El Fraude del Bosón de Higgs

En verano del 2012 una comisión de científicos realizó un anuncio publicitario sobre el supuesto hallazgo, aún sin contar con acreditación en la prensa científica revisada por pares (que es en lo que de verdad ha de basarse la ciencia, y no en anuncios de supuestos descubrimientos cacareados por los medios pero para los cuales no se aportan las pruebas materiales), del famoso Bosón de Higgs. Digo “supuesto hallazgo” porque hacer anuncios ante los medios sin presentar las verdaderas pruebas, las que habrán de ser validadas para su verificación, es una técnica muy vieja para hacer que la gente sin pensamiento crítico se crea lo que dicen los científicos ciegamente sin haberlo comprobado por sí mismos tal como antaño se creía a la mismísima Iglesia, por lo que no es cierto eso de que esté demostrado el Bosón de Higgs, y quien diga lo contrario muestra poco rigor y gran estado de desinformación. Los científicos declararon que dichas pruebas serían presentadas “pronto” y que no tardarían apenas un mes, como mucho dos y pico, en darlas a conocer. Eso sucedió en verano del año pasado. Pues bien, la cosa se fue prolongando y los científicos continuaron sin aportar la acreditación en la literatura científica que respaldase su proclamado descubrimiento. Sin embargo, los medios repitieron una y otra vez que el Bosón de Higgs había sido incuestionablemente descubierto, cosa que representa una falacia, puesto que las pruebas reales aún no estaban disponibles al contarse de momento sólo con el anuncio emitido por los del propio acelerador de partículas. Fenomenal, ya que resulta que un año después sigue sin haber una miserable prueba acreditada de que realmente hayan descubierto el susodicho Bosón. A finales del 2012, los mismos medios que aseguraban con cierto aire altanero que se había descubierto, informaron de que de pronto el LHC iba a ser clausurado “temporalmente”, según dijeron, para optimarlo y así poder continuar con las investigaciones en el futuro con el propósito de “descubrir al fin el Bosón de Higgs”… ¿pero no decían que ya lo habían descubierto? Parece que a la prensa se le ha escapado que la afirmación de los científicos de aquella comisión cuando exclamaron que ya lo tenían no era lo que se nos hizo creer. Si dudas de que esto pueda tratarse de un fraude por prejuicios personales, te diré que el fraude es algo mucho más común en la comunidad científica de lo que parece. El afán de protagonismo o la intención de las corporaciones que manejan el sistema de adoctrinar al público con su dogma materialista y así limitar su concepción de la realidad divulgando a través de los organismos que controlan por su dominio del Estado y también de los medios que manipulan la versión de la ciencia que a ellos les conviene y que beneficia tanto al paradigma actual como al establishment instaurado por ellos para justificar de este modo su propia forma de concebir la vida y acallar de igual modo las voces de los críticos siempre sin pruebas reales sino tan sólo con ilusiones de pruebas (pura ingeniería social) suelen ser factores decisivos que hacen que el fraude esté mucho más generalizado de lo que parece (incluyendo a personajes supuestamente respetables).

En la conferencia impartida acerca del pretendido hallazgo, los científicos reconocieron que habían comprobado con una elevada precisión la probabilidad de que la partícula supuestamente hallada en el experimento fuese realmente el Bosón de Higgs. Esto, si bien no fue de nuevo en ningún momento respaldado por prueba objetiva alguna más allá del testimonio de los propios implicados (siendo por ello, desde un punto de vista epistemológico, científicamente inválido),  sí cacareado de nuevo hasta la saciedad por los manipuladores medios. Sin embargo, si alguien se hubiese molestado en contrastar las informaciones habría podido comprobar en un medio alternativo digital especializado en divulgación que en la entrevista realizada a los implicados españoles en el experimento se amplió notablemente la explicación del asunto demostrando que la versión popularmente mediatizada era altamente sensacionalista y sesgada. Mas, antes de pasar a eso cabe introducir el fundamento teórico. Las partículas, como bien saben los físicos, no son mensurables directamente, sino que lo que se hace es calcular sus características cuánticas reconstruyendo los patrones de las reacciones de las colisiones con ellas de otras partículas cuyas características cuánticas ya se han fijado de antemano mediante aparatos llamados ciclotrones, por lo que los nuevos cuantos subatómicos que se descubren en estos vanguardistas experimentos no son medidos objetivamente sino que son deducidos en su expresión mediante cálculos. A saber: no nos hallamos ante un ejercicio de objetiva medición sino de imperfecta deducción, por lo que no sabemos realmente cómo son las partículas que estamos hallando, sino que tan sólo nos lo figuramos desde varios “puntos de vista”. Por lo tanto, las partículas derivadas de las colisiones producidas en los ciclotrones y medidas en éstos sólo sirven para calcular hipótesis de cómo la partícula hallada pudo haber sido. Como las partículas tienen varias características posibles pues su función es de probabilidad, las cualidades estimadas para cada partícula en base a las reacciones que han podido liberarse y provocar las lecturas del ciclotrón conforman “varios senderos posibles de desintegración” para esa misteriosa partícula que se está tratando de desentrañar. Cada uno de estos senderos, cuando es reconstruido mediante los cálculos, nos aproxima a las características que la partícula pudo haber tenido. Para resolver cuáles debieron ser tales características de dicha partícula hay que contrastar los cálculos de todos los senderos posibles. Puede parecer que la partícula ostenta unas características determinadas cuando se hace el cálculo en cuestión desde uno de los senderos, pero sin embargo, sigue cabiendo la posibilidad de que el siguiente sendero deje a entender unas características totalmente distintas, por lo que, aunque en el primero una partícula pueda mostrar un 99.9…% de probabilidad de presentar determinadas cualidades, dicha probabilidad puede pasar a ser inferior al mínimo aceptable para asumir algo en ciencia si en el siguiente sendero resulta deducirse tan sólo un 0,0…1%. La probabilidad podría reducirse incluso más en un tercer o cuarto senderos llegando a ser posible incluso que lo que en un principio parecía la demostración de que una partícula disponía de unas características determinadas pase a ser de pronto todo lo contrario. En otras palabras, cuando el trabajo finaliza, lo que a simple vista parecía un triunfo, puede convertirse en un fracaso.

Los científicos españoles implicados en el experimento atestiguaron que la afirmación de los medios era “inadecuada”. Estos científicos revelaron a la prensa que la afirmación de que el Bosón de Higgs había sido hallado era en realidad sumamente precipitada, puesto que la declaración realizada en la conferencia fue sacada de contexto por todos. Lo cierto es que no había casi certeza de que la partícula descubierta fuese el Bosón, pues lo que había era casi certeza de que esa partícula lo era sólo en dos de los senderos calculados. Para asegurarse ha de contrastarse todos los senderos, y ¿cuántos son en este caso según confesaron estos científicos? Nada menos que cinco, de modo que la hipótesis de que esa partícula es el Santo Grial de la ciencia materialista-mecanicista sólo fue comprobada con esa ostentosa certeza en dos de las cinco posibilidades conjeturadas, es decir, que la verdadera probabilidad confirmada de que la célebre partícula lo fuera de hecho no era suficiente para afirmarlo, pudiendo llegar esto incluso a ser refutado al comprobarse los otros tres senderos pendientes, comprobación que por entonces aún no había sido realizada. Además de eso, y a pesar del nuevo comunicado (más de lo mismo),  seguimos después de un año sin contar con una sola publicación en la literatura científica a pesar de que ya se supone que debería disponerse de los resultados. ¿Acaso están ocultando algo? ¿Acaso al terminar su investigación descubrieron que en realidad no existe el famoso Bosón de Higgs tal como lo conocemos sino tan sólo una partícula parecida en su valor de masa pero con características diferentes? De ser así, eso significaría que sí se puede viajar más rápido que la luz, y por tanto, que el paradigma científico del que esto sería la gran panacea, su última esperanza, no vendría a ser más que una vulgar farsa, lo cual nos llevaría de nuevo a la Teoría del Éter abriendo las puertas a la física esotérica. Parece ser que éste es el caso, puesto que no sólo puede ser así, sino que lo más importante de todo es que nos han dicho que no es así porque supuestamente lo tenían todo comprobado, si bien la cruda realidad es que se han pasado un año entero evitando dar las verdaderas pruebas mientras que se ha repetido a través de los medios una y otra vez que el asunto está ya zanjado a pesar de que se han desmentido a sí mismos por el camino al alegar que aún tiene que comprobarse. ¿Cómo va a “tener que comprobarse” lo que ya estaba comprobado? Obviamente, porque no lo estaba. ¿Y por qué esto evidencia que el Bosón de Higgs es un fraude? Simple: porque no habiendo pruebas de su existencia se han empeñado conscientemente en convencernos de que sí las había. Es decir, que lo único que han hecho ha sido intentar adoctrinarnos. Los medios nos han dicho que hay pruebas concluyentes cuando ni tan siquiera era cierto que las hubiera habido de cualquier tipo, con lo cual nos han mentido. Si los poderes que defienden los intereses del sistema han mentido para que creamos que existe el Bosón, eso implica que en realidad saben que no lo hay.

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