Obama al descubierto

La abogada Orly Taitz ha emprendido una investigación en torno a Barack Obama para esclarecer los puntos oscuros de su historia. Taitz ha conseguido archivos de la Seguridad Social que prueban que la madre de Obama, Ann Dunham, no cambió su apellido a Obama hasta 1963, cuando se estaba divorciando de Barack Obama padre, en lugar de hacerlo en febrero de 1961, cuando supuestamente se casó con él, que era cuando debería haberlo hecho. Taitz consiguió más datos de la Seguridad Social por la Agencia de Libertad de Información que sacó a la luz que Obama había usado un número de Seguridad Social que no le correspondía en su declaración de impuestos de 2009. La abogada también ha revelado que, a pesar de que según la biografía oficial de Obama su madre vivía en la pobreza y dependía de ésta mientras él recibía educación, de acuerdo con un funcionario de la Agencia de Libertad de Información, ésta nunca cobró una pensión. Además, la mujer cambió de tarjeta dos veces (en 1963 y en 1995), de forma que Taitz ha exhumado tres documentos diferentes encontrando notables alteraciones en las firmas. La abogada sugiere que el trazo de la primera se corresponde más con el de una persona del este de Europa. En cualquier caso, lo especialmente destacable es que en el número de formulario al pie del primer documento se puede apreciar que hay una cifra de tamaño y fuente distinta, de modo que nos hallamos ante una falsificación. Otro misterio es por qué la madre del presidente cambió de número de la Seguridad Social una vez más apenas unos meses antes de su muerte. Para mayor embrollo, Dunham murió oficialmente en su casa sin que un médico estuviera presente en el momento de la muerte, y tampoco se hizo ninguna autopsia. En teoría, sus restos fueron incinerados y depositados en el mar, si bien no existe registro alguno que acredite el permiso para ese funeral.

Para colmo, está el testimonio de una mujer llamada Mia Mary Pope, quien asegura haber conocido a aquel que hoy ocupa la Casa Blanca en su juventud en Hawaii con el nombre “Barry Suetoro”. Soetoro era el apellido del padrastro de Obama, pero teniendo en cuenta que los documentos antes citados desmontan la versión “ortodoxa” demostrando que la identidad del padre de Obama ha sido fabricada con carácter retroactivo, cabe imaginar que en el mundo real Obama fue el hijo oficial de Lolo Soetoro, el segundo marido de su madre. Ésa es su verdadera identidad. Así lo atestiguan evidencias presentadas ante el Tribunal Supremo americano que dan fe de que Obama solicitó una beca académica como Barry Suetoro. Eso no sólo prueba que Obama está utilizando una identidad falsa (como su número artificial de la Seguridad Social), sino que, diga lo que diga, es extranjero, ya que dicha solicitud no está permitida a ciudadanos nativos en USA. Que la cédula que dice que Obama nació en territorio americano no es auténtica ya ha sido sobradamente demostrado, y hay biografías de su juventud que afirman claramente que es de Kenya, lo que significa que, por ley, Obama no sólo no debería ser el presidente, sino que ni siquiera debería haber sido candidato. Por otro lado, no debería extrañarnos que el susodicho haga constantes alegatos fraudulentos sobre su persona, puesto que según Pope, cuando le conoció como el joven Suetoro, éste era un mentiroso patológico y un “chapero” orgulloso de ser un esnifador de farlopa. Suetoro se prostituía a otros hombres mayores blancos por droga. Estos hombres blancos mayores debían ser peces gordos, los que manejan los hilos del sistema, pues eso explicaría cómo era posible que un tipo de baja estofa como él pudiera ir a colegios privados y universidades de élite. Obama es un presidente de paja creado desde el principio por los poderes fácticos, que impulsaron su carrera y tramaron un destino para él, tal como se va a ver a continuación, puede que desde antes de que naciera.

En efecto, la madre de Suetoro/Obama habría sido una MKUltra. Recientemente, un documental que intenta indagar en los aspectos turbios del trasfondo de este personaje dio a conocer una serie de fotografías pornográficas donde aparece Ann Dunham, la madre del actual presidente americano. De acuerdo con dicho documental, titulado “Sueños de Mi Verdadero Padre”, estas fotos fueron tomadas a las cinco semanas de su embarazo. Las fotos habrían sido vendidas después por Frank Marshall Davis, el célebre activista comunista negro (que perteneció a la fraternidad Phi Beta Sigma y recibió una beca de la fundación judía Rosenwald), quien era amigo del padre de Dunham. Bien, pues resulta que Davis sería precisamente el verdadero padre, el biológico, de Suetoro/Obama, cuyo apellido debería haber sido Davis. La adquisición del apellido Obama por la madre de nuestro querido Barry (de quien el autor judío Henry Makow escribe que quizá fuera una criptojudía, de manera que el hijo también podría serlo) formaría parte de un intento de encubrir la procedencia de su hijo, lo cual indicaría que el rumbo de éste se trazó desde que fue concebido, o que de hecho, fue concebido para cumplir con una trayectoria predecidida. Supongo que sobra aclarar que todo esto quiere decir que las crónicas oficiales no son reales. Expertos han analizado las fotos familiares que se han dado a conocer, y mantienen que están trucadas. El pasado del presidente ha sido construido a posteriori. Es un producto MKUltra de la CIA, una pieza más del entramado Illuminati.

Así lo desvela el exagente de la NSA Wayne Madsen, quien ha hecho saber que Davis/Suetoro/Obama borró sus registros mediante orden ejecutiva justo después de ser elegido. Sin embargo, Madsen ha hecho público que comosellame trabajó en los años 80 en la Business International Corporation, perteneciente al grupo The Economist, que según el New York Times es una compañía fantasma de la CIA. Por su parte, el padrastro, Lolo Soetoro, asesoró al General Suharto en el golpe de Estado que depuso al presidente Sukarno, una famosa operación de la agencia. La madre de Barry le conoció en el East-West Center, donde trabajó como espía, al igual que lo hiciera en la US Agency for International Development y la Fundación Ford. ¿Pero quién era Ann Dunham? Si Obama no es Obama, ¿es Dunham Dunham? El número de su expediente está manipulado y su firma se corresponde con la de alguien procedente del este de Europa, con lo que podría ser de origen soviético. A este respecto, deviene francamente elocuente que la fecha de su dudosa “muerte” sea el 7 de noviembre de 1995, siendo el de noviembre el Día de la Revolución Comunista. No debería extrañarnos, pues el verdadero padre de nuestro protagonista lo era abiertamente. ¿Es casualidad que el jefe del think tank que le parió, el judío George Soros, se declare filomarxista y prochino? Ahora bien, ¡incluso el falso padre era espía! “Obama” es un masón (salió su sello masónico en una fotografía pero esto fue desestimado pues en ella no se apreciaba su alianza, si bien una vez se atiende al índice de mortalidad de los presuntos amantes del actual presidente americano uno entiende fácilmente que su matrimonio es una farsa) miembro del Consejo de Relaciones Exteriores (tal como él mismo ha reconocido) y del Club Bilderberg (tal como apuntan los indicios) que fue lanzado como candidato político por los judíos David Axelrod y Bettylu Saltzman, hija de Philip M. Klutznick, quien fuera jefe de la B’nai B’rith, la logia masónica judía que controla al gobierno americano y de la que él es siervo. Madsen mostró que fue reclutado por un programa dedicado a colocar a individuos prometedores de la inteligencia y a sus familias en lugares estratégicos de la sociedad.

 

El verdadero padre de Obama

El activista Frank Davis se parece más a Obama que su supuesto padre.

Falso pasado de Obama

Las fotos familiares de Obama están trucadas. ¿Qué significa eso?

No es un delirio: la muerte de Chávez sí fue un complot

Tras la muerte de Hugo Chávez resulta que han comenzado a surgir rumores que tal como se venía sabiendo por lo filtrado por los propios cenáculos occidentales, dado que el opositor Henrique Capriles Radonski es el candidato conveniente para éstos y que las operaciones comerciales convenientes para los mismos dependen del cambio de régimen en Venezuela en favor del paradigma de las naciones occidentalizadas (con Capriles o por cualquier otro medio) así como por el hecho de que desde hace tiempo se viene deduciendo por los investigadores críticos la vinculación del ejército venezolano con los intereses de EE.UU por la capacidad de influencia de éstos, llaman a la sospecha de que los norteamericanos pudieran comprar al ejército de Venezuela para instituir a Capriles en el poder. El Consejo de Relaciones Exteriores (CFR) de los Rockefeller elaboró un artículo antes de las últimas elecciones diciendo que Capriles (del interés americano) no ganaría, y que deberían esperar a un empeoramiento de Chávez, o sea, a que éste muriese. Lo inquietante es que supieron calcular con sorprendente precisión la época en la que habrían de elaborar sus operaciones político-comerciales favorecidas por la muerte del presidente. ¡Prácticamente sabían cuándo moriría! También andaban tramando desde tan atrás lo que debían hacer para instaurar su propio régimen en Venezuela a su muerte. ¡Lo tenían todo calculado! En contra de lo que digan los medios divulgativos occidentales, esto incrimina claramente al aparato de la administración americana, que como se sabe está al servicio del CFR. El artículo de dicho organismo era como sigue:

»Opciones de mitigación

En el caso de que el gobierno orqueste o se aproveche de una violenta reacción popular a la derrota de Chávez, su muerte o su incapacitación, para suspender las libertades civiles y gobernar bajo un estado renovable de excepción, EE.UU podría tomar o promover varias medidas con el fin de acelerar el retorno a la democracia. La probabilidad de éxito de los esfuerzos unilaterales de EE.UU es baja, las actividades multilaterales que incluyen otros actores regionales importantes tienen muchas más probabilidades de influir en el comportamiento de Venezuela.

Opciones diplomáticas

Junto con naciones afines a sus ideales, EE.UU podría exigir a la OEA que declare a Venezuela en incumplimiento de sus obligaciones como signatario de la Carta Democrática Interamericana y fomentar una misión del secretario general dirigida a Caracas. (Nota: Sería difícil generar el consenso para una condena de Venezuela en la OEA, pero el secretario general puede llevar a cabo tal misión por su propia autoridad, y aún así una misión liderada por el secretario general requeriría la aquiescencia de Venezuela para entrar en el país) Venezuela podría entender que si las organizaciones regionales y subregionales determinan que el país ya no es una democracia que funciona, el gobierno deba ser suspendido como ha ocurrido recientemente con Honduras y Paraguay.

EE.UU podría llevar el tema de la democracia en Venezuela ante las Naciones Unidas y desde el Consejo de Seguridad instan a la ONU a aprobar una misión de determinación de hechos, o que apoyen explícitamente los esfuerzos regionales para restaurar la democracia. Junto con otros socios internacionales, incluida la Unión Europea, EE.UU podría apoyar las ofertas de mediación.

Si resulta difícil conseguir que la OEA o la ONU se involucren en los esfuerzos de mitigación, los EE.UU podrían proponer una delegación de ministros de Relaciones Exteriores para viajar a Caracas con el fin de actuar sobre las autoridades venezolanas.

USA podría suspender los visados para todos los individuos (funcionarios y no oficiales, el gobierno y la oposición) que sean tomados por partícipes en el desencadenamiento de la violencia o el menoscabo de la democracia, o suspender los servicios normales de adjudicación de visas en la embajada de EE.UU en espera de una resolución de la crisis.

Opciones de Economía y Finanzas

En el caso de violencia o interrupción de la democracia, EE.UU podría congelar las cuentas bancarias individuales de las figuras clave involucradas o responsables y embargar bienes en USA. También podría disponer del producto de propiedad del gobierno venezolano entidades corporativas como CITGO, que se celebrará en las cuentas de depósito en garantía hasta que se restaure la democracia y alentar a otros socios comerciales importantes (por ejemplo, Canadá, España, Francia, Brasil) para hacer lo mismo.

Si otras formas de presión no pueden tener un efecto, EE.UU podría bloquear el acceso a las instalaciones de refinamiento de CITGO en EE.UU y considerar prohibir la venta de petróleo de PDVSA a EE.UU, mientras que el estado del gobierno es incierto.

Opciones militares

USA podría alentar a otros militares latinoamericanos, así como tal vez los españoles, a comunicar al ejército venezolano la importancia de cumplir con los mandatos constitucionales, respetando los derechos humanos y la preservación de la democracia. Mientras que los partidarios de Chávez dominan el alto mando de Venezuela, no está claro hasta qué punto controlan los mandos medios. Tampoco está claro en qué medida la lealtad de los militares al movimiento bolivariano de Chávez triunfaría sobre otras consideraciones. En el fallido golpe militar de 2002, Chávez se retiró temporalmente, pero también le fue devuelto el poder.

La participación militar directa parece inapropiada. EE.UU nunca ha intervenido unilateralmente en un conflicto interno de América del Sur a través del ejército (a pesar de las críticas al Plan Colombia), y de hacerlo ahora  posiblemente la mayor parte de Sudamérica se pondría de parte de Chávez y /o su sucesor. Muchos países latinoamericanos son profundamente reacios a intervenir o incluso comentar los asuntos internos de sus vecinos hemisféricos. A pesar de la intervención militar multilateral incluso en las peores circunstancias (Haití) es casi impensable.«

Por todo esto, el posible colapso de la situación venezolana que fácilmente se puede deducir de las consecuencias de la muerte de Chávez, tal como es visible, beneficia a los intereses de los poderes fácticos que buscan aumentar su influencia y poder empleando como instrumento el aparato del estado americano que se encuentra bajo su control, dado que tanto el conflicto y el ascenso de su candidato (Capriles) como la otra opción, la siembra del caos, supondrían la implantación de su paradigma en Venezuela, bien por vías “legítimas”, por la justificación de una invasión producida por un oportuno estado de emergencia, o incluso también por una conspiración a través de la infiltración en el propio ejército venezolano (como ya se contempló antes). De este modo, ha de tenerse de nuevo en cuenta las afirmaciones del CFR, que disparan la sospecha sobre la verdadera autoría de todos estos hechos, en este informe donde estudia previamente todas las herramientas a disposición de EE.UU para tomar el control de Venezuela en caso de que se vulnerase la su dudosa democracia a partir de la muerte del Jefe del Estado, tal como antes se ha expuesto, puesto que así parece inevitable que surja la sensación de que todo esto beneficia sospechosamente a los intereses de dichos poderes. Igualmente, cabe añadir que ante la posibilidad de la muerte de Chávez, a finales del pasado año un asociado veterano en el Centro Nacional Australiano de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Nacional de Australia llamado Sean Burges se refirió a un artículo de la Constitución venezolana que explica lo que debe suceder cuando un presidente muere. Según Burges, el artículo 232 de la Constitución venezolana se dirige a dos escenarios directamente relacionadas con la enfermedad de Chávez. En primer lugar, si un presidente electo no pudiera tomar posesión de su cargo para iniciar su mandato, la Constitución exige una nueva elección presidencial. En segundo lugar, deben llevarse a cabo nuevas elecciones presidenciales si un presidente muere, renuncia, o es despedido de la presidencia dentro de los primeros cuatro años de su mandato. Mientras Chávez estaba al parecer muy enfermo para rendir su juramento, la cúpula de Venezuela dictaminó que podía sobrevivir, descartando las elecciones a principios de este año. Sin embargo, si Chávez muriese pronto (decía Burges antes de la efectiva muerte de éste), la Constitución dice que las elecciones deben realizarse dentro de los 30 días consiguientes, lo que significa que su heredero, Maduro, sería el presidente durante menos de un mes antes de las elecciones, de modo que de decidir competir por la elección se enfrentaría al líder opositor Henrique Capriles, un político joven y carismático receptor del 46% de los votos cuando compitió contra Chávez en octubre que, como ya se sabe, es el famoso testaferro de los poderes americanos. Muchos han sospechado, sin embargo, que Diosdado Cabello, ponente en el Congreso de Venezuela y aliado de la línea dura chavista, pudiera iniciar una pugna por la presidencia, lo que forzaría a un conflicto interno (y posible desintegración) al Partido Socialista Unido en Venezuela.

La preocupación es que sin el culto a la personalidad de Chávez la política venezolana podría caer en el descontrol. En un país con una corrupción generalizada, un ejército con demasiado poder, y vinculado con el tráfico de drogas, esto es especialmente aterrador. Incluso antes de las elecciones de octubre se postulaba la posibilidad de un conflicto armado generalizado si Chávez no fuera elegido, algo a lo que ha de añadirse el crecimiento de producción monetaria del país y el déficit que cualquier nuevo líder puede encontrar imposible de manejar. La teoría de la conspiración golpista occidental vino a ser precisamente avalada en la televisión estatal venezolana cuando, en una actualización sobre la salud del presidente Hugo Chávez que se realizó en ella, el vicepresidente Nicolás Maduro aseguró al país que Chávez todavía estaba vivo pero se enfrentaba a serias complicaciones en su batalla contra el cáncer, si bien gran parte de la declaración se centró en su alegación de una hipotética conspiración encabezada por EE.UU contra el país. Maduro dijo que el gobierno había descubierto que un funcionario de la embajada norteamericana estaba actuando en perjuicio de las Fuerzas Armadas de Venezuela, para así ponerse en contacto con los oficiales y proponer un plan para desestabilizar el país. Este hombre del que se trataba en el comunicado era un afiliado a las Fuerzas Aéreas llamado David del Mónaco y se le dio 24 horas para salir del país. Maduro dijo que se tomarían “medidas especiales” para evitar conspiraciones de la derecha. Vale la pena señalar que el gobierno venezolano acusó a EE.UU de un complot similar en 2008, cuando expulsó al entonces embajador Patrick Duddy. El vicepresidente también dijo previamente a la prensa que él mismo ha sido objeto de un plan de asesinato. Sin embargo, a muchos les “sonará extraño” lo que hasta este momento se ha venido tratando de una manera tangencial, que es la posibilidad de que la muerte de Hugo Chávez haya sido premeditada ¿cómo se puede provocar una muerte tan aparentemente natural como la de un cáncer? De entrada, sí que existen pruebas circunstanciales de que desde luego ha habido un esfuerzo por atentar contra su vida, a pesar de que éste pueda por el momento ser considerado a posteriori de la aparición de la propia enfermedad. Fue cuando a Chávez le conectaron a respiración asistida mecánicamente en su última etapa de vida (lo cual indica que uno ya está estancado en la inutilidad, que es irrecuperable) que comenzaron a aplicarle un tratamiento tan sumamente agresivo como la quimioterapia, la cual lleva al borde de la muerte. ¿Para qué llevarle al umbral de la vida cuando ya se sabe que no podrá ser recuperado? Parece que alguien intentaba acelerar el proceso. Pero esto no es todo, porque en la famosa comparecencia de la “actualización sobre la salud” Maduro también aprovechó para decir que los enemigos de Chávez le habían perjudicado con intrigas estableciendo un paralelismo con la muerte de Arafat. Aún así, Maduro va aún más lejos de la teoría de la “aceleración del proceso natural de muerte” y dice que una “comisión científica” hallará a la larga pruebas de que la propia enfermedad de Chávez fue causada por una especie de “contaminación”. Curiosamente, poco después se ha declarado el Estado de Emergencia en Venezuela, y el ejército se ha hecho con el control, tal como la teoría de la conspiración aseguraba que podría suceder y habían previsto desde el CFR. Ningún lugarteniente de Chávez goza del suficiente apoyo público, y el movimiento chavista está empezando a desvertebrarse, tal como se desea.

A parte de esto, existe también un artículo por parte de un tal Francis Quartararo, de la prensa de investigación independiente, que acredita que la “atmósfera circunstancial” mencionada por Maduro efectivamente tuvo lugar y que, haya o no habido de hecho un complot para acabar con la vida de Chávez, el ambiente de infiltración de la inteligencia americana en Venezuela desde luego lo favorecía idóneamente (además, según los archivos clasificados filtrados por Wikileaks, la línea de la actuación americana apuntaba en esa dirección):

»Wikileaks apunta hacia la tesis del homicidio de Chávez

Aprovechando los documentos de Wikileaks, somos capaces de reconstruir los movimientos de inteligencia ocurridos en Venezuela antes del empeoramiento de la salud de Chávez.

En este caso, hay dos aspectos que se destacan. El primero se refiere a Stratfor, una compañía que se ocupa de asuntos de inteligencia, así como de ser cooperadora de EE.UU. Por su parte, el Departamento de Seguridad Nacional, la Infantería de Marina y las agencias de inteligencia de EE.UU, son clientes de una serie de empresas privadas vinculadas al sector militar como Bhopal Dow Chemical Co., Lockheed Martin, Northrop Grumman, o Raytheon.

El segundo aspecto se refiere a LONA, un nuevo sector de inteligencia de USA, instalado en Serbia, que se ha convertido en el protagonista de una serie de procesos relacionados con la aplicación de técnicas especiales explotadas a fondo después de los traumáticos cambios generados por la Primavera Árabe de 2011.

El LONA, o Centro para la Aplicación de Estrategias y Acciones No Violentas, ha estado activo en Venezuela, exigiendo el apoyo logístico de Stratfor, como lo demuestra un mensaje a través de uno de los cables de Wikileaks:

“Cuando alguien pide ayuda, como en el caso de Venezuela, nos preguntamos ‘¿y cómo lo harías?’. Lo que eso significa es que antes se hace un análisis de la situación (archivo ‘.doc’ que te envié) y luego viene la ‘Misión’ (aún por implementar) y el ‘concepto operacional’, que es el plan para el país. En este caso tenemos tres campañas: unificar a la oposición, una campaña para las elecciones de septiembre de 2010 y una campaña paralela para ‘salir a votar'”.

Pero en los archivos de inteligencia que Wikileaks interceptó en Venezuela, se encuentra que el contratista elegido para seguir de cerca el gobierno de Chávez fue la Phoenix Worldwide Industries, que pertenece a una estructura de inteligencia con sede en Miami, Florida [o sea, que dado que como ya sabemos ésta es la filial de la misma red que se describió antes, entonces ni siquiera podemos hablar de una operación “gubernamental” americana, sino que más bien nos encontramos a una operación clandestina totalmente diseñada y realizada por el intra-aparato, pues se trata directamente de los poderes fácticos empleando a sus testaferros privados], para tratar de “pinchar” las transmisiones telefónicas del ex mandatario venezolano a través de estaciones de satélite, interceptores de llamadas telefónicas, camiones y furgonetas de cobertura, cámaras espía en miniatura y cientos de otros dispositivos, para que los funcionarios de la inteligencia en Miami se infiltraran en Venezuela.«

Aún así, a pesar de todo, muchos seguirán cuestionándose la verosimilitud de las acusaciones de que EE.UU le haya de hecho provocado un cáncer a Hugo Chávez. Bien, pues es ahora cuando llegamos al clímax de la redacción y aportamos las fuentes que garantizan la existencia de este tipo de ciencia y tecnología. Desde los medios oficiales se nos intenta hacer creer que sugerir que un cáncer puede ser inducido deliberadamente es un disparate sin sentido, pero eso es, tal como voy a demostrar, pura defensa sesgada del paradigma materialista y, sobre todo, de los intereses del poder, ya que resulta que no sólo es posible sino que es una realidad constatada y reiterada hasta la saciedad mas omitida en los medios manipulados. Se puede provocar cáncer en las personas a distancia. La abogada y escritora Eva Golinger, corresponsal de RT en el continente americano, aseguró:

«Hay información de que desde los años 70 intentaban asesinar por ejemplo al presidente cubano en ese momento, Fidel Castro, con radiación además de otros métodos. Eso no es ningún secreto, todo eso ha sido revelado en miles de documentos desclasificados. Podemos imaginar ahora la capacidad de estas armas que posee hoy en día EE.UU. EE.UU ha empleado diferentes armas biológicas contra sus adversarios (…) (Washington) tiene alta capacidad científica y biológica. Ha habido también otros intentos de atentado contra la vida de Chávez en los últimos años. Muchos medios de comunicación, figuras políticas de EE.UU, y sus aliados, han intentado desfigurar esta información, manipularla y distorsionarla, y hacer parecer que quienes lo denuncian están diciendo una locura o como si se tratara de ciencia-ficción. Sin embargo es una realidad, hay evidencias de que esta capacidad existe.»

Golinger recordó también que el propio vicepresidente venezolano, Nicolás Maduro, indicó que ya tienen pistas sobre esa posibilidad. De hecho, dijo que no hay duda de que se ha producido un ataque contra el mandatario bolivariano, pues hay mucha evidencia circunstancial que indica que se trata de una posibilidad muy plausible. Según Golinger:

«El hecho de no poder confrontarlo y derrocarlo, habría sido la razón para emplear el uso de un arma biológica para atacar al presidente Chávez.»

En cuanto a lo de los archivos desclasificados, no se trata de un bulo ni de una fantasía. Durante los años 60, la embajada americana en Moscú fue testigo de un evento inusual. Muchos de sus miembros comenzaron a padecer náuseas, escalofríos, falta de concentración, ofuscación mental, e interferencias en sus pensamientos. Tres de ellos llegaron a padecer cáncer, siendo esto algo que se salía por completo de toda estadística, por lo cual cabía argüir que realmente hubiera alguna causa que pudiera haber inducido artificialmente dicha dolencia (las referencias son comprobables en el trabajo de Sheila Ostrander). Resulta que lo que no se nos dijo entonces ha acabado siendo corroborado definitivamente por la aparición muy posterior de un archivo desclasificado por la Agencia de Libertad de Información donde se habla de un proyecto llamado “Operación Pandora”. Según parece, tras los eventos de Moscú, la CIA comenzó a realizar investigaciones al respecto y descubrió para su sorpresa que realmente había una señal (a la que las autoridades del gobierno llegaron a denominar “la Señal de Moscú”) siendo emitida desde un edificio situado justo en la calle de enfrente, delante de la embajada, bajo cuya influencia se producía el notorio cambio en la salud de los afectados, siendo por tanto ésta obviamente la causa de aquellos tumores. Se trataba de todo un hallazgo: el cáncer puede ser inducido a distancia con determinadas radiaciones. Los americanos descubrieron que era el gobierno soviético el que había logrado desarrollar en secreto nada menos que, por muy extraordinario que suene un arma capaz de provocar cánceres. A partir de entonces, su propio gobierno tomó el relevo y comenzó a hacer lo posible para desarrollar tecnología semejante con la ayuda del Departamento de Defensa en los proyectos Pandora y Bizarre. La investigación retratada en ese archivo concluyó con resultados insuficientes, a pesar de que el informante final del mismo reconoce que los datos fueron traspasados a otras autoridades, además de que aún quedaba material por desclasificar así como nuevas investigaciones en otros centros a los que el material había sido enviado. Evidentemente, aquella tecnología hubo de ser desarrollada mucho más allá posteriormente, puesto que lo que sí estaba confirmado, tal como se puede ver en determinadas correspondencias de los archivos mencionados, es que la Señal de Moscú existió y que, por lo tanto, sí que lo hace de hecho la capacidad tecnológica de inducir tumores a distancia y afectar a la salud en general, lo que descalifica a los descalificadores. Esto es la enésima prueba de que si hay una prensa especialmente manipulada y tergiversada por el poder de manera artificiosa y enmascarada, ésa es la nuestra. Nótese cómo tras el fracaso electoral de Capriles, el testaferro sionista en Venezuela, éste ha hecho algo que diversas fuentes de la CIA ya han identificado como una forma de golpismo encubierto conspirativo americano: alegar que las elecciones están amañadas para así incendiar las calles y tomar el control. De esta forma, Norteamérica, tal como sabemos por material desclasificado y numerosas filtraciones, ha manipulado países como Georgia, Pakistán, Irán, Egipto, Armenia, o Afganistán en el pasado. Parece increíble que después de tanta información que ha visto la luz sigamos creyendo lo que cuentan.