La cábala satánica de los últimos acontecimientos importantes

Comprobemos cómo todo es una OPSI (operación psicológica) ocultista, como en el subproyecto MKOFTEN del proyecto MKSEARCH (la continuación de MKUltra, el programa de control mental de la CIA), que incluyó investigaciones en Magia Negra (no es una teoría conspirativa, es un hecho del dominio público). La continuación y el alcance de estos proyectos han sido objeto de debate debido a la perdida de información, pero Victor Marchetti (consejero del subdirector de la CIA) dijo que MK continuaba, y el coronel Michael Aquino, fundador del Templo de Set (un grupo satánico, no satanista, cismado de la supuestamente inofensiva Iglesia de Satán de Anton LaVey) fue especialista de guerra psicológica del ejército americano en los 60, con lo que cabe, como mínimo, planteárselo. Echemos un vistazo:

  1. El número 11 es uno relevante en la religión de los Illuminati de la Orden del Templo Oriental. También es los diez aspectos de la cábala más aquel que es invisible y los Ojos de la Serpiente en los dados. Además, 11 países europeos se reunieron con 11 representantes americanos en el Club Bilderberg, y 11 es el número de una controvertida cláusula norteamericana que permite no entrar en bancarrota a los que quiebran sus negocios. Finalmente, 11 es el primer Número Maestro de la numerología.
  2. El 11 de junio del 2001, Timothy McVeigh, el presunto terrorista de Oklahoma City, moría de inyección letal en una apresurada ejecución tras ser condenado por 11 cargos.
  3. Tres meses después acontece el primer atentado islámico relevante del siglo XXI, el del 11 de septiembre del 2001 (el famoso 11-S), cuando el vuelo 11 de American Airlines fue estrellado en el Estado Nº 11 de Estados Unidos (Nueva York) contra una de las imponentes Torres Gemelas del World Trade Center (emblema de su capital), las cuales se derrumbaron tras sendos ataques aéreos. Tres onces es “KKK”, aunque la tripulación del vuelo 11 constaba también de 11 personas. Los aviones que habrían sido secuestrados serían 4, mientras que los secuestradores habrían sido 19. El suceso es conocido como 9/11 en el mundo angloparlante, y el número de emergencias es el 911 en Estados Unidos. El Edificio 7 del mismo complejo también se derrumbó. El suceso tuvo lugar en el 27º aniversario (2-7) del final de las olimpiadas de Munich del 72 (7-2), en las que, según nos dijeron, el grupo terrorista Septiembre Negro mató a 11 israelíes (la masacre se completó una noche a las 11). En respuesta, el Mosad planeó matar a 11 personas). El 11-S también fue el 28º aniversario (2-8) del Golpe de Estado en Chile (11-S = Golpe de Estado americano). La Noche de los Cristales Rotos (pógromo antisemita del Tercer Reich) fue la del 9 de noviembre (11/9). Este ataque masivo contra los judíos era el comienzo de un proceso que contribuiría a fundar Israel (el 11-S podría ser el de la fundación del Gran Israel). El 11 de septiembre es el Día Nacional de Cataluña, en cuya capital, Barcelona, se encuentra un complejo llamado World Trade Center. También es el día en el que el Puente de Quebec se derrumbó matando a 11 personas, aquel en el que comenzó la construcción del Pentágono (que también fue atacado el 11-S), el día en el que el colaborador de inteligencia Lucky Luciano estableció su liderazgo en la mafia matando a Salvatore Maranzano, el del primer moshav sionista en Palestina, el de la retención de unos rehenes judíos por secuestradores palestinos tras un rapto aéreo, el del abandono de Naciones Unidas de los refugiados palestinos en Beirut que sufrieron después la masacre de Sabra y Shatila por cortesía de Israel, el de la sospechosa detención de William Morgan tras revelar los secretos de la francmasonería, el del discurso ante el congreso en el que George Bush Sr. habló de mandar tropas a Oriente Medio y de un Nuevo Orden Mundial 11 años antes de los atentados, y el del cumpleaños del abogado de George Bush Jr. (Theodore Olson). Una semana después, el 18 de septiembre (aniversario de la fundación de la CIA), comenzaban los ataques a medios y políticos con cartas infectadas con carbunco (ántrax). Unos meses después se estrenaba Ocean’s 11, remake de una película del Rat Pack (grupo al que perteneció Sammy Davis Jr., de la religión satanista de Anton LaVey, derivada de la religión de los Illuminati de la OTO).
  4.  En mayo del año siguiente (2002), un nuevo organismo de inteligencia (el CNI), con autonomía de acción e identidad jurídica propia (a semejanza de la CIA americana), fue fundado en España para coordinarse con Estados Unidos en vigor de la Ley 11 de ese año.
  5. Dos meses después, el 11 de julio (mes 7) tuvo lugar el incidente de la Isla de Perejil, que enfrentó a España con Marruecos (que fue aplacado por Estados Unidos).
  6. Tres meses más tarde, el 12 de octubre (mes 8) de ese año 2002, 202 personas (atención al doble dos) murieron en Bali, Indonesia, como parte de otro supuesto atentado de Al Qaida.
  7. Exactamente 7 meses después (ojo al 7), el 12 de mayo del 2003, tiene lugar un nuevo atentado en Riyad, Arabia Saudí, que será completado más adelante ese mismo año el día 8 (otro 8) del mes… claro, el 11. En este último murieron 17 personas (como en Munich).
  8. Ese año, en el mes de marzo, España entró con los americanos y los británicos en la Guerra de Irak.
  9. Un año después (en el 2004), el día 11 del mismo mes (marzo), España sufrió un atentado equivalentemente devastador al 11-S (el 11-M… 3/11 para los angloparlantes) 11 días después de que la tercera parte (3) de El Señor de los Anillos ganase 11 Óscar (la primera parte de la trilogía se estrenó en el albor del Euro y se llamaba La Comunidad del Anillo, es decir, la comunidad europea con su círculo de estrellas, la segunda Las Dos Torres, las Torres Gemelas, y la tercera El Retorno del Rey… ¿el merovingio con la controversia del Código Da Vinci?). 11 vagones de 4 trenes (uno sin gente dentro) de una línea de 11 estaciones sufrieron cada uno una explosión 911 días después del 9/11. El ataque más famoso fue en Atocha, mismo lugar donde, en el Nº 55, 5 personas fueron asesinadas y 7 heridas en el 77. El número oficial provisional de víctimas del 11-M fue 190 (el número de emergencias al revés). El supuesto vídeo de Al Qaida reclamando la autoría apareció junto a la carretera M-30 (el 11-M tuvo lugar en el mes 30 del 11-S). 23 días después del atentado (el 23 de febrero es el aniversario del Golpe de Estado de 1981 en España), supuestos terroristas islámicos morían (o eso pareció que sucedía) en una explosión de Leganés en el mes 4.
  10. 5 días después del 11-M estallaba la guerra en Pakistán (en el aniversario del nacimiento de Josef Mengele en 1911).
  11. 56 días después de Leganés (56 personas murieron en los atentados de Riyad), el 29 de mayo, 22 personas (vuelve el doble dos) murieron en la masacre de Khobar del 2004.
  12. El 11 de noviembre del 2004 (11-11, Día de los Veteranos, aniversario del armisticio del 19 a las once) moría Yasser Arafat a las 03:30 (las tres y media, y tres años y medio exactos pasaron entre el 11-S y el 11-M).
  13.  Otro atentado tuvo lugar el 7 de julio del 2005 (7/7 o J-7 en el mundo angloparlante), cuando tres trenes del metro londinense y un autobús sufrieron un ataque (uno de los trenes tenía el número 311, otra vez el 3/11). 6 estaciones recibieron víctimas (6 estaciones + 1 autobús = 7).
  14. El 16 de abril del 2007 (2-7) tuvo lugar la masacre de Virginia Tech, en la que murieron 33 personas (número de grados de iniciación del rito escocés de la masonería, fraternidad que buscaba controlar la Orden Illuminati de Baviera).
  15. En 2008 se declaró la crisis financiera mundial (otra vez, 2-8).
  16. Durante 4 días de noviembre (mes 11 otra vez) de ese año (del 26 al 29) tuvo lugar en Bombay un ataque islamista.
  17. El 11 de marzo del 2011 (7 años tras el 11-M), un terremoto tuvo lugar en Japón provocando la fuga de la central nuclear de Fukushima.
  18. Ese mismo año, el presidente de España, Zapatero, que ganó las elecciones gracias al 11-M en la primera ocasión (cuando obtuvo la victoria en el Día de Karl Marx) y al hecho de que el rostro del portavoz de la oposición recordaba la controversia del suceso en la segunda, anunció que adelantaría las elecciones al mes de noviembre (11). Su gobierno duró 7 años. La fecha en inglés del anuncio de su retirada se corresponde con el número de Óscar que ganó cada entrega de El Señor de los Anillos (4-2-11).
  19. Un mes después tienen lugar en España las concentraciones del 15 de mayo (15-M), una especie de supuesta revolución antisistema, en el aniversario del comienzo de la Guerra Española de Sucesión (que acabó el 11 de septiembre de su 13º año).
  20.  El 17 de septiembre de ese mismo 2011 (4 meses y 2 días después y, por tanto, el 4-2-11 de nuevo), tiene lugar la concentración Ocupa Wall Street, inspirada en el 15-M.
  21. Al año siguiente, el 20 de julio del 2012, matan a 12 personas (atención al 12) en el estreno de la última película de Batman (oscura saga asociada a la tragedia). El 20 de julio (mes 7, te echábamos de menos) es el aniversario del alucinaje (sí, lo he escrito bien) del Apollo… por supuesto, tenía que ser el 11.
  22.  11 años después del 11-S (el 11 de septiembre del 2012) un ataque tiene lugar en Benghazi (Libia) contra personal americano supuestamente por parte de Al Qaida.
  23. En diciembre (mes 12) de ese año, mueren el día 14 en la masacre de Sandy Hook 26 personas, además de su asesino (27) y la madre de éste (28). Apréciese la referencia al 11/26 de la India así como al 2-7 y al 2-8 una vez más.
  24. El 11 de febrero del 2013 (en el aniversario del Tratado Lateranense que reconoció el Estado Pontificio) el Papa abdicó su cátedra.
  25. El 15 de abril (mes 4 una vez más) del 2013 tuvieron lugar las explosiones de la maratón de Boston (las bombas se encontraban a 190 metros la una de la otra… volvemos al 190), presuntamente perpetradas por islamistas radicales.
  26. Justo un año después, 219 estudiantes son secuestradas en Nigeria supuestamente por un grupo procedente de Al Qaida. Este día es el aniversario de la muerte de Lincoln y del marxista Sartre.
  27. Dos años después (diez tras el J-7), fueron asesinadas en París el 7 de enero (“7 janvier”, 7-J, o sea, J-7 al revés) 11 personas (otras 11 fueron heridas) por presuntos terroristas yijadistas. Más sucesos tuvieron lugar los días siguientes en la región. En total murieron 17 personas (una vez más, igual que en Munich). Los sucesos empezaron en torno a las 11.
  28. Recordemos que la religión Illuminati de la que hemos hablado es la de la de los templarios orientales, porque diez meses después, el viernes 13 de noviembre (mes 11 y fecha de la mala suerte por la traición a los templarios, precisamente) tiene lugar en Francia (donde los templarios fueron traicionados) un ataque cuya peor parte la sufre un local del distrito 11 de París en el cual tocaba una banda de metal tipo muerte cuyo vocal se hace llamar “El Diablo” (apropiado, sin duda). En otro local (La Pequeña Camboya) murieron 11 personas. Los dueños previos del anterior (judíos descaradamente sionistas) lo habían vendido el 11 de septiembre. Este atentado fue precedido por uno contra un avión ruso en Sinaí el día de Halloween (fiesta satanista) y la Declaración de Independencia de Cataluña del 9 de noviembre (9/11 en español). Recordemos que Barcelona alberga a la Orden Illuminati de Gabriel López de Rojas.

La verdad sobre el 13-N

Tras los recientes atentados de París, el presidente francés, François Hollande, en una oportunista e irresponsable búsqueda de protagonismo y poder, ha intentado involucrar nada menos que a todos los aliados de la OTAN en el conflicto de Siria, y lo llamo irresponsable por las potenciales consecuencias que esto tendría, pues dicho conflicto sería contra un enemigo llamado Islamic State of Irak and Siria (ISIS), lo que para cualquier persona que sepa leer, incluso si no sabe inglés, implicaría una guerra total que nos llevaría, una vez más, al dichoso Irak, y el problema, para los que pudieran andar despistados mientras otros seguíamos de cerca la evolución del embrollo, es que la mayor oposición a este pretendido Estado Islámico en ese país son Irán y las milicias chiítas con la complicidad por conveniencia de Hizbulá, el verdadero archienemigo de Israel, que con esto se vería beneficiado. Lo más interesante, en cambio, es que donde más lo serían estos terroristas de los que no se está hablando sería en Líbano, lugar en el que nos dijeron poco antes de lo de París que recibieron un duro golpe por parte de un ISIS cuyo destino tras la demandada acometida de los aliados sería la extinción. Esto, sumado a la insurgencia en curso de los palestinos contra los israelíes y la consecuencia que ello tendría en la parte de Hamás (el radical movimiento islámico palestino) con la respuesta de Israel, que en teoría cuenta con el respeto de un Egipto desde donde también se nos acaba de decir que el ISIS ha atentado contra Rusia, cuya intervención allí podría suscitar una coalición de éstos con los elementos más radicalmente antiisraelíes que participaron en los recientes cambios del país, haría que la contienda se desplegase de tal manera que una mayor lo hiciera entre una coalición irakí-iraní y una árabe al ser inaceptable para saudíes y compañía la expansión de la influencia del Irán chií, lo cual arrastraría por supuesto a las dos grandes potencias, Estados Unidos y Rusia, a una especie de Armagedón que finalmente pudiera resultar en un status quo consistente en un Oriente Medio generalmente desolado y en el que sólo quedarían frente a frente las fuerzas opuestas a Israel y el inmenso potencial militar de éste (tal vez tras la destrucción de los corroídos despojos de la vapuleada comunidad palestina en acciones de represalia acometidas por dicho estado que hubieran podido tener lugar entremedias de todo este tinglado). El resultado podría y posiblemente busca ser la expansión sionista en toda la región.

La versión oficial nos contó que el ISIS recibió muchas de sus armas por la retirada del ejército iraquí de Mosul, pero eso es, como de costumbre, falso, puesto que ya disponían de gran cantidad antes de la toma de la ciudad, la mayoría de EE.UU, quienes les armaron y apoyaron para derrocar a al-Assad en Siria. El Premio Pulitzer Seymour Hersh explicó cómo tras el derrocamiento de Gadaffi en Libia un acuerdo secreto alcanzado a principios de 2012 entre las administraciones americana y turca establecían la financiación desde Turquía, Arabia Saudí, y Qatar de los insurgentes sirios, los cuales serían armados por la CIA y el MI6 con los arsenales de Gaddafi. En abril del año pasado se informó de que EE.UU proporcionaba armas a al-Nusra y otros grupos terroristas en Siria a través de mercenarios “moderados”. Jamal Maarouf, dirigente del Frente Revolucionario Sirio (SRF), creado por la CIA, Arabia Saudí y la inteligencia qatarí, dijo que si las personas que les apoyaban les ordenaban enviar armas a otro grupo, ellos las enviaban. “Hacemos lo que nos piden”, dijeron textualmente, con lo que debemos entender que si de acuerdo con Barak Barfi (de la Fundación Nueva América), al-Nusra, el grupo vinculado a Al Qaida conocido por decapitar cristianos (en cuya creación resultó clave Abu Bakr al-Baghdadi, líder del ISIS que lo anexionó a éste) recibía armas indirectamente del SRF, esto se estaba haciendo bajo mandato de EE.UU, lo que también significa que el vigente proceso de división de Irak en zonas religiosas y sectarias está siendo ejecutado por éste, algo que en realidad fue el plan desde el principio, concebido en un principio por los neoconservadores de Bush en un escrito del israelí Institute for Advanced Strategic and Political Studies que pedía derrocar a Saddam Hussein y librar una guerra en Siria. Antes de eso, Oded Yinon escribió El plan sionista para Oriente Medio, donde proponía la disgregación de todos los estados árabes por Israel en unidades pequeñas y la disolución de Siria e Irak en partes étnica y religiosamente diferentes. Los estados árabes y musulmanes serían destruidos desde dentro mediante la explotación de sus propias diferencias. Resulta que no sólo no es ningún error pensar que Israel está interesado en que pase exactamente lo que ha venido sucediendo, sino que está claro que ellos han sido los arquitectos. Esto explica por qué recientemente se ha incluido a los niños palestinos sublevados contra la ocupación israelí en discursos sobre la escalada de terrorismo en Oriente Medio.

Sobre esto último, únicamente cabe aclarar para la refutación de las falsas creencias que se están construyendo (como siempre) en torno a los palestinos lo que decía el 16 de octubre un artículo de Robert Fantina para Counterpunch:

«¿No ha oído hablar la Sra. Clinton de los continuos ataques contra los palestinos por terroristas del ejército israelí y los colonos ilegales? Hay que recordarle la muerte de la pequeña que murió hace unas semanas, quemada por un colono ilegal que todavía no ha sido acusado de ningún crimen. O tal vez hay que llamar su atención sobre los más de 10 palestinos, jóvenes de hasta 13 años, desarmados y asesinados a tiros a quemarropa. El vídeo de una joven mujer palestina, con sus manos en el aire, rodeada por terroristas del ejército y muerta a tiros se encuentra fácilmente en la red. ¿No tiene nada que decir la señora Clinton al respecto?

[…]

¿Es más trágico que hayan muerto siete israelíes que 28 palestinos desde el 1 de octubre? Tal vez haya que recordar a la Clinton que los colonos israelíes, que viven en Cisjordania desafiando el derecho internacional, tengan la protección absoluta de los soldados del ejército cuando atacan a los palestinos. También, los israelíes tienen todas las ventajas que les suministra la ayuda militar de EE.UU. Se ha informado de que un ataque palestino a un israelí fue realizado con un mondador de vegetales. Cualquier persona pensante reconocería la desesperación que indica este caso. Los palestinos utilizan generalmente cualquier medio a su disposición, normalmente solo piedras, para oponerse a sus brutales ocupantes. Y ahora los israelíes pueden matar a tiros a cualquiera que les lance una piedra.»

Se podría seguir, pero con esto se obtiene una muestra de la hipocresía de nuestras fuentes “más respetables” sobre este asunto al que los timoratos califican de “espinoso” y “delicado” y los valientes de “indignante” y “desproporcionado”. Pero atención, pues la gota que colma el vaso es la posibilidad de que esto no sea sino otra Bandera Falsa, o sea, otro ataque perpetrado por las propias fuerzas que sirven a quien atribuye el ataque y agita los deseos de represalia. ¿La clave? ¡Karim Benzema! ¿Alguien se ha percatado de la misteriosa coincidencia de la estancia en prisión del principal jugador de la selección francesa el día del atentado que pretendía organizar una masacre en el interior del estadio donde jugaba precisamente dicha selección con el mencionado atentado? Tal vez no sea una casualidad, pues Benzema estaba en prisión por la denuncia de un compañero de selección por extorsión (Benzema le estaría chantajeando con un vídeo sexual). Cuando chantajeas a alguien puedes canjear el chantaje por dinero o por favores… ¿se pretendía acaso que Mathieu Valbuena (el jugador chantajeado) obedeciese la instrucción de permitir el paso de los terroristas dejándoles la puerta abierta a cambio de no fastidiarle la vida con el vídeo sin que él supiese lo que iba a pasar? Luego los terroristas podrían matarle y la complicidad permanecería enterrada, quedando lo de la apertura del paso a éstos por parte de Valbuena como una triste negligencia que le costó la vida y así los cabos estarían cerrados. Todo esto beneficia a Israel y Benzema juega en el Real Madrid, club de fútbol con excelentes relaciones con dicho estado. ¿Trabaja Benzema para los sionistas? Menos mal que Valbuena denunció antes, pues en mi opinión, de no haber sido así, la masacre habría sido mayor, más traumática, y más oportuna para Hollande.

Lo que no te han contado de la crisis palestina-israelí

«Nunca he visto a un presidente- no me importa quién- encarárseles. Simplemente me perturba. Siempre consiguen lo que quieren. Los israelíes lo tienen todo controlado. Llegó un momento en el que yo no pintaba nada. Si el pueblo americano comprendiese cómo han echado la zarpa a nuestro gobierno, habría un levantamiento. Nuestros ciudadanos ciertamente no tienen ni idea de lo que está pasando».- Thomas H. Moorer, Presidente del Estado Mayor Conjunto de los USA, a 24 de agosto de 1983.

A mediados de junio descubríamos la “noticia” de la desaparición de 3 “inocentes” jóvenes israelíes cuando hacían autostop para volver a casa en Hebrón. Esto ha dado lugar el mayor despliegue militar de Israel en 10 años, que ha acusado de ello sin prueba alguna al Movimiento de Resistencia Islámica Palestina (Hamás). El día 30, las autoridades israelíes afirmaron haber encontrado los cuerpos de los chicos muertos. Sin embargo, voy a retratar ahora todo esto como una treta fundada en una oleada de desinformación que pretende justificar lo injustificable. A continuación mostraré un repaso tanto de la historia y el verdadero carácter de Israel como de una lista de sucesos acontecidos en los últimos años que hacen que la balanza se incline en esta situación de una manera muy distinta a la que la mayoría del público creería en su ignorancia agenciada por los medios comunicativos de la corriente dominante de occidente antes de revelar el auténtico trasfondo del supuesto crimen y demás atentados aducidos por el gobierno israelí como razones de sus actuaciones en curso y exponer fielmente éstas. Pareciera ser que todos debiésemos llorar otra vez por las víctimas judías, pero, ¿qué hay de las palestinas? Sí, las víctimas palestinas. ¿Quién se lleva la peor parte en lo concerniente a la arbitraria, constante, e impune comisión de crímenes inaceptables? Sin duda, el estado de Israel.

Hay que saber realmente muy poco para negar esto, pues cada vez hay más emplazamientos ilegítimos en Cisjordania, las expulsiones son incesantes, las casas de los palestinos son derribadas sistemáticamente, organizaciones financiadas por los sionistas construyen asentamientos que sustituyen los hogares destruidos, y la violencia contra los que reclaman justicia es constante. Violando la ley internacional, Israel ha estado vendiendo la tierra robada a los palestinos cuando se fundó en 1948 impidiéndoles volver a los más de 400 pueblos destruidos en la famosa “Nakba” (“Desastre”). Hace años se empezó a construir una gigantesca muralla que roba cantidad de tierra palestina e ilegal a ojos del Tribunal Internacional. Desde la guerra del 67, el llamado régimen de Tel Aviv ha arrestado a miles de niños palestinos a los que esposa, veja, maltrata, e incluso encierra en cárceles para adultos. Actualmente, apenas queda un rescoldo de población palestina en la región, la cual es forzada a vivir hacinada en Cisjordania y, sobre todo, en la Franja de Gaza (uno de los lugares más densamente poblados de la tierra), que es gestionada a modo de prisión por el ejército israelí (que controla el tráfico de población y los suministros) y a cuyo antojo éste abre y cierra sus fronteras. Desde 2007, Israel mantiene un bloqueo contra la región que impide a los ciudadanos ejercer derechos como el del trabajo, la salud, la educación, y la libertad de circulación. Gaza ha sido considerada irónicamente como “el mayor campo de concentración de la historia”.

En este campo se llevan a cabo ejecuciones sistemáticas y arbitrarias. ¿No? En el transcurso de la invasión del 2008 al 2009, iniciada por el primer ministro de Israel Ehud Olmert y justificada con las típicas falacias sionistas, su millón y medio de habitantes sufrió gratuitamente un infierno. Aviones y tanques israelíes asaltaron la región y se dedicaron a bombardear deliberadamente las viviendas. Los ataques aéreos se dirigieron intencionadamente a áreas civiles matando e hiriendo a cientos. La estimación de daños colaterales producidos por la campaña israelí fue de un 400%. No cabría aquí hablar de conflicto sino de exterminio. He de destacar que soldados israelíes han formado un grupo de protesta llamado “Rompiendo el Silencio” que ha confirmado que la política de los sionistas es el asesinato y la barbarie. Uno reconoció que les ordenaban disparar al acercarse a las casas sin detenerse en el caso de que hubiera alguien. Otros informaron de que cundió el vandalismo y de que se utilizó a civiles a modo de escudo humano durante las incursiones. También se sabe que el ejército utilizó ilegalmente fósforo blanco (que hace que las personas ardan vivas). Un informe para la ONU del juez judío Richard Goldstone habló de que Israel había cometido crímenes de guerra y posiblemente crímenes contra la humanidad en su invasión de Gaza de 2008 a 2009 (aunque después le presionaron para que se detractase). Por su parte, el representante judío de la ONU Richard Falk dijo que los ataques aéreos sobre Gaza suponían una grave violación del Derecho Internacional Humanitario. Pese a todo, el presente primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, dijo que jamás consentiría que ningún soldado o líder israelí fuera a juicio por tales acciones. En el 2010 se emitió una orden judicial en Gran Bretaña para arrestar a Tzipi Livni, ministra de Asuntos Exteriores israelí cuando tuvo lugar la invasión, por crímenes de guerra, por lo que ésta tuvo que abstenerse de ir. Como bien dijera el vilipendiado catedrático judío hijo de un superviviente de Auschwitz, Norman Finklestein:

«La única diferencia entre el terrorismo de Israel y el de Hamás es que el primero es el triple de letal».

El martes 13 de noviembre de 2012, el ejército israelí, supuestamente en respuesta a los presuntos ataques de dicho grupo, inició una salvaje operación en Gaza. La semana siguiente, los medios informaron de que la Fuerza Aérea de Israel había bombardeado la casa de una familia palestina matando a 10 de sus miembros (entre ellos 4 niños), y 2 vecinos. Además, una manifestación contra la campaña fue violentamente reprimida, con los israelíes disparando sobre los manifestantes y matando a 2 de ellos. Ese día murieron 30 palestinos. El día después se decía que las bajas causadas por los bombardeos israelíes sobre Gaza llegaban a 100, 24 de las cuales correspondían a menores, 10 a mujeres, y 12 a ancianos (la mitad de los muertos eran civiles). La cifra de heridos era de 900, la mayor parte de ellos niños y mujeres (el 70% civiles). Un caso destacado fue el de un transportista de periodistas que falleció al ser alcanzado por un proyectil israelí a pesar (o a causa) de que su taxi venía identificado con un distintivo de prensa. Ese mismo día, la aviación bombardeó una torre de 14 plantas en el centro de la ciudad de Gaza que albergaba la sede de varias cadenas de televisión (entre ellas dos de Arabia Saudí). El ataque también alcanzó a una planta donde diversas televisiones internacionales realizaban sus conexiones, y en él murió al menos un periodista. Tras un par de días, cesaron las hostilidades y se firmó un alto el fuego mediado por Egipto. El balance de víctimas superó los 162 palestinos muertos y 1300 heridos. A lo largo de esa semana se produjeron numerosos choques entre las fuerzas israelíes y los palestinos que protestaban en Cisjordania por la sangrienta ofensiva de Israel; pero justo el mismo día que se aprobaba el alto el fuego, el ejército israelí detuvo a 55 personas, incluyendo funcionarios de movimientos palestinos y algunos legisladores, bajo la engañosa acusación de pertenecer al aparato terrorista. El 13 de diciembre supimos que una policía de fronteras israelí mató en Hebrón a un adolescente palestino de 16 años llamado Muhamad Ziad Awad Salaymah. Los medios israelíes dijeron al principio que se había tratado de un intento de atentado frustrado, pero luego se confirmó que el arma que llevaba el chico era de juguete.

El 16 de enero del año siguiente leíamos que otro adolescente palestino, Samir Awad Ahmed, de 17 años, murió tiroteado tras zafarse de los soldados israelíes que habían intentado capturarlo. De acuerdo con el alcalde de su localidad, se trató de un crimen alevoso. Igualmente, apenas unos días antes, un joven de 21 años había muerto en Gaza también como consecuencia de los disparos del ejército israelí según los médicos. Meses más adelante nos enterábamos a 4 de abril de que, en los últimos dos días, una vez más dos adolescentes palestinos habían muerto a tiros a manos de los soldados israelíes durante las protestas por la muerte del dirigente de Fatá de Hebrón Maisarah Abu Hamdiyeh. Los dos murieron luego de que las tropas ocupantes decidiesen abrir fuego a discreción contra los manifestantes un mes después de que se les autorizase a utilizar munición de guerra posteriormente a las revueltas por el fallecimiento del preso administrativo palestino Arafat Jaradat debido a las torturas a las que fue sometido. De acuerdo con un decreto israelí, cualquier persona que sea siquiera sospechosa de activismo contra la ocupación puede, bajo el arbitrario criterio de su autoridad, ser indefinidamente encarcelada, aislada, y privada del derecho a un abogado, algo que va en contra de los Derechos Humanos. En las cárceles israelíes hay 4500 presos administrativos (sin juicio ni cargos) palestinos, 1800 de los cuales han sido diagnosticados con enfermedades y dolencias que requieren una atención que no reciben. En la misma línea, dos días más tarde el ministro de Asuntos Sociales de la Autoridad Palestina Kamal Sharafi anunciaba que, desde el año 2000, hasta 1500 niños palestinos habían sido asesinados a manos de los israelíes, 6000 habían sido heridos, y más de 10.000 detenidos (200 de ellos aún estaban en cárceles israelíes). El 2 de julio, un vehículo del ejército israelí atropelló a propósito al joven Muatazz Idreis Sharawnah, de 19 años, tras lo cual, tal como apuntaban los testigos, las fuerzas israelíes cerraron el paso al servicio de emergencias para facilitar que el muchacho muriera. El chico, que estudiaba en Jericó, fue declarado muerto en el hospital. Decenas de demandas se han presentado por incidentes similares, pero nunca ha habido reacción alguna.

El 22 de noviembre las tropas de Israel atacaron en 7 ciudades palestinas a aquellos que protestaban por la expropiación forzosa de terreno para la construcción de asentamientos sionistas y el reciente aumento de las demoliciones de olivares de los palestinos. Un día después, la militar israelí Elena “Gluzman” Zakusilo admitió en una entrevista en la TV ucraniana haber matado a un número determinado de ellos, incluyendo niños, cuando se manifestaban contra la ocupación, algo por lo que la ascendieron al rango de Mayor. Al día siguiente se publicaba que los residentes de un asentamiento sionista venían atacando a los automóviles en los que se transportaban los refugiados de Jalamun que transitaban por la carretera que une la ciudad con Nablus. Entonces éstos decidieron manifestarse y comenzó su enfrentamiento con aquéllos. En ese momento, las tropas israelíes intervinieron y lanzaron gases lacrimógenos que produjeron asfixia a decenas de personas, de igual modo que 15 resultaron heridas. Las fuerzas israelíes emplearon al parecer munición letal. Semanas antes, las conversaciones de paz se habían visto quebradas por la construcción de edificaciones en la Cisjordania ocupada. El 7 de diciembre se informaba de que un niño de 14 años residente en el campo de refugiados de Al-Jalazun (cerca de Ramala), cuyo nombre era Wajih Wajdi al-Ramahi, fue tiroteado por la espalda en frente de su escuela. Murió en el hospital. El padre dijo que se trató de un crimen a sangre fría, pues su hijo no estaba haciendo nada más que jugar al fútbol. El francotirador que le disparó desde una torre en Bet El lo habría hecho por diversión. Los medios israelíes lo negaron diciendo que había sido un enfrentamiento, pero los vecinos dijeron que no había habido ningún choque por aquel entonces en la zona. La noche del sábado 14, los israelíes abrieron fuego y abatieron a un palestino que se acercaba a una zona de seguridad prohibida al este de Jan Yunis. El 24 de diciembre, los medios reportaban que, con motivo del asesinato de un israelí en la frontera con Gaza, el ejército de Israel, contraviniendo el armisticio firmado tras la guerra del 2012, mandó tanques e infantería a atacar 6 lugares en Gaza además de incursiones aéreas sobre 2 campamentos (una sobre la ciudad ya citada) y 3 ataques más sobre la capital. Un par de civiles, un adulto y una niña, murieron a causa de los bombardeos. El total de civiles palestinos muertos en todo el año se elevaba a más de 30 (la mayoría de Cisjordania).

A principios de este año, testigos apuntaban que, para reprimir una manifestación de los alrededores del campo de Al-Jalazun, las fuerzas israelíes emplearon munición real en respuesta a las piedras y botellas arrojadas por los palestinos atacando sin previo aviso. Los militares interrogaron y registraron a un joven llamado Mohamed Mubarak, lo liquidaron y aludieron que era un agente armado. El disparo a otro joven en Gaza, que resultó herido, desde el lado israelí, provocó la manifestación de cientos de personas cerca de la frontera contra el bloqueo. La acometida del ejército de Israel había sido repelida por los palestinos sin dejar víctimas, a lo que Tel Aviv tuvo a bien responder con bombardeos aéreos sobre Gaza. En este contexto, el pasado 20 de marzo, la OLP (Organización para la Liberación de Palestina) denunció en un comunicado el incremento de los asesinatos por parte de las tropas de Israel en los territorios palestinos desde el inicio de las negociaciones con el gobierno israelí. El texto decía que desde julio del 2013 sus soldados habían matado a 56 palestinos y herido a 897. Eso sin contar la muerte de un adolescente de 15 años, Youssef Nayif Youssef Shawanrah, justo antes de que el informe viese la luz. Shawanrah fue acribillado cuando buscaba plantas medicinales. Los medios palestinos comentaron que los israelíes tienen como pasatiempo tirar contra los refugiados de los campamentos de Gaza y Cisjordania. El informe de la OLP también sostenía que se habían registrado más de 500 ataques de los pobladores de los asentamientos sionistas a civiles palestinos y que se habían efectuado más de 3000 arrestos “con el fin de descarrilar el proceso de paz”. La publicación remarcó que las violaciones de la ley internacional y los Derechos Humanos por Israel habían proseguido mientras se ponía en marcha la construcción de 10.500 viviendas ilegales para colonos sionistas y que 146 casas de palestinos habían sido demolidas. El documento se quejaba de la construcción de asentamientos tanto en Cisjordania como en Jerusalem Este.

El 15 de mayo, dos adolescentes palestinos (Nadim Nuwara, de 17 años, y Muhammad Abu al-Thahir, de 16), fueron una vez más acribillados en una manifestación en los territorios ocupados de Cisjordania que buscaba expresar solidaridad con los presos administrativos que en su interior hacían huelga de hambre en la prisión militar de Ofer. Unos días después, el portal palestino Defence for Children International-Palestine publicó las imágenes de unas cámaras de seguridad que había instaladas en el área. En el vídeo se veía que los chicos estaban andando tranquilamente a un paso natural cuando de pronto los agentes israelíes abrieron fuego (incluso la prensa israelí se llegó a hacer eco de la noticia declarando que los jóvenes estaban lejos del tumulto que se provocó como consecuencia de la manifestación y que no estaban en confrontación directa con los soldados). Sin embargo, tras salir éste a la luz, el comerciante que instaló las cámaras fue ordenado por el ejército israelí a desmantelarlas en 24 horas. Después de confiscar ese mismo mes el equipo de grabación, el 13 de junio los israelíes incautaron el resto de aparatos de grabación instalados en la zona junto con el de los encargados de los demás negocios. Incluso llegaron a exigir a este hombre que retirase también una cámara que no hace grabaciones. La ONG que hizo públicas las imágenes demandó a las autoridades israelíes una investigación de lo sucedido y un castigo apropiado para los culpables, pero nada sucedió. Amnistía Internacional censuró enérgicamente el doble crimen acusando a las fuerzas israelíes de recurrir a la fuerza extrema. Otro organismo que ha denunciado a Israel ha sido UNICEF, que lo ha acusado de “maltrato sistemático” de los niños palestinos. UNICEF dijo que cada año 700 niños palestinos de entre 12 y 17 años (principalmente varones) son arrestados, interrogados, y detenidos por el ejército, la policía, y agentes de seguridad de Israel, así como que los niños son amenazados con violencia física, la muerte, o incluso con el asalto sexual a ellos o a sus familiares para obligarles a confesar crímenes inexistentes.

En marzo del 2013 la ONU publicó un informe titulado Niños en Detención Militar Israelí afirmando que Israel juzga sistemáticamente a menores en tribunales militares y en el cual demostraba un “tratamiento o castigo cruel, inhumano, y degradante”. También describía los malos tratos a los adolescentes palestinos como “extendidos, sistemáticos, e institucionalizados” dentro del sistema de detención militar israelí. Medio año después, UNICEF volvió a asegurar que el maltrato de niños palestinos detenidos seguía siendo sistemático y que “las violaciones siguen en marcha”. Y así continúa siendo. El International Middle East Media Center informó en marzo de este año de que los tribunales militares israelíes habían sentenciado a un chico de 14 años (Laith Husseini) a una pena de 9 meses de prisión y a otro de 16 (Mohammad Abu Rammouz) a una de 6. El Comité Publicó Contra la Tortura acusó a Israel de torturar a niños palestinos para obtener confesiones. Podemos decir pues que Israel es, sin duda, un estado criminal. La lista de leyes incumplidas por éste es sorprendente. En primer lugar, en cuanto que se dedica a anexionar territorios y a trasladar población a un estado bajo ocupación militar, comete crímenes de guerra a los ojos del Acuerdo de Ginebra. En segundo lugar, dado que utiliza su autoridad y su fuerza con el propósito de que un grupo étnico domine y oprima sistemáticamente a otro u otros, viola el Artículo 2 de la Convención Internacional para la Supresión y Penalización del Delito de Apartheid (véase la obra del judío israelí convertido al islam Uri Davis, Israel: Un Estado de Apartheid). Sin ir más lejos, el crítico de Israel antes citado, Goldstone, es uno de los famosos campeones anti-Apartheid. Asimismo, ya que tras su fundación Israel llevó a cabo la despoblación y la destrucción de las comunidades palestinas a través de la expulsión y masacre de miles y miles de personas (La limpieza étnica de palestina, Ilan Pappe), volviendo a perpetrar éstos u otros actos similares más adelante (véase el “Naksé”, el “Retroceso” del 67), incluyendo la deportación y el secuestro, al igual que varias acciones graves más, también el Estatuto del Tribunal Militar Internacional de Nuremberg, la Cuarta Convención de Ginebra, y el Estatuto de Roma del Tribunal Criminal Internacional. Eso sin contar sus numerosos atentados contra los Derechos Humanos denunciados por toda clase de organismos, activistas, y observadores internacionales. No exageramos entonces cuando decimos que Israel es un régimen terrorista. Ahora pues, una vez iniciados en el verdadero conocimiento de dicho régimen, procedemos a desenmascarar la vigente crisis palestina-israelí.

Empecemos por subrayar que el supuesto rapto y asesinato de los jóvenes Eyal Ifrach, Gilad Shaer y Naftali Frankel han sido utilizados por Israel como disculpa para incurrir en toda clase de tropelías. El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu ha acusado de estos actos a Hamás sin fundamento alguno. El hallazgo de los jóvenes sin vida fue “confirmado” por el número 2 del Ministerio de Defensa, que dijo que las casas de los terroristas debían ser demolidas y sus escondrijos de armas destruidos. Evidentemente, estas palabras buscan que la gente malinterprete las imágenes de casas demolidas pensando en “terroristas” en vez de en “limpieza étnica”. La doble moral de Israel se comprueba en el hecho de que sus fuerzas matasen impunemente a un adolescente de 15 años durante las redadas antes de que se “supiese” la muerte de los “rehenes” (la noticia salió el 20 de junio). Hamás, al contrario de como acostumbra a hacer cuando es responsable de algo, ha negado tener nada que ver con los crímenes. La unión entre ellos y Fatá en abril hizo que Netanyahu suspendiese las conversaciones de paz con los palestinos. El movimiento ha asegurado que las acusaciones de los israelíes van destinadas a sabotear la reciente reconciliación. Los medios occidentales han procurado tergiversar lo que está pasando diciendo absurdamente que éste se jacta de los crímenes al sacar de contexto las palabras beligerantes de sus representantes, cuya auténtica motivación es la frustración. Declaraciones como la de que Israel se arrepentiría si cumplía sus amenazas por parte de su líder (Ezza al-Rashq), la de que si no cesaban los ataques contra los palestinos en Gaza y Cisjordania ellos emprenderían una respuesta abrumadora, la de que estaban dispuestos a “abrir las puertas del infierno”, o la de que si los israelíes continuaban las agresiones habría humillación y sufrimiento, deberían ser entendidas como producto de la propia humillación y el propio sufrimiento de los palestinos. Pero el bloqueo y la redada de Israel (ambos ilegítimos) sobre Cisjordania vinieron acompañados de gran cantidad de detenciones arbitrarias al igual que por diversos crímenes, en la primera semana de la cual (según el ejército israelí) 1150 “ubicaciones” (incluyendo casas, oficinas, universidades, y lugares benéficos) fueron asaltadas.

El 21 de junio, el ejército de Israel, esgrimiendo la falsa acusación de colaboración con Hamás, irrumpió en la sede en Ramala (capital de Palestina) de Palmedia, una empresa proveedora de servicios de producción y difusión en Oriente Medio para múltiples compañías del mundo mediático con clientes como Russia Today, France24, y anteriormente la BBC. Según una corresponsal en la ciudad, los militares israelíes derribaron las puertas del edificio, destruyeron las oficinas arrendadas y confiscaron los datos del archivo. Debido a ello se perdió la señal de Internet. El archivo de vídeos y otros materiales fueron totalmente destruidos, y el inmobiliario y los ordenadores, destrozados. La mujer señalaba la barbarie de los israelíes al requisar los discos duros y las computadoras. Es tan sólo un ejemplo más de lo que ha estado sucediendo, pues Israel ha atacado organizaciones de asistencia social como la Sociedad Islámica de Beneficencia en Hebrón o Socorro Islámico Mundial (con base en Reino Unido), a las que también acusa de colaborar con Hamás y con el terrorismo. Aunque no sólo se ha cargado contra la mentada facción (y aquí tenemos otra contradicción), pues se ha capturado igualmente a miembros de Fatá y de la Yijad Islámica. El presidente del Parlamento palestino, Aziz Dweik, se halla entre los apresados. Eso por no contar a los niños, a los que han estado abduciendo en la madrugada. Otros soldados han allanado instituciones y escuelas, y se han creado nuevos puestos de control para obstaculizar aún más la libre circulación. La operación militar se ha saldado con más de 500 detenidos, la mayor parte afiliados a Hamás, incluyendo funcionarios, jóvenes civiles, menores de edad, y numerosos manifestantes, así como con muchos heridos y varios muertos. Medios de ambos bandos han afirmado que se prepara una fuerte y extendida ofensiva contra la población en Gaza.

Todo esto ha sido justificado, como ya se dijera, por el presunto secuestro y muerte de los célebres chicos israelíes. La prensa oficial nos ha vendido el idilio de que se trataba de unos sencillos estudiantes religiosos, induciéndonos a proyectar la manida figura del mártir judío. Nuestros medios de masas han divulgado esta historia de epistemología engañosa de acuerdo con lo que a Israel le conviene que se crea presumiendo de manera inaceptable la credibilidad de su versión prefabricada presentándola como “hechos establecidos”. Por supuesto, habrá quien se pregunte cómo puedo atreverme a desafiar lo que dice el gobierno de un país “democrático”. ¿Democrático? Las fuerzas existentes conformaron un gobierno de facto no electo con la Declaración de Independencia y designaron un Tribunal Supremo con una base partidista que fue el que aprobó los partidos que se presentaron a las siguientes elecciones, y, aunque el sistema cambió después, su tramposo origen permitió la continuidad que de hecho se ha mantenido. Poder ejecutivo y legislativo están incorporados, y el poder judicial está, desde su misma fundación, de su lado en lo general (sumemos a esto la sonada falta de independencia del cuerpo jurídico). Los que presumen de la democracia israelí deberían citarme el primer artículo de su constitución… ¿alguna pista? No tiene. Lo que tiene en lugar de ésta es una asamblea constituyente (la Knesset) que legisla de acuerdo con la falacia del positivismo ético, es decir, de acuerdo con lo que vaya entendiendo mejor. No hay constitución, no hay separación de poderes, hay sufragismo optativo pero no elecciones reales (a pesar de que se disfrace para desahogar a la gente con sucedáneos).

La democracia sin Derecho, suelen alardear por aquí, no es sino demagogia… ¿se lo dirán a Israel? Además, la ley que rige la distribución de los votos hace que, dado que la mayor parte del territorio es adquirido y, por tanto, colonizado, pese más el voto sionista en sus diferentes modalidades. Sólo en un lugar como Israel, por cierto, puede ser legal un partido como el Shas (cuyo líder espiritual, el rabino Ovadia Yosef, pidió el exterminio de los árabes por ser aberraciones de Dios). Pero la pregunta realmente legítima es ésta: ¿Cómo es posible que nos traguemos sin más lo que sostiene un régimen de Apartheid? A la acusación de nazismo en versión judía responden con acaloramiento. ¿No fue la propia ONU la que dijo que el sionismo es una forma de racismo? ¿Y qué me pueden decir de la generosa afluencia de diamantes de sangre de De Beers a Tel Aviv? Cabe cuestionar con este asunto de los niños, algo muy sensato teniendo en cuenta lo que ya he sacado a relucir, si no estaremos ante una bandera falsa (ataque simulado) orquestado por un estado a través de medios encubiertos con el fin de acusar a algún grupo o país del mismo y así justificar una guerra. Las pruebas atestiguan que Israel siempre ha estado vinculado a esta práctica. En primer lugar, está el famoso atentado del Hotel Rey David por sionistas del Irgún disfrazados de árabes en el 46. Después empezaría la guerra civil en el 47 con el anuncio de los británicos de su marcha y del insatisfactorio plan de partición de Naciones Unidas. En ella, los primeros en disparar serían los árabes contra autobuses judíos, pero, ¿qué árabes? Recomiendo revisar el caso de la tramposa desacreditación y misteriosa muerte del Secretario de Defensa de Estados Unidos James Forrestal, que se opuso al sionismo y recomendó un plan de federalización, algo a lo que el presidente Truman, que se reunió en secreto con la B’nai B’rith (el frente supremacista judío mundial) para acordar el reconocimiento y respaldo de Israel, hizo caso omiso. A continuación tenemos la famosa Operación Susannah, ya del dominio público, que planeó la deposición y activación de bombas en cines, escuelas, y bibliotecas, para culpar de ello a la Hermandad Musulmana. El gobierno de Israel negó por décadas tener nada que ver, pero al final su presidente premió a los participantes.

Igualmente, en la Guerra de los Seis Días del 67, aviones y torpederos israelíes atacaron un buque americano, el USS Liberty, tratando de hundirlo. Al no conseguirlo, el incidente se convirtió en un escándalo e Israel afirmó haberlo hecho por error. EE.UU aceptó la explicación oficial, pero especialistas de la inteligencia americana que vieron transcripciones de comunicaciones israelíes dijeron que había sido hecho a propósito. El objetivo era claramente no dejar supervivientes para poder imputárselo a los egipcios. El brazo asesino del Mosad (el Kidón) fue, al igual que el GSG 9 alemán, justificado por la masacre de las olimpiadas de Munich de 1972, la cual sucedió con conocimiento de Alemania y después de que los policías que iban a detener a los secuestradores se fugaran del avión en el que debían hacerlo (una investigación policial afirmó que los alemanes pudieron disparar a los judíos “sin querer”). Tras un secuestro aéreo que incluso fuentes convencionales han considerado simulado por Alemania, los implicados que sobrevivieron se dirigieron a Líbano, lo que permitió a Israel atacarlo. También está el conocido escándalo internacional de la Operación Gladio, trama terrorista de la OTAN cuyo implicado Vincenzo Vinciguerra perpetró el atentado de Fiumicino, que le fue imputado a palestinos, así como el testimonio de la agente especial del FBI Sibel Edmonds, que afirma que el 11-S pudo formar parte de Gladio B, una nueva operación de terrorismo amañado. Ambos atentados convienen a la agenda sionista.

Bien, pues resulta que esto también sería una bandera falsa. ¿Estoy acusando a Israel de matar a sus propios muchachos? No, estoy diciendo que dichos muchachos tal vez ni siquiera existan. “¿Cómo?”. Calma, voy a aclararlo. La desclasificada Operación Northwoods de EE.UU ilustra cómo se pueden crear identidades de víctimas de atentados inexistentes. Éste es el caso de los israelíes “capturados y ejecutados”. Tan sólo nos han dado unas fotos, unos nombres, una historia cuya única fuente son las fuerzas armadas de Israel (que tienen derecho a mentir), unos muertos que nadie ha visto, y el relato oficial de una defunción de papel. ¿Madres desesperadas o pura ficción? Se ha dicho que es posible que el secuestro haya sido fingido por Israel para poder contar con una excusa con la que cargar contra los palestinos después de la unión entre Fatá y Hamás, que se supone que los fortalece. Sólo oímos la noticia, basada en la palabra del ejército israelí, de un rapto que no parecería tener propósito alguno (¿no se reclama nada y de pronto se mata a las rehenes?). Ya se ha comentado que el evento ha acontecido en el momento más propicio para Israel y no aporta nada a Hamás. Además, los eventos han resultado tener lugar en medio del debate sobre una nueva ley para impedir el intercambio de presos por rehenes, a la cual se ha opuesto públicamente el jefe del Mosad (Tamir Pardo), quien el 5 de junio puso como ejemplo de argumento en contra al ministro Neftali Bennett la posibilidad de que la semana siguiente tres menores de las colonias sufrieran un secuestro (¡exactamente una semana antes de que pasase justo eso tras la aprobación del día 8!).

El 18 de junio se escribió que personal de la ONU y de las autoridades palestinas habían observado que la historia podría tratarse de otra bandera falsa. Los militares afirmaron haber encontrado las pruebas de la masacre, pero ellos tienen derecho a mentir, de modo que no hay por qué creerlo, y también hay quien ha afirmado que el funeral podría haber sido escenificado, pues según habrían comentado testigos, daba la sensación de que los ataúdes iban vacíos y no se veían lágrimas, aunque la base de la crónica oficial sería la famosa llamada de socorro de uno de los jóvenes a la policía, que, de acuerdo con la habría ignorado al sonarle falsa. Se ha hablado igualmente de que existe un patrón: cada vez que la comunidad internacional o Estados Unidos presiona a Israel, un oportuno atentado le permite volver a ponerse la piel de cordero y explotar el complejo de culpa a su favor. Se pone como ejemplo Argentina, que ha sufrido ataques a la embajada israelí y al Centro de la Comunidad Judía en Buenos Aires tras el auge de las protestas antisionistas. Hace poco, el Dr. Elias Akleh (americano de origen palestino) ha sacado a la luz lo que sería una fotografía inédita del supuesto estudiante religioso americano-israelí Naftali Frankel en la que se ve a éste vestido con uniforme militar riéndose de dos palestinos detenidos y con los ojos vendados. Para mí está claro que “Naftali Frankel” es un personaje ficticio, pues su nombre coincide precisamente con el de uno de los judíos que fundaron el sistema de campos de concentración soviético, algo que está claramente hecho a propósito, ya que ahora, cuando busquemos su nombre, en lugar de encontrar a un psicópata judío encontraremos a una víctima judía. El portavoz de Hamás, Abu Zuhri, dio en el clavo cuando dijo:

«La desaparición y el asesinato de los tres israelíes se basa sólo en las palabras de Israel, y los ocupantes tratan de utilizar este acontecimiento para justificar su guerra contra nuestro pueblo».

En España, el diario El Mundo ha dicho que Hamás ha aplaudido el asesinato. Como hemos podido ver, eso no es cierto, toda vez que Hamás no sólo ha negado su implicación, sino también el suceso en sí mismo. Aun así, incluso de ser verdad la historia, Hamás seguiría sin tener por qué estar implicada, en tanto que, según los medios israelíes, el ISIS, el grupo del que nos dicen que ha asolado Irak, ya se atribuyó la autoría. Su división operativa en Hebrón (si es que existe), Dawlat Al-Islam, habría llamado a la oficina de Reuters en Jerusalem para “confirmarlo”. Hasta hubo folletos aparentemente firmados por el grupo reclamando el atentado. El carácter falaz de los argumentos israelíes es tan llamativo que produce sonrojo. El 30 de junio el ministro de Asuntos Exteriores de Israel Avigdor Lieberman declaró que no debían limitarse a bombardear sino que debían conquistar totalmente la Franja de Gaza. A este respecto, el Jeque Titular de la Casa Islámica en Argentina, Mohsen Ali, dijo que los sionistas buscan una excusa para ganar territorio mediante la violencia, cosa que vienen haciendo desde 1948. Según Ali, el hecho de que Hamás, a diferencia de lo acostumbrado, haya negado tener parte en el crimen, nos obliga a formular la pregunta de a quién le conviene todo esto. La respuesta es “a Israel”. Mientras, a modo de corroboración, su primer ministro afirmaba que la ofensiva en Palestina podría ser más intensa. Parece que no basta con el fuerte ataque por tierra, mar, y aire con artillería pesada, misiles mar-tierra, aviones F16 y helicópteros contra un pueblo sin estado y sin ejército. Los políticos de Israel se expresan como gánsteres que utilizan las más de doscientas resoluciones condenatorias de la ONU como papel higiénico en una indignante exhibición de impunidad más que como estadistas. Su cinismo al alegar que sus últimas acciones son en represalia al terrorismo no puede ser mayor, pues ya en febrero de este año proclamaron abiertamente su intención de entrar en Gaza fuera como fuese y que lo harían en el momento más oportuno. De pronto, esa oportunidad les ha caído del cielo.

Es típico, pues en el 67 llevaron a cabo redadas aéreas sobre Siria que masacraron a gente de poblados del sur tras las represalias contra sus propios poblados en el norte por las provocaciones escenificadas por su ejército en la zona desmilitarizada (cuenta el historiador Zeev Maoz), lo que aumentó la escalada de tensión entre acusaciones de respaldo a la OLP, y fue esto, aún cuando se acuse de ello a un fraudulento informe soviético manejado por Nasser (pues su decisión de desplegarse en Sinaí fue independiente de eso), lo que condujo al presidente de Egipto a hacer lo que hizo en medio de un aumento de la agresividad israelí claramente apreciado por observadores internacionales (siendo la alianza entre Siria, Egipto, y Jordania, la clave del conflicto a tres bandas, algo buscado por la destructiva incursión de Israel en el poblado de as-Samu cuando el Lado Oeste del Jordán era todavía de los jordanos), y recordemos que el propio gobierno israelí ha reconocido que ellos (a pesar de lo que dijeron antes) atacaron primero. Los atentados terroristas de Israel en cualquier lugar del mundo árabe como parte de su campaña de asesinatos selectivos inaugurada por la infame Golda Meir tras Munich fueron la clave de que se abalanzasen contra ellos en la Guerra del Ramadán o del Yom Kippur de 1973, algo que probablemente estuviera calculado para que su genocida socio de la Secretaría de Estado de Estados Unidos, el judío sionista Henry Kissinger, se encargase de que por primera vez se brindase el máximo apoyo militar a Israel desde allí tras enredar con los árabes en secreto, con lo que la guerra fue acabada por quien la provocó, y por fin se lograba implicar del todo a los americanos. Ya vemos que lo del bárbaro acoso a los indefensos israelíes es un mito. Luego vino lo de Líbano (desde que soltaron el Sinaí con lo de Camp David hasta el fin de la década de los 80).

Se habla cantidad del terrorismo suicida de los palestinos, aunque omitiendo (cosa que no hace el hijo del general israelí Matti Peled) el hecho de que muchos de éstos son originados por la desesperación a la que el gobierno de Israel somete a los árabes. Con frecuencia se olvidan atrocidades sionistas como la masacre de Deir Yassin de las milicias colonialistas, la de Sabra y Shatila de los falangistas libaneses facilitada por los israelíes, o las dos de Qana. Se criminaliza la Intifada (el Alzamiento) mientras se respalda la represión, asfixia, y agresión invasora de los cobardes militares a los que se enfrenta este movimiento popular masivo. Más de lo mismo con los lanzamientos de misiles Qassam que se han venido sucediendo desde hace años, tema con el que Israel se comporta hipócritamente, pues mantiene dobles criterios, ya que culpa a Hamás de cualquier ataque al mismo tiempo que denuncia que algunos son realizados por grupos más pequeños, como los Comités de Resistencia Popular. En cualquier caso, recordemos que Hamás fue (según el autor Robert Dreyfuss) nutrido por el gobierno de Israel, con lo que cabe decir que ellos crearon a su enemigo y ahora lo usan como excusa para imponerse. Una prueba de que EE.UU es su pelele la tenemos en el hecho de que en 2012 éstos bloquearan la declaración del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sobre la crítica situación en Gaza arguyendo que no contemplaba el tema de los misiles. Finalmente, llamo a tener presente la beligerancia de los judíos que hoy pedían en Jerusalem “muerte a los árabes”.

Aquí las imágenes del secuestrador y de la supuesta víctima. ¿Son el mismo?

TEEN (1)

 

Fuentes:

  • AFP
  • Reuters
  • PressTV
  • Israel Today
  • Rebelión
  • BreakingIsraelNews
  • Palestine Today
  • Haaretz
  • ElectronicIntifada
  • Yedioth Ahronoth
  • Intifada-Palestine
  • Jerusalem Post
  • Algemeiner
  • RT
  • WND
  • Prensa Latina
  • The Jewish Daily Forward
  • Contrainjerencia
  • Maan
  • LibreRed
  • HispanTV
  • Al Jazeera
  • TeleSUR

Obama al descubierto

La abogada Orly Taitz ha emprendido una investigación en torno a Barack Obama para esclarecer los puntos oscuros de su historia. Taitz ha conseguido archivos de la Seguridad Social que prueban que la madre de Obama, Ann Dunham, no cambió su apellido a Obama hasta 1963, cuando se estaba divorciando de Barack Obama padre, en lugar de hacerlo en febrero de 1961, cuando supuestamente se casó con él, que era cuando debería haberlo hecho. Taitz consiguió más datos de la Seguridad Social por la Agencia de Libertad de Información que sacó a la luz que Obama había usado un número de Seguridad Social que no le correspondía en su declaración de impuestos de 2009. La abogada también ha revelado que, a pesar de que según la biografía oficial de Obama su madre vivía en la pobreza y dependía de ésta mientras él recibía educación, de acuerdo con un funcionario de la Agencia de Libertad de Información, ésta nunca cobró una pensión. Además, la mujer cambió de tarjeta dos veces (en 1963 y en 1995), de forma que Taitz ha exhumado tres documentos diferentes encontrando notables alteraciones en las firmas. La abogada sugiere que el trazo de la primera se corresponde más con el de una persona del este de Europa. En cualquier caso, lo especialmente destacable es que en el número de formulario al pie del primer documento se puede apreciar que hay una cifra de tamaño y fuente distinta, de modo que nos hallamos ante una falsificación. Otro misterio es por qué la madre del presidente cambió de número de la Seguridad Social una vez más apenas unos meses antes de su muerte. Para mayor embrollo, Dunham murió oficialmente en su casa sin que un médico estuviera presente en el momento de la muerte, y tampoco se hizo ninguna autopsia. En teoría, sus restos fueron incinerados y depositados en el mar, si bien no existe registro alguno que acredite el permiso para ese funeral.

Para colmo, está el testimonio de una mujer llamada Mia Mary Pope, quien asegura haber conocido a aquel que hoy ocupa la Casa Blanca en su juventud en Hawaii con el nombre “Barry Suetoro”. Soetoro era el apellido del padrastro de Obama, pero teniendo en cuenta que los documentos antes citados desmontan la versión “ortodoxa” demostrando que la identidad del padre de Obama ha sido fabricada con carácter retroactivo, cabe imaginar que en el mundo real Obama fue el hijo oficial de Lolo Soetoro, el segundo marido de su madre. Ésa es su verdadera identidad. Así lo atestiguan evidencias presentadas ante el Tribunal Supremo americano que dan fe de que Obama solicitó una beca académica como Barry Suetoro. Eso no sólo prueba que Obama está utilizando una identidad falsa (como su número artificial de la Seguridad Social), sino que, diga lo que diga, es extranjero, ya que dicha solicitud no está permitida a ciudadanos nativos en USA. Que la cédula que dice que Obama nació en territorio americano no es auténtica ya ha sido sobradamente demostrado, y hay biografías de su juventud que afirman claramente que es de Kenya, lo que significa que, por ley, Obama no sólo no debería ser el presidente, sino que ni siquiera debería haber sido candidato. Por otro lado, no debería extrañarnos que el susodicho haga constantes alegatos fraudulentos sobre su persona, puesto que según Pope, cuando le conoció como el joven Suetoro, éste era un mentiroso patológico y un “chapero” orgulloso de ser un esnifador de farlopa. Suetoro se prostituía a otros hombres mayores blancos por droga. Estos hombres blancos mayores debían ser peces gordos, los que manejan los hilos del sistema, pues eso explicaría cómo era posible que un tipo de baja estofa como él pudiera ir a colegios privados y universidades de élite. Obama es un presidente de paja creado desde el principio por los poderes fácticos, que impulsaron su carrera y tramaron un destino para él, tal como se va a ver a continuación, puede que desde antes de que naciera.

En efecto, la madre de Suetoro/Obama habría sido una MKUltra. Recientemente, un documental que intenta indagar en los aspectos turbios del trasfondo de este personaje dio a conocer una serie de fotografías pornográficas donde aparece Ann Dunham, la madre del actual presidente americano. De acuerdo con dicho documental, titulado “Sueños de Mi Verdadero Padre”, estas fotos fueron tomadas a las cinco semanas de su embarazo. Las fotos habrían sido vendidas después por Frank Marshall Davis, el célebre activista comunista negro (que perteneció a la fraternidad Phi Beta Sigma y recibió una beca de la fundación judía Rosenwald), quien era amigo del padre de Dunham. Bien, pues resulta que Davis sería precisamente el verdadero padre, el biológico, de Suetoro/Obama, cuyo apellido debería haber sido Davis. La adquisición del apellido Obama por la madre de nuestro querido Barry (de quien el autor judío Henry Makow escribe que quizá fuera una criptojudía, de manera que el hijo también podría serlo) formaría parte de un intento de encubrir la procedencia de su hijo, lo cual indicaría que el rumbo de éste se trazó desde que fue concebido, o que de hecho, fue concebido para cumplir con una trayectoria predecidida. Supongo que sobra aclarar que todo esto quiere decir que las crónicas oficiales no son reales. Expertos han analizado las fotos familiares que se han dado a conocer, y mantienen que están trucadas. El pasado del presidente ha sido construido a posteriori. Es un producto MKUltra de la CIA, una pieza más del entramado Illuminati.

Así lo desvela el exagente de la NSA Wayne Madsen, quien ha hecho saber que Davis/Suetoro/Obama borró sus registros mediante orden ejecutiva justo después de ser elegido. Sin embargo, Madsen ha hecho público que comosellame trabajó en los años 80 en la Business International Corporation, perteneciente al grupo The Economist, que según el New York Times es una compañía fantasma de la CIA. Por su parte, el padrastro, Lolo Soetoro, asesoró al General Suharto en el golpe de Estado que depuso al presidente Sukarno, una famosa operación de la agencia. La madre de Barry le conoció en el East-West Center, donde trabajó como espía, al igual que lo hiciera en la US Agency for International Development y la Fundación Ford. ¿Pero quién era Ann Dunham? Si Obama no es Obama, ¿es Dunham Dunham? El número de su expediente está manipulado y su firma se corresponde con la de alguien procedente del este de Europa, con lo que podría ser de origen soviético. A este respecto, deviene francamente elocuente que la fecha de su dudosa “muerte” sea el 7 de noviembre de 1995, siendo el de noviembre el Día de la Revolución Comunista. No debería extrañarnos, pues el verdadero padre de nuestro protagonista lo era abiertamente. ¿Es casualidad que el jefe del think tank que le parió, el judío George Soros, se declare filomarxista y prochino? Ahora bien, ¡incluso el falso padre era espía! “Obama” es un masón (salió su sello masónico en una fotografía pero esto fue desestimado pues en ella no se apreciaba su alianza, si bien una vez se atiende al índice de mortalidad de los presuntos amantes del actual presidente americano uno entiende fácilmente que su matrimonio es una farsa) miembro del Consejo de Relaciones Exteriores (tal como él mismo ha reconocido) y del Club Bilderberg (tal como apuntan los indicios) que fue lanzado como candidato político por los judíos David Axelrod y Bettylu Saltzman, hija de Philip M. Klutznick, quien fuera jefe de la B’nai B’rith, la logia masónica judía que controla al gobierno americano y de la que él es siervo. Madsen mostró que fue reclutado por un programa dedicado a colocar a individuos prometedores de la inteligencia y a sus familias en lugares estratégicos de la sociedad.

 

El verdadero padre de Obama

El activista Frank Davis se parece más a Obama que su supuesto padre.

Falso pasado de Obama

Las fotos familiares de Obama están trucadas. ¿Qué significa eso?

“Los judíos controlan el mundo”, ¿mito injustificado?

Los judíos controlan la Reserva Federal americana (demostrado por Eustace Mullins), la industria petrolífera (a través de compañías como Genie Energy, de los Rothschild), así como los principales cenáculos plutocráticos (Club Bilderberg, Comisión Trilateral, Consejo de Relaciones Exteriores, Instituto Real de Asuntos Exteriores, y sobre todo la B’nai B’rith), firmas como Booz Allen Hamilton, lobbies e instituciones altamente cuestionables como el United Jewish Appeal, el National Jewish Fund o el Congreso Judío Mundial, comités de sabios como el Grupo de los 30, y Hollywood (no es ningún secreto que lo crearon ellos y que ellos lo han dominado siempre). El Comité de Investigación Escéptica, órgano destinado a desacreditar la ciencia esotérica, fue fundado por el judío Paul Kurtz. Los judíos desarrollaron la bomba atómica (el contubernio Rothschild, Einstein y Oppenheimer). La Fundación y los Premios Nobel fueron creados por el judío Ragnar Sohlman, y un anómalo porcentaje de los que han recibido el Premio Nobel han sido judíos (según algunos por tráfico de influencias), entre ellos el genocida judío Henry Kissinger, Premio Nobel de la Paz. ¿Crees que USA le envía a Israel 3000 millones de dólares anuales por casualidad? Las cifras en asistencia militar y económica a Israel son desproporcionadas. ¿Es eso un accidente? El AIPAC, el lobby israelí americano, está detrás de la política exterior estadounidense; los Rothschild, maestros de explotadores de diamantes de conflicto, son los padrinos económicos de Israel (algo reconocido por el presidente Shimon Peres). Los Warburg, otra familia judía, asistieron financieramente al mismísimo Hitler. George Soros, megalómano judío promulgador del “redistribucionismo de la riqueza”, estuvo detrás de la quiebra de países como Japón o Rusia de manera intencionada y se enriqueció especulando contra la libra esterlina (y para colmo le parece divertido). Soros ha financiado las campañas presidenciales de Bush (que ganó por tongo electoral) y Obama, y es el padre del think tank que está detrás de este último.

El Consejo Sionista Americano financiaba las campañas de los candidatos políticos a pesar de recibir fondos del gobierno de Israel. Judíos como Alan Greenspan y Ben Bernanke han dinamitado a propósito la economía americana para beneficio de sus colegas y de sí mismos. Judíos son responsables de la crisis a través de las entidades de su poder como Goldman Sachs, Lehman Brothers, etc, y en USA, primera potencia mundial, donde están claramente sobrerrepresentados, ejercen una innegable influencia (una investigación dio fe de que la cúpula de la inteligencia americana está colonizada por el Mosad), soliendo estar vinculados a los peores escándalos de su gobierno (Kissinger con Camboya, Chile, Cóndor, y Watergate). Sin ir más lejos, los principales responsables de la trama delictiva Irán-Contra, que benefició al mismo tiempo al Ayatolá y a Saddam Hussein (al último con armas genocidas), al narcotráfico, y a los asesinos de Centroamérica en la era Reagan, fueron los judíos Elliott Abrams (quien tras ser condenado por su papel en el caso fue reciclado por la administración Bush), el Secretario de Defensa Caspar Weinberger, el traficante de armas israelí Amiram Nir (a quien su gobierno le prohibió hablar con las autoridades americanas sobre el tema), y David Kimche, padre del Mosad y Director del Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel acusado de ser el cerebro de todo. Durante el gobierno de Bush, los personajes clave de su oscura agenda también fueron judíos: Douglas Feith, principal asesor del Departamento de Defensa y sionista que ya trabajó para Reagan; Dov Zakheim, antiguo militante del grupo terrorista Betar e hijo de un rabino sionista pariente de Karl Marx con doble nacionalidad (y por ende doble lealtad) americana/israelí que le regaló toda una flota de aviones a Israel en los tiempos de Reagan y que malversó la friolera de 2300 millones de dólares en el periodo Bush; Michael Chertoff, Fiscal General y posterior Director del Departamento de Seguridad, un fascista organismo de vigilancia ciudadana creado tras el autoatentado o Bandera Falsa del 11-S; Philip Zelikow, quien firmó la versión oficial que encubrió la misma; Paul Wolfowitz, responsable de la campaña contra Irak; y por último, Richard Perle, artífice de la farsa de las Armas de Destrucción Masiva.

Hablando del 11-S, en 2009, Francesco Cossiga, expresidente de Italia y uno de los principales nombres de la Operación Gladio de Banderas Falsas de la OTAN, declaró en unos comentarios supuestamente irónicos pero jactanciosos en realidad que los servicios de inteligencia occidentales sabían que aquello fue cosa del Mosad y los sionistas para culpar a los países árabes y conseguir apoyo para la invasión de Irak y Afganistán. ¿Todavía no es suficiente? Jordan Belfort, “el lobo de Wall Street”, Monsanto como todos sus amigos estafadores de Stratton Oakmont, es judío. Bernard Madoff, arquitecto del mayor fraude financiero de la historia de USA, también lo es. Los judíos se han inventado la filfa del “cambio climático” para engañar a la sociedad, puesto que los que controlan el “comercio del carbono” son precisamente los Rothschild. Finalmente, cabe destacar el hecho de que banqueros judíos como Jacob Schiff y Olof Aschberg, financiaron a los revolucionarios bolcheviques, la mayoría de cuyos líderes eran igualmente judíos, entre ellos el infame León Trotsky (Lev Bronstein). La obra del primer ministro británico Benjamin Disraeli (único judío en ostentar dicho puesto) revela que los Rothschild estaban detrás del propio Marx (otro judío, discípulo del también judío Moses Hess y alumno del judío Bruno Bauer), cuya obra es un plagio de la de Adam Weishaupt (de nuevo, de origen judío), el fundador de los Illuminati, responsables de la Revolución Francesa según documentos interceptados por las autoridades bávaras que, tal como salió a la luz, fueron una vez más financiados por los Rothschild. Incluso Stalin, supuestamente antisemita, sería según algunos autores un bastardo del comerciante judío Yakov Egnatashvili, quien le pagó los estudios.

Los Protocolos de los Sabios de Sion

Demiurgo

Informe de los hechos reconocidos:

Introducción:

Los Protocolos de los Sabios de Sion son un tratado aparecido en la prensa de Rusia a principios del siglo XX que en teoría expone una conspiración judeomasónica de la que el sionismo y el comunismo han sido considerados frentes. El estallido de la revolución roja años después en ese país, en cuyo gobierno resultante se percibió que los judíos tuvieron una excesiva representación, disparó las alarmas (los contrarrevolucionarios consideraron a los bolcheviques “una pandilla de judíos asesinos”). La tesis aceptada y aparentemente demostrada es, sin embargo, que los Protocolos fueron un fraude destinado a estigmatizar a los judíos.

El comienzo:

Los Protocolos de los Sabios de Sion fueron impresos por primera vez en el año 1903 por la prensa del imperio ruso. Su publicación fue sobre todo en forma de una serie de artículos en el periódico Znamya (de Pavel Krushevan) en ese año y en una reedición de Lo Grande en lo Pequeño y el Anticristo (de Sergei Nilus) en 1905. En 1920, con el miedo a la I Amenaza Roja, se publicaría en El peligro judío (varios autores, Morning Post) inspirando un célebre libro (La conspiración oculta para provocar la revolución). Es destacable que uno de los elementos fundamentales de las críticas a los Protocolos es que las diferentes copias publicadas revelan claras diferencias, lo que ha llevado a muchos a pensar que éstos han de ser claramente una manipulación.

Desacreditación:

En realidad, es bien sabido que los contenidos de los Protocolos se pueden trazar a fuentes muy anteriores, tales como las obras José Bálsamo y El Collar de la Reina de Alejandro Dumas (1848 y 1859), La Iglesia romana frente a la Revolución de Jacques Crétineau-Joly (también del 59), Diálogo en el infierno entre Maquiavelo y Montesquieu de Maurice Joly (1864), Biarritz de John Retcliffe (1868), o El Estado Judío del padre del sionismo moderno Theodor Herzl (1896), por lo cual se cree que los Protocolos no fueron sino una burda falsificación. Los judíos Lucien Wolf (de la Junta de Representantes de los Judíos Británicos) e Israel Zangwill (socio de Herzl) escribieron en contra de su autenticidad y hubo quien hizo ridiculizaciones. En 1921, la princesa Catalina Radziwill (cuyo antepasado Nicolás Cristóbal fue el protector del “Rey Judío de Polonia”) dio una conferencia privada en Nueva York afirmando que éstos habían sido creados por el escritor ruso Mathieu Golovinski y los periodistas Matvei y Manasevich Manuilov, siendo éstos dirigidos por el jefe del servicio secreto ruso (la Ojrana) Pyotr Rachkovsky. Siguiendo esta pista, el escritor alemán Conrad Hayden identificó en un estudio a Golovinski como el autor al haber localizado muestras del estilo del mismo en el texto. El relato de Radziwill se vio también apoyado por el trabajo del historiador ruso Mikhail Lepekhine, quien hubo de presentar sus conclusiones en el semanario francés L’Express. Por su parte, el erudito Vadim Skuratovsky ofrece un amplio análisis del texto de los Protocolos, pudiendo ubicar en ellos influencias del estilo de Fiódor Dostoyevski (en particular de Los hermanos Karamázov y Los endemoniados), algo que según asegura puede apreciarse igualmente en los escritos de Golovinski, por lo que a su parecer éstos debieron ser efectivamente obra suya.

El mayor respaldo para la tesis de la fraudulencia de los Protocolos aparecería en cambio en The Times (también en 1921)[1] y procedería en teoría de un antiguo miembro de la Ojrana. Esto no sería otra cosa que el pretendido hallazgo de Allen Dulles (futuro director de la CIA que fue foco de las sospechas del Caso JFK), quien en teoría dio con un exiliado ruso de la contrarrevolución[2] que prefirió mantenerse en el anonimato y proporcionó el material literario de publicación previa y contenidos semejantes que habría sido usado como fuente de inspiración por los falsificadores para elaborarlos. Un libro completo acreditando la supuesta falsificación sería publicado en Estados Unidos por el activista judío Herman Bernstein, quien denunció sin éxito a uno de sus máximos difundidores, Henry Ford[3], por aseverar que él fue la fuente de la mayoría de las cosas que había publicado (luego Ford se disculparía a los judíos). El profesor de Historia Económica de la Universidad de Sheffield Colin Holmes identificó tentativamente al emigrante con el nombre de Michael Raslovleff. Hasta ahora, las principales y más famosas pruebas de la alegada falsedad de los Protocolos las han sentado el relato y las aportaciones de la “fuente” de Dulles y el comentario del conde Alexandre du Chayla de que Nilus le confesó en 1909 que éstos eran fraudulentos y que le habían sido enviados por Rachkovsky. Otras de las afirmaciones más populares sobre ellos son la de Jacob Schiff (magnate judío que financió a los bolcheviques), que proclamó que los confeccionaron propagandistas alemanes (algo falso para la propia versión oficial), la del juez judío sionista Louis Brandeis (que de acuerdo con el influyente hombre de negocios judío y activista antisionista Benjamin Freedman formó parte del complot para arrastrar a Estados Unidos a la I Guerra Mundial), según la cual fueron obra de un fanático antisemita ruso (algo que entra en conflicto con lo que se ha dicho), o la de que fueron escritos en parte por Ilya Tsion (teoría no demostrada), en cuya villa de Territet (Suiza) irrumpió Rachkovsky en 1897.

La edición de Sergei Nilus:

Como ya se ha dicho, en 1905 el autor ruso Sergei Nilus publicó una versión del contenido de los Protocolos en una reedición de su libro Lo Grande en lo Pequeño (concretamente en el capítulo XII). Nilus editaría otra supuestamente completa en 1917. Éstas resultan tan distintas, no obstante, que muchos las han desechado, aunque esto resulta irrelevante a la hora de determinar su genuinidad. En cualquier caso, Nilus afirmó que los Protocolos fueron recitados durante el Primer Congreso Sionista (1897) en Basilea (Suiza), si bien después los vinculó a reuniones celebradas entre 1902 y 1903, afirmaciones que parecían entrar en contradicción entre sí y con su propio relato de cómo consiguió los documentos, pues según él, éstos habían llegado a sus manos en 1901:

«En 1901, conseguí a través de un conocido mío (el difunto mariscal Alexei Nikolayevich, de la Corte de Sukotin en Chernigov) un manuscrito que expone con claridad y perfección inusual el curso y desarrollo de la conspiración judeomasónica[4], la cual traería a este mundo malvado su inevitable final. La persona que me dio este manuscrito garantiza que se trata de una traducción fiel de los documentos originales que fueron robados por una mujer a uno de los líderes masónicos más influyentes de una reunión secreta celebrada en algún lugar de Francia, el nido de la amada conspiración masónica».

1912ed_TheProtocols_by_Nilus

Mi versión

Desmentido:

Debo denunciar una falacia difamatoria que se suele emplear para rebajar a cualquiera que defienda la validez de los Protocolos, que es la de acusarle de ser antisemita por hacerlo, cosa que no tiene por qué ser el caso, pues lo uno no implica necesariamente lo otro. Yo no soy antisemita, sino antisionista (para mí, sionismo no es sólo el nacionalismo sino también el supremacismo judío). Que uno crea en una conspiración judía no tiene por qué significar que odie a los judíos (a todos ellos, por el mero hecho de serlo), ni siquiera que odie a nadie. En realidad, tampoco es correcto ni preciso hablar de una “conspiración judía” o una “conspiración de los judíos”, sino más bien de una “conspiración con carácter judío” o una “conspiración de judíos”. Por otra parte añadiré que el hecho de que baraje numerosas teorías no quiere decir que esté de acuerdo con todas ellas y con sus fuentes (soy consciente del sesgo y el peligro potenciales, y vaya por delante que no soy ni de extrema derecha, ni fascista, ni nacionalista, ni nazi, ni racista, ni fanático, así como que, por supuesto, estoy en contra de la violencia, aunque soy vehementemente anticomunista y antisocialista).

Con todo, pervive aún la sensación de que los Protocolos han venido siendo demasiado premonitorios como para pensar que son falsos (si son una falsificación, ésta es una visionaria), lo cual aviva la idea de que su deslegitimación podría ser parte de la conspiración que describen. Es cierto que se puede apreciar rasgos en sus versiones publicadas que delatan una edición fluctuante, pero eso no ha de significar que debieran ser producidos desde cero por la inteligencia rusa. En realidad, los Protocolos ya habían sido mencionados por primera vez en abril de 1902 (un año antes de su publicación) en un artículo escrito por un famoso publicista conservador llamado Mikhail Menshikov como parte de su serie Cartas a los Vecinos en un diario de San Petersburgo llamado Novoye Vremya (“Nuevos Tiempos”). En él, el autor describe su encuentro con una mujer que le instó a echar un vistazo a unos textos que según ella eran de origen masónico, los cuales serían los Protocolos (la presunta fuente era un hombre francés). Tras haber leído algunos extractos, Menshikov comenzó a alumbrar dudas acerca de su origen, optando por no publicarlos. Las formas que sí lo fueron son posteriores a la mentada entrevista, pudiendo la inicial, fuera cual y como fuese, haber sufrido alteraciones. Es decir, que de no ser los Protocolos ninguna invención, eso seguiría sin quitar en cualquier caso para que pudiesen haber sido distorsionados. Considero presumible que el testimonio de esta mujer, que era hija del general Dmitri Glinka y trabajó para Rachkovsky, fuera legítimo. La lógica aplicada para refutar la legitimidad de los Protocolos es que como hay obras con fecha previa a la época de su difusión no describen una agenda secreta. Pensado fríamente, esto es sumamente tramposo.

Los Protocolos toman supuestamente de múltiples textos publicados con anterioridad, pero he de aclarar por el contrario que cabe una explicación para este aparente plagio que no se quiere aceptar. En primer lugar, respecto al parecido de éstos con la Instrucción Permanente publicada por Crétineau-Joly, debo decir que no es impensable que dos documentos sobre una conspiración judeomasónica sean compatibles; y en segundo lugar, tiene bastante sentido que los Protocolos de Sion (según la versión en inglés el título podría no ser original sino añadido en el proceso de traducción) se parezcan a los Protocolos Sionistas (título inicial en francés y ruso de El Estado Judío).[5] En cuanto a la apropiación intelectual, se puede argumentar que tal vez fueran las demás obras las que estuviesen basadas en los Protocolos y no viceversa, en tanto que se ignora cuándo habrían sido producidos por primera vez (nótese en añadidura que los principales eruditos que los niegan admiten que sigue echándose en falta un original, y un autor referido a continuación propone que son unas directrices evolutivas más que unas actas puntuales, lo que justificaría el barullo). Esto no es imposible, dado que las fuentes más tempranas donde se localizan contenidos semejantes son Alejandro Dumas y Maurice Joly, siendo Dumas amigo del fundador de la más temprana orden rosacruz americana (Paschal Beverly Randolph)[6] y Joly un judío masón según Leslie Fry[7], cuya obra en defensa de la legitimidad de los Protocolos contra su desacreditación en The Times (La guerra contra el Reinado de Cristo) ha sido desprestigiada como engañosa propaganda antisemita[8] (si bien el académico judío Henry Makow se ha pronunciado a favor de las afirmaciones que en ella respaldan la teoría conspirativa). Otra fuente que continuó defendiéndolos tras ser desmitificados fue Monseñor Ernest Jouin con la reedición de El peligro judeomasónico (él propuso la teoría de un plan que fluye).

Fry escribe que Joly, de quien se ha reconocido que copió Los misterios de París de Eugène Sue (cosa que haría viable que también lo hiciese con los Protocolos), perteneció (escribe Fry) a la misma logia que Joseph Schorst, el judío que habría sido contratado por Madame Glinka en 1884 para obtener información sensible y que le habría proporcionado a ésta la incendiaria documentación. Muchos consideran que Fry ha “documentado y autentificado” los Protocolos, si bien sus afirmaciones han sido consideradas como falsas por ciertos autores simplemente por que algunas serían imposibles de confirmar (negar algo por eso es una falacia) o porque se puede argumentar (aún cuando eso no tiene por qué ser definitivo) contra otras (argumentos es lo único que hay también a favor de la versión de la filosemita Radziwill). En esta línea encontramos a los italianos Cesare G. De Michelis (primo del político socialista Gianni De Michelis) y Umberto Eco (sionista que admitió ser judaizante en Haaretz[9]), al francés Pierre-André Taguieff (sionista y miembro del think tank Círculo Oratorio, el cual apoyó la Guerra de Irak y está liderado por el vicepresidente de Amistad Judeocristiana), a los americanos Michael Barkun (que encubrió la criminal política de Bush en su libro anticonspirativo) y Chip Berlet (que fue vicepresidente del subversivo y comunista National Lawyers Guild), al británico Damian Thompson (hijo de la fabiana London School of Echonomics), y compañía. Frente a ellos se encuentran testimonios como el de Makow (que tras un análisis afirma tener claro que Joly plagió los Protocolos y no al revés), el de los difuntos académicos Michael Baigent y Richard Leigh (que reconocieron que su original no era fraudulento sino masónico), o el del erudito Johan Galtung. Cabe destacar además que no ayuda a sofocar la teoría de la conspiración el hecho de que los testimonios que niegan la autenticidad de los Protocolos guarden contradicciones entre sí y con la versión oficial.

Por ejemplo, se sostiene la versión de Radziwill de que eran una falsificación de funcionarios y prensa rusos (aunque también se rumoreó que la falsificación era alemana) mientras se pretende que fueran una sátira convertida en bulo y originalmente obra del judío Tsion al mismo tiempo. Despierta suspicacia asimismo que la fuente de The Times se mantuviese en el anonimato en una época sin riesgo de represalias, tanto como que nos digan que era un opositor de los bolcheviques, ya que no parece verosímil que uno estuviese interesado en desbaratarlos. Lo que no se cuenta de este diario, cuyo empleado Douglas Reed (principal corresponsal británico de la II Guerra Mundial que también continuó dando crédito a los Protocolos tras su desacreditación) escribió en los años 50 el libro La Controversia de Sion, es que aquel que fuera copropietario suyo, Alfred Harmsworth (Lord Northcliffe), quien había publicado otro artículo a favor de que se tomaran en serio el año anterior, murió al siguiente de causas declaradas naturales después de quejarse de estar siendo envenenado tras ser infamado como un demente. Sin embargo, la contradicción, precisamente, es supuestamente el punto más fuerte a favor de los que proclaman su falsedad, pues sus divulgadores (sobre todo el principal, Nilus) incurrieron en ella en sus explicaciones del origen del tratado. Resulta, en cambio, que el gobierno ruso abrió una investigación secreta sobre esto bajo la supervisión de Pyotr Stolypin, presidente del Consejo de Ministros, que en su informe afirmaba que los Protocolos procedían en realidad de una serie de rumores que se dieron a partir de 1897 (año de la celebración del Primer Congreso Sionista en Basilea, Suiza), por lo que los descartaba. En mi opinión, ésta pudo ser la base de la declaración de Nilus de que fueron recitados en dicho congreso (la cual entraría en conflicto con la de que eran genuinamente masónicos), con lo que no tenía que estar mintiendo. Luego diría otra cosa menos controvertible, pero eso no tiene por qué hacer de él un mentiroso, ya que quizá sólo fuera torpe.[10]

Pero la publicación de The Times continúa siendo el principal baluarte de la versión oficial, aunque yo me pregunto si realmente no podía Allen Dulles formar parte de un truco para proteger otra conspiración. Tradicionalmente se había sugerido que la desacreditación pudo ser uno de los bolcheviques para encubrir la existencia de las instrucciones que obedecían (a quien no le suene plausible que este plan guiase la Unión Soviética le recomiendo leer La Sinfonía Roja). El jefe de contrainteligencia de la CIA James Angleton creyó a principios de la Guerra Fría que había un topo en lo más alto… ¿no pudo ser el propio Dulles? Al fin y al cabo, él les hizo un gran favor desacreditando los Protocolos. Sabiendo que la base de los antisemitas fascismo y nazismo no fue sino el falso Nietzsche, que para justificarse utilizaron los Protocolos, los cuales hablan precisamente de que a los Sabios de Sion les conviene el antisemitismo y de que ellos crearon el nietzschismo (¿no prueba eso que su contenido es auténtico, por cierto?), me resulta personalmente inaceptable que traten de hacernos creer que fueron desautorizados limpiamente por quien se ganó la vida representando a IG Farben (la industria de Auschwitz)[11] cuando trabajaba para Sullivan and Cromwell incluso tras hablar contra los alemanes y preparar el camino para la guerra (a eso se lo llama “manipulación”) y a clientes que hicieron grandes inversiones en la Alemania de Hitler, que fue clave en la creación de la subsidiaria americana de la IG y que, sobre todo, fue miembro de la junta del nazi Banco Schroder. Su otro arruinador más célebre, la princesa Radziwill, es más de lo mismo, pues dijo ser amante de Rhodes. Mas, ¿quiénes serían los Sabios de Sion? En la obra de Retcliffe[12] se propone la centenaria reunión de un grupo de rabinos en el Cementerio Judío de Praga para evaluar los avances de su conjura y proyectando nuevos planes para cumplirla: el Consejo de las Doce Tribus de Israel. ¿Será verdad?

Quizá, pues cien años después de la imaginada reunión (para cuando sus celebradores habían planeado dominar el mundo) Israel conquistaba parte de Egipto. Esta parte del libro de Retcliffe sería reproducida en un panfleto de 1872 en Rusia con un prólogo que afirmaba que aunque el relato era ficticio, también revelador. En 1881 se publicaría en Francia con el título “Discurso del Rabino” una versión en la que se alegaba que el contenido era real y el supuesto nombre del autor era citado como el del testigo. En la obra de François Bournand Los judíos y nuestros contemporáneos (1896) dicho nombre se convertía en el del orador. Antes, en cambio, el discurso fue publicado en 1891 en un diario de Odessa en el que se dijo que procedía de un concilio secreto realizado ocho años atrás (poco antes de que Schorst le diera los Protocolos a Glinka según Fry). Me interesaría saber si una fantasía se transformó en leyenda urbana o si se llegó a novelar un evento verdadero. El relato de Retcliffe podría haber estado basado en algo auténtico que pudo hacer eco en más ocasiones fuera del círculo interno de la conspiración. El esoterista neonazi Miguel Serrano concibió ésta por el contrario como metafísica, lo que tiene más sentido de lo que parece, puesto que Glinka era médium y Fry aseguró que la masonería de los Protocolos sería la de Mizraim, la cual tenía tres grados honorarios dedicados a los “Jefes Secretos”, sobre los que la postura más popular es la de que son entidades astrales. Pero vamos a seguir pensando que realmente hubiera habido un cenáculo judío dirigiendo este rito masónico, toda vez que su hermano, el de Memphis, fue suprimido por la policía francesa como una sociedad secreta subversiva tras la sublevación blanquista de 1839, de la que uno de los participantes fue la precursora de tipo carbonario de la Liga Comunista de Karl Marx.

Me pregunto si era el judío levita (aristocracia sacerdotal) y totalitarista Marx (cuyo verdadero nombre según el historiador Richard Laufner era Moses Mordecai Levi) un máximo iniciado en este tipo de masonería, y si los Jefes Secretos fueron los arquitectos de la Revolución Bolchevique, lo cual seguramente sea cierto, ya que los Illuminati están vinculados a todo el esoterismo especulativo y los Rothschild, de quienes la madre de Marx era sobrina segunda por Cohen (véase la opinión del padre del anarquismo Mikhail Bakunin sobre la estrecha relación de ambos en su Polémica contra los judíos de 1868), fueron sus mayores financiadores, algo que podemos comprobar en el hecho de que tanto el conde de Hesse (emancipador de los judíos de Frankfurt) como el barón de Dalberg (Gran Maestre de la Orden de los Hermanos Asiáticos, que incluía judíos e instruía en cábala) como el mismísimo Metternich (acerca de quien hiciera su tesis el infame judío sionista Henry Kissinger, también conocido como Abraham ben Elazar) fueron Illuminati históricos vinculados con ellos, a quienes fueron dirigidos El Estado Judío y la Declaración Balfour (semilla del apoderamiento judío de Palestina), y sí, la conspiración sionista sería de la mentada secta, pues Herder, célebre autor y otro de sus adeptos históricos, fue pionero en hablar de que los judíos debían volver a tener Israel, mientras que la Hermandad Asiática (que ha sido considerada la fuente de la Hermandad de la Luz, sobrenombre de la Rosacruz y raíz a su vez de la Hermandad Hermética de la Luz, a la cual perteneció el ya citado Paschal Beverly Randolph) fue el principal grupo en el que se reabsorbieron sus elementos, y los Rothschild son sin duda la mayor familia sionista, ya que sus miembros Nathan Mayer, Alphonse, Walter, Edmond James, James Armand, Dorothy y Edmond Adolphe han sido prominentes patrones del sionismo. El concilio secreto del que hablaba el diario de Odessa habría tenido lugar el año de la muerte de Marx.

El presente misterio fue tratado en un inquietante informe secreto de 1919 confeccionado para la División de Inteligencia Militar de Estados Unidos y se titula “El Poder y las Metas de la Judería Internacional”. El informe, obtenible por los Archivos Nacionales de Estados Unidos en Washington DC (número 245-1), examinaba en su primera parte el asunto de los Protocolos (sobre los que cita que podrían haber sido presentados al círculo interno del Primer Congreso Sionista) para esclarecer qué valor podían tener, reconociendo que algunos de los eventos importantes ocurridos desde 1897 habían cumplido de una manera impactante sus predicciones y objetivos. Cabe destacar del documento del que hablo que en él se contempla con gran respeto la obra más conspicua de Sergei Nilus y de las conspirativas ligadas al tratado (la que fue publicada en 1917 en un monasterio ruso cerca de Moscú pero pronto suprimida tras la revolución) y la testificación de George A. Simons ante el Comité del Senado, en la que este último afirma que un capitán del ejército le reveló que esto se temía incluso en su despacho de inteligencia. Cuando el senador Nelson quiso saber si el gobierno bolchevique estaba apoyando directa o indirectamente los Protocolos, el interrogado respondió que generales rusos le habían confesado que los consideraban auténticos así como que casi todo lo que proclaman estaba siendo llevado a cabo por los bolcheviques. El informe da testimonio de que otras personas que estuvieron en Rusia en el tiempo abarcado por la declaración de Simons fueron incapaces de criticar su historia, se lamenta de que la prensa no mencione el asunto afirmando que es porque la americana está en gran parte poseída por judíos, y reporta que el Departamento de Guerra ha estado examinando una copia del libro de Nilus. ¿Por qué la inteligencia se tomó tan en serio los Protocolos?

Puede que lo del Consejo de las Doce Tribus guarde relación con la B’nai B’rith, una orden de tipo masónico fundada en Nueva York por doce judíos alemanes (algunos masones) en 1843. Esta versión encajaría con la de Ulrich Fleischhauer, el experto empleado por la defensa en el Juicio de Berna de los años 30 (una de cuyas principales autoridades es el judío Henryk Baran) tras la denuncia de la Federación Suiza de Comunidades Israelitas y la Comunidad Israelita de Berna al Frente Nacional por divulgar los Protocolos (un ardid para apuntalar su desacreditación, a mi parecer). Dicha versión sería la de que eran auténticos pero de autoría incierta, habiendo sido transmitidos en un encuentro de la B’nai B’rith durante el Primer Congreso Sionista de Basilea. Si esto es de esta forma, entonces la supuesta sociedad secreta de la que hablaban Baigent y Leigh, el Priorato de Sion, podría estar, como sugirieron ellos, relacionada con éstos, ya que según su trabajo, el Priorato fundó la Orden del Temple pero después tramó su traición, en cuyo aniversario se fundó esta fraternidad judía. Baigent y Leigh comentaron la mentada sociedad en su libro con el periodista de la BBC Henry Lincoln (durante la lectura del cual intuí que uno de ellos era un desinformador), con quien dejaron de trabajar tras su secuela. Leigh murió a los 64 años, y Baigent también (menuda coincidencia), si bien Lincoln sigue vivo a pesar de haber nacido una década antes que ambos (su verdadero apellido es Soskin… judío). Gerard de Sède, el autor que habría colaborado con Pierre Plantard en el supuesto fraude del Priorato de Sion, pudo haber sido, junto a éste y aquél, otro agente en la trama para manipular la teoría de la conspiración y reinventarla como propaganda del nuevo mesías descendiente de Jesucristo en la novela El Código Da Vinci.

Así sería como la gran amenaza se convertiría en la gran sorpresa, y el gran miedo en la gran esperanza, parte del plan para brindar una falsa salvación a la humanidad a través de la figura del rey de Israel, creo yo. La adaptación cinematográfica de la novela de Dan Brown por el oportunamente judío Akiva Goldsman sería un paso más en la promoción de la farsa. En los Protocolos se dice que a dicho rey Europa le ofrecerá coronarle, algo que se correspondería con el derecho del heredero del linaje merovingio del Priorato sobre los tronos de Francia y de Jerusalem. Supongo que sería Soskin/Lincoln el que manipuló el libro El Enigma Sagrado que coescribió con Baigent y Leigh tanto para desmentir que los susodichos Protocolos fueran judíos como para patrocinar la idea del vástago de Cristo y promover a un futuro Anticristo rey de los judíos, de los cristianos, de los musulmanes, y por extensión, del mundo (la burla definitiva). Se cree que la historia del Priorato es una fábula y/o que no tiene nada que ver con los Protocolos. Me pregunto en ese caso por qué mató Israel a Mathieu Paoli, su primer investigador serio.[13] Ha de recordarse que existen refritos como el angloisraelismo o el ariocristianismo, con lo que las tornas podrían invertirse, cabiendo preguntarse entonces si sería posible que la de los Sabios de Sion fuera una conspiración de aristócratas europeos (no sin poder colaborar en ella judíos, pues las obras que originalmente ensalzaban la raza aria también lo hicieron con ellos y el Israelismo Británico es filosemita)… ¿la Sangreal? En mi opinión, los supremacismos blanco y judío son las dos caras de la misma falacia metafísica, una trampa espiritual. Los nazis esotéricos son el demiurgo oscuro (directamente satánicos) y los sionistas religiosos el demiurgo claro (hipócritamente entrañables)[14]; ambos encarnan sendos lados del dibujo del mago Eliphas Levi del Viejo de los Días, el falso Dios del Antiguo Testamento… Satán, “el Enemigo” (o de tal modo lo ve un gnóstico cátaro como yo[15]).

La visión más lúcida en cualquier caso parece ser la de que los culpables son usurpadores del judaísmo y herejes[16] (adviértase el movimiento Neturei Karta de religiosos judíos que condenan el sionismo por intentar suplantar el papel del mesías). Eso explicaría por qué se abusa de los judíos y al mismo tiempo ellos también abusan, porque un grupo fantomático se mimetizaría con ellos y los traicionaría indistintamente. Los judíos se defienden de lo de los Sabios de Sion alegando que eso no tiene nada que ver con el judaísmo, siendo una fantasía de gentiles iletrados. Yo digo, a riesgo de parecer contradecirme, que siempre han existido, pues, ¿no puede al fin y al cabo la corrupción del judaísmo estar orquestada por sus corruptos, pretendidamente legítimos, líderes? Me compadezco de los justos que puedan creer en esa religión, pues la considero una vil estafa, apóstata y materialista a la par que dogmática y supersticiosa, farsante y traicionera en su verdadero trasfondo. Pero, ¿por qué creo que existen? Porque Retcliffe afirma que los rabinos perversos del Cementerio Judío de Praga serían los representantes de las doce tribus israelitas, algo que hace adquirir un nuevo trasfondo al hecho de que en la Biblia se narre cómo el rey David asignó a los veinticuatro clanes sacerdotales (los kohanim) mantener las ofrendas del Templo y que veintitrés sacerdotes, que sumados al Sumo Sacerdote (el Kohen Gadol) hacían veinticuatro, compusiesen el Tribunal Sacerdotal (Beit Din shel Kohanim, el círculo interno del Sanedrín), puesto que resulta que los Protocolos son veinticuatro. Los kohanim siguen existiendo, aunque sin el estatus de antes, si bien recuperarían sus competencias de reconstruirse el Templo de Salomón, algo por lo que rezan los judaicos.

El 13 de octubre de 2004, aniversario de la fundación de la B’nai B’rith y, una vez más, de la traición a la Orden del Templo (precisamente), fue fundado un nuevo Sanedrín (el Gran Sanedrín era la asamblea autocrática de Israel), a pesar de que de momento sólo es simbólico. Sus funciones se restablecerían también en caso de regresar el Templo. Se piensa que surgiría entonces la pregunta de si los judíos creyentes deberían ser regidos por una autocracia religiosa y no por un régimen sufragista laico. Un gobierno de ideología ultra podría proclamar a Israel un estado fundado en la religión y así habilitar la transición a una teocracia, bien que primero se necesitaría un evento dramático que justificase la sustitución del Domo de la Roca. Por cierto, el grupo que controlaba a la Hermandad Asiática, permeada por el sabateanismo, era el “Sanedrín”. Tiene sentido el apocalipticismo cristiano de los Protocolos (verdaderos o no), en cualquier caso, ya que el Sionismo Religioso busca habilitar la venida del mesías mediante la acción humana consintiendo de manera transitoria el secularismo, y eso es algo que, si pensamos que los judíos rechazarían desde este punto de vista al que habría de ser el auténtico mesías según los cristianos, puede implicar de acuerdo con el de ellos un plan diabólico para instaurar al Anticristo. Está además, no obstante, la teoría de que los Protocolos tal vez sean un “arenque rojo”, es decir, una treta para despistar de su propia conspiración.[17] Para algunos será verdad, pues en 1993 fueron declarados una falsificación por la justicia rusa, gran herramienta a favor de la versión oficial, al igual que la sentencia de Berna (la cual habría sido arruinada en una reedición de la obra de Fry), pero honestamente, no me importa lo que haya dictaminado un tribunal de la Rusia antifa de Yeltsin (no así al sionista Centro Simon Wiesenthal, que apoyó a los ganadores del pleito).

Una prueba de la perfidia de esta sociedad y que de alguna manera respalda el contenido de los Protocolos es que hasta hace poco Eco era considerado una especie de ídolo, pero después de dar argumentos demasiado convincentes para el “contubernio judío” en su novela El Cementerio de Praga se le ha anatemizado y procurado desmontar. Resulta irónico que el sistema que le encumbró busque ahora presentarle como un personaje dudoso, pues, ¿no desprestigia eso al propio sistema? El mismo que niega la existencia del plan para imponer al Anticristo expuesto en 1903 cuando cien años después, en el 2003, se nos vende una novela en la que nos intentan colar que el heredero de Jesús vive entre nosotros. Por último, he de decir que guardo mis sospechas acerca del responsable del informe secreto que hizo que el Zar desechase la idea de que los Protocolos eran veraces. Pienso que quizá el autor, Stolypin, estaba realmente al servicio del complot pretendiendo engañar a su propio monarca, puesto que él anduvo tras muchas de las políticas que condujeron a Rusia a una desastrosa situación que hundió el régimen precipitando el auge del comunismo. Curiosamente, Stolypin acabó siendo asesinado, aún cuando se dice que antes de morir dijo estar orgulloso de hacerlo por su rey (quizá un sublime acto de hipocresía). Leí que después éste se le acercó en el hospital y le susurró “perdóname”, lo que se vuelve más inquietante cuando se atiende al hecho de que paralizó la investigación judicial en torno al asesinato, con lo cual se ha sospechado que en realidad pudiera haber sido él mismo quien se encargara de vengarse de Stolypin por alguna razón. Yo creo que tal vez el Zar se enteró de para quién trabajaba realmente. Esto pasó en 1911, poco antes de que se instaurase el régimen bolchevique. Me despido aclarando que oponerse a la aristocracia sacerdotal judaica no es antisemitismo sino heroísmo (¿no sería ése acaso el espíritu de los profetas, precisamente?).

Jewstika

Notas:

[1] El periodista responsable fue Philip Graves.

[2] Escribe Peter Grose, fuente del Consejo de Relaciones Exteriores, el cual está asociado (tal como se verá más adelante) a los Illuminati, una secta secreta fundada por Adam Weishaupt que buscaba manipular la masonería y fue prohibida en el siglo XVIII de la cual se cree que sobrevivió y ha usurpado el mundo. Los primeros autores en denunciarlo fueron John Robison (de la Royal Society de Edimburgo) y el abate Augustin Barruel, entre los siglos XVIII y XIX.

[3] Véase El judío internacional. Un ejemplo de cómo manipula la masonería lo tenemos en el hecho de que uno de los principales divulgadores de propaganda antimasónica así como financiadores de los nazis (que se supone que eran enemigos de los masones) fuera precisamente Ford, ya que, según la Gran Logia de Masones Libres y Aceptados del Estado de Nueva York, él había sido reclutado antes en la Logia Palestina número 357 de Detroit y recibido el 33º grado en 1940. Otro ejemplo lo tenemos en Winston Churchill (quien también fue masón de 33º grado), que habló con respeto de Nesta Webster (coautora de El peligro judío). Esto es parecido al caso del general Franco, supuesto azotador de la francmasonería que fue rechazado en ella por su hermano (lo que no se dice es que para que eso suceda tienes que haber sido iniciado en ella jurando lealtad, con lo que puedes ser un “masón durmiente”). Rudolf Glauer (fundador de la Sociedad Thule, de la cual surgió el partido nazi) también era masón.

[4] La idea del contubernio judeomasónico surge de la atribución a Oliver Cromwell (responsable de la readmisión de los judíos en Inglaterra) de la invención de la francmasonería por parte de un exposé anónimo atribuido al abate Larudan. A esto se suma la Carta Simonini producida en 1806 por Barruel (pretendidamente falsa pero ya confirmada como histórica), en la que se denuncia la conspiración de una secta judaica. Barruel podría ser un desinformador (lo que no significa que no pueda tener razón en lo general), pues es un jesuita que culpa a los judíos de la conspiración después de que el primero en sacar el tema, Robison, acusase a su orden de manipular la masonería (aunque esto suene contradictorio, pero los jesuitas fueron tan controvertidos en el siglo XVIII que el propio Papa les suprimió). Ambas teorías son compatibles, sin embargo, dado que Weishaupt era de origen judío y educación jesuita. Diez años después surgiría el panfleto del masón alemán Johann Christian Ehrmann denunciando la influencia de los judíos en la fraternidad. Más tarde se presentaría en la obra de Crétineau-Joly la Instrucción Permanente de la Alta Vendita, un supuesto plan para asaltar la Iglesia Católica del que se culpa al susodicho contubernio, acusación que haría eco una década más adelante en El judaísmo y la judaización de los pueblos cristianos de Roger Gougenot des Mousseaux. A principios de la siguiente saldrían el clásico sobre la conspiración judía del oficial Millingen (quien será mencionado más adelante) y la Historia de las Sociedades Secretas del catedrático Vicente de la Fuente, que servirían para ampliar la idea, de la cual se adueñó Édouard Drumont, fundador de la Liga Antisemita de Francia (motivo de que se le cuelgue el sambenito de antisemita a todo aquel que piense esto) que jugase un papel decisivo en el Caso Dreyfus (que, tal como se verá, fue un engaño sionista), en La Francia judía (188-) y que fue posteriormente popularizada por gran cantidad de libros, destacando La Gran Conspiración Judía (siglo XX, autoría debatida).

[5] Se ha dicho que los Protocolos no abogan por el sionismo, pero en la versión que adjunto más adelante se habla del rey de Israel (supongo que eso vale).

[6] Los rosacruz guardan relación directa con los Illuminati, tal como se verá más adelante.

[7] Leslie Fry fue la activista fascista Paquita Deshishmaref, caso comparable al del notorio antisemita Eustace Mullins, autor de Los secretos de la Reserva Federal (donde da en el clavo sobre el control financiero sionista de América). He aquí un ejemplo de cómo nos dicen la verdad por fuentes contaminadas para que no la creamos: Mullins era discípulo de Ezra Pound, quien estaba circunstancialmente vinculado a Bernard Shaw, uno de los más destacados miembros de la secreta Sociedad Fabiana, a la cual perteneció el ya citado negador de los Protocolos Israel Zangwill según el cineasta Myron C. Fagan (socio de Senior Kennedy y propagandista de la II Amenaza Roja). Por cierto, se cree de la fabiana que es otro frente del contubernio, ya que sus socios Sidney Webb y Ramsay MacDonald fueron, al igual que Cecil Rhodes, testaferro de los Rothschild (quienes, como ya se verá, son la clave del mismo) y fundador de la sociedad secreta de la que surgió el Consejo de Relaciones Exteriores, inspirados por John Rushkin.

[8] Es curioso que se utilice el recurso de acusar de propagandistas antisemitas a todos los que defienden la veracidad de los Protocolos, puesto que podríamos señalar a la mayoría de sus principales detractores como desinformadores sionistas. Algunos ejemplos serían el católico hebreo Norman Cohn (que trabajó para la inteligencia militar británica), la judía sionista Hadassa Ben-Itto (que fue oficial del detestable ejército israelí), el profesor judío Richard S. Levy de la Universidad de Illinois de Chicago (esa ciudad controlada por el Sindicato Criminal judío-italiano), Daniel Keren (judío cuyo comentario contra los Protocolos se encuentra en los archivos del Proyecto Nizkor de la polémica fraternidad sionista B’nai B’rith, de la cual surge la Liga Antidifamación, que irónicamente se dedica a difamar a gente como yo), y el judío polaco Daniel Pipes (miembro de la junta del Instituto de la Paz de Estados Unidos por imposición de la administración Bush). Ben-Itto escribió una de las dos obras más famosas contra los Protocolos (junto a El mito de la conspiración judía mundial de Cohn), La mentira que no ha querido morir, que es presentada en español por el judío sionista Jon Juaristi, hijo de la jesuita Universidad de Deusto (jesuita es también José A. Ferrer Benimeli, autor de El contubernio judeo-masónico-comunista y otro desinformador sobre los Protocolos).

[9] En el artículo de Maya Sela se citaba a Eco afirmando haber sospechado ser de origen judío y referirse al profesor israelí Moshe Idel como su “cabalista personal”.

[10] Debo destacar que, según Fry, Nilus fue apresado y torturado en 1924 por el régimen soviético. El Presidente del Tribunal habría confesado que éste les había hecho un daño incalculable publicando los Protocolos.

[11] La firma judía Kuhn, Loeb & Co. (nombre anterior de la infame Lehman Brothers), en cuya junta se hallaban los Warburg (parientes de los Rothschild, de quienes Hansjurgen Koehler escribió que el padre de Hitler era bastardo, algo aparentemente contradictorio que se aclarará al final), impulsó a los Rockefeller, que financiaron los experimentos de O. F. von Verschuer (maestro de Mengele) y Ernst Rüdin (el experto racial nazi) y a los Harriman, quienes comerciaron con Thyssen (promotor de los nazis) durante la guerra. En la junta de la IG (la cual promovió el auge de los nazis y fue cómplice de sus planes de guerra según el Comité Kilgore) y de su división americana se encontraron respectivamente Max (que fue asesor financiero de Hitler) y Paul Warburg, cuyo primo Otto fue presidente de la Organización Sionista Mundial. Esto de judíos corruptos manipulando el antisemitismo para favorecer el sionismo es típico, pues Victor Rothschild, cuya familia creó Israel, se negó a acoger a los refugiados judíos. Un ejemplo más lo tenemos en Ernst Wachler y Moritz Altschüler, que fueron miembros de la antisemita Sociedad List, con Wachler escribiendo contra los judíos y Altschüler siendo editor de Adolf Lanz, inspiración del Führer. También está el de la Sarfatti, amante y principal propagandista de Mussolini. El propio Marx, otro testaferro de los Rothschild como se comprobará, escribió contra los judíos. Lo de que Hitler era familia de éstos suena absurdo, dado que su casa fue expoliada por su gente, pero de acuerdo con el periodista Valery Gerasimov, el barón le escribió en su cautiverio reclamando la devolución de su riqueza y su exilio en Suiza, el cual le fue otorgado (sospechoso, ¿no?). No soy yo, sino la judía superviviente de los nazis Hedy Epstein, quien compara a los sionistas con aquéllos.

[12] Retcliffe fue el falsificador prusiano Hermann Goedsche, pero podemos encontrar aquí igualmente un argumento a favor de la posibilidad de que este autor contase con información privilegiada, y es que Goedsche trabajaba para la policía secreta prusiana. De todos modos, su obra queda muy cercana en el tiempo al verdadero clásico omitido sobre la conspiración judía, que es La Conquista del Mundo por los Judíos (1873), del oficial turco de origen británico Frederick Millingen.

[13] Véase su obra Nuevas revelaciones sobre los tesoros de Razes y de Gisors.

[14] Para mí, ODESSA (la supuesta organización de antiguos SS) y el MOSSAD (la agencia de inteligencia israelí) son dos frentes de una sola entidad (digamos irónicamente, “MODESSA”), pues según John Loftus (presidente del Museo del Holocausto de Florida), la segunda, con quien la propia historia convencional reconoce que compartió información Otto Skorzeny (líder de la primera), fue entrenado por Reinhard Gehlen (socio de éste según crónicas). Además, de acuerdo con un confidente israelí asesinado citado por el célebre investigador Mark Lane, para la susodicha agencia trabajaron ciertos judíos criminales implicados con los nazis. Por otro lado, debo decir que la periodista de investigación Gaby Weber, que ha obtenido mucha información inédita del BND (la inteligencia alemana), ha afirmado que el secuestro de Eichmann por Israel fue una farsa.

[15] No creo que el gnosticismo fuese un invento judío para contrarrestar el cristianismo, como han dicho algunos a quienes considero puros desinformadores religiosamente sesgados.

[16] Véase el concepto de la Sinagoga de Satanás en las versiones del macartista Will J. G. Carr y el ariocristiano Andrew Carrington Hitchcock, así como lo escrito por el cristiano hebreo O. J. Graham y el proscrito experto en conspiración Fritz Springmeier, además de la biografía del barón de Offenbach (fundador de una secta sabateana criptopseudojudía) escrita por el rabino reformista Gunther Plaut, donde éste le acusa de ser el padre del antisemitismo moderno.

[17] Véase al problemático erudito revisionista del Holocausto Michael Hoffman (asociado al infame Liberty Lobby), que ha criticado que religiosos judíos hayan participado en su divulgación. De ser cierto, esto explicaría el hecho de que Hamás (la obra de Robert Dreyfuss, autor vinculado al controvertido LaRouche, reporta el presunto respaldo del movimiento palestino por parte del gobierno israelí) hablase a favor de ellos en su declaración fundacional. La utilización del antisemitismo en favor del sionismo no es ninguna novedad, pues la Organización Sionista Mundial se fundó en 1897 como salvación para los judíos de una hostil sociedad después de que en 1896 saliesen pruebas de que el judío Alfred Dreyfus, capitán del ejército francés, había sido condenado ilegalmente por espionaje como parte de un complot antisemita, mientras que lo que no se dice es lo que escribe el biografista de los Rothschild Herbert Lottman, y es que ellos pagaron al verdadero espía, Ferdinand Esterhazy.

Traducción de V. E. Marsden

 

Protocolo I: La Doctrina Básica

Dejemos de lado toda fraseología; estudiemos en sí misma cada idea e ilustremos la situación por medio de comparaciones y deducciones. Voy, pues, a formular nuestro sistema desde el punto de vista nuestro y desde el punto de vista de los Gentiles (Goyim).

Hay que hacer notar ante todo que los hombres dotados de malos instintos abundan más que los de buenos sentimientos. Por esta razón hay que esperar mejores resultados cuando se gobierna a los hombres por medio de la violencia y el terror, que cuando se trata de gobernarles por medio de las discusiones académicas. Todo hombre aspira al poder; cada uno quisiera convertirse en dictador; si esto fuera posible al mismo tiempo, muy poco faltaría para que no estuvieran todos prontos a sacrificar el bien de los demás, a trueque de conseguir cada uno su propio provecho.

¿Qué es, pues, lo que ha reprimido hasta ahora a esa bestia feroz que se llama hombre? ¿Qué es lo que ha podido dirigirle hasta el presente? Al iniciarse el orden social, el hombre se ha sometido a la fuerza bruta y ciega; más tarde, a la Ley, que no es más que esa misma fuerza, pero disfrazada. De donde yo saco la conclusión que, según la Ley Natural, el derecho radica en la fuerza. La Libertad Política es una idea y no un hecho. Se necesita saber aplicar esta idea cuando es necesario atraer las masas populares a un partido con el cebo de una idea, si ese partido ha resuelto aplastar al contrario que se halla en el poder.

Este problema resulta de fácil solución si el adversario se mantiene en el poder en virtud de la idea de libertad, de eso que se llama Liberalismo, y sacrifica un poco de su fuerza en obsequio de esa idea: Libertad. Y he aquí por dónde ha de llegar el triunfo de nuestra teoría: una vez que se aflojan las riendas del poder, inmediatamente son recogidas por otras manos, en virtud del instinto de conservación, porque la fuerza ciega del pueblo no puede quedar un solo día sin tener quien la dirija, y el nuevo poder no hace otra cosa sino reemplazar al anterior debilitado por el Liberalismo.

En nuestros días, el poder del oro ha reemplazado al poder de los gobiernos liberales. Hubo un tiempo en que la fe gobernaba. La idea de libertad es irrealizable, porque nadie hay que sepa usar de ella en su justa medida. Basta dejar al pueblo que por algún tiempo se gobierne a sí mismo, para que inmediatamente esta autonomía degenere en libertinaje. Surgen al punto las discusiones, que se transforman luego en luchas sociales, en las que los Estados se destruyen, quedando su grandeza reducida a cenizas.

Sea que el Estado se debilite en virtud de sus propios trastornos, sea que sus disensiones interiores lo ponen a merced de sus enemigos de fuera, desde ese momento, ya puede considerarse como irremediablemente perdido; ha caído bajo nuestro poder. El despotismo del Capital, tal como está en nuestras manos, se le presenta como una tabla de salvación y a la que, de grado o por fuerza, tiene que asirse, si no quiere naufragar.

A quien su alma noble y generosa induzca a considerar estos discursos como inmorales, yo le preguntaría: Si todo Estado tiene dos enemigos y contra el enemigo exterior le es permitido, sin tacharlo de inmoral, usar todos los ardides de guerra, como ocultarle sus planes, tanto de ataque como de defensa; sorprenderlo de noche o con fuerzas superiores, ¿por qué estos mismos ardides empleados contra un enemigo más peligroso que arruinaría el orden social y la propiedad, han de reputarse como ilícitos e inmorales? ¿Puede un espíritu equilibrado esperar dirigir con éxito las turbas por medio de prudentes exhortaciones o por la persuasión, cuando el camino queda expedito a la réplica, aun la más irracional, si se tiene en cuenta que ésta parece reducir al pueblo que todo lo entiende superficialmente?

Los hombres, sean de la plebe o no, se guían casi exclusivamente por sus pasiones, por sus supersticiones, por sus costumbres, sus tradiciones y sus teorías sentimentales; son esclavos de la división de partidos que se oponen aun a la más razonable avenencia. Toda decisión de las multitudes depende, en su mayor parte, de la casualidad, y cualquier resolución suya es superficial y adoptada con ligereza.

En su ignorancia de los secretos políticos, las multitudes toman resoluciones absurdas y la anarquía arruina a los gobiernos.

La política nada tiene que ver con la moral. El gobierno que toma por guía la moral no es político, y en consecuencia es débil. El que quiera dominar debe recurrir a la astucia y a la hipocresía. Esas grandes cualidades populares, franqueza y honradez, son vicios en política, porque derriban de sus tronos a los reyes mejor que el más poderoso enemigo. Estas virtudes deben ser atributos de los príncipes Gentiles; pero nunca debemos tomarlas por guías de nuestra política.

Nuestro objeto es apoderarse de la fuerza. La palabra Derecho es un concepto abstracto, al que nada corresponde en el orden real y con nada se justifica. Esta palabra simplemente significa: Dame esto que yo quiero, para probar que yo soy más fuerte que tú… ¿Dónde empieza y dónde acaba el derecho?

En un estado en el que el poder está mal organizado, en el que las leyes y el gobierno se han convertido en algo impersonal, como efectivamente sucede con los innumerables derechos que el Liberalismo ha creado, yo veo un nuevo derecho: el de echarme en virtud de la ley del más fuerte, sobre el orden, sobre todos los reglamentos y leyes establecidos, y trastornarlos; el de poner mano sobre la ley, el de reconstruir a mi antojo todas las instituciones y constituirme amo y señor de los que nos abandonan los derechos que su propia fuerza les había dado, y a los que han renunciado voluntariamente, liberalmente…

Gracias a la debilidad actual de todos los gobiernos, el nuestro será más duradero que cualquier otro, porque será invencible hasta el último momento, y quedará tan profundamente arraigado que no habrá astucia que pueda causar su ruina…

De todos los males más o menos transitorios que hasta hoy nos hemos visto obligados a causar, nacerá el bien de un gobierno inconmovible que restablecerá la marcha normal del mecanismo de la existencia nacional, perturbada por el Liberalismo. El éxito justifica los medios. Pongamos la atención en nuestros proyectos, pero fijándonos menos en lo bueno y lo moral que en lo necesario y en lo útil.

Tenemos delante de nosotros un plan en el que están estratégicamente expuestos los lineamientos de los que no podemos desviarnos sin peligro de ver destruidos el trabajo de muchos siglos. Para encontrar los medios que conducen a este fin, debemos tomar en cuenta la cobardía, la volubilidad, la inconstancia de las multitudes; su incapacidad para comprender y valorizar las condiciones de su vida y de su bienestar. Es necesario no perder de vista que la fuerza de las multitudes es ciega e insensata; que no discurren, que oyen lo mismo de un lado que del otro. Un ciego no puede guiar a otro sin caer ambos al precipicio.

Pues de igual manera los hombres de las turbas, salidos del pueblo, aunque estén dotados de un genio singular, les hace falta comprender la política y no pueden intentar con éxito dirigir a los demás sin causar la ruina de una nación. Sólo un individuo preparado desde su niñez a la autocracia puede conocer el lenguaje y la realidad políticas. Un pueblo abandonado a sí mismo, es decir, puesto en manos de un advenedizo, se arruina por las discordias de los partidos que excitan la sed del mando y por los desórdenes que de esto se originan.

¿Pueden por ventura las turbas populares razonar serenamente, sin rivalidades intestinas y dirigir los asuntos del Estado, que no pueden ni deben confundirse con los intereses personales? ¿Pueden defenderse contra los enemigos de fuera?. Esto es imposible. Cualquier plan dividido entre tantas cabezas como son las de las multitudes, resulta ininteligible e irrealizable.

Sólo un autócrata puede elaborar planes vastos y claros; dar a cada cosa el lugar que le corresponde en el mecanismo de la máquina del gobierno. Digamos, pues, en conclusión, que para que un gobierno pueda ser útil al pueblo y alcanzar el fin que se propone, debe estar centralizado en las manos de un individuo responsable. Sin el despotismo absoluto, la civilización es. imposible; la civilización no es obra de las masas, sino del que las dirige, sea éste el que fuere. La multitud es un bárbaro que en todas las ocasiones demuestra su barbarie. Tan pronto como las turbas arrebatan su libertad, ésta degenera en anarquía, que es el más alto grado de barbarie.

¡Ved esos animales ebrios de aguardiente, embrutecidos por el vino, esos hombres a quienes al mismo tiempo que se les ha dado la libertad se les ha concedido el derecho de beber hasta ahogarse! Nosotros no podemos permitir que los

Los pueblos Gentiles están idiotizados por el alcohol y los licores; su juventud embrutecida por los estudios clásicos y el libertinaje precoz al que la han empujado nuestros agentes-maestros, criados, gobernantes, en las casas ricas; otros agentes nuestros, nuestras mujeres, en los centros de diversión de los Gentiles. A estas últimas hay que sumar las que se llaman mujeres de mundo, imitadoras voluntarias del libertinaje de aquéllas y de su lujo.

Nuestra palabra de orden es la fuerza y la hipocresía. Sólo la fuerza puede triunfar en política, principalmente si permanece velada por el talento y demás cualidades necesarias a los hombres de Estado.

La violencia ha de ser un principio: la hipocresía y la astucia una regla para los gobernantes que no quieran dejar caer su corona en las manos de una fuerza nueva. Este mal es el medio único de llegar al fin: el bien.

Por lo mismo, no debemos detenernos como espantados delante de la corrupción, del engaño, de la traición, siempre que ellos sean medios para llegar a nuestros fines. En política se necesita saber echarse sin vacilaciones sobre la propiedad ajena, si por este medio podemos obtener la sumisión de los pueblos y el poder.

Nuestro Estado, en esta conquista pacífica, tiene el derecho de reemplazar y sustituir los horrores de la guerra por las sentencias de muerte, menos ostensibles, pero más provechosas para mantener vivo este terror que hace a los pueblos que obedezcan ciegamente. Una severidad justa, pero inflexible, es el principal factor de la fuerza de un Estado, y esto constituye no sólo una ventaja nuestra, sino también un deber, el deber que tenemos de adaptarnos a este programa de violencia y de hipocresía, para alcanzar el triunfo.

Tal doctrina basada sobre el cálculo es tan eficaz como los medios de que se sirve. No es, pues, solamente por estos medios, sino también por esta doctrina de la severidad como someteremos todos los gobiernos a nuestro Super-Gobierno. Bastará que se sepa que somos inflexibles para reprimir todo conato de insubordinación.

Somos los primeros que en los tiempos que se llaman antiguos echamos a volar entre el pueblo las palabras: LIBERTAD, IGUALDAD, FRATERNIDAD; palabras tantas veces repetidas en el correr de los años por cotorras inconscientes que, atraídas de todas partes por este cebo, no han hecho uso de él sino para destruir la prosperidad del mundo, la verdadera libertad del individuo, en otras épocas tan bien garantizada contra las violencias de las turbas.

Hombres que se juzgan inteligentes, no han sido capaces de desentrañar el sentido oculto de estas palabras, ni han visto la contradicción que ellas encierran, ni han comprendido que no puede haber igualdad en la naturaleza, ni puede haber libertad, y que la naturaleza misma ha establecido la desigualdad de espíritus, de caracteres, de inteligencias tan estrictamente sometidos a sus leyes; tampoco han comprendido que las turbas, son una fuerza ciega; que los advenedizos que ellas escogen para que las gobiernen no son menos ciegos ni más entendidos en política que ellas mismas; que el iniciado en estos secretos, así sea un ignorante, será apto para el gobierno, mientras que las multitudes de los no iniciados, aunque sean grandes talentos, nada entienden de política.

Todas estas consideraciones no están al alcance de las inteligencias de los Gentiles; sin embargo, en ellas descansa el principio de los gobiernos dinásticos: el padre transmitía a su hijo los secretos de la política, desconocidos a cualquier otro que no fuera de la familia reinante, a fin de que esos secretos no fueran traicionados. Más tarde, el sentido de la transmisión hereditaria y de los verdaderos principios de la política se perdió. El éxito de la obra fue en aumento.

Sin embargo, en el mundo las palabras Igualdad, Libertad y Fraternidad, con la intervención de nuestros agentes incondicionales, incorporaron a nuestras filas verdaderas legiones de hombres que tremolaron con entusiasmo nuestras banderas. Pero estas palabras son la carcoma que roe y destruye la prosperidad de todos los Gentiles, destruyendo por completo la paz, la tranquilidad, la unión,- minando todos los fundamentos de sus Estados.

Vosotros veréis en seguida que esto contribuye a vuestro triunfo: nos da, entre otras cosas, la posibilidad de obtener la victoria más importante: es decir, la abolición de los privilegios de la aristocracia de los Gentiles y del único medio de defensa que tenían contra nosotros los pueblos y las naciones. Sobre las ruinas de la aristocracia natural y hereditaria, hemos alzado nuestra aristocracia de la inteligencia y del dinero. Hemos tomado por criterio de esta aristocracia la riqueza, que depende de nosotros, y la ciencia que está dirigida por nuestros sabios.

Nuestra victoria ha sido tanto más fácil cuanto que nosotros, en las relaciones que tenemos con los hombres de que necesitamos para nuestro fin, sabemos siempre herir las fibras más sensibles del espíritu humano: el cálculo, la codicia, la insaciabilidad de las necesidades materiales de los hombres; cada una de estas debilidades explotada separadamente es capaz de ahogar el espíritu de iniciativa, poniendo la voluntad de los hombres a la disposición del que compra su actividad.

El concepto abstracto de la libertad ha hecho posible el persuadir a las multitudes de que un gobierno no es más que un gerente del propietario del país, es decir, del pueblo, y que se le puede cambiar como se cambia un par de guantes usados. La amovilidad de los representantes del pueblo los pone a nuestro arbitrio; ellos dependen de nuestra elección.

 

Protocolo II: Guerras Económicas

Nos es de todo punto necesario que las guerras, a ser posible, no confieran ninguna ventaja territorial a los beligerantes. La guerra queda así transportada al terreno económico, con lo que las naciones verán la fuerza de nuestra supremacía y esta situación pondrá a los dos adversarios a la disposición de nuestros agentes internacionales que tienen millares de ojos, a cuya mirada no sirve de obstáculo frontera alguna.

Entonces nuestros derechos internacionales crearán los derechos nacionales, en el verdadero sentido de la palabra, y gobernarán a los pueblos de la misma manera que el derecho civil de los Estados normaliza las relaciones de sus súbditos entre sí.

Los gobernantes, elegidos de entre el pueblo por nosotros mismos, en razón de sus aptitudes serviles, serán individuos no preparados para el gobierno del país. Así, por este camino, vendrán a ser los peones de nuestro juego de ajedrez fácilmente manejables por las manos de nuestros sabios y geniales consejeros, de nuestros especialistas educados y formados desde su tierna edad para el manejo de los negocios de todo el mundo. No ignoráis que estos nuestros especialistas han sacado sus conocimientos de gobierno de nuestros planes políticos, de las experiencias de la historia y del estudio de todos los acontecimientos notables.

Los Gentiles no se guían en la práctica de observaciones imparciales sacadas de la historia sino por una rutina meramente teórica insuficiente para poder esperar de ella un resultado práctico. Por eso nosotros no hemos de tomarlo en cuenta. Dejadlos que se diviertan todavía por algún tiempo; que vivan de esperanzas o de nuevas diversiones o del recuerdo de las que ya pasaron.

Dejémoslos creer en la importancia que nosotros mismos les hemos inspirado de las leyes científicas y sus teorías. Precisamente con ese designio hemos fomentado constantemente por medio de nuestra prensa su confianza ciega en esas leyes. La clase pensante de los Gentiles se ufanará orgullosa de sus conocimientos, y sin examinarlos a la luz de la lógica pondrá en acción todas las enseñanzas de la ciencia acumuladas por nuestros agentes para guiar sus inteligencias en el sentido que a nosotros nos conviene.

No penséis que carecen de fundamento nuestras afirmaciones. Fijaos solamente en el éxito que hemos obtenido creando el darwinismo o el marxismo o el nietzchismo. Para nosotros, al menos, la influencia deletérea de esas doctrinas debe ser del todo evidente.

Es necesario que tengamos en cuenta las ideas, los caracteres, las tendencias modernas de los pueblos, para no incurrir en errores en política y en el manejo de los negocios. Nuestro sistema, cuyas partes pueden estar dispuestas diferentemente, según son los pueblos con que tropezamos en nuestro camino, no puede tener éxito, si su aplicación práctica no está fundada en los resultados obtenidos en el tiempo pasado comparado con el presente.

Los Estados modernos tienen en sus manos una gran fuerza creadora: la Prensa. Su papel es el de expresar las reivindicaciones que se dicen necesarias, indispensables; hacer conocer las quejas de los pueblos; crear el descontento y darle una voz con que expresarlo.

En la Prensa está encarnada la libertad de palabra. Pero los Estados no han sabido utilizar esta fuerza que ha caído ya en nuestras manos. Por la Prensa hemos conquistado toda la influencia, quedando nosotros ocultos en la sombra, y gracias a ella hemos podido amasar el oro con nuestras manos como precio de los torrentes de lágrimas y de sangre, en medio de los cuales hemos podido arrebatarlo… Pero nos hemos rescatado a nosotros mismos mediante el sacrificio de muchísimos de los nuestros.

CADA UNO DE LOS NUESTROS QUE HA SIDO SACRIFICADO VALE DELANTE DE DIOS POR MILLARES DE GENTILES.

 

Protocolo III: Métodos de Conquista

Hoy puedo anunciaros que nos encontramos ya cerca del fin. Nos queda por recorrer un poco de camino y el círculo de la Serpiente Simbólica, representación de nuestro pueblo, quedará cerrado. Cuando esto se verifique, los Estados de Europa quedarán aprisionados como con un fuerte tornillo. Muy pronto quedará destruido el equilibrio constitucional, pues lo hemos falseado para que no cese de inclinarse ya a un lado, ya al otro hasta que por fin la balanza se desgaste.

Los Gentiles creían haber establecido ese equilibrio sólidamente y siempre estaban esperando que los platillos de la balanza se igualaran. Pero los gobernantes, es decir, el fiel de la balanza, están protegidos por sus representantes que hacen mil tonterías y se dejan arrastrar por su poder sin control y sin responsabilidad. Este poder lo deben al terror que reina en los palacios. Los gobernantes no pueden siquiera acercarse a su pueblo, ni ponerse de acuerdo con él para defenderse contra los que aspiran al poder.

La fuerza clarividente de los gobernantes y la fuerza ciega del pueblo divididas por nosotros, han perdido toda su importancia; separadas como están, son tan impotentes como el ciego sin su bastón.

Para azuzar a los ambiciosos a abusar del poder, hemos enfrentado todas las fuerzas desarrollando sus tendencias liberales hacia la independencia. Hemos estimulado todo instinto tendente a este objeto; hemos armado a todos los partidos; hemos hecho del poder el blanco de todas las ambiciones. Hemos transformado todos los Estados en arenas en que se desarrollan todas las luchas. Un poco más de tiempo, y los des órdenes y las bancarrotas aparecerán por dondequiera.

Charlatanes inagotables han transformado las sesiones de los parlamentos y las asambleas gubernativas en torneos oratorios. Periodistas audaces, panfletistas sin pizca de vergüenza, atacan todos los días a los gobernantes. Los abusos del poder prepararán finalmente el derrumbamiento de todas las instituciones y todo caerá destruido a los golpes de las turbas enloquecidas. Los pueblos están encadenados a un rudo trabajo, más fuertemente de lo que podrían encadenarlos la servidumbre y la esclavitud.

Sería posible entrar en arreglos con ellos; pero de su miseria nadie puede librarlos. Los derechos que hemos consignado en las Constituciones son ficticios para las masas, no son reales. Todos estos llamados Derechos del pueblo no pueden existir sino en la imaginación, pero nunca en la realidad. ¿Qué puede significar para el proletario, para el obrero que vive encorvado sobre su rudo trabajo, agobiado por su miseria, el derecho que se concede al charlatán incansable, al periodista que escribe toda clase de necedades aun de asuntos serios que no conoce, desde el momento que el proletario no saca otra ventaja de la Constitución que las miserables migajas que dejamos caer de nuestra mesa como precio de un voto emitido conforme nuestra consigna en favor de nuestros agentes e intermediarios?.

Los derechos republicanos, para el pobre diablo no son sino una amarga ironía; la necesidad de un trabajo diario no le permite gozar; pero en cambio, esos derechos le privan de la garantía de una ganancia constante y segura, y lo entregan atado de pies y manos a las huelgas, a los patronos o a los compañeros.

Bajo nuestra dirección ha destruido el pueblo la aristocracia, que era su protectora, su bienhechora natural, porque sus intereses estaban inseparablemente unidos a la prosperidad del pueblo. Una vez destruida la aristocracia, el pueblo ha caído bajo el yugo de los acaparadores, de los ladrones enriquecidos que lo oprimen de manera despiadada y cruel. Nosotros debemos aparecer como libertadores del obrero de ese yugo que lo oprime, proponiéndole que se aliste en las filas de ese ejército de Socialistas, Anarquistas y Comunistas, que siempre mantenemos en pie, con el pretexto de solidaridad entre los miembros de nuestra Francmasonería social.

La Aristocracia que disfrutaba, antes, enteramente del derecho al trabajo de los obreros, tenía interés en que éstos vivieran bien alimentados, sanos y fuertes. A nosotros, por lo contrario, lo que nos interesa es que los Gentiles degeneren. Nuestra fuerza radica en el hambre crónica, en la debilidad del obrero, porque éstas lo subyugan a nuestro capricho, y porque así carecerá en su impotencia de la energía y la fuerza necesarias para oponerse a ese capricho. El hambre dará al Capital más derechos sobre el obrero que los que jamás otorgaron a la Aristocracia la ley y el poder de los monarcas.

Mediante la miseria, el odio y la envidia que ella produce, manejaremos y utilizaremos sus manos para aplastar a los que se oponen a nuestros designios. Cuando llegue el tiempo de que nuestro rey universal sea coronado, esas mismas manos barrerán todo obstáculo que pudiera atravesarse en el camino a nuestro soberano. Los Gentiles han perdido la costumbre de pensar por sí mismos algo que sea distinto de lo que nuestros consejeros científicos les inspiran.

Esta es la razón de que no vean la necesidad urgente de hacer ahora lo que nosotros haremos al advenimiento de nuestro reinado, esto es, enseñar en las escuelas primarias la única ciencia verdadera y la primera de todas, la ciencia del orden social, de la vida humana, de la existencia de las sociedades, que exige imperiosamente la división del trabajo, y por consecuencia la distinción de los hombres en clases y condiciones.

Es preciso que todos sepan que en virtud de las diferentes actividades a que cada uno está destinado, la igualdad es imposible, pues no todos pueden ser igualmente responsables ante la ley. No es la misma, por ejemplo, la responsabilidad del que con sus actos puede comprometer a toda una clase, que la del que solamente compromete su propio honor. La verdadera ciencia del orden social, en cuyos secretos no tenemos costumbre de iniciar a los Gentiles, enseñará a todos que el lugar y el trabajo de cada uno deben ser diferentes, como una consecuencia de la necesidad de relación que hay entre la educación y el mismo trabajo.

Una vez que los pueblos estudien y aprendan esta ciencia, obedecerán gustosos a los gobiernos y al orden establecido por ellos en los Estados, y al contrario, en el actual estado de la ciencia, tal como nosotros la hemos hecho, el pueblo, creyendo ciegamente la palabra impresa, se alimenta de los errores que en su ignorancia, se le van insinuando por los iniciados en nuestros secretos, contra las otras clases sociales, que él cree superiores, porque no comprende la importancia de cada una de ellas.

Cuando el pueblo ve que en nombre de la libertad, se le hacen tantas concesiones, y se tienen con él tantas complacencias, se imagina que es dueño y señor, y se echa sobre el poder; pero, naturalmente, tropieza como un ciego con una multitud de obstáculos; entonces se echa a buscar quien lo conduzca a través de esos obstáculos, y no encontrándolo, acoge la idea de volver a lo pasado y depone todos sus poderes a nuestros pies.

Acordaos, si no, de la Revolución Francesa, a la que nosotros hemos dado el calificativo de grande; los secretos de su preparación no son demasiado conocidos, porque esa revolución, tal como fue, es obra de nuestras manos.

Desde entonces vamos llevando al pueblo de un desengaño a otro, para que, al fin, abdique en nosotros su poder, en provecho del Rey Déspota de la sangre de Israel, que venimos preparando al mundo. En la actualidad, como fuerza internacional, somos invulnerables, porque, cuando se nos ataca en un Estado, en otros se nos defiende. Es la cobardía inmensa de los pueblos Gentiles, que se arrastran ante la fuerza, que no tienen piedad para con la debilidad, ni misericordia para las faltas ligeras, pero sí indulgencia para el crimen; que no quisieran tolerar las contradicciones de la libertad, pero son sufridos hasta el martirio, ante la violencia de un audaz déspota; todo esto, favorece nuestra independencia.

Toleran y sufren a los primeros ministros de estos tiempos con abusos, por el menor de los cuales harían rodar ensangrentadas las cabezas de veinte reyes. ¿Cómo explicar este fenómeno, esta inconsecuencia de las masas populares en presencia de hechos que parecen de la misma naturaleza? Este fenómeno se explica por el hecho de que estos dictadores- los primeros ministros- hacen, por medio de sus agentes, decir a sotto voce al pueblo, que si ellos causan tantos males a los Estados, es con el fin inmediato y último de alcanzar la felicidad de los pueblos, la fraternidad internacional, la solidaridad, la igualdad de derechos para todos.

Naturalmente que no se les dice que esta unidad debe hacerse bajo nuestra autoridad. Y aquí tenéis al pueblo condenando a los justos y absolviendo a los culpables y cada vez más persuadido de que puede hacer cuanto le plazca. En estas condiciones, el pueblo destruye toda cosa estable y crea el desorden a cada paso.

La palabra Libertad conduce a las sociedades humanas a la lucha constante contra toda fuerza, contra todo poder, aunque sea el de Dios y el de la Naturaleza. Aquí tenéis también por qué a nuestro advenimiento será necesario suprimir del vocabulario humano esta palabra, como principio de la brutalidad que transforma a las multitudes en bestias feroces. Es verdad que las fieras se adormecen cuando se las harta de sangre y que así puede encadenárselas fácilmente.

Pero si no se les da sangre, no se adormecen y sus instintos de lucha se despiertan.

 

Protocolo IV: El Materialismo Reemplaza la Religión

Toda República pasa por distintas etapas. La primera comprende los primeros días de locura de un ciego que va dando tumbos a diestra y siniestra. La segunda es la de la demagogia que da origen a la anarquía; después viene infaliblemente el despotismo; pero no un despotismo legal y declarado, y por consiguiente, responsable; sino desconocido, invisible, que, sin embargo, se hace sentir; un despotismo ejercido por una organización secreta que obra con tanto menor escrúpulo cuanto que lo hace amparado y cubierto por distintos agentes, cuyo cambio, lejos de perjudicarlo, lo sostiene más, dispensándole de gastar sus recursos, en recompensar largos servicios.

¿Quién puede destruir una fuerza invisible? Pues tal es la nuestra. La Franc-Masonería exterior no sirve más que para encubrir nuestros designios; el plan de acción de esta fuerza, el punto mismo en que se apoya, quedarán siempre para el pueblo en el más absoluto misterio. Aun la libertad podría ser inofensiva y existir en el Estado, sin dañar a la prosperidad de los pueblos, siempre que descansara sobre el principio de la creencia de Dios, y de la verdadera fraternidad humana, excluyendo la idea de igualdad, a la que aun las leyes mismas de la creación son contrarias, supuesto que éstas establecen la subordinación necesaria.

Con esa fe, el pueblo se dejaría gobernar bajo la tutela de sus pastores espirituales, y caminaría sumiso y tranquilo bajo la mano de su párroco, resignado con la distribución que Dios ha hecho de los bienes de la tierra. He aquí por qué es necesario que nosotros arruinemos la fe y arranquemos de los espíritus Gentiles el principio mismo de la Divinidad sustituyéndolo por los cálculos y las necesidades materiales.

Así, pues, para que los espíritus Gentiles no tengan tiempo para pensar y reflexionar, es necesario distraerlos por medio de la industria y del comercio. De esta suerte todos los pueblos buscarán su provecho material, y luchando cada uno por sus propias ventajas, no darán ninguna importancia al enemigo común.

Pero para que la libertad pueda de esa manera disolver y destruir completamente las Sociedades Cristianas, se necesita hacer de la especulación la base de la industria, de tal manera que toda la riqueza que la industria extraiga de la tierra, no quede en manos de los industriales, que se emplee en especulaciones, es decir, venga a parar a nuestras cajas. La lucha encarnizada por la supremacía, los choques de la vida económica crearán, mejor dicho, han creado ya, sociedades sin ideales, frías y carentes de sentimientos.

Estas sociedades sentirán repugnancia por la política noble y elevada y por la Religión. Su único culto, su única guía será el cálculo, o lo que es lo mismo, el oro, al que se tributará una verdadera adoración, por razón de los bienes materiales que proporciona.

Entonces, las clases humildes de los Gentiles nos seguirán en nuestra lucha contra las clases elevadas y pensantes que están en el poder y son nuestros competidores, y nos seguirán, no ya para hacer el bien, ni aun siquiera por adquirir riquezas, sino solamente para satisfacer su odio a los privilegiados.

 

Protocolo V: Despotismo y Progreso Modeno

¿Qué forma de gobierno puede dárseles a sociedades en las que la corrupción ha penetrado hasta lo más íntimo, en las que no se llega a la riqueza sino por medio de sorprendentes y hábiles combinaciones que pueden ser juzgadas como fraudes o robos disimulados; en las que reina la licencia de costumbres, en las que la moralidad sólo se mantiene por medio de penas y severos reglamentos y no por principios voluntariamente aceptados, en las que los sentimientos de Religión y Patria apenas viven, ahogados por las creencias cosmopolitas?

¿Qué forma de gobierno dar a esas sociedades sino la forma despótica que describiré más adelante?.

Nosotros arreglaremos mecánicamente todos los actos de la vida política de nuestros súbditos por medio de leyes nuevas. Esta leyes reprimirán una por una todas las complacencias y las más grandes libertades que fueron decretadas por los Gentiles, y nuestra dominación se distinguirá por un despotismo tan manifiesto y tan grandioso que estará en condiciones en cualquier tiempo y lugar de hacer callar a los Gentiles que intenten oponérsenos y vivan descontentos de nuestro gobierno.

Pero se nos podrá objetar que este despotismo de que hablo no está en armonía con los progresos modernos. Yo demostraré lo contrario. Cuando los pueblos veían las personas de los reyes y gobernantes como una verdadera emanación de la Voluntad Divina, se sometían sin murmuraciones al absolutismo de los reyes; pero hoy, que nosotros les hemos sugerido la idea de sus propios derechos, los gobernantes son considerados como unos simples mortales.

La unción divina ha caído de la frente de los reyes, después que nosotros arrebatamos al pueblo su creencia en Dios; su autoridad ha rodado por las calles, esto es, por los lugares que son de pública propiedad, y nosotros la hemos recogido y nos hemos adueñado de ella. Además, el arte de gobernar a las masas y a los individuos, por medio de una teoría, de una fraseología hábilmente combinada, por reglamentaciones de la vida social y por toda clase de medios ingeniosos, de los que los Gentiles no entienden una palabra, forma también parte de nuestro talento de gobierno, educado por el análisis, en la observación, en tales sutilezas de conceptos en los que nadie puede igualarnos, así como tampoco en concebir planes de acción política y de solidaridad.

Únicamente los jesuitas podrían igualarnos en este respecto, pero ya hemos tenido buen cuidado de desacreditarlos a los ojos de las multitudes estúpidas; porque ellos forman una organización visible, en tanto que nosotros permanecemos en la sombra con nuestra organización secreta. Por lo demás, ¿qué importa al mundo quién será su amo? ¿Qué le importa que sea el Jefe del Catolicismo o nuestro Déspota de la sangre de Sión?. Pero para nosotros, que formamos el pueblo elegido, la cuestión está muy lejos de sernos indiferente.

Una alianza universal de los Gentiles podría, tal vez, dominarnos por algún tiempo; pero nos hemos precavido contra este peligro por medio de los gérmenes de profunda discordia que hemos procurado sembrar en sus corazones y que nadie puede ya desarraigar. Hemos enfrentado unos a otros los cálculos individuales y nacionales de los Gentiles; sus odios religiosos y radicales que venimos fomentando y cultivando desde hace veinte siglos. Por esto, ningún gobierno encontrará auxilio en parte alguna.

Cada uno pensará que una alianza contra nosotros es desfavorable a sus intereses.

Somos muy fuertes. Es necesario que se nos tome en cuenta. Las Potencias no pueden concluir el más insignificante tratado sin que nosotros también tomemos parte en él.

Per me reges regnant, “por mí reinan los reyes”, han dicho nuestros profetas, y que somos los elegidos por Dios mismo, para dominar toda la tierra. Dios nos ha dado el genio para que podamos llegar hasta el fin de este problema. Hubo un caudillo y guía que hubiera podido luchar contra nosotros con éxito; pero el recién llegado siguió un camino distinto del que llevaba el viejo habitante; la lucha contra nosotros habría sido a muerte y tal como el mundo jamás la habría visto. Luego… esos hombres de genio llegarían demasiado tarde.

Todas las ruedas del mecanismo de los gobiernos dependen de un motor que está en nuestras manos: este motor es el oro.

La ciencia de la Economía Política, inventada por nuestros Sabios, nos ha dado a conocer, después de mucho tiempo, el prestigio y valor del oro. El capital, para tener libertad de acción necesita obtener el monopolio de la industria y del comercio, lo que ya está en vías de realizarse, mediante una mano que opera en todo el mundo, pero que es invisible. Esta libertad dará más importante desarmar a los pueblos, que empujarlos a la guerra; utilizar sus pasiones enardecidas para nuestro provecho mejor que calmarlas; importa más adueñarse de las ideas de otros y comentarlas, mejor que suprimirlas.

El problema capital de nuestro gobierno está en debilitar el espíritu público por la crítica; en hacerle perder la costumbre de pensar, pues la reflexión da origen muchas veces a la oposición; en distraer las actividades de los espíritus con banales escaramuzas y torneos de oratoria. Los pueblos, lo mismo que los individuos, siempre han tomado como hechos las palabras, pues, contentándose con la apariencia de las cosas, raras veces se toman el trabajo de examinar si las promesas que se les hacen, relativas a la vida social, sigue su cumplimiento efectivo.

Por esta razón nuestras instituciones deberán presentar una hermosa fachada que demuestre elocuentemente los beneficios que puede reportar el progreso a todos los hombres. Debemos apropiarnos la fisonomía de todos los partidos, de todas las distintas tendencias y enseñar a nuestros oradores a hablar tanto, que el mundo se canse de oírlos.

Para adueñarse de la opinión pública es necesario tenerla siempre suspensa y vacilante, expresando por todos lados y por largo tiempo tantas opiniones contradictorias, que los Gentiles acaben por perderse en este laberinto de ideas y por persuadirse que es mejor para ellos no tener opinión ninguna en política.

Cuestiones son éstas que la Sociedad no debe conocer. Este es el primer secreto. El segundo, necesario también para gobernar con éxito, consiste en multiplicar de tal manera los defectos del pueblo, las malas costumbres, las pasiones, los reglamentos de la vida común, que no haya nadie capaz de desenmarañar este caos y que los hombres acaben por no entenderse entre sí. Esta táctica nos dará también por resultado sembrar la discordia en todas partes y disgregar todas las fuerzas colectivas que no hayan querido sometérsenos; desalentará toda iniciativa personal, aun la más ingeniosa, y será más poderosa y eficaz que los mismos millones de hombres en cuyo seno hemos sembrado la discordia.

Necesitamos dirigir la educación de las sociedades cristianas en tal forma, que sus manos caigan abatidas en un gesto de desesperada impotencia ante cualquier negocio que exija iniciativa.

El esfuerzo que se ejerce sobre el régimen de una libertad sin límites es impotente, porque tropieza con los esfuerzos libres de otros. De aquí se originan molestos y enojosos conflictos morales, decepciones y fracasos.

NOSOTROS CANSAREMOS DE TAL MANERA A LOS GENTILES CON ESTA LIBERTAD, QUE LES OBLIGAREMOS A QUE NOS OFREZCAN UN PODER INTERNACIONAL CUYA DISPOSICIÓN SERÁ TAL QUE SIN ROMPERLAS, PUEDA ENGLOBAR LAS FUERZAS DE TODAS LAS NACIONES DEL MUNDO Y FORMAR EL SUPER-GOBIERNO UNIVERSAL. En lugar de los actuales Gobiernos, estableceremos uno verdaderamente terrible que se llamará ADMINISTRACIÓN DEL SUPER-GOBIERNO.

Sus manos alcanzarán a todas partes, a manera de unas enormes tenazas, y su organización será tan colosal que ningún pueblo podrá dejar de sometérsenos.

 

Protocolo VI: Técnica de Apoderamiento

Muy pronto constituiremos enormes monopolios, verdaderos almacenes de riquezas colosales, a los que los capitales de los Gentiles, aun los más grandes, defenderán de tal manera que al final serán absorbidos, así como el crédito de los Estados en vísperas de una catástrofe política. Señores economistas que estáis aquí presentes, ¡Considerad la importancia de esta combinación!…. Necesitamos por todos los medios posibles tratar de explicar y desarrollar la importancia de nuestro Super-Gobierno, representándolo como el protector y remunerador de todos los que voluntariamente se le sometan.

La aristocracia de los Gentiles como fuerza política ha desaparecido y ya no tenemos que tomarla en cuenta; pero como propietaria de bienes territoriales, puede perjudicarnos en proporción de la independencia que pueden proporcionarle esos recursos. Es, pues, absolutamente necesario despojarla totalmente de sus tierras. El medio más eficaz para conseguirlo es el de aumentar los impuestos sobre la propiedad territorial a fin de gravar la tierra. Esta medida mantendrá la propiedad territorial en una dependencia absoluta. Los aristócratas Gentiles, al pasar la propiedad de padres a hijos, no sabiendo contentarse con menos de lo que tenían, quedarán arruinados. Al mismo tiempo hay que proteger eficazmente el comercio y la industria, y más todavía, la especulación, cuyo papel es servir de contrapeso a la industria.

Sin la especulación, la industria aumentaría los capitales particulares, mejoraría la agricultura, librando las tierras de los gravámenes asignados por los préstamos de los bancos hipotecarios de crédito territorial.

Es necesario que la industria prive a la tierra del fruto, tanto del capital como del trabajo, y que ponga en nuestras manos para la especulación todo el oro del mundo, obligados en fuerza de estas combinaciones a quedar relegados a las filas del proletariado, todos los Gentiles se inclinarán ante nosotros para tener como único derecho el de existir. Para arruinar la industria de los Gentiles daremos un gran impulso a la especulación y al gusto por el lujo, ese lujo que todo lo devora.

Haremos subir los salarios, pero de tal manera que esta alza no reporte ningún provecho a los obreros, porque al mismo tiempo habremos provocado el encarecimiento de todos los artículos de primera necesidad, haciendo creer que ese encarecimiento es debido a la decadencia y postración de la agricultura y a la misma elevación de los jornales, y minaremos además profundamente las fuentes de producción habituando al obrero a la anarquía y a la embriaguez, y tomaremos también todas las medidas posibles para quitar la tierra de las manos de los Gentiles inteligentes.

Para impedir que esta situación sea conocida antes de tiempo bajo su verdadero aspecto, disfrazaremos nuestros verdaderos designios con el aparente deseo de servir y ser útiles a los obreros y de propagar los grandes principios económicos que enseñamos en los tiempos actuales.

 

Protocolo VII: Guerras Mundiales

El aumento de los Ejércitos y de la Policía es complemento necesario del plan que hemos expuesto. Es necesario que en todos los Estados no queden fuera de nosotros sino las masas de proletarios, algunos millonarios que nos sean adictos, policías y sol dados. En toda Europa, lo mismo que en los otros continentes, tenemos que suscitar la discordia, el odio y el desorden.

El provecho de estos disturbios es doble.

Por un lado, el respeto de todos los países que así sabrán que podemos, cuando queramos, provocar el desorden o restablecer el orden, por otro, todos los Estados se acostumbrarán de este modo a considerarnos como una carga necesaria.

En segundo lugar, nuestras intrigas enredarán todos los hilos que tenemos tendidos en los Gabinetes de las Naciones, y esto por medio de la política, de convenios económicos y arreglos financieros. Para llegar a nuestros fines necesitaremos desplegar una astucia muy grande en el curso de los arreglos y conferencias; pero, en lo que se llama lenguaje oficial, seguiremos una táctica opuesta apareciendo siempre como honrados y conciliadores.

De esta suerte, los pueblos y los gobiernos de los Gentiles, a quienes tenemos ya acostumbrados a no ser más que la apariencia de las cosas que les presentamos, nos tendrán una vez más por los bienhechores y salvadores del género humano.

A cualquier oposición que surja deberemos estar en aptitud de hacer declarar la guerra por la Nación vecina a los que se atreven a enfrentársenos; y si esta Nación vecina tuviera el atrevimiento de formar una alianza contra nosotros, deberemos rechazarla por una guerra general. El camino que más seguramente lleva al éxito en política es el secreto en todo lo que se emprende: la palabra del diplomático nunca debe estar de acuerdo con sus actos.

Debemos obligar con eficacia a los gobiernos Gentiles a obrar según el plan que hemos concebido con amplitud y que toca ya a su fin. La opinión pública nos ayudará; esta opinión pública, que es la gran potencia, la prensa, secretamente ha venido también a caer en nuestras manos.

Con pocas excepciones, sin importancia que es inútil tener en cuenta, la prensa toda depende de nosotros.

En una palabra, para abreviar: he aquí nuestro sistema de coerción de los gobiernos Gentiles en Europa. A uno, le haremos ver nuestra fuerza por medio de los atentados, esto es, del terror; a todos, si es que todos se revuelven contra nosotros, contestaremos con los cañones americanos, chinos o japoneses.

 

Protocolo VIII: Gobierno Provisional

Debemos apropiarnos todos los instrumentos que nuestros contrarios pudieran utilizar contra nosotros. Debemos encontrar en las sutilezas y minucias del lenguaje jurídico una justificación para aquellos casos en que nos veamos en la necesidad de pronunciar sentencias que pudieran parecer demasiado atrevidas o injustas; pues importa mucho al formular tales sentencias hacerlo en términos que revistan la apariencia de máximas morales muy elevadas y un aspecto netamente legal.

Nuestro gobierno debe rodearse de todas las fuerzas de la civilización, en medio de la que tiene que operar. Conforme a esto, se rodeará de publicistas, de jurisconsultos experimentados, de hacendistas, de diplomáticos, en una palabra, de hombres preparados por una educación superior especial en es cuelas también especiales.

Estos hombres deberán conocer los secretos de la existencia social, todos los idiomas formados de letras y de palabras políticas; deberán tener conocimiento de las inclinaciones y costumbres de la naturaleza humana, de sus cuerdas sensibles que deben saber tocar con acierto. Estas cuerdas son: la ternura del alma de los Gentiles, sus inclinaciones, sus debilidades, sus vicios y sus cualidades, sus particularidades de clase y condición.

Ya se sobreentiende que esos colaboradores de nuestro gobierno no serán sacados de entre los Gentiles acostumbrados a desempeñar el trabajo administrativo sin preocuparse del resultado feliz.

Los gobernantes Gentiles firman los papeles sin leerlos; sirven por interés personal o por ambición. Rodearemos asimismo nuestro gobierno de todo un mundo de economistas. He aquí por qué las ciencias económicas son las más útiles y por qué importa tanto que se enseñen a los judíos.

Estaremos rodeados de una pléyade de banqueros, industriales, capitalistas y más que todo esto, de millonarios, supuesto que, en último término los guarismos son los que todo lo deciden.

Por algún tiempo, mientras llega el momento de confiar sin peligro los puestos de responsabilidad en los gobiernos de las naciones a nuestros hermanos judíos, los encomendaremos a individuos cuyo pasado y carácter sean tales que en caso de desobediencia a nuestros mandatos no les quede otra cosa que esperar sino el destierro o la muerte; así ellos defenderán nuestros intereses hasta el último aliento.

 

Protocolo IX: Reeducación

En la aplicación de nuestros principios debéis atender al carácter del pueblo en medio del que vivís y tenéis que operar: Una aplicación general y uniforme de estos principios, antes que hayamos reeducado al pueblo, no puede dar buenos resultados. Pero aplicándolos prudentemente veréis que no pasarán diez años sin que el carácter más obstinado no haya sufrido transformación y que no contemos con un pueblo más, bajo nuestra dependencia.

Cuando llegue nuestro reinado, sustituiremos nuestras palabras de orden liberal LIBERTAD, IGUALDAD, FRATERNIDAD no por otras palabras de orden, sino por las mismas trasladadas a su rango de meros conceptos abstractos; nosotros diremos: el derecho a la libertad; el deber de la igualdad; el ideal de la fraternidad.

Cogeremos al toro por los cuernos, sin tapujos ni reticencias: hemos destruido ya todos los gobiernos excepto el nuestro; más aún, en muchas partes el nuestro es ya un gobierno de jure. En la actualidad, si hay algunas naciones que levantan protestas contra nosotros, es por mera fórmula, u obedeciendo a nuestros deseos o mandatos, porque el Antisemitismo nos es en cierto modo necesario para gobernar a nuestros hermanos menores.

No os explicaré esto con mayor claridad, pues es punto que más de una vez ha sido tratado en nuestras reuniones.

En realidad, no hay ya más obstáculos que nos detengan en nuestro camino. Nuestro Super-Gobierno se halla en las condiciones extralegales que se ha convenido en llamar con una palabra demasiado enérgica: DICTADURA.

En conciencia, puedo afirmar que actualmente somos los legisladores los que dictamos sentencias en materia de justicia, los que condenamos a muerte y otorgamos gracia: Somos como el jefe de un gran ejército y marchamos a su frente, jinetes en el brioso corcel de su general supremo.

Gobernaremos con mano firme, pues tenemos en ella las riendas de un partido que fue fuerte en otro tiempo, hoy sometido a nosotros. Tenemos en nuestras manos ambiciones desmedidas, avideces ardientes, venganzas despiadadas, odios rencorosos. De nosotros proviene ese terror que todo lo ha invadido. Bajo nuestras órdenes militan hombres de todas las opiniones, de todas las creencias; restauradores de la monarquía, demagogos, socialistas, comunistas, y todo género de utopías; a todo el mundo hemos enganchado en nuestra empresa, y cada uno de ellos va minando las ruinas de poder y se afana por acabar de derribar lo que aún queda en pie.

Todas las naciones experimentan convulsiones y reclaman tranquilidad; están prontas a sacrificarlo todo a cambio de un poco de paz; pero esa paz anhelada no se la daremos mientras no reconozcan nuestro Super-Gobierno abiertamente y con completa sumisión. El pueblo todos los días está gritando que es necesario dar una solución a la cuestión social por medio de un acuerdo internacional en la materia. La división del pueblo en partidos lo ha puesto en nuestras manos, pues para sostener una lucha es indispensable dinero, y el dinero somos nosotros los que lo tenemos en nuestro poder.

Podríamos temer una alianza de la fuerza inteligente de los gobernantes con la fuerza ciega de los pueblos, pero hemos tomado todas las medidas que dicta la prudencia para conjurar este peligro: entre esas dos fuerzas hemos levantado una muralla, esto es un terror recíproco. De esta suerte la fuerza ciega del pueblo nos sirve de apoyo y sólo nosotros la podremos dirigir con toda precisión hacia nuestros fines. Y para que las manos de ese ciego, el pueblo, no puedan rechazar nuestra dirección, necesitamos de tiempo en tiempo ponernos en contacto directo con él, si no personalmente, al menos con la intervención de nuestros hermanos más fieles.

Cuando ya seamos un gobierno reconocido, conversaremos nosotros mismos con el pueblo en las plazas públicas; lo instruiremos respecto de las cuestiones políticas en el sentido que nosotros necesitamos.

¿Cómo verificar lo que se enseña en las escuelas del pueblo?. Lo que diga el comisionado del gobierno o el mismo gobernante, no puede dejar de conocerse luego en todo el Estado, porque se difundirá inmediatamente por la voz del pueblo.

Para no destruir prematuramente las instituciones de los Gentiles, hemos movido por medio de una mano inteligente todos los resortes de su mecanismo. Estos resortes estaban dispuestos en un orden severo, pero justo; nosotros los hemos reemplazado por una arbitrariedad desordenada. Hemos desarreglado la jurisdicción, las elecciones, la prensa, la libertad individual, y más que nada, la educación y la instrucción, que son las piedras angulares en las que la existencia libre debe descansar.

Hemos corrompido, embrutecido y prostituido la juventud cristiana por una educación cimentada en principios y teorías que sabemos son falsos y que no obstante han sido inspirados por nosotros. A más de esto, las leyes existentes, sin mudarlas en su esencia, las hemos desfigurado con interpretaciones contradictorias, obteniendo resultados admirables.

Estos se manifiestan desde luego en esas glosas y comentarios, disfrazando las leyes, han sido ocultadas discretamente a los ojos de los gobernantes y las han dejado imposibles de reconocer en medio de una legislación por demás embrollada. De aquí procede la teoría del tribunal de la conciencia.

Y vosotros diréis que si los pueblos se dan cuenta antes de tiempo de estas maniobras, se revolverán contra nosotros con las armas en la mano; pero si llegara este caso, en todos los países de Occidente tenemos preparada una maniobra tan terrible, que aún los ánimos más esforzados temblarán: en todas las grandes capitales se irán estableciendo los metropolitanos (tranvías subterráneos) y nosotros los volaremos por medio de la dinamita con todas las organizaciones y todos los documentos del país.

 

Protocolo X: Preparando para el poder

Empiezo hoy por repetir lo que ya os he dicho, rogándoos recordéis que los gobiernos y los pueblos no ven sino la apariencia de las cosas, y ¿cómo podrían desentrañar su sentido íntimo cuando sus representantes no sueñan sino en divertirse? Mucho importa para nuestra plática conocer este detalle, pues, nos servirá de mucho cuando lleguemos a tratar y discutir sobre la división del poder, la libertad de palabra, de prensa, de conciencia, el derecho de asociación, de la igualdad ante la ley, la inviolabilidad de la propiedad y domicilio, los impuestos y la retroactividad.

Todas estas cuestiones son tales que nunca es necesario tratarlas ante el pueblo directamente y abiertamente.

En los casos en que sea preciso tocarlas, no hay que enumerarlas, sino declarar en globo que los principios del derecho moderno son reconocidos por nosotros. La importancia de esta reticencia consiste en que un principio que no se nombre, nos deja en libertad de excluir esto o aquello, sin que nadie lo advierta, mientras que si los enumeramos tenemos que aceptarlos sin reservas.

El pueblo siente un amor particular y una grande estimación por los genios políticos y responde a todos sus actos de violencia con estas o parecidas palabras: “Es un canalla, pero qué listo!…;Esto es el colmo de la habilidad!. Qué golpe más bien dado. ¡Pero qué bribón!”.

Nosotros contamos con atraer a todas las naciones para la construcción de un nuevo edificio fundamental del que tenemos ya proyectado el plan. He aquí por qué, ante todo, tenemos necesidad de hacer provisión de esta audacia y fuerza de espíritu que en la persona de nuestros actores han de destruir todos los obstáculos que se oponen a nuestro paso.

Una vez dado nuestro golpe de estado diremos a los pueblos: Todo iba horriblemente mal; todos hemos tenido que sufrir por una causa o por otra; esto era ya insoportable. Hemos destruido las causas de vuestros sufrimientos, las nacionalidades, las fronteras, la diversidad de monedas. Indudablemente que sois muy libres de jurarnos obediencia o no; ¿pero podéis hacerlo con justicia si lo hacéis antes de experimentar lo que os hemos dado?… Entonces nos exaltarán y llevarán en triunfo con un entusiasmo unánime, y lleno de esperanzas.

El sufragio universal, del que hemos hecho el instrumento de nuestra entronización, y al que hemos acostumbrado a los más insignificantes iniciados que forman parte de la colectividad humana, por medio de reuniones, de grupos y de alianzas, representará por última vez su papel expresando el voto unánime de la humanidad de conocernos antes de juzgarnos. Para esto es necesario arrastrar a todo el mundo hacia el sufragio universal, sin distinción de clases y sin censos electorales, para establecer así el absolutismo de las mayorías que no se puede obtener de las clases de contribuyentes y pensantes.

Una vez acostumbrado el mundo de esta manera a la idea de su propio valer, queda destruida la importancia de la familia cristiana y las trascendencias que tiene en la educación y no permitiremos que surjan personalidades a las que las turbas, dirigidas por nosotros, no permitirán que se destaquen ni siquiera que levanten la voz; las multitudes están acostumbradas a no escuchar sino a nosotros, que les pagamos su obediencia y su atención.

De esta suerte haremos del pueblo una fuerza tan ciega, que no habrá en el Estado ninguno que esté dispuesto a hacer cualquier movimiento sino bajo la dirección de los agentes que nosotros pongamos para que los dirijan como jefes.

El pueblo se someterá a esta dirección, pues sabe bien que de esos nuevos jefes dependen las ganancias, las gratuitas recompensas y toda clase de bienes. Un plan de gobierno debe ser proyectado por un solo hombre, pues resultaría incoherente si muchos talentos se distribuyen la tarea de formarlo. Así, nosotros podemos conocer un plan de acción; pero no debemos discutirlo para no romper su carácter peculiar, la trabazón de sus partes, la fuerza práctica y la significación oculta de cada uno de sus puntos.

Que el sufragio universal lo discuta y lo manosee, por decirlo así, y esto sólo bastará para que adquiera el carácter de todas las falsas concepciones de inteligencias que no penetran la profundidad y el enlace de los pensamientos.

Sean nuestros planes sólidos y bien concebidos como es necesario. Por eso no debemos arrojar las producciones de talento de nuestros jefes a los pies de las multitudes, ni abandonarlas tampoco en manos de sociedades de cortos alcances. Estos planes no destruirán por lo pronto las instituciones modernas. Solamente modificarán su economía, y en consecuencia, todo su desarrollo que se orientará de conformidad con nuestros proyectos. Casi en todas las naciones existen las mismas cosas, aunque tal vez con distintos nombres: la Representación, los Ministerios, el Senado, el Consejo de Estado, el Cuerpo Legislativo v el Cuerpo Ejecutivo.

No tengo necesidad de explicaros el mecanismo de las relaciones de estas instituciones entre sí, porque os es bien conocido; notad solamente que cada una de estas instituciones corresponde a una función importante del Estado, y os ruego que toméis también en consideración que es la función y no la institución la que yo llamo importante, no son, pues, las instituciones las que son de importancia, sino sus funciones. Las instituciones se han distribuido entre sí todas las funciones del gobierno: funciones administrativas, legislativas y ejecutivas.

De esta manera, las instituciones desempeñan en el organismo del Estado un papel semejante al de los órganos en el cuerpo humano.
Si nosotros trastornamos una parte de la máquina del Estado, éste caerá enfermo como el cuerpo humano, y morirá. Después de haber inoculado en el organismo del Estado el veneno del Liberalismo, toda su constitución se ha trastornado; los estados están enfermos de una enfermedad mortal, la descomposición de la sangre; no queda ya más que esperar que el término de su agonía.

Del Liberalismo han nacido los gobiernos constitucionales que han reemplazado entre los Gentiles a una saludable autocracia, y la constitución, como sabéis vosotros, no es más que una escuela de desórdenes, de malas inteligencias, de discusiones, de disputas, de agitaciones estériles de partidos; en una palabra, es la escuela de todo aquello que hace a un Estado perder su personalidad e individualidad.

La tribuna lo mismo que la prensa, ha condenado a los gobiernos a la inacción y a la debilidad y los han hecho poco necesarios, inútiles, lo que fácilmente explica que sean derribados.

La era republicana ha llegado así a ser posible; hemos reemplazado el gobierno por una caricatura de gobierno, por un presidente que sacamos de la multitud, de entre los miles de hechuras y esclavos nuestros. Allí está el fondo de la mina cavada por nosotros bajo el suelo de los pueblos Gentiles.

En porvenir no lejano, crearemos la responsabilidad de los presidentes. Entonces, sin molestarnos, provocaremos acontecimientos de los que nuestra creación impersonal tendrá que responder. ¿Qué nos importa si las filas de los que aspiran al poder se van aclarando, si surgen dificultades capaces de desorganizar completamente una nación?.. En previsión de este resultado, fraguaremos la elección de presidentes que tengan en su pasado alguna mancha infamante oculta, algún Panamá.

El temor a las revelaciones y al escándalo y el deseo de todo hombre que llega al poder de conservar sus privilegios y los honores que consigo lleva el puesto, los convertirán en fieles ejecutores de nuestras órdenes.

La Cámara de Diputados encubrirá, defenderá, elegirá a los presidentes; pero le quitaremos el derecho de iniciar leyes y de modificarlas: este derecho se le adjudicará al presidente, que no será sino un juguete en nuestras manos. El poder del gobierno vendrá a ser blanco de todos los ataques. Nosotros le daremos el derecho de apelar a la decisión del pueblo, sin tener que acudir a la intervención de sus representantes, la Cámara; es decir: el derecho de recurrir a nuestro servidor ciego e incondicional: la mayoría. Además, daremos al presidente el derecho de declarar la guerra.

Fundaremos este último derecho alegando que el presidente, como jefe de todo el ejército de la nación, debe tenerlo a su disposición para defender la nueva constitución republicana, de la que él, el presidente, es el representante responsable. En estas condiciones el Jefe del Santuario (la llave de la situación) estará en nuestras manos y nadie, excepto nosotros, podrá encauzar la fuerza legislativa. Retiraremos además a la Cámara, al implantar la nueva Constitución, el derecho de interpelación, bajo el pretexto de que ese derecho es contrario a la salvaguardia del secreto político. Igualmente restringiremos por la nueva Constitución el número de representantes al mínimum, lo que producirá el efecto de disminuir un tanto las pasiones políticas y la pasión por la política.

Si, contra lo que esperamos, esas pasiones políticas se despertaran aún en ese corto número de representantes, lo reduciremos a nada, por medio de un llamamiento a la mayoría del pueblo. Dependerán del Presidente los nombramientos de presidente y vicepresidente de la Cámara y del Senado.

En lugar de sesiones parlamentarias permanentes, limitaremos las sesiones a unos meses. Además el Presidente, como jefe del poder ejecutivo, tendrá el derecho de convocar o disolver el parlamento, y en este último caso, el de aplazar el momento para una nueva convocación.

Pero, para que las consecuencias de todos estos actos, realmente ilegales, no recaigan sobre la responsabilidad establecida por nosotros del presidente, en lo relativo a nuestros planes, sugeriremos a los ministros y demás funcionarios que rodean al Presidente la idea de sobrepasar las disposiciones de éste, con sus propias medidas, de tal manera que ellos (los ministros) vengan a resultar los responsables.

Aconsejamos encomendar esta actuación, principalmente, al Senado o al Consejo de Estado o de Ministros, más bien que a un solo individuo. El Presidente interpretará conforme a nuestros deseos las leyes existentes que sean susceptibles de distintas interpretaciones; las anulará cuando le demostremos la necesidad de hacerlo; tendrá derecho de proponer leyes provisionales, y aun nuevo cambio de Constitución, con pretexto del bien supremo del Estado.

Estas medidas nos darían el medio de destruir poco a poco y paso a paso todo aquello que en el momento de posesionarnos del poder nos hayamos visto obligados a incluir en las Constituciones de los pueblos; por este medio pasaremos insensiblemente a la supresión de toda Constitución cuando llegue la ocasión y el momento de agrupar todos los gobiernos bajo nuestra autocracia.

El reconocimiento de ella puede llegar antes de la supresión de la Constitución, si los pueblos, cansados de tantos desórdenes y de la frivolidad de sus gobernantes dan engrifar. Echadlos y dadnos un rey universal que pueda unirnos y acabar con las causas de nuestras discordias: las fronteras internacionales, las religiones, los cálculos e intereses de Estado: un rey que nos dé esta paz, esta tranquilidad que no podemos alcanzar con nuestros gobernantes y representantes.

Sabéis muy bien vosotros que para que estos deseos se realicen es necesario perturbar constantemente en todos los pueblos las relaciones entre ellos y sus gobiernos, con el propósito de cansar a todo el mundo con la desunión, la enemistad, el odio, y aun con el martirio, el hambre, la propagación de enfermedades y la miseria para que los Gentiles no encuentren otra salvación que la de recurrir a nuestra plena y absoluta soberanía.

Si damos a los pueblos una tregua para respirar, tal vez el momento favorable no llegará jamás.

 

Protocolo XI: El Estado Totalitario

El Consejo de Estado tiene por objeto hacer destacar el poder del gobierno: bajo la apariencia de un cuerpo legislativo, será en realidad un comité de redacción de las leyes y de los decretos del gobierno.

He aquí el Programa de la nueva Constitución que preparamos: Crearemos la Ley, el derecho y el tribunal…

bajo la forma de proposiciones al Cuerpo Legislativo

por medio de decretos presidenciales, por actas del Senado y por resoluciones del Consejo de Estado, bajo la forma de órdenes ministeriales

en caso de que se juzgue oportuno, por medio del golpe de estado

Una vez que de manera aproximada dejamos establecido este modus vivendi, tratemos algo más detalladamente de las medidas que nos servirán para acabar la transformación del Estado en el sentido de que ya hemos hablado. Pretendo hablar de la libertad de la prensa, del derecho de asociación, de la libertad de conciencia, del principio electivo, y de otras muchas cosas que deberán desaparecer del repertorio humano, o al menos alterarse radicalmente, tan luego como la nueva Constitución se haya promulgado.

Entonces será cuando nos sea posible promulgar todas nuestras leyes al mismo tiempo.

Después, cualquier cambio sensible sería perjudicial por esta razón: si la modificación se opera en el sentido de la severidad y del rigor, puede causar la desesperación provocada por el temor de nuevos cambios en el mismo sentido; si, por el contrario, es en el sentido de mayores complacencias, se dirá que hemos reconocido nuestros errores, y esto debilitará el prestigio de la infalibilidad de nuestro gobierno, o bien se dirá que hemos tenido temor y nos vimos obligados a hacer concesiones, que nadie nos agradecerá ni a nadie obligarán con nosotros. Ambas cosas perjudican el prestigio de la nueva Constitución.

Queremos que desde el día de su promulgación, cuando los pueblos estén aún estupefactos por el golpe de estado que hemos de dar, cuando estén aún invadidos por el terror y perplejos, en ese preciso momento reconozcan que somos tan fuertes, tan invulnerables, tan poderosos, que no contaremos con ellos para nada; que no solamente no atenderemos sus opiniones y pareceres, sino que estamos dispuestos y a punto de reprimir toda expresión, toda manifestación de estos deseos y de estas opiniones, con una autoridad indiscutible; que de un solo golpe nos hemos adueñado de todo lo que nos era necesario y que en ningún caso estamos dispuestos a compartir nuestro poder con ellos…

Entonces cerrarán los ojos y dejarán venir los acontecimientos…

Los Gentiles son un rebaño de carneros y nosotros somos para ellos los lobos. Y ¿ya sabéis lo que sucede a los corderos cuando el lobo llega a penetrar en el redil? Cerrarán aún los ojos, sobre todo, por las promesas que les haremos de volverles todas las libertades que les hemos arrebatado, cuando los enemigos de la paz se hayan calmado y los partidos queden reducidos a la impotencia. ¡Por supuesto que los Gentiles podrán esperar sentados la vuelta del pasado!…

¿Para qué habíamos de inventar e inspirar a los Gentiles toda esta política sin darles los medios de conocerla a fondo, sino para poder emprender en secreto lo que nuestra raza dispersa no podía intentar directa y abiertamente?. Esto nos ha servido de base para nuestra organización de la Francmasonería secreta, que no es conocida y cuyos designios ni aun siquiera sospechan los imbéciles Gentiles, alistados por nosotros en el ejército visible de las logias para distraer las miradas de los hermanos.

Dios nos ha dado a nosotros, su pueblo elegido, la dispersión, y en esta debilidad de nuestra raza radica nuestra fuerza que hoy nos conduce al solio de un reino universal.

Poco es lo que nos falta edificar sobre estos cimientos.

 

Protocolo XII: Control de la Prensa

La palabra Libertad, que se puede definir de distintas maneras, nosotros la definiremos así: Libertad es el derecho que cada uno tiene de hacer lo que permite la ley. Tal interpretación de esta palabra en estos tiempos hará que toda la libertad esté en nuestras manos, porque las leyes destruirán o crearán lo que nos agrade, conforme al programa expuesto más arriba.

Con la prensa obraremos de la manera siguiente: ¿Qué papel desempeña la prensa en la actualidad?. Ella sirve para encender las pasiones o mantener el egoísmo de los partidos. La prensa es banal, injusta, aduladora, y los hombres, en su gran mayoría, no comprenden bien para qué sirve. Nosotros la domaremos y la enfrenaremos con fuertes riendas, y otro tanto haremos con las demás obras impresas, porque ¿de qué nos serviría desembarazarnos de la prensa y del periódico si hemos de ser el blanco de los ataques del libro y del folleto?

Transformaremos la publicidad, que bastante caro nos ha costado hasta ahora, censurando los periódicos y convirtiéndolos en una fuente de ingresos para el Estado.

Crearemos un impuesto especial para la prensa. Al fundarse un periódico, o al establecerse una imprenta, exigiremos una participación. Con esta medida quedará garantizado nuestro gobierno de todo ataque por parte de la prensa. En ocasiones, aun sin mérito para ello, impondremos multas.

Estampillas, participaciones y multas producirán un buen ingreso al Estado.

Es verdad que los periódicos de los partidos podrían soportar estas pérdidas pecuniarias, pero los suprimiremos a la segunda vez que nos ataquen. Nadie osará tocar impunemente la aureola de nuestra infalibilidad gubernamental. El pretexto para suprimir un periódico podrá ser, por ejemplo, que el órgano en cuestión agita los ánimos sin razón ni motivo. Fijaos bien, os ruego, en que entre aquellos periódicos que nos atacarán, habrá algunos creados por nosotros mismos; pero éstos dirigirán sus tiros exclusivamente a aquellos puntos en los que nosotros deseamos algún cambio.

Nada se dará a conocer a las sociedades fuera de nuestro control. Ya desde ahora hemos obtenido este resultado por el hecho de que todas las noticias se reciben por nuestras agencias, en las que esas noticias de todo el mundo vienen a centralizarse. Estas agencias entonces serán exclusivamente nuestras y no publicarán sino lo que nosotros les ordenemos.

Si ya desde ahora nos hemos podido adueñar de las inteligencias en las sociedades cristianas, a tal grado que casi todos los hombres ven los acontecimientos mundiales solamente a través de las lentes de color que ponemos delante de los ojos; si desde ahora no hay ya para nosotros cerradura que nos impida apoderarnos de lo que los Gentiles torpemente llaman Secreto de estado, ¿qué será cuando seamos los dueños reconocidos como tales del mundo, en la persona de nuestro rey universal?.

Cualquiera que desee ser editor, librero, bibliotecario, publicista o impresor, tendrá la obligación de obtener un diploma o credencial que, en caso de que su dueño llegara a hacerse reo de cualquier delito, será inmediatamente recogida. Con estas medidas, el instrumento del pensamiento y de las ideas vendrá a ser un medio educativo en manos de nuestro gobierno, que no permitirá a las masas populares fantasear acerca de los beneficios del progreso. ¿Quién de nosotros ignora que estos beneficios ilusorios conducen a absurdos desvaríos?.

Estos desvaríos han dado origen a las relaciones anárquicas de los hombres entre sí y con el poder, porque el progreso ha traído las ideas de toda clase de libertades desenfrenadas-Todos aquellos a quienes damos el nombre de libera les son anarquistas, si no de hecho, a lo menos de pensamiento. Todos y cada uno de ellos van persiguiendo la libertad y caen en la anarquía, protestando por el simple placer de protestar.

Volvamos a la prensa. La abrumaremos, lo mismo que a los demás impresos, con impuestos en sellos o estampillas a tanto por hoja, y con fianzas: los libros que tengan menos de treinta hojas, pagarán doble impuesto. A éstos, los registraremos en la categoría de folletos; por una parte, a fin de reducir el número de revistas, que son el veneno más peligroso, y por otra, porque esta medida obligará a los escritores a producir obras extensas que serán poco leídas, principalmente por su alto precio. Por el contrario, lo que nosotros editemos para el bien moral, dentro de las tendencias que estableceremos, se venderá barato y será leído por todos.

Los impuestos acallarán el vano deseo de escribir, y el temor del castigo someterá a los literatos bajo nuestra autoridad. Si hay personas que intenten escribir contra nosotros, no se encontrará quien quiera imprimir sus obras. Antes de aceptar alguna para su impresión, el editor o impresor tendrá que dirigirse a las autoridades para obtener el permiso respectivo.

De este modo nosotros conoceremos anticipadamente los lazos que se nos tiendan y los destruiremos con las explicaciones previas que hagan el caso. La literatura y el periodismo son dos fuerzas educadoras de la mayor importancia; por esto nuestro gobierno será el propietario del mayor número de periódicos. Por esta misma razón, también, la influencia nociva de la prensa privada será neutralizada y adquiriremos una influencia moral enorme. Si autorizamos diez periódicos privados, fundaremos treinta de los nuestros.

Todos los periódicos editados por nosotros serán aparentemente de tendencias y opiniones las más opuestas, lo que despertará la confianza en ellos y les atraerá a nuestros adversarios sin recelos ; caerán en el lazo y resultarán inofensivos.

Los órganos de carácter oficial estarán en primera línea. Vigilarán siempre nuestros intereses y esta razón hace que su influencia sea casi nula.
En la segunda fila estarán los oficiosos, cuyo papel será atraer a los indiferentes y a los tibios.

En tercera fila colocaremos a nuestra pretendida oposición.

Un órgano, cuando menos, será el antípoda de nuestras ideas. Nuestros contrarios tomarán en este pseudo opositor por un aliado suyo y nos descubrirá su juego. Representarán nuestros periódicos todas las tendencias: las aristocráticas unos, las republicanas otros, igualmente las revolucionarias y aun las anarquistas; pero esto, naturalmente se entiende, mientras esté en vigor la Constitución.

Como el dios Vishnu de cien manos, cada una de ellas acelerará el cambio de la sociedad; esas manos guiarán la opinión en el sentido que convenga a nuestros intereses, porque un hombre que vive en un medio demasiado agitado, pierde la facultad de razonar y se abandona fácilmente a la sugestión. Los imbéciles que creerán repetir la opinión del periódico de su partido, no harán otra cosa que repetir y expresar nuestra opinión o aquello que nos agrade. Se harán la ilusión de seguir las opiniones del periódico de su partido, y en realidad seguirán la bandera que nosotros enarbolaremos para que vayan tras ella.

Para dirigir en este sentido nuestro ejército de periodistas desarrollaremos un cuidado especial en la organización de esta obra. Bajo el nombre de Oficina central de la prensa organizaremos reuniones literarias en las que nuestros agentes, sin dejarlo conocer, darán la palabra de orden y las señales.

Discutiendo y objetando nuestras iniciativas de una manera superficial, y sin llegar al fondo de las cuestiones, nuestros órganos entablarán polémica con los periódicos oficiales para proporcionarnos el medio de hacer declaraciones más francas sobre puntos en los que no hayamos podido ser más explícitos en nuestras primeras declaraciones oficiales.

Estos ataques tendrán, además, otro fin muy importante: nuestros súbditos se creerán con las necesarias garantías para poder hablar libremente y esto, por otra parte, dará a nuestros agentes ocasión para afirmar que los órganos que se declaran contra nosotros no hacen otra cosa que charlar, supuesto que no pueden presentar razones de peso para refutar seriamente nuestras medidas y disposiciones. Estos procedimientos inadvertidos por la opinión pública, pero seguros, nos atraerán seguramente la atención y la confianza del público.

Merced a ellos encenderemos o calmaremos los ánimos en las cuestiones políticas; los persuadiremos o los desconcertaremos publicando unas veces la verdad, otras la mentira; ya confirmando los hechos o rectificándolos, según la impresión que sea necesario provocar en el público, pero siempre tanteando el terreno antes de asentar en él el pie-Venceremos a nuestros adversarios infaliblemente, porque ellos no tendrán a su disposición periódicos en los que puedan emitir sus ideas hasta llegar al fin de una polémica, en virtud de las providencias tomadas por nosotros, de las que ya antes tratamos.

En cambio, nosotros no tendremos necesidad de refutarlos seriamente. En nuestros periódicos oficiales refutaremos enérgicamente los artículos que, como globos exploradores, lanzaremos en nuestros órganos clasificados en la tercera categoría, cuando sea necesario.

Ya desde ahora, en las filas del periodismo francés, por lo menos, existe una solidaridad Francmasónica. Todos los órganos de la prensa están ligados entre sí por el secreto profesional: a semejanza de los antiguos augures, ninguno de sus miembros dejará escapar el secreto de sus conocimientos, a menos que reciba la orden de quien puede dársela.

Ningún periodista se resolverá a traicionar este secreto, porque nadie es admitido a este gremio si no tiene en su vida pasada alguna tacha vergonzosa e infamante; y estas notas infamantes, al punto que se cometa la traición, serían reveladas. Mientras que esas infamias ocultas son el secreto de algunos, la aureola del periodista atrae la opinión de la mayoría del pueblo, que los sigue con entusiasmo.

Nuestros cálculos y proyectos se extienden no sólo a las grandes capitales, sino también a las provincias. Es necesario que también en ellas excitemos esperanzas y aspiraciones opuestas a las que excitemos en la capital, a la que inspiraremos las esperanzas y aspiraciones espontáneas de las provincias. Claro es que la fuente de unas y de otras será siempre la misma, es decir, nosotros.

Mientras no tengamos por completo el poder en nuestras manos, muchas veces tendremos necesidad de que las capitales sean arrolladas por la opinión de las provincias, esto es, de las mayorías manejadas por nuestros agentes.

Es preciso que las capitales, en el momento psicológico, no discutan los acontecimientos por el solo hecho de haberlos aceptado la mayoría de las provincias. Al entrar en el nuevo régimen que preparará nuestro reinado, no podemos admitir que la prensa haga pública la criminalidad: precisa hacer creer que el nuevo régimen tiene a todos de tal manera satisfechos, que aun los crímenes han desaparecido.

Los casos que puedan poner de manifiesto esa criminalidad, quedarán ignorados de todos, si no es de sus víctimas, de sus autores y de los testigos accidentales.

 

Protocolo XIII: Distracciones

La necesidad del pan de cada día hace a los Goim (los Gentiles) callar, y los convierte en nuestros humildes servidores. Los agentes, sacados de entre ellos por nuestra prensa, discutirán bajo nuestras órdenes todo aquello que nos sería molesto publicar directamente en documentos oficiales, y nosotros, entretanto, aprovechando el ruido provocado por estas discusiones, tomaremos las medidas que juzguemos convenientes y las presentaremos al público como un hecho consumado.

Nadie tendrá el atrevimiento de reclamar la anulación de lo que se haya decidido, tanto más que esto será presentado como un progreso. La prensa, por otra parte, llamará la atención hacia otras nuevas cuestiones; ya hemos acostumbrado a los hombres a esto, como sabéis, a buscar siempre novedades.

Algunos imbéciles, creyéndose instrumentos del DESTINO, se lanzarán sobre estas nuevas cuestiones, en las que no entienden palabra de lo que intentan discutir.

Las cuestiones políticas no son asequibles a nadie, sino a los que han creado la misma política y desde hace siglos la vienen dirigiendo. Por aquí veréis que sondeando la opinión de las multitudes no hacemos más que facilitar la realización de nuestros designios y podéis notar que simulamos buscar la aprobación no de nuestras acciones, sino de nuestras palabras pronunciadas en tal o cual ocasión.

Continuamente estamos proclamando que en todas nuestras providencias y disposiciones no tenemos más norte ni más guía que la esperanza unida a la certeza de ser útiles al bien común. Para distraer a los hombres demasiado inquietos de las cuestiones políticas les pondremos delante las pretendidas nuevas cuestiones industriales. Que desahoguen sus furias sobre estos nuevos temas.

Las masas consentirán en permanecer inactivas y en descansar de su pretendida actividad política (a que nosotros mismos las hemos acostumbrado para luchar por medio de sus intermediarios con los gobiernos de los Gentiles) bajo la condición de tener nueva ocupación; nosotros les señalaremos casi la misma dirección política. Con el objeto de que no lleguen a nada por medio de la reflexión, les distraeremos de pensar en cosas serias por medio de las diversiones, de los juegos, de los pasatiempos, de las satisfacciones de las pasiones, de las casas públicas…

Muy pronto propondremos por medio de la prensa concursos de arte, de belleza, de deportes…, de todo. Estas futilezas alejarán definitivamente los ánimos de ciertas cuestiones en las que nos sería molesto entrar en lucha con ellas.

Los hombres cada día pierden más la costumbre de pensar por sí mismos y acabarán por hablar haciendo coro a nuestras ideas, porque seremos los únicos que fijemos rumbos al pensamiento…, por mediación de personas tales que, ya se comprende, no se creerá que somos solidarios de ellas.

El papel de los utopistas liberales acabará definitivamente cuando nuestro gobierno sea reconocido. Hasta entonces nos prestarán un buen servicio.

Por eso todavía ahora seguimos impulsando y estimulando a las inteligencias a inventar toda clase de teorías fantásticas, nuevas y que dan en llamar progresistas, porque hemos trastornado la cabeza a esos imbéciles Gentiles con éxito completo por medio de esa palabreja: PROGRESO, y no existe entre ellos uno solo que vea que tras de esta palabra se oculta un error en todos los casos en que se trate de inventos materiales, pues LA VERDAD ES UNA Y NO SABE NI PUEDE PROGRESAR EL PROGRESO, COMO UNA IDEA FALSA, SIRVE PARA OSCURECER LA VERDAD A FIN DE QUE NADIE LA CONOZCA FUERA DE NOSOTROS, LOS ELEGIDOS POR DIOS, LOS DEPOSITARIOS DE LA VERDAD.

Cuando llegue nuestro reinado, nuestros oradores disertarán acerca de los grandes problemas que han conmovido a la humanidad para traerla finalmente bajo nuestro dominio.

¿Quién podrá entonces poner en duda que todos esos grandes problemas fueron planteados por nosotros, siguiendo un plan político que nadie pudo adivinar ni sospechar siquiera en el transcurso de tantos siglos?.

 

Protocolo XIV: Asalto de la Religión

Al advenimiento de nuestro reinado no reconoceremos la existencia de ninguna religión fuera de la de nuestro Dios único, con el que nuestros destinos están ligados íntimamente, porque somos el Pueblo Escogido, por el cual este mismo destino está unido a los de todo el mundo. Por esto tenemos que destruir todas las creencias. Si éstas han podido dar origen al Ateísmo contemporáneo, este estado transitorio no perjudica nuestros objetivos, sino que servirá de ejemplo a las generaciones que oirán nuestras predicaciones sobre la Religión Mosaica, cuyo sistema estoico y perfectamente concebido nos ha dado por resultado la conquista de todos los pueblos de la tierra.

Haremos ver así su verdad mística en la que podemos decir descansa toda su fuerza educadora. Publicaremos entonces en todas las ocasiones artículos en los que haremos comparación de nuestro benéfico gobierno con los del pasado. Los errores de los gobiernos de los Gentiles serán pintados con los más vivos colores. Tanto horror y repugnancia hacia ellos provocaremos, que los pueblos preferirán el descanso de la esclavitud a los famosos derechos de la Libertad que por tanto tiempo los trajeron atormentados y los privaron hasta de los medios necesarios de subsistencia; que los hicieron ser explotados por una turba de aventureros, sin poder siquiera saber qué era lo que hacían…

Los cambios inútiles de gobierno, a los que continuamente empujábamos a los Gentiles, mientras minábamos sus instituciones, dejarán de tal manera cansados a los pueblos en esta época, que más querrán soportar cualquier cosa de nuestra parte que correr de nuevo el riesgo de nuevas agitaciones.

Haremos notar especialmente los errores de los gobernantes que figuran en la historia, que sin haber producido un verdadero bien a la humanidad, torturaron durante tantos siglos a los pueblos para correr en pos de ilusorios bienes sociales, sin darse cuenta de que sus proyectos en vez de mejorar las relaciones de la vida humana las empeoraban.

Nuestros filósofos discutirán todas las deficiencias de las creencias cristianas; pero nadie jamás podrá discutir nuestra religión desde su verdadero punto de vista, porque nadie la conocerá en su fondo, a excepción de nuestros sabios, que nunca ni por nada osarán revelar sus secretos. En los pueblos que se tienen por adelantados, crearemos una literatura obscena, lúbrica, abominable. La fomentaremos todavía por algún tiempo antes de nuestra llegada al poder, para hacer resaltar el contraste entre nuestros discursos y programas y aquellas torpezas y obscenidades.

Nuestros sabios, educados para gobernar a los Gentiles, compondrán discursos, memorias, proyectos que nos darán el necesario influjo sobre las inteligencias y nos permitirán encauzar sus actividades hacia las ideas y conocimientos que queramos imponerles.

 

Protocolo XV: Supresión Despiadada

Cuando al fin comencemos a reinar con la ayuda de golpes de estado preparados en todas partes para el mismo día, después de la confesión definitiva de la nulidad de todos los gobiernos existentes (y para que esto llegue pasará todavía algún tiempo, tal vez un siglo), impediremos que se conspire contra nosotros. Para ello condenaremos a muerte a todos aquellos que acojan nuestro advenimiento al poder con las armas en la mano.

Toda creación de una nueva sociedad secreta, sea la que fuere, será castigada con la pena de muerte. Las que existen ahora y que nos son conocidas, quedarán igualmente abolidas, no obstante que nos han servido y tienen aún que servirnos, y serán desterradas a los continentes más lejanos de Europa. Esta es la conducta que habremos de seguir con los Francmasones Gentiles que saben demasiado; a los que perdonemos por cualquier razón, los mantendremos bajo un perpetuo terror del destierro.

Promulgaremos una ley, según la cual, todos los antiguos miembros de sociedades secretas deberán abandonar a Europa, centro de nuestro gobierno. Las resoluciones de nuestro gobierno serán definitivas y sin que quepa apelación contra ellas. En las sociedades cristianas en las que hemos sembrado tan profundas raíces de discusiones y protestas, no se puede restablecer el orden, sino por medidas muy severas y que manifiesten un poder inflexible; es inútil tomar en cuenta el número de víctimas que caigan en vista del bien que de tales castigos ha de resultar.

El deber de todo gobierno que tiene conciencia de su personalidad y de su ser es no solamente gozar de los privilegios, sino cumplir los deberes que como gobierno tiene y procurar el bien común, aunque sea a costa de enormes sacrificios. Para que un gobierno sea verdaderamente fuerte, inconmovible, es necesario que haga brillar el prestigio de su poder, lo que no se obtiene sino por la inflexibilidad majestuosa de su fuerza, que ha de llevar consigo las señales de la inviolabilidad mística de la elección divina.

Tal era hasta hace poco tiempo la autocracia rusa, que constituía nuestro único enemigo serio en el mundo con el Pontificado de la Iglesia Católica. Recordad el ejemplo de Italia inundada de sangre, que no tocó, sin embargo, un solo cabello de la cabeza de Sila que tanta de esa sangre había derramado. Sila, a los ojos del pueblo, era como un Dios por su poder; y, a su audaz regreso a Italia, ese pueblo martirizado por él, lo deificó, lo hizo intocable… Así el pueblo no se atreve a tocar a quien ha sabido hipnotizarlo por su valor y su fuerza de voluntad.

Mientras llega el tiempo de nuestra dominación, crearemos y multiplicaremos las logias masónicas en todos los países del mundo, atraeremos a ellas a todos los que son y pueden ser agentes aptos. Estas logias formarán nuestro principal centro de enseñanzas y el medio mejor de nuestra influencia y difusión de nuestras actividades. Concentraremos todas esas logias en un gobierno solamente conocido por nuestros sabios. Las logias tendrán su representante, detrás del cual quedará oculto el gobierno de que hablamos, y ese representante será el que dé la palabra de orden y el programa. Formaremos en esas logias el núcleo de todos los elementos revolucionarios y liberales.

En su composición caben como elementos todas las clases sociales. Los proyectos políticos más secretos nos serán conocidos y caerán bajo nuestra dirección aun antes que aparezcan. En el número de miembros de esas logias estarán casi todos los agentes de policía nacional e internacional (como sucedió en el asunto Azeff), pues sus servicios son insustituibles para nosotros; la policía puede no solamente tomar providencias contra los recalcitrantes, sino también encubrir y solapar nuestros actos, crear pretextos de descontento, etc.. Los que ingresan en las sociedades secretas, de ordinario son los ambiciosos, los aventureros, y en general, hombres ligeros en su mayor parte, con los cuales no tendremos dificultad para ponernos de acuerdo para la realización de nuestros proyectos.

Si se producen desórdenes, esto será indicio de que tenemos necesidad de provocarlos para destruir una solidaridad excesiva. Si surge algún complot en su seno, al que hay que señalar como verdadero autor no hay que ir a buscarlo sino entre nuestros más fieles servidores. Es natural que sea alguno de nosotros, pues nadie más que nosotros manejamos los asuntos de la masonería, porque sabemos a dónde vamos, conocemos el objetivo final de toda acción, mientras que los Gentiles nada saben, ni aun del resultado inmediato; ordinariamente se contentan con un éxito momentáneo de amor propio en la ejecución de sus planes, sin fijarse siquiera en que esos planes no se deben a su iniciativa, sino que les fueron sugeridos por nosotros.

Los Gentiles entran en las logias por curiosidad, o si no, con la esperanza de que ello les sirva para poder obtener un puesto en el banquete del presupuesto público; algunos, para tener oportunidad de poder expresar públicamente sus sueños irrealizables que no pasan de desvaríos; están sedientos de la emoción que produce el éxito, y acarrean los aplausos, cosas de que nunca nos mostramos parcos ni avaros. También les proporcionamos éxitos, para aprovecharnos de la satisfacción que sienten de sí mismos, la que a la vez nos proporciona la facilidad de que estos hombres acepten nuestras sugestiones sin recelo ni precaución alguna y enteramente convencidos de que expresan sus propias ideas y de que son incapaces de apropiarse las de otros…

No podéis imaginaros cómo se puede llevar a los Gentiles más inteligentes hasta la más inconsciente simplicidad a condición de dejarlos satisfechos de sí mismos y al mismo tiempo, cuan fácil es desanimarlos con el más insignificante fracaso, aunque no sea sino negándoles el aplauso, y lo fácil que es someterlos a la más servil obediencia a fin de obtener un nuevo éxito…

Mientras los nuestros tienen en poco el éxito con tal que logren realizar sus designios, los Gentiles están prontos a sacrificar todos sus proyectos a cambio de un éxito ruidoso. Esta psicología nos facilita notablemente el trabajo de dirigirlos. Tigres en apariencia, tienen almas de cordero y sus cabezas están completamente vacías.

Les hemos dado como distintivo bufonesco el sueño o desvarío de la absorción de la individualidad humana por la unidad simbólica del colectivismo; y ellos no han comprendido, ni comprenderán en mucho tiempo, que esta bufonada es una violación evidente de la más importante de las leyes de la naturaleza, que creó después del primer día de la creación, cada ser distinto de los demás, precisamente para que su distinción afirmara su individualidad.

El que nosotros hayamos podido inducirlos a aceptar ciegamente esta necedad ¿no prueba con evidencia palpable hasta qué punto su inteligencia es inferior a la nuestra? Esta circunstancia es la principal garantía de nuestros éxitos. ¡Con qué claridad vieron las cosas nuestros sabios al decir que para llegar a nuestro fin no debíamos detenernos ante los medios ni contar el número de víctimas sacrificadas!

¡NOSOTROS NO HEMOS CONTADO A LOS IMBÉCILES GENTILES Y AUNQUE HAYAMOS SACRIFICADO A MUCHOS DE LOS NUESTROS, HEMOS DADO SOBRE ESTA TIERRA A NUESTRO PUEBLO UN PODER QUE JAMÁS SE HABRÍA ATREVIDO A SOÑAR!

Las víctimas, relativamente pocas de los nuestros, lo han salvado de su ruina. La muerte es el fin inevitable de todos. Mejor es acelerar el fin de aquellos que ponen obstáculos a nuestra obra, que no el de nosotros que somos los que a esa obra hemos dado el ser.

A los Francmasones les damos muerte de manera que nadie, excepto sus hermanos, ni aun las mismas víctimas, pueden sospechar de su condenación; todos mueren, cuando es necesario, como de una enfermedad natural… Sabiendo esto, ni la hermandad misma se atreve a protestar. Estas medidas han desterrado y extirpado de la masonería todo germen de protesta.

A pesar de que a los Gentiles predicamos el liberalismo, a nuestro pueblo y a nuestros agentes los tenemos bajo una obediencia absoluta. Gracias a nuestra influencia, la ejecución de las leyes de los Gentiles ha quedado reducida al mínimum. El prestigio de la ley está minado por las interpretaciones liberales que nosotros hemos introducido. En las causas y cuestiones políticas v de principios, los tribunales deciden como nosotros les ordenamos; ven las cosas a la luz que nosotros les presentamos. Para todo esto nos servimos, como intermediarios, de personas con las que nadie cree que tenemos nada de común; nos servimos de la opinión, de la prensa y de otros medios.

Los senadores mismos y la administración superior aceptan ciegamente nuestros consejos. La inteligencia netamente animal de los Gentiles es incapaz de análisis y observación, y más todavía, de prever hasta dónde puede llegar una cierta manera de presentar las cuestiones. En esta diferencia de aptitudes que hay entre nosotros y los Gentiles para pensar, se puede ver claramente el sello de nuestra elección y la marca de nuestra humanidad.

La inteligencia de los Gentiles es instintiva, animal. Ellos ven, mas no prevén ni inventan (excepto cosas materiales). Por aquí se ve claramente que la naturaleza misma nos tiene destinados a dirigir y gobernar el mundo. Llegado el tiempo que gobernemos abiertamente y que mostremos al pueblo los beneficios de nuestro gobierno, compraremos todas las legislaciones: nuestras leyes serán breves, claras, sólidas, sin comentarios y tales que todos las pueden conocer. La nota sobresaliente de ellas será la obediencia a las autoridades llevada a un grado sumo.

Entonces desaparecerán todos los abusos como consecuencia de la responsabilidad de todos, hasta el último, ante la autoridad superior del representante del poder. Los abusos de autoridad de los funcionarios inferiores serán castigados con tal severidad, que a nadie le quedarán deseos de ensayar sus propias fuerzas.

Seguiremos con ojo vigilante cada acto de la administración de que depende el mecanismo de la máquina de gobierno, pues el libertinaje en el gobierno produce el libertinaje en todas las clases. Todo caso de ilegalidad y todo abuso será castigado de manera ejemplar. El encubrimiento, la complicidad solidaria entre los funcionarios, desaparecerán con los primeros ejemplos de un castigo riguroso.

El prestigio de nuestro gobierno exige castigos eficaces, es decir, crueles, por la menor infracción de las leyes, pues toda infracción es un atentado al alto prestigio de la autoridad. El que resulte condenado será indefectiblemente castigado por su delito; será como el soldado caído en el campo de batalla gubernativo, por la autoridad, los principios y las leyes que no toleran que los intereses privados especulen con los cargos públicos, ni aun tratándose de los que guían el carro de la Sociedad.

Nuestros jueces sabrán que si buscan el elogio de una imprudente blandura, violan la ley de la Justicia que ha sido instituida para ordenar a los hombres por medio del castigo de los delitos, y no para que el juez haga ostentación de la bondad de su alma.

Es permitido hacer esas manifestaciones de bondad y de estas cualidades en la vida privada, pero no en el campo de la vida pública, que es como la base y fundamento de la educación de la vida humana. Nuestro personal judicial no prestará servicios pasados los cincuenta años de edad, pues los ancianos son más obstinados en sostener sus opiniones preconcebidas y están menos dispuestos a obedecer las nuevas ordenanzas, y en segundo lugar, porque esto nos permitirá más fácilmente renovar el personal, que así nos será más sumiso: quien quiera conservar su empleo, deberá obedecer ciegamente para merecer este favor.

Generalmente, nuestros jueces serán escogidos exclusivamente por nosotros entre aquellos que comprendan que su papel es el de castigar y aplicar leyes; no el de hacer ostentación de liberalismo con detrimento del Estado, como lo hacen al presente los Gentiles. Los cambios de personal servirán también para afirmar la solidaridad de los colegas y los tendrán a todos más estrechamente ligados a los intereses del gobierno del que depende su suerte. La nueva generación de jueces será educada de tal manera que considerará inadmisibles los abusos que puedan atacar el orden establecido en las relaciones de nuestros súbditos entre sí.

Hoy, los jueces Gentiles, no teniendo una idea exacta de su deber, se manifiestan indulgentes con todos los crímenes, porque los actuales gobernantes, al nombrar para este cargo a los jueces, no tienen cuidado de inspirarles el sentimiento de ese deber y la conciencia de la labor que su cargo exige.

Así como los animales hacen salir a su prole en busca de la presa, los Gentiles confían a sus súbditos estos puestos proporcionándoles una buena renta, sin preocuparse de hacerles comprender el fin para que tales cargos han sido establecidos. Por eso los gobiernos se destruyen a sí mismos con sus propias fuerzas y con los actos de su administración. Saquemos, pues, del resultado ya conocido de estos actos una lección más para nuestro gobierno.

Desterraremos el liberalismo de todos los cargos importantes de nuestra administración; de esto dependerá la educación de nuestros subordinados con relación al orden social. A esos cargos serán admitidos solamente los que hayan sido educados para ellos por nosotros. Se nos podrá objetar que el retiro de los funcionarios ocasionará fuertes gastos al Erario. Respondemos desde luego que previamente se les proporcionará un empleo particular para compensarlos del que se les quita en la administración pública; y en segundo lugar, que estando en manos de nuestro gobierno todo el dinero del mundo, éste no teme los gastos excesivos.

Nuestro absolutismo será consecuente en todo. Por esta razón nuestra poderosa voluntad será respetada y ejecutada sin objeción alguna siempre que ordenemos. No tendrá ella en cuenta murmuraciones ni descontentos; cualquier rebeldía será reprimida con castigos ejemplares. El derecho de casación quedará abolido, sin que nadie, sino nosotros, los gobernantes, pueda recurrir a él, porque no debemos permitir que nazca en el pueblo la idea de que haya podido dictarse una sentencia injusta por jueces que han sido nombrados por nosotros. Si algo de esto llegase alguna vez a suceder, nosotros mismos casaremos la sentencia; pero aplicando al mismo tiempo al juez un castigo tan ejemplar, por no haber sabido comprender su deber y su cargo, que semejantes casos no se repetirán.

Una vez más insisto en que nosotros tendremos conocimiento de todos los pasos de nuestra administración, que basta vigilar para que el pueblo esté contento de nosotros, porque hay derecho de exigir a un buen gobierno buenos funcionarios. Nuestro gobierno tendrá, por su parte, cierta semejanza con una tutela patriarcal o paternal. Nuestro pueblo y nuestros súbditos verán en él un padre que conoce a fondo todas las necesidades, todos los actos, todas las relaciones de sus súbditos entre sí y con el gobierno.

Con esto, los súbditos se penetrarán de tal manera del pensamiento de que es imposible evadir esta tutela y dirección, si quieren gozar de paz y de tranquilidad, que reconocerán la autocracia de nuestro gobierno con un respeto que toque en adoración, principalmente cuando se convenzan de que nuestros funcionarios no deben al pueblo el cargo que desempeñan y en desempeñarlo no hacen más que cumplir ciegamente las leyes.

Quedarán contentos nuestros súbditos de que hayamos reglamentado todo en su vida social, como lo hacen los padres prudentes que quieren educar a sus hijos en el sentimiento del deber y de la obediencia. Pues, los pueblos con relación a nuestra política, y sus secretos, son hijos menores eternamente, como ahora lo son los actuales gobiernos.

Como veis, yo establezco como base de nuestro despotismo el derecho y el deber: el derecho de exigir el cumplimiento del deber, es el primer deber de un gobierno, que es un padre para sus súbditos. El tiene el derecho del más fuerte, y debe usar de él para dirigir a la humanidad hacia el orden establecido por la naturaleza, hacia la obediencia. En el mundo todo obedece, excepto el hombre, a lo menos a las circunstancias, o a su propia naturaleza, o al más fuerte en todo caso.

Seamos, pues, EL MAS FUERTE en atención al bien.

Debemos saber sacrificar sin vacilaciones a los individuos aislados, violadores del orden establecido, porque hay una gran fuerza educadora en el castigo ejemplar del mal. Si el rey de Israel pone sobre su frente la corona que le ofrecerá Europa, él será el patriarca del mundo. Las víctimas necesariamente sacrificadas por él para que pudiera llegar a este trono, no igualarán jamás en número, a los sacrificados durante tantos siglos de locura y de grandezas por la rivalidad de los príncipes y gobiernos Gentiles.

Nuestro rey estará en contacto constante con el pueblo; le dirigirá la palabra desde la tribuna, y la ya citada oficina central de noticias difundirá simultáneamente su palabra por todo el mundo.

 

Protocolo XVI: Lavado de Cerebro

Con el fin de destruir todas las fuerzas colectivas, excepto las nuestras, suprimiremos las universidades, primera etapa del colectivismo, y fundaremos otras con un espíritu nuevo. Sus jefes y profesores serán preparados secretamente en su labor, por programas de acción secretos y minuciosos, sin poder apartarse de ellos en ningún punto. Serán nombrados con especial prudencia y en todo dependerán del gobierno. Excluiremos de la enseñanza el Derecho Cívico, así como todo lo demás que tenga relación con las cuestiones políticas.

Estas materias serán enseñadas a unas cuantas decenas de individuos seleccionados en virtud de sus aptitudes sobresalientes. Las universidades no deben dejar salir de sus aulas a esos picos de oro forjadores de constituciones como si compusieran comedias o tragedias y que se ocupan en cuestiones políticas de las que ni sus padres comprendieron jamás una palabra. El falso conocimiento que tienen los hombres de esta materia, las más veces ha dado origen a los utopistas y a los malos ciudadanos: a vuestra vista está lo que la educación general de hoy ha hecho de los Gentiles.

Hemos tenido necesidad de inyectar en su educación todos esos principios que tan brillantemente nos han servido para debilitar su orden social. Pero una vez que nos hayamos adueñado del poder, proscribiremos de la educación todas las materias de enseñanza que pueden traer el desorden, y haremos de los jóvenes, niños obedientes a las autoridades y amantes de los que gobiernan, como un apoyo y una esperanza de paz y de tranquilidad.

Reemplazaremos el Clasicismo, haciendo otro tanto con el estudio de la historia antigua que presenta más ejemplos malos que buenos para el estudio del programa del porvenir. Borraremos de la memoria de los hombres todos los acontecimientos de los siglos pasados que no nos son gratos, no conservando sino los que dan a conocer las faltas de los gobiernos Gentiles.

La vida práctica, el orden social natural, las relaciones de los hombres entre sí, la obligación de evitar los malos ejemplos del egoísmo, que siembran la semilla del mal, y otras cuestiones semejantes de carácter pedagógico quedarán en la primera línea del programa del porvenir, en la enseñanza de cada profesión, que según ella sea, será distinto, y que no generalizará la enseñanza bajo cualquier pretexto.

Esta forma de plantear la cuestión tiene una importancia particular. Cada clase social debe ser educada dentro de los límites precisos, de conformidad con el destino y el trabajo que le son propios. Los genios potentes siempre han sabido y sabrán deslizarse entre las otras clases; pero dejar entrar en clase extraña a los que pueden considerarse como valores negativos, permitirles usurpar el lugar que correspondería a otros por el nacimiento y la profesión al igual que a esos mismos genios excepcionales, es una verdadera locura.

Vosotros sabéis qué consecuencias ha tenido para los Gentiles este absurdo manifiesto. Para que el gobierno tenga el lugar que le corresponde en los corazones y el ánimo de sus súbditos, es necesario que mientras dure se le enseñe al pueblo en las escuelas y en las plazas públicas la importancia del gobierno y cuáles son sus deberes, y en qué cosas su actividad puede contribuir al bienestar del mismo pueblo. Aboliremos toda enseñanza libre.

Los estudiantes tendrán el derecho de unirse con sus padres en los establecimientos escolares, como se acostumbra hacerlo en los clubs y en los días de fiesta, los profesores darán conferencias, de las llamadas libres, acerca de las relaciones de los hombres entre sí; sobre las leyes de la imitación; sobre los malos resultados de la competencia ilimitada; en fin, sobre filosofía de las nuevas teorías que el mundo todavía no conoce.

Haremos de estas teorías un dogma y nos serviremos de ellas para atraer a los hombres a nuestra fe.

Al terminar la exposición de nuestro programa de acción en el presente y en lo futuro, os expondré las bases de esas teorías. En una palabra, sabiendo por la experiencia de muchos siglos, que los hombres viven y se dirigen por las ideas; que éstas no les son inculcadas sino por la educación impartida con igual resultado a todas las edades con procedimientos diferentes, entiéndase bien: nosotros adoptaremos y nos asimilaremos en provecho nuestro los últimos resplandores o destellos del pensamiento independiente que desde tiempo atrás venimos dirigiendo hacia las materias e ideas que nos son necesarias.

El sistema de represión del pensamiento ya está en vigor en el método llamado Enseñanza por medio de la imagen, que debe transformar a los Gentiles en animales dóciles, que no piensen, que necesiten la representación por las imágenes para comprenderlas…

En Francia, uno de nuestros mejores agentes, Bourgeois, ha divulgado el nuevo programa de educación por medio de la imagen.

 

Protocolo XVII: Abuso de Autoridad

El Foro ha producido hombres crueles, fríos, testarudos, sin principios, que se colocan siempre en un terreno impersonal netamente legal. Se proponen a todo trance la defensa y no el bien social. De ordinario no rehúsan defensa alguna tratando de obtener la más alta recompensa por su labor y aferrándose a las argucias de la jurisprudencia: esto es, lo que ha desmoralizado a los tribunales. Por todo esto, permitiendo esta profesión dentro de ciertos límites, haremos a sus miembros funcionarios ejecutivos.

A los abogados, lo mismo que a los jueces, se les privará del derecho de comunicarse con los litigantes: recibirán las causas del tribunal; las estudiarán según las memorias y los documentos de los relatos judiciales, defendiendo a sus clientes conforme a los interrogatorios del tribunal, una vez que esté terminado el esclarecimiento de los hechos. Los honorarios que percibirán serán independientes de la calidad de la defensa. De esta manera tendremos un defensa honesta e imparcial, dirigida no por el interés, sino por la convicción.

Esto suprimirá también la corrupción actual de los asesores, a los que no consentiremos más que en el caso que aquel que pague sea el que gane una causa. Hemos tenido buen cuidado de desacreditar la clase de los sacerdotes Gentiles y de desorganizar por este medio su ministerio, que mucho podría en la actualidad perjudicarnos.

Su influencia sobre los pueblos decrece más cada día. La libertad de conciencia está hoy proclamada en todas partes. Por lo tanto, sólo algunos años tendremos que esperar para ver la ruina completa de la religión Cristiana; lograremos aún más fácilmente la completa extinción de las demás religiones; pero es demasiado pronto para hablar de ello.

Al clericalismo y a los clericales los meteremos dentro de marcos tan estrechos, que su influencia será casi nula en relación con la que tuvieron en épocas pasadas. Pero, cuando los pueblos se echen encima de ellos asumiremos el papel de defensores para evitar el derramamiento de sangre. Por esta línea curva, penetraremos dentro de la fortaleza, y por nada la abandonaremos hasta arruinarla completamente.

El rey de los judíos será el verdadero papa del universo, el patriarca de la Iglesia internacional. Pero mientras no hayamos educado a la juventud en las nuevas creencias de transición, y después en las nuestras, no tocaremos de una manera manifiesta a las iglesias cristianas existentes; pero lucharemos contra ellas por medio de la crítica, provocando las disensiones.

En general, nuestra prensa contemporánea revelará los negocios de estado, las religiones, la ineptitud de los Gentiles, todo ello en términos los más indecentes para infamarlos de todas maneras, COMO EXCLUSIVAMENTE SABE HACERLO EL GENIO DE NUESTRA RAZA.

Nuestro reinado será la apología del reinado de Vichnou, que es su símbolo: de nuestras cien manos cada una tendrá un resorte de la máquina social. Todo lo veremos sin la ayuda de la policía oficial, que tal como la hemos formado, en la actualidad no deja a los gobiernos Gentiles que vean todo lo que sería necesario.

Conforme a nuestro programa un grupo de terceras personas vigilará a los demás, y esto no por otro móvil que el sentimiento del deber y por servir al Estado voluntariamente. Entonces no se considerará deshonroso servir de espía y delator, sino algo digno de alabanza y premio; pero las delaciones mal fundadas serán cruelmente castigadas, para que no haya abusos en este sentido. Nuestros agentes serán sacados lo mismo de las altas clases sociales que de las bajas; de la burocracia que se divierte; de entre los editores, libreros, impresores, dependientes de comercio, obreros, cocheros, lacayos, etc.

Esta policía desprovista de derechos, sin autorización para obrar por sí misma, y por lo tanto, sin poderes, no hará otra cosa sino servir de testigo y presentar sus denuncias: la comprobación de las denuncias y las aprehensiones dependerán de un grupo de Directores de los asuntos policíacos, las aprehensiones serán efectuadas por el cuerpo de gendarmes y por la policía municipal. El que no presente su informe o denuncia de lo que haya visto u oído, sobre cuestiones políticas, será considerado igualmente como culpable del delito de encubridor o como cómplice, lo mismo que si hubiera cometido ambos delitos.

Del mismo modo que hoy nuestros hermanos están obligados bajo su responsabilidad, a denunciar ante la comunidad a los renegados o a toda persona que emprenda cualquier acción contraria a esa misma comunidad, así en nuestro reino universal será obligatorio para todos nuestros súbditos servir al Estado en esa misma forma. Esta organización destruirá los abusos de la fuerza, de la corrupción y todo aquello que nuestros consejos y nuestras teorías de los derechos del hombre han introducido en las costumbres de los Gentiles.

Pero ¿cómo si no hubiéramos podido obtener que se multiplicaran los motivos de desorden en sus gobiernos? ¿Por qué otros medios más aptos? Ciertamente, uno de los más importantes son los agentes a cuyo cargo está la conservación y el restablecimiento del orden.

A éstos hay que dejarlos en condiciones de que puedan manifestar y desarrollar sus malas inclinaciones y caprichos, de que abusen, en fin, de sus poderes, y al primer Jefe, aún de que pueda aceptar de vez en cuando sus vasos de vino.

 

Protocolo XVIII: Detención de los Oponentes

Cuando sea necesario aumentar las medidas de precaución por medio de la policía (que tanto desprestigian a los gobiernos), simularemos desórdenes y manifestaciones de descontento valiéndonos para ello de buenos oradores.

Las personas que efectivamente alimenten sentimientos contrarios a nosotros, se unirán a aquellos que van desempeñando el papel que nosotros les hemos encomendado. Esto nos dará pie para autorizar pesquisas, cacheos y vigilancias especiales, para las que nos valdremos, como agentes, de los servidores que hayamos entresacado de la policía de los Gentiles. Como la mayoría de los conspiradores lo son por amor al arte, y por fanfarronada, no les causa remos daño alguno mientras no lleguen a vías de hecho; lo único que haremos será tenerlos bien vigilados.

No hay que olvidar que el prestigio del poder se menoscaba si con frecuencia se descubren conspiraciones; esto implica una confesión de la impotencia del gobierno, o lo que es todavía peor, de la injusticia de su propia causa. Vosotros no ignoráis que el prestigio de los reyes y gobernantes Gentiles lo hemos destruido nosotros por medio de frecuentes atentados cometidos por nuestros agentes, que no son sino estúpidos borregos de nuestro rebaño; es cosa agradable impulsar al crimen por medio de unas cuantas fraséenlas de sabor liberal, con un tinte político.

Obligaremos a los gobernantes a reconocer su impotencia por las medidas de seguridad que se verán obligados a tomar manifiestamente, y por este medio, aminoraremos el prestigio.

Nuestro gobierno será custodiado por una guardia secreta, que casi nadie advertirá, porque no admitimos ni siquiera la idea de que pueda existir un partido o facción contrarios, que no esté en condiciones de combatir y que tuviera que cuidarse de ellos. Si admitimos esta idea, como lo hacen todavía los Gentiles, habríamos firmado una sentencia de muerte, si no la del soberano mismo, la de su dinastía en un porvenir no lejano.

Según las apariencias rigurosamente observadas, nuestro gobierno no se servirá del poder sino para bien del pueblo, y no para provecho personal ni de su dinastía. Así, guardando esta conducta honrada y decorosa, su poder será honrado y respetado y defendido por sus mismos súbditos; se le adorará bajo la idea de que el bienestar de cada uno de los súbditos depende del orden y de la economía social…

Cuidar al rey de una manera manifiesta y visible sería reconocer la debilidad de la organización del gobierno. Nuestro rey, cuando se encuentre en medio de sus súbditos, estará siempre rodeado de una multitud de hombres y mujeres que parecerán curiosos que ocupan las primeras filas cerca de él, por mera casualidad, y que detendrán las filas de los demás, como para evitar el desorden.

Esto será un ejemplo de moderación. Si entre la multitud hubiere algún pretendiente que se empeñe en hacer llegar al soberano su petición, esforzándose por abrirse paso a través del pueblo, los que se encuentren en las primeras filas deberán tomar la solicitud del peticionario de sus manos y a su vista hacerlo llegar a las del soberano, para que todos sepan que llegó a su destino y para que al mismo tiempo comprendan que hay un control, algo que impide que cualquiera pueda llegar hasta él.

Con la institución de una guardia oficial desaparece el prestigio místico del poder. Cualquier hombre dotado de cierta audacia se cree dueño del poder, el faccioso no desconoce su fuerza y acecha la ocasión de acometer cualquier atentado contra el poder. Cosa muy distinta decimos a los Gentiles en nuestro discurso.

Pero bien vemos cuáles han sido las consecuencias de las precauciones manifiestas y visibles. Arrestaremos a los criminales a la primera sospecha más o menos fundada: el temor de padecer un error, no debe ser motivo para darles facilidades de huida a individuos sospechosos de un delito o de un crimen político, crímenes y delitos para los que no tendremos consideración y debemos ser despiadados.

Si se puede, forzando un poco el sentido de las cosas, aceptar el examen de motivos en los crímenes ordinarios, no puede haber excusa ninguna para tolerar que alguien se ocupe en cuestiones políticas que nadie, fuera del gobierno, puede entender.

Ni aun todos los gobiernos actuales son capaces de entender la verdadera política.

 

Protocolo XIX: Gobernantes y Pueblo

Si no admitimos que nadie se ocupe directamente en política, en cambio, estimularemos todo informe o toda iniciativa que invite al gobierno a mejorar la condición del pueblo; lo que nos dará oportunidad de ver los defectos o fantasías e ilusiones de nuestros súbditos, a los que responderemos o con la ejecución del proyecto de que se trate, o con una refutación sensata que ponga de manifiesto la capacidad de sus autores.

Los partidos no son otra cosa que el ladrido de un perrito contra un elefante.

Para un gobierno bien organizado, no desde el punto de vista policial, sino social, el perrillo ladra al elefante porque ignora el lugar que le corresponde y su valor. Basta demostrar con un buen ejemplo la importancia de cada uno, para que los perrillos dejen de ladrar y se dediquen a menear el rabo tan pronto como ven a los elefantes.

Para despojar al crimen político del prestigio y la aureola del valor, llevaremos a los acusados por estos delitos al banquillo de los delincuentes vulgares, lo mismo que se lleva al ladrón, al asesino y a cualquier criminal despreciable. Entonces la opinión pública confundirá en su interior esta categoría de criminales políticos en la ignominia y vergüenza de los demás, y los castigará con igual menosprecio y repugnancia.

Nos hemos propuesto, y creo que lo conseguiremos, impedir a los Gentiles el que puedan ellos combatir los crímenes políticos de esta manera. Con este propósito, por medio de la prensa, en discursos públicos y por los manuales de historia escritos conforme a nuestras miras, hemos hecho LA PUBLICIDAD DEL MARTIRIO, lo que será aceptado por los facciosos a causa del bien común.

Tal reclamo ha aumentado los contingentes de liberales y a miles de Gentiles los ha alistado en nuestro ejército.

 

Protocolo XX: Programa Financiero

Hablaremos hoy del programa financiero, que he reservado para final de mi informe como el punto más difícil, culminante y decisivo de nuestros planes. Al tratar este punto, os recordaré lo que ya se dijo en otra ocasión: que el conjunto de nuestros actos se resuelve por una cuestión de cifras.

Llegado el tiempo de nuestra dominación, nuestro gobierno, por su propia seguridad y conservación, evitará a toda costa sobrecargar a las masas populares con impuestos y no olvidará que su papel es el de padre y protector del pueblo. Pero, como la organización de un gobierno tiene un costo elevado, es necesario encontrar los medios adecuados para sostenerlo.

Para esto es preciso ir buscando con todo cuidado el equilibrio financiero. En nuestro gobierno el rey tendrá el goce aparente de la propiedad legal de todo cuanto hay en su Estado (lo que es fácil ejecutar) y podrá, por lo tanto, recurrir a la confiscación de cualquier suma de dinero que juzgue necesaria para regularizar la circulación de moneda en su Estado. Por donde se ve que las contribuciones deberán consistir principalmente en un impuesto progresivo sobre la propiedad. De esta suerte, los impuestos serán aumentados sin molestia y sin arruinar, en una proporción de tanto por ciento en relación a la propiedad, y a lo que cada cual posea.

Los ricos tendrán que comprender que su deber es poner a la disposición del Estado una parte de sus sobrantes, ya que él les da garantías y seguridades sobre el resto y el derecho de una ganancia honesta, y digo ganancia honesta, porque el control de la propiedad suprimirá todo robo legal. Esta reforma social debe venir de arriba y su tiempo ha llegado ya, pues se necesita como garantía de paz.

La contribución que se exige a un pobre diablo es una semilla de revolución y es perjudicial para el Estado que pierde un provecho de consideración por ir en pos de ruines ingresos y beneficios. Sin tener esto en cuenta, todavía hay algo más: el impuesto a los capitalistas disminuirá el acrecentamiento de riquezas en manos de particulares, en las que han estado concentradas actualmente por nosotros, para contrarrestar la fuerza de los gobiernos de los Gentiles, a saber, las finanzas del Estado.

Un impuesto progresivo producirá una renta mejor que el impuesto proporcional de la actualidad, que no nos sirve sino para provocar agitaciones y descontento entre los pueblos Gentiles. La fuerza que debe servir de base a nuestro rey ha de ser el equilibrio y estabilidad de la paz.

Es necesario que los capitalistas sacrifiquen una pequeña parte de sus rentas para asegurar el funcionamiento de la máquina del gobierno. Las necesidades del Estado, ellos son los que deben cubrirlas, pues sus riquezas les permiten hacerlo sin grave molestia. Esta medida destruirá el odio del pobre contra el rico, en el que aquél verá una fuerza financiera Útil al Estado, sostén de la paz y prosperidad, porque no podrá menos de ver que es el rico el que sufraga los gastos necesarios para obtener estos bienes.

Para que los contribuyentes de la clase pensante no reciban mayor disgusto por estos impuestos, se les dará cuenta del destino de esas sumas, exceptuando las que se distribuyan para las necesidades del trono y de las instituciones administrativas. La persona reinante no tendrá propiedad personal, puesto que todo lo que es del reino es de él, y habría una contradicción entre una y otra cosa: los recursos personales anularían el derecho de propiedad sobre las posesiones de todos.

Los parientes de la persona real, excepto sus herederos, a quienes sostendrá el Estado, deben colocarse como servidores del mismo o trabajar para adquirir el derecho de propiedad: el privilegio de pertenecer a la familia real no debe servirles de pretexto para saquear el Tesoro público.

La adquisición de una propiedad, la aceptación de una herencia, serán gravadas con un derecho progresivo de sellos o estampillas. La transmisión de una propiedad en dinero o de otra manera no declarada necesariamente nominal, será afectada de un impuesto de tanto por ciento, a cargo del anterior propietario desde el día de la transmisión hasta el día en que el fraude sea descubierto. Los títulos de traslación de dominio deberán ser presentados cada semana al fisco del lugar donde radique la propiedad, con la designación del nombre y apellidos de la familia y de los domicilios del nuevo y antiguo propietario.

Este registro no se exigirá sino cuando se trate de excedentes de una determinada cantidad: los gastos ordinarios de compraventa de artículos necesarios, no serán gravados más que con un derecho mínimo por cada unidad.

¡Calculad cuánto sobrepasarán los productos de estas impuestos a las actuales rentas de los estados Gentiles!. La caja de fondo del Estado deberá guardar cierto capital de reserva, y todo el sobrante de este capital deberá ser puesto en circulación. Con las reservas se organizarán trabajos públicos.

Como éstos son pagados de los recursos del Estado, de allí provendrá que la clase obrera se sentirá fuertemente adherida a los intereses del Estado y a las personas reinantes. Una parte de esas reservas también se destinará al pago de primas por inventos y producción de artículos.

Entonces, sobre esas cantidades fijadas y determinadas, ya no es necesario guardar una sola moneda en las cajas del Estado, pues el dinero se ha hecho para circular y todo estancamiento de dinero repercute en forma perjudicial sobre el funcionamiento del mecanismo del Estado; la falta de lubricación puede entorpecer la marcha normal de ese mecanismo. La situación de una parte del dinero en valores en papel ha producido justamente tal estancamiento.

Las consecuencias de este hecho se han dejado sentir bastante.

Tendremos también un tribunal de cuentas, en el que el gobierno, en cualquier tiempo, tendrá a su disposición el estado detallado de los ingresos y pagos de la nación, excepto el correspondiente al mes en curso no terminado y el del mes precedente, no expedido aún. El único individuo que no tiene interés en saquear las cajas del Estado es su dueño, el gobernante. Por esto su control hará imposibles las pérdidas, las filtraciones y los desfalcos.

La representación que roba un tiempo precioso a los gobernantes en recepciones y otros actos que exige la etiqueta, será suprimida, para que tenga tiempo para otros asuntos a fin de reflexionar sobre ellos y dominarlos. Su poder no quedará a merced de los favoritos que rodean el trono para darle mayor pompa y esplendor, pero que atienden más a sus propios intereses que a los del Estado. Las crisis económicas entre los Gentiles han sido promovidas por nosotros con el único fin de retirar la moneda de la circulación.

Capitales enormes quedaban estancados sustrayendo la plata y el oro de los Estados, que se veían obligados a dirigirse a estos mismos que sustraían esos capitales para obtener oro y plata. Estos empréstitos gravaban las finanzas de las naciones por el pago de los intereses, los que esclavizaban al capital.

La concentración de la industria en manos de los capitalistas que han dado muerte a la pequeña industria ha absorbido todas las fuerzas del pueblo y al mismo tiempo las del Estado. La emisión de moneda actualmente no está en general en proporción con el consumo por cabeza, y no puede, por lo mismo, satisfacer todas las necesidades de los obreros. La emisión de moneda debe estar en relación con el aumento de población, y es necesario que se tome en consideración a los niños, que consumen y cuestan desde que nacen.

La revisión de la acuñación de moneda es una cuestión esencial para el mundo entero. Vosotros sabéis que el patrón oro fue perjudicial para los Estados que lo adoptaron, pues éste no puede dar abasto al consumo o gasto de moneda de plata, mucho menos, cuando nosotros retiramos de la circulación la mayor cantidad posible de oro. Debemos introducir una moneda creada sobre el trabajo, que sea de papel o de madera.

Haremos una emisión de plata de acuerdo con las necesidades normales de cada individuo, aumentando esta cantidad a cada nacimiento y disminuyéndola a cada defunción. Todo departamento, todo distrito llevará sus cuentas con este objeto. Y para que no haya demoras en este envío de moneda argentífera para las necesidades del Estado, las cantidades y la fecha de su remisión deberán fijarse por medio de un decreto del gobierno, con lo que quedará anulada la protección del Ministerio de Hacienda, que no podrá favorecer a una región con perjuicio de otras.

Estas reformas que proyectamos, las presentaremos de manera que no provoquen alarma. Demostraremos la necesidad que hay de ellas como consecuencia del fango en que han caído los desórdenes de los Gentiles en materia hacendaría.

El primer desorden, diremos, consiste en que empiezan por establecer un simple presupuesto que va aumentando año por año; por esta sencilla razón se formula el presupuesto hasta la mitad del año; después se pide un presupuesto reformado que en tres meses es derrochado y todo acaba con un presupuesto de liquidación, y como el presupuesto del año siguiente es votado con arreglo al total del presupuesto general, y el déficit normal anual es de 50 por 100, el presupuesto anual se triplica cada diez años.

Merced a estos procedimientos aceptados por la inconsciencia de los Estados Gentiles, sus cajas se encuentran siempre vacías. Los empréstitos subsiguientes devoran el resto y llevan esos gobiernos a la bancarrota. Todo empréstito demuestra la debilidad del Estado y la incomprensión de sus derechos. Los empréstitos, como la espada de Damocles, están amenazando sobre la cabeza de los gobiernos, que en vez de tomar los que son únicamente necesarios de entre sus propios súbditos, mediante un impuesto provisional, acuden como mendigos con la mano extendida a implorar limosna a nuestros banqueros.

Los empréstitos exteriores son las sanguijuelas que nunca pueden ya despegarse del cuerpo del Estado y que están chupando, si no caen por sí solas o si el Estado no las arroja radicalmente. Pero los Estados Gentiles, lejos de arrancárselas, siguen aplicándoselas, aunque tengan que perecer a consecuencia de estas sangrías voluntarias.

En realidad, ¿qué es por otra parte lo que representa un empréstito, especialmente si éste es exterior? El empréstito es la emisión de letras de cambio del gobierno conteniendo una obligación a cierto interés proporcional al monto del capital por el que se hace el empréstito. Si el empréstito está tasado al 50 por 100, en veinte años el Estado ha pagado sin utilidad ninguna un interés igual al empréstito; en cuarenta años, una suma doble; a los setenta, una triple, y la deuda queda siempre sin amortizar.

Por aquí se verá que bajo la forma de un empréstito individual, el Estado toma hasta los últimos céntimos del pobre, invirtiéndolos en pagar a los ricos extranjeros de los que ha tomado prestado el dinero, en vez de ir acumulando sus riquezas para sus necesidades, sin pagar intereses. Si los empréstitos son interiores, los Gentiles no hacen otra cosa que traspasar el dinero de la bolsa del pobre a la caja de los ricos. Pero una vez que nosotros nos hemos ganado a las personas que nos eran necesarias para hacer que los empréstitos se traspasaran al exterior, todas las riquezas de los Estados pasaron a nuestras capas y todos los Gentiles quedaron reducidos a pagarnos este tributo de vasallaje.

Si la ligereza de los gobernantes Gentiles, en lo relativo a los negocios de Estado, si la corrupción de los ministros, o la ignorancia en materia hacendaría de otros gobiernos han abrumado a sus pueblos de deudas que no pueden reembolsar a nuestras cajas, debéis saber que esto también nos ha costado mucho dinero y grandes esfuerzos…

Nosotros no permitiremos el estancamiento de la moneda, y así no habrá obligaciones sobre el Estado a excepción de una serie de obligaciones al 1 por 100, a fin de que el pago de intereses no entregue el poder del Estado a las sanguijuelas que lo chupan. El derecho de emisión de valores quedará reservado exclusivamente a las compañías industriales que pagarán sin dificultad los intereses con sus utilidades; mientras que el Estado no saca ningún provecho del dinero que se le presta, aunque el préstamo sea para gastar y no para hacer inversión alguna con él.

Los papeles industriales serán comprados por el mismo gobierno, transformándose así de recaudador de impuestos en prestamista por cálculo. Esta providencia hará cesar el estancamiento del dinero, el parasitismo y la prensa que nos eran útiles, mientras los Gentiles eran independientes; pero que no son deseables una vez establecido nuestro gobierno.

¡Es evidente qué escasos de reflexión son los cerebros puramente animales de los Gentiles! Nos tomaban empréstitos con interés, sin reflexionar que debieran haber tomado ese dinero, aun con mayor interés, de las cajas de sus Estados para pagarnos a nosotros. ¿Qué cosa había más fácil que tomar el dinero que necesitaban de sus contribuyentes? Esto demuestra la absoluta superioridad de nuestra inteligencia que supo presentarles el negocio de los empréstitos bajo el aspecto de que eran ventajosos para ellos.

Los cálculos que nosotros presentamos, esclarecidos a su tiempo con la enseñanza de la experiencia de muchos siglos, que los estados Gentiles nos han dado en la materia, se distinguirán por su claridad y certeza, y demostrarán a todos hasta la evidencia la utilidad de nuestras reformas e innovaciones. Pondrán fin a los abusos, merced a los que hemos tenido bajo nuestro poder a los Gentiles, abusos que ya no podrán admitirse en nuestro gobierno.

Estableceremos también nuestro sistema de contabilidad, por el que ni el más insignificante funcionario podrá distraer de su objeto la más pequeña suma, sin que ello sea advertido, ni aun darle siquiera otro destino del que tiene indicado siempre en nuestro plan de acción.

Es imposible gobernar sin un plan definido. Hasta los héroes, que siguen un camino determinado pero sin ciertas reservas, al fin perecen en él. Los gobernantes Gentiles, a los que en otras ocasiones hemos aconsejado que se distrajeran de los negocios de Estado, por medio de las recepciones diplomáticas y de etiqueta y demás diversiones, no eran más que biombos y pantallas tras de los cuales actuaba nuestro gobierno.

Los informes de los favoritos que los reemplazaban en el despacho de los negocios les eran suministrados por nuestros agentes y dejaban siempre satisfechas sus obtusas inteligencias con las promesas para el porvenir de economías y mejoramientos. Pero, economías ¿de qué?, ¿de nuevos empréstitos?. Esto hubieran podido preguntar y no lo preguntaban a aquellos que leían nuestras cuentas y nuestros proyectos.

Bien sabéis hasta dónde los ha conducido semejante apatía y a qué desbarajuste económico han llegado, a cambio de la admirable actividad de sus pueblos.

 

Protocolo XXI: Préstamos y Crédito

Agregaremos a lo que tratamos en la reunión precedente una explicación detallada de los empréstitos interiores. Sobre el empréstito interior nada nos queda por decir, sino que ellos llenaron nuestras arcas con el dinero de las naciones cristianas; pero para nuestro gobierno ya no habrá ningún extranjero, supuesto que todo el mundo será nuestro dominio, y por lo tanto, nada habrá que sea extraño a nuestro gobierno.

La corrupción de los administradores y la desidia de los gobernantes las hemos aprovechado para recibir sumas dobles, triples y aun mayores, prestando a los gobiernos Gentiles más de lo que sus Estados necesitan. ¿Quién podría decir cosa igual respecto de nosotros? Por esto voy a exponer detalladamente el punto relativo a los empréstitos interiores.

Cuando se lanza un empréstito, los Estados abren una suscripción para la compra de las obligaciones o bonos del mismo. Para que estas obligaciones estén al alcance de todas las fortunas, se emiten cupones de 100 a 1.000 monedas; al mismo tiempo se hace una rebaja a los primeros suscriptores. Al día siguiente hay un alza de precio artificial, motivada, según dicen, por el exceso de demanda de los bonos, pues todo el mundo se echa a buscarlos.

Pocos días después se corre la voz de que las cajas del tesoro están atestadas de dinero y no se sabe ya dónde guardarlo (¿por qué, pues, seguir tomándolo?). La suscripción excede muchas veces la emisión del empréstito: ¡tan grande es la confianza que hay en las letras de cambio del gobierno! Pero cuando la comedia ha terminado, nos encontramos delante de un pasivo que acaba de contraerse, pasivo demasiado gravoso.

Para el pago de los intereses es necesario recurrir a nuevos empréstitos que no absorben sino que aumentan la deuda principal. Una vez agotado el crédito, se necesita recurrir a nuevos impuestos, y éstos sirven no para cubrir el empréstito, es decir la deuda contraída, sino sólo para pagar los intereses del mismo. Resultando que estos impuestos son un pasivo empleado en cubrir el pasivo anterior…

Viene después el tiempo de las conversiones que disminuyen solamente el pago de (o mejor dicho el monto) los intereses, pero sin amortizar la deuda, conversiones que, además, no pueden hacerse sin el consentimiento de los que cubrieron el empréstito, o sea los prestamistas. Al anunciarse una conversión, se ofrece devolver el dinero a los que no estén dispuestos a aceptarla. Si todos expresan su deseo de recobrar su dinero, el gobierno queda preso en sus propias redes y se encuentra imposibilitado de cumplir su oferta.

Afortunadamente, los súbditos de los gobiernos Gentiles, poco versados en negocios financieros, siempre han optado por sufrir la pérdida consiguiente a la baja de interés mejor que correr el riesgo de nuevas inversiones de su dinero, con lo que muchas veces han dado a los gobiernos las facilidades necesarias para poder descargarse de un pasivo de muchos millones.

En la actualidad, con las deudas exteriores, los Gentiles no piensan en hacer nada semejante, sabiendo, como saben, que nosotros exigiremos todo nuestro dinero. Así una bancarrota manifiesta demostrará a las naciones la falta absoluta de unión entre los intereses de los pueblos y los gobiernos.

Reclamo toda vuestra atención sobre este hecho y los que a continuación mencionaré. Hoy todos los empréstitos interiores están consolidados por las deudas llamadas flotantes, esto es, por deudas cuyo pago es más o menos cercano. Estas deudas están constituidas por el dinero colocado en las cajas de ahorro y en las cajas de reserva. Como estos fondos quedan por largo tiempo en manos de los gobiernos, se evaporan en el pago de intereses de los empréstitos exteriores, y en su lugar entra en las cajas una suma equivalente de depósito de la renta. Estos últimos son los que tapan los agujeros de las cajas del Estado entre los Gentiles.

Cuando nosotros lleguemos al poder, ocupando el trono del mundo, todos estos agujeros en la hacienda y las finanzas quedarán cubiertos, sin que quede de ellos ni el recuerdo, pues no es cosa que convenga a nuestros intereses; suprimiremos igualmente las Bolsas de Fondos Públicos, pues no consentiremos que el prestigio de nuestro poder se resienta por la fluctuación de precios de nuestros valores. Estos serán declarados por ley al precio de su valor completo sin fluctuación posible (el alza trae consigo la baja y así es como desde el principio de nuestra campaña hemos jugado nosotros con los valores de los Gentiles).

Sustituiremos las Bolsas por grandes establecimientos de crédito especial cuyo objeto será tasar o cotizar los valores industriales según las miras del gobierno. Estos establecimientos estarán en condiciones de lanzar sobre el mercado quinientos millones de valores industriales por día. De esta manera todas las empresas industriales quedarán bajo nuestra dependencia.

¡Ya podéis imaginar el poder que conquistaremos por este medio!.

 

Protocolo XXII: El Poder del Oro

Con todo lo que hasta hoy llevo expuesto me he esforzado para mostraros el secreto de los acontecimientos pasados y presentes: ellos anuncian un porvenir próximo ya a realizarse. Os mostré el secreto de nuestras relaciones con los Gentiles y el de nuestras operaciones financieras. Poco queda que decir sobre este particular.

Tenemos en nuestras manos la más grande fuerza moderna: el oro; podemos en dos días retirar nuestros depósitos en la proporción y cantidad que sea de nuestro agrado. ¿Será, pues, necesario todavía demostrar que nuestro gobierno está predestinado por Dios? Lo que no podremos probar por medio de esta enorme riqueza es que todo el mal que nos hemos visto obligados a causar durante tantos siglos ha servido finalmente al verdadero bien, a poner todo en orden… ¡He aquí la confusión de nociones de bien y de mal! El orden se restablecerá, en parte, por medio de la violencia, pero se restablecerá al fin.

Sabemos probar que somos bienhechores de la humanidad; nosotros que hemos hecho al mundo torturado el verdadero bien de darle la libertad al individuo, que podrá gozar de descanso; la paz, la dignidad en las relaciones, a condición, entiéndase bien, de observar las leyes establecidas por nosotros.

Explicaremos de paso que la libertad no es el libertinaje ni el derecho a la licencia; ni tampoco consiste la dignidad ni la fuerza, en el derecho de cada uno a proclamar principios subversivos y destructores, como el derecho de libertad de conciencia, de igualdad y otros semejantes, ni en modo alguno tampoco el derecho del individuo consiste en excitarse a sí mismo o excitar a otros haciendo alarde de talentos oratorios en asambleas tumultuosas.

La verdadera libertad consiste en la inviolabilidad de la persona que observa honrada y exactamente todas las leyes de la vida en común; la dignidad en la conciencia de sus derechos y juntamente de sus deberes y de los derechos de que carece, y no sólo en el desarrollo ilusorio y fantástico del tema de su YO.

Nuestro poder será glorioso porque será pujante; porque gobernará y dirigirá y no irá remolcado, por decirlo así, por líderes y oradores de los que a gritos lanzan palabras huecas y carentes de sentido que enfáticamente llaman grandes principios, y que no son otra cosa en realidad sino utopías.

Nuestro poder será el arbitro del orden, que es el único que hace la felicidad de los pueblos, y de los hombres.

 

Protocolo XXIII: Inculcando la Obediencia

Para que los pueblos se acostumbren a la obediencia es necesario que se acostumbren a la modestia y disminuir, por consiguiente, los objetos de lujo disminuyendo su producción. Restableceremos la pequeña industria que dará el golpe a los capitales particulares de los fabricantes. Esto es aún necesario, porque los grandes industriales dirigen todavía, muchas veces sin saberlo, es cierto, el espíritu de las masas contra el gobierno.

Un pueblo que fomenta las pequeñas industrias no sabe de huelgas; sino que vive apegado al orden establecido, y por lo mismo, también a la fuerza del poder. La huelga es algo muy perjudicial para un gobierno. Para nosotros su papel terminará tan pronto como el poder esté en nuestras manos. La embriaguez será igualmente prohibida por la ley y castigada como un crimen de lesa humanidad, pues los hombres que se embriagan se transforman en brutos bajo la influencia del alcohol.

Los súbditos, lo repito una vez más, no obedecen ciegamente sino a una mano firme, completamente independiente de ellos en la que ven una espada para defenderlos y una defensa contra las calamidades sociales.

¿Qué necesidad tienen los súbditos de ver en su soberano un alma angelical? Lo que importa que vean en él es la personificación de la fuerza y del poder.

El soberano que sustituya a los Gobiernos actuales que han venido arrastrando su existencia en medio de sociedades desmoralizadas por nosotros y que han arruinado aun el mismo poder de origen divino, y en cuyo seno.

Por todos lados se levanta el fuego de la anarquía; este soberano, antes que nada, tendrá que extinguir esta llama devoradora. He aquí la razón que le obligará a condenar a muerte esas sociedades: tendrá que ahogarlas en sangre para hacerlas luego resucitar bajo la forma de un ejército bien organizado que sepa luchar y combatir conscientemente contra toda infección que pudiera invadir el organismo del Estado.

Este elegido de Dios es nombrado de lo alto para sujetar las fuerzas locas y desatinadas movidas por el instinto, no por la razón, por la bestialidad y no por la parte noble de la humanidad. Esas fuerzas triunfan ahora, roban, cometen toda clase de atentados, toda suerte de violencias, bajo el pretexto de la libertad y de los derechos. Ellas han destruido todo orden en la sociedad para levantar sobre estas ruinas el trono del rey de Israel; pero su papel terminará en el momento en que ese rey ascienda a su trono.

Entonces hay que alejarlas de su camino en el que no debe quedar el menor obstáculo. Entonces podremos decir a los pueblos: Dad gracias a Dios y prosternaos delante del que lleva en su frente el sello de la predestinación hacia la que Dios mismo ha guiado su estrella para que nadie, excepto ese predestinado, pueda libraros de todas las fuerzas y de todos los males.

 

Protocolo XXIV: Cualidades del Gobernante

Pasaremos ahora a tratar de los medios de asegurar las raíces dinásticas del rey.

En esta obra nos guiarán los mismos principios que hasta ahora nos han suministrado nuestros sabios para la dirección de todos los negocios mundiales. Dirigiremos el pensamiento de toda la humanidad. Muchos miembros de la estirpe de David prepararán los reyes y sus herederos, escogiendo estos últimos, no según el derecho hereditario, sino teniendo en consideración sus cualidades sobresalientes; los iniciarán en los más ocultos secretos de la política; en los planes de gobierno, siempre bajo la condición de que nadie llegue a penetrar esos secretos.

El objeto de esta manera de proceder es que todo el mundo sepa que el gobierno no puede ser puesto en otras manos sino en las de aquellos que están iniciados en los misterios del arte de gobernar. Sólo a estas personas se les enseñará la aplicación de los planes políticos, las enseñanzas de la experiencia de los siglos; todas nuestras observaciones sobre las leyes político-económicas y sobre ciencias sociales ; en una palabra, todo el espíritu de estas leyes que la naturaleza misma ha establecido como infalible para normalizar por ellas las relaciones de los hombres.

Muchas veces los herederos directos serán excluidos del trono, si en el tiempo de sus estudios dan pruebas de ligereza, de dulzura de carácter y de otras de esas cualidades o defectos que son perjudiciales en el poder y que hacen ineptos a los hombres para gobernar y dañan la actuación propia de un jefe de Estado. Sólo a estas personas se les enseñará la aplicación de los fines firme e inflexiblemente, hasta cruelmente, si es necesario, y recibirán de manos de nuestros sabios las riendas del poder.

En caso de alguna enfermedad que pudiera ser causa del debilitamiento de la voluntad, los reyes deberán, conforme a la ley, abdicar en otras manos que sean capaces de sostener con la firmeza necesaria las riendas del gobierno. Los planes de acción del rey, planes inmediatos que haya de trazar por razones imperativas de inmediata necesidad, sus planes más remotos todos quedarán ignorados aun de aquellos que se le asignen como primeros consejeros.

Sólo el rey y sus tres mentores conocerán lo por venir. En la persona del rey, dueño de sí mismo y de la humanidad, gracias a una voluntad inquebrantable, todos creerán ver el destino con sus caminos desconocidos. Nadie sabrá qué es lo que el rey pretende como objeto de sus mandatos, y así tampoco nadie se atreverá a atravesársele en un camino que es para todos desconocido.

Es necesario sobreentender que la inteligencia del soberano ha de corresponder al plan de gobierno que tiene encomendado. Por esto es que no subirá al trono sino después de haber dado pruebas satisfactorias de su capacidad a nuestros sabios de que ya hemos hablado. Para que el pueblo conozca y ame a su soberano, es necesario que trate al pueblo y se comunique con él en los lugares públicos.

Esto producirá la unión necesaria entre las dos fuerzas que hasta hoy nosotros hemos conservado distanciadas por el mutuo terror. Este terror nos era absolutamente necesario en otro tiempo, para que estas dos fuerzas, separadamente, cayeran bajo nuestro poder e influencia. El rey de Israel no debe estar bajo el dominio de sus pasiones, especialmente bajo el de la voluptuosidad, ni debe, por alguna flaqueza de su carácter, dar lugar a que sus instintos animales se sobrepongan a su razón.

La sensualidad obra de manera demasiado nociva sobre las facultades intelectuales y la clarividencia de las cosas, inclinándose hacia el lado peor y más bestial de la actividad humana. La columna de la humanidad en la persona de la semilla santa de David, debe sacrificar a su pueblo y por su bien, todos sus gustos personales. Nuestro soberano tiene que ser de una irreprochabilidad ejemplar. La fuerza ciega del pueblo no puede quedar un solo día sin tener quien la dirija, y el nuevo poder no hace otra cosa sino reemplazar al anterior debilitado por el Liberalismo.

En nuestros días, el poder del oro ha reemplazado al poder de los gobiernos liberales. Hubo un tiempo en que la fe gobernaba. La idea de libertad es irrealizable, porque nadie hay que sepa usar de ella en su justa medida. Basta dejar al pueblo que por algún tiempo se gobierne a sí mismo, para que inmediatamente esta autonomía degenere en libertinaje.

Surgen al punto las discusiones, que se transforman luego en lujos de buenos sentimientos. Por esta razón hay que esperar mejores resultados cuando se gobierna a los hombres por medio de la violencia y el terror, que cuando se trata de gobernarles por medio de las discusiones académicas. Todo hombre aspira al poder; cada uno quisiera convertirse en dictador; si esto fuera posible al mismo tiempo, muy poco faltaría para que no estuvieran todos prontos a sacrificar el bien de los demás, a trueque de conseguir cada uno su propio provecho.

¿Qué es, pues, lo que ha reprimido hasta ahora a esa bestia feroz que se llama hombre? ¿Qué es lo que ha podido dirigirle hasta el presente? Al iniciarse el orden social, el hombre se ha sometido a la fuerza bruta y ciega; más tarde, a la Ley, que no es más que esa misma fuerza, pero disfrazada.

De donde yo saco la conclusión que, según la Ley Natural, el derecho radica en la fuerza. La Libertad Política es una idea y no un hecho. Se necesita saber aplicar esta idea cuando es necesario atraer las masas populares a un partido con el cebo de una idea, si ese partido ha resuelto aplastar al contrario que se halla en el poder. Este problema resulta de fácil solución si el adversario se mantiene en el poder en virtud de la idea de libertad, de eso que se llama Liberalismo, y sacrifica un poco de su fuerza en obsequio de esa idea: Libertad.

Y he aquí por dónde ha de llegar el triunfo de nuestra teoría: una vez que se aflojan las riendas del poder, inmediatamente son recogidas por otras manos, en virtud del instinto de conservación, porque la fuerza ciega del pueblo no puede quedar un solo día sin tener quien la dirija, y el nuevo poder no hace otra cosa sino reemplazar al anterior debilitado por el Liberalismo. En nuestros días, el poder del oro ha reemplazado al poder de los gobiernos liberales.

Hubo un tiempo en que la fe gobernaba. La idea de libertad es irrealizable, porque nadie hay que sepa usar de ella en su justa medida. Basta dejar al pueblo que por algún tiempo se gobierne a sí mismo, para que inmediatamente esta autonomía degenere en libertinaje. Surgen al punto las discusiones, que se transforman luego en luce pararán los reyes y sus herederos, escogiendo estos últimos, no según el derecho hereditario, sino teniendo en consideración sus cualidades sobresalientes; los iniciarán en los más ocultos secretos de la política; en los planes de gobierno, siempre bajo la condición de que nadie llegue a penetrar esos secretos.

El objeto de esta manera de proceder es que todo el mundo sepa que el gobierno no puede ser puesto en otras manos sino en las de aquellos que están iniciados en los misterios del arte de gobernar. Sólo a estas personas se les enseñará la aplicación de los planes políticos, las enseñanzas de la experiencia de los siglos; todas nuestras observaciones sobre las leyes político-económicas y sobre ciencias sociales ; en una palabra, todo el espíritu de estas leyes que la naturaleza misma ha establecido como infalible para normalizar por ellas las relaciones de los hombres.

Muchas veces los herederos directos serán excluidos del trono, si en el tiempo de sus estudios dan pruebas de ligereza, de dulzura de carácter y de otras de esas cualidades o defectos que son perjudiciales en el poder y que hacen ineptos a los hombres para gobernar y dañan la actuación propia de un jefe de Estado.

Sólo a estas personas se les enseñará la aplicación de los fines firme e inflexiblemente, hasta cruelmente, si es necesario, y recibirán de manos de nuestros sabios las riendas del poder. En caso de alguna enfermedad que pudiera ser causa del debilitamiento de la voluntad, los reyes deberán, conforme a la ley, abdicar en otras manos que sean capaces de sostener con la firmeza necesaria las riendas del gobierno.

Los planes de acción del rey, planes inmediatos que haya de trazar por razones imperativas de inmediata necesidad, sus planes más remotos todos quedarán ignorados aun de aquellos que se le asignen como primeros consejeros. Sólo el rey y sus tres mentores conocerán lo por venir.

En la persona del rey, dueño de sí mismo y de la humanidad, gracias a una voluntad inquebrantable, todos creerán ver el destino con sus caminos desconocidos. Nadie sabrá qué es lo que el rey pretende como objeto de sus mandatos, y así tampoco nadie se atreverá a atravesársele en un camino que es para todos desconocido. Es necesario sobreentender que la inteligencia del soberano ha de corresponder al plan de gobierno que tiene encomendado.

Por esto es que no subirá al trono sino después de haber dado pruebas satisfactorias de su capacidad a nuestros sabios de que ya hemos hablado. Para que el pueblo conozca y ame a su soberano, es necesario que trate al pueblo y se comunique con él en los lugares públicos. Esto producirá la unión necesaria entre las dos fuerzas que hasta hoy nosotros hemos conservado distanciadas por el mutuo terror. Este terror nos era absolutamente necesario en otro tiempo, para que estas dos fuerzas, separadamente, cayeran bajo nuestro poder e influencia.

El rey de Israel no debe estar bajo el dominio de sus pasiones, especialmente bajo el de la voluptuosidad, ni debe, por alguna flaqueza de su carácter, dar lugar a que sus instintos animales se sobrepongan a su razón.

La sensualidad obra de manera demasiado nociva sobre las facultades intelectuales y la clarividencia de las cosas, inclinándose hacia el lado peor y más bestial de la actividad humana. La columna de la humanidad en la persona de la semilla santa de David, debe sacrificar a su pueblo y por su bien, todos sus gustos personales.

Nuestro soberano tiene que ser de una irreprochabilidad ejemplar.

Esperanza Aguirre y Pedro J. Ramírez, cómplices de un plan extranjero para derribar al gobierno

El pasado día 18, el diario católico de derechas La Gaceta publicó un dato sumamente inquietante en torno al actual “Caso Bárcenas”, el cual afirmo que se trata en realidad de un complot con el ánimo de desmembrar el gobierno y la política española por parte de los mismos sombríos poderes que controlan la UE con el propósito de utilizar el futuro caos del país como pretexto para justificar un régimen autocrático impuesto por la Comisión Europea de parte del Banco Central dominado por estos mismos poderes que imponga sus propias medidas. Muchos me acusarán sin embargo de exaltado e irracional por tal afirmación, al considerar muy justificadamente como algo evidente la cada vez más documentada corrupción del vigente gobierno (así como de los círculos altos de su partido) durante tantos años, si bien lo dicho sería incierto, pues tal como me gustaría remarcar, mi intención no es hacerle ningún lavado de cara ni negar la evidencia de su obvia incriminación en un mecanismo de corrupción institucionalizada, pues que el gobierno esté corrupto y que la trama para denunciarlo sea una estratagema no son conceptos excluyentes, ya que es precisamente por dicha corrupción por lo que el mentado gobierno sufriría la efectividad de la trama de descrédito al ser ésta indiscutible por contar con un fundamento fehaciente dado que estaría siendo confeccionada en realidad por los propios corruptores, los cuales contarían de esta forma con la perfecta herramienta para desautorizar al gobierno: pruebas incontestables de la acusación por haber sido ellos los encargados de provocar lo sucedido. La intrigante información publicada era que la reunión de Luis Bárcenas para entregarle a Pedro J. Ramírez, el director de El Mundo, diario responsable de la difusión de todas las informaciones inculpatorias, las pruebas que incriminan a la cúpula del PP en la financiación irregular, cohecho, y especulación, se organizó… ¡en la casa de una amiga íntima de Esperanza Aguirre! Esto resulta altamente alarmante, si bien algunos de los reluctantes han tratado de desdeñar esquivamente esta información por el hecho de que la casa de la mujer donde se reunió Pedro J. se hallaba en el mismo edificio donde habitaba él, con lo cual algunos han preferido pensar que la relación con Aguirre es accidental, si bien esto no es correcto, puesto que teniendo en cuenta que esto podría interpretarse como un contubernio de ambos para dañar al gobierno (dado que ella ha sido la principal beneficiada como dura increpadora de los altos responsables de su propio partido para que aporten mayor transparencia), se hace necesario entonces indagar en la posibilidad de que pueda haber quizá un interés en perjudicar al gobierno común a la famosa lideresa del PP y el célebre periodista, el cual existe y va a ser expuesto a continuación.

Para comprobar la razón por la que las personas se comportan de una manera u otra hay que comprobar su posición estratégica. Primero Pedro J., director de El Mundo. Su diario es de RCS, de la familia de Giovanni Agnelli, miembro al igual que Aguirre del Club Bilderberg. El Mundo está controlado por tanto en realidad por el imperio Agnelli, cuyo corazón reside en la compañía que es la principal fuente de su patrimonio e influencia: la FIAT. A comienzos de la década del 2000, sin embargo, se firmó un contrato de participación en ésta por la General Motors mediante el cual la gestión de la compañía comenzó a verse cada vez más influida por el gigante norteamericano. De esta manera, la FIAT ha pasado a depender de la Motors, y con ello, dado que ésta constituye el motor del imperio Agnelli, éste ha pasado a convertirse en realidad en una extensión del imperio que controla la empresa americana, que no es otro que el imperio sumergido Payseur, controlado por los Rothschild. Así que decir El Mundo es decir Bilderberg-Rothschild. Ahora Esperanza, la ex Presidente de la Comunidad de Madrid. Una de las noticias más sonadas de la reciente actualidad española ha sido su retirada del mundo de la política. Inmediatamente se puso el ojo sobre su fulminante contratación por la empresa Seeliger y Conde, dirigida por Luis Conde, que tiene un puesto en el consejo del Grupo Godó, líder del conglomerado de radio y televisión Catalunya Comunicació, cuyo vicepresidente es Carles Vilarrubí, que también lo es de Rothschild España. Decir Aguirre es por tanto también decir Bilderberg-Rothschild, a tenor de lo cual el dato emitido por La Gaceta cobra un cariz mucho más relevante, pues lo anterior derriba la teoría de que Pedro J. comenzó su operación de acoso y derribo al gobierno mediante un contacto de la órbita de Esperanza por una simple casualidad, ya que ahora sabemos que tanto Aguirre como Ramírez se hallan en el mismo eje, albergando potenciales intereses comunes. Pronto se verá obvio que los dos forman parte de una misma trama, para lo cual debemos aclarar que Conde, el actual jefe de la anterior Presidente de la Comunidad de Madrid por el principal partido “conservador” español y “azote” del nacionalismo independista catalán, forma parte del consejo presidido por Javier Godó, el actual patrocinador fundamental de la campaña de Artur Mas y financiador de las nacionalistas de Cataluña. Al parecer, el presidente del consejo del jefe de la principal enemiga del separatismo catalán es un separatista catalán, lo que sienta, sobre todo cuando se tiene en cuenta la rapidez con la que se ha contratado a Esperanza, un conflicto que huele a chamusquina. Y he aquí la chamusquina: Javier Godó fue el principal competidor de Aguirre por la adquisición del contrato de Sheldon Adelson para la construcción del complejo de Eurovegas.

Esto explica la extraña jugada de que el candidato considerado como claro favorito para una cantada construcción en Barcelona perdiese de pronto de la noche a la mañana (justo a punto de la adquisición del contrato) su opción en favor de su claramente inferior competidora, pues más extraña aún resulta la retirada de dicha competidora de la política activa (al menos manifiestamente) para de pronto adquirir, también de la noche a la mañana, un contrato justo por parte del hombre de éste, su acérrimo rival (el mismo al que de una manera tan inexplicable logró aparentemente arrebatar la realización del proyecto). Surge de esta manera la inmediata sospecha de que en realidad Aguirre no le haya quitado nada a nadie sino que todo estuviese ya pactado de antemano. Godó podría haber cedido a Madrid el contrato con Adelson para que ella se apuntase otro tanto por haber detrás de la licencia de la construcción un cohecho con ella envuelta y blanqueable gracias al ofrecimiento de él de un puesto seguro en su esfera de influencia, algo que la tentase tanto por el posible sobresueldo que lo aceptase sin dudar, teniendo con ello él derecho igualmente a su parte no perdiendo así el beneficio que podría haber obtenido de haber sido él el de la licencia y pudiendo contar con esto asimismo como medida de chantaje para poder controlarla a ella. Esto explicaría tanto la inmediatez con la que se dio el contrato de Esperanza como aquella con la que a éste se sucedió su misteriosa y nunca del todo explicada dimisión para pasar inmediatamente a trabajar en la órbita de Javier por una importante suma. ¿Debemos pensar que dicho sueldo es en realidad la tramposa justificación de su parte del soborno? Muchos habían cuestionado la posibilidad de que Aguirre organizase a propósito el encuentro de Bárcenas y Pedro J. por el hecho de que según ellos urdir una trama conspirativa para beneficiarse políticamente de la caída de un gobierno en un nuevo marco de pacto que sujetase al PP a la necesaria negociación con fuerzas políticas opuestas no es algo que hubiese de convenir realmente a Esperanza Aguirre, y por tanto no cabe pensar que ella pudiera encontrar beneficio alguno en heredar un gobierno a medias con los rivales políticos. Pero en realidad, a tenor de los datos con los que ahora contamos, sí lo haría, puesto que ya sabemos que Esperanza Aguirre es en realidad sospechosa de haber participado en los mismos negocios sucios que los secesionistas catalanes, lo cual hubiera supuesto una provechosa inversión bajo la promesa de los mismos organizadores de esta corrupción de que gracias a ello y el descabezamiento del gobierno al cual ella debería ayudar, ella tendría garantizada de esta forma la futura presidencia de la nación contando para ello con el apoyo de aquellos con los cuales hubiera montado un fondo común.

El mayor indicio de este complot es que su figura clave debería ser el encargado del proyecto cuya contratación levantó tanta competencia, Sheldon Adelson, nada menos que el importante magnate del juego y editor líder de la prensa israelí (y por tanto agente de primera del poder sionista Rothschild), cuya trayectoria sería lo delator. En primer lugar, su descarado cinismo y doble moral pueden son claramente apreciados en su propio discurso, como cuando en cierta ocasión (concretamente en febrero del 2012 en una entrevista de Forbes) Adelson dijo:

«Estoy en contra de que cualquier persona intente o de hecho influya en las elecciones. Pero mientras esto se pueda hacer yo lo haré (…). Estoy orgulloso de lo que hago y no me importa que se me vea haciéndolo».

Además, Adelson donó un millón de dólares para un Comité de Acción Política de apoyo al candidato republicano Newt Gringrich, quien negó el derecho a existir de los palestinos. Adelson, poderoso lobista y manipulador donde los haya, ha financiado a lo largo de su fructífera carrera a muchos políticos ganándose su favor, tales como los candidatos al congreso Virginia Foxx, Eric Cantor, y Joe Heck. El partido republicano le debe mucho a Adelson, quien de acuerdo con la publicación Bloomberg Businessweek, para julio del 2012 había llegado a donar hasta 30 millones de dólares a dicha opción. Pero sin embargo, muchos podrán acusarme de malencarado al afirmar que Adelson es en realidad un manipulador y que seguramente debería en este caso asociársele con una posible trama de corrupción siguiendo un plan oculto. Sin embargo, he aquí pruebas que acreditan el su verdadero carácter. El año pasado el candidato republicano a la presidencia Mitt Romney declaró durante su campaña que China debería ser considerada un “manipulador de divisas” por su política de control para la fijación de tipos bajos, y promovió una moción para presionar al estado chino forzándolo a reducir su control sobre las divisas. Sin embargo, el trasfondo de esto tiene que ver con la influencia de Adelson sobre la candidatura de Romney más que con la política, puesto que en el caso de llevarse a cabo esta medida, él se vería entonces beneficiado en términos del dólar a través de sus negocios en China si su mercado se revaluase, debiéndose todo ello obviamente a que no fue sino él quien en junio del 2012 donase nada menos que 10 millones de dólares para un Comité de Acción Política en favor del republicano, según informa de nuevo Bloomberg, atendiendo también tras ello a una recaudación de fondos para la campaña de Romney en Jerusalem en julio del mismo año, donde anunció que donaría millones para la promoción del candidato, de acuerdo con lo publicado por el Atlanta Journal-Constitution. La obvia implicación de Adelson en el conciliábulo de manipulación sionista puede verse también en la facilitación que le fue otorgada por George Bush para asistir con él a la celebración del acto conmemorativo del 60º aniversario de Israel como parte de la delegación honorífica enviada en mayo del 2008.

Aunque hasta ahora todo es circunstancial y legal. Sin embargo, existen suficientes pruebas de su obvio papel de especulador y traficante de influencias. Al parecer, según informa The New Yorker, durante un juicio celebrado contra el multimillonario, el presidente de su compañía Las Vegas Sands, Bill Weidner, afirmó haber sido testigo de una llamada suya a su protegido, el entonces líder mayoritario de la cámara de representantes Tom DeLay, acerca de un proyecto de resolución propuesto por el senador Tom Lantos para impedir el voto del Comité Olímpico americano a favor de la candidatura china para la celebración de los juegos olímpicos del año 2008, dado que esto (al haber podido limitar los ingresos del comercio chino) no le convenía. Según Weidner, DeLay volvió a llamar poco después diciéndole a Adelson que le podía contar al alcalde de Pekín que la propuesta no vería la luz del sol, y entonces fue denegada. Pero lo cierto es que el empresario ha tenido que enfrentarse a numerosas acusaciones por parte de periodistas que se han dedicado a investigar sus actividades. A pesar de que varias publicaciones han tenido que ser retiradas por falta de fundamentos sólidos, la sombra de la sospecha siempre se ha cernido sobre él. De todos modos, sí que hay pruebas definitivas y contrastadas en torno su corrupción, puesto que, conforme a lo expuesto por el diario The New Yorker en junio del 2008, un hombre de negocios de Hong Kong que acreditó al parecer haber servido como intermediario suyo con altos funcionarios chinos para obtener la licencia de su casino en Macao, Richard Suen, le denunció llevándole a juicio bajo la acusación de haberse negado a pagarle por su colaboración aún habiendo un acuerdo que establecía su derecho a beneficiarse de la operación. Suen ganó el pleito por más de 40 millones, si bien esto no acaba aquí, puesto que en noviembre del 2010 el Tribunal Supremo de Nevada devolvió el caso a un tribunal menor para continuar con la investigación, algo tras lo cual Adelson ha tenido que enfrentarse hasta a tres nuevas acusaciones de impago de contrato por parte de otros tres alegados mediadores en el acuerdo que han llegado a demandarle por la suma de 450 millones de dólares. En cualquier caso, esto último es lo más importante, puesto que de acuerdo con las fuentes consultadas por el diario New York Times, en una comparecencia reguladora celebrada en febrero del 2013, los responsables de Las Vegas Sands, reconocieron haber cometido un delito federal de cohecho dando a conocer que, para la obtención de la licencia del casino de Macao, Adelson había sobornado a las autoridades chinas. Además de esto, a pesar de no haber podido demostrarse, la rumoreada financiación de los negocios de éste por medio de la trata de blancas continúa aún en el aire, lo cual, además de la ya demostrada afinidad de Adelson por la prevaricación, la especulación, y el cohecho, hace que uno no sólo piense que Esperanza Aguirre podría haber recibido el comentado soborno, sino que también hace que se plantee si no hubiera podido venir éste de la explotación de mujeres, lo cual terminaría por poner el dedo en la llaga.