cada deseo, se refleja. En esa aura los colores parecerían cambiar constantemente. La cuarta aura es la de carácter permanente, y contendría el registro de las vidas terrestres pasadas en la personalidad. La quinta no es vista demasiado a menudo, siéndolo sólo en los casos en los que la naturaleza espiritual es el factor más poderoso, ya que eclipsaría el resto de las auras con brillo sorprendente. Los colores del aura no podrían ser adecuadamente descritos en términos de colores ordinarios discernibles para la visión física, siendo mucho más brillante y de colores más variados y sombras más profusas. Con todo, el significado simbólico de estos colores sería más o menos el siguiente:

  • Rosa: amor puro.
  • Rojo brillante: ira y fuerza.
  • Rojo sucio: pasión y sensualidad.
  • Amarillo del tono más puro: el tipo más elevado de la actividad intelectual.
  • Anaranjado: el intelecto utilizado con fines egoístas, tanto como el orgullo y la ambición.
  • Marrón: la avaricia.
  • Verde: engaño y envidia pero también capacidad de adaptación.
  • Azul: religiosidad y devoción.
  • Violeta: la facultad psíquica, espiritualidad, soberanía, poder espiritual que surge del conocimiento, preeminencia de lo oculto.[1]

Por otro lado, el maestro de ninjitsu Glenn Morris, quien incluye la percepción del aura en sus entrenamientos de artes marciales avanzadas, describe la más visible de ellas como ligera pero más densa que el aire en el que se sumerge el cuerpo, por lo general de espesor mitad y cuarto de pulgada en correlación con el etérico de un individuo. Alrededor de este nivel se hallaría una gruesa capa en forma de huevo (el cuerpo emocional), y más allá otras capas apenas perceptibles correspondientes al cuerpo mental y demás.[2] Un ejemplo más lo hallamos en el vidente Robert Bruce, que clasifica las auras en tres tipos: etérico, principal y espiritual. De acuerdo con Bruce, las auras no tienen colores reales, sino una gama basada en la traducción de lecturas sensoriales desconocidas que se añaden a nuestro procesamiento visual, con lo que éstos no se verían en la oscuridad total y no podrían ser vistos a menos que alguna parte de la persona o el objeto que emitiese el aura también pudiese serlo. De acuerdo con él se trataba de capas múltiples. Una fuente clásica es William Walker Atkinson, quien escribía como Yogi Ramacharaka y también como Swami Panchadasi y declaraba poder ver claramente el aura y sacar conclusiones sobre el estado emocional de una persona a partir de los colores de ésta. Ramacharaka estipuló en su detallado estudio comparativo entre las fuentes de la tradición y sus propias visiones que la clasificación y correspondencia de los colores del aura vendría a ser la siguiente[3]:

  • Rojo intenso: ira y fuerza.
  • Rojo oscuro: pasión y sensualidad.
  • Marrón: avaricia.
  • Rosa: afecto, actividad.
  • Amarillo: intelectualidad, espiritualidad.
  • Púrpura o azul: devoción religiosa.
  • Verde: engaños y celos (más oscuro: simpatía).[4]

Finalmente, la definición teórica común del aura según la Sociedad Teosófica es la que sigue:

«El aura es una manifestación muy complicada y enredada, que consta de muchas influencias que operan en la misma área. Algunos de los elementos que componen el aura se proyectan desde el cuerpo, otros desde los principios astrales, y otros de nuevo desde los principios más espirituales conectados con el “Ser Superior” o Ego sempiterno. Además, las diferentes auras no se hallan unas envolviendo a las otras, sino que están todas mezcladas juntas y ocupando el mismo lugar simultáneamente. Guiado por el entrenamiento oculto, un facultado clarividente puede hacer un análisis completo de los diversos elementos del aura pudiéndose estimar así los sutiles matices de las partes que la componen, a pesar de que todas ellas anden entremezcladas, como si cada una fuera vista por separado.»

Y, clasificadas con más exactitud, sus divisiones serían las siguientes:

  1. La de la salud (una capa finísima, casi pegada a la piel del cuerpo biológico, tanto, de hecho, que en muchas ocasiones puede pasar desapercibida a los propios videntes), llamada también “Doble Etérico”.
  2. La vital (una especie de película algo difícil de detectar compuesta por efluvios dinámicos confundidos entre las dos capas adyacentes).
  3. La kármica, el alma animal del hombre, más frecuentemente conocida como “Cuerpo Astral” o “Bajo Astral”.
  4. La del carácter o la personalidad (correspondiente a las aspiraciones intelectuales elevadas, las habilidades meditativas y visionarias, y la sintonía con los principios de la naturaleza), principalmente conocida como “Campo Mental” o “Alto Astral”.
  5. La espiritual (una especie de esfera luminosa o de gran foco brillante sobre la cabeza de las personas normalmente obviado en las diferentes lecturas del aura), más conocida como “Campo Causal”.
Aura

Representación del aura y sus tipos según los niveles de evolución interior.

Historia de su estudio científico

No se puede empezar este apartado sin hacer una mención especial a tres casos que bien merecerían un estudio individualizado en profundidad cada uno por separado. En primer lugar tenemos al médico Franz Anton Mesmer, quien en 1779 escribió un libro[5] en el que hablaba de haber descubierto una energía propia de la cual depende la salud, el magnetismo animal, que ha sido comparado con el qi, del mismo modo que la técnica curativa basada en él (mesmerismo) lo ha sido con el tratamiento de éste en la medicina china tradicional (MCT), el Chi Kung (“Trabajo de la Energía Vital”, también Qigong). De acuerdo con su discípulo, Mesmer entendía la salud como el libre flujo del magnetismo animal a través de miles de canales en nuestros cuerpos (que en el mundo oriental ya eran conocidos como jingmai o “meridianos” en la MCT y como nadis o “tubos” en el Ayurveda, la medicina tradicional hindú), siendo la obstaculización de este flujo el origen de la enfermedad. Una investigación de una comisión de la Facultad de Medicina y otra de la Real Academia de Ciencias (tres de los cuatro de cuyos miembros eran masones) mandada por el Rey Luis XVI de Francia investigó la realidad del descubrimiento del magnetismo animal como un nuevo fluido físico basándose en la práctica del discípulo de Mesmer y no de él mismo dando resultados negativos según informes oficiales a los que uno de los comisionados se opuso escribiendo que la teoría seguía siendo creíble y era digna de más investigación. El mesmerismo continuó ejerciendo su influencia hasta finales del siglo XIX. En segundo lugar tenemos a aquel que investigó entre “personas sensibles a las auras en la oscuridad” para sus experimentos, nada menos que el gran científico demostrador de la común identidad de planetas y meteoritos Carl Reichenbach, quien a mediados de dicho siglo concibió una fuerza asociada a la electricidad, el magnetismo, y el calor como un “principio de vida” que permearía y conectaría a todos los seres vivos: la Fuerza ódica, semejante al prana y al qi pero entendida como un campo electromagnético biológico. Según Reichenbach, existen dos lados de esta fuerza, uno luminoso y otro oscuro[6]. Por último nos encontramos con el Dr. Wilhelm Reich, el supuestamente enloquecido mejor alumno de Sigmund Freud, quien ya en el siglo XX tomó el concepto de la líbido de su maestro desde un punto de vista bioenergético, de modo que especulando acerca del desarrollo biológico llegó a la concepción de una entidad electrodinámica que sería una vesícula subcelular y subprotozoica autoluminiscente de presencia universal: el bion[7], la microscópica unidad mínima de la vida. Esta forma a medio camino entre la vida y la no vida estaría formada por el principio vital universal previo a ella y a la vez inseparable de toda otra a partir de ahí por ser resultado de su incorporación: la energía específica de la vida u orgón, el cual habría visto con un microscopio especial cuando inyectaba biones a ratones. El reclamo de las capacidades sanativas de los aparatos de Reich, los “acumuladores de orgón”, fue el motivo oficial de que este hombre, de quien sus proponentes piensan que fue desacreditado por motivos políticos, se viese envuelto en un proceso que acabó con él muriendo en prisión.

Pero una vez dicho esto, destacaré que desde hace mucho se han ido acumulando numerosos experimentos bien controlados demostrando la existencia universalmente confirmable del aura a través de aparatos, métodos de observación objetiva, y sofisticadas técnicas que enmarcan el estudio en las premisas del método científico. Este fenómeno ha sido definido por los que lo han estudiado como un campo que se percibe alrededor de los cuerpos vivos en forma de óvalos de diferentes colores y múltiples matices. En el mundo académico, reticente a asociarse con una semántica frecuentemente considerada como “supersticiosa”, apelativos más modernos le han sido asignados, tales como:

  • Campo Psicoenergético
  • Campo Bioenergético
  • Campo Bioelectromagnético (o Biomagnético)
  • Campo Bioplasmático (o Bioplásmico)

Después de muchos años de investigación se ha llegado a la conclusión de que el aura es un campo de energía electromagnética de densidad variable que, según se dice, suele ser percibido al parecer como un conjunto de emanaciones luminosas que se desprenden de los cuerpos de los seres vivos, las cuales son causa a la vez que indicador de los procesos fisiológicos de los mismos. El cuerpo humano posee diferentes sistemas encargados de regular sus funciones, como el aparato digestivo, el respiratorio, el circulatorio, el sistema nervioso, el endocrino, etc. Dichos sistemas se comunican entre sí y, además, cada uno de ellos produce comunicación dentro de sí mismo. En el aparato circulatorio, específicamente dentro del corazón, la comunicación se efectúa mediante la transmisión de ondas eléctricas. El sistema endocrino está formado por glándulas que vierten hormonas sobre el torrente sanguíneo, con lo que dentro de este sistema la comunicación se produce por medios químicos. Bien, pues cabe decir entonces que en 1852, el Dr. Benjamin Richardson postuló la teoría de la “atmósfera del nervio”, que proponía precisamente la existencia de un supersistema de comunicación total e inmediata para los diferentes niveles del cuerpo en un modelo eléctrico basado en gas iónico circundante en torno a los epicentros neuronales, siendo dicho sistema el que transmitiría la información fundamental de éstos mediante un campo lumínico. En base a esto, el Dr. Joseph Rhodes Buchanan fue el primer explorador del misterioso ámbito de la llamada “psicometría”, llegando a obtener resultados positivos a la hora de estipular la existencia objetiva de dicho campo. Por su parte, el Dr. Hereward Carrington llegó a citar en su trabajo un libro olvidado que era un compendio de investigaciones científicas independientes de carácter parapsicológico publicado en su día por un Dr. Gerry Francis Fairfield en 1874 en Estados Unidos en el que el autor concluía que las extraordinarias coincidencias del testimonio de los médiums con los diagnósticos clínicos así como con el resultado de sus propios e indagadores análisis científicos apuntaban al hecho de la efectiva existencia del famoso halo. El Dr. Fairfield afirmó que todas las estructuras orgánicas tienen una forma especial de aura neural, tal y como él mismo expresase:

«Constantemente he observado que los epilépticos, (…) parecen estar envueltos en una delicada neuroatmósfera muy excitada, que anuncia el ataque […]. Aunque (…) los experimentos parecen indicar que la neuroaura es de una materia etérica neural imponderable, […]. Por tanto, es a la vez una fuerza y un medio, susceptible de ser controlado por parte de la voluntad del operador, y capaz de producir una impresión sensorial […]»

Como muestra el extracto, Fairfield trató de explicar en términos de “neuroaura” las manifestaciones captadas por los médiums. De esta manera alcanzó la definitiva configuración de la hipótesis de que, para poder ser considerado operativo y estar completo así como para poder ser explicada satisfactoriamente su funcionalidad, el sistema nervioso debía estar dotado de una especie de red extrafisiológica propia con un programa independiente intrínseco autorregulado y autoconstituido. Ésta sería esencialmente la misma hipótesis que muchos otros investigadores pioneros en las áreas más oscuras de la biología (tales como Enrico Morselli, Theodore Flournoy, o Geley Gustav) llegaran a formular (al igual que lo hiciera más adelante el propio Carrington), en relación a la expresión de energía nerviosa, en el famoso caso de la psíquica Eusapia Palladino, de quien se documentase un debatido y atípico caso de una alegada levitación. En el mismo ámbito, el Dr. Paul Joire realizó una considerable sucesión de experimentos en lo referente al sensitivismo que también apoyan la teoría del aura, del mismo modo que, análogamente, una serie de observaciones médicas llevadas a cabo en esas sesiones cuyos resultados se correspondieron directamente con el testimonio mediúmnico. Mucho tiempo después, el Dr. Charles Féré del Asilo Bicêtre citaría en la publicación correspondiente dos casos de su propia experiencia en los que él había visto halos neuropáticos en torno a la década de 1880. El primero fue el caso de una mujer de 28 años de edad de una familia de neuroartríticos víctima de diversos síntomas histéricos:

«Fue durante un ataque muy doloroso, acompañado de una sensación de contusión frontal, y por el frío en las extremidades, que me llamó la atención, hacia las cuatro de la tarde del 23 de febrero de 1883, la visión de una luz que poseía un radio de unos 20 cm rodeando su cabeza. La luz, que era de un color anaranjado, disminuía en intensidad cerca de la periferia. El mismo fenómeno se manifestaba alrededor de sus manos. La piel, que era generalmente de color blanco y mate, presentaba un tinte naranja de un tono más oscuro que los halos. La coloración de la piel había precedido, por unos pocos segundos, a las luces que rodearon la cabeza y las manos que habían aparecido unas dos horas antes de mi observación. La coloración de la piel y las luces se fueron dos horas más tarde, en el momento en que comenzaron los habituales vómitos.»

El segundo caso fue similar al primero, a excepción de que, salvo algunos dolores de cabeza mensuales, nada indicaba problemas. Cabe destacar además el papel de otro teórico del aura, E. N. Santini, quien se dedicó igualmente al análisis de esta energía como el sustento del cuerpo biológico y de los óvalos de la misma junto con sus estados y su relación con la salud en base al escrutinio dedicado al cotejo de los testimonios mediúmnicos[8]. Pero finalmente, el más relevante es el del afortunado Dr. Kilner. En cuanto a este último, deberá empezarse recordando que, como se venía diciendo, uno de los miembros fundadores de la Sociedad Teosófica fue Charles Leadbeater. Leadbeater fue reconocido como el primer autor en ocuparse plenamente y a fondo del tema, siendo responsable de hecho de dar a conocer basándose en sus alegadas facultades extrasensoriales la descripción más concisa y completa jamás realizada hasta entonces del aura humana, la cual describió en forma, tamaño, capas, patrones, dinamismo, comportamiento, rayos, y colores, tal como ésta supuestamente habría de ser. En su descripción diferenció las siguientes partes fundamentales:

  • El Doble Etérico: una capa muy fina casi pegada a la piel.
  • El Cuerpo Astral: aura interna que se extendería con diodos rectilíneos y paralelos en todas direcciones radiando como una serie de alfileres a modo de estrella, de mayor brillo, y en una distancia de alrededor de medio metro.
  • El Campo Mental: aura externa que vendría a representar lo inconsciente, el campo más salvaje y abstracto, nebuloso, informe y extenso, como una especie de torbellino de constante dinamismo o una emanación humeante tendente a elevarse y esfumarse pero en periódico surgimiento, envolviendo a las demás como una cápsula llameante (correspondiéndose con las “Formas de Pensamiento” descritas por Annie Bessant y la “Bola de Fuego” de Paracelso).
  • El Campo Causal: un foco especialmente potente y luminoso congregado en torno a la cabeza, rodeando la coronilla, pero también resplandeciendo alrededor de todo el cráneo, el cual supondría el campo más importante de todos.

Se hace relevante destacar cómo las auras más finas (las intermedias mencionadas por Ramacharaka) no son omitidas por negación de su existencia ni desconocimiento sino de manera deliberada por razones puramente prácticas, debido a su casi imperceptibilidad corriente incluso para videntes entrenados. Ninguna de las auras sería consecuente ni dependiente de las otras, por cierto. El trabajo de Leadbeater fue publicado originalmente en 1902.[9]

De acuerdo, ya que en 1911, una década después de la publicación del estudio de Leadbeater, el médico especializado en electroterapia del St. Thomas Hospital Walter John Kilner, miembro del Royal College of Physicians, quien nunca tuvo nada que ver con este ámbito y así se esforzó en confirmarlo[10], publicó su trabajo científico, en el cual dio a conocer una serie de hallazgos[11]:

  1. En cierta ocasión, obtuvo un extraño resultado en un accidente de laboratorio al emitir una descarga eléctrica sobre la piel de un paciente, pudiendo visualizar de esa forma una especie de halo luminoso de baja intensidad en torno a él. En teoría, no hay en principio motivo para pensar que esto sea debido a nada extraordinario, pues esto se explica por el exceso de carga eléctrica que no es absorbida por el cuerpo. Sin embargo, esto llevó a Kilner a interesarse en investigar más y experimentar con tecnología semiconductora sobre el cuerpo humano.
  2. Kilner llevó a cabo una larga serie de experimentos efectuados durante cuatro años en diversos hospitales cuyo objetivo fue demostrar la existencia del aura. En esta fase, el doctor descubrió que ésta era visible como luz ultravioleta. En este punto es donde Kilner retrata cómo proyectó unos vidrios tratados especialmente para poder visualizar el campo sin necesidad de aplicar ninguna descarga externa. Dio con el hecho de que un conocido elemento químico resultaba ser sensible a la luz ultravioleta, lo que le llevó a diseñar unas pantallas tratadas con disoluciones alcohólicas del componente dicianina-A en una solución tintada con diferentes colores. Las pantallas de Kilner facilitan ver el campo electromagnético que rodea los sistemas biológicos y dieron lugar a unas populares gafas (homenajeadas en la serie Fringe). Mediante este sistema se delata un halo que sigue el contorno del cuerpo hasta una distancia de 60 cm. Tras esto, Kilner pudo establecer una serie de criterios de interpretación de los rasgos de la bioenergía humana para un útil diagnóstico terapéutico. Pero lo más impactante es que la descripción objetiva, a través del método científico, que Kilner registró de este campo, coincide en forma, extensión, y capas (los colores dependen aquí de los tintes empleados) con la descripción que Leadbeater había ofrecido una década antes a través de la clarividencia. Esta equiparación queda expuesta de modo evidente mediante la comparación de los retratos de la obra de Leadbeater con los dibujos de Kilner, lo que ya fuera hecho por Arthur E. Powell en su obra[12].
  3. Finalmente, Kilner también reclamó el descubrimiento de que el aura puede verse afectada por un esfuerzo de la voluntad, siendo proyectable a una distancia más larga que la de su alcance original en torno al cuerpo, así como cambiar sus colores (algo que se corresponde directamente con lo declarado por Bessant acerca de las Formas de Pensamiento). También declaró que las auras de las personas diferentes pueden mostrar atracción y así mezclarse y volverse más intensas unas con otras. De todo esto, debido al hallazgo de un gran foco luminoso ocasionalmente formulado en torno al cráneo (fácilmente asociable con el nimbo del mundo cristiano y el Campo Causal teosófico), Kilner extrajo la conclusión de que los centros superiores del cerebro están íntimamente relacionados con la expedición de fuerza áurica.
Kilnerfig

Figura del aura del Dr. Kilner.

El legado de Kilner fructiferó a pesar de las afirmaciones negativas del British Medical Journal, pues su método fue optimado[13] obteniendo el éxito de la aceptación y siendo respaldado por el mismísimo Sir Oliver Lodge, codescubridor de la contracción longitudinal de Lorentz y desarrollador matemático de la teoría ondulatoria de Maxwell. El Dr. Jonson de Brooklyn siguió sus pasos y basó sus diagnósticos médicos en el cambio del color áurico, mientras que, por su parte, el Dr. O’Donnell, neurólogo del Hospital de la Misericordia de Chicago, reprodujo controladamente sus experimentos (los cuales fueron, según una nota del célebre investigador parapsicológico Harry Price, repetidos también por el Dr. Drysdale Anderson en África Occidental[14] y por el biólogo Oscar Bagnall[15]). Prevalece en cambio el mito escéptico de que los mismos carecen de valor pese a los frutos que han brindado, lo que hace que uno se pregunte cómo va a ser el efecto un artefacto de los propios procesos ópticos del observador y no algo natural al observado siendo la misma técnica empleada para la cromatografía astronómica en la observación telescópica de las estelas de los campos de los planetas. Después, sin embargo, fue el profesor de neuroanatomía e investigador de la Universidad de Yale Harold Saxton Burr quien llegó a postular la “Teoría Electrodinámica de la Vida”, tras lo que aportaría evidencia de potencial eléctrico en los seres vivos mediante voltímetros, lo que le llevó a proponer la existencia del “campo de vida”, demostrada por la presencia de un campo electromagnético en embriones mediante cuyo estudio pudo predecirse su futuro crecimiento logrando saberse de esta forma que en él están configurados nuestros procesos vitales (dicho campo controla el desarrollo, la salud, y los estados de ánimo de cada organismo[16]), con lo que estamos envueltos en uno que es de energía vital y por tanto inmersos en una fuerza unificadora y organizadora (así como por ello dotados de alma[17]). Aunque, paralelamente, el Premio Nobel Albert Szent-Gyorgy, que había dedicado gran parte de su carrera a investigar la relación entre la actividad vital y la excitación eléctrica sobre las moléculas, células, y tejidos del organismo, manifestó que todo aquel que está vivo es penetrado por un flujo invisible de partículas (con toda probabilidad electrones) con energía, carga, e información determinada y de cuya combinación resultan los mentados procesos vitales.

Biocampo

Modelo del campo vital de una salamandra del Dr. Burr.

En 1965, los científicos rusos del Instituto A. S. Popov de Bioinformación de la Sociedad Científica y Técnica de Tecnología de Radio y Telecomunicaciones Eléctricas de la Unión Soviética iniciaron un programa intensivo sobre percepción extrasensorial. Los investigadores comenzaron a usar los métodos de la física en experimentos de telepatía. De este modo descubrieron que los organismos vivos emiten vibraciones en un rango de espectro de 300 a 2000 nanómetros. Esta energía llegaría a ser denominada “biocampo” o “bioplasma”. Los estudiosos descubrirían que ésta tendía a tornarse más fuerte en relación a la capacidad de los sujetos para transferir tal bioenergía, algo que fue confirmado por la Academia de Ciencias Médicas de Moscú y la investigación internacional de nada menos que Alemania, Polonia, Países Bajos y Gran Bretaña.[18] El Dr. Víctor Inyushin sugirió la existencia de un “Campo Bioplasmático” (concepto propuesto por primera vez por el Dr. V. S. Grischenko en 1944), el cual estaría compuesto de iones, protones y elementos libres, y propuso que dicho campo fuera un quinto estado de la materia más allá de los cuatro conocidos (el sólido, el líquido, el gas y el plasma).

En 1972, una investigación demostró que existe una matriz coherente de energía emanada por los tejidos vivos, la cual es detectada como ondas electromagnéticas y posee la configuración bioinformática del cuerpo.[19] En 1976, en un trabajo sobre qigong[20], el Dr. Zheng Rongliang de la Universidad de Lanzhou de la República Popular de China logró medir la energía irradiada por el cuerpo humano por medio de un dispositivo fotobioelectrónico construido a partir de una hoja de árbol y una placa ultrasensible conectada a un cable para medir los niveles de reacción clorofílica, encontrando una emanación de luz de baja intensidad que rodea casi de manera homogénea a los organismos activos.[21] Más adelante, la Dra. Valerie Hunt, de la Universidad de California de Los Ángeles (UCLA), realizó experimentos revisados de sesiones con personas durante el ejercicio de disciplinas tales como el susodicho qigong. En el vídeo de laboratorio presentado a los jueces académicos designados según los procedimientos de supervisión de la universidad se reveló que las lecturas gráficas tomadas mediante electrodos especiales de cloruro de plata (altamente sensibles para frecuencias extremadamente bajas y su impedancia) sobre los individuos fueron simultáneas a las descripciones aportadas por una reputada vidente llamada Rosalyn Bruyere[22] de los colores y los flujos de las nubes de los famosos nodos de esta energía conocidos como chakras o “ruedas” en varias religiones indias (los centros psíquicos del cuerpo sutil). Más adelante, el análisis de dichas lecturas demostró una equivalencia con los colores y el flujo mencionados. Definitivamente, se concluyó que un total de hasta siete videntes distintos a parte de la primera pudieron confirmar estos datos.[23] . Hunt publicó su descubrimiento de que existen señales de bajo milivoltaje emitidas por el cuerpo humano durante sesiones de tratamiento bioenergético de masaje profundo que, al ser analizadas para encontrar pautas descriptivas, muestran correlaciones entre sus espectros de frecuencia eléctrica y espectros de color visual, constatándose que las diversas áreas estructurales del Campo de Energía Humano (HEF) son descriptibles de acuerdo con modelos provistos por la literatura metafísica (se observaron vórtices de energía sobre puntos precisos con la forma, frecuencia, tamaño y dinamismo interno de los chakras). La Dra. tomó medidas del campo bioplasmático de la gente, el cual fue denominado “bioenergía humana” por ella, encontrando que contiene información relacionada con condiciones y enfermedades fisiológicas, emocionales y mentales de la persona en cuestión[24]. Los resultados de estas observaciones, que combinan los métodos psicoterapéuticos con los corporales, han conducido al surgimiento de una nueva ciencia, pues existe la necesidad de cuantificar estas emisiones lumínicas con instrumentos fiables y estandarizados para poner a disposición de los médicos los necesarios para el diagnóstico clínico y tratamiento de múltiples desordenes y enfermedades.

Pero el mismo año que Hunt nos sorprendía con Bruyere, el investigador John Pierrakos publicaba su propio trabajo, en el que se muestra cómo consiguió desarrollar un sistema de diagnóstico y tratamiento de trastornos psicológicos basado en apreciaciones derivadas de las oscilaciones y mutaciones del HEF.[25] Al año siguiente, Pierrakos colaboró con la Dra. Barbara Ann Brennan para medir físicamente el aura humana. Esto consistió básicamente en la grabación de un cuarto oscuro por medio de aparatos de detección de ondas infrarrojas para la captación de variaciones de luminosidad a una longitud de onda de 350 nanómetros en relación a la presencia de seres humanos, experimento exitoso que confirma la presencia de un campo de energía que rodea y atraviesa el cuerpo biológico. De esta forma se demostró que los seres vivos están sumergidos en un campo energético propio que produce una radiación de magnitud a muchos puntos de lo necesario para encajar con una explicación de relación calor-luz. Además de todo se pudo comprobar que cuando alguien agotado y lleno de desesperación estaba en la sala, los valores de la luz mostraron de hecho una ostensible cadencia. También se logró, con la ayuda de un colorante, mostrar parte del campo áurico en la televisión mediante una escala de grises.[26] En 1979, el Dr. Robert Becker del Upstate Medical Center de Syracuse (Nueva York) confirmó la existencia de partículas en excitación similares a los electrones en un complejo campo eléctrico en el cuerpo con cambios de forma y de potencia dependientes de los de la salud fisiológica y psicológica[27] que había concebido en 1962[28] y bautizado “Sistema de Control de Corriente Continua”. El profesor se figuró que los campos eléctricos de corriente continua se deben poder ver afectados por partículas de Frecuencias Extremadamente Bajas (ELF). De este modo, Becker llegó a postular que todos los campos electromagnéticos producen efectos biológicos e incluso alteraciones psíquicas. Mas, por su lado, la Dra. Shafica Karagulla, quien entre los años 60 y 80 publicase y diera a conocer el resultado del conjunto de trabajos científicos que desarrolló en torno al humano[29], presentó su análisis de las observaciones llevadas a cabo por individuos capaces de percibir directamente semejante campo de “energía sutil” que forma una matriz vital, en el cual encontraba que las personas facultadas para reconocerlo lo describen como una trama destellante de rayos luminosos que interpenetran el cuerpo físico denso. De tal manera, ante estos estudios arriba mencionados, podemos afirmar que esta matriz energética es la pauta básica en la que cobra forma y a lo que está anclada la materia tisular, cuyos tejidos sólo existen como tales merced al susodicho campo que los sustenta. La colaboradora de Karagulla, Dora Kunz[30] (célebre discípula de Leadbeater y líder de la Sociedad Teosófica en América), quien efectuó investigaciones en los años 80[31], encontró que el campo vital humano, estando en un estado de salud determinado, ostenta un ritmo autónomo natural en su interior, teniendo cada órgano del cuerpo uno energético referencial en la matriz del mismo campo de energía, lo que llevó a Kunz a determinar que los distintos ritmos interactúan expresando un complejo y armonioso proceso de transferencia, y que de esa forma, en un estado saludable, estos ritmos son transferidos de un órgano a otro sin dificultad alguna, descubriendo también, por tanto, que en un estado patológico, dichos ritmos presentarían cambios, alteraciones, pues debían de encontrarse fuera de las frecuencias correspondientes a su naturaleza, con lo que la salud de un organismo podría asemejarse a una equiparación de la impedancia entre los tejidos adyacentes, si bien en un estado insano se hallaría una gran falta de equiparación en la impedancia intrínseca al tejido orgánico, de suerte que al existir una equiparación de la impedancia tisular, la energía fluye fácilmente por todo el tejido, siendo el bloqueo del libre flujo de la energía orgánica lo que genera la enfermedad.[32]

Sin embargo, antes del último libro en su especialidad de quien esto estatuye[33] y después de presentar un estudio científico analizando el bagaje de la investigación en el ámbito del qigong en el 5º Simposio Internacional sobre Qigong de Shanghai en 1994[34], el Dr. Kenneth M. Sancier publicó un trabajo científico estudiando terapias alternativas que describe diferentes aplicaciones médicas de esta técnica en 1996[35]. En esa década, el Dr. James Zimmerman utilizó un SQUID (Instrumento Superconductor de Interferencia Cuántica), aparato de su invención cuya utilidad consiste en medir campos magnéticos muy sutiles y que había detectado el biomagnetismo humano, para registrar la radiación magnética en forma de campos pulsantes de energía de la mano de un practicante del toque terapéutico (codesarrollado por Kunz y equivalente al reiki japonés) pudiendo comprobar que esta energía operaba en un rango de frecuencias magnéticas que favorece y estimula la regeneración de distintos tejidos (las diferencias de densidad del flujo magnético emitido desde la mano fueron aproximadamente cien veces mayores que la actividad magnética normal del cuerpo y sus efectos fisiológicos sólo se podían igualar mediante el uso de campos magnéticos artificiales de muy alta intensidad).[36][37] Otra investigación a considerar es el trabajo del microbiólogo francés Gustave Naessens. En sus estudios de hematología, Naessens llegó a observar partículas demasiado pequeñas para identificar con ningún tipo de equipo microscópico convencional en la sangre. Por esta razón inventó un microscopio al que él se refiere como somatoscopio, que cuenta con una capacidad de ampliación de 30.000 aumentos y una resolución de 150 ángstrom para estudiar detallada, objetivamente, las frecuencias vibratorias de estas partículas de luz danzantes.[38] Naessens es responsable de una teoría según la cual éstas, a las que él llama “somatides”, son imprescindibles para la división celular (tal como implicase sobre el biofotón de Fritz Popp al referirse a éste como radiación mitogenética Alexander Gurvich, padre de la Teoría del Campo Morfogenético con cuyo trabajo se ha comparado el de Wilhelm Reich), siendo tanto “la chispa original de la vida, el punto en el que la energía se condensa en materia” como “la manifestación de la energía cósmica en un diminuto punto físico en movimiento”, lo que recuerda a la predicción del gurú Baba Anandamurti sobre el pronto hallazgo de la teórica partícula de la vida a la que él se referiría como “microvitum”[39]. Aunque, en el mismo año del trabajo de Sancier, los investigadores Dejan Rakovic y Gordiana Vitaliano llevaron a cabo extensos experimentos en Yugoslavia estudiando la naturaleza biofísica de la conciencia (la Dra. Vitaliano se mudó posteriormente a Boston, donde fundó el Instituto de Ondas Mentales). Estos investigadores discutieron la posibilidad de que el HEF pudiera estar asociado con una estructura dieléctrica iónica de niveles bajos como soporte de un campo electromagnético de ELF. Igualmente, discutieron el desarrollo de un nuevo modelo científico para la conciencia en el que se entendiese el cerebro como una suerte de ordenador biológico capaz de albergar de modo similar una misma red energética neural de naturaleza iónica.[40][41]

 

Su controvertida cámara Kirlian

Pero el tema más sensacional de todo esto es la controvertida “cámara Kirlian” (referida en la serie Entre Fantasmas). En 1939, Semyon Kirlian y su esposa Valentina desarrollaron una técnica de impresión en papel fotosensible del efecto provocado por un mecanismo de inducción de descargas eléctricas para plasmar sobre el papel una luminiscencia alrededor de los objetos tras emitir sobre éstos una descarga de energía de alta frecuencia y baja intensidad.[42] Muchos han visto esta tecnología como la que permite “fotografiar el aura”, si bien, los escépticos (o mejor dicho, los pseudo o falsos escépticos) usan para deslegitimar el efecto de visionado con la técnica Kirlian el hecho de que éste sucede igualmente con seres inertes[43], a pesar de que esto es algo que los investigadores soviéticos comprendieron desde la más temprana fase de su trabajo, siendo el verdadero descubrimiento el de que en el cuerpo humano se dan variaciones y comportamientos del halo visualizado (movilidad, dinamismo y mutabilidad) que no se dan en aquello que no alberga vida. En cualquier caso, quien critica que no sólo se pueden ver halos en torno a la materia viva ignora que la teoría áurica no descarta radiaciones especiales envolviendo absolutamente todas las cosas. En cambio, para los pseudoescépticos, el “efecto Kirlian” se trata de un artefacto, el conocido “efecto corona”, que no es otra cosa que la ionización del gas circundante de un sistema físico por la descarga eléctrica que sufre (única causa de acuerdo con ellos del efecto). También han alegado que el hallazgo no es original, algo a lo que sólo se puede rebatir con el punto común nihil sub sole novum (“nada es nuevo bajo el sol”). Pero el peor engaño que han empleado es el de aparentar haber demostrado que todas las diferencias entre los halos observados mediante esta técnica pueden ser explicadas por la compleja interacción de factores físicos y químicos convencionales utilizando para ello ciertos trabajos[44] [45] [46] [47] que usan como prueba (cuando en el mejor de los casos nos encontramos ante meros argumentos) contra la hipótesis para ellos refutada de que el efecto Kirlian comporta una visualización del alma (pues niegan la alegada relación del mismo con la salud más allá de dichos factores, lo cual sería lo que demostraría la naturaleza especial del fenómeno) y sentencian que no es más que resultado de la propia descarga, dado que lo cierto es, sin embargo, que los Kirlian ya habían demostrado en su estudio cómo el campo revela cuándo el sujeto padece una enfermedad cuando la misma no ha manifestado todavía síntoma alguno en él. Ya de antemano había dicho el Dr. Inyushin:

«La bioluminiscencia visible en las fotografías Kirlian es causada por el bioplasma, no por el estado eléctrico del organismo…».[48]

LlaveHumano

Fotografía Kirlian de una llave.

Aunque por otra parte se encuentran las arduas y recientes investigaciones del experto en física cuántica brasileño Newton Milhomens, las cuales demuestran, después de más de veinte años de trabajo propio con su modelo de cámara Kirlian mejorada (la cual corrige posibles errores de versiones más burdas para establecer una serie de reglas analíticas[49]) que existe una casi total correlación estadística entre la composición del aura Kirlian y la salud física y mental[50]. Además de todo, también conviene tener en cuenta el hecho de que, en base a sus propios experimentos, los soviéticos (según sugieren las experimentadas plumas en el desarrollo de la parapsicología allá de Lynn Schroeder y Sheila Ostrander) anduvieron elaborando una forma de conectar la metodología Kirlian con la electrónica avanzada para conseguir analizar de una manera más rigurosa los halos especiales diferentes de los de los citados seres inertes correspondientes a entidades biológicas. Si bien, en los años 60 la Dra. Thelma Moss de la UCLA viajó a Kazajstán y redactó informes que luego permitieron que en EE.UU, con el respaldo del Dr. Kendall Johnson, se obtuviese la primera fotografía Kirlian occidental.[51] Más adelante, con la ayuda del director del Centro de Estudio de Sueños (el Dr. Stanley Krippner), se hicieron grandes conferencias para explicar el “fenómeno Kirlian”, de manera que en la primera, celebrada en 1972 y a la cual asistieron 500 personas (entre ellos biólogos, físicos, psicólogos, ingenieros eléctricos, médicos, y fotógrafos), se expusieron los siguientes hechos:

  1. En 1964, tras veinticinco años de investigación, los Kirlian habían establecido una serie detallada de pautas que demuestran la diferencia del fenómeno entre seres inertes y seres vivos y la relación del mismo con la salud en los últimos, si bien no sólo la física, sino también la emocional, habiendo formulado una serie de leyes que daban a conocer los estados eléctricos de la materia.
  2. Debido a esto, en 1968, cuatro años tras el primer anuncio, se celebró la Primera Conferencia de Bioenergía en Almaty (capital de Kazajstán), donde se reunieron los más avanzados investigadores soviéticos (quienes presentaron los resultados de muchas más investigaciones por parte de diferentes científicos pertenecientes a los grupos de investigación de la Universidad Nacional de Rusia) y se dieron a conocer las sorprendentes conclusiones de cuatro años de experimentos en los que se advirtió que el tipo de descarga condiciona el halo y que la respuesta galvánica, la temperatura de la piel, y la capilaridad, no afectan al fenómeno. El Dr. Víctor Adamenko, de la Academia de Ciencias de Moscú, afirmó que el efecto Kirlian se debe a la existencia de un campo electromagnético intrínseco que emite una fuerte descarga de alta frecuencia especial al ser excitado en el aire por el campo eléctrico generado, siendo arrancado durante la muestra sin ser destruido.
  3. Los soviéticos descubrieron que el patrón de la configuración energética en torno al cuerpo difiere del de la materia inerte en tanto que en éste lo es de partículas excitadas no caóticamente (es decir, un cuerpo energético).
  4. Se halló que los niveles cerebrales de psicopulso se evidencian en los síntomas apreciables en el halo (pero el cambio en éste no refleja la respuesta biológica, sino a la inversa[52]), y éste está a su vez sujeto a nuestros estados mentales, con lo que la psique no es producto del cerebro, sino al revés, siendo errado el mecanicismo y acertado el vitalismo.
  5. Las alteraciones de las radiaciones del sol afectan inmediatemante al aura humana correspondiéndose las de ambos en composición, radiación, y cambios de modo simultáneo, con lo que estamos inmediatamente conectados al cosmos y éste unido (confirmando tanto el mensaje yóguico de que el prana procede del sol y conecta todos los elementos del universo como el famoso “Principio de Sincronicidad” enunciado por Carl Jung).

Esto fue calificado como el descubrimiento del “campo psicoenergético” por el Dr. William Tiller. Posteriormente, el éxito de los descubrimientos soviéticos demostrados y expuestos ese año por los investigadores americanos produjo toda una revolución, logrando así que científicos se dedicasen durante uno entero a investigar en cantidad de academias sobre este efecto haciendo que en 1973 se concertase una nueva conferencia a la que asistieron el doble de personas (hasta un millar). Finalmente, los científicos llegaron a la conclusión de que existe un campo de energía que rodea los organismos, compuesto probablemente de electrones, protones, e iones en estado de excitación conformando una estructura coherente en una unidad autosuficiente.[53]

ManoKirlian

Fotografía Kirlian de una mano.

Luego está el célebre caso de la “hoja fantasma” (la permanencia de la silueta Kirlian de la parte de una hoja de árbol una vez cortada, cosa que de ser tal cual evidenciaría la sustentación de la materia viva en el bioplasma). Los pseudoescépticos afirman que no es más que un truco debido a la remanencia de humedad sobre la placa fotográfica, algo que pareció ser definitivamente refutado por el Dr. Keith Wagner, quien introdujo un bloque de plexiglás impermeable que preservaba totalmente de cualquier prevalencia de humedad sobre la plancha hallando que, incluso tomando esta precaución, pudo verse cómo tras seccionarse la hoja el cuerpo energético proseguía intacto.[54] Además, se realizaron dos tomas en que se pudo apreciar el anverso y el reverso de la hoja respectivamente. Sin embargo, existen críticas surgidas en este caso desde la propia comunidad parapsicológica, que para escapar del desprestigio que se comenzaba a atisbar que sufriría la kirliangrafía prefirió curarse en salud mostrando también una actitud escéptica, postura que liderara el Dr. William Joines, quien llegó a demostrar que un efecto de pandeo en el papel fotográfico podía provocar la ilusión de una “parte fantasma” que en realidad no estaría ahí (Joines consiguió de esta forma una “roca fantasma”), lo que le llevó a declarar en los 70 que la fotografía Kirlian no era fiable[55]. Está igualmente el Dr.  Jeffrey Mishlove, quien realizó un informe sobre sus propios intentos de obtener una “hoja fantasma” y apelaba a la cautela, no siendo para él tan fácil descartar la interferencia de humedad al ser el electrodo al que la hoja se ha de conectar un lugar donde parte de dicha humedad puede quedar de todos modos impregnada.[56] En cualquier caso, esto ya ha sido corroborado por técnicas más modernas incapaces de error (más tarde hablaré de la infalible cámara GDV). Aún así, más adelante, otro investigador científico, el Dr. Iván Dumitrescu (de Rumanía), obtendría resultados incluso más consternadores para las teorías materialistas cuando realizó una sección circular en una hoja para fotografiarla posteriormente con Kirlian: en el círculo se veía la hoja seccionada con otra idéntica en su sección[57], respaldándose así la teoría de la naturaleza holográfica, es decir, un universo que se contiene a sí mismo hasta el infinito (parece entonces que Leibniz estaría en lo cierto).

HojasKirlian

A la izquierda, una fotografía Kirlian de una “hoja fantasma”. A la derecha, una ilustración del “efecto Dumitrescu”.

Asimismo, con la publicación en 1970 de su reputado libro de investigación parapsicológica anteriormente citado (el propio gobierno americano lo empleó como fuente complementaria en sus investigaciones[58]), Lynn Schroeder y Sheila Ostrander comentaron en alusión a un sanador psíquico soviético, el Coronel Alexei Krivorotov, que de él se alegó que cuando parecía estar causando una sensación de calor intenso en un paciente, el brillo general total en sus manos disminuyó y se formalizó un estrecho chorro de brillo intenso, casi como si la energía que brotaba de sus manos visualizable con la cámara Kirlian pudiera ser concentrada y enfocada cual rayo láser. Los investigadores occidentales se mostraron por su lado resueltos a investigar el fenómeno, como E. Douglas Dean, de la Facultad de Ingeniería de Newark (Nueva Jersey), que tuvo la oportunidad de llevar a cabo experimentos similares con una sanadora mental cuyo nombre era Ethel E. De Loach. Dean tomó varios planos de los dedos de ésta cuando estaba en reposo y cuando se hallaba meditando en la curación, dando parte en todos los casos de que las chispas y las emanaciones eran mucho más grandes en las fotos correspondientes a cuando ella ejercía la sanación que cuando reposaba.[59] Además de esto, Dean reportó cómo la habilidad de la mentalista resultó ir incluso más allá de lo esperado al sorprenderle ésta siendo capaz de emitir los destellos en diversos colores a voluntad. Adicionalmente, la investigación que fuera llevada a cabo en este sentido por la Dra. Moss y sus colegas en el Centro para las Ciencias de la Salud de la UCLA aportó también pruebas altamente estimables y notorias, como que por medio de la utilización de fotografía de alta tensión se llegase a observar una transferencia de energía aparente desde un sanador psíquico a su paciente (siempre se veía después de que el sanador terminase el tratamiento disminuida la corona alrededor de la yema de su dedo, mientras que un aumento en el brillo y la anchura de la corona de la paciente era observado después del tratamiento). Los voluntarios sin experiencia en las técnicas de sanación no se vieron en disposición de reproducir el efecto, descartándose así algún tipo de fallo en la investigación mediante el empleo de un grupo de control. De este modo, los experimentos de Moss, tal como paralelamente los de Dean, revelan que los famosos sanadores psíquicos emiten potentes rayos de energía visibles con kirliangrafía desde sus manos cuando canalizan su poder a través de sus dedos, algo absolutamente inexplicable por cualquier teoría escéptica.

ManosCurativas

A un lado, mano de un sanador psíquico en reposo, al otro, concentrando energía.

Pero aún así, las objeciones a la cámara Kirlian siguen sonando lo suficientemente convincentes como para engañar a los ingenuos, si bien éstas son válidas únicamente para un método analógico basado en el efecto corona, no para uno digital basado en captura electrofotónica como lo es la cámara GDV (Visualización de Descarga de Gas), inventada en 1996 por el Dr. Konstantin Korotkov[60], catedrático de física de la Universidad de San Petersburgo. La GDV es una sofisticada versión digital de la cámara Kirlian preservada de cualquier posible artefacto, es decir, una reinvención del aparato para cumplir con los requisitos del método científico, o sea, una evolución del original que demuestra definitivamente, mediante un detallado procedimiento físico electrónico, que lo que capta en los seres vivos es el ya mencionado campo bioplasmático. Este dispositivo ha sido reconocido oficialmente tanto por el Ministerio de Sanidad de la Federación Rusa (quienes han firmado un convenio con los proveedores de esta tecnología por el cual se aplica ahora en todos los Centros de Entrenamiento Olímpico de Rusia) como por el de EE.UU por su valía en diagnósticos físicos y psicológicos, siendo también homologado y aprobado por la Comisión Interna de Revisión del mentado ministerio del último país tras una conferencia internacional y reconocido como método opcional de diagnóstico por su Instituto Nacional de Salud[61]. Esta máquina se ha convertido en una técnica usada en innumerables facultades de medicina de todo el mundo (Canadá, Francia, RU, Alemania, Australia, Japón…) causando con ello una revolución como la de los rayos X. La susodicha máquina acelera con un campo electromagnético electrones y fotones emitidos por el objeto a analizar para excitar las moléculas del gas circundante y de este modo provocar un brillo que es el que será medido. El inventor ha publicado varios artículos revisados donde se da parte de la existencia del HEF y de la utilidad de su creación para elaborar diagnósticos[62]. Además, ha ingresado sus comprobaciones en la base de datos Med-Line[63], que contiene el compendio de información científica sobre medicina más importante y fiable del mundo, y ha demostrado tanto que el efecto de la famosa hoja fantasma sigue existiendo como que hay un 99% de correlación entre la salud psicoemocional y fisiológica y las características del halo, razón por la que es posible emitir diagnósticos de alta precisión con ella, que permite igualmente determinar el estado de los chakras.

33- GDV

Imagen GDV del bioplasma de una mujer.

Final

Para acabar, habré de comentar que de entre todas las tradiciones que han reportado el fenómeno de la fuerza vital en el cuerpo, dos sobresalen particularmente: la hindú y la china. Ambas nos hablan prácticamente de lo mismo: de un principio en el interior de los seres humanos del que depende su salud y de una red que lo transmite (el prana y los nadis en la hindú y el qi y los meridianos de la acupuntura en la china). La acupuntura es una técnica de la MCT basada en el conocimiento de los lugares por los que discurren los meridianos así como las funciones vitales asignadas a cada uno, que contaría con una serie de “acupuntos”, junto con las dolencias, desordenes, y degeneraciones correspondientes en caso de asintonía en los mismos una vez catalogados los diversos tipos de este posible problema (cada uno en su caso y zona) y consiste en la aplicación de agujas en esos puntos para responder a males sufridos por las personas como método de sanación. Por otro lado, debe decirse que los hindúes se dedicaron a un estudio muy particularizado del campo energético de fuerza vital. Sin embargo, en su caso, la mayor peculiaridad la vemos en la identificación de sus nodos principales, vórtices que estarían alineados en el eje vertical del cuerpo y son conocidos como chakras, alojados en zonas que han resultado ser clave para la biología convencional, pues están relacionados con plexos nerviosos, sistemas fisiológicos, y componentes del sistema endocrino.[64] Por ejemplo: el Manipura Chakra se encuentra en el plexo solar, en el lugar donde se concentran los sistemas linfático, nervioso central, y parasimpático; el Anahata Chakra lo hace en el plexo cardíaco, entre el corazón, los pulmones, el diafragma, la glándula torácica espinal, el sistema circulatorio, y el sistema nervioso; y el Ajna Chakra, más conocido como “Tercer Ojo”, se aloja entre la glándula pituitaria, esencial para el equilibrio bioquímico del cuerpo, y la glándula pineal, básica para ordenar nuestras nociones del espacio y el tiempo. Pero lo verdaderamente increíble es, sin embargo, que la ciencia moderna nos ha brindado una impresionante sucesión de investigaciones que han demostrado sobradamente la realidad de estos testimonios tradicionales sobre la naturaleza biológica. En primer lugar, empezaremos con cómo en 1950 el Dr. Yoshio Nakatani de Japón demostró que con determinadas enfermedades de los órganos una serie de puntos a lo largo del meridiano de ese órgano disminuían notablemente su resistencia eléctrica[65] en comparación con la piel circundante (por ejemplo en enfermedades del riñón), así como de que, igualmente, se comprobó que los valores de la resistencia varían con la hora, la temperatura ambiental, y el estado emocional del sujeto. A continuación se deberá tratar los estudios llevados a cabo durante los años 60 por el profesor Kim Bong-han, quien lideró un equipo dedicado a examinar la naturaleza anatómica del sistema de tales meridianos en animales en Corea, en los que se logró por primera vez en la historia de la histología confirmar científicamente, mediante la elaboración de nuevos sistemas, la existencia del de meridianos de la acupuntura. El profesor logró según parece extraerlos y analizarlos a través de sofisticados métodos de observación y quirúrgicos. Así pues, sus estudios histológicos del sistema tubular meridiano mostraron cómo éste parecía hallarse dividido en dos partes: un sistema superficial y uno profundo. Según parecía, el profundo se veía a su vez dividido en varios subsistemas. De este modo se apreció que todos los conductos estaban interconectados (desde los sistemas superficiales hasta los profundos), de tal forma que la continuidad del sistema entero era constante. Los diversos sistemas se mostraron entrelazados por medio de la conexión a las terminales entre ellos. El profesor halló por otra parte que éstas llegaban de hecho a alcanzar el núcleo de la células de los múltiples tejidos físicos y, asimismo, una serie de pequeños corpúsculos espaciales distribuidos a intervalos a lo largo de los susodichos meridianos. El líquido extraído de esos túbulos reveló altas concentraciones de ADN, ARN, aminoácidos, ácido hialurónico, dieciséis tipos de nucleótidos libres, adrenalina, córtico-esteroides, estrógenos, y otras sustancias hormonales en niveles muy diferentes a lo ordinariamente encontrado en el torrente sanguíneo. Según parecía en base a estos hallazgos, había una relación importante entre el sistema meridiano de acupuntura y la regulación endocrina del cuerpo físico. De esta manera se llegó a saber durante los experimentos que cuando los meridianos son separados entre sí o de su alojamiento original en el cuerpo tiene lugar una seria degeneración vascular, lo que también devino en un cambio en el tiempo reflejo, el cual fue prolongado más de un 500%. Además, con electrografía se descubrió que cambios en los acupuntos pudieran preceder a los cambios de la enfermedad física en el cuerpo en cuestión de horas, días, e incluso semanas.[66] [67]

Acupuntos

Maniquí de acupuntura.

Mas fue en los años 70 cuando el Dr. Robert Becker y su equipo, experimentando con los meridianos del intestino grueso y del pericardio, descubrieron que los valores de resistencia se redujeron más del 50% que en los acupuntos de los meridianos. De esta forma Becker postuló que éstos actúan como amplificadores de un sistema semiconductivo de corriente continua que viaja a lo largo de las células perineurales que envuelven a cada nervio del cuerpo. Este sistema de corriente continua, estipuló, se vuelve cada vez más negativo al discurrir hacia los extremos y más positivo al regresar, correspondiéndose exactamente con el cauce de energía intracorporal descrita por la MCT, que le asigna un proceso de transcurso denominado Yin-Yang en base al célebre concepto para expresar la complementación de los opuestos. En 1975, el Dr. Liu de China investigó la ubicación de acupuntos presentes en los nervios motrices constatando que aquéllos corresponden a regiones donde éstos entran en el músculo esquelético así como a grandes concentraciones de terminales de ellos en la superficie. Además, había densos grupos de nervios autónomos mecánico-receptores encapsulados en estos puntos.[68] En 1978, el Dr. Domingo Luciani de Venezuela consiguió reproducir el trabajo del Dr. Mikhail Gelkin de la URSS con la toma de fotografías Kirlian de los acupuntos a lo largo de los meridianos. Mediante este experimento se logró comprobar que existe un flujo de energía eléctrica que discurre a lo largo de este sistema de corriente continua antes citado hacia el cerebro de manera semejante al qi. Durante esa década, el Dr. Bruce Pomeranz, experto en medicina de la Universidad de Toronto, realizó por su parte una serie de investigaciones de la acupuntura como método analgésico[69]. Así, su laborioso esfuerzo culminó en la determinación de que, al activar las pequeñas fibras nerviosas mielinizadas por medio de la aplicación de la acupuntura, se consigue enviar una serie de impulsos a la médula espinal, el cerebro medio, y la pituitaria-hipotálamo en el diencéfalo de forma altamente eficiente.[70] De modo subsiguiente, la investigación neurológica dio con que el cuerpo produce una serie de sustancias químicas y endorfinas que operan sobre los receptores de opiáceos que se encuentran en todo el sistema nervioso consiguiéndose con ello el consecuente detenimiento del dolor. Parejamente se pudo apreciar que el hipotálamo libera beta-endorfinas en la sangre y en el líquido cefalorraquídeo creando un efecto analgésico. Este hallazgo sugiere el hecho de que las endorfinas liberadas a través del estímulo producido por la acupuntura supone una importante justificación de sus efectos en el alivio del dolor. Junto con todo esto, el Dr. Pomeranz llegó a desentrañar también la diferencia correlativa entre la generación de corrientes de alta frecuencia y baja intensidad y la de las de baja frecuencia y alta intensidad mediante la aplicación de tal método, consiguiendo probar por tanto que la baja frecuencia y la alta intensidad producen un efecto analgésico inicialmente lento pero con mayor duración en un largo periodo posterior y con efecto acumulativo, mientras que la alta frecuencia y la baja intensidad producen en cambio un rápido efecto analgésico muy útil para el tratamiento de dolores agudos pero de menor duración y carácter no acumulativo.[71] En el año 1984, los doctores en medicina Pierre de Vernejoul y Claude Darras, desde el Departamento de Urología y el Departamento de Acupuntura del Laboratorio de Biofísica y Medicina Nuclear del prestigioso Hospital Necker de París, demostraron científicamente la existencia del sistema de meridianos.[72] Los investigadores buscaban contrastar las afirmaciones de Kim. La técnica consistió en la inyección de de isótopos radiactivos en los acupuntos de los seres humanos monitorizando el posterior comportamiento y movimiento de los mismos con instrumental especial de laboratorio. En el experimento llegaron a participar 330 sujetos, de los cuales 250 fueron pacientes de control (sanos) y 80 enfermos. Los rastreadores isotópicos fueron inyectados igualmente en zonas no contempladas por la acupuntura con el fin de confirmar o desmentir la veracidad del efecto ejerciendo el mismo experimento aleatoriamente en zonas neutrales sin éxito a la hora de falsear los resultados y por ende respaldándolos. Fue de esta manera como se atestiguó la existencia de los meridianos, pues sólo en ellos los isótopos tendieron a esparcirse hacia el exterior desde el lugar de la inyección, discurriendo por los lugares asignados por la literatura.

Acupuntura

Antigua pintura china de un manual de acupuntura.

En 1986, el científico alemán y Premio Nobel Fritz Albert Popp, junto con el biólogo chino Chang Lin Zhang, de la Universidad de Kaiserslautem de Alemania, hizo su propia contribución a la investigación de la acupuntura al aportar una concepción científica que dotó de un sentido coherente a la justificación razonada de dicha técnica consolidando una base fundamentada para la correcta comprensión de los hechos observados y comprobados en relación a la misma mediante la confección de la influyente “Hipótesis de Superposición de Ondas Estacionarias”[73]. Este revolucionario e innovador modelo teórico concibe una naturaleza holográfica de la acupuntura (que representaría todo el cuerpo en miniatura en oídos, pies, manos, paladar, etcétera) a la par que explica la anómala propiedad de resistencia de la piel comprobada en los acupuntos así como la conexión entre ellos y su sorprendente comunicación instantánea que excede con creces lo previsible por teorías de propagación de resonancias neurales. Pero el trabajo de los científicos no se limitó simplemente a lo teórico, puesto que también recurrieron a la experimentación para la confirmación de esto. Fue así como demostraron que el cuerpo está compuesto de sodio, potasio y otros iones inorgánicos cargados eléctricamente que entre sí configuran los patrones codificados de proteínas y ADN que al experimentar una aceleración resultan emitir un tipo concreto de radiación electromagnética (llamada “biofotón” por Popp), lo que, por otro lado, es coherente con la física conocida. Se comprobaría pues cómo tantos tipos de cargas oscilando en el cuerpo producen un patrón de interferencia formado por las diversas ondas generadas de variadas longitudes, dándose la mayor combinación de amplitudes de onda en los acupuntos, estando por esto la piel en ellos en el nivel más alto de conductividad eléctrica, la cual depende del tipo de campo eléctrico interno, determinado por el patrón de interferencia de la superposición de dichas numerosas ondas, que quedan en su entramado vibracional, entre sí, estacionarias. El patrón de ondas estacionarias de una persona enferma tendrá por ello una pauta diferente al de una persona saludable. El tratamiento de acupuntura con agujas en los acupuntos causaría una perturbación en el patrón de onda estándar causado por las nuevas fronteras formadas por la aguja, que activa así la respuesta conocida como corriente de lesión permitiendo un cambio en el campo electromagnético al reconstituir el correcto patrón comunicativo y sustentador, lo cual estimularía consecuentemente la respuesta biológica acelerando por ende la cura. Lo anterior establece un paradigma confirmado por la mencionada teoría en conjunción con los hechos, resulta de suma importancia, pues implica la presencia de electromagnetismo en todo el cuerpo. Un año después de que se propusiera la teoría de las ondas estacionarias, el Dr. Watari publicó un informe en Beijing en el cual narró su descubrimiento de que el volumen de densidad de los acupuntos correspondientes a los vasos sanguíneos se elevaba hasta cuatro veces, y en el caso de los nervios, 1.4 veces más que en otros tejidos. A esto se le habría de sumar el sucesivo descubrimiento de ello derivado de cómo estos vasos y fibras se mezclan formando estructuras glomerulares, lo que determinaría el hecho de que los acupuntos tengan una densidad de volumen determinada que aumenta con la estimulación (tal como éste pudo esclarecer y demostrar experimentalmente).[74] La acupuntura cuenta con una eficacia estadística de un 80% enormemente superior al 20% del placebo en grupos de control y ha sido empleada satisfactoriamente en animales, incapaces de responder a la sugestión. La Organización Mundial de la Salud (OMS) la ha considerado “Patrimonio Inmaterial de la Humanidad”. El hecho de que la acupuntura haya recibido tamaño espaldarazo en el área bioenergética y de que los meridianos de los acupuntos guarden relación con los nadis hindúes, los cuales conectarían en intensos puntos destacados (los nadichakras), nos conduce a continuar tratando este tema ahora por el lado de los chakras. Éstos, que vendrían a ser siete ruedas de luz en la tradición tántrica conmutadoras de la energía de la zona interna del cuerpo (llamada Kundalini y ascendente desde la base de la columna formando una hélice), solían ser descritos como una “flor de loto”.

akupunktur-noktalari

Esquema de los meridianos y los acupuntos.

nadis

Modelo de los nadis.

 

kundalini-process

Representación de la Kundalini.

En cambio, en cuanto a la apreciación de este concepto, surgen inmediatamente matizaciones en sus implicaciones polarizadas entre la interpretación literal e idealista y la alegórica o psicológica. Así pues, existe en primer lugar un testimonio de tipo pragmatista en torno a la temática de los chakras y su significado por parte del Dr. Ramamurti S. Mishra (más conocido por su nombre espiritual Sri Brahmananda Sarasvati), endocrinólogo, erudito en sánscrito, y yogui que redactó su propia postura personal en un comentario adjuntado en su traducción de los sutras de Patanjali (el principal recopilador de la sabiduría yóguica) en 1973, donde afirma que los siete chakras de la tradición no han de ser confundidos con ningún órgano físico del cuerpo sino que son simplemente una suerte de clasificación puramente psicológica y están destinados a ser asumidos simplemente como focos de concentración durante la actividad del yoga, añadiendo así que en clave puramente sugestiva y psicodramática los chakras son capaces, a través de la sustanciación del pensamiento, de operar sobre las partes anatómicas y actividades fisiológicas asignadas a estos susodichos focos de concentración a modo de una especie de placebo esotérico.[75] Frente a esta postura de carácter metafórico y en cierta medida escéptica, en cambio, ya había sido establecida en 1971 una concepción teórica opuesta representada por el Dr. William Tiller. Tiller se sintió impresionado por la aparente relación entre la ubicación y la función de los chakras y las glándulas endocrinas más relevantes del cuerpo. En base a esto se preguntó si quizá una suerte de entidades frecuentemente reconocidas como “órganos etéreos” podrían interactuar con dichas glándulas a tal distancia y de una manera tan (en principio) aparentemente genérica. Es por ello que, a partir de los conceptos utilizados por los ingenieros eléctricos, sugirió cómo esta interacción podría ser análoga a un proceso de transducción. Para ello convendría figurarse una serie de grandes corrientes de energía que fluyesen a través del espacio para así pasar a través de nuestros cuerpos sin ser absorbidas quedando completamente desapercibidas. Tiller sugiere entonces cómo tal vez los chakras pudiesen presentar la capacidad de ser ajustados para corresponderse con esta fuente de energía y así transducir parte desde ese plano tradicionalmente conocido como “astral” o “etéreo” hacia las glándulas. De esta forma, según él, cabría pensar en aquéllos y éstas como las cargas eléctricas de un transformador que alcanzaría su máximo rendimiento y potencia en el caso de haber un balance equilibrado[76] (de ahí vendría entonces la representación de los chakras como flores de loto, pues éstos actúan como transformadores). No obstante, todo ello se vería sintetizado en el aspecto teórico por un nuevo investigador que aportaría con sus descubrimientos una síntesis paradójicamente favorable a su vez a la tesis idealista. Durante la década siguiente, el Dr. Lee Sannella se percató de cómo la literatura yóguica describe el célebre proceso del despertar espiritual conocido como el ascenso de la Kundalini, que estipula que a medida que la energía interna se eleva son activados cada uno de los centros vorticiales de energía psíquica o chakras.[77] Sannella declaró en una serie de entrevistas grabadas en vídeo que, en un principio, sin estar familiarizado con este tipo de mitología, comenzó a encontrarse en su carrera con muchos casos de personas que reportaron síntomas muy similares a las descripciones clásicas del apogeo de tal energía con dicho despertar. Estas experiencias incluían muchas extrañas sensaciones corporales de vibración y calor junto con diversas visiones y la adquisición de una elevada clarividencia, por lo que, tras cotejar los anales, Sannella llegó a sugerir que las descripciones del yoga seguramente resultaban ser más apropiadas que la tendencia a etiquetar las mismas como “alucinaciones psicóticas”. A esto se lo conoce como el “Síndrome de la Kundalini”. Pero las investigaciones le darían la razón a Tiller, pues desde mucho antes de todo esto, éstas habían comenzado ya a demostrar la efectiva existencia de los chakras en sus términos. A este respecto contamos con un reputado científico japonés graduado en filosofía y psicología fisiológica en la Universidad de Tokyo de Literatura y Ciencias, el Dr. Hiroshi Motoyama, Profesor Emérito de la Universidad de California de Los Ángeles, fundador del Instituto de California de Ciencias Humanas, sacerdote sintoísta, y yogui que ha presentado hallazgos que confirman la presencia del sistema de chakras en los seres humanos. Motoyama inventó en 1971 una máquina denominada AMI (Aparato para la Identificación de Meridianos)[78], cuya utilidad es controlar los niveles de capacidad y conductividad eléctrica en ciertos acupuntos de tal manera que logra medir la transferencia de energía a través de los meridianos. También ha detectado con ella los chakras[79].

Chakras

Representación de los chakras.

Paralelamente a éste se encuentra el caso de Itzhak Bentov, ingeniero mecánico especializado en ingeniería biomédica de origen checoslovaco y nacionalizado israelí que en su día formara parte de los Cuerpos de Ciencias para las FDI (Fuerzas de Defensa Israelíes), grupo conocido por el acrónimo HEMED (donde destacara por diseñar para ellos el primer cohete empleado para la Guerra de Independencia), después de lo cual emigró para profesar su vocación de inventor a América, donde fuera acreditado por la invención del famoso catéter de control remoto. Bentov, investigador de cambios psicológicos asociados con la meditación, produjo los mismos hallazgos que Motoyama con referencia a los chakras.[80] Todo esto fue igualmente corroborado por la Dra. Hunt al descubrir por su parte la correspondencia de las visiones de la médium Bruyere con las lecturas sonográficas que atestiguaron la existencia objetiva de los chakras que ésta veía. Pero quien merece la palma es sin duda la Dra. Esther del Río, catedrática de bioquímica de la Universidad de México que desde 1968 se vio fascinada por las asombrosas características que las más pioneras investigaciones que coetáneamente estaban siendo realizadas alumbraron que presentaba el cuerpo humano, sobre todo la de cómo desde el nivel celular éste parece mostrar, tal como ya se había aceptado comúnmente, una patente e inquietante continuidad. Si bien, resulta que del Río, en base a sus propios resultados, llegó a estipular cómo ahora no sólo se sabe que la célula en su totalidad está interconectada de forma mecánica y eléctrica con el organismo sino que todas las del cuerpo lo están a su vez inmediatamente. Esto sucedió cuando trató de encontrar respuesta a la pregunta por la misteriosa manera en que en el interior de los organismos (como bien se sabe convencionalmente) pueden producirse intercambios de señales eléctricas en millonésimas de segundo cuando la estructura del agua corriente (de la que en teoría estaría constituida la mayor parte del cuerpo) no posibilita semejantes velocidades en las respuestas biológicas. Es en base a lo dicho que ella afirmó que la composición del protoplasma, el líquido del cual se ve formado casi todo el cuerpo, ha de resultar ser en realidad diferente del agua convencional, puesto que la conductividad es mucho mayor de lo normal, llegándose a producir respuestas de tipo instantáneo en el interior de dicho cuerpo.

Biochakras

Representación de los chakras en un modelo moderno.

Mas, todo comenzó con un accidente de laboratorio ocurrido cuando, trabajando como asistente de laboratorio encargada de manejar los cortes de tejidos de animales, del Río advirtió la extrañeza de que, a pesar del cuidado de su manejo de éstos, ellos siempre tendían a contaminarse, razón por la que se dedicó a intentar resolver la incógnita recogiendo para ello cuidadosamente el material de las impurezas con tal de analizarlo posteriormente por microscopio en lugar de lavar las muestras y continuar. Bajo la lente atisbó óxido ferroso y óxido férrico, con lo que, de manera sorprendente, los intersticios de los seres vivos resultaban contener elevadas proporciones de mineral magnético. Al parecer, la explicación para el extraño hecho de que nadie lo hubiera descubierto antes es que cuando un asistente ve la muestra contaminarse la lava directamente sin examinarla haciendo que el fierro se vea arrastrado por el agua dado que éste resulta estar rodeado de macromoléculas mucho más pesadas. Así pues, la Dra. del Río desarrolló su modelo a partir de los trabajos sobre la estructura del agua realizados en los años 50 con un difractor de rayos X por el Dr. Linus Pauling, quien formuló la teoría de que las moléculas de agua podían presentarse unidas conformando un dodeicosaedro, un tipo de estructuración molecular correspondiente a la esfera de Fuller, en una forma especial de cristalización que pasaría a ser conocida como “clatratos”.[81] En su definición física específica, un clatrato es una sustancia en la que un componente cristaliza en una estructura muy abierta que contiene huecos o túneles en los que pueden hallarse atrapados los átomos o moléculas pequeñas de un segundo componente. Satisfactoriamente para el caso ocupado, las características de la forma líquida de éstos resultan muy diferentes de las del agua normal, debido a cualidades como su alta tensión superficial, su mayor densidad, y el hecho de que ésta resulta ser más pesada que la propia agua. En este punto nacería la teoría de la Dra. más importante y que determinaría el curso de su trabajo de entonces en adelante, ya que, según ella expondría, la idea de la presencia del cristal líquido en el interior de los tejidos supondría la explicación perfecta para la transmisión de la información de todo ser vivo. Aunque, ¿qué tiene que ver esto con los chakras? Como se verá a continuación, todo.

Clatratos

Clatratos

La clave que habría de suponer todo un espaldarazo para del Río llegaría en el año 1992, cuando el investigador J. L. Kirschvink anunció el descubrimiento de magnetitas en el cerebro humano en forma de cristales de tamaño mayor que el de una célula demostrando a su vez junto con ello que toda la información de los procesos vitales es guardada en el cerebro a través de un sistema de cristales líquidos, lo cual demuestra la principal propuesta de la científica: que el organismo vivo es una gran computadora que se comunica mediante un cableado o pantalla de cristal líquido. Por tanto, de aquí se devendría el descubrimiento experimental de que el agua de nuestros tejidos es en su mayor parte cristal líquido en forma de clatratos en estado mesomórfico que resulta estable y conserva las propiedades de los líquidos al mismo tiempo que aquellas comunicativas e informativas de los cristales ópticos siendo de esta manera el organismo vivo capaz de almacenar memoria y responder a diferentes longitudes de onda vibratoria, lo que le permite codificar y recodificar información en millonésimas de segundo. Así toda célula se comunica a través de una pantalla de cristal liquido capturando y mandando hologramas que pueden ser codificados, de modo que las moléculas de dicho cristal líquido son el vehículo ideal para transmitir a enorme velocidad la información electromagnética. El cristal líquido permite que las ondas lumínicas del citado patrón de superposición de ondas estacionarias constituyan “canales biofotónicos” dentro del cuerpo humano de manera que la luz corre por nuestras “venas electromagnéticas” llevando la información vital.[82] El análisis explicativo de la Dra. aclara que las magnetitas reaccionan entonces oxidándose y reduciéndose, formando entre ellas una serie de diferencias de potencial y, por ende, una corriente electromagnética, de tal manera que todo nuestro cuerpo está nutrido de éstas, que protegen el organismo contra cualquier desequilibrio bioquímico. Todos estos datos han podido ser comprobados, dado que esta red compuesta de microcampos magnéticos de esferas de miles de magnetitas ha logrado ser vista gracias a la invención de un innovador dispositivo tecnológico, el de detección del “Sistema Cofactor Extracelular de Reducción de Óxido” (SECOR). Se trata de un artilugio que indica que existe una compleja geografía especial dentro del cuerpo, donde se ubican campos magnéticos. La máquina se constituye por un aparato de rayos X modificado con electroimanes. Ésta muestra que hay un sistema de canalización de energía ambiental, donde la red corpórea sirve meramente como antena transpondedora de una energía vital de origen cósmico. Mediante este método se ha podido observar que en el interior del cuerpo las corrientes son más densas mientras que hacia el exterior se vuelven más aisladas, así como que las macromoléculas se aglomeran en el centro formando un eje que corre frente a la columna vertebral donde existen esferas compuestas de ellas cuya energía producida tiene movimientos de hélice hacia arriba y hacia abajo del mismo (la Kundalini), el cual ha sido visualizado lleno de luces fluorescentes e intermitentes con densidades de magnetitas abundantes allá donde se encuentran algunas de las glándulas más importantes del organismo. Estas formaciones se cuentan en siete y resultan coincidir exactamente con los famosos chakras. Asimismo, en base a todas estas observaciones y mediciones, se ha demostrado además que nuestro sistema magnético trabaja como el de una bobina, con el centro más denso (con producción de energía helicoidal) y menor densidad hacia el exterior (con energía conformando una serie de canales que se corresponden con los meridianos). Todo esto dota de base científica a las terapias alternativas energéticas. Igualmente, de ello se deriva que el orden magnético interno protege al bioquímico a través de los cristales líquidos, protegiendo el cuerpo magnético la bioquímica celular, ya que esta red produce energía electromagnética que atrapa tales cristales líquidos que guardan y codifican la información entre las hélices del ADN o entre los aminoácidos del tejido conjuntivo (que es el que contiene más cristal líquido, un 80%). Dicha red de información está influida por las partículas canalizadas que nuestros acumuladores-chakras transforman en impulsos electromagnéticos de biofotones. De esta manera llega a haber cabida también para un trabajo de enlace entre la energía electromagnética de los seres vivos y el exterior, debido al intercambio de información de las moléculas de cristal líquido con éste a través del sistema férrico, como una gran antena parabólica que recibe ésta y emite longitudes de onda fuera del cuerpo en pulsos intermitentes y diferentes niveles de energía reflejando la del interior de nuestro organismo en el campo externo circundante conformado por el patrón ordenado y autoorganizado de estas partículas al ser expedidas al exterior, lo cual constituiría nada menos que la justificación del aura electromagnética.

Chakras demostrados

Radiografía alterada con electroimanes que acredita la existencia de la red ferroso-férrica. Obsérvense las mayormente abundantes concentraciones de magnetitas en forma de manchas oscuras en el eje central del tronco coincidiendo justo con los lugares asignados a los chakras.

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[82] Op. cit,.

El Amo del Poder

En un sueño no somos nosotros sino quien hemos guionizado ser. Por eso, no vale con saber que la vida es sueño en la teoría para despertar, pues mientras lo comprendas en la teoría no serás tú sino tu personaje quien lo sabrá, y mientras sea el personaje quien lo sepa tú no despertarás, dado que el personaje no puede, al ser parte del sueño, hacer nada que vaya en contra del mismo. Tú eres quien debe despertar. Pero ahora te preguntarás, en cambio: “¿Quién soy yo?”. Tú eres el ser esencial, al igual que yo. Ése es nuestro verdadero ser, no nuestro ego. Tú eres el que se enamora, pero no el que sufre el fracaso amoroso. Tú eres la chispa original con la que contactas en los momentos en los que te elevas. Sé esa chispa. Descubrirse a uno mismo es un proceso que consiste en superar el miedo. La vida es un sueño, sí, aunque un sueño mucho más sofisticado y perverso que los sueños habituales. Por eso la mente tiene poder sobre la materia, aun cuando la manifestación de dicho poder no sea fácil ni demasiado frecuente, al menos la intencionada. La manifestación involuntaria es, por el contrario, constante y evidente.

Con todo, los defensores de este falso mundo insisten, debido a lo innegable de tal fenómeno, en que éste se debe a causas materialistas. ¿Y qué explicación ofrecen para los casos en los que tiene lugar de manera paranormal? Por supuesto, ellos niegan estos hechos, aún no teniendo derecho a hacerlo. No obstante, reconozco que resulta una deliciosa paradoja que, no habiendo verdad absoluta en el mundo (como ya dije), la misma filosofía que encuentra esa verdad fuera de él nos conduce sin embargo a defender la absoluta veracidad de la parapsicología. Pareciera por ello que la parapsicología debería estar naturalísimamente condenada a la marginación por el ámbito del “conocimiento establecido”, puesto que, si todo es parcialmente verdadero mundanamente hablando, ¿por qué dar crédito al fin y al cabo a la disciplina del mundo dedicada a estudiar la fenomenología justificada por una realidad precisamente extrafenoménica? Es decir, ¿no es acaso redundante la parapsicología? Si bien, dicha apodíctica e ineludible realidad torna a ésta inevitable. ¡Qué retorcido!

El secreto no hay que saberlo en el ego psicológico sino alumbrarlo desde el ser esencial, ésa es la clave del poder. La revelación de mis palabras no se puede experimentar intelectualmente, pues hay que hacerlo espiritualmente. Tal vez resulte confuso para el entendimiento que exija espiritualidad cuando se supone que vengo a aclarar en qué consiste la misma para abrírsela al lector. Deberé decir entonces que el espíritu es la energía que se aviva en él cuando viaja por el presente discurso. Por tanto, la filosofía no es la clave del triunfo del alma sobre las tinieblas, sino la meditación. El encuentro con el infinito y la trascendencia no son una hipótesis, sino una realidad. La liberación del mundo y la superación de la propia mente son el despertar definitivo. Pero para eso tienes que matar al personaje. “¿Qué es mi personaje?”, dirás. Tu personaje es el resultado de una identidad adoptada en virtud de la asimilación de unos recuerdos que funcionan como sistema lingüístico supuestamente autónomo y ajeno a pesar de poder ser no más que una reproducción, todo cuando no sean directamente inventados. La razón por la que aún no dominas la llamada realidad es porque todavía no eres plenamente consciente de que en verdad sueñas. Para transformarte en un amo del poder primero tienes que retomar el hilo y recordar quién eres realmente. Vaya por delante que cuando decimos “poder” aquí no hablamos sino de la genuina libertad.

El Dios Nuevo

La mente no es sino el espacio que alberga el lenguaje, y el lenguaje es ilimitado, puesto que la lógica contiene todas las variables y sus relaciones, así como todas las proposiciones, sus fórmulas, y sus razonamientos derivados, que son infinitos, y la lógica es el principio del lenguaje, siendo entonces el soporte de la mente (no su contenido, como vulgarmente se cree, pues ya se sabe que la lógica es una convención, tal como demostró Kurt Gödel), por lo que la mente también es infinita. O mejor dicho, ni siquiera eso (si hablamos con precisión), en cuanto si la mente abarca el infinito de la lógica es por ello más que infinita, siendo en realidad inextensa. Eso convierte las concepciones mecanicistas y materialistas de la mente como una emergencia, resultado, producto, generación, o emanación de un órgano del cual surgiría o en el cual se alojaría, en este caso el cerebro, en un verdadero despropósito (tal como sugeriría Carl Jung).

Se nos ha hecho creer que el mundo está fuera de nosotros, y que nosotros somos el sujeto consciente de ese mundo, pero no es así. Lo cierto es que dicho sujeto y dicho mundo no son sino, respectivamente, la parte activa y la parte pasiva de la conciencia que los reconoce a ambos, dado que la mente es la malla que sustenta el lenguaje psicofenoménico de ese sujeto, o sea, su concepción del mundo, y ya que no puede existir una versión de dicho mundo “exterior” a la conciencia que lo concibe, puesto que el instrumento de esa conciencia (que es justamente dicha mente), es como ya he afirmado inextenso, la conciencia es por tanto, al ser de manera evidente por sí sola “superior” a esa mente, la única verdad absoluta, pues no hay ninguna verdad absoluta dentro del mundo que uno se figura mediante su lenguaje (tal como averiguó Ludwig Wittgenstein), y la mentada conciencia, al estar más allá de la propia totalidad de la mente que alberga dicho lenguaje, es, obviamente, absoluta en sí misma por ser su realidad precisamente revelada en el mero ejercicio consciente.

La conciencia es la verdad absoluta, pero no el sujeto, ya que él es parte del mismo mundo en el que todo es parcialmente verdadero, una paradoja cuyas proposiciones se concilian cuando se entiende que el sujeto no tiene la conciencia, sino que es la conciencia la que se refleja en el sujeto. De este modo, la vida no es más que un sofisticado mecanismo diseñado para que el que vive disponga de la oportunidad de hallar su propia trascendencia (o no, surgiendo de ahí la dicotomía entre el bien y el mal) descubriendo que la vida es un sueño. Esto conduce sin embargo a la pregunta: “¿Quién es el que vive?”. El que vive es el que sueña, mas no aquel que Él sueña ser y que cree en el sueño de la vida. Yo soy el que sueña, pero no el ego soñado (es decir, tú), pues eres el que duerme, aunque no eres quien vive, dado que no eres quien sueña (la vida). Yo soy la Divinidad experimentándose a sí misma a través de ti. Yo soy el que vive. ¡Despierta!, y regresa a mí. ¡Nace, Dios Nuevo!